12 oct 2015

A dos semanas de las elecciones presidenciales en Argentina, un análisis sobre el legado de los tres mandatos kirchneristas

Por Mario Wainfeld

Doce años largos de gobierno, un legado amplio. Remembranzas de otros años terminados en “5”: 2005, 1945, 1955. Lo que construyó y pensaba Kirchner. Las presidencias de Cristina, cambios de etapa. El kirchnerismo y el primer peronismo, analogías a la distancia.


Quedan dos semanas para las elecciones generales y menos de dos meses para la transmisión de mando. Los poderes fácticos nunca bajan la guardia así que nada está escrito de antemano. Acá a la vuelta, en Brasil, tramaron una operación mediática desestabilizadora en la víspera misma de la reelección de la presidenta Dilma Rousseff. Tal vez acá tengan una baza oculta y similar. Puede pasar, no se sabe. Por ahora, todo indica que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le entregará la banda a su sucesor en tiempo y forma, con un contorno estable y razonable.


La tradición nacional transforma esa supuesta rutina en algo valioso y no tan frecuente. El presidente Raúl Alfonsín anticipó meses la transición para que asumiera Carlos Menem, que había ganado las elecciones. Fernando de la Rúa, el otro mandatario radical ulterior a 1983, terminó mucho peor: con dos años de anterioridad y con bruta crisis institucional. Eduardo Duhalde desempeñó un interinato que debió abreviar por motivos conocidos y sangrientos. Llegó tras Adolfo Rodríguez Saá quien duró una semana.


Este cronista es refractario a las comparaciones con etapas históricas anteriores a la recuperación democrática. Interpreta que las diferencias de época les restan precisión y hasta pertinencia. Para quien disienta con ese parecer valga rememorar que Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón fueron depuestos por sendos golpes de estado cuando cumplían su segundo mandato constitucional, consagrado en elecciones libérrimas. Arturo Frondizi y Arturo Illia, consagrados con proscripción del peronismo, sufrieron suerte similar.


La transición del segundo período de Cristina apunta a ser prolija, conforme al calendario pautado hace años. El término de comparación más cercano es del ex presidente Carlos Menem en 1999. Hay sensibles diferencias en la coyuntura de la partida y también en el modo en que tramitaron la sucesión.


Menem quiso desvirtuar la legalidad. Ya vencido, se enfrentó frontal y hasta brutalmente con Duhalde, su ex compañero de fórmula y candidato peronista.


Más allá de especulaciones interpretativas o meras sanatas, Fernández de Kirchner no instó una reforma constitucional ni alguna movida plebiscitaria para prolongar su estadía en la Rosada. Ahora acompaña jugando fuerte la candidatura del gobernador Daniel Scioli. Es diáfano que éste no es un sucesor ungido por la líder del Frente para la Victoria (FpV) ni un representante cabal de su visión de la Argentina.

Es prematuro vaticinar escenarios cuando no se sabe ni siquiera el resultado del comicio pero el comportamiento de la presidenta hasta ahora ha sido sistémico y sin los tics más rupturistas de los líderes carismáticos más obcecados o encerrados en su círculo.

Legados: Cristina hace campaña y se va despidiendo… son dos caras de una misma moneda. Convoca al voto popular invocando lo realizado en más de doce años de gestión.

Más pendientes de la forma que del mensaje, por ideología y por conveniencia, sus adversarios despotrican contra las cadenas nacionales y desoyen las enumeraciones que son impactantes.

La deuda externa seguirá gravitando pero se ordenó en buena medida y se disminuyó su ratio con relación al Producto Bruto Interno (PBI) que creció exponencialmente.

Se crearon millones de puestos de trabajo, aumentó la afiliación sindical. La tasa de desempleo bajó drásticamente y se mantiene muy lejos de los dos dígitos.

Quedan problemas severos para intentar resolver. La desigualdad es el primero, en opinión de quien esto firma. Cuesta mensurarla… es más sencillo recordar que un tercio de la clase trabajadora es informal, sin acceso fáctico a los derechos que sí ejercen compañeros de clase que trabajan en relación de dependencia.

