13 abr 2015

Cuál es el nuevo cártel mexicano que preocupa al Gobierno de EE.UU.


EE.UU. ha sancionado al nuevo cártel mexicano, al que considera de los más peligrosos que actúan en México y a nivel internacional. En tan solo cinco años el cártel se expandió hacia al menos 7 estados de México, desplazando a poderíos criminales como Los Zetas y Los Caballeros Templarios, y llevando una guerra violenta contra las autoridades mexicanas.
11 abr 2015


Reuters / Edgard Garrido


En abril, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. incluyó al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), estrechamente vinculado con la Organización Los Cuinis, en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), reconociéndolo de facto como la segunda peor amenaza narcotraficante después del cártel de Sinaloa. Ahora, todos los activos de los cárteles y los de las personas vinculadas con ellos son congelados, y a los ciudadanos estadounidenses se les prohíbe tener algo que ver con los mismos.



treasury.gov

En el comunicado emitido por el Tesoro al respecto, se destaca que en últimos años se produjo una erosión de los cárteles "históricamente poderosos", y por lo tanto, el CJNG y Los Cuinis lograron un papel significante en el narcotráfico internacional, "expandiendo rápidamente su imperio criminal a través de la violencia y la corrupción".

Según el comunicado, CJNG surgió hace alrededor de 5 años en el estado de Jalisco, a base de lo que quedaba del cártel Milenio tras la captura de su líder Armando Valencia Cornelio. Posteriormente, se expandió hacia los estados de Michoacán -desplazando allí a Los Caballeros Templarios-, Colima, Nayarit, Guerrero, estado de México, San Luís Potosí y Veracruz. Se convirtieron así en el rival mortal de Los Zetas y hasta obtuvieron el nombre alternativo de Los Mata Zetas. A la vez, fortalecieron sus vínculos con organizaciones criminales tanto en EE.UU., como en América Latina, África, Europa y Asia.

El líder del cártel, Nemesio 'Mencho' Oseguera Cervantes, está involucrado seriamente en el narcotráfico desde los años 1990, y lleva 3 años en una cárcel de EE.UU. por tráfico de heroína, condenado en 1994.

Los Cuinis son una organización criminal menos grande, pero más antigua que CJNG, ya que existe desde los 1990 como una fracción del mencionado cártel Milenio. El líder de Los Cuinis, Abigael Gonzalez Valencia es cuñado del líder de CJNG, Oseguera Cervantes. Desde los años 1990, González Valencia ha estado involucrado en el tráfico de metanfetaminas, según EE.UU. Pese a que González Valencia fue arrestado por las autoridades mexicanas en febrero de 2015, su organización sigue en pie.

El crecimiento rampante del imperio criminal del CJNG y de Los Cuinis se debe a varias razones, tanto externas, (la caída de sus rivales principales), como internas (el reclutamiento de expertos para diseñar y fabricar drogas sintéticas), según 'Sin Embargo'. Los cárteles son autores de algunos de los ataque más violentos, tanto respecto a los cárteles rivales, como con los agentes de seguridad mexicanos, los que se han producido en los últimos años.

CUIDANDO LA IMAGEN

Los reporteros que integran el pool de la Casa Blanca tuvieron la exclusividad de tomar las imágenes de la plenaria de la VII Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá a la que asistieron 35 jefes de Estados y de Gobiernos del hemisferio, entre ellos Estados Unidos.

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"El acceso a las imágenes de la Asamblea Plenaria de la Cumbre de las Américas ha quedado restringido a los fotógrafos que integran el "pool" de la Casa Blanca, que han podido difundir las fotografías de los diferentes mandatarios en régimen de exclusividad", denuncia la agencia estatal de España EFE.

Pese a las acreditaciones emitidas a otros medios de comunicación nacionales e internacionales, no fue permitido el acceso a la plenaria, donde entre las primeras intervenciones estuvo la del presidente estadounidense, Barack Obama, quien, tras escuchar el discurso de su par de la República de Cuba, Raúl Castro, se retiró de la sala, sin escuchar el resto de las exposiciones.

