20 jun 2013

DESIGUALDAD DIJO ????

Banco Mundial: 50% de ingresos del planeta se reparte entre 8% de los más ricos

El analista-jefe del Banco Mundial reconoció que los actuales niveles diferenciales de la riqueza en el planeta, son muy superiores a los que pueden existir en cualquiera de los países del mundo.

El economista Branko Milanovic dijo a la revista Global Policy, que “la desigualdad mundial es mucho mayor que la desigualdad dentro de cualquier país concreto”, en tanto el 8% de las personas que tienen mayores fondos en el planeta, se reparten el 50% de los dineros que actualmente se producen.
Según Milanovic, el 1% más rico de la población posee la mitad de los activos personas en circulación: de ese grupo un 12% son estadounidenses, y entre un 3% y un 6%: británicos, japoneses, alemanes y franceses. Según el estudio este 1% que constituyen los más ricos del mundo, aumentaron sus ingresos hasta un 60% en las dos últimas décadas. Como contrapartida el 5% de los más pobres del planeta, en su mayoría en el África, no han aumentado ni un céntimo sus ingresos en los últimos veinte años.

Los extremos más complejos a nivel de países

El informe del experto explica que en la lista del PIB per cápita de diferentes países, la cantidad de ingresos anuales oscila entre 231 dólares en la República Democrática del Congo, en África, y 171.465 dólares en Mónaco, en Europa. El segundo país más pobre y el segundo más rico fueron: Burundi, con 271 dólares, y Luxemburgo, con 114.232 dólares anuales per cápita. Estados Unidos mantiene una media anual por habitante de 48.112 dólares, mientras que la segunda actual potencia global, China, apenas alcanza a los 5.445.
A pesar de ser Asia un continente de mayorías con carencias extremas, también tiene el mayor número de multimillonarios que cualquier otro continente. Asia tiene 608 multimillonarios, contra 440 de Estados Unidos y 324 de Europa: en total las fortunas de todos ellos suman unos 5,5 billones de dólares.
Los activos netos de las diez personas más ricas del mundo están aumentando a razón de un 22% anual, aproximadamente unos 250 millones de dólares, cada día.

19 jun 2013

LAS CORTES Y SUS CORTESANOS

Como era de esperar, la SCJ ha fallado en contra de la pretendida
reforma de democratizacion de la justicia en Argentina, asi como en
Uruguay a contrapelo de organismos internacionales, se avalaron leyes de
impunidad en delitos claramente de lesa humanidad invocando en
ambos casos defectos formales y de fondo en base a jurisprudencia.
Aun sin ser letrado y desconociendo el funcionamiento de dicha institucion
del Estado moderno, es evidente que la mayoria de los ciudadanos
considera que su funcionamiento dista mucho de ejercer una justicia
equitativa y esta lejos de considerar que sus fallos son independientes.
Este descredito se acentua en la medida que los beneficiarios de dichos
fallos siempre son las corporaciones y los grandes grupos economicos,
mientras las carceles se llenan de pobres, marginados y delincuentes
comunes, la mayoria, fruto de las desigualdades que las leyes eternizan.
Quizas la responsabilidad de quienes interpretan las normas sea limitada,
pero ello no es impedimento para que la modernizacion sea promovida
por aquellos que ven a diario una realidad para lo cual, la normativa actual
no solo esta desactualizada, sino que recuerda por su espiritu de cuerpo
las anquilosadas estructuras de las monarquias europeas, tan propias de
los nombramientos a dedo, o de aquellos que representan a determinados
sectores privados en claro detrimento de los intereses publicos, siempre
en nombre de una libertad que no existe o de unas garantias de la que disfrutan
unicamente aquellos que evaden o se enriquecen espontaneamente, por cuya
honestidad, bregan cuerpos de abogados en carrera para ocupar los mas
altos cargos de las magistraturas.
Pero claro, ello no seria posible sin la cobertura mediatica que ejercen los
grupos economicos a traves de una amplia red de desinformacion, por la cual
la opinion publica ve como positivo aquello que no solo no la beneficia , sino
que fortalece una vision de sociedad basada en las desigualdades como algo
natural, a los ilicitos como norma y a quienes fomentan los cambios como
totalitarios que intentan acallar las disidencias que tanto pregona la SIP.
Y si bien es cierto que no todo el poder judicial tiene esta caracteristica, es
evidente que la inmensa mayoria se abroquela detras de los fallos de la Corte
cuando de modificar estructuras se trata, o cuando se los intima a abonar los
impuestos que todos pagamos y ellos se niegan autoregulandose, o hacer publica
su declaracion patrimonial por poner solo algunos ejemplos.
Las innumerables denuncias sobre corrupcion, enriquecimiento ilicito que rodea
a varios integrantes del actual gobierno y a muchos de sus allegados, no deberia
hacernos perder de vista todo aquello que se ha avanzado en materia social,
derechos humanos, politicas de inclusion y de vivienda , por citar algunos.
Los que hoy se alarman con el "avasallamiento" de la justicia son los mismos
que se vienen beneficiando desde la epoca del proceso con leyes que estatizaron
la frondosa e ilegal deuda de la que se hizo cargo la sociedad y se enriquecieron
unos pocos, resurgieron en los noventa con privatizaciones, flexibilidad laboral y
entrega de todo lo publico que culmino en la catastrofe del 2001 en la que volvieron
a salir inmunes dejando a la sociedad sumida en la miseria y desesperacion.
Y desde la 1050 en adelante fueron todos constitucionales, decretos, leyes,
sin urgencia, de necesidad y urgencia, pero con una sola caracteristica: siempre
a favor de los lobbys empresarios, agropecuarios o financieros.
Como resumen y vista la responsabilidad que tiene el Poder Judicial como
institucion les cabe en primer lugar, hacer una severa autocritica de su gestion
en las ultimas decadas, asi como revisar su funcionamiento para ponerlo al
servicio de toda la sociedad y al menos aunque sea una vez, hacer alguna
propuesta para sanear un funcionamiento que esta lejos de ser imparcial.

