19 ago 2014

La falta de diálogo entre Rusia y EE.UU. amenaza la estabilidad mundial

13 ago 2014 | 

Un periodista estadounidense aconsejó a Washington dejar de despotricar contra Moscú y abandonar su obstinación por hacer que "Rusia pague por sus acciones" ya que esa política solo incrementa la tensión entre ambos y amenaza la estabilidad mundial.


Jefrey Tayler, periodista del diario 'The Atlantic', publicó un artículo llamando al diálogo entre ambos países e instando a Washington a cambiar el enfoque con el que está tratando la crisis en Ucrania y las medidas contra Moscú derivadas de las disputas entre ambos, pues "se están alcanzando niveles de tensión que recuerdan los peores momentos de la guerra fría, cuando la estabilidad mundial estaba al borde del abismo".

Según el periodista, Obama está tomando conciencia de algo que Richard Nixon llegó a comprender en la década de los 70: que "Rusia es un país lo suficientemente grande y poderoso, energética y tecnológicamente, para subestimarlo o aislarlo, tal y como ahora pretende Obama".
Washington está agravando la crisis en Ucrania y debería sentarse a dialogar con Moscú

Según Tayler, Obama justifica esta política debido al proyecto de ley propuesto en el Senado de Estados Unidos en mayo pasado denominado decreto de prevención ante una agresión de Rusia, el cual es considerado por el periodista como "descabellado" ya que pretender destruir "todo lo que queda de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos". Por ejemplo, en el decreto se puede inferir sobre el despliegue militar de la OTAN en la región de los países bálticos y el aumento del desarrollo del sistema de escudo antimisiles bajo la colaboración de los demás miembros de la OTAN en Europa.

Asimismo, Tayler también señala lo difícil que será intimidar a Putin aplicando sanciones económicas, ya que esta política está produciendo un efecto contrario al esperado en Washington que se traduce en el aumento de la popularidad del presidente ruso frente a los bajos índices de aprobación de Obama. "Washington está agravando la crisis en Ucrania al negarse a considerar otras opciones, como establecer un diálogo serio con Moscú", manifestó Tayler, añadiendo que no es el momento preciso para pretender que Ucrania se una a la OTAN y al mismo tiempo terminar la comunicación con Rusia, a menos que pueda justificar por qué Estados Unidos y Europa prefieren prescindir de buenas y fructuosas relaciones comerciales con Moscú durante mucho tiempo.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/137020-discusion-rusia-eeuu-estabilidad-mundial

Moscú tiene preparadas nuevas contramedidas contra EEUU y la UE

AGRAVARIA LA RECESION EN EUROPA

Las medidas restrictivas de Moscú contra Occidente pueden ir más allá del embargo agroalimentario y extenderse a las importaciones industriales, dijeron fuentes del Gobierno ruso al diario Vedomosti.
Indicaron que las propuestas correspondientes ya han sido presentadas al presidente ruso, Vladímir Putin. Uno de los funcionarios señaló que después de que EEUU y la UE impusiesen sanciones sectoriales a Moscú, el Gobierno presentó al mandatario una amplia lista de respuestas potenciales, pero Putin optó por restringir solo las importaciones agroalimentarias.
“Las sanciones adicionales por parte de Rusia son posibles si la UE y EEUU recrudecen las suyas”, dijo el funcionario. La otra fuente indicó a su vez que el Gobierno no ha recibido hasta el momento orden sobre nuevas sanciones.
Mientras, el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, declaró que la imposición de nuevas contramedidas rusas dependerá de cómo actuará Occidente.
También el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, afirmó la semana pasada que existe la posibilidad de prohibir a las aerolíneas europeas y estadounidenses sobrevolar el territorio ruso de tránsito a Asia y el Pacífico. Asimismo, se podrían tomar medidas proteccionistas en las industrias aeronáutica, naval y automotriz. “De momento todo ello son cuentos de terror, por ahora no están previstas sanciones adicionales”, aseguró por su parte a Vedomosti una fuente del Gobierno.
Una de las posibles medidas consistiría en prohibir total o parcialmente las importaciones de autos de los países hostiles, dijo un funcionario federal. Una fuente del sector declaró a su vez a Vedomosti que desconoce la iniciativa pero advirtió que afectaría sobre todo a los fabricantes rusos pues no están en capacidad de competir con los chinos y los coreanos que ofrecen una calidad equiparable a un precio más bajo.
También son posibles las restricciones a las importaciones médicas. Evgueni Majortov, de SCA Hygiene Products, dice que un 80% de los suministros médicos, incluidos los equipos avanzados, son de importación. “Si se restringen, la gente no podrá permitirse enfermar”, advirtió. 

