15 oct 2015

Los “buenos chicos terroristas” de EEUU en Siria

Nadie esperaba en Occidente que la aviación militar rusa atacara el sistema de abastecimiento, de comunicaciones, los depósitos de armamento y las infraestructuras terroristas justo el pasado 30 de septiembre, cuando Putin autorizó las acciones militares en Siria.

VICKY PELAEZ / SPUTNIK 
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El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo

La histeria de los globalizadores de Washington y sus lacayos de la OTAN, Arabia Saudita, Catar y Turquía no se dejó esperar. Ante el asombro del mundo que aplaude las acciones rusas, todos ellos acusaron inmediatamente a Rusia de propiciar un nuevo derramamiento de sangre en el Medio Oriente y traer más violencia a Siria. The Wall Street Journal por encargo de Washington acusó a Rusia de bombardear a “Our Good Guys Terrorists” (“Nuestros Buenos Chicos Terroristas”). Así mismo, el Departamento de Estado expresó su preocupación por el destino de sus “terroristas moderados” en Siria, entrenados y armados por la CIA, Mossad y el Pentágono. Para el presidente Barack Obama estos “moderate folks” son simples “rancheros, farmacéuticos, doctores o posiblemente reporteros de radio sin experiencia en guerra”… y que “Rusia está haciendo el Estado Islámico más fuerte al decapitar las fuerzas moderadas”.
Lo curioso fue cuando un día antes de la destrucción del hospital de los Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz (Afganistán) por los aviones norteamericanos, el Departamento de Estado advirtió al Kremlin que los ataques de los aviones rusos producirían muchas víctimas civiles. Todo resultó al revés. Durante el bombardeo norteamericano que duró 30 minutos el único hospital en Kunduz, cuyas coordenadas sabía perfectamente el Pentágono, fue destruido. Murieron durante el ataque 12 médicos y diez pacientes, entre ellos tres niños. Los dirigentes del MSF ya acusaron al gobierno norteamericano por este “crimen de guerra” ante las Naciones Unidas.
Con una simple excusa Washington puso fin al incidente concentrando todos sus esfuerzos en encontrar una posibilidad para proteger a sus alumnos pertenecientes a las supuestas “fuerzas de terroristas moderados” sirias. Muchos periodistas e investigadores independientes trataron en vano de encontrar a estos miembros de la “oposición moderada” en Siria. El periodista irlandés Patrick Cockburn, autor del libro “The Rise of Islamic State”, afirmó durante una reciente entrevista con The Real News Network que los “moderados rebeldes sirios” a los que se refiere el presidente Obama permanentemente, “en realidad no existen, nadie los puede encontrar en el mapa. La mayor fuerza militar en Siria es el Ejército Sirio y la mayor fuerza de oposición es el Estado Islámico” y otros grupos yihadistas como Jabhat al-Nusra y al Qaeda.
La idea de Washington, que los “moderados rebeldes” sirios entrenados por EEUU, Arabia Saudita, Israel, Turquía y Catar serán capaces de luchar contra el feroz EI y el ejército sirio bien armado creyendo en su victoria es un cuento de hadas creado por la fantasía de los halcones iluminados norteamericanos y que es prácticamente imposible de aceptar usando una simple lógica. Actualmente el término de los “moderados rebeldes” incluye a los yihadistas de al-Qaeda y a los terroristas al-Nusra, ambas organizaciones ligadas estrechamente al Estado Islámico.
Los otros “moderados” entrenados por EEUU incluyen al Frente Islámico que es una organización salafista compuesta por 11 brigadas siendo la más grande y de mayor fuerza Ahrar al-Sham que está luchando contra el régimen de Asad en coordinación con al Qaeda quienes pasaron de ser los “demonios del 11 de setiembre a chicos moderados” para los propios norteamericanos que los acusaron de ser autores de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York. El Movimiento Hazm, también considerado por Washington entre “los moderados” es otra ramificación junto con sus 12 brigadas como un aliado incondicional de al Qaeda. Lo mismo sucede con la Legión de Sham y sus 19 grupos. En realidad los “terroristas moderados” no existen ni en Siria ni en Irak. Lo confirmó también el famoso periodista Pepe Escobar especialista en el Medio Oriente al afirmar hace poco que “los que conocen realmente lo que está pasando en Siria e Irak, saben perfectamente que la oposición moderada no existe allí”. Lo que sí existe y domina la situación es el poderoso y sangriento Estado Islámico: el moderno Frankenstein norteamericano decapitador y asesino en masa, destructor de la cultura y la historia a su paso por cada pueblo que pasa y por órdenes de los globalizadores tal como sucedió recientemente en Palmira. Ellos fueron formados con el propósito especial de fortalecer el dominio estadounidense en el Medio Oriente y proteger a Israel del chiismo de Irán.
El periódico paquistaní The Express Tribune, auspiciado por The New York Times reveló el 28 de enero pasado que el Estado Islámico fue la creación de la CIA-Mossad-MI6 (Inteligencia Militar, sección 6 parte del Servicio Secreto de Inteligencia) de los cuales recibe las finanzas y el apoyo militar. El líder del Estado Islámico Abu al-Bagdadi es un mujahidín entrenado por la MOSSAD, siendo su nombre real Eliot Shimon- hijo de padres judíos. En las 1,7 millones de páginas de información revelada por Edward Snowden se afirma que el Estado Islámico fue formado como “una organización terrorista capaz de afectar con sus acciones a todo el mundo” usando la estrategia llamada Hornet’s Nest (Avispero) designada a proteger, usando el Estado Islámico, a Israel. Su idea consiste que la única solución para lograr este objetivo es “crear un enemigo cerca de las fronteras de Israel”.
Según sus creadores y auspiciadores, el Estado Islámico también es un instrumento de los globalizadores tanto neoliberales como neoconservadores para desestabilizar países, hacer crecer la fobia anti islámica, aumentar las ganancias del complejo industrial — militar, justificar la guerra “permanente preventiva” y crear las condiciones para la expansión de Israel y fortalecer la hegemonía norteamericana. No hay que olvidar que durante los últimos 40 años, Washington trató de terminar primero, con el poder de Hafez Asad (el padre del actual presidente) y actualmente con el régimen de Bashar Asad debido a la amistad de ambos líderes con la Unión Soviética y ahora con Rusia.
Frente a esta hipocresía no le quedaba otro camino al presidente sirio Bashar al-Asad solicitar la intervención rusa para tratar de prevenir el aumento del derramamiento de sangre en su país. Ha sido su única esperanza invocando la historia cuando en 1946 Moscú ayudó a consolidar la independencia de Siria y en 1950 ambos países firmaron un Tratado de no Agresión. Desde aquel entonces primero, la URSS y posteriormente, Rusia, inclusive durante la perestroika, siempre mantuvieron la amistad, recibiendo los militares sirios adiestramiento en Rusia.
Tampoco faltaron los rusos ahora dando su apoyo militar a Siria. Resulta, según la prensa norteamericana, que en una semana de ataques aéreos contra el EI, al Nusra, al Qaeda y sus ramificaciones, los rusos hicieron más daño a estas organizaciones terroristas que los aviones militares del Pentágono durante un año. Lo gracioso es que los yihadistas sorprendidos, expresaron su indignación y el descontento por la actuación rusa en estos siete días mientras guardaron silencio durante un año sobre los supuestos bombardeos norteamericanos contra sus posiciones.
La misma indignación expresaron Estados Unidos, Alemania, Francia, el resto de los países miembros de la OTAN, Turquía, Catar, etc. Todos ellos pronosticaron un fracaso rotundo a Rusia en Siria. Arabia Saudita llamó inclusive a un yihad sunita (guerra santa) contra Rusia en su propio territorio apelando a los sunitas rusos que son la mayoría de la población musulmana en este país y anunció su disposición de desatar una violenta ola terrorista contra los rusos en todo el mundo e intervenir militarmente en Siria. Por supuesto, todas estas declaraciones son pura retórica de su actual rey Salman bin Abdulaziz quien ha perdido todo contacto con la realidad. La economía de Arabia Saudita está acercándose a la crisis debido a la caída del precio de petróleo, los billones de dólares que Arabia Saudita gastó en el Estado Islámico y su intervención militar en Yemen que agravó la situación en aquel país. Teniendo en cuenta el llamado de Arabia Saudita a sus seguidores a iniciar una ola terrorista a nivel mundial, es prácticamente imposible comprender la actitud de las Naciones Unidas que en estos días nombró a Arabia Saudita ¡Defensora de Derechos Humanos!
Parece que el mundo está de cabeza y el único país que está actuando con lógica es Rusia al oponerse decididamente a la política de caos impuesta por Estados Unidos en el Medio Oriente. Al intervenir en Siria, el presidente ruso Vladimir Putin mostró el verdadero carácter de su pueblo y su sabiduría en el ajedrez al intervenir en el actual enfrentamiento geopolítico y económico con EEUU y sus peones de la OTAN, Catar y Arabia Saudita, mientras Barack Obama prefiere jugar damas. Por algo cada país tiene su gusto y sus costumbres. Así son las cosas. Lo más importante es que la paz retorne al sufrido pueblo de siria.
Dijo alguna vez Friedrich Nietzsche, “una alianza es más sólida si los aliados, más bien que conocerse mutuamente, creen los unos en los otros”. La mayoría de los sirios creen en los rusos y el pueblo ruso está de acuerdo con su gobernante. En estas condiciones la lógica de la paz debe triunfar