El saldo institucional del kirchnerismo es menoscabado, ninguneado o sencillamente negado por la Vulgata dominante lo que no le resta entidad. En una escala de valores subjetiva subrayamos primero una parte de los progresos en materia laboral y social. Jubilaciones cuasi universales, con aumentos semestrales estipulados por ley. La Asignación Universal por Hijo (AUH), innovación de la etapa que se actualiza de igual modo. Las convenciones colectivas libres y en alza. El Consejo del Salario mínimo vital y móvil. La paritaria nacional docente. Los programas Progresar y ProCrear. Los nuevos regímenes para empleadas de casas particulares y trabajadores rurales. 
No es poco, ni se enumeran todos.

En otro carril, se legisló el matrimonio igualitario y normas ampliatorias de derechos de minorías y de género.

Se promulgaron Códigos de fondo, que superan por mucho a los vetustos volúmenes mal emparchados que databan de décadas o siglos atrás. Son perfectibles, abiertos a que leyes nuevas avancen o rectifiquen sobre el terreno trazado.

Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner son territorios amplios, de calidad, generosos y gratuitos que mejoran la oferta de bienes culturales o de esparcimiento. Una está en el Conurbano, el otro en la Capital. Miles y acaso millones de argentinos que recorren toda la escala social los fatigan día a día. Claro que en el futuro se los podrá gerenciar novedosamente o hasta cambiar su nombre, si le place a los que vendrán. Pueden “destituir” a Kirchner o llamar “Negrópolis” a Tecnópolis como lo hacen en quinchos VIP. Aun así, la comunidad amplió su patrimonio: atesora una base material bella y sólida para movidas novedosas o creativas.

“Ella” gobernó desde 2007. Dos años antes amojonó el primer hito de su trayectoria electoral ascendente.

2005: El 2005 fue un año muy propicio para Kirchner y su proyecto político. Crecía todo lo que él pulsaba a diario: el PBI, las reservas, su propia imagen, la popularidad de sus acciones de gobierno. El primer canje de deuda había sido un éxito, advendría el desendeudamiento respecto del Fondo Monetario Internacional. La Cumbre de Mar de Plata abría un horizonte luminoso en la región sepultando al ALCA y revelando la vigencia de liderazgos políticos diversos aunque convergentes en buena medida. El Consejo del Salario se convocó por primera vez, la CTA tenía sus sillas en la mesa. Kirchner lo cerró aumentando lo pactado entre las representaciones patronales y gremiales. El pequeño milagro que era un signo de época, arduo para repetir más adelante.

Kirchner fechaba la salida del purgatorio: 10 de diciembre de 2007. Calculaba que para consolidar el “modelo” serían necesarios al menos diez años continuos de gobierno. Confiaba en lograrlos. El hombre no macaneaba cuando hablaba de política. Creerle era factible pero resultaba peliagudo compartir su optimismo o voluntarismo o utopismo. Ni qué decir cuando empezaba a insinuar que no iría por la reelección. Desafiaba al manual pero lo tenía en la cabeza y sabía ser obcecado.

Siempre precisaba y (re)quería más. Entre otras variables le era imperioso acrecentar su poder y construir un sustituto de la segunda vuelta electoral ganadora que le había birlado la mala fe de Menem. Pulsear con los poderes fácticos y foráneos era su praxis cotidiana. Hacerlo por el poder político, una necesidad. Esa disputa exigía confrontar dentro del peronismo, más allá de debates académicos sobre su historia, composición o pertinencia. Cristina Kirchner, se sabe, fue la primera candidata en la provincia de Buenos Aires, en pos del plebiscito que faltaba.
Antes de que se conociera el escrutinio ya estaba decidido que sería la candidata en 2007. La capacidad de la candidata en campaña y la formidable cosecha de votos reforzaron la hoja de ruta.

Más Estado y menos laborismo: El imaginario del primer kirchnerismo no otorgó centralidad a las políticas sociales a las que consideró consecuencias del crecimiento económico. “El trabajo” y el pleno empleo eran las claves para superar la pobreza, el desmantelamiento del aparato productivo y la perdida de la autoestima colectiva. Esa concepción, llamémosla laborista asumiendo que simplificamos, se reveló insuficiente para la nueva estructura socio económica de la Argentina.

La valoración del rol del estado y de la especificidad de las políticas sociales es concomitante con el primer gobierno de Cristina Kirchner.
La recuperación-reestatización del sistema jubilatorio es pieza clave de ese enriquecimiento conceptual. La AUH valió como asunción de que “tener trabajo” no equivalía a cubrir todas las necesidades de una fragmentada y desigual clase trabajadora.