Nace sublema del FA con ocho sectores

LISTA 3311 ENCABEZADA POR CONSTANZA MOREIRA

Nace lista unitaria en el FA

Publicado el 18/8/2014 - 
Puig
La lista 3311 en el Frente Amplio, que reúne prácticamente a todos los grupos que apoyaron la candidatura a la presidencia de Constanza Moreira en las elecciones internas del Frente Amplio, se lanzará hoy. Tendrá candidatos al Senado, encabezada por Constanza Moreira, y candidatos a diputados en todo el país.
La lista al Senado estará encabezada por Constanza Moreira, y estará además integrada por independientes, del Espacio 567, Alternativa Frenteamplista, Izquierda en Marcha y de Magnolia.
Por el Espacio 567 los propuestos al Senado serán Pablo Anzalone, Virginia Cardozo, Carlos Custodio, entre otros.
La lista 3311 para Montevideo será encabezada por Luis Puig, acompañado por Lucía Lago de Alternativa Frenteamplista, Magdalena Beramendi, Carlos Coitiño, Rosario de la Luz y de Izquierda en Marcha, que se define hoy.
El diputado del PVP Luis Puig destacó que este acuerdo fue producto de un esfuerzo de todos los grupos que apoyaron la candidatura de Constanza Moreira en las elecciones internas de junio. Se trató de llegar a un acuerdo a nivel nacional en la lista al Senado como en listas departamentos en todo el país.
“Partimos de la base que esa apuesta a una presentación común es una enorme contribución al Frente Amplio, para poder concretar el triunfo del FA con mayorías parlamentarias en octubre”, sostuvo Puig.
El diputado explicó que “los compañeros de IR no estuvieron de acuerdo en una propuesta común, y respetamos esa decisión”.
Agregó que para el PVP, “es reafirmar la visión que tuvimos de la izquierda y de nosotros mismos, nunca nos consideramos vanguardia ni partido de la clase obrera, sino un vector para construir con otros”.
El FA necesita explicar sus propuestas para seguir cambiando
El diputado del PVP Luis Puig reclamó más movilización y contacto con las organizaciones sociales para concretar el triunfo del Frente Amplio.
“El FA necesita dar respuestas claras sobre sus propuestas para un tercer gobierno. Estrechar vínculo con las organizaciones sociales, plantearse que necesitamos más izquierda, más movilización. Parecería que hay como una especie de parálisis”, añadió el legislador.
Dijo que la derecha no tiene ganadas las elecciones como se pretende hacer creer, y señaló que mientras algunos frenteamplistas dicen que no le permitirán a la derecha suspender los consejos de salarios, “lo primero que hay que decir es que no le permitiremos ser gobierno, porque sería una marcha atrás en la historia del Uruguay y detener un proceso de cambios al que todavía le falta”.
Para eso, subrayó, “nos estamos planteando movilizarnos en todo el país, en la calle, con la gente”.
Sobre la propuesta de la Lista 3311, dijo que ese esfuerzo unitario es “que genere llevar adelante un posicionamiento por la justicia social, donde se concrete el programa de transformaciones del FA, y consolidando un espacio de izquierda dentro de la coalición. Un espacio que apueste a los derechos de los trabajadores, a los derechos humanos en general, los derechos de la mujer y de los jóvenes, con un claro planteamiento de movilización por No a la Baja de la edad de imputabilidad”.
El diputado del PVP subrayó que “es imprescindible, para transformar el país, lograr un nuevo gobierno del Frente Amplio” y consideró que “se debe cerrar paso a lo que pretende ser una restauración por parte de la derecha”.
Añadió que “el espacio de la 3311 es una propuesta unitaria, frenteamplista, de transformaciones, donde planteamos un tercer gobierno, no para poner un piloto automático, sino para profundizar los cambios, y luchar contra las desigualdades que todavía persisten en el país”.
Puig sostuvo que la campaña electoral se emprenderá con el objetivo de dar discusiones de fondo sobre los aspectos del programa del FA, sobre lo que está planteado para seguir transformando el Uruguay.
Aseguró que se debe plantear la disyuntiva de “seguir transformando el país o darle una oportunidad a los que destruyeron la industria nacional y dejaron el porcentaje más alto de desocupación de la historia del Uruguay, los mayores porcentajes de pobreza e inclusión social”.

