4 abr 2015

Quiénes apoyaron a Argentina en la Guerra por Malvinas

Uno de los aspectos menos considerados cuando se recuerda la controvertida decisión de la Junta Militar argentina de 1982, de ocupar las Islas Malvinas, es el de los gobiernos latinoamericanos que ofrecieron o trajeron ayuda bélica contra los ingleses.
La Redacción 03/04/2015


Por: Modesto Emilio Guerrero

Uno de los aspectos menos considerados cuando se recuerda la controvertida decisión de la Junta Militar argentina de 1982, de ocupar las Islas Malvinas, es el de los gobiernos latinoamericanos que ofrecieron o trajeron ayuda bélica contra los ingleses.

Fue un hecho geopolítico inédito en la historia continental desde las guerras de Independencia, aunque esa ayuda no significó en todos lo casos apoyo político a la Junta genocida.

De hecho, este aspecto dividió aguas en el mapa diplomático latinoamericano. Los gobiernos de Chile, Colombia y Trinidad&Tobago se colocaron del lado de la potencia invasora, Iglaterra, y de su socio global, Estados Unidos.

En sentido contrario, la mayoría del resto de naciones apoyaron a Argentina como Nación, aunque algunos gobiernos se conformaron con el gesto diplomático.

Pero los gobiernos de Perú, Venezuela, Cuba, Brasil, Nicaragua y República Dominicana, aportaron pertrechos bélicos o lo ofrecieron sin haberlo podido entregar, o lo enviaron y la Junta Militar lo abandonó.

Esto ocurrió, a pesar de que algunos gobiernos adversaran al gobierno militar, incluso con denuncias en organismos internacionales por violación de derechos humanos. Para el año 1982, la Junta Militar, comandada en ese momento por el General Fortunato Galtieri, ya estaba denunciada en decenas de países y organismos, por múltiples asesinatos, detenciones masivas, desapariciones y persecución indiscriminada.

Estados Unidos acompañó a Inglaterra contra Argentina, un hecho previsible en la naturaleza imperial de ambos, en el contexto de la Guerra Fría y de la práctica regular de EEUU en la región. El asunto es que con ese apoyo, EEUU contravino todo lo pautado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíoproca, TIAR.

La Junta Militar esperaba lo contrario, debido a su sociedad con Washington desde 1976. Esto explica la reacción sorprendida de Rónald Reagan, al decir: “Nunca creí que se iban a atrever”. El Departamento de Defensa había actuado directamente desde 1976 en Argentina “contra el riesgo comunista”, con el mismo criterio geopolítico que lo había hizo en Chile desde 1970, en Brasil durante el gobierno de Goulart, en Guatemala contra Árbenz, en la Argentina de 1955, y en otros países, regidos por la Doctrina de Seguridad Nacional y la dispúta global de la Guerra Fría.

El TIAR fue promovido por Estados Unidos en 1947 para congregar a los Estados latinoamericanos y a EE.UU en un sola entidad militar ante a la amenaza militar de Europa. Según el TIAR, todo Estado parte estaba obligado a defender a cualquiera de sus miembros cuando fuera amenazado o atacado por un Estado extra continental. En 1982 hizo lo opuesto.

En aquella década, ese riesgo solo venía de la Europa fascista y el Japón del Mikado, derrodos dos años antes, en 1945, y del propio Estados Unidos, que metía sus Fuerzas Armadas donde le daba la gana. Al gobierno estadounidense, el TIAR le servía para controlar los ejércitos y Estados latinoamericanos, con guerra o sin ella.

Lo que no esperaban, tanto la Junta como Londres y Washington, era que varios gobiernos adoptaran posturas independientes y apoyaran la reivindicación de Argentina en Malvinas, incluso en el terreno militar, como establecía el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

Entre los países que se destacaron por haber hecho efectivo un aporte militar para enfrentar a los ingleses, se cuentan Perú y Venezuela. Ambos gobiernos convocaron a sus poblaciones a la calle contra Inglaterra. Otros quisieron, pero no pudieron o no se atrevieron.

