COMPARTIMOS ALGUNAS MEDIDAS EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS QUE SERÍA IMPRECINDIBLE SE IMPULSARAN DESDE EL ESTADO.
Noviembre de 2013.
A más de 40 años del Golpe de Estado, la Mesa Permanente Contra la Impunidad entiende que el Estado uruguayo está omiso. El Estado debe tener un plan proactivo de Políticas Públicas en Derechos Humanos que acompañe y proteja a las víctimas en la búsqueda de la verdad, la memoria y la justicia como lo exigen la Resoluciones de la ONU (Res. 60/147 y el informe de De Greiff), los acuerdos del Mercosur y la Sentencia Gelman.
El Estado debe constituirse en Querellante junto a las víctimas, y poner a disposición de ellas un apoyo jurídico efectivo. También introducir en el Código Penal y CPP, las modificaciones que permitan a las víctimas, individual o colectivamente, ser parte en los juicios penales como querellantes autónomos, devolviéndoles un rol activo que democratice la justicia.
Se debe crear una “Comisión de la Verdad” que construya un relato de la historia reciente que fortalezca la democracia, asegurando que los jóvenes de hoy y las generaciones futuras puedan conocer cabalmente la historia reciente como lo han hecho otros países del Mercosur (Argentina, Chile, etc.) en un documento que sirva de base a todas las propuestas oficiales y sea hoja de ruta de todos los funcionarios públicos.
En materia de Derechos Humanos, el Estado uruguayo no puede ni debe confrontar el derecho interno al derecho internacional como lo hace actualmente la SCJ en representación de la justicia uruguaya. Al contrario, el Estado en su conjunto, con sus tres poderes, debe acompañar y acompasar en el derecho interno la evolución del Derecho Internacional integrándolo a nuestra Constitución, a nuestro Código Penal y a nuestro Código del Proceso Penal.
En la dificultad creada por la diferencia de posiciones dentro del Estado, el Poder Ejecutivo y el Legislativo por un lado y el Poder Judicial por el otro, es indispensable legislar claramente dándole a los valores en Derechos Humanos el rango constitucional que merecen, para que nadie pueda sustraerse a este paradigma de las sociedades modernas.
Desde la Sentencia Sabalsagaray (19.10.2011) y la Ley 18.831 (22.02.2013), se habían iniciado avances en el esclarecimiento de los hechos del pasado reciente. Pero la decisión de la SCJ declarando la Inconstitucionalidad de los artículos 2 y 3 de esta última ley, seguida de la afirmación de dicha Corporación de que los crímenes cometidos en ese período son delitos comunes y no de lesa humanidad, nos ponen una vez más sobre en una situación insostenible a nivel internacional.
Al día de hoy, dos militares procesados han sido liberados, otros esperan lograrlo, y finalmente, algunos no han podido ser juzgados a pesar de contar los jueces con los elementos necesarios para hacerlo. Los militares implicados en diversos crímenes interponen sucesivamente recursos de Inconstitucionalidad, de Prescripción y diversas “chicanas” que alargan el tiempo de tratamiento de los expedientes, y buscan, en lo posible, llevar esos expedientes a los Tribunales de Apelaciones donde los tiempos se alargan exponencialmente.
Actualmente, pocos expedientes siguen su curso normal cuando se comienza a citar a los indagados. Aun así sabemos que todos los expedientes que puedan seguir acumulando pruebas terminarán en última instancia en la SCJ, frente a una posición arcaica ya tomada.
En cuanto a los archivos de persecución política, creemos que todos deben ser indiciados y su acceso debe ser público en toda la administración. Esto debe permitir a las víctimas de construir sus expedientes. La organización y su acceso deben hacerse sobre la base de lo ya establecido en el archivo del MRREE, ejemplo en la materia. Solicitamos que todos los archivos del Ministerio de Defensa estén disponibles sin que se pueda oponer el “Secreto Defensa” y, en particular, las historias clínicas del Hospital Militar.
En materia de Memoria, creemos que el Estado debe dar lugar al cumplimiento estricto de lo acordado a nivel de la Comisión de Derechos Humanos del Mercosur, marcando los sitios de Memoria y recordación, tanto a nivel nacional como del Plan Cóndor, estableciendo diversas fechas conmemorativas y el 27 de junio como Día Nacional de la Memoria.
En cuanto a la Reparación de las víctimas, creemos que es necesario corregir los errores y omisiones de las leyes ya existentes en varios temas: permitir el derecho universal de jubilarse a los que aportaron al BPS y ahorraron con su trabajo independientemente de que cobren la Pensión Especial Reparatoria por los años de cárcel y la tortura; permitir a los familiares de desaparecidos y asesinados cobrar la PER aunque sus familiares no hayan estado un año presos antes de fallecer o desaparecer; también que puedan acceder a este derecho los que estuvieron detenidos hasta el 9 de febrero de 1973, etc. Estas y otras injusticias deben ser rápidamente subsanadas así como el cumplimiento estricto en materia de cobertura de salud.
15 nov 2013
Guerra de información
Guerra de información
Jaime Igorra
Como hiciéramos referencia en artículos anteriores, la guerra de información trata acerca de la influencia sobre los seres humanos y las decisiones que los mismos toman.
El blanco de la guerra de información es por lo tanto la mente, especialmente en aquello que refiere a las decisiones claves en todas las áreas estratégicas de cada país, grandes o pequeños, desarrollados o en desarrollo, económicamente fuertes o no, militarmente poderosos o no, aislados o formando parte de acuerdos regionales, vecinos o lejanos. En consecuencia, todos incursionan en la guerra de información queriendo saber qué hacen los demás y cómo pueden afectarlos, o también afectando a otros de acuerdo a sus intereses; defensa y ataque.
En tal sentido, es necesario examinar los "medios" susceptibles de ser empleados dentro de una maniobra estratégica de tipo psicológico, destinada a obrar por vía pacífica directamente sobre la psicología de diferentes grupos humanos, cuyo comportamiento se busca pronunciar en un sentido dado, favorable a determinados intereses ya sean comerciales, industriales, financieros, militares, religiosos, culturales, ideológicos u otros.
Si definimos operativamente el conflicto como la derivación de la lucha de intereses entre grupos humanos (pueblos o naciones, estados o asociaciones de estados, organizaciones delictivas, grupos terroristas u otros); en situación de ausencia de un órgano superior a la voluntad o soberanía de aquellos, no aparecería otro camino que el de la confrontación para hacer primar los intereses de uno de estos grupos por sobre el otro.
No obstante las muchas causas aparentes o reales que puedan motivar el conflicto, lo que no parece ofrecer dudas es que para llegar al conflicto de participación bilateral es necesario que los bandos en pugna adopten la decisión de confrontar. No habría agresión si el agresor no decidiera agredir, y será responsabilidad del agredido repeler la agresión por vías pacíficas o alimentarla aún más. El conflicto se presentaría entonces como una lucha de voluntades donde quien domine la voluntad del adversario, tendría asegurada la victoria.
Consideramos importante tener en cuenta como corolario de lo anterior y antesala de lo que prosigue, que la experiencia del "conflicto" puede ser leída en términos de "oportunidad". Oportunidad de crecimiento, oportunidad de cambio, oportunidad de "creación", oportunidad de sano intercambio de perspectivas. En tanto que la introducción de formatos "violentos" en el escenario del mismo, eliminarían radicalmente el sentido de "oportunidad", para dar paso tan sólo a la destrucción; destrucción de libertades básicas, destrucción de expresión de opiniones, destrucción de "acuerdos" y hasta de normas de convivencia saludable.
En suma, el "conflicto" bien entendido, sólo valdrá la pena en la medida que se resguarde la naturaleza de los métodos empleados en el desarrollo del mismo.
El dominio al que hacíamos referencia, en la guerra de información, es una cuestión básicamente psicológica. No se emplean medios clásicamente violentos, como las operaciones militares o la coacción económica, sino medios o estrategias emocionales que busquen igual resultado.
Generalmente se produce una mixtura o combinación de métodos y procedimientos; los tangiblemente violentos y los del orden "psicológico". A modo de ejemplo: impedir la libre circulación de bienes y personas entre naciones, bloquear vías de comunicación terrestre, marítima o aérea, tomar medidas que afecten la economía y las finanzas de los involucrados (medidas claramente violentas), suele acompañarse de elementos de persuasión propagandística, campañas de seducción a través del miedo, la recurrencia a figuras fantasmagóricas que paralicen o inviten a determinadas acciones o conductas, etc., intentando convencer al adversario de la conveniencia de tomar tal o cual línea de acción, empleando caminos de influencia directa sobre la psique de gobernantes, organizaciones y pueblo en general.
