7 abr 2014

PARAGUAY:El riesgo de los marines humanitarios

El riesgo de los marines humanitarios

Publicado el 4/04/14 •

EMILIANO GUIDO / MIRADAS AL SUR

No hay hangares, pistas para aviones militares de gran porte, radares de última generación ni marines norteamericanos entonando fuertes estrofas de guerra para insuflar sus ánimos.

Sin embargo, el director de Planificación del Comando Sur norteamericano, el contraalmirante George Balance, y el embajador estadounidense en Paraguay, James Thessin, viajaron hasta la pequeña localidad de Santa Rosa del Araguay, en el nororiente paraguayo, para inaugurar junto a la cúpula policial y militar local un modesto edificio denominado Centro de Operaciones en Emergencia (COE) y un Depósito de Suministro de Emergencias que permitirá, según los comunicados oficiales del evento, socorrer “a la población civil afectada por desastres naturales”. Sin embargo, el Servicio de Paz y Justicia del Paraguay (Serpaj- Py) advierte que el Pentágono norteamericano “impone presencia en el departamento de San Pedro para militarizar un enclave del país” donde convergen tres ejes problemáticos para el gobierno de Horacio Cartes: la resistencia campesina contra la expansión de las fronteras sojeras, el narcotráfico y la existencia de una sospechosa guerrilla conocida como Ejercito del Guerrillero Paraguayo.

Pero, previamente a esta polémica, el corte de cintas financiado por el Comando Sur en el norte paraguayo para, supuestamente, poder dar desde el Estado respuestas rápidas en una emergencia climática es totalmente lógico con el nuevo enfoque doctrinario del Pentágono en su búsqueda de seguir aceitando vínculos con las Fuerzas Armadas de la región. El propio contraalmirante Balance, por ejemplo, fue partícipe de un documento estratégico del año 2008 titulado U.S. Southern Command Strategy 2018: Partnership for the Americas (Asociación para las Américas), donde Washington coloca, por primera vez, a las emergencias climáticas y sus consecuentes crisis humanitarias como uno de los escenarios estratégicos territoriales donde intervenir. Durante la Guerra Fría, el comunismo fue el eje del mal a combatir para la Casa Blanca; a principios de los ochenta, la guerra contra las drogas desplazó a la hoz y el martillo como enemigo a vencer; ahora, los terremotos y los sacudones que da el Planeta Tierra con el cambio climático parecen ser la excusa perfecta. Las amenazas cambian, los marines quedan. Durante el acto de apertura del COE, las autoridades norteamericanas también inauguraron el “primer curso de capacitación de personal” para el manejo de dicha unidad operacional.

Evidentemente, los recursos edilicios y técnicos estadounidenses vienen acompañados con la venta del know how en la administración cívico-militar de una situación excepcional que desborde los recursos y la infraestructura del poder estatal. Eso sí, el contraalmirante Balance y el embajador Thessin pueden asegurar a las autoridades del gobierno de Cartes que sus subordinados no improvisarán a la hora de adoctrinar a sus pares paraguayos. En realidad, cuando el Comando Sur reactivó en el año 2008 el uso de la IV Flota –comandada por el gigantesco portaaviones George Washington– para patrullar el litoral atlántico con supuestos “fines humanitarios”, luego de 58 años de inactividad en el uso de esta fuerza naval continental, los Centros de Operaciones en Emergencia comenzaron a cobrar vida en toda la región como unidades complementarias de la IV Flota en sus distintos desembarcos.

La IV Flota fue repudiada por todos los gobiernos sudamericanos. Sobre todo por Brasil, que entendía el despliegue de los buques del Pentágono como una intromisión de Washington en su “Amazonía Azul”, por las enormes reservas de crudo que el vecino país posee en la Cuenca de Santos. Sin embargo, Joseph Kernan, número uno de la IV Flota y ex miembro del grupo SEAL, el comando de elite que, por ejemplo, asesinó a Osama Bin Laden, aducía que su fuerza a cargo estaba compuesta por soldados del presidente Barack Obama “para repartir vacunas y medicamentos en los países amigos”.

Luego, tras el feroz terremoto de Haití del 2010 y la prolongada intervención militar de la IV Flota en Puerto Príncipe, quedó demostrado que las crisis humanitarias son para el Comando Sur la puerta de entrada perfecta para desembarcar al sur del Río Bravo. Además, en los últimos años, Estados Unidos tuvo que retroceder en su política de instalar bases militares tradicionales en el Cono Sur. El gobierno ecuatoriano de Rafael Correa desactivó la base militar norteamericana de Manta y en Colombia los enclaves cedidos por el gobierno de Álvaro Uribe al Pentágono fueron declarados inconstitucionales por la Corte Suprema.

Esta nueva reconfiguración de la defensa y seguridad hemisférica por parte de los Estados Unidos quedó plasmada en las palabras del embajador Thessin cuando, durante la inauguración del COE, declaró al matutino asunceño ABC Color que: “Hace casi cuatro años nació el concepto del Centro de Operaciones de Emergencias y de un Depósito de Suministros para Emergencias. Paraguay y Estados Unidos tienen muchos valores en común, incluyendo la reducción de pobreza. La donación de estos equipos y las capacitaciones aumentarán la capacidad de respuestas ante desastres naturales, y con eso se logrará mejorar la vida de la gente”.

Tras la puesta en marcha de un nuevo enclave apadrinado por el Pentágono en el Paraguay, el Serpaj entrevistó a Richard Doughman, máster en estudios latinoamericanos e investigador de la política de defensa norteamericana, para tratar de pensar las implicancias de esta nueva estrategia de defensa estadounidense. Según Doughman: “El uso de este tipo de Centro de Operaciones representa una adaptación de la estrategia norteamericana a nuevas condiciones: en primer lugar, a la creciente resistencia política y social a la instalación de bases militares en América del Sur, y en segundo lugar, a la grave crisis fiscal del Estado norteamericano. Además, meses atrás, el Secretario de Defensa norteamericano anunció recortes significativos en el presupuesto militar, provocados por el déficit fiscal que acarrean los Estados Unidos.