Bajo la responsabilidad criminal de Galtieri y la Junta Militar esa ayuda militar fue mal utilizada o simplemente defraudada, bajo el mismo criterio irresponsable y oportunista con el que había sometido al país a una guerra técnicamente tan desigual, usufructuado muchas donaciones de la población, y manipulado la voluntad nacionalista de los combatientes.

Perú aportó una escuadrilla de por lo menos diez caza bombarderos Mirage V, artillados con misiles teledirigidos AS30, todos fueron despachados clandestinamente del Perú a Argentina, en abril y mayo de 1982. Una Comisión Investigadora del Senado peruano reveló la ayuda militar años después en una Sesión reservada del 23 de setiembre de 1991: “En abril del 82 … el Primer Ministro Manuel Ulloa-, consultó al jefe de las Fuerzas Armadas Peruanas, si era posible entregarles unos aviones a los argentinos y el Jefe militar contestó que si”, informa el blog conflictomalvinas.com

En Venezuela, el gobierno socialcristiano de Luis Herrera Campins, bajo la presión de un poderoso movimiento nacional contra los británicos y EEUU, decidió aportar piezas militares, en una acción temeraria, tratándose de un país y un gobierno que estaban sometidos a Washington mediante el petróleo.

El general de las Fuerzas Aéreas de Argentina, Rómulo Henriquez, ex agregado militar en Washington durante el gobierno de Arturo Illía, declaró EN 1999 para el libro Reportaje con la Muerte, que dos aviones de la Fuerza Aérea de Venezuela llegaron clandestinamente a Tucumán en mayo de 1982. Esos aviones nunca fueron usados y permanecieron en hangares militares de esa ciudad durante años. (Reportaje con la Muerte, pág. 171, M.E. Guerrero, Ediciones B, Buenos Aires 2002).

Además de los dos aparatos, la Junta recibió gran cantidad de municiones de 7.62mm, bombas MK-82/84, algunos torpedos y tanques lanzables para Mirage III y repuestos para éste avión, según el blog especializado conflictomalvinas.com.ar
Brasil, un país con hipótesis de guerra contra Argentina desde comienzos del siglo XX, aportó dos aviones EMB-111 Bandeirante en versión patrulla marítima para la Armada Argentina. Vinieron a reemplazar a los dos P-2H Neptune que quedaron fuera de servicio luego de la misión del Sheffield.

República Dominicana, ofreció públicamente el envío de tropas para apoyar a la Argentina, pero nunca salió de puertos dominicanos. En cambio, Uruguay, que había mantenido una posición equidistante, modificó parcialmente su postura y ofreció ser mediador en el canje de prisioneros entre la Argentina y Gran Bretaña, preparó el Operativo Maíz para habilitar el Hospital Militar y el Hospital Maciel para recibir heridos argentinos de guerra, y además, habría pasado datos al gobierno argentino para detectar submarinos y buques sospechosos, pero esto nunca fue confirmado.

Cuba, que había cumplido órdenes de Moscú favorables a la dictadura en 1976, decidió facilitar información de la KGB en Londres sobre el lugar del desembarco de las fuerzas inglesas. La Habana ofreció dos batallones de casi 6.000 hombres de tropas especializadas en combate en clima frío, entrenados por los rusos en Siberia, además, de aviones MIG-21 pilotados por cubanos, MIG-23BN Flogger H, especializada en ataques antibuque y submarinos clase “Foxtrot”. Ninguno de esos aparatos o equipos pudieron desembar en territorio argentino.

Otro gobierno que tampoco pudo cumplir su ofrecimiento de ayuda militar fue Nicaragua. Públicamente había anunciado estar dispuesta a enviar tropas entrenadas en la guerra a los “Contras”, además de municiones para los cañones AA de 20 y 35mm. Panamá, un pequeño país del Istmo, con un pequeño ejército, se limitó al apoyo diplomático.

Tres países europeos también se atrevieron a colocarse del lado argentino, aunque más por razones de competencia geopolítica con la agresiva Inglaterra: España fue el único país europeo-occidental que condenó el ataque británico y votó contra la Resolución de la ONU, y trascendió que habría enviado “extraoficialmente” un paper con indicaciones técnicas sobre los Harriers ingleses, por ser el mismo modelo operardo por su Armada.

