10 oct 2015

El Mercosur ante un nuevo dilema: sumarse al TTP

FUE INVITADO A CONVERSAR CON LA ALIANZA DEL PACÍFICO


Por: Marcelo Elizondo (*)


En los últimos días se ha firmado entre los jefes de Gobierno de 12 países el más relevante acuerdo intercontinental de integración económica. El denominado TTP prevé ambiciosas reducciones arancelarias para el comercio y a la vez armonizaciones y confluencias en normas que rigen la administración de las relaciones económicas entre esos países. El acuerdo incrementará definitivamente el comercio entre las empresas de esos países. Y generará que, como ocurre cuando el comercio internacional crece, crezcan para ellos la producción, la calidad del empleo, el encadenamiento virtuoso entre grandes y pequeñas empresas, el acceso a divisas y la recaudación fiscal.

Los firmantes (12 países, entre los que están EE.UU., Japón, Canadá, Australia, Malasia; y tres latinoamericanos: México, Perú y Chile) conforman un conjunto de economías que representan el 40% del producto bruto mundial, el 12% de la población del globo y un tercio del comercio internacional en el planeta.

Ahora bien, este muy relevante hecho internacional no ocurre aislado. En verdad, en el mundo hay hoy (además de este acuerdo celebrado en los días recientes) otros dos grandes procesos negociatorios de integración económica: el llamado TTIP (EE.UU., Canadá, UE), que involucra el 45% del PBI mundial y el 12% de la población del globo; y el gigantesco RCEP (China, India, Asia Pacífico, Australia), que incluye el 49% de la población mundial y el 29% del producto bruto del globo).

Algo relevante es que estos procesos (que no se detienen ante la desaceleración del comercio transfronterizo de los últimos meses) no se conforman con la negociación de reducciones arancelarias, cupos para comercio o tratamiento de defensa comercial, ya que ahora estas nuevas negociaciones además generan marcos para la propiedad intelectual, comercio de servicios, protección de inversiones, contratación pública, movimiento de personas, regulaciones ambientales, normas laborales, convergencia regulatoria para la actividad económica y normas técnicas de administración del comercio en general. Conceden marcos de referencia (económicos, jurídicos y políticos), más allá de las fronteras, para que la actividad económica se desarrolle.

Este hecho es de gran relevancia para el Mercosur, principal bloque al que la Argentina pertenece. El Mercosur está invitado a iniciar conversaciones con la Alianza del Pacífico (al que pertenecen los tres latinoamericanos firmantes del TTP) y tiene por delante el desafío de la ya larga negociación con la Unión Europea, que generaría un espacio que incluiría al 25% del producto bruto mundial.

Los grandes bloques mundiales no se conforman ya con su mera existencia, y tienen en plena marcha negociaciones (algunas, como hemos visto en estos días, ya con avances de ribetes históricos) con terceros para ampliar los espacios de integración.

En nuestra misma América del Sur los acuerdos también han avanzado. Mientras que a mediados de la década de los años 90 poco más del 20% del comercio regional estaba libre de aranceles, al inicio de la presente década (2010) este porcentaje se acercó al 60%. Dice la CAF que el porcentaje del comercio regional que se beneficia de las preferencias arancelarias negociadas es de más del 77% del total.

Sin embargo, si bien hay numerosos acuerdos entre países de la región; no son tan abundantes los de los países de Sudamérica con terceros mercados. Mientras intra región hay acuerdos entre casi todos, sólo Colombia, Chile y Perú concentran la casi totalidad de acuerdos de libre comercio celebrados por países de América del Sur con terceros países.

En todo el mundo se expanden las negociaciones para la integración económica. Según la OMC hay más de 300 acuerdos comerciales celebrados entre países que se conceden condiciones preferenciales (facilitadas) para los negocios. Esta realidad (que ha hecho que el mundo exportara el año pasado casi el 40% de lo que produjo) es nueva: de los alrededor de 300 acuerdos vigentes, más de 200 han sido negociados desde 1990 hasta hoy. Todos los países de la OMC (con excepción de Mongolia) participan en al menos uno de estos acuerdos.