Mientras se cierran bases militares en Europa y se descontinúan algunos programas armamentistas particulares, se refuerzan los programas de las Fuerzas Especiales (encargados de operaciones encubiertas) y de los aviones no tripuladas (los drones). Todo indica que Estados Unidos está en transición hacia una fuerza militar más magra pero igualmente letal que realiza operaciones de alta precisión a blancos identificados por la inteligencia militar y que ponen vidas norteamericanas en el mínimo riesgo posible. En este escenario, un pequeño centro de operaciones les sirve perfectamente”. El análisis de Doughman hace entendible, entonces, que el Comando Sur este invitando a todas las Fuerzas Armadas latinoamericanas a participar de un ejercicio conjunto caratulado Fuerzas Aliadas Humanitarias, que se desarrollará del 5 al 16 de mayo en El Salvador.

Pero, ¿Por qué Paraguay, un país con una economía pequeña, es estratégico para los Estados Unidos? Según Richard Doughman: “Paraguay es un territorio clave por un gran número de razones geoestratégicas: su posición central permite monitorear el espacio aéreo del continente entero y facilita una llegada rápida a cualquier parte del Cono Sur; su posición de cuna entre los dos países más potentes del Cono Sur, Argentina y particularmente Brasil, su posición de puente terrestre entre la cuenca de las Amazonas y la cuenca del Río de La Plata; la abundancia de recursos naturales, especialmente recursos hídricos, también no deben obviarse.

En este sentido, un Centro de Operaciones de Emergencia posibilita la presencia de soldados y equipo norteamericanos permanente y el despliegue periódico del mismo a través de operaciones militares (humanitarias) en conjunto con las Fuerzas Armadas paraguayas en San Pedro, que viene a ser el frente más conflictivo de la frontera agroexportadora en expansión”. Consultado telefónicamente por Miradas al Sur, Abel Irala, coordinador del Serpaj Paraguay, coincide en señalar que la instalación del COE norteamericano se emplaza en una zona rica para el extractivismo sojero: “Santa Rosa del Aguaray es una de las ciudades más importantes de San Pedro. En todo este tiempo de transición democrática ha sido escenario de importantes movilizaciones campesinas y de luchas históricas para el movimiento popular. Se han concentrado varias medidas de fuerzas para resistir represiones y persecuciones contra el campesinado. La zona también es epicentro de fuertes fricciones e importantes victorias de los asentamientos campesinos que rodean la ciudad; asentamientos que se constituyeron a pura lucha y movilización por medio de las ocupaciones de tierras improductivas hasta la llegada de los campesinos y campesinas”.

Por otro lado, la llegada de los uniformados norteamericanos al vecino país no generó un gran debate nacional entre los distintos partidos políticos con representación parlamentaria ni precipitó un gran centimetraje informativo en los grandes medios de comunicación. Para Julio Benegas, columnista del periódico cooperativista paraguayo E’ A, el nuevo acuerdo en el ministerio de Defensa local y el Comando Sur implica una cesión de soberanía porque: “Esta es una decisión no consultada, no puesta en discusión en el Parlamento ni en la sociedad ni en los grandes medios, nos plantean como una naturalidad el hecho de la presencia de los oficiales norteamericanos. Y esto es absolutamente abrumador, controlan todo, a nuestros oficiales, a los grupos operativos, en las capacitaciones sobre las nuevas amenazas, y en esa caracterización de las amenazas están los otros, los que ponen en peligro el orden, la paz y la estabilidad, desde el punto de vistas de ellos, y esos otros pueden ser los que ocupan plazas, territorios, los indígenas que resisten. Ese es el marco ideológico bajo el cual se implementa el Centro de Operación de San Pedro y, lamentablemente, no lo tenemos discutido”.

“El peligro es que el personal militar va asumiendo, cada vez más, funciones que fácilmente podrían ser desempeñadas por civiles y que estas nuevas funciones sirven, de una manera, para legitimar la presencia militar norteamericana. En este caso, la respuesta a emergencias, sean desastres naturales o humanitarias, de por sí, no presenta características que exigen capacidades militares. Una fuerza civil bien equipada, capacitada y respaldada por el Estado paraguayo, tranquilamente, podría responder a una situación de emergencia en el país. Sin embargo, como se vio claramente con el terremoto en Haití en 2010, un desastre natural puede servir de pretexto para una ocupación militar permanente”, alerta Richard Doughman.

Paralelamente, la situación política de Paraguay atraviesa una coyuntura social especial. Esta semana se desarrolló una contundente huelga general donde unificaron su reclamo las principales centrales sindicales y campesinas del país. La medida de protesta fue consecuencia de la fuerte política de privatización del sector público que viene desarrollando el gobierno del magnate Horacio Cartes. Hasta tal punto llega la sintonía del dueño del club de fútbol Libertad con las políticas de libre mercado que en una reciente reunión con inversionistas extranjeros, el primer mandatario invitó a los empresarios a que “usen y abusen del Paraguay”. Una suerte de versión hardcore de la teoría de las relaciones carnales defendida por el menemismo como vértice de la política exterior argentina. Por ese motivo, la inauguración de una unidad operacional patrocinada por el Comando Sur prende alertas en las organizaciones sociales paraguayas. Es más, durante la movilización obrera de esta semana en Asunción, varias paredes de la capital amanecieron pintadas con la siguiente leyenda: “Marines go home”. Parece una consigna desactualizada en el tiempo. Pero, no tanto, en el Paraguay de Horacio Cartes.

Unasur deja atrás a la Escuela de las Américas de EEUU

Unasur deja atrás a la Escuela de las Américas de EEUU
Publicado el 4/04/14

EL TELEGRAFO – En el marco de la primera reunión de la Escuela Suramericana de Defensa (Esude), los delegados de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela y Ecuador buscan desarrollar una visión compartida de la defensa regional, como un proceso de institucionalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Carlos Larrea, ministro de Defensa subrogante de Ecuador, dijo que con la creación de la Esude se formará y capacitará a civiles y militares en materia de defensa y seguridad regional, “contribuyendo a la construcción de una visión compartida en materia de defensa a nivel regional, para que así Suramérica sea una región de paz”.

El objetivo es que este año se formule una estrategia regional para proteger los recursos naturales del continente y combatir las probables amenazas a la región, respetando las características de cada país.

Jorge Fernández, viceministro de Defensa de Argentina, explicó que con la creación de la Escuela “se da vuelta a una historia que inicia en el siglo XIX, de desunión de gobiernos que no aportaron para la unidad de América Latina”.

Con estas reuniones se busca consolidar una doctrina que “vea la política de defensa orientada a la defensa de los recursos naturales”.

El funcionario argentino destacó la voluntad política del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en crear la Esude.

La creación de este organismo, en el marco del Consejo de Defensa de Unasur, es una propuesta liderada por Ecuador y Brasil, a la que se han sumado el resto de países.