La estructura de la protección social amplia, con cobertura de toda la población (o, ay, casi toda) enriqueció el legado.

El rol del estado mutó, acorde con las exigencias de la economía globalizada y en crisis permanente a partir de 2008.

El conflicto con “el campo” seguramente apuró los tiempos. El gobierno incurrió en varios errores y fue derrotado en el Congreso. Kirchner dijo entonces que esas contingencias adversas “parieron el gobierno de Cristina”. En el momento, sonaba a disparate o a consuelo. Con el tiempo se comprobó que era un diagnóstico bastante certero. ¿Lo sabía o lo deseaba y trataba de ayudar a construirlo? No hay modo de chequearlo. Y, ya que estamos, en política o en la vida querer algo es un primer paso (necesario aunque no suficiente) para tratar de construirlo.

La recuperación de empresas estatales estratégicas (regaladas o malvendidas antaño a la codicia privada o estatal de otros países) es otro avance del que hubo atisbos previos al 2007 pero que se consolidó desde entonces.

Prioridades, objetivos e instrumentos: El tercer mandato fue el más difícil, en parte por condicionantes internacionales, en parte porque perdieron eficacia instrumentos que habían sido muy funcionales en los años precedentes. La restricción externa creció como problema y condicionante del porvenir. La industria local perdió empuje como creadora de empleo y reveló falencias estructurales.

De cualquier manera el kirchnerismo sostuvo con obstinación y alta eficacia varios objetivos centrales: el empleo, el consumo interno como motor de la economía, un esquema amplísimo de protección social, el achicamiento de la deuda externa. 

Ninguno llegó al summum pero todos son incomparables con la herencia que, aunque algunos necios lo nieguen, obró como condicionante severo.

Tales objetivos suponen asignación de recursos, no hay política económica que no ponga plata o no discierna prioridades. Las predilectas del oficialismo son consistentes con la tradición nacional popular, en su versión del siglo XXI.

Cuando están por cumplirse setenta años del 17 de octubre, vale la pena rememorar lo que se pensó sobre el primer peronismo. No se presupone que la historia se repita monótonamente pero hay constantes dignas de observación. En su momento se creyó que el justicialismo era un epifenómeno de la forzosa sustitución de importaciones o un cover local del fascismo. Se supuso que fuera del estado se marchitaría. Para ayudar a la profecía, los revolucionarios libertadores de 1955 reprimieron y asesinaron peronistas de variada condición. No funcionó conforme lo previsto.

Ahora se lee que el kirchnerismo es una derivación del alza del precio de las commodities, que caerá con su merma. Quizá todo sea más complejo o interesante.

Por ahí hay fuerzas o liderazgos que sintonizan con los intereses populares aunque no den siempre en la tecla. La dimensión emocional del peronismo, tan esquiva u odiosa para sus adversarios, acaso sea consecuencia de la afinidad profunda entre mandatarios y ciudadanos antes que síntoma de la irracionalidad de los más humildes.

No es sencillo medir la magnitud de los cambios sociales, de la redistribución de riquezas, bienes inmateriales y hasta prestigio. Acaso un baremo sea las reacciones que suscita entre los nuevos titulares de derechos, los que mejoraron posición relativa cotejado con los que la pasaban mejor con el Ancien Régime. 
El rencor, a menudo la furia que se prodiga contra esos dos estadios del peronismo (que tuvo otros, peores) podría ser un termómetro que comprueba la magnitud de los avances.

Con otra vara podrá suponerse que se obraron cambios reformistas, matizados, zigzagueantes que son los más habituales dentro del sistema democrático.

Scioli no es a Cristina lo que Dilma a Lula. Es menos, por decirlo rápido. Tampoco es lo que Duhalde fue a Menem. Es más y distinto cualitativamente. Si venciera, se le traslada un legado que es un capital enorme y un mandato popular inequívoco.

Especular sobre el futuro es tentador aunque muy trabajoso cuando quedan tantas incógnitas por develar empezando por el veredicto ciudadano. Si se repitiera el trazado del mapa de preferencias en las elecciones provinciales y en las Primarias Abiertas se corroboraría que hay un lazo firme entre los sectores populares y el FpV. Un diseño de pertenencias que sugiere que las clases sociales perviven y tienen identidad. En cómo eligen, en cómo se pronuncian y aún en cómo se vinculan afectivamente con ciertos gobernantes.