Discursos de presidentes de América Latina no fueron atendidas por Obama, entre ellos la disertación de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; la del presidente de Bolivia, Evo Morales, y la del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien exigió al Gobierno de Estados Unidos respeto a la autodeterminación y soberanía de su país.

Los dilemas del islam: la reforma pendiente


Una batalla de ideas se libra en el mundo musulmán. El empuje de los salafistas acalla las voces de quienes abogan por una interpretación moderna de la religión

BERNARD HAYKEL 12 ABR 2015


Peregrinos a la Meca dan vueltas a la Kaaba. 
/ HASAN SARBAKHSHIAN (AP)

Las noticias acerca de la aterradora violencia en el mundo musulmán, de Nigeria a Afganistán, y las que hablan de islamistas extremistas, de Europa a Yemen, llevan a los occidentales a preguntarse cada vez con mayor fuerza si el islam necesita una reforma. En otras palabras, si podría beneficiarse de algo similar a la Reforma protestante en Europa, que en último término condujo a la Ilustración y al Siglo de las Luces, de los que todos somos herederos y beneficiarios. Lo que este planteamiento olvida a menudo es que aquella reforma fue un periodo largo y extremadamente violento que provocó la muerte de millones de europeos, en especial durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Si bien es cierto que el deseo de una reforma para los musulmanes no debería sugerirse a la ligera, lo cierto es que, en realidad, el islam ya está experimentando una reforma en la actualidad, y todos nosotros somos sus testigos.

Muchos de los mismos rasgos que condujeron a los cambios en Europa hace cinco siglos son evidentes hoy en el mundo islámico, en especial entre la secta suní mayoritaria, que representa alrededor del 85% de los musulmanes. Como entonces, la autoridad religiosa tradicional ha experimentado una enorme pérdida de prestigio; centros de aprendizaje y guías espirituales en otro tiempo venerables, como la Universidad Al Azhar en Egipto, están dominados por los Gobiernos. Se han convertido en meros portavoces que proporcionan cobertura religiosa a cualquier medida ilegítima o impopular que la autoridad política desee. El clero de formación tradicional ha perdido el prestigio social y la autoridad moral que ejercía en el periodo premoderno. Mientras esto ocurría, han tenido lugar otros dos cambios, de nuevo muy similares a los acaecidos en la historia europea. El primero es la difusión de la alfabetización masiva, de tal modo que en el mundo árabe actual muchos saben leer y, lo que es más importante, se sienten capacitados como individuos para interpretar las escrituras religiosas. El segundo cambio es la difusión barata de materiales impresos e información, mucho más fácil ahora, en la era de Internet y de las redes sociales.

El efecto acumulativo de estos cambios ha conducido a una fragmentación de la autoridad y a un auge de voces múltiples —y opuestas— acerca de qué constituye una interpretación y una práctica correctas del islam. Como consecuencia de todo ello, hay una batalla de ideas en marcha.

De momento, los vencedores son los salafistas o wahabíes, musulmanes suníes que defienden una interpretación literal del Corán y de las tradiciones de Mahoma [plasmadas en los hadices, breves relatos en los que se recogen palabras del profeta] porque constituyen las enseñanzasoriginales del islam. Los salafistas, que no son siempre violentos o militantes, son reformistas que desean en último extremo recuperar la autenticidad, y se presentan como los verdaderosmusulmanes, diferentes de otros cuyas enseñanzas se han ido corrompiendo a lo largo del tiempo por la adopción de influencias no musulmanas. Ese punto de vista es, por supuesto, una proyección moderna sobre el pasado de un imaginario islam verdadero, que sirve a los actuales objetivos sociales y políticos de los salafistas. Uno de sus objetivos, sin embargo, es el de desacreditar otras interpretaciones del islam, en especial las sostenidas por chiíes y sufíes. Si se disculpa la analogía imprecisa, podríamos considerar a los salafistas como unos calvinistas musulmanes de nuestros días, que pretenden reformar el islam imponiendo una versión intransigente y antihistórica de la fe.

