Por: Atilio Borón
3 mayo 2017

La escalada de tensiones en la península coreana pone, objetivamente, al mundo al borde de una catástrofe de incalculables proyecciones. Tal como muchos observadores lo han repetido, Corea del Norte (nombre oficial: República Democrática Popular de Corea) no es Libia, no es Irak, no es Afganistán y tampoco es Siria. A diferencia de estos cuatro países, Pyongyang tiene una capacidad de retaliación que ninguno de aquellos jamás poseyó. Y, como lo recuerda periódicamente Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países indefensos, nunca a los que tienen capacidad de respuesta militar.
3 mayo 2017
La escalada de tensiones en la península coreana pone, objetivamente, al mundo al borde de una catástrofe de incalculables proyecciones. Tal como muchos observadores lo han repetido, Corea del Norte (nombre oficial: República Democrática Popular de Corea) no es Libia, no es Irak, no es Afganistán y tampoco es Siria. A diferencia de estos cuatro países, Pyongyang tiene una capacidad de retaliación que ninguno de aquellos jamás poseyó. Y, como lo recuerda periódicamente Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países indefensos, nunca a los que tienen capacidad de respuesta militar.