Se requiere entonces contar con los recursos adecuados para preservarse de tales intenciones, siendo capaces de definir y operar a través de una clara doctrina que sustente las tecnologías de la información y el conocimiento.
En el marco de esta doble y simultánea dirección de empleo de los medios psicológicos (defensivos y ofensivos) que se desarrollan en cada uno de los grupos involucrados, se gesta lo que se denomina guerra psicológica en el marco de la guerra de información y el despliegue de las tecnologías de información y conocimiento. Esto puede tener lugar también en campos de grupos neutrales o de grupos aliados, como resultado de la pugna de intereses entre organizaciones adversarias, con el fin de arrastrar a dichos neutrales o aliados hacia un lado.
La guerra psicológica en el campo de la guerra de información está destinada fundamentalmente a debilitar la voluntad del adversario, obrando directamente sobre su naturaleza interna, su eje emocional o psíquico.
Para desarrollar esta acción (en ambos sentidos) es posible hoy emplear una variedad de medios tales como: radio, televisión, audiovisuales, prensa, internet, etc. con despliegue de fibra óptica, telefonía móvil, trasmisiones satelitales, y otras innovaciones.
La importancia de estas acciones psicológicas es enorme, tanto en los períodos de paz como durante el desarrollo del propio conflicto. Por lo tanto, tal como adelantáramos, se torna clave, diríamos imprescindible, una doctrina bien delimitada al respecto.
Jaime Igorra
Como hiciéramos referencia en artículos anteriores, la guerra de información trata acerca de la influencia sobre los seres humanos y las decisiones que los mismos toman.
El blanco de la guerra de información es por lo tanto la mente, especialmente en aquello que refiere a las decisiones claves en todas las áreas estratégicas de cada país, grandes o pequeños, desarrollados o en desarrollo, económicamente fuertes o no, militarmente poderosos o no, aislados o formando parte de acuerdos regionales, vecinos o lejanos. En consecuencia, todos incursionan en la guerra de información queriendo saber qué hacen los demás y cómo pueden afectarlos, o también afectando a otros de acuerdo a sus intereses; defensa y ataque.
En tal sentido, es necesario examinar los "medios" susceptibles de ser empleados dentro de una maniobra estratégica de tipo psicológico, destinada a obrar por vía pacífica directamente sobre la psicología de diferentes grupos humanos, cuyo comportamiento se busca pronunciar en un sentido dado, favorable a determinados intereses ya sean comerciales, industriales, financieros, militares, religiosos, culturales, ideológicos u otros.
Si definimos operativamente el conflicto como la derivación de la lucha de intereses entre grupos humanos (pueblos o naciones, estados o asociaciones de estados, organizaciones delictivas, grupos terroristas u otros); en situación de ausencia de un órgano superior a la voluntad o soberanía de aquellos, no aparecería otro camino que el de la confrontación para hacer primar los intereses de uno de estos grupos por sobre el otro.
No obstante las muchas causas aparentes o reales que puedan motivar el conflicto, lo que no parece ofrecer dudas es que para llegar al conflicto de participación bilateral es necesario que los bandos en pugna adopten la decisión de confrontar. No habría agresión si el agresor no decidiera agredir, y será responsabilidad del agredido repeler la agresión por vías pacíficas o alimentarla aún más. El conflicto se presentaría entonces como una lucha de voluntades donde quien domine la voluntad del adversario, tendría asegurada la victoria.
Consideramos importante tener en cuenta como corolario de lo anterior y antesala de lo que prosigue, que la experiencia del "conflicto" puede ser leída en términos de "oportunidad". Oportunidad de crecimiento, oportunidad de cambio, oportunidad de "creación", oportunidad de sano intercambio de perspectivas. En tanto que la introducción de formatos "violentos" en el escenario del mismo, eliminarían radicalmente el sentido de "oportunidad", para dar paso tan sólo a la destrucción; destrucción de libertades básicas, destrucción de expresión de opiniones, destrucción de "acuerdos" y hasta de normas de convivencia saludable.
En suma, el "conflicto" bien entendido, sólo valdrá la pena en la medida que se resguarde la naturaleza de los métodos empleados en el desarrollo del mismo.
El dominio al que hacíamos referencia, en la guerra de información, es una cuestión básicamente psicológica. No se emplean medios clásicamente violentos, como las operaciones militares o la coacción económica, sino medios o estrategias emocionales que busquen igual resultado.
Generalmente se produce una mixtura o combinación de métodos y procedimientos; los tangiblemente violentos y los del orden "psicológico". A modo de ejemplo: impedir la libre circulación de bienes y personas entre naciones, bloquear vías de comunicación terrestre, marítima o aérea, tomar medidas que afecten la economía y las finanzas de los involucrados (medidas claramente violentas), suele acompañarse de elementos de persuasión propagandística, campañas de seducción a través del miedo, la recurrencia a figuras fantasmagóricas que paralicen o inviten a determinadas acciones o conductas, etc., intentando convencer al adversario de la conveniencia de tomar tal o cual línea de acción, empleando caminos de influencia directa sobre la psique de gobernantes, organizaciones y pueblo en general.
Se requiere entonces contar con los recursos adecuados para preservarse de tales intenciones, siendo capaces de definir y operar a través de una clara doctrina que sustente las tecnologías de la información y el conocimiento.
En el marco de esta doble y simultánea dirección de empleo de los medios psicológicos (defensivos y ofensivos) que se desarrollan en cada uno de los grupos involucrados, se gesta lo que se denomina guerra psicológica en el marco de la guerra de información y el despliegue de las tecnologías de información y conocimiento. Esto puede tener lugar también en campos de grupos neutrales o de grupos aliados, como resultado de la pugna de intereses entre organizaciones adversarias, con el fin de arrastrar a dichos neutrales o aliados hacia un lado.
La guerra psicológica en el campo de la guerra de información está destinada fundamentalmente a debilitar la voluntad del adversario, obrando directamente sobre su naturaleza interna, su eje emocional o psíquico.
Para desarrollar esta acción (en ambos sentidos) es posible hoy emplear una variedad de medios tales como: radio, televisión, audiovisuales, prensa, internet, etc. con despliegue de fibra óptica, telefonía móvil, trasmisiones satelitales, y otras innovaciones.
La importancia de estas acciones psicológicas es enorme, tanto en los períodos de paz como durante el desarrollo del propio conflicto. Por lo tanto, tal como adelantáramos, se torna clave, diríamos imprescindible, una doctrina bien delimitada al respecto.
14 nov 2013
OPINIONES Y PROPUESTAS AL VI CONGRESO DEL FRENTE AMPLIO
COMITÉ DE BASE DEL FRENTE AMPLIO DE URUGUAY EN MÉXICO "GRAL. VÍCTOR LICANDRO"
OPINIONES Y PROPUESTAS AL VI CONGRESO DEL FRENTE AMPLIO,
“COMPAÑERO HUGO CORES”
CONSIDERACIONES GENERALES A LAS BASES
Compañeras y compañeros, nadie puede negar que durante los gobiernos frenteamplistas el pueblo uruguayo ha podido acceder a mejores condiciones de vida y que hoy, somos más respetados y reconocidos por los gobiernos y pueblos hermanos de nuestra América Latina, debido a los esfuerzos de integración llevados a cabo principalmente por el Ejecutivo actual. Pero también es posible reconocer que enfrentamos dificultades a futuro, que será necesario reconocer y resolver con el sustento ideológico de los principios originales de nuestro Frente: democrático, popular, progresista, antimperialista y antioligárquico.
En nuestro Comité en México, hemos analizado el contenido de las bases programáticas y concluimos que contienen insuficiencias metodológicas ya que no se parte de un balance o evaluación respecto de lo realizado en el programa anterior, no se plantea objetivos a corto, mediano y largo plazo, ni tampoco se parte de un diagnóstico de la situación histórica actual considerando la realidad regional y mundial, menos aun una evaluación en la que se plantee una explicación de porqué faltaron por cumplirse contenidos importantes del programa anterior. Puede concluirse que más bien se trata de un listado de aspiraciones, sin una metodología ni estrategia que lo oriente.
PREOCUPACIONES QUE DESEAMOS MANIFESTAR.