La Esude es un centro de altos estudios y articulación de redes entre las iniciativas nacionales de los estados miembros de la Unasur, para la formación en materia de defensa y seguridad regional.

La reunión, que finalizará hoy en el Ministerio de Defensa de Ecuador, se da en cumplimiento de la I Declaración de Paramaribo de la V Reunión Ordinaria del Consejo de Defensa Suramericano, que se realizó el 20 de febrero de este año. En este evento, los ministros de Defensa destacaron la finalización de los estudios y tareas que les permiten anunciar la creación de la Esude.

La escuela, cuya entrada en funcionamiento todavía no se define, se perfila como una alternativa a la influencia que durante años ha ejercido Estados Unidos en la formación de oficiales sudamericanos.

Países como Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela han cuestionado la instrucción que recibieron los militares en la desaparecida Escuela de las Américas, creada en la época de la Guerra Fría y donde se impartían tácticas de espionaje y contrainsurgencia.

La Escuela de las Américas operó entre 1946 y 2000 antes de ser rebautizada como Instituto de Cooperación y Seguridad del Hemisferio Occidental, y su sede está en Georgia, sur de Estados Unidos.

El proyecto es “una de las maneras de crear un pensamiento típicamente suramericano de defensa que respete nuestras necesidades”, y alejado “de antiguos conflictos de la Guerra Fría que no tienen nada que ver con nosotros”, dijo en pasados días el ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim.

La agenda de trabajo de los delegados de los estados miembros de Unasur incluye la elaboración de la propuesta del Reglamento de la Esude, sobre la base del proyecto de borrador presentado por Ecuador, así como el diseño de la hoja de ruta para la implementación de la Escuela.

LOS CANCILLERES VOLVERÁN A VENEZUELA

Los ministros de Relaciones Exteriores de Ecuador y Bolivia, Ricardo Patiño y David Choquehuanca, se reunieron ayer en Quito para analizar la agenda bilateral, la integración en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la mediación en la crisis política que atraviesa Venezuela.

Sobre este último punto, el diplomático ecuatoriano anunció que los cancilleres suramericanos acompañarán la próxima semana los diálogos entre la oposición y el gobierno que se desarrollarán en Caracas.

“América del Sur es una región de paz, donde queremos sembrar diálogo”, explicó Patiño durante una rueda de prensa ofrecida en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En cuanto a la agenda bilateral, los dos funcionarios firmaron el ‘Convenio de Cooperación en Materia de Agua, Sector Recursos Hídricos’.

Ese documento también fue suscrito por el secretario nacional del Agua (Senagua), Walter Solís Valarezo, y el ministro del Medio Ambiente y Agua de Bolivia, José Antonio Zamora.

“Hay que aprovechar responsablemente los recursos de la naturaleza en beneficio de la vida de los seres humanos”, insistió el canciller ecuatoriano, mientras que Choquehuanca señaló que “tenemos que trabajar en los derechos de la madre tierra”. Los equipos técnicos de ambos países se instalaron desde el 1 de abril.

La tercera guerra fría en América Latina

La tercera guerra fría en América Latina

Publicado el 4/05/14

RAUL ZIBECHI*

El renacimiento de la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia a raíz de la reincorporación de Crimea al país al que perteneció durante dos siglos es una buena ocasión para despojar las relaciones internacionales de ideologías y discursos que suelen encubrir las verdaderas intenciones de los contendientes.

La defensa del “mundo libre” que propagó Washington y la simétrica defensa del socialismo que utilizó Moscú suenan, ahora que ambas son potencias capitalistas y el ropaje democrático les queda demasiado ajustado y permite adivinar las intenciones detrás del discurso, como una lucha de carácter geopolítico por la influencia en el mundo.

Es la virtud que tienen las grandes crisis y los procesos de transición: muestran realidades que en los periodos de calma suelen solaparse detrás de argumentos de carácter ideológico, revestidos las más de las veces de apelaciones retóricas. La condena a muerte de 529 personas en Egipto y la violencia contra manifestantes, con saldo de cientos o miles de muertos, sin que ninguna potencia occidental haya elevado el tono, enseñan que los derechos humanos son desplazados por los intereses geopolíticos.

José Luis Fiori, profesor de economía política internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación El poder global y la geopolítica del capitalismo, recupera en una serie de artículos periodísticos el pensamiento de Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX.

Spykman consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde “la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”. Los consideraba “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia” ( Valor, 29/1/14).

En opinión de Fiori, esta percepción explica las 15 bases militares en América Central y el Caribe, región que jugó un papel decisivo durante la segunda guerra fría bajo la presidencia de Ronald Reagan. Considera que esta posición de dominación será muy difícil que se altere, “más allá de las ‘disidencias’ cubana y venezolana”.

Respecto a México, Fiori cree que “ocupa sólo la posición de enclave militar de Estados Unidos” y que es el único de los grandes países latinoamericanos donde creció la pobreza, que supera la mitad de la población.

Spykman consideraba que en la región sudamericana, más allá de la “zona inmediata” de hegemonía estadunidense, destacaban los países del cono sur, la región ABC en su lenguaje (Argentina, Brasil y Chile), quienes “pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común”. En este caso, serían una amenaza a la hegemonía que “tendrá que ser respondida a través de la guerra”( Valor, 29/1/14).

En suma, en el cono sur se trata de evitar el nacimiento de alianzas que puedan poner en cuestión el dominio estadunidense. Según Fiori, “el éxito de la nueva alianza entre Brasil y Argentina será siempre considerado como una línea roja para los intereses de Estados Unidos” (Outraspalavras.net, 27/3/14). Por eso, “en este momento todos los gobiernos de América del Sur representarían una amenaza para los intereses norteamericanos, que debe ser contenida y derrotada, con la excepción de Colombia, Perú y Chile” (Valor, 26/2/14).

Eso no quiere decir que todos los casos tengan igual prioridad, ni siquiera que deban tratarse del mismo modo. En el caso del terremoto en Haití, en enero de 2010, la reacción fue inmediata, brutal y militarizada, realizando un gran despliegue en el Caribe, ocupando zonas clave del país devastado, para impedir cualquier movimiento contrario en momentos de aguda confusión.