Hay otros reformistas musulmanes, del tipo que muchos europeos apreciarían, que abogan por una interpretación tolerante y democrática del islam, pero sus voces quedan enmudecidas por la crudeza de los salafistas. Para empezar, esos musulmanes liberales tienen un temor justificado a estos últimos, que son inmisericordes con sus adversarios. En segundo lugar, a los musulmanes liberales se les suele ver como protegidos de los Gobiernos, como el de Egipto, cuyo líder, el presidente general Abdelfatá al Sisi, ha afirmado también que el islam está terriblemente necesitado de reforma y de interpretaciones novedosas que contrarresten las de salafistas-yihadistas. Los liberales son despachados por algunos como defensores de los regímenes autoritarios o, aún peor, como agentes de los valores y las maquinaciones occidentales. Como tales, su influencia es limitada, por ahora al menos.

La reacción del resto del mundo musulmán ante el ascenso violento de los radicales podría tardar años

Este proceso reformista en marcha puede durar años, incluso siglos, y su desenlace final es totalmente impredecible. Lo que sabemos es que los salafistas han tomado la delantera. Es previsible que el resto del mundo musulmán les dé la espalda y reaccione ante su ascenso violento. Pero esa reacción también podría tardar años.

Esta reforma del islam sería de interés solamente académico si no tuviese una dimensión política y combativa que ha adquirido ya categoría mundial. ¿Cómo se explica la violencia política? Muchos musulmanes se sienten política y militarmente débiles y humillados, y algunos desean firmemente revertir esa situación recuperando la gloria y el poder que los musulmanes disfrutaron en un pasado lejano. Granada y Al Andalus desempeñan una función emblemática a este respecto, porque representan la cumbre del poder pasado. Grupos salafistas como Al Qaeda y el Estado Islámico consideran que el origen de la debilidad musulmana radica, por una parte, en el abandono de lasverdaderas enseñanzas de la fe y, por otra, en los incansables ataques de los infieles contra los musulmanes. Al fin y al cabo, Dios ha prometido en el Corán que a los verdaderos creyentes se les dará el poder sobre la tierra (capítulo 24, versículo 55), y en consecuencia el actual orden en el que dominan los no musulmanes es una aberración que debe corregirse. Para ello, los musulmanes deben purificar su fe, pero también luchar activamente contra los no creyentes.

Para los yihadistas salafistas, los enemigos infieles no son solo los países y la civilización occidentales, sino también los despóticos Gobiernos apóstatas que mandan en buena parte del mundo árabe e islámico, regímenes como el de Riad, El Cairo y otros lugares. Para anular la decadencia islámica y recuperar el poder, los yihadistas salafistas llaman a los musulmanes a la lucha armada, un deber religioso abandonado por los musulmanes que ahora debe retomarse. La yihad es la única forma de recuperar el poder y, dado que el enemigo es tan abrumadoramente superior, todos los métodos de resistencia y acción violentas están permitidos. De hecho, los yihadistas salafistas ordenan a los musulmanes ejercer por su cuenta actos de violencia siempre que se les presente la oportunidad. Dios dará la victoria a sus creyentes, porque lo ha prometido en las escrituras.

La autoridad religiosa tradicional ha experimentado una enorme pérdida de prestigio


El Estado Islámico representa la interpretación más extrema y violenta de esta visión literalista del islam. Se centra en combatir a los enemigos, en especial a los chiíes, porque los considera herejes capaces de destruir la fe desde dentro. Pero el Estado Islámico también da la bienvenida a una guerra con Occidente, porque considera que está librando una batalla apocalíptica por el destino del mundo y busca la redención y la gloria que Dios les ha prometido a los creyentes. Al mismo tiempo, sin embargo, esta organización ha establecido un Estado de hecho, con ministerios, tribunales y servicios sociales, todo a semejanza del régimen islámico de los siglos VII y VIII, con un califa como líder. Esta forma de gobierno es utópica y se presenta como un orden político virtuoso que sigue las leyes y la guía de Dios.