EDUCACION
Nos preocupa particularmente la situación en torno a la educación pública, por la insuficiencia en las soluciones que permitan resolver las carencias del presente a través de un Plan Nacional Educativo. No obstante, confiamos que los sectores involucrados serán capaces de elaborar las propuestas que la realidad educativa uruguaya necesita.
DESARROLLO SUSTENTABLE
Cabe señalar, en otro orden, que en las Bases Programáticas no se plantea ninguna nueva estrategia a seguir en relación a actividades productivas como la soya, que produce un severo agotamiento de las tierras por la acelerada desertificación que genera, no quedando ninguna utilidad para nuestro país, ya que –hasta donde sabemos- toda la producción es sacada por las empresas transnacionales por el puerto de Nueva Palmira, sin pagar impuestos porque es zona franca.
Tampoco se hace mención crítica en relación al fuerte proceso de concentración de la riqueza y de extranjerización de la propiedad de la tierra, que actualmente ocupa elevado porcentaje del territorio y son capitales golondrina.
Economía Social y Solidaria
En cambio apoyamos por considerarla de gran interés la concepción de Economía Social y Solidaria como alternativa al capitalismo, aunque es de señalar que no enfatiza lo suficiente en cuanto a la creación de un instrumento para regular el mercado, como serían un frigorífico de carnes y un centro pesquero.
Estamos de acuerdo con las Bases Programáticas cuando refieren al crecimiento, pero con igualdad que hace a las necesidades y a la equidad que hace a las capacidades, pero esencialmente a la solidaridad porque considera a los sectores populares, ya que son sus manos y creatividad las que generan riqueza y bienestar.
En este mismo sentido, estamos de acuerdo cuando hace referencia a una organización productiva, social y cultural que se apoye en la solidaridad y el trabajo cooperativo
Medio Ambiente
Dada la importancia otorgada al desarrollo sustentable contenido en las bases programáticas, la mirada integradora de lo ambiental, la incorporación de la dimensión ética, social, económica, educativa, cultural a la interpretación de los problemas, asumiendo de esta manera la complejidad de la misma, y coincidiendo con los planteamientos abordados,
Proponemos:
1) La creación del Ministerio del Medio Ambiente, no solo p or la relevancia a nivel de organización del Estado y sus funciones, sino de brindarle al ambiente un status, un lugar institucional de primerísima importancia en la vida nacional. Actualmente ocupa un lugar marginal al ser parte del Ministerio de vivienda.
2) La creación de una Procuraduría Ambiental, como una instancia de vigilancia y monitoreo permanente que garantice el cumplimiento de las leyes ambientales y que sancione la transgresión a la Ley, como instancia dentro del ministerio.
3) La creación de un Centro de Estudios e Investigación Ambientales, vinculado a la Universidad de la República, con la finalidad de pensar y construir conocimiento interdisciplinario lo que es un imperativo indispensable para abordar la crisis ambiental.
Avanzar hacia una sociedad socialista “con los pies en la tierra”
Coincidimos también con estas orientaciones sociales y económicas, porque nos permitirá avanzar hacia una sociedad diferente a la gobernada por el capital, una sociedad socialista “con los pies en la tierra” como lo expresara recientemente el compañero Mujica, para ser mejores humanamente, basada en la dignidad del trabajo y construyendo una sana convivencia, que permita superar una forma de vida apoyada exclusivamente en la forma de un consumismo compulsivo que –debemos aceptar- deriva necesariamente de las condiciones de mercado y producción que impone el sistema capitalista.
Saludamos entonces ese claro interés por la actividad productiva auto gestionada, impulsando el sector de la Economía Social y Solidaria cuando apoya el desarrollo de la actividad cooperativa y a las MIPYMES.
Destacamos especialmente este apoyo, porque corresponde a una búsqueda por desarrollar una nueva perspectiva social, que llegue a ser una real alternativa al sistema capitalista. Es preciso reconocer que esto será posible, en la medida que el FA alcance un nuevo gobierno con perspectiva de izquierda y q ue se apropie de nuevas áreas de poder.
VISION DE ESTADO.
Por lo mismo coincidimos con la visión de un Estado que oriente las áreas estratégicas, privilegiando las empresas públicas, desarrollando asociaciones que permitan potenciarlas y apoyando las formas empresariales de la economía social y en especial a las cooperativas, para beneficio del pueblo uruguayo. Que incida como un factor importante en el mercado, regulando y usándolo para el desarrollo y no para el beneficio de unos pocos y mucho menos, creyendo que el mercado lo resolverá todo por sí mismo.
Proponemos:
1) Un Estado que defina las grandes líneas del desarrollo, el papel de la inversión privada y que lo haga prestando la debida atención al cuidado del medio ambiente.
2) Un Estado que -en esta etapa de la democracia uruguaya- establezca una relación con el capital privado impulsando el interés nacional y no el inmediatismo de la preocupación por la mera acumulación y muc ho menos que responda a los intereses de las empresas transnacionales.
POLITICA MACROECONOMICA Y POLITICA TRIBUTARIA
Partir de la aceptación de apoyar asociaciones desde la responsabilidad social compartida -guardando y aceptando los equilibrios- pero sin los temores que finalmente llevan a reconocer al capital como un poder inevitable, cuando en realidad su debilidad está precisamente en la exigencia de invertir para seguir acumulando.
Los límite s a la inversión estarán entonces, en que se acepte la existencia de las necesarias condiciones para invertir, porque hasta el momento –a nuestro juicio- estamos siendo demasiado generosos con las facilidades que les ofrecemos, en comparación con los beneficios que se obtienen.
Proponemos:
1) Una política macroeconómica y política tributaria en la que más contribuyan aquellos que más tengan y que, los impuestos al consumo sean gradualmente sustituidos por impuestos a la renta y a las grandes acumulaciones de capital. De esta manera comenzar a superar los desequilib rios actuales, entre la fuerte concentración de riqueza (incluida la extranjerización), y su distribución equitativa.
TRABAJO, EMPLEO Y RELACIONES LABORALES
En este sentido, seguir otorgando todo el apoyo necesario a los Consejos de Salarios, instrumento decisivo que permite acompañar el crecimiento económico con el aumento de salarios reales y mejorar la distribución de la riqueza, que con su trabajo genera el pueblo uruguayo. Más aun cuando para la negociación contamos con el PIT-CNT, organización de los trabajadores orientales con la experiencia, capacidad y dignidad suficiente para la defensa responsable de los intereses propios de la clase trabajadora y su comprensión acerca de las necesidades del pueblo uruguayo.
Proponemos:
1) La eliminación de la contratación por terceros (outsourcing o tercerización) por considerarla una forma de explotación, que incluso limita la defensa de los trabajadores por los sindicatos y favorece la evasión de responsabilidades patronales.
2) Que, respecto a la contratación de especialistas que no se encuentren en el ámbito nacional, se proceda a elaborar un Padrón de Especialidades de Uruguayos en el Exterior a quienes proponer su contratación.
Nuestro Comité, compromete su militancia para el triunfo frenteamplista en la próxima elección nacional. Lo hace con la convicción de que el triunfo de nuestra fuerza política, permitirá seguir avanzando en democracia y evitará el retroceso histórico que implicaría, si quedara en manos de los partidos representativos de los intereses de la derecha.
CUMPLIMIENTO DEL PROGRAMA QUE APRUEBE EL IV CONGRESO
No dudamos en que nuestro pueblo oriental acompañará al Frente Amplio, cualquiera sea el candidato que lo represente porque confía en que finalmente se aprobará un Programa de gobierno pensando en el pueblo uruguayo y que a él deberá atenerse quien resulte Presidente por nuestra fuerza política, pues de lo contrario tendrá todo el derecho de reclamárselo.
Proponemos:
1) < /span>La creación de un Órgano Fiscalizador del cumplimiento del Programa que finalmente este Congreso apruebe, lo que consideramos indispensable en el marco del Frente Amplio. Este órgano deberá realizar un seguimiento durante todo el período de gobierno, por quien asuma la responsabilidad ante nuestra fuerza política y el pueblo uruguayo, del estricto apego y cumplimiento de lo establecido en ese Programa.
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
La tarea compañeras y compañeros, no será fácil, como no lo ha sido hasta ahora. Las fuerzas conservadoras y retrógradas mantienen gran parte del poder y cuentan con los medios de comunicación más poderosos e ideológicamente homogéneos, en la forma de criticar y mentir acerca de las conquistas de nuestros gobiernos frenteamplistas.