A diferencia de lo sucedido en otros periodos de la historia regional, cuando los lapsos de crecimiento económico exitosos de Argentina y Brasil fueron estimulados por potencias mundiales, Inglaterra en el primer caso, Estados Unidos en el segundo, ahora estaríamos ante “una revolución en la historia del cono sur”. Fiori sostiene que el proyecto de construcción de una “zona de coprosperidad” y de un “bloque de poder sudamericano” (como la Unasur o el Mercosur ampliado) apuntan en una dirección intolerable para Estados Unidos y de sus aliados en cada país.

Por eso sostiene que “Estados Unidos será el principal contrapunto de la política exterior brasileña dentro del hemisferio occidental durante el siglo XXI”. El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos “progresistas” de la región.

A mi modo de ver, el análisis de Fiori es impecable. Cabría agregar, empero, dos elementos centrales: el factor BRICS y la emergencia de una nueva burguesía ligada al modelo progresista.

La presencia de China es ya determinante en América del Sur, en particu­lar en el área comercial, mientras las inversiones asiáticas crecen progresivamente. También viene aumentando la presencia de Rusia, en particular en el área militar. Ambas influencias no pueden ser indiferentes y marcan prioridades. Venezuela es el país de la región donde se concentran la presencia económica china, la alianza militar con Rusia y lazos comerciales y políticos con Irán. Es mucho más de lo que hubieran tolerado Spykman y Henry Kissinger.

La segunda cuestión es mucho más compleja. La emergencia de nuevas burguesías en los países con gobiernos de izquierda y progresistas es un proceso dual, como lo muestran los casos brasileño y venezolano. Pueden ser un factor de poder favorable a un mundo multipolar y trabajar en contra del dominio estadunidense. Pero pueden enfrentarse, a la vez, a los procesos deempoderamiento popular que recortan su margen de acción. Llegado el caso, los nuevos burgueses están dispuestos a aliarse con sus pares para enfrentar juntos a los de abajo.

*Raúl Zibechi es un escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.

Evidencia forense: Allende fue acribillado y rematado

Evidencia forense: Allende fue acribillado y rematado
Publicado el 4/05/14 •

FRANCISCO MARIN / ELCIUDANO.CL

A 40 años de su muerte y en momentos en que la Corte Suprema está por decidir el cierre definitivo del proceso que indaga en las causas de su deceso, una investigación histórica y forense contenida en el libro “Allende. Yo no me rendiré” (Ceibo, septiembre 2013) demuestra que el Presidente no se suicidó.

Un testimonio obtenido a contramano da cuenta que el general Javier Palacios le habría propinado el disparo en la frente al Mandatario, evidenciado en peritaje químico de 2011 que había sido mantenido oculto… hasta ahora.

El presidente Salvador Allende fue rematado con un disparo en la frente. Es lo que concluye el Informe Pericial Químico N° 261 (de 27 de mayo de 2011), elaborado por el perito químico Leonel Liberona Tobar.

En el ítem Conclusiones afirma textualmente: “En la muestra N° 3 (situada en la frente), se constató la presencia de plomo, bario y antimonio, cuyas concentraciones son compatibles con un orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia”.

Este disparo de entrada de proyectil en la frente se alinea perfectamente con el “orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo” con el que quedó el cráneo de Allende tras el asalto a La Moneda, según consta en el informe de la autopsia Nº 2449/73. Esta fue realizada la noche del 11 de septiembre de 1973 en el Hospital Militar por el médico legista Tomás Tobar y el ginecólogo José Luis Vásquez.

Esta diligencia –como pudimos constatar en nuestra investigación- fue vigilada por militares armados encabezados por el teniente Manuel Vásquez Nanjarí, quien así lo reconoció en el “Caso Allende” (a fojas 1.101 y siguientes).

El informe de la autopsia de 1973 sólo pudo conocerse el año 2000. Venía anexado al libro “La Conjura. Los mil y un días del Golpe”, de la periodista Mónica González. Sobre la base de dicho informe el médico legista Luis Ravanal preparó un metanálisis forense que fue publicado el 8 de septiembre de 2008 en El Periodista.

El doctor Ravanal planteó que el disparo con fusil necesariamente tuvo que haberse realizado después del disparo con arma corta “puesto que, de lo contrario, este no habría dejado orificio de salida”.

En enero de 2011 se abrió el proceso Rol 77-2011, “Caso Allende”. Esto ocurría tras una querella presentada por la fiscal de la Corte de Apelaciones Beatriz Pedrals.

Para discernir si en este caso correspondía que se hiciera una nueva autopsia, el ministro instructor de la causa Mario Carroza pidió una opinión al Servicio Médico Legal (SML). Estos designaron al tanatólogo Germán Tapia Coppa para que analizase tan importante materia.

Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.

El 4 de abril de 2011, este legista emanó un informe forense en el que recomendó la exhumación de los restos de Allende. Dio argumentos similares a los planteados por el perito Ravanal en 2008: “si en un cadáver se reconoce estallido de cráneo al mismo tiempo que en uno de los fragmentos de la bóveda se evidencia un orificio de salida de proyectil (…) se debe mencionar que dicho orificio de salida se produce en un momento anterior al estallido de la cavidad. Esto es debido a que se requiere la integridad de la cavidad craneana para que un proyectil pueda generar una lesión característica de orificio de salida”.

Tras este informe del SML, Carroza ordenó realizar una nueva exhumación la que se verificó el 23 de mayo de 2011. En esta necropsia no se encontró el segmento de la parte posterior del cráneo en el que estaba contenido el citado orificio de bala. De hecho casi la mitad de los huesos del cráneo no estaban (Ver recuadro).

Como consecuencia de esto, los peritos convocados por el juez Carroza y el SML no pudieron saber la trayectoria de las balas y ni siquiera establecer la cantidad de éstas que impactaron el cráneo de Allende.

El perito balístico David Pryor lo reconoce de esta manera en su informe oficial: “Si hubo o no un segundo proyectil, ocurrió durante el mismo disparo, siguió con una diferencia de milisegundos una trayectoria similar pero no es posible confirmar o descartar esta posibilidad mediante el examen morfológico del material óseo conservado u otras técnicas de exploración actualmente disponibles”. Pryor tampoco pudo establecer el punto de entrada ni de salida de la bala, ni la trayectoria de la misma.

El forense Ravanal afirma a este respecto: “Si uno aplica el sentido común, y considera que los peritos del SML no encontraron orificio de salida; no contaron con gran parte de los huesos del cráneo, especialmente la base del cráneo por donde penetró la bala, uno no puede dejarse de preguntar: ¿Cómo pueden haber determinado si hubo más de un proyectil y cómo pudieron haber excluido la existencia de lesiones asociadas a proyectiles de bajo calibre como ese fragmento redondeado que no hallaron?”.