El último negocio del multimillonario Blair

Es el mediador de Israel ante Hamás
Tras dimitir como enviado del Cuarteto, el ex primer ministro británico está negociando entre Hamás e Israel. Blair se ha puesto otra vez al servicio de Netanyahu y es incomprensible que Hamás lo haya aceptado como interlocutor.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN/PÚBLICO


Foto: El País

JERUSALÉN.- Cuando Tony Blair dimitió como enviado especial del Cuarteto para el conflicto israelo-palestino, las iglesias de Palestina estuvieron a punto de repicar las campanas con toda la solemnidad. Fue el último mes de mayo, después de ocho años en el cargo en los que no hizo absolutamente nada. Los dirigentes de Ramala no cabían en sí de gozo. “Tony Blair no ha hecho nada por la causa palestina. Al contrario, Israel lo ha usado para justificar la ocupación y los asentamientos. Estamos muy satisfechos de que se vaya. Venía por aquí cada dos o tres meses y se hacía una foto. Debía haber dimitido hace mucho tiempo”, declaró Mohammed Stayeh, uno de los máximos dirigentes de Fatah.

Samir Awad, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bir Zeit, en Ramala, también mostró gran entusiasmo con la dimisión. “Nunca ha sido el enviado del Cuarteto, sino el enviado de Israel y de Estados Unidos. Siempre ha sido completamente tendencioso”.

Pues bien, tres meses después de su dimisión, Blair se ha embarcado como mediador entre Israel y Hamás. La oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu dijo el lunes que Israel no está negociando con Hamás ni directamente ni a través de ninguna otra persona. Sin embargo, se han confirmado dos reuniones recientes entre Blair y el jefe de la oficina política de Hamás en el exilio, Jaled Mashal.