La lucha contra los transgénicos en las tierras latinoamericanas

Por Carlos Fermin

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Cuando el planeta Tierra se convierte en el enemigo a vencer por la Humanidad, quedamos atrapados en una guerra ecológica que destruye los recursos naturales de nuestros territorios. Así, cada gota de sangre que carcome la semilla fértil del verdoso pasto, va dejando crecer la mala hierba que envenena los sueños orgánicos cultivados por los campesinos, y los transforma en una máquina de pesadillas para el beneficio económico de las multinacionales.
Dicen que nada es gratis en la vida. Todo tiene un precio que nunca pondera el costoso daño ambiental que estamos perpetrando a escala global. El sol lo aclara y la luna lo oscurece. No obstante, la Naturaleza siempre paga las consecuencias del caótico proceso de industrialización del siglo XXI, que nos mantiene inmersos en un gigantesco ecocidio por descubrir. Las amargas experiencias se originan con la histórica deforestación de los bosques para colonizar el trono del rey, pasando por los salvajes derrames petroleros que yacen en las costas de los océanos, y llegando hasta el siniestro cultivo de transgénicos que florece en un matorral de ignorancia.
Precisamente, lo transgénico se refiere a un organismo vivo al que se le agregan genes exógenos para modificarlo, y así alcanzar nuevas propiedades que no fueron desarrolladas naturalmente. De allí, que los alimentos transgénicos emplean la ingeniería genética, vista como la tecnología que se encarga de controlar, manipular y transferir el ADN de un organismo a otro, con el fin de crear nuevas especies y fabricar distintos compuestos. De tales alteraciones químicas, se produce el maíz y la soja transgénica que muchísimas personas están dispuestas a consumir, sin medir el nefasto riesgo para la salud humana.
Vemos que el alimento transgénico es la galleta de la fortuna para quienes desean aniquilar el destino de la Pachamama, predicando el verbo de la codicia que castiga la mente y el corazón de sus irracionales hijos bastardos. No hay duda que el Mundo se transformó en una cosa plástica, superficial y muy inconformista. Parece que lo natural ya no es valor suficiente para que la gente disfrute de las infinitas bondades que atesoran las legumbres, las frutas y los cereales cosechados con el amor y la dedicación de labrar la tierra que los alimenta.
Por el contrario, ahora la pureza que brota en una bella semilla de maíz orgánico, debe ser inyectada con un vendaval de sustancias químicas tóxicas, que se ocultan en la raíz de una jeringa llena de violencia transgénica. Cada día sentimos los efectos secundarios que provoca la punzante aguja de los laboratorios, en el perturbado organismo que corrompe el discernir de la Sociedad Moderna, lo que se traduce en alergias, tumoraciones, afecciones en el hígado, en los riñones y en los tejidos intestinales, disminución de la capacidad de fertilidad y malformaciones congénitas.
Nos preguntamos ¿Quién es el principal responsable de toda la destrucción socio-ambiental vislumbrada? Obviamente, cuando se trata de jugar con la vida de las personas a cambio de recibir maldito dinero, siempre aparece el infernal sombrero del Tío Sam, personificado en esta oportunidad por la errante transnacional llamada Monsanto, que desde el año 1901 viene cumpliendo al pie de la letra con la gran misión encomendada por su maestro yanqui, basada en destruir el equilibrio ecológico del planeta Tierra, y crear una irreparable crisis ambiental en la que pagarán almas justas por ciervos pecadores.
La despiadada empresa estadounidense Monsanto, viene desertificando los suelos y vendiendo basura transgénica a la población global, utilizando las clásicas tácticas de persuasión americana que nacen del chantaje, del soborno y de la corrupción compartida entre los gobiernos, la banca pública y el sector privado. Todo conspira a favor de lo malsano, porque es un vil reflejo de la realidad social que cotejamos en las calles. El resultado de esa momentánea aberración, se visualiza con la venta libre de los alimentos transgénicos en los supermercados, gracias a las campañas de marketing en la TV que obligan a consumir esos bodrios comerciales.