IGNACIO RAMONET / La coacción alemana

IGNACIO RAMONET / La coacción alemana


*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español. Editorial Nº: 212 Junio 2.013


IGNACIO RAMONET / LE MONDE DIPLOMATIQUE – La devastadora austeridad impuesta por Berlín a toda la zona euro y en particular a sus socios del Sur (Grecia, Portugal, España, Italia y Chipre) está provocando en estos países una subida de la germanofobia. En sus recientes visitas a Madrid, Atenas y Lisboa, la canciller alemana Angela Merkel ha sido recibida por manifestaciones muy hostiles. Miles de víctimas de las políticas ‘austericidas’ denunciaron en calles y plazas la coacción del “IV Reich” y acogieron a la dirigente alemana con banderas nazis y uniformes de las SS o de la Wehrmacht…

En Francia también -cuando se acaban de celebrar por todo lo alto los cincuenta años del Tratado de amistad franco-alemán, piedra angular de la política europea de París- los amigos del presidente François Hollande ya no dudan en reclamar un “enfrentamiento democrático” con Alemania y acusan al vecino germano de “intransigencia egoísta”. El propio secretario general del Partido Socialista (PS), Harlem Désir, alienta a sus militantes a “colocarse a la cabeza de la confrontación” con Angela Merkel, “la canciller de la austeridad”. Y es que, hasta ahora, se había vivido en la idea de que el carro de la Unión Europea (UE) lo tiraba una yunta de dos Estados, Francia y Alemania, y que tanto montaba, y montaba tanto, París como Berlín. Pero eso -silenciosamente, sin bombo ni platillo-, se ha terminado desde que la crisis, a partir de 2010, golpea violentamente a la mayoría de los países europeos mientras Alemania se afianza como la economía más poderosa de Europa. Francia, que perdió en 2012 su triple A, se descolgó del pelotón de cabeza, y ve ahora cómo su vecino germano se aleja cada vez más, económicamente, de ella…

Hasta en el Reino Unido -que no pertenece a la zona euro-, la clase política se alza igualmente para protestar contra la nueva “hegemonía germana” y denunciar las consecuencias de ello: una “Europa dominada por Berlín, o sea precisamente lo que el proyecto europeo debía, en principio, impedir”. En efecto, la UE fue concebida con la idea de que ningún Estado ni podía, ni debía ser hegemónico. Pero Alemania, después del trauma de la reunificación -que sobrellevó gracias a la solidaridad de todos los europeos- se ha convertido en la gran potencia dominante del Viejo Continente. Es el país rico, sin crisis, que todos envidian y detestan a la vez.

Muchos analistas constatan que la crisis, paradójicamente, es lo que ha permitido a Berlín “conquistar Europa” y alcanzar una posición de dominación que no tenía desde 1941… Lo que le hace decir, con ironía, al semanario Der Spiegel: “Alemania ganó la Segunda Guerra Mundial la semana pasada…” (1).