Es bastante extraño que Blair, que durante ocho años no ha movido un dedo, se ponga ahora a dialogar con Hamás. En medios políticos de Ramala se considera que una persona que carece de iniciativa, como es su caso, no dará ningún paso sin haber recibido previamente una autorización clara y las correspondientes órdenes de Netanyahu. Su “mediación” sin duda está avalada por Netanyahu, aunque no esté claro qué se propone.

Lo que más sorprende en esos medios palestinos es que Hamás haya aceptado “negociar” con Blair, lo que da a este personaje una entidad que nunca ha tenido. Es completamente inexplicable que la dirección de Hamás haya aceptado esta misión y que incluso se vanaglorie de haber recibido de manos del británico un insólito “documento escrito” que se está discutiendo en Gaza y en el exilio.

Blair, miembro del lobby Amigos Laboristas de Israel

Tony Blair, de 62 años, fue primer ministro del Reino Unido durante una década a partir de 1997, cuando los laboristas obtuvieron la mayor victoria de su historia con 418 escaños. Sin embargo, a día de hoy es el político más odiado por los propios laboristas, no solo por haber abrazado políticas muy conservadoras, sino también por haber apoyado la invasión de Irak en 2003, un rotundo fracaso que Blair continúa defendiendo en público pese a la magnitud bíblica de la catástrofe.

Su profunda fe religiosa le ha hecho sentirse muy cerca de Israel, como también fue el caso del ex presidente George Bush. A esta posición no ha llegado de la noche a la mañana. Durante muchos años fue miembro del lobby Amigos Laboristas de Israel, y ha mantenido estrechas vínculos con políticos y hombres de negocios judíos orientados siempre en la defensa de Israel con todas las consecuencias.

Uno de sus amigos y colaboradores ha sido Lord Michael Levy, significativamente conocido en su país como “Lord Cajero”, quien puso a su disposición millones de libras en las elecciones de 1997, y que es uno de los líderes de Consejo de Liderazgo Judío. En 2002 Lord Cajero fue designado enviado personal de Blair para el conflicto de Oriente Próximo, un nombramiento que simplemente confirma la orientación de Blair. Por si esto no hubiera quedado claro, Levy no se ha cansado de elogiar el firme “compromiso” de Blair con Israel.

Algunos políticos británicos, tanto conservadores como laboristas, le han acusado de conducir una política de identificación plena y descarada con Israel, poco propicia para la resolución del conflicto y contraria a los intereses del Reino Unido, pero esto es algo que no preocupa a Blair, quien no ha denunciado los asentamientos judíos en los territorios ocupados; al contrario, los ha justificado mediante declaraciones al efecto.

Cuando fue nombrado enviado especial del Cuarteto, los israelíes no pudieron ocultar su gozo. Tzipi Livni se apresuró a manifestar que Israel “le proporcionará toda la asistencia necesaria para que pueda realizar su tarea”. Naturalmente, la tarea de Blair consistía en atar las manos del Cuarteto y la ejecutó con plena dedicación mientras se le veía continuamente en las noches de Tel Aviv con políticos israelíes de toda condición.

Sus ideas conservadoras le han hecho asumir la teoría de la lucha de las civilizaciones que han esposado y fomentado sus íntimos amigos israelíes, y por supuesto otros políticos internacionales como el mencionado Bush y José María Aznar, el trío de las Azores. Esta presunta lucha que se desarrolla entre Occidente y el mundo musulmán les ha enrolado en esta causa a los tres y a otros muchos políticos e intelectuales occidentales.

Con este bagaje es realmente sorprendente que Hamás lo haya aceptado como “mediador” para negociar un alto el fuego de larga duración. Se habla de ocho años. Así como para aliviar el bloqueo de la Franja de Gaza. Hamás ciertamente tiene que estar muy agobiada por el bloqueo cuando está dispuesta a aceptar un interlocutor como Blair.

Pero sus ocho años como enviado del Cuarteto no han pasado en vano. Blair no los ha desaprovechado. Por medio de sus amigos del lobby judío en el Reino Unido ha realizado, en calidad de “consultor”, pingües negocios con las satrapías del Golfo Pérsico que le han convertido en multimillonario. Al fin y al cabo, el sistema está para eso y no para acabar con la ocupación y la discriminación que sufren los palestinos.


http://www.publico.es/internacional/negocio-del-multimillonario-blair-mediador.html

14 oct 2015

La otra cara del “milagro alemán”: 7 millones de minijobs y 50 centavos/hora

Sueldos de dos euros la hora para lavar platos y limpiar pisos, agencias de empleo que demandan personal al que pagar menos de 60 centavos la hora, siete millones de empleados con minijobs… ¿Qué hay detrás del milagro económico alemán?




“Mi empresa me explotaba”, asegura Anja, de 50 años, en declaraciones que recoge Reuters. “Si pudiera encontrar otro trabajo, me marcharía muy muy lejos”. Durante los últimos seis años se ha dedicado a fregar suelos y lavar platos por dos euros la hora.

La moderación salarial y las reformas del mercado laboral han empujado la tasa de paro hasta el nivel más bajo en 20 años, y el modelo alemán se cita a menudo como ejemplo al resto de países europeos que quieren reducir el desempleo y buscan ser más competitivos. Pero Anja se escandaliza cada vez que lee en un titular, “el milagro económico alemán”.

Las consecuencias de la reforma

Los críticos aseguran que los cambios laborales de principios de la década pasada han contribuido a crear puestos de trabajo, pero también han fomentado la existencia de trabajos temporales y mal pagados, incrementando la desigualdad salarial.