Aunque existen miles de denuncias y demandas a nivel mundial, para erradicar la venta de los peligrosos alimentos transgénicos, no contamos con el apoyo altruista de la colectividad, que es la única fuerza capaz de terminar con el sucio juego capitalista orquestado por los entes judiciales, que desacreditan la mayoría de los recursos penales en contra de las transnacionales, y posibilitan el expendio de sus semillas transgénicas, híbridas y suicidas a los apáticos consumidores. Lo más triste, es que muchas naciones latinoamericanas sin importar la tendencia política de izquierda o derecha, están permitiendo que Monsanto y sus filiales regionales invadan cada rincón de la geografía continental, siendo una grave amenaza para la soberanía alimentaria de los pueblos, que repercute negativamente en el modo de vida de la ciudadanía.
Las trasnacionales se aprovechan del desconocimiento de los consumidores, quienes compran a ciegas los alimentos y nunca se preocupan en leer los ingredientes que lo conforman. Lo peor, es que NO existe un marco legal coercitivo a nivel internacional que obligue a colocar “Modificado Genéticamente” o frases similares en la etiqueta que identifica al producto transgénico. El libre albedrío de las empresas que fabrican los alimentos modificados, es auspiciado por los gobiernos de turno que se convirtieron en los grandes cómplices de las transnacionales, por lo que sus dueños tienen la potestad de ocultar cualquier dato nutricional que complique la venta del transgénico, porque saben que la gente se asustaría y jamás compraría un producto lleno de químicos en su composición.
Tan sólo hay que colocar una apetitosa soya, una detallada mazorca o una simpática yuca en el centro del colorido envase, para que la gente adquiera con premura el divertido producto, sin cuestionar en absoluto el origen de los ingredientes. Ellos creen alimentarse de la soya, del maíz y de la yuca, pero realmente están comiendo una serie de organismos genéticamente modificados (OGM), que destruyen la salud de las personas, fecundando la adicción a las sustancias químicas del transgénico, y aumentando el rechazo a consumir alimentos naturales.
Entre salsas, aceites vegetales, harinas, sopas en polvo, mariscos enlatados, yogures, mermeladas, panes, salchichas y cervezas, cada vez son más los alimentos transgénicos que se venden al mayor y detal, pese a que no existe la debida advertencia gráfica para que el consumidor final decida comprar o evitar el producto. Queda claro, que la eterna pasividad de los compradores, es el mejor antídoto para Monsanto y su pandilla americana, buscando mantener la oferta y la demanda de los transgénicos, que siguen torturando el bienestar del cuerpo humano y esclavizando los linderos de la sensatez.
Sin embargo, las personas no se imaginan el macabro negocio que hay detrás de su majestad estadounidense. El inconveniente supera la contaminación ambiental provocada por la alteración de las condiciones de los ecosistemas, y va más allá del trágico despojo de las tierras que por derecho les pertenecen a los campesinos. Es consabido que el propósito final de Monsanto, Syngenta, Cargill, Bayer, DuPont, Dow y BASF, será prohibirle a la sociedad civil el desarrollo de la horticultura orgánica en sus hogares, y obligarán a que la ciudadanía compre la semilla transgénica en sus centros autorizados de venta.