Aun con esta desventaja hemos podido avanzar a veces teniendo que superar incongruencias en nuestra propia fuerza política, que han incidido en los retrasos que aún tenemos, por ejemplo en cuanto a “Memoria, Verdad y Justicia” para tantos compañeros torturados y desaparecidos, cuyas familias tienen el derecho de seguir reclamándolos y los asesinos y torturadores juzgados y encarcelados.
Proponemos:
1) Impulsar un gran debate legislativo sobre qué tipo de Poder Judicial requiere hoy nuestra sociedad.
2) La reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial a fin de evitar la excesiva concentración de competencias que actualmente tiene la SCJ.
3) La creación de un Consejo Superior de l a Magistratura independiente de la Suprema Corte de Justicia, lo que requiere de la necesaria reforma constitucional, para otorgarnos mayores garantías a fin de evitar que vuelvan a repetirse las contradicciones de inconstitucionalidad planteadas.
4) La elaboración de un Programa de Comunicación de Revisionismo Histórico, que restituya el tejido social y mantenga viva en la comprensión de los uruguayos sobre las verdaderas causas del golpe de estado y el cómo y porqué, se llevó a cabo la dictadura en nuestro país, evitando toda confusión al respecto, así como la cabal comprensión del sentido de las luchas sociales libradas.
FUERZAS ARMADAS
No podemos dar por hecho que las actuales Fuerzas Armadas han cambiado ideológicamente y que NUNCA MÁS TERRORISMO DE ESTADO, mientras no se defina una política coherente que nos permita mirarnos a los ojos y saber que en adelante, se pondrán del lado del pueblo con libertad y democracia.
En este sentido, las Fuerzas Armadas continúan regidas por la Doctrina de la Seguridad Nacional, por lo que consideramos inaceptable a nuestra democracia.
Proponemos:
1) Reactivar en el marco interno del FA la Comisión de Defensa Nacional, inactiva a pesar de los esfuerzos del Gral Víctor Licandro para que funcionara, para elaborar una política hacia las FF.AA. que permita su integración a la sociedad, aportando al proceso democrático y dejando de ser un peligro para éste.
2) Reducir las FF.AA. a un número racional orientada a apoyar las neces idades sociales y siendo un apoyo en la defensa de los DD.HH.
3) Poner a debate nacional la Doctrina de la Seguridad Nacional con la finalidad de su eliminación y sustitución por otra Doctrina que asegure que NUNCA MÁS HABRÁ TERRORISMO DE ESTADO.
4) Continuar con la reducción del presupuesto para las FF.AA. a partir de sus nuevas funciones en relación a la democracia actual, adecuada a la concepción artiguista de la defensa nacional.
5) Someter a discusión en los Comités de Base, la sustitución de las misiones militares por Misiones Solidarias de Voluntarios Civiles, comenzando por Haití para apoyar su desarrollo.
6) Proceder a la elaboración de una solución legal que permita avanzar y resolver definitivamente la necesidad de Verdad y Justicia, en relación a las atrocidades cometidas por civiles y militares en el período de la dictadura.
INSERCION INTERNACIONAL DEL URUGUAY
En política exterior apoyamos las decisiones del Uruguay desde una óptica de izquierda que estén relacionadas con el mantenimiento de la paz, la seguridad regional, la defensa de las democracias, de los derechos humanos y la soberanía de los estados. En este sentido apoyamos los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, así como la solución pacífica de las controversias tomando siempre acciones decididamente antimperialistas y anticolonialistas.
Proponemos:
1) La inmediata salida de las tropas uruguayas de Haití, por considerarlas de ocupación, y su sustitución por programas de apoyo al pueblo en lo referente a salud, vivienda, educación.
2) La salida de las fuerzas militares uruguayas de cualquier país, específicamente del Congo.
3) Dirimir los conflictos regionales dentro del ámbito de la UNASUR.
URUGUAY EN LA REGION
En cuanto a la inserción del Uruguay en el mundo partimos de la concepción que la misma debe hacerse desde una integración regional que privilegie el intercambio de los países a través de sus economías y culturas, en vez de los convenios netamente comerciales. En este sentido,
Proponemos:
1) Apoyar con políticas y recursos, todas las iniciativas que profundicen las relaciones regionales a través del Mercosur, Unasur y Celac.
2) Desechar sin ambigüedades los tratados de libre comercio unilaterales, así como las asociaciones comerciales impulsadas desde el imperio, como la Alianza del Pacífico, por ser creadas para debilitar a las organizaciones regionales orientadas al desarrollo de nuestras naciones.
VOTO EN EL EXTERIOR
Proponemos:
En cuanto al voto de los uruguayos que vivimos en el exterior, como Comité del Frente Amplio en México, “Gral. Víctor Licandro”, reclamamos en el marco de los Derechos Humanos, tener los mismos derechos al voto que todos los uruguayos.
No lo planteamos como un favor que se nos conceda o que se tenga que negociar con fuerzas de la derecha, se trata nada más y nada menos de un derecho como orientales honestos, que desde el exilio o la angustia económica vivida, seguimos comprometidos
con nuestro país. ¡Por eso lo exigimos, compañeros!
CONCLUSIONES:
No nos cabe ninguna duda de que necesitamos ganar un nuevo gobierno de nuestro Frente y no únicamente para enorgullecernos de lo que hemos conquistado, sino asumiendo la responsabilidad de avanzar en la transformación de nuestra sociedad, porque el consumismo que criticamos, es propio de la sociedad capitalista y sólo se podrá superar en la medida que construyamos una sociedad más justa y con otros valores que no son los del capitalismo. En este sentido es que necesitamos una victoria electoral, para avanzar en una perspectiva de transformaciones revolucionarias, afirmación que no debe asustar a nadie y menos a nosotros mismos, porque el Frente Amplio no lo creó el pueblo oriental para tener más sino para humanamente ser mejores.
Para finalizar, compañeras y compañeros, los invitamos a:
- Arriesgar un poco más en la perspectiva del cambio revolucionario que necesitamos.
- Avanzar en nuevas formas de la participación social organizada y para ello contamos con el PIT-CNT y el Movimiento Cooperativo en sus diversas modalidades, cuyas búsquedas apuntan a construir formas de propiedad no capitalistas.
- Los Comités de Base deben tener una vida más activa y pa ra ello, deben ser consultados para conocer sus opiniones sobre cómo resolver asuntos del país, pero también que nuestros diputados, senadores y ediles sepan escucharlos para que sientan que se los toma en cuenta convirtiendo sus ideas en realidades.
- Integrar masivamente a los jóvenes a las actividades culturales, para seguir desarrollando la vida cultural de los uruguayos en sus más diversas manifestaciones, de manera de contribuir a sensibilizar la necesidad de los cambios.
Necesi tamos que nuestra democracia siga avanzando, porque contaremos con las mejores condiciones para llevar a cabo la gran tarea de realizar los cambios que nuestra sociedad necesita. Para esto se requerirá de la acción organizada de todos los sectores progresistas, que el pueblo uruguayo ha sabido construir durante años y acumulando experiencia. Discutamos y busquemos consensos, avancemos para despojarnos de un sistema capitalista que nos oprime y demos la lucha ideológica necesaria, para construir mejores relaciones sociales y valores de convivencia.
Las soluciones están en la búsqueda colectiva, mirando al horizonte y hagámoslo sin temores coyunturales, que apoyando este proceso estaremos los orientales.
Salud compañeros.
Viva el VI Congreso.
Viva el Frente Amplio.
OPINION:El vuelo de Constanza – Por Emilio Cafassi
El vuelo de Constanza – Por Emilio Cafassi
11 noviembre, 2013 Opinión
fin de semana la precandidata presidencial por el Frente Amplio uruguayo (FA), Constanza Moreira, desarrolló una serie de actividades en Buenos Aires.