Los datos de la oficina de empleo germana muestran cómo el grupo de empleados con salarios más bajos creció tres veces más rápido que el resto entre 2005 y 2010. Eso explica por qué el milagro laboral no ha llevado a los ciudadanos a gastar mucho más, asegura Reuters en su artículo.

En Alemania no existe un salario mínimo a nivel nacional, por eso los sueldos pueden ser incluso inferiores a un euro la hora, especialmente en los estados de la antigua Alemania comunista.

“He tenido algunas personas que ganan apenas 55 céntimos la hora”, explica Peter Huefken, jefe de la agencia de empleo de la ciudad germana de Stralsund, la primera de este tipo que ha demandado a las empresas por pagar sueldos muy bajos. Huefken anima a otras agencias a seguir sus pasos.

En 2011, el número de ocupados en Alemania sobrepasó los 41 millones, el nivel más elevado desde la reunificación. La tasa de empleo ha disminuido prácticamente de forma constante desde el año 2005 y ahora se sitúa tan sólo en el 6,7%, frente al 23% de España o el 18% de Grecia.

¿Una reforma precoz?

En 2003, con Gerhard Schroeder como canciller, Alemania se embarcó en una serie de reformas laborales que fueron calificadas por muchos como “el mayor cambio en el sistema de bienestar social desde la Segunda Guerra Mundial”, aun cuando muchos otros se movían en la dirección opuesta.

Mientras los socialistas franceses introducían la semana de 35 horas y un mínimo arranque al alza de los salarios, el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) desregulaba el mercado laboral y aumentaba la presión sobre los desempleados para que encontrasen trabajo. Los sindicatos y los empresarios estaban de acuerdo en fomentar la moderación salarial en pro de una mayor seguridad laboral y crecimiento.

A partir de 2005, el desempleo comenzó a caer, acercándose a niveles previos a la reunificación. En otras partes de Europa, en cambio, se empezaba a luchar contra el paro. Pero, desde entonces, han crecido especialmente los empleos temporales y de baja remuneración como consecuencia de la desregulación y la promoción de empleos flexibles y con sueldos de 400 euros, los llamados “minijobs”, una opción de trabajo a tiempo parcial que puede resultar atractiva para muchos parados.

Las críticas de la OIT

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha criticado recientemente la política alemana de competitividad salarial, considerándola como la “causa estructural” de la crisis en la zona euro.

Según un informe que recoge France Press, las reformas de Schroeder tuvieron como efecto “reducir los ingresos más bajos, especialmente en los servicios, donde aparecieron nuevos empleos de baja remuneración”. Pero, al mismo tiempo, “se hizo poco para mejorar la competitividad a través de una progresión de la productividad”, según este informe.

La política de deflación salarial no solamente ha afectado al consumo. “También condujo a un aumento de la desigualdad de los ingresos a una velocidad jamás vista, ni siquiera durante el choque producido tras la reunificación”, denuncia por su parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La cuestión es que “los demás países consideran cada vez más que una dura política de deflación salarial es la solución a su falta de competitividad”, subraya el informe.

Los economistas aseguran que el objetivo de Schroeder era conseguir la reincorporación al mercado laboral de los desempleados poco cualificados y de parados de larga duración. En 2005, su último año como canciller, se jactó en el Foro Económico Mundial de Davos de haber construido uno de los sectores de salarios más bajos de toda Europa, recuerda Reuters.

Hoy, siete años más tarde, los empresarios alaban las reformas que condujeron a la existencia de los “minijobs” y de los empleos temporales. “Fueron particularmente populares entre las mujeres y los estudiantes para ganar algo de dinero extra”, o “dieron más flexibilidad a las empresas y la posibilidad de contratar a más personas para empleos poco cualificados y de baja productividad”, son los argumentos que más resuenan.

¿Camino a ninguna parte?

En cambio, los más criticos con las reformas aseguran que se ha tenido que pagar un alto precio, el que supone un mercado laboral de dos niveles. Y apuntan a que si bien ha ayudado a trabajadores de baja cualificación a incorporarse al mercado laboral, las encuestas muestran que no les ha llevado a ninguna parte. Además, alegan que los empresarios tienen pocos incentivos para crear trabajos estables a tiempo completo.

El resultado es que uno de cada cinco empleos en Alemania es hoy un minijob: sueldos máximos de 400 euros al mes libres de impuestos. Para casi siete millones de trabajadores este es su principal empleo.

VOLVIENDO A LOS TIEMPOS DE LA COLONIZACIÓN


¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?

Analizando la historia de la colonización francesa en Siria y comparándola con las acciones de los presidentes franceses Nicolas Sarkozy y Francois Hollande, el analista Thierry Meyssan demuestra que algunos dirigentes franceses pretenden hoy volver a colonizar la República Árabe Siria. Esta pretensión anacrónica y criminal está convirtiendo a Francia en uno de los Estados más odiados del mundo.
por Thierry Meyssan
RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 12 DE OCTUBRE DE 2015
Nicolas Sarkozy y David Cameron firman los Acuerdos de Lancaster House. Al cabo de 100 años, estos acuerdos reiteran la “Entente Cordiale” que dio origen a los Acuerdos Sykes-Picot.

Francia es en este momento la principal potencia que llama al derrocamiento de la República Árabe Siria. Mientras la Casa Blanca y el Kremlin negocian en secreto sobre la mejor manera de deshacerse de los yihadistas, París se obstina en acusar al «régimen de Bachar» (sic) de haber creado el Emirato Islámico y sigue afirmando que después de la eliminación de ese grupo yihadista habrá que derrocar la «dictadura alauita» (sic). Francia cuenta con el público respaldo de Turquía y de Arabia Saudita y, por debajo de la mesa, con el de Israel.