La URSS, en cambio, en agradecimiento a Argentina por el trigo y la carne aportada contra el embargo norteamericano, suministró fotos satelitales y utilizó aviones TU-95 desde Angola para seguir a la Flota británica. Se sabe que también desplegó en la zona de conflicto un submarino nuclear y uno de propulsión convencional para hacer seguimiento a los buques británicos. El blog citado sostiene que también facilitaron sus equipos de comunicación de alta tecnología para que los diplomáticos argentinos pudieran comunicarse con Buenos Aires sin ser infiltrados.

Irlanda e Italia, se limitaron, como lo hicieran Panamá y otros países latinoamericanos aliados de EEUU, al apoyo diplomático.

En cambio, el gobierno de Kadaffi en Libia, ofreció la lista de armas de guerra más completa: 15 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza buscadora por infrarrojos, 5 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza de autoguiado por radar semiactivo, 20 misiles aire-aire R550 Magic, 20 misiles Istrella con lanzador Kasef (SAM-7), 60 misiles Istrella con lanzador Maksuf (SAM-7), 10 morteros de 60mm con accesorios, 492 proyectiles de mortero de 60mm, 10 morteros de 81mm con accesorios, 498 proyectiles de mortero de 81mm superexplosivo, 198 proyectiles de mortero de 81mm iluminantes, 1000 bombas iluminantes de 26,5mm, 50 ametralladoras calibre .50, alrededor de 49.500 proyectiles calibre .50, unas 4.000 minas antitanque, más de 5.000 minas antipersonales y el compromiso de buscar misiles AM.39 en el mercado negro de armas. Aunque conflictomalvinas.com lo da como un hecho consumado, nunca se pudo comfirmar si este paquete llegó y fue usado en Malvinas contra el imperio inglés.

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Las cinco estrategias del capitalismo contra los movimientos sociales

La reestructuración de la economía mundial ha adoptado cinco estrategias básicas para dar respuesta al ciclo de luchas sociales que entre los años sesenta y los setenta transformaron la organización de la reproducción y las relaciones de clase. Primero, se ha producido una expansión del mercado de trabajo. La globalización ha producido un salto histórico en el tamaño del mundo proletario, tanto mediante un proceso global de «cercamiento» que ha provocado la separación de millones de personas de sus tierras, sus trabajos y sus «derechos consuetudinarios», como mediante el aumento del empleo de las mujeres. No es sorprendente que la globalización se nos aparezca como un proceso de acumulación primitiva, que ha asumido formas variadas.

2015-03-28




Mediante la destrucción de las economías de subsistencia y la separación de los productores de los medios de subsistencia, al provocar la dependencia de ingresos monetarios a millones de personas, incluso a aquellas imposibilitadas para adquirir un trabajo asalariado, la clase capitalista ha relanzado el proceso de acumulación y recortado los costes de la producción laboral. Dos mil millones de personas han sido arrojados al mercado laboral demostrando la falacia de las teorías que defienden que el capitalismo ya no necesita cantidades masivas de trabajo vivo, porque presumiblemente descansa en la creciente automatización del trabajo.

Segundo, la desterritorialización del capital y la financiarización de las actividades económicas, posibilitadas por la «revolución informática», han creado las condiciones económicas por las que la acumulación primitiva se ha convertido en un proceso permanente, mediante el movimiento casi instantáneo del capital a lo largo del planeta, al haber derribado una y otra vez las barreras levantadas contra el capital por la resistencia de los trabajadores a la explotación.

Tercero, hemos sido testigos de la desinversión sistemática que el Estado ha llevado a cabo en la reproducción de la fuerza de trabajo, implementada mediante los programas de ajuste estructural y el desmantelamiento del «Estado de bienestar». Como se ha mencionado anteriormente, las luchas llevadas a cabo durante los años sesenta han enseñado a la clase capitalista que la inversión en la reproducción de la fuerza de trabajo no se traduce necesariamente en una mayor productividad laboral.

