4 nov 2015

Quinceañeros

Estados Unidos ya está iniciando el decimoquinto año desde que inició estas guerras, las más largas de su larga historia guerrera. Un joven de 15 años en este país ha vivido toda su vida con la guerra, ha sido educado por los líderes del país en que la guerra es la respuesta, que la sangre de ajenos, incluso de otros jóvenes de su edad en otros países desconocidos, tiene que ser derramada con fines de lo que le aseguran que es la seguridad nacional, para defender algo llamado libertad, derechos humanos, democracia y hasta en nombre de la paz.

DAVID BROOKS / LA JORNADA 
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El premio Nobel de la Paz Barack Obama anunció el viernes pasado que enviará unos 50 elementos de fuerzas especiales a Siria, pero aseguró que son sólo asesores y que no participarán en combates. A la vez, se reportó que más aviones de ataque se están enviando a Turquía para lo que se espera sea una intensificación de los bombardeos en Siria. Al mismo tiempo, se está elevando la cooperación con el gobierno de Irak –donde Obama ha enviado unos 3 mil 500 efectivos– para atacar a Isis (también conocido como Estado Islámico) en ese país. En una noticia menos conocida, su gobierno también envió hace unos días los primeros de unos 300 efectivos a Camerún para ayudar en la lucha contra Boko Haram en la frontera con Nigeria. Anteriormente avisó que tropas estadunidenses (un mínimo de 5 mil 500 militares) tendrían que permanecer más tiempo en Afganistán más allá de 2016.
El hombre que prometió –como candidato y después como presidente– que pondría fin a las guerras estadunidenses y que las tropas regresarían a casa, hoy es sólo un comandante en jefe más que en nombre de la paz, los derechos humanos, etcétera, etcétera, está obligado a continuar las guerras.
En el caso de Siria, es la primera vez que se despliegan tropas estadunidenses para quedarse en ese territorio. Esta es la intensificación de una estrategia que el presidente anunció hace más de un año, afirmó su secretario de prensa, con la esperanza de que nadie recordara que Obama había proclamado en 2013: no pondré botas estadunidenses sobre el terreno en Siria. Igual, el año pasado Obama declaró que no volverían tropas de Estados Unidos al combate en Irak, pero recientemente su gobierno tuvo que admitir que ha ocurrido lo contrario, con un militar estadunidense muerto en combate en ese país la semana pasada.
La justificación es la lucha contra el Isis en Irak y Siria. Los bombardeos y las fuerzas financiadas por la CIA no han logrado frenar una crisis creciente en la que Estados Unidos primero trataba de promover el derrocamiento del presidente sirio –lo cual abrió un espacio de maniobra para el Isis en Siria– y ahora parece haber decidido que el Isis es el enemigo prioritario. A la vez, Rusia e Irán, hasta recientemente enemigo de Washington, ahora son como aliados incómodos en este frente. Algo así; ya nadie sabe bien contra quién estamos luchando.
A la vez, hay preocupación de que los estadunidenses en Siria pudieran encontrarse en fuego cruzado con los rusos, sobre todo por la intensificación de los bombardeos ordenados por Moscú.
Para confundir a todos un poco más, el vocero del mandatario afirmó que el presidente ha sido bastante claro en que no hay una solución miliar a los problemas que afectan a Irak y Siria. Hay una solución diplomática. What?
El uso de fuerzas especiales, junto con las misiones permanentes de los drones, se ha vuelto parte de lo que podría llamarse la doctrina de guerra Obama.
De hecho, las fuerzas de operaciones especiales sólo del ejército, los boinas verdes, se han empleado en misiones de varios tipos en 135 de los 195 países del mundo en el transcurso de la última década, informa el sitio de Internet del comando de fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos. Pero eso no incluye las fuerzas especiales de otras ramas militares. El vocero del comando de operaciones especiales afirma que éstas fueron desplegadas en 147 países sólo en 2015, un récord por mucho, reporta Nick Turse en TomDispatch. Señala que en un día dado del año, las tropas más elitistas de Estados Unidos pueden estar presentes en 70 a 90 países. En total, estas fuerzas ya numeran casi 70 mil (eran 33 mil en 2001).
Turse escribe que estas fuerzas llevan a cabo operaciones completamente desconocidas a los estadunidenses que pagan los impuestos para financiarlas, operaciones conducidas lejos del escrutinio de los medios y cualquier tipo de supervisión externa significativa. Cada día, en alrededor de 80 o más países que el comando de operaciones especiales no identificará, realizan misiones acerca de las cuales el comando rehúsa hablar. Existen en un mundo secreto de siglas obtusas y esfuerzos en tinieblas, de misiones misteriosas mantenidas en secreto del público estadunidense, ni hablar de la mayoría de los ciudadanos de las 135 naciones donde han sido desplegadas este año.
Como si no fuera suficiente, ahora somos testigos de un juego peligroso en el que buques de guerra estadunidenses retan a las fuerzas militares chinas en territorio disputado –una cadena de islas artificiales– en el mar del sur de ese país. China advirtió a Washington de pensarlo dos veces antes de realizar acciones irresponsables. Todo bajo la justificación de defender la libertad de navegación.
Estados Unidos ya está iniciando el decimoquinto año desde que inició estas guerras, las más largas de su larga historia guerrera.
Nadie puede contar el número de víctimas, pero son suficientes para que los jóvenes de 15 años de edad expliquen a todos los comandantes en jefe, y a sus grandes equipos de estrategas y todos los políticos que les encanta enviar a los hijos de otros a matar y morir, que, en su experiencia (y la realidad empírica), hasta donde van en esta vida, parece ser que estas guerras siembran más inseguridad y generan más violencia, anulan la libertad, son una magna violación de todos los derechos humanos, aplastan cualquier principio democrático y, obvio, matan la paz.
Tal vez ya ocurrió lo peor y la guerra ya se volvió parte de la normalidad cotidiana en este país. Ojalá los quinceañeros rechacen esta versión de su futuro.