¿Cómo explicar esa obstinada persistencia en una posición perdedora, sabiendo que Francia no tiene nada que ganar, ni política y ni económicamente, en esta cruzada e incluso que Estados Unidos ya ha decidido renunciar al entrenamiento de combatientes contra la República, además en momentos en que Rusia está aniquilando los grupos yihadistas?

La mayoría de los comentaristas han subrayado, con sobrada razón, los vínculos personales del ex presidente francés Nicolas Sarkozy con Qatar –padrino de la Hermandad Musulmana– y las estrechas relaciones del actual presidente galo Francois Hollande con el propio Qatar y, además, con Arabia Saudita. Tanto Sarkozy como Hollande se las arreglaron para que Qatar y Arabia Saudita financiaran ilegalmente sus campañas electorales y se han beneficiado con todas las facilidades que los gobernantes de esos países árabes han puesto a su disposición. También hay que recordar que Arabia Saudita posee ahora una parte nada despreciable de las empresas más importantes de Francia, lo cual quiere decir que si el reino saudita decidiese retirar bruscamente sus capitales de esas empresas, esa maniobra causaría gravísimos daños a la economía francesa.

Quiero mencionar aquí otro factor que explica la absurda actitud del gobierno de Francia: los intereses coloniales de ciertos dirigentes franceses. Esta hipótesis exige que volvamos atrás en el tiempo.
Los acuerdos Sykes-Picot

Durante la Primera Guerra Mundial, los imperios británico, francés y ruso decidieron en secreto repartirse las colonias de los imperios austrohúngaro, alemán y otomano. Al término de una serie de negociaciones secretas en Londres, el consejero del ministro de la Guerra británico y superior jerárquico del personaje conocido como «Lawrence de Arabia», sir Mark Sykes, y el enviado especial del ministerio francés de Relaciones Exteriores, Francois Georges-Picot, deciden repartirse la provincia otomana designada como la Gran Siria e informan de ello al zar.

Los británicos, cuyo imperio era de carácter económico, se adueñan de las zonas petrolíferas ya conocidas en aquella época y de Palestina, para instalar en esta última una colonia judía. El territorio que se asignaban los británicos se extendía sobre los Estados que hoy conocemos como Palestina, Israel, Jordania, Irak y Kuwait.

Por su parte, el gobierno francés, dividido entre partidarios y adversarios de la colonización, admitía una colonización económica, cultural y política. Francia se apropió, por consiguiente, de los territorios correspondientes al Líbano y a la Pequeña Siria, donde más de la mitad de la población era cristiana y de los que la propia Francia se había declarado «protectora» desde los tiempos del rey Francisco I.

Para terminar, se suponía que los lugares sagrados de Jerusalén y de San Juan de Acre serían internacionalizados, decisión que nunca llegó a aplicarse seriamente porque los británicos ya habían contraído compromisos que iban exactamente en el sentido inverso, pero principalmente porque su verdadero objetivo era crear un Estado judío para continuar su propia expansión colonial.

Las «democracias» británica y francesa nunca debatieron públicamente esos acuerdos, que habrían resultado chocantes para el pueblo británico y habrían sido simplemente rechazados por el pueblo francés. Fueron los revolucionarios bolcheviques quienes revelaron la existencia de los Acuerdos Sykes-Picot, después de descubrir esos documentos en los archivos del zar. La revelación provocó la cólera de los árabes, pero los pueblos del Reino Unido y de Francia no reaccionaron ante las maniobras de sus gobiernos.
La ideología colonial francesa

La sangrienta conquista de Argelia marcó el inicio del avance colonizador de Francia, en tiempos del rey francés Carlos X. Pero se trataba tan sólo de una cuestión de prestigio que nunca llegó a obtener el aval de los franceses y que incluso condujo a la revolución de julio de 1830.

La ideología colonial no apareció en Francia hasta la caída del Segundo Imperio y después de la pérdida de los territorios franceses de Alsacia y Mosela. Dos personajes de izquierda, Gambetta y Jules Ferry, proponen entonces, ante la imposibilidad de recuperar esas tierras, ocupadas por el Reich alemán, partir a la conquista de nuevos territorios en África y en Asia, y se unen así a los intereses económicos de la derecha, vinculados a la explotación de Argelia.

Ante el carácter evidentemente poco glorioso de la conquista de nuevos territorios como sustituto de una justificada liberación del territorio nacional, los amigos de Gambetta y de Ferry se esfuerzan por desarrollar todo un discurso movilizador para justificar la empresa colonizadora. Según ese discurso, el objetivo de la colonización no es satisfacer apetitos expansionistas sino «liberar pueblos oprimidos» y «emanciparlos» de culturas «inferiores», lo cual es mucho más noble que una empresa de conquista.