Como resultado de esto, surgen ciertas políticas y una ideología que resignifica a los trabajadores como microemprendedores, supuestamente responsables de la inversión en ellos mismos y únicos beneficiarios de las actividades reproductivas en ellos materializadas. En consecuencia se ha producido un cambio en los ejes temporales existentes entre reproducción y acumulación. Los trabajadores se ven obligados a hacerse cargo de los costes de su reproducción en la medida en que se han reducido los subsidios en sanidad, educación, pensiones y transporte público, además de sufrir un aumento de los impuestos, con lo que cada articulación de la reproducción de la fuerza de trabajo ha devenido un momento de acumulación inmediata.

Cuarto, la apropiación empresarial y la destrucción de bosques, océanos, aguas, bancos de peces, arrecifes de coral y de especies animales y vegetales han alcanzado un pico histórico. País tras país, de África a las islas del Pacífico, inmensas áreas agrícolas y aguas costeras ―el hogar y los medios de subsistencia de extensas poblaciones― han sido privatizadas y hechas accesibles para la agroindustria, la extracción mineral o la pesca industrial. La globalización ha revelado, sin lugar a dudas, el coste real de la producción capitalista y de la tecnología lo que hace imposible hablar, tal y como Marx hizo en los Grundrisse, de «la gran influencia civilizadora del capital» que surge de su «apropiación universal tanto de la naturaleza como de la relación social misma» donde «la naturaleza se convierte puramente en objeto para el hombre, en cosa puramente útil; cesa de reconocérsele como poder para sí; incluso el reconocimiento teórico de sus leyes autónomas aparece solo como una artimaña para someterla a las necesidades humanas, sea como objeto del consumo, sea como medio de la producción».

En el año 2011, tras el derrame de petróleo de BP y el desastre de Fukushima ―entre otros desastres producidos por los negocios corporativos―, cuando los océanos agonizan, atrapados entre islas de basura, y el espacio se ha convertido en un vertedero además de en un depósito armamentístico, estas palabras no pueden sonar más que como ominosas reverberaciones. Este desarrollo ha afectado, en diferentes grados, a todas las poblaciones del planeta. Aun así, como mejor se define el Nuevo Orden Mundial es como un proceso de recolonización.Lejos de comprimir el planeta en una red de circuitos interdependientes, lo ha reconstruido como un sistema de estructura piramidal, al aumentar las desigualdades y la polarización social y económica, y al profundizar las jerarquías que históricamente han caracterizado la división sexual e internacional del trabajo, y que se habían visto socavadas gracias a las luchas anticoloniales y feministas.



Si además tenemos en cuenta que, mediante la deuda y el ajuste estructural, los países del «Tercer Mundo» se han visto obligados a desviar la producción alimentaria del mercado doméstico al mercado de exportación, convertir tierras arables y cultivables para el consumo humano en terrenos de extracción mineral, deforestar tierras, y convertirse en vertederos de todo tipo de desechos así como en campo de depredación para las corporaciones cazadoras de genes, entonces, debemos concluir que, en los planes del capital internacional, existen zonas del planeta destinadas a una «reproducción cercana a cero». De hecho, la destrucción de la vida en todas sus formas es hoy tan importante como la fuerza productiva del biopoder en la estructuración de las relaciones capitalistas, destrucción dirigida a adquirir materias primas, «desacumular» trabajadores no deseados, debilitar la resistencia y disminuir los costes de la producción laboral.

Hasta qué punto ha llegado el subdesarrollo de la reproducción de la fuerza de trabajo mundial se refleja en los millones de personas que frente a la necesidad de emigrar se arriesgan a dificultades indecibles y a la perspectiva de la muerte y el encarcelamiento. Ciertamente la migración no es tan solo una necesidad, sino también un éxodo hacia niveles más altos de resistencia, un camino hacia la reapropiación de la riqueza robada. Esta es la razón por la que la migración ha adquirido un carácter tan autónomo que dificulta su utilización como mecanismo regulador de la reestructuración del mercado laboral. Pero no hay duda alguna de que si millones de personas abandonan su país hacia un destino incierto, a cientos de kilómetros de sus hogares, es porque no pueden reproducirse por sí mismas, al menos no bajo las condiciones necesarias.

