Eva Golinger27 jun 2019

La imagen de una pequeña niña —que aún no había cumplido ni dos añitos— y su padre, abrazados y muertos a orillas del Río Grande, justo en la frontera estadounidense, ha indignado al mundo. Él era Óscar Martínez Ramírez y ella, su hija, Valeria Martínez, ambos de El Salvador. Venían, junto con la mamá de la niña, huyendo de la violencia y miseria en su país de origen, buscando una vida digna en Estados Unidos. Intentaron llegar por la vía correcta, por el camino legal. Querían pedir asilo y trataron de hacerlo desde México. Pero los obstáculos que ha puesto el gobierno de Trump a las solicitudes de asilo impulsaron a Óscar a llegar por otra vía. Y fue un final trágico.
