El Estado Islámico ha seducido a numerosos musulmanes que han emigrado a su territorio. Lo que empuja a estos emigrantes es el deseo de hallar una alternativa a la realidad política y social en la que se encuentran y que dista mucho del ideal imaginado y ansiado. El Estado Islámico es la manifestación más clara de la reforma que se está produciendo en la actualidad, pero su realidad es brutal, como pronto han comprendido algunos emigrantes, y su excesiva violencia es insostenible a largo plazo, porque hace la vida imposible. En consecuencia, es improbable que el Estado Islámico perdure mucho, pero la razón para su existencia —a saber, el deseo de los musulmanes de reformar su religión, adquirir poder y obtener el lugar que les corresponde en el mundo— seguirá insatisfecha. Para que esto se resuelva, la reforma debe seguir su curso, como lo hizo en Europa.

Bernard Haykel es catedrático de Estudios sobre Oriente Próximo en la Universidad de Princeton.
Traducción de News Clips

Los Simpson cambian de raza para protestar contra la violencia policial en EE.UU.

Los casos de violencia policial en EE.UU., que se caracterizan generalmente por el exceso del uso de la fuerza contra jóvenes afroamericanos, han llevado al activista y diseñador AleXsandro Palombo, a crear una serie basada en 'Los Simpson', en la que los famosos personajes se convierten en afroamericanos para protestar por los abusos policiales.

Publicado: 12 abr 2015 


El proyecto, llamado 'We are one, we are all human' ('Somos uno, todos somos humanos'), publicado por Palombo en Facebook, comparte su consternación por la muerte de Walter Scott, un afroamericano que fue asesinado por un policía estadounidense.
Alexsandro Palombo

Black Lives Matter
"We Are One, We are all Human" ‪#‎StopRacism‬ by aleXsandro Palombo
Another black man falls victim to white cop shooting
" somos uno, todos somos humanos #stopracism " por alexsandro palomboOtro hombre negro cae víctima de policía blanco de un tiro













https://www.facebook.com/pages/Alexsandro-Palombo/414080872053083?fref=photo

12 abr 2015

“Grecia no puede pagar su deuda y eso lo soportarán las espaldas de la población europea”

