4 may 2026
Imagen creada por inteligencia artificial
La industria automotriz europea afronta una presión creciente en dos frentes simultáneos: nuevas barreras comerciales desde Estados Unidos y la expansión imparable de los fabricantes chinos, lo que amenaza con convertirse en un golpe potencialmente fatal para todo el sector —y la alemana en particular— sigue siendo una de las principales afectadas por las crecientes tensiones económicas y políticas entre Estados Unidos y la Unión Europea.
En medio de una nueva ronda de disputas públicas con el canciller alemán, Donald Trump anunció planes para aumentar los aranceles sobre los automóviles y camiones procedentes de la Unión Europea hasta un 25 %. Para un sector que ya atraviesa un período difícil, esto podría suponer otro duro golpe, especialmente ante la creciente competencia de los fabricantes chinos.
Nueva ofensiva
Expertos señalan que el principal objetivo de estas medidas será, de hecho, Alemania, aunque el propio Merz afirma que se trata de ejercer presión sobre toda Europa.
Según las estimaciones, los nuevos aranceles podrían costarle a la economía alemana entre el 0,3 y el 0,4 % del PIB, o aproximadamente entre 15.000 y 20.000 millones de euros, dijo a RT Alexánder Kotov, investigador principal del Centro de Estudios Alemanes del Instituto de Europa de la Academia Rusa de Ciencias.

Lo que se esconde tras la retirada de tropas de Trump en Alemania
"Para la industria automotriz alemana, esta decisión genera una nueva incertidumbre, ya que las empresas aún se están adaptando a la dura política comercial del presidente de Estados Unidos, que ha incrementado considerablemente los costos y reducido las ganancias", afirmó el experto.
En este contexto, los representantes del sector reclaman cada vez con más insistencia la firma de un acuerdo comercial con Washington que contemple aranceles más bajos, del 15 %. Sin embargo, Trump, por el contrario, empuja a los fabricantes europeos a trasladar su producción a EE.UU., subrayando que los automóviles ensamblados localmente no estarán sujetos a los nuevos aranceles.
"La situación actual demuestra que la mayor economía de la UE sigue dependiendo en gran medida de los aranceles de importación de Washington, que ya le han costado miles de millones de euros a la industria automotriz alemana", agregó Kotov.
La industria automotriz europea afronta una presión creciente en dos frentes simultáneos: nuevas barreras comerciales desde Estados Unidos y la expansión imparable de los fabricantes chinos, lo que amenaza con convertirse en un golpe potencialmente fatal para todo el sector —y la alemana en particular— sigue siendo una de las principales afectadas por las crecientes tensiones económicas y políticas entre Estados Unidos y la Unión Europea.
En medio de una nueva ronda de disputas públicas con el canciller alemán, Donald Trump anunció planes para aumentar los aranceles sobre los automóviles y camiones procedentes de la Unión Europea hasta un 25 %. Para un sector que ya atraviesa un período difícil, esto podría suponer otro duro golpe, especialmente ante la creciente competencia de los fabricantes chinos.
Nueva ofensiva
Expertos señalan que el principal objetivo de estas medidas será, de hecho, Alemania, aunque el propio Merz afirma que se trata de ejercer presión sobre toda Europa.
Según las estimaciones, los nuevos aranceles podrían costarle a la economía alemana entre el 0,3 y el 0,4 % del PIB, o aproximadamente entre 15.000 y 20.000 millones de euros, dijo a RT Alexánder Kotov, investigador principal del Centro de Estudios Alemanes del Instituto de Europa de la Academia Rusa de Ciencias.
Lo que se esconde tras la retirada de tropas de Trump en Alemania
"Para la industria automotriz alemana, esta decisión genera una nueva incertidumbre, ya que las empresas aún se están adaptando a la dura política comercial del presidente de Estados Unidos, que ha incrementado considerablemente los costos y reducido las ganancias", afirmó el experto.
En este contexto, los representantes del sector reclaman cada vez con más insistencia la firma de un acuerdo comercial con Washington que contemple aranceles más bajos, del 15 %. Sin embargo, Trump, por el contrario, empuja a los fabricantes europeos a trasladar su producción a EE.UU., subrayando que los automóviles ensamblados localmente no estarán sujetos a los nuevos aranceles.
"La situación actual demuestra que la mayor economía de la UE sigue dependiendo en gran medida de los aranceles de importación de Washington, que ya le han costado miles de millones de euros a la industria automotriz alemana", agregó Kotov.
Perdiendo terreno
Sin embargo, los problemas del sector automovilístico europeo comenzaron mucho antes de la imposición de los nuevos aranceles. El principal desafío de los últimos tiempos es el rápido avance de los vehículos eléctricos chinos.
En medio de la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio, la demanda de autos eléctricos ha aumentado drásticamente. Los fabricantes chinos han aprovechado esta tendencia: las exportaciones de vehículos eléctricos desde China aumentaron un 140 % en marzo y alcanzaron las 349.000 unidades, según datos de Bloomberg.
La nueva ofensiva china que inquieta a los mercados occidentales
Los consumidores ven cada vez más a los vehículos eléctricos como una forma de protegerse de las subidas de los precios del combustible. Como resultado, Europa, que se encuentra entre las regiones más afectadas, se enfrenta a una presión cada vez mayor sobre su industria.