CAMBIAR PARA CONCENTRAR

Primer ajuste macrista

El Fondo Federal Solidario (FFS) de la soja, creado en 2009 por la presidenta, significó casi $ 70 mil millones en recursos para obras de infraestructura en las 23 provincias y las 24 jurisdicciones del país.

Federico Bernal 

04 de Noviembre de 2015

El Fondo Federal Solidario (FFS) de la soja, creado en 2009 por la presidenta, significó casi $ 70 mil millones en recursos para obras de infraestructura en las 23 provincias y las 24 jurisdicciones del país. 

En 2014, distribuyó $ 14.700 millones; mientras que en 2015 (valores proyectados) rondará los 22 mil millones. La promesa de Mauricio Macri de eliminar las retenciones a las exportaciones de productos y subproductos derivados del agro transferirá dichos recursos a la Sociedad Rural y a los productores más grandes y concentrados. En otras palabras, hablamos del primer gran y masivo ajuste que el neoliberalismo prevé llevar a cabo ni bien asumido, primer gran golpe contra la Argentina en calidad de Nación. 

Para que cada conciudadano tome conciencia (y no temor), algunos conceptos vinculados al FFS y las principales obras -en construcción o planificadas y listas para ponerse en marcha- que serán abandonadas tras un eventual triunfo macrista. 
Que el menemismo del siglo XXI nos explique cómo hará para continuar y terminar dichas obras, pues paralizarlas no es una opción.

Federalismo genuino

El FFS constituye uno de los pilares del plan de infraestructura vigente desde 2003, el mayor que recuerde la historia argentina. A través suyo, se federaliza la renta sojera vía su redistribución a todas las provincias, cultiven o no la oleaginosa, con destino al financiamiento de obras de infraestructura económica y social. No hubiese sido justo ni viable para un modelo realmente federal (nacional), que la renta agraria, producto de la soja nacida en las provincias históricamente privilegiadas por sus condiciones naturales, quedara fuera del alcance de las regiones y poblaciones más postergadas. 