El hecho es que Alemania lidera en solitario la Unión Europea. Basándose en lo que considera su “éxito económico”, Berlín no duda en imponerle a todos sus socios su detestable receta nacional: la austeridad. En particular a los de la orilla mediterránea, cuyos habitantes son considerados por muchos políticos y por los medios de comunicación alemanes como unos “perezosos”, unos “indolentes”, unos “tramposos” y unos “corruptos”. En cierto modo, esos alemanes están convencidos de que la crisis opone un Norte mayoritariamente protestante, trabajador, hacendoso, austero y ahorrador, a un Sur católico u ortodoxo, gandul, jaranero, vividor y rumboso. ¿No declaró acaso, la propia Angela Merkel, ante los militantes de su partido, la CDU, en mayo de 2011, que “en países como Grecia, España y Portugal, la gente no tendría que jubilarse tan pronto, en todo caso no antes que en Alemania (2), y los asalariados tendrían también que trabajar un poco más, porque no es normal que algunos se tomen largas vacaciones cuando otros apenas tenemos asueto. Esto, a la larga, aunque se disponga de una moneda común, no puede funcionar” (3)?

Otra prueba de esa convicción germana de que mientras el alemán trabaja los ribereños del Mediterráneo viven a la bartola (4), la constituye la provocadora declaración, en Salónica, del ministro adjunto alemán de Empleo, Hans-Joachim Fuchtel, enviado a Grecia por Merkel para ayudar a reestructurar los municipios griegos: “Los estudios demuestran -afirmó Fuchtel- que aquí se precisan tres griegos para hacer el trabajo que haría un solo alemán”. Y partiendo de semejante conclusión, el ministro recomendó el despido de miles de funcionarios locales… Los cuales, al día siguiente, se amotinaron y casi ajustician al cónsul alemán, Wolfgang Hoelscher-Obermaier, al grito de “¡Linchemos a los nazis!” (5)…

Más allá de los viejos clichés -”perezosos” contra “nazis”-, lo que está en juego es la salida de la crisis. Porque, a escala planetaria, las demás grandes economías, Estados Unidos y Japón, han vuelto al crecimiento mientras la UE sigue sumida en la recesión. De ahí que se cuestione más que nunca la “solución única” alemana, basada en la austeridad. Berlín sólo cree en la reducción de los déficits presupuestarios, en la disminución de la deuda soberana y, sobre todo, en la reforma laboral (6). Esta “reforma” ha convertido Alemania en un verdadero “infierno social” para millones de asalariados que trabajan por menos de 5 euros la hora en un país que no posee salario mínimo (7). Uno de cada tres empleos es precario. Y el número de “minijobs”, a menos de 400 euros al mes, se ha disparado. La población alemana es la que más sufre con este “modelo”; en Berlín, uno de cada tres niños vive bajo el umbral de pobreza…

Pero es que, además, está demostrado que la austeridad no funciona y es destructora. Cada mes que pasa, Europa, con ese remedio, se hunde más en la recesión. Los ajustes y los recortes sucesivos matan el crecimiento y tampoco permiten el desendeudamiento de los países. Ya no son sólo los Estados del Sur y sus poblaciones quienes protestan contra las políticas de ajuste, a ellos se suman ahora, entre otros, los Países Bajos, Suecia, los socialdemócratas alemanes y la propia Comisión Europea que considera que “la austeridad ha alcanzado sus límites”. Sobre todo cuando las tesis “científicas” de los profesores Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, en las que se basaban las políticas de austeridad, se han revelado falsas; no se apoyaban en ninguna racionalidad económica (8).

Es hora, por consiguiente, de ir pensando en otras soluciones. Berlín y el “merkiavelismo” (9) pretenden que no las hay. Pero es fácil demostrar lo contrario. Por ejemplo, se le podría dar mucho más tiempo -como ya se está empezando a hacer- a los países europeos para alcanzar el célebre 3% de déficit presupuestario; y también cuestionar esta absurda “regla de oro”…

Habría que reducir el valor del euro, moneda demasiado fuerte para la mayoría de los países de la eurozona, y estimular de ese modo las exportaciones. Japón, segunda economía del mundo, lo ha hecho bajo la dirección de su nuevo Primer ministro conservador, Shinzo Abe, inundando la economía de liquidez (todo lo contrario de la austeridad) (10), reduciendo en seis meses el valor del yen un 22%, mientras la tasa de crecimiento daba un espectacular salto adelante situándose en un 3,5% anual…