Hay diversos tipos de acuerdos comerciales internacionales. Los hay menos profundos, pues sólo eliminan aranceles, mientras que otros son más intensos, dado que incluyen compromisos regulatorios en distintas áreas (inversiones, propiedad intelectual, solución de controversias, etc.). El Mercosur está incluido entre los primeros. Pero las manifestaciones de los últimos meses sobre el presente y el futuro del propio bloque provenientes de Brasil y Uruguay llevan a pensar que, ante la dinámica descripta, el bloque al que pertenecemos se enfrenta a una discusión sobre una nueva estrategia.

Según la OMC, alrededor de la mitad de los flujos comerciales globales se lleva a cabo entre países que tienen entre sí acuerdos comerciales. Nuestra región sudamericana no escapa a esta tendencia. En América del Sur los países han suscripto un total de 65 acuerdos comerciales, de los cuales 54 se han negociado con otros países en vías de desarrollo y 11 con países desarrollados (15 de los acuerdos comerciales existentes han sido negociados con países asiáticos).

El Mercosur, pues, se enfrenta ahora, y ante la dinámica integrativa internacional, a la necesidad de una discusión interna esencial.


(*) Director general de la consultora DNI.

9 oct 2015

La UE intensifica la deportación de los sin papeles y blinda sus fronteras

CRISIS DE LOS REFUGIADOS


Los ministros se comprometen a acelerar los procesos de deportación de inmigrantes
Los primeros refugiados acogidos por la UE salen de Roma hacia Suecia



CLAUDI PÉREZ Bruselas 9 OCT 2015

Jean-Claude Juncker visita un centro de registro de extranjeros, ayer en Passau (Alemania), el 8 de octubre de 2015. / KERSTIN JOENSSON (AP)

Tras los discursos grandilocuentes, la cruda realidad: la solidaridad europea tiene sus límites cada vez mejor marcados. La UE ha acordado este jueves endurecer las deportaciones de los inmigrantes irregulares. Europa quiere blindar sus fronteras. La filosofía es “proteger a quienes necesitan esa protección y devolver a sus países a quienes no tienen ese derecho”, dijo con meridiana claridad el ministro luxemburgués Jean Asselborn, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la UE.

Los grandes discursos son siempre para cancilleres y presidentes, pero el menudeo en esta Europa en perpetua crisis, esta vez de refugiados, es para los ministros del Interior. La UE ha marcado el terreno de lo que será su gestión de la crisis de asilo. Los ministros se comprometieron a acelerar los procesos de deportación de inmigrantes irregulares sin derecho a asilo, y a reforzar las fronteras exteriores, incluso con la creación de una fuerza común que va tomando forma. La Unión será solidaria. Dará cobijo a quienes vienen huyendo de Eritrea, de Siria, de Irak, de Libia. Pero el alma de esta Europa alemana solo aprueba la solidaridad si viene acompañada

de responsabilidad.

Para los ministros de Interior, eso supone blindar las fronteras. Impedir que sigan entrando los inmigrantes llamados económicos. Y hacer más efectiva la llamada “política de retorno”, de inspiración española; incluso usar si es menester las detenciones, también de inspiración española, “como medida de último recurso”.
Incentivos y presión

La UE es ante todo una formidable comunidad de derecho, y está decidida a fijar con claridad los contornos de lo que se puede y lo que no se puede hacer. El documento de conclusiones de la reunión resume con uno de esos conceptos tan eufemísticos la nueva filosofía de Europa: los Veintiocho buscan “el equilibrio entre incentivos y presión”. Quieren cooperar con los países de origen y tránsito de los refugiados e inmigrantes —y eso supone vincular la ayuda al desarrollo y la política de visados a las repatriaciones— y asegurarse de que esos países aceptan las devoluciones. El objetivo declarado es “elevar las ratios de devolución para frenar la inmigración irregular”. La UE se reunió anoche con Turquía, Jordania, Líbano y los balcánicos para engrasar el nuevo marco regulatorio con los países desde los que llega el grueso de refugiados.