Esto se hace especialmente evidente cuando consideramos que la mitad de los migrantes son mujeres, muchas con hijos que deben dejar atrás. Desde un punto de vista histórico esta práctica es altamente inusual. Las mujeres son habitualmente las que se quedan, y no debido a falta de iniciativa o por impedimentos tradicionalistas, sino porque son aquellas a las que se ha hecho sentir más responsables de la reproducción de sus familias. Son las que deben garantizar que sus hijos tengan comida, a menudo quedándose ellas mismas sin comer, y las que se cercioran de que los ancianos y los enfermos reciben cuidados. Por eso cuando cientos de miles de ellas abandonan sus hogares para enfrentarse a años de humillaciones y aislamiento, viviendo con la angustia de no ser capaces de proporcionarles a sus seres queridos los mismos cuidados que les dan a extraños en otras partes del mundo, sabemos que algo dramático está sucediendo en la organización del mundo reproductivo.

Debemos rechazar, de todas maneras, la afirmación de que la indiferencia de la clase capitalista internacional frente a la pérdida de vidas que produce el capitalismo es una prueba de que el capital ya no necesita el trabajo vivo. Más cuando en realidad la destrucción a gran escala de la vida ha sido un componente estructural del capitalismo desde sus inicios, como necesaria contrapartida a la acumulación de la fuerza de trabajo, acumulación que inevitablemente supone un proceso violento. La recurrente «crisis reproductiva» de la que hemos sido testigos en África durante las últimas décadas se encuentra enraizada en esta dialéctica de acumulación y destrucción de trabajo. También la expansión del trabajo no contractual y otros fenómenos que deberían ser considerados como abominaciones en un «mundo moderno» ―como las encarcelaciones masivas, el tráfico de sangre, órganos y otras partes del cuerpo humano― deben ser leídas dentro de este contexto.

El capitalismo promueve una crisis reproductiva permanente. Si esto no ha sido más visible en nuestras vidas, por lo menos en muchas partes del Norte Global, es porque las catástrofes humanas que ha causado han sido en su mayor parte externalizadas, confinadas a las colonias y racionalizadas como un efecto de una cultura retrógrada o un apego a tradiciones erróneas y «tribales». Pero observado desde el punto de vista de la totalidad de las relaciones capital-trabajo, este desarrollo demuestra el esfuerzo continuo del capital de dispersar a los trabajadores y de minar los esfuerzos organizativos de los obreros dentro de los lugares de trabajo. Combinadas, estas tendencias han abolido los contratos sociales, desregulado las relaciones laborales, reintroducido modelos laborales no contractuales destruyendo no solo los resquicios de comunismo que las luchas obreras habían logrado sino amenazando también la creación de los nuevos comunes.

Junto con el empobrecimiento, el desempleo, las horas extras, el número de personas sin hogar y la deuda, se ha producido un incremento de la criminalización de la clase trabajadora, mediante una política de encarcelamiento masivo de la clase obrera que recuerda al Gran Encierro del siglo XVII, y la formación de un proletariado, constituido por inmigrantes indocumentados, estudiantes que no pueden pagar sus créditos, productores o vendedores de mercancías ilícitas, trabajadoras del sexo. Es una multitud de proletarios, que existen y trabajan en las sombras, que nos recuerda que la producción de poblaciones sin derechos ―esclavos, sirvientes sin contrato, peones, convictos, sans papiers― permanece como una necesidad estructural de la acumulación capitalista.

Silvia Federici
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Benjamín Netanyahu, firmó la solicitud para adherirse al BAII, liderado por China

BAII: China deja a EE.UU. sin Israel y amenaza al dólar estadounidense
 4 abr 2015 

REUTERS/Nicky Loh

Israel, uno de los aliados más fieles de EE.UU., después del enfriamiento de sus relaciones con el país norteamericano ha solicitado su unión al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII), creado por China. Así el país asiático priva a EE.UU. de sus aliados, quedando sólo Japón fuera de su ingeniosa entidad financiera.