Concedió entrevistas a medios de comunicación, expuso en algunos foros de debate, pero su actividad política fundamental la encontró encabezando un acto con uruguayos residentes en la ciudad, organizado por un puñado entusiasta de ellos que comenzaron a nuclearse informalmente en torno a su candidatura. Colaboro con esta iniciativa mientras estoy en la ciudad, de forma tal que no soy neutral en cuanto a preferencias. Tal vez el propio atractivo de la convocatoria o tal vez el error de cálculo de la organización, hizo que la sala prevista se viera desbordada por más de un centenar de asistentes, teniendo que mudar ad-hoc al público con las consecuentes dilaciones. En cualquier caso lo sustantivo es el carácter del encuentro y los contenidos puestos en debate. También la proyección que contiene ya que el área metropolitana porteña sería el segundo distrito electoral uruguayo si no se hubiera perdido vergonzosamente y por paliza el plebiscito por el voto blanco (de enmienda constitucional habilitando el voto consular) en 2009 y si la derecha encarnada en la coalición de facto de los partidos blanco y colorado no bloqueara la búsqueda de alternativas parlamentarias (que requerirían de mayorías especiales) para el reconocimiento de un derecho ciudadano elemental del que gozan las diásporas de la amplia mayoría de los países occidentales. Aún así, mantiene relevancia cuantitativa en virtud de que la proximidad geográfica ha permitido en la historia reciente el desplazamiento a votar de unos 30.000 ciudadanos uruguayos, algo menos de la cuarta parte de los residentes legales en Argentina, según el último censo.
No soy periodista de forma tal que no podría glosar la exposición de la actual senadora. Tampoco bastaría una página para la diversidad de problemas abordados. Simplemente intentaré señalar algunas significaciones del encuentro en particular y más ampliamente de la alternativa que encabeza. En primer lugar creo que la precandidatura, ya casi oficializada por el Plenario del FA del fin de semana pasado (aunque resta formalmente la confirmación por parte del Congreso a fin de mes), resulta expresiva de la imperiosa necesidad —cuyo peso resulta indeterminable por el momento— de renovación y rectificación del rumbo frentista , no exclusivamente en lo que a programa y medidas actuales de gobierno respecta, sino también al modelo de organización o al menos a su mecánica de funcionamiento concreto. Constanza lo expresó en términos ilustrativos como cerramientos partidarios que en sucesión secuencial, iban ocluyendo alternativas hipotéticas y perfilando de este modo el futuro de la izquierda. La histórica unidad en la amplia diversidad que caracterizó al FA parecía encaminarse a la unanimidad, borrando toda diferencia en materia de oferta electoral. Algo inconcebible para un movimiento de tan variadas fuentes ideológicas. No sólo los sectores políticos más próximos al otro precandidato, el ex presidente Tabaré Vázquez, decidían apoyar su precandidatura, sino además el MPP y el partido Comunista. Algo así como el 95% del electorado propio si se considerara una proyección proporcional a sus influencias pasadas. Tuvo que aparecer el ofrecimiento por parte de opciones partidarias electoralmente minoritarias y la propia aceptación del desafío por parte de la precandidata, para que este curso pretendidamente ineluctable se viera al menos interpelado.
Hipotetizo que las decisiones partidarias mayoritarias quebraron el puente que unía a dirigentes y dirigidos, que comenzó a debilitarse y estrecharse desde el acceso al gobierno en 2005, dejando ahora entre ellos, lo que considero un hueco abisal. Independientemente de la voluntad o el grado de conciencia de los líderes para la adopción de estas decisiones, es evidente la consolidación de una capa dirigencial autonomizada que encuentra intereses y argumentos en común produciendo una gran desideologización y pasteurizan el debate. Sin embargo, no debería ser extraño que este fenómeno sociológico se vuelva a expresar en la historia, aún al interior de una izquierda —lo que lo hace más triste aún— cuando el régimen político, la democracia liberal fiduciaria, sigue gozando de impunidad teórica y consecuente supervivencia acrítica en su interior. Es imposible luchar contra tendencias o desviaciones que ni siquiera se conciben. La historia no prevé otra consecuencia que ser víctima de ellas. El electoralismo es estructuralmente inherente al statu quo de la democracia a secas.
Tampoco es ajeno a esta resultante el reeleccionismo como instituto permisivo, no casualmente encarnado en la alternativa del ex presidente en este caso preciso, aunque sea discontinuo. Entre sus aspectos negativos, deberá agregarse la reproducción del caudillismo y el paternalismo que a la vez estimula la creencia en los dirigentes insustituibles facilitando la perpetuación y la concentración de poder. Además de antidemocrático, en el sentido del obstáculo a la distribución del poder, también resulta culturalmente autoritario. Refuerza los roles jerárquicos y potencia la división señalada entre bases y líderes, facilita la burocratización e infunde la superioridad imaginaria del “dirigente profesional y experimentado”, organiza la red de cooptación y resguarda a sus usufructuarios suprimiendo o disuadiendo todo análisis de costo y beneficio. Aún si se probara que con esta alternativa reeleccionista se garantizara excluyentemente el acceso a un tercer gobierno (tal como sin mayores fundamentos estadísticos se sostuvo) además de interrogarnos por las causas de tal polarización, resultaría indispensable un debate acerca de los institutos que contengan o morigeren estas tendencias. Pero más aún, estas consideraciones no atañen sólo a los cargos unipersonales como la presidencia, sino a todos los elegibles, tanto en el Estado como en los partidos, y también en las organizaciones civiles.
La alternativa que se presentó en Buenos Aires instala un lazo embrionario de superación práctica de la resignación de muchos militantes ante la artificiosa —e ideológica— imposición de la “naturalidad”. Sin exitismo alguno, en esta etapa al menos, este lazo debiera ser cuidadosamente cultivado con el famoso apotegma gramsciano del optimismo de la voluntad, aunque con el pesimismo de la razón. Con propuestas propias y sin personalización alguna, ya que la personalización de la actividad política y el culto a la personalidad es otro de los riesgos que acecha por igual a todo liderazgo, incluyendo obviamente no sólo al que apoyan casi todos los partidos, sino también al de la senadora. Para decirlo más claramente aún, no creo que sea el momento de criticar a Tabaré Vázquez (lo he hecho cuando lo creí oportuno por razones de gestión o intervención pública fuera del período electoral) sino de enfatizar el carácter diferencial y propositivo del proyecto alternativo.
Por eso creo fundamental el énfasis puesto en el acto de priorizar el carácter frenteamplista por sobre las agrupaciones políticas que lo conforman. Constanza lo sintetizó (sin ser textual) más o menos así: primero debemos ser frenteamplistas y luego del partido X. Porque, como se insinuó, si así no fuera, se correría el riesgo de conversión del FA desde un movimiento hacia una mera coalición electoral. Agregaría que en este caso, se incrementaría la sangría participativa y militante de los independientes, que en mi opinión —claramente comprometida por mi inclusión entre ellos— constituyen la amalgama y encarnadura de la osamenta ideológica y organizativa de toda la fuerza.
Pero este principio llama además al reforzamiento de la ética militante que en alguna intervención puntual en las redes sociales encontré puesta en duda bajo la forma del voto a Constanza en las internas aunque con posterior voto en blanco, anulado o hasta a otra fuerza en caso de derrota de esta alternativa. Considero absolutamente reprobable la no aceptación de los resultados si se participa con las reglas de juego comunes a todos y previamente aceptadas. Intervenir de este modo la concibo una maniobra de invasión promiscua en un espacio político cuya pertenencia y participación posterior se supedita exclusivamente al éxito de la propia opinión u opción. El deber ético exige apoyar incondicionalmente a quien gane, al menos en el espacio temporal de 4 o 5 meses entre las internas y la elección nacional.
Pero si no bastara la ética, existen algunas razones pragmáticas que sustentan esta conclusión y podrían sintetizarse en la idea de que “nos necesitamos todos”. Al FA no le sobra caudal electoral, ni creo que haya líder que pueda aportarle mucho más que lo ya obtenido en su mejor elección. Por el contrario, viene de caídas diversas y desiguales sobre las que no abundaré. Comprometer las mayorías parlamentarias llevaría a negociar el programa de gobierno con la derecha reforzando aún más la tibieza o, si se prefiere, el centrismo hacia el que viene desplazándose la gestión frentista. Peor aún, podría llevar al retorno de esa secular derecha al Poder Ejecutivo. Por último, si bien la participación en las instancias políticas de base se ha reducido drásticamente, la vitalidad de los sindicatos, movimientos sociales y organizaciones varias de la sociedad civil, y su vinculación con el FA compensan en parte esta tendencia y han llevado a que las pocas aventuras centrífugas que partieron de sí, tanto por izquierda como por derecha, hayan quedado reducidas a la insignificancia electoral o bien fueron posteriormente re-atraídas. Con sus limitaciones y preocupantes declinaciones, el FA sigue siendo la expresión política de los más amplios estratos sociales explotados y las minorías discriminadas.