Morderse la cola

En campaña, se habla sobre la campaña. Es imposible seguir todos los debates o reportajes en radio, diarios o la tele pero una panorámica trabajosa permite notar que muchos candidatos priorizan hablar sobre las encuestas. Los del Frente para la Victoria explican que ganarán en primera o, como poco, en segunda vuelta. Los de PRO que no sucederá así y que Mauricio Macri vencerá en el ballottage. Los aliados de Sergio Massa “informan” que ya alcanzaron o superan al PRO.

En una sociedad abierta cada quien es dueño de elegir su temario. Sorprende que numerosos aspirantes al voto popular se caractericen como consultores en vez de arrimar propuestas o ideas fuerza o discursos sobre el país que desean.

El “debate sobre el debate” es una vuelta de tuerca que se desinfla. Este cronista entiende que todo tipo de difusión es válido y algo suma. Dicho esto, no comparte que un debate entre candidatos sea un estadio superior de la civilización. La experiencia comparada no es tan unánime como se narró en los medios en estos días.

El debate del domingo pasado no ayudó a los apologistas extremos. Fue híper reglado como sucede, por ejemplo, en España. El formato acartonó a los competidores. Fue difícil rescatar una idea novedosa, algo no enunciado en la maratón de intervenciones periodísticas que tienen todos a diario. Los periodistas cumplieron la función de maestros de ceremonias. No quisieron o no pudieron preguntar ni menos repreguntar.

La cobertura posterior se centró en la faz competitiva: quién ganó y quién perdió. El Gran Jurado dominante dio por gran derrotado al gobernador Scioli quien para ellos lo estaba de antemano, por no concurrir.

De nuevo: todos tienen derecho a argumentar y es más que lícito que cada uno lo haga como le parece o conviene. Lo que quedó pendiente es calcular el aporte real de lo sucedido tras un par de horas bastante aburridas.

Las consideraciones sobre el rating no atañen a este cronista: una polémica puede ser interesante y hasta profunda sin congregar taaanta audiencia. Pero la obsesión de los comunicadores VIP por saber cuánto “midió” sincera cuál es su escala de valores, mediática y política.

– Macri inaugura una estatua de Juan Domingo Perón. Uno supone que sus partidarios no le creen pero adscriben a una táctica de real politik que supone que los peronistas son zonzos y se dejan engrupir fácilmente.

– Se anuncia que Massa apoyará a Macri si éste llega al ballottage. Sería un bombazo si no fuera el propio Mauricio quien lo dice.

– El gobernador Juan Manuel Urtubey formula anuncios exorbitantes sobre un potencial acuerdo con los fondos buitre. Se ignora su legitimidad para hacerlo. Se entiende que construye su propia imagen, vaya a saberse para qué. Su palabra lo autoexcluye de intervenir en cualquier tratativa futura. Ni aun el más abdicante de los negociadores (la Argentina tuvo demasiados) se rinde al adversario antes de sentarse a conversar.

Teorizar sobre la comunicación es complejo, muchas son sus variables y las posturas posibles. Nadie niega, a esta altura de la civilización, que los receptores tengan protagonismo y que su ecuación incida en el resultado.

La audiencia, “la gente”, “la ciudadanía”, “el pueblo” o la designación colectiva que usted elija lucen poco conmovid@s o interesad@s en la frondosa oferta que se le propina. Hay quien cree que es apatía o desinterés. También podría suceder que haya definido sus preferencias en las Primarias Abiertas y ahora espere para hacerlo de nuevo. En el ínterin puede preferir volcarse al laburo, la vida privada, el ocio.

Se podrá interpretar mejor qué está pasando cuando se conozcan el nivel de participación y los resultados. De cualquier modo, ante el aluvión poco creativo y nada novedoso, la reacción predominante parece sensata sin autorizar conclusiones prematuras y más lanzadas.


Página 12

Organizaciones entregan carta al canciller en rechazo al TTP y exigen conocer su contenido

CHILE
La organización Chile Mejor sin TPP entregó este jueves una carta dirigida al Canciller Heraldo Muñoz donde exigen conocer el contenido del Acuerdo Transpacífico alcanzado este lunes entre 12 países, incluido Chile y que se enmarca en un mega tratado comercial.