El reelegido primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, firmó la solicitud para adherirse al BAII, liderado por China, informa 'The Telegraph'.

"Su adhesión al banco chino permitirá a Tel Aviv la integración de las compañías israelíes en diferentes proyectos de infraestructura financiados por el banco asiático", dice el comunicado publicado en el sitio web del Ministerio de los Asuntos Exteriores de Israel.

Además, el país asiático desafía a EE.UU al tratar de obtener del Fondo Monetario Internacional (FMI) el estatus de moneda de reserva para su divisa nacional, el yuan, con lo cual este será incluido en la bolsa junto con el dólar, euro y otras monedas internacionales, reporta 'The Wall Street Journal'.
Así este intento del país asiático, que cuenta con el apoyo de diferentes miembros del FMI, permitirá a diferentes gobiernos e instituciones utilizar la divisa nacional china como parte de sus reservas internacionales, facilitando el comercio internacional y el pago con yuanes.

Cuatro datos esenciales sobre el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura


REUTERS / Takaki Yajima


El Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) creado por China atrae cada vez más la atención de los financistas. Algunos creen que competirá con el Banco Mundial y el FMI, que están bajo la influencia de Occidente. Otros opinan que el banco representa un intento de China de aumentar su influencia en la economía mundial o incluso de cambiar el orden financiero mundial. Pero, ¿qué más sabemos sobre el BAII? A continuación les presentamos los datos básicos sobre el nuevo banco.

¿Para qué fue creado el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura?

Oficialmente el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) fue fundado en Pekín en octubre de 2014. Sus objetivos principales son estimular la cooperación financiera en la región y financiar proyectos de infraestructura en Asia: desde la construcción de carreteras y aeropuertos hasta de antenas de comunicación y viviendas económicas, informa el portal vestifinance.ru.

Sin embargo, a un nivel más profundo, los economistas señalan que la creación del BAII es el resultado de años de críticas por parte de China hacia el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, entidades que, según Pekín, ofrecen oportunidades muy limitadas para las economías en desarrollo.

¿Quién participa en el proyecto?

REUTERS / Takaki Yajima

Hasta la fecha, 45 países ya se han unido al BAII. Excepto EE.UU. y Japón, las principales economías del mundo, incluidos los países europeos, han expresado su deseo de unirse al banco. Entre los 21 países que participaron en la ceremonia de inauguración del banco el año pasado figuraban la India, Tailandia y Singapur.

En lo que va de año, la lista de participantes se ha ampliado con el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suiza, Luxemburgo, Brasil, Australia, Corea del Sur y Rusia. Además, Arabia Saudita, Omán, Catar y Egipto también manifestaron su deseo de unirse a esta estructura. Y la lista todavía puede ampliarse.

¿De dónde proviene el capital?

REUTERS / Takaki Yajima

De acuerdo con el Memorando de Entendimiento de octubre de 2014, el capital social del BAII asciende a 100.000 millones de dólares. La mitad de esta suma está proporcionada por China. Aunque algunos opinan que esta enorme contribución facilitará a Pekín un control de facto sobre la nueva institución, el ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, afirmó que su país no pretende obtener una participación del 50% en el nuevo banco.
La contribución del 50% del capital inicial representa un apoyo para el nuevo proyecto y la participación de China irá reduciéndose a medida que nuevos países se unan al proyecto. Además, de acuerdo con el semanal estatal chino 'Economy & Nation Weekly' otras posibles opciones para la financiación del BAII son lospréstamos interbancarios y la emisión de bonos soberanos por parte de los Estados miembros del banco.

¿Qué lugar ocupa el nuevo banco en la política global en China?

