La Jornada, México
6 ENE, 2017
Salvo por lo que hace a la justificada animadversión contra Donald Trump, es difícil encontrar un motivo de consenso tan marcado como el rechazo al incremento en los precios de las gasolinas dispuesto por el gobierno federal y que entró en vigor el primer día del año en curso. Organizaciones gremiales y campesinas, clases medias, transportistas, académicos, sectores populares, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y hasta los partidos políticos que en su momento aprobaron el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), de cuya aplicación deriva el incremento referido, han llamado a las autoridades nacionales a rectificar o, cuando menos, a atenuar el alza.