El modo más contundente de superar el riesgo de la restauración conservadora, se encuentra en el propio trabajo colectivo. Nos une mucho más que el espanto. Es fundamental retomar el debate sobre los grandes temas de las izquierdas sin condicionamientos y convocar con ellos a la más amplia movilización y participación de todos aquellos activos actuales o los de otros tiempos, hoy refugiados en el remanso de la vida privada. El vuelo de Constanza a Buenos Aires fue una primera contribución a tal debate en estas tierras.
Resta que de conjunto también vayamos remontando vuelo.
http://www.republica.com.uy/el-vuelo-de-constanza/
11 noviembre, 2013 Opinión
fin de semana la precandidata presidencial por el Frente Amplio uruguayo (FA), Constanza Moreira, desarrolló una serie de actividades en Buenos Aires.
Concedió entrevistas a medios de comunicación, expuso en algunos foros de debate, pero su actividad política fundamental la encontró encabezando un acto con uruguayos residentes en la ciudad, organizado por un puñado entusiasta de ellos que comenzaron a nuclearse informalmente en torno a su candidatura. Colaboro con esta iniciativa mientras estoy en la ciudad, de forma tal que no soy neutral en cuanto a preferencias. Tal vez el propio atractivo de la convocatoria o tal vez el error de cálculo de la organización, hizo que la sala prevista se viera desbordada por más de un centenar de asistentes, teniendo que mudar ad-hoc al público con las consecuentes dilaciones. En cualquier caso lo sustantivo es el carácter del encuentro y los contenidos puestos en debate. También la proyección que contiene ya que el área metropolitana porteña sería el segundo distrito electoral uruguayo si no se hubiera perdido vergonzosamente y por paliza el plebiscito por el voto blanco (de enmienda constitucional habilitando el voto consular) en 2009 y si la derecha encarnada en la coalición de facto de los partidos blanco y colorado no bloqueara la búsqueda de alternativas parlamentarias (que requerirían de mayorías especiales) para el reconocimiento de un derecho ciudadano elemental del que gozan las diásporas de la amplia mayoría de los países occidentales. Aún así, mantiene relevancia cuantitativa en virtud de que la proximidad geográfica ha permitido en la historia reciente el desplazamiento a votar de unos 30.000 ciudadanos uruguayos, algo menos de la cuarta parte de los residentes legales en Argentina, según el último censo.
No soy periodista de forma tal que no podría glosar la exposición de la actual senadora. Tampoco bastaría una página para la diversidad de problemas abordados. Simplemente intentaré señalar algunas significaciones del encuentro en particular y más ampliamente de la alternativa que encabeza. En primer lugar creo que la precandidatura, ya casi oficializada por el Plenario del FA del fin de semana pasado (aunque resta formalmente la confirmación por parte del Congreso a fin de mes), resulta expresiva de la imperiosa necesidad —cuyo peso resulta indeterminable por el momento— de renovación y rectificación del rumbo frentista , no exclusivamente en lo que a programa y medidas actuales de gobierno respecta, sino también al modelo de organización o al menos a su mecánica de funcionamiento concreto. Constanza lo expresó en términos ilustrativos como cerramientos partidarios que en sucesión secuencial, iban ocluyendo alternativas hipotéticas y perfilando de este modo el futuro de la izquierda. La histórica unidad en la amplia diversidad que caracterizó al FA parecía encaminarse a la unanimidad, borrando toda diferencia en materia de oferta electoral. Algo inconcebible para un movimiento de tan variadas fuentes ideológicas. No sólo los sectores políticos más próximos al otro precandidato, el ex presidente Tabaré Vázquez, decidían apoyar su precandidatura, sino además el MPP y el partido Comunista. Algo así como el 95% del electorado propio si se considerara una proyección proporcional a sus influencias pasadas. Tuvo que aparecer el ofrecimiento por parte de opciones partidarias electoralmente minoritarias y la propia aceptación del desafío por parte de la precandidata, para que este curso pretendidamente ineluctable se viera al menos interpelado.
Hipotetizo que las decisiones partidarias mayoritarias quebraron el puente que unía a dirigentes y dirigidos, que comenzó a debilitarse y estrecharse desde el acceso al gobierno en 2005, dejando ahora entre ellos, lo que considero un hueco abisal. Independientemente de la voluntad o el grado de conciencia de los líderes para la adopción de estas decisiones, es evidente la consolidación de una capa dirigencial autonomizada que encuentra intereses y argumentos en común produciendo una gran desideologización y pasteurizan el debate. Sin embargo, no debería ser extraño que este fenómeno sociológico se vuelva a expresar en la historia, aún al interior de una izquierda —lo que lo hace más triste aún— cuando el régimen político, la democracia liberal fiduciaria, sigue gozando de impunidad teórica y consecuente supervivencia acrítica en su interior. Es imposible luchar contra tendencias o desviaciones que ni siquiera se conciben. La historia no prevé otra consecuencia que ser víctima de ellas. El electoralismo es estructuralmente inherente al statu quo de la democracia a secas.
Tampoco es ajeno a esta resultante el reeleccionismo como instituto permisivo, no casualmente encarnado en la alternativa del ex presidente en este caso preciso, aunque sea discontinuo. Entre sus aspectos negativos, deberá agregarse la reproducción del caudillismo y el paternalismo que a la vez estimula la creencia en los dirigentes insustituibles facilitando la perpetuación y la concentración de poder. Además de antidemocrático, en el sentido del obstáculo a la distribución del poder, también resulta culturalmente autoritario. Refuerza los roles jerárquicos y potencia la división señalada entre bases y líderes, facilita la burocratización e infunde la superioridad imaginaria del “dirigente profesional y experimentado”, organiza la red de cooptación y resguarda a sus usufructuarios suprimiendo o disuadiendo todo análisis de costo y beneficio. Aún si se probara que con esta alternativa reeleccionista se garantizara excluyentemente el acceso a un tercer gobierno (tal como sin mayores fundamentos estadísticos se sostuvo) además de interrogarnos por las causas de tal polarización, resultaría indispensable un debate acerca de los institutos que contengan o morigeren estas tendencias. Pero más aún, estas consideraciones no atañen sólo a los cargos unipersonales como la presidencia, sino a todos los elegibles, tanto en el Estado como en los partidos, y también en las organizaciones civiles.
La alternativa que se presentó en Buenos Aires instala un lazo embrionario de superación práctica de la resignación de muchos militantes ante la artificiosa —e ideológica— imposición de la “naturalidad”. Sin exitismo alguno, en esta etapa al menos, este lazo debiera ser cuidadosamente cultivado con el famoso apotegma gramsciano del optimismo de la voluntad, aunque con el pesimismo de la razón. Con propuestas propias y sin personalización alguna, ya que la personalización de la actividad política y el culto a la personalidad es otro de los riesgos que acecha por igual a todo liderazgo, incluyendo obviamente no sólo al que apoyan casi todos los partidos, sino también al de la senadora. Para decirlo más claramente aún, no creo que sea el momento de criticar a Tabaré Vázquez (lo he hecho cuando lo creí oportuno por razones de gestión o intervención pública fuera del período electoral) sino de enfatizar el carácter diferencial y propositivo del proyecto alternativo.
Por eso creo fundamental el énfasis puesto en el acto de priorizar el carácter frenteamplista por sobre las agrupaciones políticas que lo conforman. Constanza lo sintetizó (sin ser textual) más o menos así: primero debemos ser frenteamplistas y luego del partido X. Porque, como se insinuó, si así no fuera, se correría el riesgo de conversión del FA desde un movimiento hacia una mera coalición electoral. Agregaría que en este caso, se incrementaría la sangría participativa y militante de los independientes, que en mi opinión —claramente comprometida por mi inclusión entre ellos— constituyen la amalgama y encarnadura de la osamenta ideológica y organizativa de toda la fuerza.
Pero este principio llama además al reforzamiento de la ética militante que en alguna intervención puntual en las redes sociales encontré puesta en duda bajo la forma del voto a Constanza en las internas aunque con posterior voto en blanco, anulado o hasta a otra fuerza en caso de derrota de esta alternativa. Considero absolutamente reprobable la no aceptación de los resultados si se participa con las reglas de juego comunes a todos y previamente aceptadas. Intervenir de este modo la concibo una maniobra de invasión promiscua en un espacio político cuya pertenencia y participación posterior se supedita exclusivamente al éxito de la propia opinión u opción. El deber ético exige apoyar incondicionalmente a quien gane, al menos en el espacio temporal de 4 o 5 meses entre las internas y la elección nacional.