REUTERS / Takaki Yajima

La creación del nuevo banco es parte del plan de China para construir "una nueva ruta de la seda", una iniciativa del presidente chino, Xi Jinping, para abrir nuevas rutas comerciales. Su objetivo se centra en fomentar el desarrollo del comercioy la cooperación económica con otros países de Eurasia y África a través del desarrollo de infraestructura en la región. El BAII proporcionará una plataforma para que China exporte capital, mano de obra y experiencia en la construcción de infraestructura en las economías emergentes de Asia. Además, será muy útil para la economía china.

Asimismo, de acuerdo con las autoridades del país, este proyecto ayudará a crear la imagen de China como una potencia mundial responsable que apoya las ideas de internacionalización del yuan y del aumento de la contribución de China al sistema financiero global.

Seis gráficos alarmantes de que estamos ante una posible crisis mundial

Algunos creen que es imposible predecir la siguiente gran recesión económica, y todos los intentos de hacerlo no son más que suposiciones. Sin embargo, otros expertos insisten en que la historia se repite, y para 'ver el futuro' solo hay que saber dónde mirar. Les presentamos seis gráficos que pueden ayudar a pronosticar las perspectivas de la economía mundial.

Publicado: 4 abr 2015 

REUTERS/Vivek Prakash


Según indica el portal vestifinance.ru, que ha publicado los gráficos, cuando se acerca una recesión, algunos indicadores de los problemas suelen aparecer con antelación.
Los precios de las materias primas

Así, los precios de las materias primas normalmente empiezan a caer antes de que comience una crisis.

En este sentido, el portal invita a ver el gráfico del índice de materias primas Bloomberg Commodity Index, que lleva ya varios meses bajando.
RT

Otra señal, según el artículo, es el crecimiento del dólar, ya que la última vez que fue registrada una dinámica parecida fue antes del colapso financiero del 2008.

El precio del crudo
El siguiente indicador es la caída de los precios del petróleo: sólo dos veces en la historia bajaron más de 50 dólares en seis meses, recuerda la publicación, explicando que se trata de la caída en víspera de la crisis de 2008 y el desplome reciente.

RT

Del 'boom' del esquisto al derrumbe del esquisto

El número de plataformas de perforación de esquisto en EE.UU. está disminuyendo rápidamente. Según vestifinance.ru, casi la mitad de todas las plataformas en EE.UU. actualmente no funcionan. "Estamos ante una crisis de esquisto en toda regla, que ya tiene un fuerte impacto en la economía de los estados que dependen en gran medida de la industria energética", señala el artículo.
RT

Desaceleración del comercio mundial

Al mismo tiempo, estamos siendo testigos de una desaceleración del comercio mundial. Esto suele ocurrir si las condiciones económicas empeoran, por lo cual la caída del comercio un 1,4% en enero "es alarmante". Además, se trata del mayor derrumbe desde 2011.
RT

Los nuevos pedidos de bienes de consumo

Los indicadores de EE.UU., como una de las economías más grandes, también son relevantes para evaluar la situación mundial. En este sentido, llama la atención que los nuevos pedidos de bienes de consumo caen a una velocidad comparable con la de la última recesión.
RT

Mercado de valores

En cuanto al mercado de valores, por el momento está creciendo, pero cuando las ganancias por acción empiecen a reducirse, habrá una gran probabilidad de caída de la bolsa, igual que en el 2008.
RT

Si nos fijamos en los gráficos de EPS y el precio de las acciones, veremos una diferencia parecida a la que fue registrada en el período entre 2007 y 2008.

http://actualidad.rt.com/economia/171012-crisis-mundial-grave-graficos

A prepararse para los cambios en Medio Oriente

Irán renació como una importante nación del Medio Oriente cuando acordó limitar sus ambiciones nucleares. A pesar de los “si” (si Irán cumple con los “parámetros fundamentales”, si la Guardia Revolucionaria de Irán no trata de arruinar el acuerdo, si Israel no destruye las instalaciones nucleares de Irán en un ataque a la nación) el marco de trabajo podría algún día devolverle a la República Islámica de 36 años el status de una superpotencia regional que en el pasado existía bajo el sha.