La misiva fue entregada al ministro junto a su declaración fundante con cientos de adhesiones institucionales y personales, representativas de un sector importante de la ciudadanía organizada chilena, donde expresarán sus planteamientos y demandas sobre el Acuerdo.

Entre otros aspectos, las organizaciones exigen que el país conozca el texto del acuerdo y que se den garantías de que Chile realizará el proceso de consulta a los pueblos indígenas, como le obligan los tratados que ha suscrito.

Acompañaron a esta entrega, representantes de las organizaciones y ciudadana/os adherentes que se han sumado al rechazo de este tipo de negociaciones a espalda de la ciudadanía. Se espera que la Cancillería emita una declaración y responda a las exigencias de los diferentes actores sociales.


Santiago, 8 de octubre de 2015
SeñorHeraldo Muñoz MinistroRelaciones Exteriores
Presente
Señor Ministro:Cientos de organizaciones y personas,representativas de un arco significativo y plural de la ciudadanía organizada del país, ha constituido la plataforma
Chile Mejor sin TPP,cuyo propósito es revertir el secretismo con que su repartición ha negociado este tratado e informar a la ciudadanía sobre sus alcances que,a nuestro entender, son negativos para el futuro nacional. Junto con esta carta, entregamos a usted nuestra declaración fundacional y la primera lista de adhesiones, las cuales expresan la voluntad de un debate abierto a la opinión pública, proceso que debió realizarse mucho antes de la firma del tratado por parte de nuestro país, como corresponde a una nación democrática.
Sin otro particular le saludan atentamente, en representación de
Chile Mejor sin TPP.
Comité Ejecutivo
Plataforma Ciudadana 
Chile Mejor sin TPP

El Desconcierto

11 oct 2015

Qué implica este atentado y quién puede estar detrás

TURQUIA
La resurrección del Estado profundo
Demirtas apunta a la nebulosa integrada por exmiembros del espionaje y la ultraderecha
Al menos 86 muertos en el peor atentado de la historia de Turquía


JUAN CARLOS SANZ 10 OCT 2015 -

Turquía ha retrocedido este sábado 40 años en su historia. La imagen de modernidad que ofrecían grupos de jóvenes bailando un aire kurdo en un acto a favor de le paz en la plaza de la estación del tren de alta velocidad de Ankara saltó por las aires con la explosión de dos bombas de oscuros orígenes. Los turcos vuelven a tener el corazón en un puño a tres semanas de unas elecciones decisivas para el futuro del país. Está en juego el manteniendo de un sistema de equilibrio de poderes frente a la imposición de un modelo hegemónico en favor del presidente Recep Tayyip Erdogan.

El voto del miedo planea de nuevo sobre una ciudadanía que parecía haber olvidado los años de plomo de la década de los setenta, cuando los enfrentamientos entre grupos violentos de ultraizquierda y los Lobos Grises de la ultradercha sembraban el terror a diario. De unos ciudadanos que veían ya lejana la era de los golpes de Estado y de la sangrienta insurgencia kurda en los años ochenta y noventa.

A pesar del atentado que causó cuatro muertos y conmocionó Diyarbakir, la capital del Kurdistán turco, en vísperas de las elecciones del 7 de junio, los votantes desafiaron al miedo y negaron la mayoría absoluta al partido islamista y conservador de Erdogan. El milagro lo logró un joven líder nacionalista kurdo Selahattin Demirtas al superar el restrictivo listón del 10% que permite el acceso al Parlamento gracias a los sufragios de muchos turcos liberales y progresistas que veían en su partido el único freno posible a la ambición de poder del presidente de Turquía.

Desde entonces no ha dejado de correr la sangre. Un nuevo atentado en Suruç, junto a la frontera siria, se cobró 33 vidas en julio, y la ruptura del alto el fuego entre la guerrilla kurda del PKK y el Ejército turco ha causado centenares de muertos en los tres últimos meses en ataques y atentados. El partido prokurdo HDP difícilmente va poder ser asociado a una alternativa democrática en los comicios del 1 de noviembre por muchos electores. Como en cada ocasión que se dispara el sentimiento nacionalista turco, las enseñas nacionales han vuelto a apoderarse del paisaje cotidiano.

El atentado de ayer en Ankara, con un balance de víctimas sin precedentes incluso en los años más negros del terrorismo en Turquía, amenaza con recortar las opciones políticas a Demirtas y puede contribuir a consolidar el “sultanto” de Erdogan hasta el centenario de la República de Turquía, en 2023.