Pero si no bastara la ética, existen algunas razones pragmáticas que sustentan esta conclusión y podrían sintetizarse en la idea de que “nos necesitamos todos”. Al FA no le sobra caudal electoral, ni creo que haya líder que pueda aportarle mucho más que lo ya obtenido en su mejor elección. Por el contrario, viene de caídas diversas y desiguales sobre las que no abundaré. Comprometer las mayorías parlamentarias llevaría a negociar el programa de gobierno con la derecha reforzando aún más la tibieza o, si se prefiere, el centrismo hacia el que viene desplazándose la gestión frentista. Peor aún, podría llevar al retorno de esa secular derecha al Poder Ejecutivo. Por último, si bien la participación en las instancias políticas de base se ha reducido drásticamente, la vitalidad de los sindicatos, movimientos sociales y organizaciones varias de la sociedad civil, y su vinculación con el FA compensan en parte esta tendencia y han llevado a que las pocas aventuras centrífugas que partieron de sí, tanto por izquierda como por derecha, hayan quedado reducidas a la insignificancia electoral o bien fueron posteriormente re-atraídas. Con sus limitaciones y preocupantes declinaciones, el FA sigue siendo la expresión política de los más amplios estratos sociales explotados y las minorías discriminadas.
El modo más contundente de superar el riesgo de la restauración conservadora, se encuentra en el propio trabajo colectivo. Nos une mucho más que el espanto. Es fundamental retomar el debate sobre los grandes temas de las izquierdas sin condicionamientos y convocar con ellos a la más amplia movilización y participación de todos aquellos activos actuales o los de otros tiempos, hoy refugiados en el remanso de la vida privada. El vuelo de Constanza a Buenos Aires fue una primera contribución a tal debate en estas tierras.
Resta que de conjunto también vayamos remontando vuelo.
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13 nov 2013
IRÁN / ESTADOS UNIDOS:hacia un acuerdo "heroico"
IRÁN / ESTADOS UNIDOS
¿Hacia un ‘acuerdo
heroico’?
Ignacio Ramonet
Los gestos de acercamiento entre Teherán y Washington se multiplican. Una nueva era parece comenzar. De ahora en adelante se vislumbra una solución política que ponga fin al conflicto que enfrenta, desde hace treinta y tres años, a Irán y Estados Unidos. De repente, los gestos de conciliación han sustituido a las amenazas y a las imprecaciones proferidas desde hace décadas. Las cosas se aceleran. Hasta el punto de que la opinión pública se pregunta cómo hemos pasado tan rápidamente de una situación de enfrentamiento constante a la perspectiva, ahora plausible, de un próximo acuerdo entre estos dos países.
Apenas hace dos meses, a principios del mes de septiembre, estábamos –una vez más– al borde de la guerra en Oriente Próximo. Los grandes medios de comunicación mundiales solo publicaban titulares sobre el “inminente ataque” de Estados Unidos contra Siria, gran aliado de Irán, acusado de haber cometido, el 21 de agosto, una “masacre química” en la periferia este de Damasco. Francia, por razones que aún continúan siendo enigmáticas, se hallaba en primera línea. Dispuesta a participar en este ataque, incluso sin la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), sin haber pedido la aprobación del Parlamento francés y sin esperar el informe de los expertos de la ONU… David Cameron, primer ministro británico, también se alistaba en lo que se presentaba como una nueva “Coalición internacional” decidida a “castigar” a Damasco tal y como se había “castigado”, con el concurso de la OTAN, en 2011, a la Libia del coronel Gadafi… Por último, varios Estados vecinos –Arabia Saudí (el gran rival regional de Irán), Catar y Turquía–, que ya estaban muy involucrados en la guerra civil siria del lado de los insurgentes, apoyaban asimismo el proyecto de “bombardeos aéreos”.
Todo apuntaba pues hacia un nuevo conflicto. Y esto, en esa zona de “todos los peligros”, corría el riesgo de transformarse pronto en una conflagración regional. Porque Rusia (que dispone de una base naval geoestratégica en Tartús, en la costa siria, y suministra masivamente armas a Damasco) y China (en nombre del principio de la soberanía de los Estados) habían advertido que opondrían su veto a toda petición de acuerdo del Consejo de Seguridad para llevar a cabo ese ataque. Por su parte, Teherán, a la vez que denunciaba el uso de armas químicas, se oponía asimismo a una intervención militar, pues temía que Israel aprovechara la ocasión para atacar a Irán y destruir sus instalaciones nucleares… Por tanto, el conjunto del polvorín próximo-oriental (incluyendo el Líbano, Irak, Jordania y Turquía) corría el riesgo de explosionar.
Pero, de repente, ese proyecto de “ataque inminente” se abandonó. ¿Por qué? En primer lugar, hubo un rechazo de las opiniones públicas occidentales, mayoritariamente hostiles a un nuevo conflicto cuyos principales beneficiarios, sobre el terreno, solo podían ser los grupos yihadistas ligados a Al Qaeda. Grupos, por otra parte, contra los cuales luchan las fuerzas occidentales en Libia, Malí, Somalia, Irak, Yemen y en otros lugares… Más tarde, el 29 de agosto, vino la humillante derrota de David Cameron en el Parlamento británico que dejaba fuera de juego al Reino Unido. A continuación, el 31 de agosto, se produjo el giro de Barack Obama, quien decidió, para ganar tiempo, solicitar la luz verde del Congreso estadounidense… Y por último, el 5 de septiembre, durante la Cumbre del G-20 en San Petersburgo, Vladimir Putin propuso colocar el arsenal químico sirio bajo control de la ONU para ser destruido. Esta solución (indiscutible victoria diplomática de Moscú) le convenía tanto a Washington como a París, Damasco y Teherán. En cambio, suponía, paradójicamente, una derrota diplomática para… algunos de los aliados de Estados Unidos (y enemigos de Irán), a saber: Arabia Saudí, Catar e Israel.
No cabe duda de que esa solución –inimaginable hace tan solo dos meses– debía transformar la atmósfera diplomática y acelerar el acercamiento entre Washington y Teherán.
En realidad, todo había comenzado el pasado 14 de junio cuando fue elegido a la presidencia de Irán Hasán Rohaní, quien sucedió al muy polémico Mahmud Ahmadineyad. En su investidura, el 4 de agosto, el nuevo presidente declaró que comenzaba una etapa diferente y que procuraría, mediante “el diálogo”, sacar a su país del aislamiento diplomático y de la confrontación con Occidente acerca del programa nuclear. Su objetivo principal, dijo, era aflojar la presión de las sanciones internacionales que ahogan la economía iraní.
Estas sanciones se sitúan entre las más duras jamás infligidas a un país en tiempos de paz. Desde 2006, el Consejo de Seguridad, actuando conforme al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas (1), ha aprobado cuatro resoluciones muy vinculantes –1737 (2006), 1747 (2007), 1803 (2008) y 1929 (2010)– como respuesta a los riesgos de proliferación que presentaría el programa nuclear iraní. Estas sanciones se reforzaron en 2012 mediante un embargo petrolero y financiero de Estados Unidos y de la Unión Europea, que aislaron a Irán del mercado mundial, cuando el país está sentado sobre las cuartas reservas mundiales de petróleo del mundo y las segundas de gas (2).
Todo ello ha deteriorado en gran medida las condiciones de vida. En torno a 3,5 millones de iraníes ya están en paro (es decir, el 11,2% de la población activa), una cifra que podría aumentar hasta los 8,5 millones según el propio ministro de Economía. El salario mínimo mensual es de apenas 6 millones de riales (200 dólares, o 154 euros), mientras que el IPC (Índice de Precios al Consumo) se ha duplicado. Y los productos básicos (arroz, aceite, pollo) continúan siendo demasiado caros. Los medicamentos importados no se pueden encontrar. La tasa anual de inflación es del 39%. La moneda nacional ha perdido el 75% de su valor en dieciocho meses. Por último, a causa de las sanciones, se ha hundido la producción automovilística.
En este contexto de malestar social agudo, el presidente Rohaní ha multiplicado los signos de cambio. Hizo liberar a una decena de presos políticos, entre ellos a Nasrin Sotoudeh, militante de derechos humanos. Después, el 25 de agosto, por primera vez desde hacía décadas, se producía la visita a Teherán de un diplomático estadounidense, Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU, venido en viaje oficial para examinar junto con el nuevo jefe de la diplomacia iraní, Mohammad Javad Zarif, la situación en Siria. Pero nadie duda que ambos abordaron igualmente la cuestión de las relaciones entre Irán y Estados Unidos. Por otra parte, acto seguido, acontecía un hecho insólito: Hasán Rohaní y Barack Obama se enviaban cartas en las que se declaraban dispuestos a llevar a cabo “discusiones directas” para intentar encontrar una “solución diplomática” a la cuestión nuclear iraní.