Mientras que la región pampeana, que produce más del 85% de la soja y concentra aproximadamente igual porcentaje del PBI del país, recibe el 45% de los recursos del FFS, las regiones y provincias extrapampeanas, que sólo producen menos del 15% de la soja y aportan algo más del 10% al PBI nacional, acaparan el 55% de lo recaudado. 

Este 2015 (valores proyectados) es testigo del máximo histórico de recursos redistribuidos desde la creación del FFS en 2009, con $ 21.756 millones. De ese total, el 23,59% se concentra en Buenos Aires y CABA; un 17,21% en Córdoba y Santa Fe. El NOA se lleva el 17,69%, el NEA el 19,84% y la Patagonia un 10,18% y Cuyo un 11,50 por ciento. 

El federalismo del país autóctono en el siglo XIX se propuso iguales porcentajes para la redistribución de la renta aduanera. Pero la Provincia Metrópoli se negó a perder sus privilegios y le declaró la guerra. La derrota popular fue abrumadora y recién sería parcialmente revertida entre 1946 y 1955, y luego de casi medio siglo, entre 2003 y 2015. La guerra por una redistribución equitativa de las rentas y riquezas estratégicas entre los dos proyectos políticos antagónicos -uno de 23 provincias, otro de un puñado de provincias limitadas a la región pampeana- no ha concluido. 

Sigue tan vigente como desde un comienzo, aunque expresándose por la vía política. Así es importante refrescar las palabras que la propia presidenta expresó al firmar el convenio de la creación del FFS (26/3/2009): "... por primera vez vamos a coparticipar derechos de exportación por los cuales las provincias argentinas estuvieron en guerra civil durante el siglo XIX y que motivó, precisamente, que murieran miles y miles de argentinos".

Política anticíclica

En paralelo, el FFS sirvió de notable y fundamental palanca anticíclica. En su normativa se señalaba como objetivo primero: "... financiar obras que contribuyan a la mejora de la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial en ámbitos urbanos o rurales". A un año de iniciada la crisis del capitalismo financiero y especulador occidental, Argentina colocaba así una ingente masa de recursos para la expansión de la inversión social y económica, con eje en infraestructura y sostenimiento del empleo y la actividad económica. 

Pues bien y volviendo al menemismo del siglo XXI y su promesa de eliminar el FFS, el hecho de privarnos de esta herramienta anticíclica perjudicará grandemente la actividad económica y la generación de empleo en las 23 provincias, más allá de los más de $ 50 mil millones que en cuatro años de conservadurismo (2016-2019) confiscará a las provincias.

Obras que desaparecerán

Ninguna provincia quedará exenta. Se afectará la infraestructura en materia de interconectividad vial (movilidad), comunicaciones (acceso a la telefonía básica, móvil e Internet) y energética (servicios de gas natural por redes y electricidad); obras hídricas (agua y saneamiento), urbanas y de transporte (viviendas; terminales de ómnibus, aeropuertos, puertos etc.); obras en salud y educación (hospitales, escuelas, universidades, etc.). 

La integración de regiones productivas y los polos industriales que con tanto esfuerzo se crearon o regeneraron desde 2003 quedarán paralizados y volverán al oprobio. Millones de argentinas/os; cientos de miles de pequeñas y medianas empresas; pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales padecerán el anacrónico retorno al unitarismo del siglo XIX. La Nación de 23 provincias volverá a reducirse a tres o cuatro provincias, con suerte y viento a favor. 