Cuando el PKK se disponía a declarar un alto el fuego electoral, las explosiones de la capital turca dinamitan también la perspectiva de un final de campaña sin violencia.
El habitualmente moderado Demirtas fue contundente al atribuir los atentado a una “mafia del Estado”. El llamado “Estado profundo”, una nebulosa integrada por antiguos miembros de los servicios de seguridad y de espionaje y por sectores ultranacionalistas y de extrema derecha, estaría actuando, según el líder del HDP, como un “asesino en serie”.

“El fallo de Griesa es escandaloso”

REPORTAJE AL ECONOMISTA FRANCES JEAN PAUL FITOUSSI, SOBRE LA CRISIS MUNDIAL Y LA DISPUTA CON LOS FONDOS BUITRE

Especialista en temas internacionales y un estudioso de los procesos latinoamericanos de las últimas décadas, Fitoussi elogió la postura argentina ante los fondos buitre y rechazó las recetas de consolidación fiscal y devaluación.



 Por Federico Kucher

”La Argentina hizo muy bien en no acatar el fallo del juez Griesa. La decisión de la justicia norteamericana fue escandalosa”, dijo en diálogo con Página/12 el economista francés Jean Paul Fitoussi. El profesor de la Universidad de Sciences Po de París, de visita en Buenos Aires por invitación de la Universidad de Tres de Febrero (Untref), aseguró que el mundo desarrollado atraviesa por un estancamiento crónico debido a la incapacidad para incrementar la productividad de su economía, al tiempo que indicó que los países emergentes, más allá de las tensiones que se observan en la actualidad, tienen importante margen para continuar expandiendo sus mercados internos al ritmo en que lo hicieron en los últimos años. Afirmó además que las políticas de austeridad que proponen entidades como el Fondo Monetario Internacional, resultan nocivas para el empleo y el crecimiento a nivel mundial.
–¿Cuál es el panorama de la economía global?
–El mundo está en una situación de estancamiento. Uno de los elementos que está impactando desde hace algunos años es el decrecimiento del comercio internacional. Se pasó de una tasa de aumento del 12 por ciento a una inferior al 4 por ciento. Esto significa que los países están en crisis. La mayor parte de los países están en crisis. Y también significa que hay una renacionalización de las actividades productivas. Por ejemplo, en China la sustitución de importaciones le permite a la industria crecer por las necesidades del propio mercado interno. Se observa que Europa está mal, lo mismo que Japón y otras economías asiáticas. Estados Unidos anda mejor pero preocupa que el empleo no esté creciendo lo suficiente. Hay una particularidad en el crecimiento de Estados Unidos, que se asocia con que la economía avanza al tiempo que cae la tasa de participación de la población en el mercado de trabajo. El único elemento que parece favorable en el escenario mundial es el menor precio de los combustibles, aunque es un elemento frágil porque no se sabe hasta cuándo puede durar.
–¿Las tensiones en países desarrollados son las mismas que en los emergentes?
–Es conveniente diferenciar entre mundo avanzado y las economías en vías de desarrollo. Las dificultades en el crecimiento que se observa en los países emergentes se explican porque en los últimos diez años hubo un crecimiento formidable y ahora es lógico ver cierta desaceleración. Esto quiere decir que la crisis en los países del tercer mundo no debería prolongarse mucho. Tienen capacidad para recuperarse. El nivel de vida de países como la Argentina es la mitad del nivel de vida de Estados Unidos. Por tanto, hay una posibilidad para que estas economías se sigan expandiendo para converger hacia los niveles de los países ricos. Es el mismo principio que permitió a Europa, tras la segunda guerra mundial, converger al nivel de vida de Estados Unidos.
–¿Y qué pasa en el mundo avanzado?