A partir de ahí, Hasán Rohaní se ha puesto a decir las frases que, desde hacía años, los occidentales querían oír. Por ejemplo, durante una entrevista a la CNN, declaraba a una pregunta sobre el holocausto: “Todo crimen contra la humanidad, incluidos los crímenes cometidos por los nazis contra los judíos, es reprensible y condenable”. Es decir, exactamente lo contrario de lo que Mahmud Ahmadineyad había martilleado durante ocho años. Rohaní afirmaba igualmente a la cadena NBC: “Jamás hemos pretendido obtener una bomba nuclear, y no tenemos intención de hacerlo”. Por último, en una tribuna publicada en el Washington Post, el presidente iraní proponía a los occidentales buscar, mediante la negociación, soluciones “beneficiosas para todas las partes”.
Como respuesta, Barack Obama, en su discurso ante la ONU del 24 de septiembre, en el cual citó veinticinco veces a Irán, dijo asimismo lo que Teherán quería oír. Que Estados Unidos no “pretendía cambiar el régimen” iraní, y que Washington respeta “el derecho de Irán a acceder a la energía nuclear con fines pacíficos”. Sobre todo, por primera vez, no amenazó a Irán ni repitió la frase fatídica: “Todas las opciones están sobre la mesa”.
Al día siguiente, el secretario de Estado estadounidense John Kerry y el ministro iraní de Asuntos Exteriores Mohammed Javad Zarif mantenían –por primera vez desde la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países el 7 de abril de 1980– una reunión diplomática bilateral acerca del programa nuclear iraní. Y se volvieron a ver en Ginebra el 15 de octubre en el marco de la reunión del Grupo de los Seis (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, más Alemania), encargado de seguir, con mandato de la ONU, la cuestión iraní.
Esta atmósfera de frases conciliadoras y de pequeños pasos en el camino hacia la reconciliación iba a encontrar su escenificación más espectacular durante el ya famoso intercambio telefónico del 27 de septiembre entre Barack Obama y Hasán Rohaní.
A excepción del Gobierno ultraconservador de Israel que intenta torpedear este acercamiento (3), otros aliados de Estados Unidos no quieren ser los últimos en subirse al tren de la paz ni, sobre todo, dejar escapar jugosos contratos comerciales con un país de ochenta millones de consumidores… Así, el Reino Unido anunció inmediatamente que había decidido volver a abrir su embajada en Teherán y relanzar las relaciones diplomáticas. Y, el 24 de septiembre, el presidente francés François Hollande se apresuró a ser el primer dirigente occidental que se reunía y estrechaba públicamente la mano de Hasán Rohaní. Hay que decir que Francia tiene importantes intereses económicos que defender en Irán. En particular en el sector del automóvil con dos fabricantes (Renault y Peugeot) presentes allí. Desde hace unos meses, estos observan –y ello es significativo– la llegada en gran número de fabricantes estadounidenses rivales, en concreto la General Motors.
Por tanto, todo indica que el deshielo actual va a intensificarse. Irán y Estados Unidos tienen, objetivamente, interés en hacer las paces. El argumento de la diferencia abismal entre los sistemas políticos estadounidense e iraní no vale. Hay numerosos precedentes. ¿Qué similitud política había, por ejemplo, entre la China comunista de Mao Zedong y el Estados Unidos capitalista de Richard Nixon? Ninguna. Lo cual no impidió que estos dos países normalizaran sus relaciones en 1972 y comenzasen su espectacular entendimiento comercial y económico que dura hasta hoy. Y podríamos también citar el inaudito acercamiento, a partir del 17 de noviembre de 1933, entre el Estados Unidos de Roosevelt y la Unión Soviética de Stalin, que todo separaba, y que permitió a ambos países finalmente ganar juntos la Segunda Guerra Mundial.
En el plano geoestratégico, Obama intenta liberarse de Oriente Próximo para dirigirse hacia Asia, la “zona del futuro y del crecimiento, según Washington, del siglo XXI”. La implantación de Estados Unidos en Oriente Próximo, sólida desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se justificaba por la existencia en esta área geográfica de los principales recursos en hidrocarburos, indispensables para la máquina productiva estadounidense. Pero esto ha cambiado desde el descubrimiento, en Estados Unidos, de importantes yacimientos de gas y de petróleo de esquisto que podrían aportarle una casi autonomía energética.
Por otro lado, el estado de las finanzas, tras la crisis de 2008, ya no permite a Washington asumir el considerable coste de sus múltiples participaciones en guerras y conflictos próximo-orientales. Negociar con Irán para que abandone todo proyecto de programa nuclear militar es menos costoso que una guerra ruinosa. Sin contar con que la opinión pública estadounidense continúa siendo radicalmente hostil a la posibilidad de un conflicto de este tipo. Y que aliados como Alemania y el Reino Unido, visto lo que acaba de suceder a propósito de Siria, sin duda no participarían. En cambio, si se alcanza un acuerdo, Irán podría contribuir a estabilizar el conjunto de Oriente Próximo, particularmente en Afganistán, en Siria y en el Líbano. Y aliviar de ese modo a Estados Unidos.
Teherán, por su parte, necesita totalmente este acuerdo para aflojar la presión de las sanciones y reducir las dificultades diarias de los iraníes. Porque el país no está a salvo de un gran levantamiento social. Respecto a la cuestión nuclear, Irán parece haber comprendido que poseer una bomba que no podría utilizar, y hallarse en la situación de Corea del Norte, no es una opción. Podría satisfacerse, igual que Japón, con dominar el proceso técnico pero detenerse en el umbral de lo nuclear militar...el cual quedaría a su alcance (4). Para la defensa del país, más le vale apostar por sus avances militares tradicionales, que están lejos de ser despreciables. Por otra parte, el estatus de potencia regional, al que Teherán desde siempre ha aspirado, pasa por un acuerdo (e incluso una alianza) con Estados Unidos, como sucede con Israel o Turquía. Y por último, elemento no desdeñable, el tiempo apremia; existe el riesgo de que el sucesor de Barack Obama, dentro de tres años, se revele más intransigente.
No faltarán obstáculos en uno y en otro campo. Los adversarios de un acuerdo no son pocos y tienen poder. Washington, por ejemplo, para firmar un eventual acuerdo necesita el aval del Congreso donde los amigos de Israel, en particular, son numerosos. En Teherán también, los adversarios de un acuerdo son temibles. Pero todo indica que un ciclo se acaba. La lógica de la historia empuja a Irán y a Estados Unidos –que comparten una fe común en el liberalismo económico– hacia lo que podríamos llamar un “acuerdo heroico”.
(1) Este capítulo trata de la “acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión».
(2) Las exportaciones de petróleo han caído de 2,5 millones de barriles diarios en 2011 a menos de un millón (según los datos de los últimos meses facilitados por la Agencia Internacional de la Energía). La recaudación por esas exportaciones disminuyó de 95.000 millones de dólares en 2011 a 69.000 en 2012. La cifra de 2013 será previsiblemente todavía inferior.
(3). Sin que se entienda muy bien por qué; pues un acuerdo de Estados Unidos con Irán le garantizaría a Israel la supremacía militar en la región, eliminaría el riesgo de un Irán nuclear y le evitaría una guerra costosa y peligrosa.
(4) Las cuestiones técnicas sobre las que se negocia vierten especialmente alrededor del programa de enriquecimiento de uranio, un proceso que, hasta ciertos niveles tiene usos civiles, pero que, con mayor grado de refinamiento, permite producir cabezas nucleares. En los últimos años, Irán ha multiplicado su capacidad de enriquecimiento elevando el número de centrifugadoras aptas para ello; y también ha empezado a enriquecer uranio hasta niveles del 20%, un umbral todavía de uso civil, pero que le ha acercado significativamente al grado militar. Occidente reclama mayor capacidad de inspección sobre las instalaciones nucleares; que Irán deje de enriquecer al 20% y entregue a algún país o entidad neutral el material ya producido –o lo convierta a formas que impiden o dificultan su ulterior procesamiento hasta niveles militares-. El objetivo es que Teherán no disponga de suficiente stock para armar –si hubiese la voluntad- una bomba.
Le Monde Diplomatique.
Nº: 217 Noviembre 2013
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