Las importaciones de automóviles fabricados en China a la Unión Europea en 2025 aumentaron un 30,7 % con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 1.006 millones de vehículos, según un informe publicado en abril por la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Europa. Aunque aún no se conocen las cifras del impacto de la crisis en el golfo Pérsico sobre estos indicadores, la tendencia apunta a un aumento de la cuota de mercado de los vehículos chinos.
Trump se regocija por los reveses, pero es prematuro
Donald Trump ha señalado en repetidas ocasiones la vulnerabilidad de la industria automotriz europea, afirmando que los fabricantes chinos, de hecho, "están arruinando a Europa".
Sin embargo, Washington tampoco está a salvo de riesgos similares. En el marco del nuevo acuerdo comercial con Pekín, el primer ministro canadiense, Mark Carney, aceptó reducir del 100 al 6,1 %, durante el primer año de vigencia, los aranceles aplicados a 49.000 vehículos eléctricos procedentes de China. Este cupo se incrementaría hasta alcanzar las 70.000 unidades anuales para 2030. Asimismo, el Gobierno de Carney ha manifestado su intención de establecer empresas mixtas con fabricantes chinos.
Debido al tamaño relativamente limitado del mercado canadiense, parece que las aspiraciones del primer ministro están orientadas principalmente a la exportación de dichos automóviles.
"Los canadienses son bienvenidos a visitar Estados Unidos en sus nuevos [vehículos eléctricos] chinos, pero si creen que van a venderlos aquí, eso no va a suceder", declaró a The Hill el embajador de Estados Unidos en Ottawa, Pete Hoekstra.
Considerando que los aranceles europeos no consiguieron detener la entrada de coches chinos, EE.UU. optó por actuar con antelación. La regulación aprobada en enero de 2025 por Joe Biden prohíbe el uso de componentes y 'software' de origen chino y ruso en los vehículos.
No obstante, los automóviles chinos todavía pueden acceder al mercado estadounidense, algo que el propio Donald Trump reconoció. En enero, el mandatario señaló ante el Club Económico de Detroit que estaría dispuesto a permitir que estas compañías establezcan fábricas en territorio estadounidense. Por su parte, Ford ha insinuado que consideraría formar una empresa conjunta con un fabricante chino.
"Su precio [el de los autos chinos] y la calidad de sus vehículos son muy superiores a lo que veo en Occidente. Estamos en una competencia global con China, y no se trata solo de los vehículos eléctricos. Y si perdemos esto, no tenemos futuro en Ford", declaró el año pasado Jim Farley, director ejecutivo de Ford.
Aunque los fabricantes estadounidenses han logrado superar en diversas ocasiones a rivales japoneses y de otros países, la industria automotriz china podría convertirse en un reto difícil de superar.
Alarmante pronóstico sobre las reservas de crudo: ¿para cuántos días quedan?
baona / Gettyimages.ru
La advertencia coincide con una nueva escalada en Oriente Medio que provocó una nueva subida de los precios del petróleo de alrededor del 6 %. Las reservas globales de petróleo se acercan a su nivel más bajo en ocho años y la velocidad con la que se están agotando empieza a ser motivo de preocupación, advirtió este lunes Goldman Sachs, en un contexto en el que el flujo de suministros a través del estrecho de Ormuz continúa restringido.
La advertencia coincide con una nueva escalada en la zona: los precios del crudo subieron alrededor del 6 % este lunes después de que Irán atacara varios buques en el estrecho de Ormuz y prendiera fuego a un puerto petrolero en Emiratos Árabes Unidos. Este episodio se produjo mientras Donald Trump intentaba emplear a la Armada estadounidense para restablecer el tráfico marítimo por la estratégica vía marítima, lo que derivó en la mayor escalada desde que se declaró el alto el fuego hace cuatro semanas.
¿Quién pierde más con el 'shock' petrolero global? La respuesta no favorece a EE.UU.
Goldman Sachs estima que las existencias totales mundiales equivalen actualmente a 101 días de demanda global y que podrían caer a 98 días hacia finales de mayo. En este contexto, el banco considera que aunque es "poco probable" que las reservas totales alcancen mínimos operativos este verano, el ritmo de reducción y las pérdidas de suministro en determinadas regiones y productos son "preocupantes".
Conforme a los datos de la entidad, las existencias comerciales globales de productos refinados también muestran un descenso. Así, el banco calcula que pasaron de 50 días de demanda antes de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán a 45 días en la actualidad, al tiempo que advierte que las reservas de productos refinados de acceso más fácil se están acercando rápidamente a niveles "muy bajos".
Aunque tras 40 días de hostilidades, Estados Unidos e Irán acordaron una tregua el pasado 7 de abril, las tensiones permanecen altas entre las partes debido al fracaso de las negociaciones de paz, el intercambio de ataques verbales y el bloqueo naval mutuo a buques comerciales entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo.
Este lunes, Teherán volvió a advertir a los buques comerciales y petroleros que se abstengan de transitar por el estrecho de Ormuz sin coordinación previa con las Fuerzas Armadas iraníes, que controlan sus aguas.
Además, ante el inicio del 'Proyecto Libertad', anunciado el domingo por el presidente estadounidense, los militares de la República Islámica afirmaron mantener el control del estrecho.
Las fuerzas iraníes iniciaron un bloqueo parcial del estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión conjunta no provocada de EE.UU. e Israel contra el país persa. Actualmente, Teherán está desarrollando una ley que contempla el cobro de peajes por el tránsito por esta ruta marítima.
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