Otra perspectiva: los 120.000 millones de euros previstos en el Pacto Fiscal que se firmó el año pasado para el “estímulo del crecimiento”… ¿Qué espera la UE para decidirse a gastarlos? ¿Y los 5.000 millones de euros disponibles de los “Fondos Estructurales Europeos”? ¿Por qué no se utilizan? Con sumas tan colosales, ya presupuestadas, se podrían realizar grandes obras de infraestructura y dar trabajo a millones de desempleados… O sea un verdadero New Deal europeo, o como dice Peer Steinbrück, el candidato socialdemócrata rival de Angela Merkel en las elecciones legislativas alemanas del próximo 22 de septiembre: “Necesitamos un auténtico Plan de desarrollo y de inversiones europeo para estimular un crecimiento sostenible. Porque lo que está en juego no es la estabilidad del euro, sino la estabilidad de todo nuestro sistema social y político. La injusticia social amenaza la democracia” (11).

Otra alternativa a la austeridad consistiría en imitar lo que hizo Berlín después de la reunificación en 1993 en beneficio de los Länder del Este, creando un pequeño impuesto indoloro del 1%. A escala europea supondría un fondo de unos 200.000 millones de euros al año que no les vendría mal a los países en dificultad…

Otra medida sería que la canciller Merkel se decidiese a subir los salarios en Alemania, con lo cual relanzaría el consumo interno, estimularía su propia economía (que con un crecimiento de apenas el 0,1% en el primer trimestre de 2013 ronda la recesión), aumentaría las importaciones procedentes de los demás países europeos y pondría así en marcha el motor del crecimiento en toda la Unión.

Y ni siquiera abordamos aquí otras soluciones como sería sencillamente el abandono del euro y el retorno al Sistema monetario europeo, propuesto recientemente por Oskar Lafontaine, ex ministro de Finanzas alemán y fundador de Die Linke. Como vemos, las soluciones no “austeritarias” existen ¿a qué esperan los gobiernos para adoptarlas?





(1) Georg Diez, “Wir Technokraten mit Goethe unterm Arm”, Der Spiegel, Hamburgo, 11 de noviembre de 2011.http://www.spiegel.de/kultur/gesellschaft/s-p-o-n-der-kritiker-wir-technokraten-mit-goethe-unterm-arm-a-797175.html

(2) Esta afirmación es errónea, según la propia prensa alemana, que cita las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad media de jubilación efectiva en Grecia (61,9), España (61,8) y Portugal (67) es semejante, o incluso superior, a la de Alemania (61,8). (Sven Böll y David Böcking, “Merkel’s Clichés Debunked by Statistics”, Der Spiegel, Hamburgo, 19 de mayo de 2011.

(3) Ibidem. http://www.spiegel.de/international/europe/the-myth-of-a-lazy-southern-europe-merkel-s-cliches-debunked-by-statistics-a-763618.html

(4) Según un sondeo, el 40% de los alemanes tacha a los españoles de “ociosos o poco trabajadores”. En el mismo sentido, los italianos reciben calificaciones semejantes a las de los españoles, mientras los griegos aún son peor calificados. ABC, Madrid, 24 de abril de 2013.

(5) AFP, 15 de noviembre de 2012.

(6) Esta reforma del mercado del trabajo, es lo que se conoce generalmente como “reforma Schröder”, por el nombre del canciller socialdemócrata Gerhard Schöder que las adoptó – “Agenda 2010″- en 2003-2005. Consiste esencialmente en abaratar los costes del trabajo, facilitar el despido, reducir las indemnizaciones para “flexibilizar” el mercado de trabajo en el sector de los servicios y dar mayor “competitividad” a la economía. O sea un desmantelamiento de los derechos laborales.

(7) En el campo, millones de rumanos y búlgaros son empleados a 3 ó 4 euros la hora…

(8) El País, Madrid, 26 de abril de 2013.

(9) Concepto propuesto por el sociólogo alemán Ulrich Beck. Léase Le Nouvel Observateur, París, 16 de mayo de 2013.

(10) A pesar de que la deuda de Japón representa el 245% de su PIB…

(11) Le Monde, París, 17 de mayo de 2013.



*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español. Editorial Nº: 212 Junio 2.013