A pesar de la carencia de pruebas, el 13 de septiembre de 2013 el ministro Carroza determinó el cierre de la causa: “los hechos que significaron la muerte del presidente Salvador Allende Gossens provienen de un acto deliberado en el que, voluntariamente éste se quita la vida y no hay intervención de terceros, ya sea para su cometido como para su auxilio”.

De esta manera se ratificaba la veracidad de la historia oficial construida por los militares golpistas desde el mismo once de septiembre en La Moneda.

El 24 de junio de 2013 la segunda sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó lo obrado por Carroza. Ahora resta como último recurso para evitar el cierre definitivo de esta causa, que la Corte Suprema se pronuncie respecto de un recurso de casación presentado en julio por los abogados de la parte querellante, Matías Coll y Roberto Celedón, que representan a la Asociación Nacional de Ex Prisioneros Políticos.

OCULTAMIENTO DE PRUEBA

En la autopsia de 2011, los miembros de una comisión internacional de expertos convocados por el SML para determinar las causas de la muerte de Allende, no se pronunciaron respecto de la evidencia que daba cuenta de la existencia un disparo hecho con arma corta.

El doctor Ravanal señala a este respecto en el libro “Yo no me rendiré”, que la comisión especial de expertos designada para este caso “se limitó exclusivamente a realizar análisis segmentarios de los aspectos que en sus respectivas áreas les competía: Acta de Exhumación, Informe Odontológico, Informe Antropológico, Informe de Evidencia Asociada (prendas de vestir), Informe Balístico, Informe Entomológico e Informe Genético”, pero que “absolutamente en ninguno de ellos se menciona o aborda el análisis causal relativo al ‘segmento de orificio redondeado tallado a bisel externo de aproximadamente 2 a 3 cm’ (descrito en la autopsia de 1973)”. La muestra N° 3 solo se menciona como una nota a pie de página como si se tratase de un aspecto sin importancia en la investigación.

Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Liberona Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.

Después de conocer dicho informe químico, el SML –que es dirigido por el médico sin especialidad forense Patricio Bustos- citó a una reunión al perito Liberona Tobar que se concretó el 15 de julio de 2011 y que contó con la participación del juez Carroza.

Este encuentro fue reseñado por Liberona en el Informe Pericial Químico N° 380/2011, de 26 de julio. En el Punto 1 se sostiene: “Considerando los antecedentes obtenidos en la reunión el día 15.jul.011 en dependencias del SML, de Santiago, donde se aclaró que la muestra N° 3, fue levantada de la cara interna, zona inferior del sector izquierdo del hueso frontal orbital del occiso. Los resultados de las concentraciones de antimonio, bario y plomo señalados en el Informe Pericial Químico N° 261 de fecha 27.may.O11, son atribuibles a trayectoria o impacto de proyectil balístico”.

En relación con esto, el forense Luis Ravanal expresó que “se puede apreciar claramente que tras la reunión de aclaración llevada a cabo en el SML, el perito químico modificó su conclusión original, sustituyéndola por otra del todo inespecífica y ambigua. Claramente en este segundo informe, ya no se trataba de un ‘orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia’, modificación que evidentemente satisfizo a más de alguien”.

El doctor Ravanal cuestiona que se le haya tenido que aclarar a Liberona el lugar específico de donde provenía la muestra N° 3 en circunstancias que fue él mismo quien la recolectó como detalló en su primer informe (N° 261-2011).

De todos modos, esta modificación no logra ocultar que en la frente de Allende se encontraron residuos en cantidades que sugieren –o establecen- la existencia de un disparo hecho a corta distancia.



“PALACIOS LO REMATÓ”

La descripción del disparo de bala presente en la frente es concordante con el testimonio brindado a este corresponsal -el 16 de agosto de 2013 vía videoconferencia- por el chileno residente en Milán, Julio Araya Toro y que aparece contenido en la investigación histórica y forense que forman parte del libro “Allende: Yo no me rendiré”.

Supimos de él revisando el expediente de la causa. A fojas 644, aparece una misiva enviada por él -en febrero de 2011- al ministro Carroza. Allí propuso transmitirle una confesión que el general Palacios le habría hecho a su padre y que dice relación con la forma en que realmente murió Allende. Carroza no le contestó. Nosotros sí nos contactamos.

Araya Toro (46 años) cuenta que su progenitor fue amigo desde la niñez con el general Javier Palacios. Ambos vivían en el mismo sector residencial del antiguo centro de Santiago donde residían las familias aristocráticas de principios del siglo XX. Ambos estudiaron en los Padres Franceses, asistían a la misma iglesia y jugaban en el mismo lugar: el Parque Cousiño. “Ya mayores tomaron diferentes caminos. Mi padre siguió la vida civil y el general Palacios ingresó a la Escuela Militar en 1941, pero continuaron frecuentándose a través de toda la vida”.

Luego de esta contextualización, Araya Toro entró en el quid del asunto: “Esta historia me la contó mi padre muchos años después del golpe, cuando nos encontramos con el general Palacios -en febrero de 1992- en el centro de Viña del Mar. En ese momento mi padre, al verlo caminando hacia él, le grita ‘¡Javier!’. A su vez, Palacios le contragrita ‘¡Jorge!’. Pero, antes de abrazarse, mi padre se dirige a mí y me dice: ‘te presento al general que asesinó al presidente Salvador Allende’. Palacios se desfiguró y le respondió: ‘no digas esas cosas porque la gente puede creer cualquier cosa’. Se saludaron, se abrazaron, conversaron diez minutos y después se despidieron. Entonces, mi padre me dijo: ‘te voy a contar la historia de lo que pasó el 11 de septiembre y cómo Palacios asesinó al presidente Allende y se tomó La Moneda’”.

Palacios se lo confesó durante una visita que hizo a la casa de Araya Gómez en la santiaguina comuna de Maipú, en marzo de 1974. “Llegó acompañado de una patrulla militar y vestido en tenida de guerra. Yo tenía siete años pero lo recuerdo perfectamente. Hablaron de sus familias y cosas triviales. Posteriormente, mi padre le hace notar su consternación por lo ocurrido durante los meses anteriores, a lo que Palacios respondió: ‘te tienes que sentir orgulloso de que un amigo tuyo pasara a la historia’.