A la menor duda con lo que pueda suceder en Europa, ya sea con la crisis financiera o con la de refugiados, la mejor guía es escuchar a Berlín. “Las devoluciones son siempre duras”, dijo el ministro alemán, Thomas de Maizière, “pero solo podemos ofrecer apoyo a los refugiados que necesiten protección si quienes no la necesitan no vienen o son devueltos con rapidez”. “Una Europa sin fronteras exteriores seguras acabará siendo una Europa en la que vuelvan las fronteras interiores”, subrayó.

Alemania encabeza un nutrido grupo de países que no disponen aún de un sistema de retorno operativo. Hasta ocho socios —entre los que también figuran Grecia, Bulgaria y Chipre— están en esa situación. Aunque en este asunto las paradojas son legión: tras la llegada de centenares de miles de refugiados, el mecanismo aprobado para dar cobijo a 160.000 asilados se estrena hoy entre Italia y Suecia. Pese a la emergencia, se trata de 19 eritreos. “Fin de la crisis”, sentencia con socarronería un diplomático.

A falta de TISA… TLC


Por Eduardo Camin




Se ha vuelto lugar común, aceptar como inevitable la preeminencia del pensamiento político único portado fundamentalmente por los cientistas políticos del occidente. La larga y triste historia del panamericanismo desde Henry Clay al ALCA, y sus TLC, señala que Latinoamérica jugo desde los tiempos de la independencia, un especial papel en el esquema estratégico del expansionismo norteamericano heredo mayor de los viejos imperios coloniales. Desde las anexiones territoriales a los proyectos de “integración “económica o militar, EEUU considero (a) América del Sur y el Caribe, como su patio trasero.

En América Latina y el Caribe, una primera fase de la globalización neoliberal acentuó los procesos de desnacionalización de las economías así como las condiciones de un empobrecimiento estructural, en medio de la polarización interna que favoreció la formación de élites económico-políticas transnacionalizadas y la fragmentación del movimiento popular y las formas de resistencia.
Es por esto que una evaluación histórica del neoliberalismo nos conduce a sostener que su fundamento se halla ligado a la función de soporte ideológico de un tipo de globalización reforzada por la industria militar de los centros hegemónicos de la economía-mundo capitalista, por la presencia de las empresas transnacionales, por la existencia de los organismos financieros y por el papel desempeñado por los políticos/empresarios y tecnócratas que administran el poder en nuestras sociedades.

Como consecuencia de todo esto se ha creado una ficticia clase pudiente formada por la minoría y una brecha aún mayor entre éstos y la mayoría de los ciudadanos. Esta descomposición, que se acompaña de la reducción del peso de las economías locales en el mercado internacional, de la dependencia acentuada y de la ausencia de respaldo popular a las medidas empleadas para enfrentar la crisis, es traducida en el imaginario de dominación como el acabamiento de las ideologías y vehiculizada por medio de una serie de medidas de corte tecnocrático destinadas a la represión y fragmentación de la organización popular.

Las nuevas iniciativas… los mismos TLC

Apenas acallados los ecos del rechazo a la continuidad de seguir en las negociaciones del Tisa, Uruguay junto con sus homónimos del Mercosur crearon un marco de negociaciones en la ciudad de Asunción. En efecto en este comienzo de mes ya se han realizado algunas reuniones entre los socios del Mercosur con el objetivo de desempolvar algunos de los Tratados a la carta de Libre Comercio (TLC).

Como sabemos en la mayoría de las ocasiones estos acuerdos se establecen entre países ricos y pobres y, es aquí, donde los TLC se muestran como lo que son: una verdadera arma de expolio en favor de las grandes corporaciones. Recordamos que uno de los primeros y más importantes acuerdos de este tipo fue el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) firmado a principios de los noventa por los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México. Parecía un acuerdo favorecedor para todos (o eso dejaban entrever las sonrisas de los dirigentes mientras firmaban el acuerdo) Sin embargo, tan sólo tres años después de la firma el gobierno norteamericano tuvo que inyectar 50.000 millones de dólares ante la inminente caída de la economía mexicana. ¿Por qué lo hicieron? Básicamente por dos motivos: uno, para defender las grandes inversiones de las “corporaciones USA” en México (literalmente se estaban forrando a base de explotación laboral y ausencia de impuestos) y, dos, para conseguir el verdadero objetivo: lograr el control real del país, porque aquello representó, de hecho, la compra del país. Por contra, México obtuvo de todo aquello la pérdida del control sobre su economía. La destrucción de su agricultura al no poder competir con los precios bajos (subvencionados, por supuesto) de los productos del Norte. El éxodo de millones de personas hacia las fábricas para ser sistemáticamente explotados por las trasnacionales. El expolio de sus recursos naturales y el aumento del narcotráfico gracias a la libre circulación de recursos humanos y económicos del Norte hacia el Sur.