¿Te imaginas tener que pagar un impuesto por sembrar un simple tomate en el jardín de tu casa? Piensa que tu abuelo podría ir a la cárcel, si se atreve a plantar un árbol de aguacate, sin pedirle permiso a las mafias burocráticas que poseen la patente de la semilla. Aunque parezca insólito, ese apocalíptico día está mucho más cerca que la luz del próximo amanecer. Es escalofriante apreciar el grado de miseria espiritual que ostentan los seres humanos, en su perverso intento de adueñarse de los recursos naturales y convertir al planeta Tierra en una mercancía de consumo masivo.
Muchas familias humildes que encontraron en la agricultura de bajo impacto un método de subsistencia para salir adelante, están perdiendo sus cosechas por la embestida de Monsanto y sus aliados comerciales, que no respetan el fundamentalismo del comercio justo y priorizan el maquiavélico criterio de ganar, justificando el fin por el medio para conseguirlo. Esa perversa afirmación, se demuestra con el desmesurado uso de herbicidas, insecticidas, pesticidas y equipos de fumigación que utiliza la empresa Monsanto para proteger sus plantaciones transgénicas, mientras va acelerando la tala indiscriminada de árboles, el desmonte progresivo de áreas verdes protegidas, la sedimentación de los cuerpos de agua, la extinción de la flora y la fauna autóctona, la aparición de maleza invasora y la acumulación en los suelos de la Bacillus Thuringiensis.
La clásica unipolaridad que proyecta el capitalismo del siglo XXI, se evidencia fácilmente en el modus operandi de las trasnacionales como Monsanto, Shell y Bayer, que jamás comprenden el significado de la integridad moral, del respeto ambiental y de la ética corporativa. El resultado de una mala praxis ecológica, es constatable con el futuro uso de abejas robóticas hechas de titanio y plástico, que se encargarán de polinizar los campos transgénicos de Monsanto, imitando la biomecánica y el orden social provisto por las casi extintas abejas naturales, que ya no saben distinguir entre la miel de la vida y el Roundup de la muerte.
No olvidemos, que Monsanto es una proveedora de productos químicos para la agricultura, que logró extrapolar sus engendros comerciales hasta los cimientos de la carrera armamentista y belicista de la nación estadounidense. Recuerda que la mencionada transnacional estuvo involucrada en horribles delitos de lesa humanidad, como el demoledor Agente Naranja que devastó a Vietnam, la brutal Bomba Atómica que detonó en suelo nipón, y en la fabricación de aberraciones neurotóxicas (bifenilos policlorados, el aspartamo y el insecticida DDT). Toda la espeluznante seguidilla de catástrofes humanas ocasionadas por la no misericordia de Monsanto, todavía está produciendo la muerte de inocentes víctimas que se toparon con el rostro del mismísimo Diablo.
Por desgracia, sabemos que los faroles latinoamericanos revientan dentro de un proceso de Transculturación, que rechaza su propia idiosincrasia y endiosa cualquier cosa que venga del extranjero. Es complejo que la gente entienda el problema holístico que estamos analizando, y se preocupe en tener la voluntad de enfrentarlo. Dicha situación, fomenta un estado de impunidad ambiental en las comunidades, debido a la falta de compromiso social y mancomunidad entre los actores públicos, lo cual perjudica la labor conservacionista que intenta preservar los entornos que albergamos.
En paralelo, los pueblos originarios se llevan la peor parte de la destrucción ambiental causada por la deforestación, el narcotráfico y los cultivos transgénicos. El calvario de las etnias que viven en zonas rurales de Paraguay, Nicaragua, Honduras, México, Brasil, Perú y Guatemala, es el cruel espejo de la grandísima injusticia social que padece el planeta. A las infernales trasnacionales, no les importa cercenar los derechos humanos de nuestros hermanos indígenas y acabar con el legado cultural de sus ancestrales territorios. Ellos sólo piensan en expandir la criminal frontera agrícola, practicando la longeva técnica del genocidio que asegura mayores ingresos financieros para los latifundistas, los empresarios y los sicarios.