Los partidarios de la colonización incluso crean el «Partido Colonial», para defender sus tesis en el Senado y en la Asamblea Nacional. Pero no debemos dejarnos engañar por la palabra «Partido», que no designa en este caso una formación política sino una corriente de pensamiento común a miembros de diferentes formaciones políticas francesas, corriente alrededor de la cual se reúnen un centenar de parlamentarios de derecha y de izquierda. A ellos se unen poderosos hombres de negocios, militares, geógrafos y altos funcionarios, como Francois Georges-Picot. Si bien eran muy pocos los franceses que se interesaban por la colonización antes de la Primera Guerra Mundial, su número creció rápidamente antes del segundo conflicto mundial, o sea… precisamente después de la restitución de Alsacia y Mosela a Francia. El Partido Colonial, que ya no era otra cosa que el partido del capitalismo ciego envuelto en un discurso adornado con constantes alusiones a los derechos humanos, trató entonces de convencer a la población a través de la organización de grandes eventos –como la siniestra Exposición Colonial de 1931– y alcanzó su apogeo con el Frente Popular de León Blum, en 1936.
La colonización de la Pequeña Siria

Al término de la Primera Guerra Mundial y con la caída del imperio otomano, el jerife Hussein de las Dos Mezquitas de La Meca y Medina proclama la independencia de los árabes. Conforme a los compromisos que había contraído «Lawrence de Arabia», el jerife se proclama «rey de los árabes»… hasta que la «pérfida Albión» lo llama a capítulo.

En 1918, su hijo, el emir Faisal, proclama en Damasco un gobierno provisional árabe mientras que los británicos ocupan Palestina y los franceses se apoderan de la costa del Mediterráneo. Los árabes tratan de crear un Estado unitario, multiconfesional, democrático e independiente.

El presidente estadounidense Woodrow Wilson reconcilia a su país con el Reino Unido alrededor del proyecto común de creación de un Estado judío, pero se opone a la idea de colonizar el resto de la región. Francia abandona la conferencia de Versalles y fuerza la conferencia de San Remo a otorgarle un mandato del Consejo Supremo Interaliado para administrar su zona de influencia. La colonización había encontrado su coartada jurídica: había que ayudar los pueblos del Levante a organizarse después de la caída del imperio otomano.

El gobierno provisional árabe organiza en Siria las primeras elecciones democráticas, que dan la mayoría en el Congreso General Sirio a una serie de caciques sin verdadero color político. Pero las figuras de la minoría nacionalista dominan la Asamblea, que adopta una Constitución monárquica y bicameral. Al anunciarse el mandato francés, el pueblo se subleva contra el emir Faisal, quien ha decidido colaborar con los franceses y con los maronitas del Líbano que lo respaldan. París envía tropas bajo las órdenes del general Gouraud, un militar miembro del «Partido Colonial». Los nacionalistas sirios enfrentan militarmente al general Gouraud en la batalla de Khan Mayssaloun, donde son aplastados. Comienza la colonización.

El general Gouraud comienza separando el Líbano –donde dispone del respaldo de los maronitas– del resto de Siria y trata de gobernar esta última sembrando la división entre los diferentes grupos confesionales y oponiéndolos entre sí. La capital de «Siria» es trasladada a Homs, una pequeña ciudad sunnita, antes de ser devuelta a Damasco. Pero el poder colonial francés se mantiene en Líbano, concretamente en Beirut. En 1932, se impone a la colonia una bandera con tres franjas horizontales que representan las dinastías de los Fatimidas (la franja verde), de los Omeyas (la franja blanca) y de los Abasidas (la franja negra). La primera franja es el símbolo de los musulmanes chiitas y las otras dos simbolizan a los sunnitas. Las tres estrellas rojas de aquella bandera representaban las tres minorías que conviven en Siria: cristianos, drusos y alauitas.

Francia pretende hacer del Líbano un Estado maronita, ya que los maronitas son cristianos que reconocen la autoridad del papa de Roma, y hacer de Siria un Estado musulmán. Y seguirá combatiendo a los cristianos de la Pequeña Siria por ser estos mayoritariamente ortodoxos.

En 1936, la izquierda llega al poder en Francia con el gobierno del Frente Popular. Este acepta negociar con los nacionalistas árabes y les promete la independencia. El subsecretario de Estado para los protectorados del Magreb y los mandatos del Medio Oriente, Pierre Vienot, negocia la independencia del Líbano y de Siria, como ya había intentado hacerlo con Túnez. El Parlamento sirio ratifica el tratado por unanimidad, pero León Blum –miembro del «Partido Colonial»– nunca llega a presentar ese documento al Senado francés.

Durante ese mismo periodo, el gobierno del Frente Popular decide separar de la Pequeña Siria la ciudad de Antioquía y propone agregarla a Turquía, lo cual se hará efectivo en 1939. León Blum pretende deshacerse así de los cristianos ortodoxos, cuyo patriarca es titular de la cátedra de Antioquía, que será blanco de la represión turca.

Finalmente, la división de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, vendrá a poner fin a la colonización. El gobierno legal de Philippe Petain [que colabora con la ocupación nazi] trata de mantener el mandato francés mientras que el gobierno legítimo de Charles De Gaulle proclama la independencia del Líbano y de Siria, en 1941.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno Provisional de la República Francesa pone en aplicación el programa del Consejo Nacional de la Resistencia. Pero el «Partido Colonial» se opone a la independencia de los pueblos colonizados. El 8 de mayo de 1945 tiene lugar la masacre de Setif, en Argelia, bajo las órdenes del general Raymond Duval. El 29 de mayo, es perpetrada la masacre de Damasco. Por orden del general Fernand Oliva, la aviación francesa bombardea Damasco durante 2 días. Los bombardeos destruyen gran parte del histórico mercado popular de Damasco. La aviación francesa incluso bombardea el hemiciclo del Congreso del Pueblo sirio.