Daniel Albarracín (1973) es uno de los expertos españoles que participan en el comité internacional que, tras la victoria de Syriza, ha recibido el encargo del Parlamento heleno para auditar, en tiempo récord, la deuda pública griega. Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Económicas y Empresariales por la Autónoma, es miembro de Podemos y asesor del grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) en el Parlamento Europeo, en el que está integrada la formación que lidera Pablo Iglesias.
11 Apr 2015 
Antonio M. Vélez⎮El Diario⎮11/04/2015
El economista y sociólogo Daniel Albarracín. Foto: Marta Jara
El economista y sociólogo Daniel Albarracín. Foto: Marta Jara
Albarracín lleva años trabajando en la cuestión de la deuda soberana y las deudas, tanto privadas como públicas a diferentes niveles, como investigador y activista en movimientos sociales, “tratando de popularizar la realidad, causas, orígenes y consecuencias que tiene el proceso de endeudamiento y los procesos de financiarización que hay detrás”. Denuncia el “embarrancamiento” al que han llevado las políticas de austeridad en Grecia y la “complicidad entre gobiernos y grandes empresas, especialmente de la banca privada”, en el proceso de sobreendeudamiento de las economías periféricas europeas. A principios de mes visitó Atenas junto al resto de miembros del Comité para entrevistarse con los ministros del Gobierno heleno y diferentes instituciones del país. El apoyo a la iniciativa que lidera el politólogo belga Éric Toussaint fue “unánime”.
¿Cómo surge y en qué consiste este comité?
Surge al calor de una demanda popular que han escuchado diferentes actores políticos dentro del cambio que se ha producido en Grecia. Dos personas concretas han dinamizado la iniciativa: la eurodiputada Sofia Sakorafa, que estuvo en el Pasok y tras abandonarlo en 2010 pasó a defender la necesidad de cuestionar los memoránda de entendimiento firmados por Grecia y la losa de la deuda; y Zoé Konstantopoulou, presidenta del Parlamento griego, que ha sabido darle cuerpo al comité y ha obtenido el respaldo del Gobierno en pleno. En él se da una responsabilidad muy importante al coordinador científico, Éric Toussaint, una persona de prestigio que lleva tiempo trabajando en esta materia, especialmente como portavoz del comité por la anulación de la deuda del tercer mundo, y que ha participado asesorando a Gobiernos en otras iniciativas, la más reciente, no la única, la de Ecuador [en 2007].
El comité está compuesto por un equipo de quince personas del ámbito internacional, académico, de la investigación y de los movimientos sociales comprometidas con este foco de atención: determinar qué parte de la deuda es ilegítima, cuál es odiosa, cuál es ilegal, cuál socialmente insostenible. A ese equipo de quince auditores se suman otros quince expertos griegos, de diferentes instituciones o del ámbito académico. Hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano la realidad griega e intercambiado perspectivas y metodologías para emprender una auditoría que no tiene un papel vinculante pero sí el de mostrar diagnósticos que puedan servir de instrumento al Gobierno, que es el que tiene que decidir qué va a hacer sobre esta cuestión.
Hay un plan de trabajo muy exhaustivo. Esto va a tener una temporalidad concreta y todos vamos a estar trabajando desde el minuto uno. La idea es tener un informe preliminar, con sustancia suficiente, en junio, y vamos a buscar que personalidades del ámbito internacional vengan a respaldarlo a Atenas cuando demos cuenta de las principales conclusiones. Dado el tiempo tan limitado, vamos a focalizarnos en algunos aspectos y posiblemente la auditoría tenga que proseguir hasta finales de año.
¿Cómo le llega la invitación?
La invitación me llega directamente a través de Éric Toussaint, pero no voy solamente de manera personal a esta tarea, que para mí es un honor. Lo hago con el pleno respaldo y el apoyo de la dirección de Podemos. Soy miembro del partido y ahora mismo formo parte del staff del GUE en el Parlamento Europeo, con cuyo apoyo político también contamos. Voy también como una pieza instrumental que ofrece el GUE a esta tarea, de manera generosa, en el espacio de solidaridad internacional en el que se va a abrigar esta iniciativa para el pueblo griego. También he contado con el apoyo y colaboración del eurodiputado Miguel Urbán [Podemos], que está llevando a cabo iniciativas muy comprometidas con propuestas concretas a nivel internacional como el Foro Social Mundial que se ha celebrado hace días en Túnez, para que la auditoría no sea solamente una iniciativa en el estrecho marco de Grecia, al fin y al cabo un país pequeñito de Europa. Esto es una crisis europea y se busca el apoyo de diferentes parlamentos, los nacionales y el europeo, y de la sociedad civil europea. Con varios propósitos: dar a conocer los resultados de esta experiencia e invitar al apoyo popular y que se pueda replicar en otros países de Europa. No sólo en los del sur. Invitamos a que las iniciativas de evaluación de políticas públicas, de auditoría, tengan lugar en cualquier país, también por ejemplo del centro de Europa, para indagar estas deudas contraídas en circunstancias que deben estudiarse.