“Mi padre le pregunta el por qué de esta aseveración. El General comenzó a hablar: su misión era rodear con tanques y tomarse La Moneda por tierra, ya que comandaba el regimiento Blindado Nº2 (el mismo del tanquetazo de junio de 1973). Ingresó por la puerta de Morandé 80 con soldados de infantería en el mismo instante en que bajaban las escalas las personas que estaban con Allende y a las cuales éste les había pedido que salieran. Los militares comenzaron a tirar a la gente hacia abajo por las escalas mientras ellos subían. El ambiente era un infierno ya que La Moneda ardía por el bombardeo y no se podía respirar por los gases lacrimógenos. En el segundo piso, Palacios fue recibido con ráfagas de metralletas de Allende y algunos de sus hombres que estaban en el salón Rojo. En ese momento, Palacios grita a los miembros del GAP (escolta de Allende) que se rindieran y fue Allende que respondió gritando: ‘¡soy el presidente de Chile y si te crees muy valiente ven a buscarme conchetumaire!’. Inmediatamente, los GAP y Allende comienzan a disparar y una bala de Allende hiere en la mano derecha a Palacios.

“Los hombres de Palacios, al ver a su general herido, avanzan disparando contra los miembros del GAP y éstos van cayendo por las balas de los militares, mientras Palacios es asistido por Armando Fernández Larios, que le pasó su pañuelo para detener la sangre de la mano herida. Entretanto, seguía la balacera más adentro, ya que los GAP iban replegándose. Dos militares que iban disparando hirieron en el estómago o el pecho a un civil que portaba una metralleta, un casco y una máscara antigases; el civil se plegó y cayó al suelo. A Palacios (…) le llamó la atención este civil. Se fijó que portaba un reloj fino. Al sacarle la máscara antigases y el casco reconoce al presidente Allende. En ese momento saca su pistola de ordenanza y dispara a quemarropa en su cabeza.

“Eran las 14:00 horas Palacios con sus hombres trasladan el cuerpo del presidente Allende al salón Independencia. Comienzan entonces a preparar el montaje para decir que el presidente Allende se había suicidado”.

TESTIMONIO CONCORDANTE

Aunque no es posible garantizar la veracidad de este testimonio, es preciso subrayar que es coherente con la evidencia histórica y forense existente. Según el perito Ravanal “en este relato podemos encontrar numerosos elementos que son concordantes con los resultados autópsicos: mayores concentraciones de residuos de pólvora en la zona frontal y órbita izquierda; un orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo en la parte posterior de la bóveda craneana, que se alinea perfectamente con una lesión en la zona frontal”.

Este relato de Jorge Araya guarda una notable similitud con lo expresado por el periodista y escritor Gabriel García Márquez, en su nota “La verdadera muerte de un Presidente” (1974) en la que relata el asalto a La Moneda y el enfrentamiento entre Allende y Palacios.

Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó.
Pero es el propio General Palacios quien da sentido al testimonio de Araya. Una semana después del golpe de 1973 declaró: “Allende estuvo disparando todo el tiempo porque tenía las manos llenas de pólvora. El cargador de la metralleta estaba vacío. Había numerosas vainillas en la ventana. A su lado también estaba un revolver. Y cuando pasé a identificarlo, tenía un casco y una máscara de gases”. Esta trascendental declaración es reproducida en la nota “Recuerdos del General Palacios”, Ercilla N° 1991, del 26 de septiembre de 1973.

Este testimonio es similar al brindado en el documental “Más fuerte que el fuego. Las últimas horas en La Moneda” (1978), en que sostiene que “hasta el último momento él (Allende) disparaba contra nosotros”.

La evidencia de que Allende combatió hasta el final –y no se rindió- fue refrendada por el corresponsal de Prensa Latina Jorge Timossi en su nota “Las últimas horas de La Moneda” (13 de septiembre de 1973). Allí señala: “A las 13:52 minutos recibí una llamada desde Palacio. Era Jaime Barrios, asesor económico del Presidente, quien (…) me informó: ‘Vamos hasta el final. Allende está disparando con una ametralladora. Esto es infernal y nos ahoga el humo’”.

Cabe señalar que de acuerdo a la versión emanada por la Junta, Allende se habría suicidado entre las 13:30 y las 14 horas, como sostuvo la noche del “once” el prefecto de Investigaciones de Santiago, René Carrasco, a corresponsales extranjeros.

El fiscal norteamericano Eugene Propper, que investigó el doble asesinato del excanciller Orlando Letelier y de su secretaria Ronnie Moffit, acaecido en Washington en 21 de septiembre de 1976, describió en su libro Laberinto (1982), coescrito con el periodista Taylor Branch, cómo habría muerto Allende:

“Poco después de las 2 p.m., unidades de infantería logran invadir La Moneda. Pequeños grupos corren escaleras arriba en medio del humo, cubriéndose con fuego de metralletas. Un teniente chileno de pelo rubio, René Riveros, de pronto se encuentra frente a un civil armado vestido con un suéter con cuello tortuga. Riveros vacía la mitad de sus municiones en el Presidente de Chile, matándolo instantáneamente con una hilera de heridas que van desde la ingle a la garganta”.

Este relato se basó en el testimonio brindado por el oficial de la Escuela de Infantería condenado en el Caso Letelier, Armando Fernández Larios; y en información proporcionada por el jefe del FBI en Argentina, Robert Scherrer. El excorresponsal de Washington Post, en Santiago, John Dinges, nos expresó en 2011 que Scherrer, a quien consideraba “una fuente de oro”, le informó en 1979 lo mismo que a Propper: Riveros mató a Allende.

Cabe señalar que, después de “constatar” la muerte de Allende, Palacios lo comunica -a las 14:35- al general Sergio Nuño –ubicado en el Ministerio de Defensa-: “Misión cumplida: Moneda tomada, Presidente muerto”. En ningún momento dio a entender que hubo suicidio.

Palacios, que era director de Inteligencia del Ejército, reconoció –según consta en el documental “Más fuerte que el fuego”- que oficiales del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) entraron al salón donde murió Allende: “Le tomaron una fotos”, dijo. Sin embargo, es más verosímil que su participación haya tenido por objeto construir el suicidio. La Brigada de Homicidios sólo pudo entrar a las 16:20 horas, cuando el SIM ya había podido alterar todo el sitio del suceso.