En definitiva un TLC hace que desaparezcan las barreras impuestas al comercio y a la inversión extranjera. Esto significa que las economías más pobres no puedan utilizar los aranceles de importación para proteger sus sectores de actividad emergentes, ni a sus agricultores de la avalancha de importaciones a bajo precio, ni a las pequeñas industrias que se hunden al no poder competir con las grandes empresas de los países ricos.

Todo esto lleva al establecimiento de un nuevo colonialismo que no necesita de las guerras (teóricamente) para dominar países, basta con controlar sus economías para tener el poder absoluto en la toma de decisiones. Tanto es así, que cuando la gente se rebela contra el Estado y consigue doblegarlo se da cuenta de que el Estado no existe, que el poder está más allá.

Esta globalización bajo esquema neoliberal ha significado formalmente el abandono de los proyectos de desarrollo nacional y en cambio ha favorecido los temas macroeconómicos como: el control de la inflación y el reordenamiento de las finanzas fiscales por ejemplo, con consecuencias destinadas – mas tarde o mas temprano – a la destrucción del sindicalismo y la informalización de la economía y con una concentración considerable de las ganancias, al igual que un aumento de las desigualdades sociales.
Para los países latinoamericanos y caribeños esta situación redundó en la apertura unilateral al comercio extranjero, la privatización de empresas estatales, la liberalización del mercado de capital, el ajuste fiscal y la reducción del gasto público, lo mismo que el debilitamiento de la injerencia del Estado en la administración macroeconómica con un crecimiento muy irregular de las economías, pero con un intensificado incremento de la deuda externa y por consiguiente de las condiciones de dependencia del mercado mundial capitalista.

Cada día que pasa estamos más lejos de aquellos soñadores que iluminaban los desafíos de la Patria Grande, tal vez esto suene a rancio para muchos tecnócratas que deciden que lo único que pueden hacer sus pueblos es vivir pendientes de los desequilibrios del gran capital.

*Periodista uruguayo, fue director del semanario Siete sobre Siete y colaboró en otras publicaciones uruguayas y de America Latina. Corresponsal en Naciones Unidas y miembro de la Asociacion de Coresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Miembro de la Plataforma Descam de Uruguay para los Derechos Economicos sociales y medio ambientales. Docente en periodismo especializado sobre Organismos Internacionales.

MEXICO:Comisionado de la ONU concluye que en el país la impunidad es generalizada

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ar Al Hussein, declaró que la impunidad en México es generalizada pues “el 98% de los casos criminales permanecen sin solución”, luego de su visita al país, que concluyó este miércoles.



“El ciudadano mexicano no disfruta de la protección de la ley“, afirmó. Al ser cuestionado en conferencia de prensa sobre si las violaciones a derechos humanos en el país son generalizadas contestó: “Por supuesto que uno puede argumentar que los derechos humanos de las personas en México están amenazados”.

Al Hussein propuso “adoptar un cronograma para el retiro de las fuerzas militares de funciones de seguridad pública”, como una medida clave para enfrentar las amenazas a las garantías fundamentales en México.

También dijo que es importante que el gobierno mexicano permita que los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entrevisten a militares probablemente involucrados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero el 26 de septiembre de 2014.

“Es importante que el gobierno actúe decisivamente sobre las recomendaciones que hizo el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), incluyendo su insistencia de que las autoridades reviertan su decisión de no permitir que los expertos se entrevisten con miembros del 27 Batallón de Infantería, quienes estaban presuntamente en la escena cuando algunos de los ataques tuvieron lugar”, aseveró.