Además, el percance de los monocultivos se agrava debido a que en Latinoamérica está aumentando la siembra de soja y maíz transgénico a un ritmo frenético, vulnerando los milenarios paisajes que aguardan toda la sabiduría de Gaia. Ahora es más rentable declarar por capricho “territorio libre de transgénicos” a muchas localidades latinoamericanas, para que la falsedad de los gobiernos cristalicen acuerdos comerciales, logren paquetes de incentivo turístico y compren los votos en las elecciones del domingo. Entre la biotecnología y el agro-negocio, la funesta historia de invasión transgénica abarca a la región de Araucanía, a la Colonia del Sacramento, al Gran Chaco, a la Amazonía carioca, al Valle del Cauca, a Ituzaingó y a la Mata Atlántica, donde se hipotecan los recursos naturales, y se resiente el gran ecocidio maquinado por los tentáculos del glifosato.
Eso nos exige presentar distintos hechos informativos recientes, sobre el tema de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), que ayudarán a ver en perspectiva la diatriba de la transgénesis y así generar ideas para el debate. Por ejemplo, en Chile se consolida la alianza “Yo no quiero Transgénicos”, que trabaja junto a fundaciones, ONGs, instituciones educativas, movimientos ambientales, comunidades organizadas y demás factores sociales, para que la sociedad tenga conocimiento sobre los peligros de consumir alimentos modificados. Hasta la fecha, la dinámica iniciativa fue protagonista en la abolición del proyecto de la “Ley Monsanto”, tras una ardua campaña informativa en áreas urbanas y campesinas, donde la gente impidió la privatización de la semilla chilena, demostrando que la resistencia popular es capaz de decirle NO a las trasnacionales.
De igual manera, en Perú se aprobó la Ley de moratoria al ingreso de semillas transgénicas en el año 2011, que erradica por 10 años la presencia de los cultivos tóxicos en suelo peruano, con el fin de proteger la biodiversidad y la soberanía alimentaria del territorio inca. Creemos que la moratoria está muy lejos de ser el mecanismo legal idóneo, para combatir el avance de los cultivos transgénicos y mejorar la calidad de vida de los peruanos. Los gobiernos van y vienen con sus arbitrariedades y despotismos, pudiendo refutar y deslegitimar cualquier decisión judicial que vuelva a poner en riesgo la integridad del Ambiente.
En conexo, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil que concentran la mayor producción de cultivos transgénicos en la región sudamericana, están plagados de soja, maíz y algodón modificado en sus majestuosas tierras, lo que sigue decapitando millones de hectáreas a su paso, y acelerando el daño ecológico en los sagrados bosques nativos. De todas formas, hay que reconocer el esfuerzo de los activistas que viven en la localidad de Malvinas Argentinas, quienes llevan más de 6 meses protestando y defendiéndose frente a las instalaciones donde Monsanto, planeaba instalar una planta acondicionadora de semillas de maíz transgénico.
La negatividad de Monsanto toca los suelos de México, que es uno de los países latinoamericanos con mayor contaminación por cultivos de maíz transgénico, pues hay evidencia científica que demuestra la producción del monocultivo en más de 10 estados aztecas, que incluyen al Distrito Federal, Tamaulipas. Chihuahua, Oaxaca, Coahuila y Michoacán. Si bien se logró prohibir la venta de soja transgénica en Yucatán y Campeche, aún es incierto el camino conservacionista del pueblo mexicano. Cabe destacar, que los maiceros de Tolima en Colombia arremetieron en contra de la empresa Pioneer, por el mal comportamiento agronómico de su semilla de maíz transgénico, que afectó gravemente la producción en el departamento colombiano, debido a la falta de llenado de las mazorcas y al poco control del insecto Spodoptera en los cultivos.