El ex ministro francés de Exteriores Roland Dumas provoca gran revuelo con una declaración, hecha en vivo a la televisión francesa, que contradice el discurso oficial de Francois Hollande: «los ingleses ya estaban preparando la guerra en Siria 2 años antes de las manifestaciones de 2011». ¡Eso no estaba en el guión! ¡Gracias, señor Dumas!
La ambición colonial de Francia en Siria a partir de 2011

En 2009 y 2010, después de haber invitado en 2008 a su homólogo sirio Bachar al-Assad a participar en las ceremonias conmemorativas del aniversario de la Revolución Francesa y de haber incluso elogiado los pasos de Assad a favor de la democracia, el entonces presidente de Francia Nicolas Sarkozy negocia con Estados Unidos y con el Reino Unido el rediseño del «Medio Oriente ampliado». La secretaria de Estado Hillary Clinton convence a Sarkozy para que reactive el proyecto colonial franco-británico, bajo tutela estadounidense. En eso consiste la teoría del «liderazgo desde atrás».

El 2 de noviembre de 2010 –o sea, antes de la «primavera árabe»–, Francia y el Reino Unido firman una serie de documentos conocidos como los Acuerdos de Lancaster House. La parte pública de esos acuerdos anuncia que Francia y el Reino Unido pondrán en común sus fuerzas de proyección –o sea, sus tropas coloniales–, la parte secreta prevé atacar Libia y Siria el 21 de marzo de 2011. Pero Francia atacará Libia 2 días antes, adelantándose así a su aliado, lo cual provoca la cólera de Londres. En cambio, el ataque contra Siria nunca llegará a concretarse… debido al cambio de opinión del verdadero jefe de la operación: Estados Unidos.

Los negociadores franceses de los Acuerdos de Lancaster House fueron Alain Juppé y el general Benoit Puga. Este último es un ardiente partidario de la colonización.

El 29 de julio de 2011, Francia crea el Ejército Sirio Libre (los hoy llamados «rebeldes moderados»). Contrariamente a lo que se ha divulgado oficialmente, los primeros elementos de esa formación no son sirios sino libios miembros de al-Qaeda. El coronel Riyad el-Asaad, presentado como jefe del Ejército Sirio Libre, no pasa de ser el rostro encargado de darle al grupo un barniz sirio y fue escogido para ese papel únicamente porque su apellido se parece al del presidente Bachar al-Assad, con quien no tiene absolutamente ningún parentesco. Sin embargo, pasando por alto el hecho que los dos apellidos ni siquiera se escriben de la misma manera en árabe, la prensa atlantista presenta a ese coronel como la «primera deserción en el seno del régimen».

El Ejército Sirio Libre (ESL) se halla bajo la dirección de miembros de la Legión Extranjera francesa puestos a la disposición de la presidencia de la República Francesa y, más exactamente, del general Benoit Puga, en aquel entonces jefe del estado mayor privado del presidente Sarkozy. Al ESL se le asigna la bandera, que ya describimos anteriormente, de la colonización francesa.

En este momento, el ESL ha dejado de ser un ejército permanente. Pero su etiqueta sigue siendo utilizada para identificar operaciones concebidas en la presidencia de Francia y ejecutadas por mercenarios de otros grupos armados. Francia persiste en establecer una distinción entre yihadistas «moderados» y «extremistas». Pero en realidad son los mismos individuos, y los comportamientos son también los mismos. Fue el llamado Ejército Sirio Libre el que inició las ejecuciones de homosexuales lanzándolos desde lo alto de edificios. Fue también el ESL el que divulgó un video de uno de sus jefes en pleno acto de canibalismo, comiéndose el corazón y el hígado de un soldado sirio. La única diferencia entre los supuestos «moderados» y los extremistas es la bandera que usan: la bandera de la colonización en el caso de los primeros y, para los segundos, el estandarte de la yihad.

A inicios de 2012, militares de la Legión Extranjera francesa escoltan a los 3 000 combatientes del llamado Ejército Sirio Libre que, intentando convertir Homs –la antigua capital de la colonización francesa– en «capital de la revolución», se atrincheran en el barrio de Baba Amro, donde proclaman… un Emirato Islámico. Allí instauran un «tribunal revolucionario» que condena a muerte más de 150 habitantes que se habían quedado en el barrio y que acaban siendo degollados en público. Bajo el asedio de las tropas regulares del gobierno sirio, el Ejército Sirio Libre mantiene durante un mes el control de Baba Amro, fundamentalmente gracias a las baterías de misiles antitanque Milan proporcionadas por Francia.

En julio de 2012, cuando llega a la presidencia, Francois Hollande mantiene en su cargo –por primera vez en la historia de Francia– al jefe del estado mayor de su predecesor, el general Benoit Puga, y reanuda la guerra contra Siria. Hollande retoma la retórica y la gesticulación de la colonización francesa: declara que la República Árabe Siria es una «dictadura sanguinaria» –lo cual significa que hay que «liberar un pueblo oprimido»– y que la minoría alauita acapara el poder –lo cual implica que hay que «emancipar» a los sirios de esta horrible secta. También hay que prohibir que los sirios residentes en Europa participen en las elecciones convocadas en Siria y Hollande decide –en lugar del pueblo sirio– que su legítimo representante es el no electo Consejo Nacional Sirio. Laurent Fabius, ministro de Relaciones Exteriores de Hollande, declara además que el presidente democráticamente electo por los sirios, Bachar al-Assad, «no merece estar sobre la Tierra».
Las declaraciones de Valery Giscard d’Estaing

El 27 de septiembre de 2015, el ex presidente francés Valery Giscard d’Estaing concedió una entrevista al diario Le Parisien/Aujourd’hui en France sobre la cuestión de los refugiados y la intervención rusa contra el terrorismo en Siria. En esa entrevista declara:

«Me pregunto si es posible obtener un mandato de la ONU sobre Siria por un periodo de 5 años.»