Pocos después que Palacios informara de la muerte de Allende, un grupo de civiles golpistas difundió la noticia por onda corta desde el mismísimo Ministerio de Defensa: “Atención Chile. Atención a todo el mundo. Aquí Santiago Treinta y Tres. Este es Chile Libre. Allende ya es un cadáver. El capitán Roberto Garrido nos ha liberado de las garras del marxismo (…) Allende ha sido ajusticiado por nuestros soldados gloriosos”.

La Junta Militar intentó por todos los medios ocultar o destruir las evidencias que dieran cuenta de lo realmente sucedido con Allende en sus últimos instantes. La Primera Fiscalía Militar nunca entregó el expediente asociado al proceso abierto por la muerte de Allende donde estaba el Informe de Autopsia 2447 de 1973.

Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó. Este no pudo ser periciado por los expertos policiales los que, sin embargo, aseguraron, tras una veloz inspección, que Allende se suicidó.

Tras nuestra mencionada investigación histórico forense sobre la muerte del Presidente Allende, que nos permitió constatar cientos de irregularidades, errores y omisiones, pudimos concluir que la teoría del suicidio, es una fabricación comunicacional, política, policial, forense e histórica realizada por los conspiradores constituidos en Junta Militar de Gobierno, y consolidada hasta nuestros días por poderes fácticos que gobiernan nuestra sociedad.

FOTOGRAFÍA CLAVE

A pesar de todo el esfuerzo hecho por la Junta Militar con el fin de ocultar las evidencias que mostraban lo realmente sucedido aquel once de septiembre en La Moneda, la verdad ha podido filtrarse hasta nuestros días.

En diciembre de 1973 alguien sustrajo la foto Nº 1416/73-A desde los archivos de Investigaciones, la que demuestra la falsedad de la versión oficial. El doctor Ravanal lo explica así en el mencionado libro coescrito con este corresponsal:

“Allí se puede ver un cadáver perfectamente alineado y en posición recta, como un tronco caído, lo que no es concordante con un individuo que en vida se pega un tiro de fusil bajo la mandíbula estando sentado, menos aun cuando ha ocurrido una destrucción masiva del encéfalo, lo que conlleva a una desconexión neurológica absoluta e instantánea, por lo que no cabría esperar que ocurriesen movimientos agónicos y/o reflejos en estas condiciones, que llevasen a las cuatro extremidades a alinearse con el eje principal del cuerpo, y extender totalmente las rodillas en la forma y magnitud que se aprecia en las imágenes y esquemas. Esta evidencia que el cadáver fue manipulado, dejándolo en una posición de arrastre sobre el sofá, por cuanto cuando un cadáver se arrastra por el tronco en posición ventral, las piernas se arrastran detrás de este extendiéndose las rodillas y apoyándose el peso en los talones”.

Ravanal destaca en relación con esta imagen otro aspecto que desmiente la construcción oficial sobre la muerte de Allende: “Nótese el aspecto limpio de las prendas de vestir en la zona anterior del cuello y tórax, donde se aprecia el diseño geométrico del chaleco de cuello alto, limpio, sin impregnación de sangre, solo se advierte un patrón de escurrimiento, que correspondería a líquidos sanguinolentos que fluyen pasivamente por efecto gravitacional postmortem, desde la zona frontal y anterior de la cara y cabeza, hacia abajo y derecha, en relación al ángulo de inclinación de la cabeza.

“La ausencia total de sangre en la zona anterior del tórax y cuello, es un claro indicador respecto a que al momento de producirse el disparo submentoniano, Allende no estaba vivo o se encontraba en otra posición, por cuanto de haberse encontrado con vida en posición sentada al momento de producirse el impacto submentoniano, la sangre habría escurrido en grandes volúmenes, masivamente hacia abajo, tal como lo demuestran dos videos de suicidios registrados en vivo y que le fueron acompañados al ministro Carroza durante la investigación, evidenciando la falta de sustento de los informes oficiales, que en el caso desafían a la fuerza de gravedad”.



LA MASCARADA



Para entender bien cómo se consolidó la versión oficial construida por la Junta Militar, hay que remontarse a 1990. La medianoche del 17 de agosto de aquel año se realizó en el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar la primera exhumación (en la foto) del cuerpo de Salvador Allende. Se hizo con el fin de verificar si efectivamente sus restos estaban ahí y con el objetivo de reemplazar la vieja urna de latón por una nueva. Todo esto con miras al funeral oficial que se realizaría el 4 de septiembre de ese año.

La operación fue hecha en total secreto, a hurtadillas. Fue dirigida por el ministro vocero de Gobierno, Enrique Correa. La familia Allende envió en su representación al doctor Arturo Jirón.

La operación fue realizada sin especialistas, con total desprolijidad. Pablo Salas, que filmó esta exhumación, contó detalles de lo sucedido a este corresponsal en 2011: “Cuando llegamos al Cementerio Santa Inés estaba todo oscuro (…) Y nadie sabía si Allende estaba o no en su tumba”. Comenta que cerca de las 10 de la noche comenzaron a abrir la cripta de la familia Grove-Allende: una bóveda bajo el suelo a la que se desciende por una escalera. Recuerda que había ocho nichos, ubicados cuatro a cada lado y uno sobre otro. “Al fondo, del lado izquierdo, se encontraba el nicho donde se supone estaba Allende”, relató.

El camarógrafo afirma que sólo cuando llegó el ministro Correa, los panteoneros empezaron a romper la cubierta de cemento que resguardaba al nicho, “la cual tendría unos tres o cuatro centímetros de grosor”.

Sostiene que después de ello, “se pudo ver un ataúd de metal que tenía una chapa muy delgada y completamente oxidada”. Los empleados intentaron sacar el ataúd y éste se comenzó a desarmar. “Cuando lo jalaron un poco más fuerte, el ataúd se rompió. De esa forma lo lograron abrir”.

Cuenta que en ese momento él bajó al fondo de la cripta junto con Jesús Inostroza, fotógrafo de la Presidencia de la República de Chile, y el doctor Jirón, quien fue enviado por la familia Allende Bussi con la finalidad de reconocer los restos del ex Mandatario. Jirón fue uno de los médicos que estuvo con Allende en el Palacio de La Moneda el día de su muerte.

Salas dice que para ver los restos de Allende, el doctor Jirón se tuvo que agachar y meter parte de su cabeza al nicho. “Miró y empezó a murmurar: ‘el zapato, los pantalones, el chaleco’. Como yo estaba filmando, mi necesidad era que el tipo dijera lo que veía. Entonces, de repente le pregunté: ¿Es la ropa que llevaba? Y él me dijo: Si, así es”.