A veces es contradictoria la postura asumida por los gobiernos que prohíben la venta de los OGM, tras evaluar la realidad socio-comunicacional que se percibe en las calles. Vimos que Ecuador se proclamó país libre de semillas y cultivos transgénicos desde el 2008, ya que fueron considerados nocivos para la salud de las personas. Pero a finales del año 2013, se lanzó una propaganda radial difundida por el Ministerio de Ambiente ecuatoriano, en la que se promocionaban claramente los alimentos transgénicos, al escuchar la ridícula conversación entre dos mazorcas con voces humanas, que buscaban engañar a los radioescuchas mediante una alarmante desinformación, en la que se soslayaron los peligros de los transgénicos y trataban a los consumidores como simples marionetas infantiles.
Por otro lado, la población de Santa Cruz ubicada en el oriente de Bolivia, se encuentra abarrotada por la producción de soja transgénica, que rompe con el modelo eco socialista y la búsqueda del buen vivir. En el caso particular de Bolivia, podemos volver a establecer el círculo vicioso que envuelve a las transnacionales, a los intereses políticos gubernamentales y a la barbarie ambiental en contra de la Pachamama. Lo aseveramos, pues el artículo 408 de la Constitución Política del Estado prohibía rotundamente “la producción, importación y comercialización de transgénicos”. Luego, ante las típicas presiones de la industria privada para cultivar soja transgénica en suelo boliviano, fue modificado en el artículo 409 que en vez de prohibir los transgénicos, quedaron bajo la normativa de “regulados por Ley”.
Incluso Venezuela, siendo uno de los pocos países latinoamericanos que no tiene registro de cultivos transgénicos en sus revolucionarias tierras, y que espera ratificarlo legalmente en la venidera Ley de Semillas, tampoco puede asegurarles a los ciudadanos que no están consumiendo alimentos transgénicos. Ya sabemos que la mayoría de los productos elaborados con OGM vendidos en América Latina, NO tienen el etiquetado que lo especifica gráficamente, por lo que ningún país latinoamericano está en capacidad de declararse “libre de transgénicos”, a causa del descontrol que existe sobre la procedencia de los ingredientes, lo cual escapa de cualquier decreto u ordenanza aprobada por los entes legislativos.
Ya pasaron más de 110 años desde la siniestra aparición de Monsanto, y demostramos que sus enfermizos planes conspirativos globales, continúan destruyendo la paz del Medio Ambiente en un abrir y cerrar de ojos. Vimos que en Latinoamérica las transnacionales son una gran amenaza latente para salvaguardar la soberanía territorial, alimentaria y cultural de nuestros pueblos, donde se han sembrado cultivos transgénicos en más de 50 millones de hectáreas, que lucen en alto contraste la paradoja del ecocidio anunciado.
Quizás debemos crear nuevos Seres Humanos Transgénicos, para inyectarles una gran dosis de pacifismo, tolerancia y hermandad. Son tres valores imposibles de rescatar en un Mundo lleno de la guerra mediática, del odio desmedido y de la sed de venganza. Queremos una Sociedad Moderna Transgénica, que tenga un poquito de conciencia social en su ADN, y no se quede callada ante los sangrientos conflictos armados que manchan al orbe. Tan sólo deseamos un Planeta Tierra Transgénico, que se vuelva inmune a la endemoniada presencia del Homo Sapiens, y perdone esas legendarias heridas que tardarán siglos en cicatrizar.
No es suficiente con que usted y yo reflexionemos al respecto, porque lo importante es difundir el material informativo presentado a toda la ciudadanía. Es prioritario seguir con el activismo de calle, y lograr que nuestros amigos, vecinos, colegas y familiares, se atrevan a escuchar la verdad detrás de los cultivos transgénicos. Ellos son quienes pueden generar el cambio positivo a favor de la Humanidad, y enclavar el desarrollo ecológicamente sostenible y sustentable de nuestros pueblos. No hay duda que lo transgénico nunca será la respuesta, y lo natural siempre será lo mejor.