Algunos ejemplos en Córdoba, provincia con la mejor performance macrista, de las obras cuya iniciación/terminación se verán directa o indirectamente afectadas con la eliminación del FFS (en <www.oetec.org> hemos volcado el 100% de la infraestructura proyectada según jurisdicción/provincia y sus respectivas localidades): Córdoba. Entre 2009 y 2015 (inclusive), la provincia recibió del FFS 6097 millones de pesos. En 2015 fueron 1866 millones. 

La eliminación de esta fuente de financiamiento perjudicará en mayor o menor medida los siguientes proyectos: autovías RN 158 San Francisco-Río Cuarto; RN 8, 19, 36, 7 y 9. Obras eléctricas para los departamentos de San Justo y Marcos Juárez. Repotenciación de centrales y sistemas de provisión de energía eléctrica, regiones Sureste y Serrana. Sistemas de gasificación Este y Manicero: localidades de Río Primero, San Justo, Río Cuarto y Juárez Celman. Provisión de agua al Gran Córdoba y Sierras Chicas. Obras de tratamiento de efluentes cloacales en centros urbanos Gran Córdoba, San Francisco, Río IV y Villa María. Hospital La Calera y San José de la Dormida. Nuevo hospital del Noroeste (Córdoba Cap.). Construcción de infraestructura edilicia para educación, nivel inicial, primario y medio. Planes sociales de construcción y mejoras de viviendas en todas las regiones. Programa de Promoción Industrial de Córdoba.

Macri y la confiscación de la Sociedad Rural

El FFS expresa un federalismo sin precedentes en la historia económica del país, remplazando la lógica tributaria defendida por el neoliberalismo por la cuestión redistributiva, única e histórica bandera del federalismo argentino. Los caudillos y las masas del siglo XIX no se alzaron contra el centralismo de Rivadavia y Mitre porque aspiraban a una mayor coparticipación o mayores tributos; lo hicieron contra la apropiación de la renta aduanera por una sola provincia (Buenos Aires), pidiendo repartir equitativamente la riqueza más allá de la provincia que la contuviera

Pues bien, la decisión del mitrismo en su fase buitrista (Macri) de volver a concentrar la riqueza argentina por excelencia en el siglo XXI, la renta agraria, en muy pocas y reaccionarias manos constituirá un durísimo golpe no solo al federalismo real, sino también a la viabilidad socioeconómica de las 23 provincias y los 42 millones de compatriotas, más aún en tiempos de crisis internacional. 

Los que votaron a la alianza Cambiemos y piensan reelegirla el 22 de noviembre, deberían saber que una eventual administración macrista provocará un primer ajuste en obras de infraestructura del orden de los $ 70 mil millones. 

Tales recursos pasarán de las provincias y sus municipios a manos de los principales miembros de la Sociedad Rural (los aportes del FFS a nivel municipal equivalen al 30% del presupuesto que la Secretaría de Obra Pública destina a municipios). En una situación internacional sumamente compleja y cuya resolución aún está muy lejos, tal redireccionamiento de recursos marcará el principio de la declinación fiscal, social y económica de la inmensa mayoría de las provincias. 

Es que, en definitiva, los que proponen eliminar el FFS son los mismos que decretaron la inviabilidad provincial obligándolas a ejecutar programas leoninos de austeridad y reducción del gasto en los '90 y hasta 2002. Los mismos que hace más de un siglo negaron al país profundo compartir la Aduana.

EVASION DE 900 MILLONES DE DOLARES

ARGENTINA

BNP: la UIF pide 22 procesamientos
El organismo antilavado también solicitó al juez del caso que dicte medidas cautelares.