La ONU nunca ha concedido un «mandato». La sola mención de esa palabra evoca los horrores de la colonización. Nunca antes un líder francés había expresado públicamente la ambición colonial francesa desde la independencia de Argelia, hace 53 años.

Es importante recordar aquí que la hermana de Francois Georges-Picot (el de los Acuerdos Sykes-Picot) se casó con el senador Jacques Bardoux –miembro del «Partido Colonial». La hija de ambos, May Bardoux, se casó a su vez con el presidente de la Sociedad Financiera Francesa y Colonial, Edmond Giscard d’Estaing, padre del ex presidente francés Valery Giscard d’Estaing, quien ahora hace las declaraciones que acabamos de referir.

Así que, según Valery Giscard d’Estaing, pariente del hombre que negoció con los británicos el mandato francés sobre Siria, la solución del problema sirio es… recolonizar el país.



Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).


PATRIA GRANDE


Dilma, cansada de "los moralistas sin moral"

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que la oposición no tiene "moral" para cuestionarla y la acusó de "golpista", mientras la prensa local especuló con un acercamiento entre el gobierno y el titular de Diputados, Eduardo Cunha, impulsor del juicio político, quien a su vez enfrenta pedidos de destitución por estar investigado en el caso Petrobras.

"La sociedad conoce a los moralistas sin moral, ¿Quién tiene una biografía lo suficientemente limpia e intachable para atacar a mi honra, quién?", preguntó Rousseff anoche ante una platea en la que se encontraba su mentor político, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien también ayer arengó contra la oposición al recordar que cuando a él le tocó perder las elecciones, volvió a su casa y lamió sus heridas.
Rousseff dijo que nunca se dio una "batalla a la corrupción" como la librada por su gobierno y el de Lula, en un discurso pronunciado horas después de que el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) hiciera lugar a una medida del Partido de los Trabajadores (PT) que frenó el inicio de un eventual juicio político.
La iniciativa del juicio es promovida por el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), del senador Aécio Neves, excandidato a la presidencia en las elecciones de octubre de 2014, en las que perdió por estrecho margen con Rousseff. La mandataria acusó al PSDB sin citarlo explícitamente de estar movido por "la voluntad de producir un golpe contra las leyes y las instituciones que es explícita". Lo afirmó anoche en San Pablo y lo reiteró luego en su cuenta de Facebook.
La Presidenta recibió en la víspera la visita y el respaldo del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, y del candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, quienes se sumaron a los jefes de Estado Nicolás Maduro (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), que alertaron del intento de golpe por parte de la oposición brasileña.
"No va a haber impeachment y no al tercer turno" coreaban los asistentes del acto organizado por la Central Única de los Trabajadores (CUT), en el que también participó el expresidente uruguayo, José Mujica.
Pese al apoyo internacional y la decisión de la Corte, la oposición anunció en la jornada que se propone apelar la medida cautelar dictada por tres jueces del STF que dificulta el inicio de un juicio con miras a la destitución de Rousseff.
Mientras tanto, asesores del gobierno comenzaron a tener puentes con Eduardo Cunha, titular de Diputados, y uno de los enemigos declarados de Rousseff, pese a pertenecer al partido aliado Partido Movimiento Democrático Brasileño (PSDB). "Para el Planalto (Ejecutivo) la victoria en el Supremo Tribunal Federal es una oportunidad para establecer un tregua con Cunha", publicó hoy el sitio de noticias del diario Estado de San Pablo.
De cualquier modo, un eventual acuerdo entre Rousseff y Cunha no disuade a los socialdemócratas de volver a la carga con otro pedido de juicio para apartar a la mandataria de su cargo. El principal argumento de la oposición recae en los balances contables del gobierno correspondientes a 2014, porque entienden que retrasó el giro de fondos a bancos estatales para disimular el déficit fiscal, lo que configura una violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
El Ministerio de Desarrollo Social, por su parte, se defendió y advirtió que los "pedaleos (giros) fiscales" no se utilizan para financiar al Gobierno sino para cubrir los desfasajes financieros del programa Bolsa Familia, que la Caixa devuelve cuando recupera sus saldos positivos.
Neves, a su vez, tomó distancia del jefe de la Cámara de Diputados cuando comentó que el legislador debe asumir su "defensa" y demostrar su inocencia respecto de los cargos que le imputa la Procuraduría, que denunció que Cunha era titular de cuatro cuentas secretas en Suiza en las que depositó dinero presuntamente obtenido de sobornos realizados en el marco del escándalo de Petrobras.
La denuncia había causado tensión entre el PSDB y Cunha durante el fin de semana, cuando esa agrupación presentó una nota oficial pidiendo al jefe de Diputados que deje su cargo. Al parecer las divergencias se profundizaron luego de que ayer fracasara la iniciativa de los socialdemócratas y Cunha, de poner en marcha el juicio contra Rousseff frente a la decisión del STF.
Al final, Cunha afirmó que ya no está seguro de dar curso al pedido de impeachment contra Rousseff impulsado por los socialdemócratas y que deberá analizar los argumentos jurídicos de los pedidos pendientes. “No tengo tregua porque no tengo una guerra”, aclaró el titular de Diputados, y agregó: “No necesito tener tregua ni guerra. Tengo que cumplir con mi función. Si tengo que tomar decisiones y eso sí puede significar una guerra o una tregua para los demás. Es una cuestión de interpretación. No hice nada distinto a lo que dije que iba a hacer”. Al mismo tiempo aseguró que aún tiene tiempo para presentar una apelación a la decisión del STF y que no se siente presionado por ninguna fuerza política.