 Por Robert Fisk *

Es por eso que los saudíes están tan enojados. Pues Irán, como el nuevo mejor amigo de Estados Unidos, puede dañar seriamente la alianza privilegiada de Arabia Saudita con Estados Unidos. Un reino que viola los derechos humanos en el tratamiento a las mujeres y no se adapta a ninguna forma de libertad de expresión fue un aliado “natural” de Washington, aun cuando algunos amigos de Estados Unidos son estados extremadamente desagradables.
Si Teherán y Occidente cumplen su palabra, y superan la desconfianza que incluso el secretario de Estado John Kerry admite que todavía existe, entonces el acuerdo de compromiso de esta semana –y el compromiso es ciertamente una pieza muy riesgosa de la maquinaria en Medio Oriente– podría tener un enorme efecto político en la región. Irán podría, con el tiempo, convertirse en la “policía en el Golfo” de Estados Unidos como lo fue bajo el reinado del sha.
¿A quién le sorprendería que Estados Unidos comience a reexaminar su relación con los wahabíes saudíes que le dieron al mundo Osama bin Laden y 15 de los 19 secuestradores del 11 de septiembre? La religión de su Estado es la misma que la de los talibán y, por desgracia, de los rebeldes más horribles en Irak y Siria. Arabia Saudita como Estado hará todo lo posible para posar, como de costumbre, como el símbolo de la lucha local “antiterrorista”. Pero los tiempos están cambiando, aunque lentamente.
Egipto necesita la ayuda estadounidense de miles de millones. El ex mariscal de campo Abdel Fattah al-Sisi (ahora presidente Sisi) sabe muy bien que las órdenes de Estados Unidos deben ser obedecidas –es por eso que Egipto cortó su alianza con Hamas, para aislar a los enemigos de Israel–. Qatar y los Emiratos tendrán que aceptar cualquier acuerdo final de Estados Unidos. En cuanto al único aliado árabe de Irán, Siria –Irak aún no ha llegado a ese estado–, el acuerdo en Lausana parece la mejor noticia que Bashar al Assad ha tenido en Siria desde que los rusos impidieron ataques aéreos de Estados Unidos contra su régimen. De hecho, cada vez más árabes estarán inclinados a creer que su esperanza de vida puede ser tan larga como la de su padre, Hafez. A menos, por supuesto, que Irán puede ahora imponer un alto el fuego en Siria. Por cierto, Lausana puede un día ser una llave para el futuro de un país cuyo conflicto se convirtió en una de las mayores tragedias árabes de los tiempos modernos.
Israel le comunicó al mundo su disgusto. Y todos sabemos cómo los amigos de Israel entre los republicanos en el Congreso pueden ser destructivos. Pero nadie preguntó sobre esa otra gran tragedia de Medio Oriente, los palestinos. ¿Qué tan pronto Irán sugerirá que un Estado palestino debe ser una parte importante de su nueva relación con Estados Unidos? En cuyo caso, el completo fracaso de Kerry en las conversaciones entre israelíes y palestinos –simbolizada por la nueva adhesión “de Palestina” a la Corte Penal Internacional– puede volver a perseguirlo después de su mayor logro político.
A menos que Damasco caiga ante el Estado Islámico (EI) o los soldados-asesinos del Sinaí lleven su comercio a El Cairo o el ataque a los amigos chiítas de Irán en Yemen se convierta en un fiasco. Los peligros son evidentes. Y cada vez que Washington se jacta de sus logros en Medio Oriente –no necesitamos recordar “Misión Cumplida”– sigue una debacle general.
Sin embargo, la historia a menudo da vueltas en círculos, incluso en las pequeñas ciudades suizas. Lausana es donde el Imperio Otomano fue finalmente clausurado en el siglo pasado –es algo a lo que Osama bin Laden solía aludir– y donde los califatos llegaron a su fin antes de que los dictadores árabes modernos los recrearan con sus propias familias. Tal vez el imperio iraní, o una versión moderna del mismo, algún día llegará a creer que su renacimiento se produjo en la misma ciudad suiza. Así que tengan cuidado con el próximo terremoto político en el Medio Oriente. Pero recuerden todos esos “si”.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. Traducción: Celita Doyhambéhère.