04 de Noviembre de 2015 | 12:00




La Unidad de Información Financiera (UIF) solicitó a la justicia que procese a los 22 imputados en la causa BNP Paribas, en la que se investiga el delito de lavado de activos proveniente de las maniobras realizadas en una cueva financiera que funcionaba en una sucursal del banco.
El pedido de la UIF, formulado al juez Daniel Rappa, incluyó además que se dicten medidas cautelares y se proceda a la individualización de los bienes muebles e inmuebles que podrían tener los seis directivos franceses y administrativos de la entidad bancaria implicados, para su aseguramiento.
La causa fue iniciada en 2009 a partir del descubrimiento de una cueva financiera que funcionaba en las oficinas del piso 25 de la calle Leandro Alem 855, del BNP Paribas.
"La cueva operaba asesorando a clientes locales y extranjeros en la administración e inversión de fondos de origen no declarado, gestionando transacciones en paraísos fiscales", señaló el organismo anti lavado que dirige José Sbatella.
Se estima que entre todas las operatorias se habrían manejado un total de más de 900 millones de dólares, entre los años 2000 y 2008.
En la causa se están realizando una pericia informática a partir de los allanamientos en la sede del banco, donde se encontró información cifrada respecto de las cuentas no declaradas de argentinos en el exterior.

La crisis del pensamiento crítico latinoamericano

Por Emir Sader


En el momento de auge de los enfrentamientos políticos y de las grandes luchas de ideas en América latina, se siente con más fuerza la relativa ausencia de la intelectualidad crítica. En el momento en que los gobiernos progresistas sufren las mas duras ofensivas de la derecha, buscando imponer procesos de restauración conservadora, valiéndose del monopolio de los medios de comunicación, el pensamiento crítico latinoamericano podría tener un rol importante, pero su ausencia relativa es otro factor que afecta la fuerza del campo de la izquierda.

La derecha se vale de ese monopolio y de sus pop stars. Vargas Llosa y Fernando Henrique Cardoso vuelven con fuerza al campo para apoyar a Mauricio Macri, a la derecha venezolana y a atacar a los gobiernos de Brasil. Ecuador, Bolivia. No les faltan espacios, aunque les falten ideas.

Al pensamiento crítico no le faltan ideas, tiene que pelear por espacios, pero falta más participación, faltan entidades que convoquen a la intelectualidad crítica a que participe activamente en el enfrentamiento de los problemas teóricos y políticos con que se enfrentan los procesos progresistas en América latina.

A la pobreza de las propuestas de retorno a la centralidad del mercado, del Estado mínimo, de las políticas de retorno a la subordinación a los Estados Unidos, a la apología de las empresas privadas, queda un amplio marco de argumentos y de propuestas a ser asumidos por la intelectualidad de izquierda. Para desenmascarar las nuevas fisonomías que asume la derecha, para valorar los avances de la década y media de gobiernos posneoliberales, de promover el rol de esos gobiernos latinoamericanos, en la contracorriente de la onda neoliberal que sigue barriendo el mundo y los derechos de los más vulnerables.

Esos gobiernos han hecho la crítica, en la practica, de los dogmas del pensamiento único, de que “cualquier gobierno serio” debería centrarse en los ajustes fiscales. De que no era posible crecer distribuyendo renta. De que las políticas sociales solo podrían existir como subproducto del crecimiento económico. Que el dinamismo depende de más mercado y menos Estado. Que no hay camino en el mundo que no sea el de la subordinación a los países del centro del capitalismo. Que el Sur es el retraso.

En fin, todo lo que los gobiernos progresistas han desmentido rotundamente, son argumentos fuertes para que el pensamiento crítico se apoye en ellos y encare las dificultades presentes en las perspectiva de la profundización de esos procesos y no de su abandono. Esto lo hacen los –de derecha y de ultraizquierda– que se refugian en el triste consuelo para ellos de un supuesto agotamiento del ciclo progresista. A ambas fuerzas les sobran motivaciones, derrotadas que han sido, durante una década y media. Pero les faltan razones, no pueden proyectar un futuro para el continente, que no sea la reiteración del pasado desastroso y superado o el discurso sin práctica.

Es el momento para que pensamiento crítico deje a un lado las prácticas burocráticas que neutralizan el potencial crítico del pensamiento latinoamericano, que mediocrizan las entidades tradicionales y así vuelva a protagonizar, en primera línea, la lucha antineoliberal. Vuelva, sin miedo, a proponer ideas audaces, nuevas, emancipatorias, que vuelva a engarzar a la intelectualidad crítica con las nuevas generaciones, huérfanas de futuro.