¿Cómo se reparte el trabajo entre los miembros del comité?
Hay diferentes grupos de trabajo y algunos subgrupos todavía están en fase de determinación. Hay que asignar las funciones de 30 personas, al equipo griego lo hemos conocido en estos días pasados y hay analistas que pueden solaparse en su área de especialización. Un grupo de trabajo va a analizar las políticas del periodo 2010-2015. Aunque luego se estudiará el periodo anterior, vamos a acotar porque no nos daría tiempo a estudiar toda la realidad. Ese primer grupo va a analizar el marco macroeconómico, las políticas que se han desarrollado en este periodo, dando cuenta de la condicionalidad de los memoranda de entendimiento (MOU), qué hubiera pasado si no se hubieran aplicado las políticas de austeridad y ver cuál fue su impacto en el incremento tan notable de la deuda del Estado griego, que ha pasado del 103% al 185% del PIB. Hay muchas causas: políticas de austeridad que han empobrecido a la población, gastos onerosos en armamento, casos de corrupción evidentes, episodios muy sonados como el de Siemens, que han tenido repercusión en el gasto público en materia armamentística… Siemens estaba financiando directamente a los dos grandes partidos en su momento y hay sospechas de corrupción en esta materia. También hay estudios que se refieren al periodo anterior: qué sucedió en los años 70 con el Gobierno de los Coroneles, que creó una deuda odiosa, los sobregastos de los Juegos Olímpicos de 2004, que supusieron unas previsiones que casi multiplicaban por veinte la financiación inicial… por una cuestión de acotar y tener la auditoría en tiempo y forma, en junio nos vamos a circunscribir a este periodo más reciente.
Ahí entra Goldman Sachs.
Va a haber nueve grupos de trabajo. Hay un equipo macroeconómico, otro que estudiará las consecuencias sociales de las políticas económicas y habrá algún analista que se centrará en el falseamiento de estadísticas. Y uno de los episodios será ese. Se tendrán que utilizar informes precedentes, para analizar también el impacto de la incorporación al euro. Habrá un equipo legal que cotejará el derecho griego, europeo e internacional para ver si ha habido una colisión de las políticas desarrolladas con los derechos fundamentales en materia de sanidad, educación, pensiones, libertades civiles… Un estudio reciente del Parlamento Europeo daba cuenta de un impacto dolorosísimo para la sociedad griega. Otro equipo indagará sobre los aspectos financieros, políticas del BCE, que no olvidemos es el principal acreedor financiero de Grecia en este momento. En los últimos MOU ha habido un proceso de conversión de los acreedores: el BCE y los Estados miembros han sustituido a acreedores privados, librando del riesgo fundamentalmente a la banca centroeuropea. Un ejercicio del que las instituciones deberían rendir cuentas. Que el BCE y el FMI hayan sustituido a esos acreedores ha hecho que la responsabilidad del sector privado pase a ser un riesgo socializado. Todos los analistas saben que Grecia no puede abordar, más tarde o más temprano, el pago de la deuda en su conjunto, y esto se va a soportar sobre las espaldas de la población europea. Con lo cual, aquí hay que determinar las responsabilidades de los anteriores gobernantes, las oligarquías griegas, los bancos privados centroeuropeos y las instituciones europeas que parece que han estado al servicio de estos últimos. Son unas líneas de investigación que hay que estudiar y por el camino vamos a contar con información de primera mano de los diferentes ministerios griegos, el cuerpo científico del parlamento heleno, del Banco Central griego… para poder llegar a conclusiones que sean de utilidad a los poderes públicos griegos en un momento completamente desesperado como el que se vive allí ahora mismo.
¿No hay tensión con el Ejecutivo griego? De forma paralela a esta iniciativa, el ministro Varoufakis insiste en que Grecia va a pagar sus deudas.
Estamos gratamente sorprendidos y enormemente satisfechos porque en el proceso de deliberación de estos días ha habido un apoyo unánime del Ejecutivo griego, incluso del propio Varoufakis. Es cierto que ha habido en parte del Gobierno heleno dudas. Había simpatía sobre una iniciativa de estas características, pero había dudas. Posiblemente el contexto, tanto la presión social como las dificultades que atraviesan las cuentas públicas griegas, estén empujando a una nueva circunstancia, a nuevas decisiones. Aunque evidentemente, insisto, no se deduce de la comisión de auditoría ninguna decisión. Es una comisión de investigación y el Gobierno griego seguirá teniendo en su mano, como es natural, la decisión que se derive de todo esto. Lo que me traigo de la experiencia allí es un respaldo público, televisado, de uno tras otro de los ministros a esta iniciativa, una colaboración plena del Estado griego y de todas las instituciones y organizaciones helenas.