Salas relata que “los sepultureros comenzaron a romper el ataúd con el propósito de tomar los restos de Allende e irlos poniendo en una caja de metal chica, de menos de un metro de alto por 40 ó 50 centímetros de ancho y largo. Entonces empezaron a tomar todos los restos de Allende y los empezaron a poner en esta cajita metálica”.

–”¿En qué estado se encontraba el cráneo?”, le preguntamos a Salas.

Él recuerda que el cráneo estaba “muy incompleto”. Sostiene que sólo había una parte de él. “Si un cráneo normal tiene el tamaño de un melón, lo que había ahí tenía el tamaño de una manzana”, comenta.

El camarógrafo cuenta que los empleados del cementerio tendieron un paño blanco y colocaron sobre él ropa, restos óseos, pedazos de piel y pelo que no habían metido a la caja metálica. Después sacaron de la cripta tanto la caja como el paño. A este último lo volvieron a revisar, tomaron de él algunos “huesitos” y los arrojaron a la caja metálica. “Todo lo demás quedó fuera. Esto es, los zapatos, los pantalones, el chaleco, lo que era reconocible”.

Salas cree que la ropa y algunos restos óseos que los empleados no metieron a la caja metálica, “se fueron a la basura porque cuando nos fuimos se quedó ahí, nadie se los llevó”. Esta afirmación sería corroborada por tres panteoneros que declararon -en 2011- en el marco de la investigación encabezada por el ministro Carroza.

El testigo señala que los zapatos de Allende estaban casi intactos; el pantalón era oscuro, casi negro; y el chaleco era de lana blanca con puntos negros.

Dice que cuando terminaron “de poner los restos de Allende en la cajita de metal, ésta se colocó dentro de un ataúd nuevo, de madera, bien bonito. Este ataúd fue sellado con soplete y luego fue puesto en el mismo nicho donde estaba el ataúd antiguo”.

No hubo nueva autopsia ni ningún procedimiento forense. Sin embargo, esa mirada de un minuto bastó para que la familia del Presidente Allende, el gobierno de Patricio Aylwin y la prensa confirmaran que los restos correspondían a Allende y que éste se había suicidado… aunque usted no lo crea.

La revista Análisis (N° 348, septiembre de 1990) publicó -destacado en portada- el reportaje “El suicidio de Allende” que fue clave en la masificación en el seno de la izquierda de la versión oficial:

“Hasta el 17 de agosto de este año (…) existían serias dudas de que Allende se hubiera suicidado (…) Sin embargo, el resultado de la exhumación y reducción de los restos del presidente Allende (…) demostró que el cadáver (…) tenía un orificio en el cráneo que puede corresponder a un disparo de tipo suicida. Los que vieron los restos de Allende y sumaron a ello los antecedentes que tenían, están en condiciones de afirmar que Allende se quitó la vida”.

El 4 de septiembre fue el funeral oficial. En dicha ocasión -según testimonió a este corresponsal del cineasta Miguel Littín- la comitiva oficial que trasladaba los restos de Allende se detuvo en una parte del trayecto entre el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar y el Cementerio General de Santiago. Por un lapso de una media hora desapareció el vehículo que llevaba los restos de Allende sin que nadie diera explicaciones de lo sucedido. En la comitiva participaba el ministro de Interior Enrique Krauss.

Littín levantó un acta notarial de este suceso por si moría antes de poder contarlo. Este cineasta chileno, actualmente está en la última etapa del rodaje de su film, en que muestra cómo fueron las últimas horas de Salvador Allende. Se espera que ahí cuente la verdad sobre su muerte.

The New Yorker califica de peligroso “Twitter” de USAID contra Cuba

The New Yorker califica de peligroso “Twitter” de USAID contra Cuba
Publicado el 4/06/14

PL – La creación de un Twitter cubano para socavar al gobierno de La Habana resulta un absurdo peligroso porque confirma que aspectos sensibles de la política exterior estadounidense son entregados a contratistas privados, comentó la revista norteamericana The New Yorker.

Agregó que la red de comunicaciones clandestinas ZunZuneo resulta un paso adelante respecto a las conspiraciones más oscuras y absurdas de antaño, incluidos los planes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para matar al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

La agencia Associated Press (AP) corroboró días atrás reiteradas denuncias de Cuba sobre el patrocinio por parte de Washington de planes para impulsar a la juventud cubana hacia la contrarrevolución. De acuerdo con la agencia noticiosa, más de mil documentos confirman la creación en 2010 de la red de comunicación Zunzuneo, promovida por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid), cuyo propósito era hacerse popular entre los jóvenes cubanos y luego “empujarlos hacia la disidencia”.

Que la Usaid sea usada para tales fines no resulta sorprendente, pues fue concebida durante la administración del presidente John F. Kennedy (1961-1963) para reforzar las actividades clandestinas de la CIA en el extranjero, recordó el periodista Jon Lee Anderson.

Sin embargo, explica, resulta preocupante que ZunZuneo estaba dirigido por un operador privado, la empresa Accord Mobile, que había ganado un contrato financiero del gobierno estadounidense.

Esto es consistente con un patrón de comportamiento creciente durante los últimos años, en los cuales la aplicación de los aspectos más sensibles de la política de seguridad norteamericana se mueven a manos de contratistas que trabajan por dinero y no necesariamente por razones filosóficas o patrióticas, argumentó.

De acuerdo con el autor, resulta una falsedad descarada los argumentos dados por la Casa Blanca al asegurar que ZunZuneo nunca fue un programa “ni encubierto, ni de inteligencia”, prefiriendo llamarlo una forma “discreta” de asistencia humanitaria a los cubanos.

AP aseguró que los usuarios nunca supieron que el proyecto de la Usaid, implementado mediante empresas fachada constituidas en secreto y financiadas desde bancos extranjeros, estaba vinculado al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses reunían sus datos personales con propósitos políticos.

A juicio de Anderson, resultan evidentes los riesgos de esta contratación externa en constante expansión, y recordó el legado de la empresa mercenaria Blackwater, un brazo de acción de la CIA, notoria por los asesinatos de civiles iraquíes y el manejo de aviones teledirigidos para asesinar a presuntos terroristas en distintas partes del mundo.

¿Había un plan después para Cuba, si Zunzuneo hubiese logrado lo que no consiguieron 10 administraciones norteamericanas? ¿Qué empresa privada de Estados Unidos obtendría el contrato para eso?, cuestionó el periodista

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