La burocratización es un enfermedad fatal para el pensamiento crítico, sea de las estructuras académicas, sea de las prácticas institucionales en otras instancias. ¿Hasta cuándo la intelectualidad crítica dejará que los “intelectuales mediáticos” de la derecha ocupen prácticamente solos los espacios de los debates de ideas, que formen nuevas generaciones en los valores del egoísmo, de los prejuicios, del consumismo?

La burocratización conduce a la despolitización, que es el mejor servicio que se puede prestar a la derecha, sustrayendo espacios críticos a la lucha de ideas para volcarlos simplemente a la mantención de cargos y de sueldos. Son burócratas que, aunque nominalmente pretendan pertenecer al campo de la izquierda, lo que hacen es desmoralizar a la izquierda, con el uso abusivo de las palabras sin práctica o con una práctica sin ideales ni proyección política concreta.

Fue una tragedia para la izquierda la separación entre una práctica sin teoría –que a menudo se pierde en los meandros de la institucionalidad vigente– y una teoría sin trascendencia concreta –que se pierde en sí misma–.

Hoy es indispensable rescatar la articulación entre pensamiento crítico y lucha de superación del neoliberalismo, entre teoría y práctica, entre intelectualidad y compromiso político concreto. Si los viejos caminos se han desviado de esas vías, nuevos tienen que ser abiertos, los espacios públicos conquistados ahí están para ser ocupados.

“Los caminos que encontramos hechos / son desechos de viejos destinos. / No crucemos por esos caminos / Porque solo son caminos muertos”, canta Pablo Milanés.

Seamos fieles a los precursores del pensamiento crítico latinoamericano, pero sobre todo, fieles a los nuevos destinos que apenas hemos empezado a construir.

El que pierde la batalla de las ideas está destinado a la derrota política. No merecemos perder ni la una ni la otra.

HAZ LO QUE YO DIGO...

EL CONSEJO DE ETICA ABRIO UN PROCESO EN CONTRA DEL JEFE DE DIPUTADOS Y ENEMIGO POLITICO DE DILMA

Cunha quedó a un paso del desafuero en Brasil

Gracias a su inmunidad parlamentaria, hasta ahora ningún juez ordinario lo había procesado pese a las evidencias que lo sindican como partícipe en el escándalo de corrupción a expensas de la petrolera estatal Petrobras, el “Petrolao”.
“No pienso renunciar”, reiteró ayer Cunha cuando lo consultaron sobre su futuro político.
 Por Darío Pignotti