También ha habido cierta polémica con el asunto del perdón de la deuda alemana por parte de Grecia tras la II Guerra Mundial. 
En principio, no está dentro de nuestra agenda de trabajo. Evidentemente, el Gobierno heleno ha estudiado el alcance que podría tener, la deuda que Alemania podría haber contraído con Grecia por aquella razón. Se habla de 279.000 millones, una cifra superior a la deuda que ahora mismo tiene el Estado griego con sus acreedores. No es nuestro foco de atención ahora mismo, aunque evidentemente el Gobierno heleno lo está manejando como un elemento de presión y me parece bien. Pero nosotros no estamos en condiciones de dar respuesta a esto porque el tiempo es muy exiguo.
En el comité hay personas que han participado en experiencias similares, como la de Ecuador. ¿Cómo fueron?
No hay modelos únicos y universales de auditoría, depende del contexto social y político en cada caso. No tiene nada que ver la experiencia islandesa con la ecuatoriana, ni con la que va a tener Grecia, en una crisis europea e inserta en la eurozona. Es un país mucho más grande económicamente que Ecuador y en un contexto diferente. En el comité hay tres miembros que vivieron aquella experiencia: Maria Lucia Fatorelli, brasileña, Diego Borja, ex ministro de Cooperación de Política Económica de Ecuador, y el propio Toussaint. En aquel caso los acreedores eran muy distintos. Eran acreedores privados y esto cambia extraordinariamente las circunstancias. En Ecuador fue una operación de mercado, de conversión de bonos, en la que primero se jugó al “vamos a no pagar”, pasaron unos meses y luego dijeron que pagarían un 30% de los bonos que habían decidido impagar. Se devaluó la deuda contraída en un 70%. La jugada fue muy buena. Durante un tiempo, hubo un cortocircuito financiero internacional, pero la liberación del yugo permitió que en muy poco tiempo Ecuador remontase económicamente y tuviese una experiencia extraordinariamente positiva que ha hecho que haya prosperidad en el país. El caso griego es muy distinto, los acreedores son instituciones europeas. Va a ser una operación política en la que tiene que haber una negociación lo más internacional posible, en la que necesitamos el respaldo social de los pueblos europeos y que se entienda que están en tela de juicio las políticas que han llevado a esta situación y que por tanto la solución es política. Desde muchos de vista, la macroeconomía hace tiempo que habló: la deuda griega es insostenible, el que se siga pagando responde a una decisión de las instituciones europeas de seguir suministrando financiación no para salvar ni rescatar al pueblo o al Estado griego, sino para que en su día pudiesen ir pagando a los acreedores privados y, después, a las propias instituciones europeas, algo completamente irregular. Todo ello, en unas circunstancias en las que es imposible materialmente librarse de la deuda, dadas las condicionalidades impuestas de políticas de austeridad, que hacen inviable una recuperación económica en Grecia.
¿Se puede trasladar esta experiencia de auditoría a España?
Evidentemente, la experiencia griega se puede replicar en otros países europeos. Se trata de remover dos cosas: las diferentes políticas y las redes clientelares y de favores que se han tejido entre distintas instituciones, algo que se puede hacer a escala municipal, autonómica y del Estado. Es muy importante que gobiernos de ciudadanos que estén ligados al pueblo lo lleven adelante para cuestionar todo lo que se ha hecho hasta ahora y cambiar esas relaciones de corrupción y clientelismo. Y cuestionar esas políticas que nos han llevado a esta situación de endeudamiento y conversión de deudas privadas en públicas. Es importante extender este tipo de auditorías a escala nacional e internacional, y también tendrían que ser trasladadas a las instituciones europeas para negociar un cambio de reglas del juego en Europa y caminar hacia políticas de redistribución que permitan salir adelante a las economías periféricas hasta ahora muy castigadas. Dado lo delicado de esta iniciativa en Grecia, se necesita que más de un país lo haga para tener reconocimiento y viabilidad y evitar las consecuencias negativas que puede tener hacerlo en solitario.
En España hay una deuda cuestionada en algunos sectores, que no es pública pero que está endosada a los consumidores y que, además, tiene aval del Estado: el famoso déficit de tarifa eléctrico.
Eso no está previsto en la auditoría griega aunque algunas de las personas que han visitado Atenas lo han propuesto al ministro de energía. Sin duda alguna, en el caso de una auditoría en el Estado español, sería un capítulo a contemplar, dada la situación de emergencia energética, la necesidad de desarrollar una transición energética por razones medioambientales y de sostenibilidad ecológica, y para tratar de cuestionar los oligopolios energéticos y darle la vuelta a lo que nos han dicho que es el déficit tarifario, que esconde una subvención implícita a las compañías energéticas y no es una pérdida que estén sufriendo las empresas.