Describió al caso Ayotzinapa como “un microcosmos de problemas crónicos que subyacen a la implacable ola de violaciones de derechos humanos que están teniendo lugar a lo largo de México”.

El Alto Comisionado también se dijo sorprendido por los “virulentos ataques personales por parte de algunos políticos”, que sufrió el Relator Especial para la Tortura, Juan Méndez, “a pesar de que la prevalencia de la tortura ha quedado bien establecida”.
“Esta intolerancia ante la crítica pública también se ha manifestado en reacciones frente a otros informes sobre México”, alertó.

“Mi mensaje sobre esta creciente, preocupante y perturbadora tendencia (…) es el siguiente: En lugar de matar al mensajero enfoquémonos en el mensaje. Todos estamos de su lado, todos queremos ayudar a México”, declaró.

Además de el retiro de los militares de las calles, Al Hussein propuso como medidas claves:

Fortalecer urgentemente las procuradurías en el país para que las violaciones sean propiamente investigadas.
Fortalecer de manera urgente la capacidad de la policía para llevar a cabo sus funciones de seguridad publica, en línea con obligaciones de derechos humanos, incluyendo el desarrollo de un marco legal sobre el uso de la fuerza.
Implementar las recomendaciones del GIEI, y considerar mecanismos similares de seguimiento para otros casos graves.

También propuso la creación de una institución nacional forense de carácter autónomo, con recursos suficientes, ya que casos como Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán y Tanhuato, han demostrado las limitaciones e irregularidades de los servicios forenses en México.

Lo anterior, a reserva de que entregue una lista de recomendaciones al gobierno mexicano posteriormente.

Aristegui Noticias

EEUU entrega documentos clasificados sobre asesinato del excanciller de Allende

El Gobierno de Estados Unidos entregó una serie de documentos clasificados relacionados con el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier y de su secretaria, Ronni Moffitt, ocurrido en Washington en 1976.




Los documentos ya fueron puestos a disposición de los Tribunales de Justicia y su contenido, que comprende alrededor de mil páginas, será dado a conocer públicamente este jueves, según informó el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz.

“El secretario de Estado (John) Kerry hizo entrega de la información, después de que el Gobierno norteamericano decidiera desclasificar estos documentos, directamente a la Presidenta de la República“, explicó el canciller.

Añadió que “esta documentación, a partir de mañana, será pública y yo solamente he hecho entrega al senador (Juan Pablo) Letelier de estos documentos y al presidente de la Corte suprema para los propósitos que él estime convenientes y necesarios”.

John Kerry estuvo en Chile entre los días lunes 5 y martes 6 de octubre, participando en la ciudad de Valparaíso de la Conferencia Nuestro Océano.

Orlando Letelier fue asesinado el 21 de septiembre de 1976 en la capital estadounidense, con una bomba activada por control remoto que se encontraba ubicada debajo del piso del automóvil en que se desplazaba.

En el vehículo también murió la secretaria estadounidense de Letelier, Ronni Moffitt, y dejó herido al esposo de esta, Michael Moffitt.

Reabrir el caso Letelier

Junto con agradecer el gesto del Gobierno chileno de haberle entregado los antecedentes desclasificados un día antes de darlos a conocer a la opinión pública y del Gobierno de Estados Unidos de desclasificar los documentos el senador Juan Pablo Letelier solicitó reabrir la investigación judicial por la muerte de su padre.

“Todo indica que los documentos dejan muy en claro que la autoría de este crimen no está limitado a quienes han sido procesados y sancionados hasta ahora“, señaló.

Agregó que “ya Fabiola Letelier había anunciado nuestro esfuerzo por tratar de reabrir este caso en semanas recientes, sobre la responsabilidad de chilenos, en particular de la dictadura y de agentes y personas concretas en su responsabilidades en el asesinato de Ronni Moffitt”.

“Esperamos que si eso se logra, el Gobierno de Estados Unidos se haga parte en Chile sobre este tema“, concluyó.

Entre los condenados por el caso Letelier, figuran el ex agente de la Dina, Michael Townley, el ex director del organismo, el fallecido Manuel Contreras, y el coronel en retiro del Ejército, Pedro Espinoza, quien está recluido en el penal Punta Peuco.

Cooperativa