Página/12 En Brasil
Desde Brasilia
Revés en las filas golpistas. Eduardo Cunha, titular de la Cámara de Diputados y encarnizado enemigo de la presidenta Dilma Rousseff, sufrió un traspié político ayer cuando el Consejo de Etica abrió un proceso en el que se lo acusa de haber violado el decoro parlamentario. Si ese organismo lo hallara culpable, Cunha podrá perder su fuero así como la inmunidad jurídica. Gracias a ella ningún juez ordinario lo procesó hasta ahora pese a las evidencias que lo sindican como partícipe en el escándalo de corrupción a expensas de la petrolera estatal Petrobras, el “Petrolao”.
Cunha, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) se aliaron a principios de año con el propósito de derrocar a Dilma, reelecta en 2014, a través de un juicio político que debía ser sustanciado en el Legislativo.
Para justificar la estrategia destituyente en el Congreso y en las calles, donde se realizaron tres movilizaciones importantes, los enemigos de Dilma se apoyaban en el “Petrolao”, aunque no haya indicios de corrupción que salpiquen a la mandataria.
Ese intento de “golpe a la paraguaya”, según la definición de Rousseff, seguramente perderá envión con la causa que desde ayer se tramita contra Cunha, él sí manchado de dinero sucio. La denuncia contra el jefe de la Cámara de Diputados fue presentada por el Partido Socialismo y Libertad, una fuerza de izquierda surgida de disidentes del PT, y la Red de Sustentabilidad, la agrupación ecologista de Marina Silva.
La acusación de violación del decoro se basa en que el imputado afirmó en marzo, bajo juramento, no ser titular de cuentas en el exterior. Todos sabían que era mentira, pero nadie se atrevió a desafiarlo, ni siquiera el PT.
El partido de Lula y Rousseff estaba arrinconados entre las presiones parlamentarias y el ascenso golpista que se vivía en el primer trimestre del año, cuando por primera vez más de un millón de personas se movilizaron al grito de “Fuera Dilma”.
Meses después de aquella tempestad destituyente Cunha comenzó a perder credibilidad: empresarios y lobistas procesados en el “Petrolao” coincidieron en que él era la clave del engranaje mafioso montado contra Petrobras y finalmente en septiembre la Justicia de Suiza informó que Cunha tenía cuatro cuentas secretas en las que lavó dinero. Y con esos fondos vacacionó a lo rey en Miami y París, creó empresas de fachada como Jesus.com y su familia se pasea por Río de Janeiro en dos Porsches. El prontuario no se acaba allí: la semana pasada surgieron indicios de que recibió millones de reales pagados por empresas para modificar un proyecto de ley sobre subsidios. Frente a tantas evidencias, la Procuraduría General de la República abrió dos investigaciones contra el legislador del PMDB.
¿Esto significa que Cunha y la cruzada destituyente contra Dilma están con los días contados? “No pienso renunciar” reiteró ayer Cunha cuando lo consultaron sobre su futuro político. Después recordó que hay unos “100 o 150” diputados que, al igual que él, están investigados o procesados en la Justicia.
En ese grupo de congresistas, conocido como del “bajo clero”, Cunha tiene su tropa, que le es leal por convicciones, muchos son evangélicos como él, o complicidad: saben que si Cunha cae, hará circular información comprometedora contra ellos. Y todos pueden terminar en el calabozo.
Luego de haber iniciado ayer el proceso por falta de decoro parlamentario, el Consejo de Etica tiene que definir hoy quién será el relator del caso. Hay tres candidatos, uno del PT y dos de partidos evangélicos ligados a Cunha, lo que demuestra que aún maneja los hilos del Legislativo.
Es plausible suponer que el Consejo avance lentamente y el veredicto se postergue hasta después del Carnaval, un tiempo político valioso para el acusado. Que no está muerto, como tampoco lo está el plan para destituir a Dilma.
Mientras tanto habrá que aguardar para saber si la presidenta recupera la gobernabilidad y si las clases medias mantienen vivo el ardor golpista o se repliegan ante la falta de legitimidad de Cunha y sus socios para enarbolar banderas éticas.
Brasilia, ciudad política por antonomasia, está entre las ciudades brasileña donde tiene mayor éxito la serie House of Cards, sobre las intrigas de poder en Washington. Entre los seguidores de la tira están la presidenta Dilma, su vice Michel Temer, Eduardo Cunha y un gran número de parlamentarios que suelen comentar las vicisitudes del personaje Frank Underwood, encarnado por el actor Kevin Spacey. En el bloque de diputados del Partido Movimiento Democrático Brasileño hay quienes en lugar de hablar del último capítulo de House of Cards mencionan House of Cunha, haciendo un paralelo con el jefe de la Cámara baja.
Indagado por el diario Valor sobre su parecido con el arribista Frank Underwood, el carioca Cunha consideró “absurdo” trazar paralelos. Y demostrando, o fingiendo, un cierto enojo, el diputado declaró “yo vi esa serie y el tipo (personaje) es un asesino, un corrupto y un homosexual, no puedo aceptar esa comparación, es ofensiva”.