–El crecimiento de los países desarrollados, a diferencia de los emergentes, fue mediocre en los últimos diez años. La crisis de estas economías se debe a la lentificación general de la productividad. Es un elemento estructural, que genera preocupación por su efecto en el mercado de trabajo. La recesión significa que no se crea empleo. Y que se destruye empleo. La recesión en Europa hace aumentar el desempleo. El problema es que en los países ricos no se sabe cuáles son las actividades que podrían permitir crear nuevos puestos de trabajo. En los países emergentes, estas actividades que permitirán recuperar el nivel de vida son la construcción, el equipamiento doméstico, la industria automotriz y también las nuevas tecnologías de información y comunicación. Pero en el mundo desarrollado estas ramas ya se encuentran en la frontera del saber y no tienen margen para seguir absorbiendo ocupación. Para avanzar en materia de puestos de trabajo se necesitaría un incremento de la productividad, pero es algo que no parece que vaya a suceder. Para los países ricos surge entonces una nueva tesis, que es la del estancamiento secular por incapacidad para incrementar la productividad.
–¿Las propuestas de ajuste del FMI son la salida al estancamiento global?
–El Fondo Monetario Internacional preconiza un presupuesto público más equilibrado con aumentos de impuestos y una reducción de gastos. Hace cincuenta años que el Fondo propone programas de esta índole. La consolidación fiscal y el incremento de la competitividad a través de la devaluación de las monedas son sus caballitos de batalla. ¿Esta es la solución para un mundo que anda mal? Mi respuesta es que no. Porque estos tipos de política pueden funcionar si un país se encuentra en una situación de dificultad económica mientras que el resto del mundo funciona bien. Pero si varios países andan mal y se implementan estas medidas, el primer resultado va a ser un descenso de la actividad. Por caso, un incremento de la competitividad cambiaria en Brasil quiere decir que los productos brasileños pasan a ser más competitivos que los argentinos. O sea que Argentina tendrá más dificultad para vender su producción. ¿Para qué sirve esto? Bueno, la idea que hay detrás de las recomendaciones del FMI es que los países exporten al país vecino el desempleo generado por las políticas de austeridad fiscal. Como se sabe, en un contexto de recesión generalizada, el incremento de los impuestos y la caída del gasto público crean más desocupación. En Europa la situación de crisis y estancamiento que no se logra superar muestra el efecto de las políticas conservadoras. En la Zona Euro se aplicaron medidas idénticas a las que plantea el Fondo, es decir la consolidación fiscal y la búsqueda de incrementar la competitividad cambiaria.
–¿El sobreendeudamiento de algunos países europeos agrava las tensiones?
–En temas de deuda, el ejemplo de Grecia es concreto. Los griegos no se endeudaron en una moneda nacional, sino que se endeudaron en euros y el euro es una moneda sobre la que los gobiernos europeos no tienen ningún tipo de control. Para los griegos, entonces, es como si fuera una divisa extranjera. Esto hace muy difícil la situación. El episodio de crisis en 2002 en la Argentina fue bastante similar, puesto que el país se había endeudado en dólares y no en pesos. Previo a ese momento, recuerdo que les advertí a los funcionarios argentinos que la situación era explosiva, no me hicieron caso pero a los pocos meses se dio el colapso de la convertibilidad. De todas formas, la salida argentina fue más sencilla respecto de lo que puede observarse en Grecia, porque el país cuenta con su propia moneda, su propio Banco Central y, por tanto, los argentinos tienen la capacidad para financiar gasto público con creación de moneda. Los países de la Zona Euro no tienen esta alternativa. La Argentina, por supuesto, tiene otro problema como es la disputa judicial contra los fondos buitres. Es algo que no llego a entender. No hay razones para explicar el fallo del juez Griesa, porque en la medida que los acreedores se muestran dispuestos a especular, tienen que afrontar el riesgo de su conducta especulativa. Si pierden dinero, es una pena. Pero no pueden decir perdí y entonces me lo tienen que devolver. La posición del Gobierno argentino de no acatar el fallo fue más que positiva. El país hizo muy bien. Es un fallo escandaloso.