18 ago 2014

Aratirí pidió un cambio de lugar y el gobierno lo está considerando

NOVEDADES EN CUANTO A LA MINERA


18/8/2014 -
Mujica
El presidente Mujica planteó siempre como uno de los temas centrales de su gestión el puerto de aguas profundas, la explotación de hierro (Aratirí) y la regasificadora. Hoy, en la recta final de su mandato sabe que la obra más firme, que avanza a buen ritmo, es la regasificadora que estará lista el año próximo.
En cuanto a la minera, el mandatario anunció a LA REPÚBLICA que la semana que pasó mantuvo una reunión con el principal accionista de Aratirí, quien presentó una propuesta que será analizada esta semana por el gobierno. “Nos pide cambiar de lugar y tienen sus razones de costo. Ha bajado mucho el precio del hierro y nos proponen un cambio de lugar. Ahora nosotros lo tenemos que analizar. Todavía no tenemos posición al respecto”, aclaró.
Recalcó que el puerto de aguas profundas es independiente de Aratirí y expresó su convicción de que si bien hay interés de China y Rusia en la obra, no se debe descartar a Brasil. “Lo que tenemos claro es que después de pasada la campaña electoral en Brasil la discusión del puerto de aguas profundas va a cobrar la dimensión que corresponde. Pero actualmente, la presidenta brasilera está ocupada en la campaña electoral y nos pidió que a este tema lo hablemos después. Los climas electorales no ayudan para ciertas cosas”, agregó.
Licitación internacional
Ahondando en el tema explicó que el gobierno pretende que en la construcción del puerto participen varias empresas, al igual que en la eventual fnanciación. “Desde luego que tienen que ser multnacionales, por su magnitud, es lo mismo que estamos haciendo con la regasificadora. Pero ahora tenemos unas cifras más claras de costo y las tenemos que afinar con Brasil”, observó.
El jerarca comentó que se estuvo trabajando especialmente el tema en un taller en el que se analizaron todas las cuestiones técnicas, “como el material que hay que arrimar, el costo probable, el lugar desde donde se traerán las piedras, el transporte, etc. En cuanto estén dadas las condiciones vamos a tomar esa decisión. Para nosotros el puerto de aguas profundas es independiente de Aratirí, lo mismo que la regasificadora que ya es imparable y marcha en tiempo y forma. Va a ser una alternativa energética para el Uruguay y estoy seguro que le va a dar una ayuda en los primeros años a Buenos Aires”, opinó.
El Presidente consideró que si sigue aumentando el consumo de combustible, habrá que hacer una inversión en la refinería para aumentar la capacidad “y va a costar una ponchada de pesos”.
Empresa interesada en combustibles de tercera generación
Otra revelación que Mujica hizo a LA REPÚBLICA fue la posibilidad de que el gobierno llegue a un acuerdo con una empresa interesada en explotar combustibles de tercera generación.
“Hay un cambio notable sobre todo en las cuestiones eléctricas y estamos en la puerta de ingresar eventualmente en lo que hoy se llaman combustibles de tercera generación, y que consiste en sacar combustible líquido a partir de la madera. Es algo que ya se está haciendo en el mundo. Hay una empresa que anda en la vuelta y veremos si fructifica o no”, señaló.