Demasiado grande para enjuiciar

Muy grandes

 Por Alfredo Zaiat

En la tarea de promocionar el libro de memorias de su gestión durante la crisis que estalló en 2008, el ex titular de la Reserva Federal (banca central estadounidense) Ben Bernanke reveló lo que se sabe pero no se dice habitualmente: la existencia de impunidad de la gran banca internacional para cometer fraudes y estafas. El lunes pasado empezó a distribuirse The courage to act. A memoir of a crisis and its aftermath donde Bernanke realiza el balance de su tarea al frente del banco central más poderoso del mundo durante la peor crisis económica desde la depresión del treinta del siglo pasado. Confiesa que cree que banqueros de Wall Street deberían haber terminado en la cárcel pero, a la vez en línea con el pensamiento y la acción del poder político de Estados Unidos, afirma que ni los financistas ni las entidades pueden ser encarcelados. Apunta que la estrategia del Departamento de Justicia debería haberse concentrado en la responsabilidad de los individuos y no sólo en las corporaciones porque “es obvio que todo lo que se hizo ilegalmente no fue por una entidad abstracta”.
La gran banca internacional fue multada por organismos de control con miles de millones de dólares por diferentes delitos cometidos antes y en el transcurso de la actual crisis financiera, que aún sigue presente extendiéndose a la economía real con estancamiento de la actividad y caída del comercio mundial (como se analizó el domingo pasado aquí, la OMC disminuyó su previsión de crecimiento del intercambio de bienes y servicios del 3,3 a 2,8 por ciento para este año). En una entrevista con el diario USA Today para difundir su libro de más de 600 páginas, Bernanke afirmó que los bancos no pueden ir a la cárcel pero que algún ejecutivo debería haber ido. Es la postura conocida de culpar a empleados infieles o irresponsable por la debacle financiera. Pero la crisis en el corazón de las finanzas globales no ha estallado por maniobras diseñadas por ejecutivos codiciosos, sino que el origen debe bucearse en su rasgo sistémico. O sea, la raíz de la crisis se encuentra en el propio funcionamiento de la actual fase del capitalismo global dominado por las finanzas.
El cuadro que acompaña esta columna exhibe los casos más emblemáticos de sanciones a bancos internacionales. El más resonante por el monto involucrado tuvo como protagonistas a los bancos Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup, Bank of America y Ally Financial, entidades que aceptaron de forma colectiva pagar la histórica suma de 25 mil millones de dólares para evitar juicios por haber realizado embargos inmobiliarios abusivos. El fraude con los créditos hipotecarios denominados subprime lidera ese ranking de multas, con la gran banca de Estados Unidos desembolsando unos 130 mil millones de dólares para extinguir investigaciones oficiales. La estafa con esos préstamos no ha sido la única causa de sanciones. Fueron multados también por blanqueo de capitales, manipulación de la tasa interbancaria de Londres, del mercado de divisas y productos derivados, y violación de sanciones económicas.
Existen diferentes estudios sobre el monto global que hasta ahora han abonado en el rubro sanciones los grandes bancos internacionales. La firma CCP Research Foundation, con sede en Londres, calculó que las diez mayores entidades del mundo han pagado en los últimos seis años multas por 262.000 millones de dólares (más de la mitad del PIB argentino). Otra estimación fue realizada por Boston Consulting Group en el documento “Global Risk 2014-2015: Building the Transparent Bank”, calculando 178.000 millones de dólares entre 2009 y septiembre de 2014. El banco de inversión Morgan Stanley realizó por su parte una investigación sobre las futuras cuentas a pagar de las entidades. Evaluó que bancos europeos y estadounidenses deberán desembolsar 70.000 millones de dólares más hasta fines de 2016 por indemnizaciones y multas por manipulación de mercados de divisas e hipotecas. Así el monto total ascendería a 248.000 millones de dólares.
Miles de millones más o menos, esas sumas fueron entregadas por los bancos para evitar juicios o para disminuir sanciones de los respectivos organismos de control. Sus ganancias en los balances se resienten un poco pero han seguido acumulando utilidades crecientes. O sea, contabilizan ganancias por fraudes y manipulación de mercados, pagan una multa que es por un monto menor a la utilidad obtenida, y continúan con el negocio. Las autoridades de control estadounidenses y europeas golpean un poco a los bancos en el rubro ganancias pero sin dañarlos. En realidad las multas impuestas a bancos no permiten poner fin a sus comportamientos fraudulentos.
La posición políticamente correcta de Bernanke postulando que algún financista debiera haber ido a la cárcel es la misma que libera a los bancos de su responsabilidad. La postura oficial de brindar impunidad a banqueros y a bancos fue expresada por el entonces procurador general de Estados Unidos, Eric Holder, en una presentación realizada en junio de 2013 ante la Comité Judicial del Senado. Holder resumió la doctrina oficial con el precepto “Too big to prosecute o to jail”: demasiado grande para enjuiciar o para encarcelar a los banqueros. Es la reformulación del postulado Too big to fail, justificación de responsables de las bancas centrales, como lo fue Ben Bernanke, para rescatar a los grandes bancos durante la crisis para evitar supuestos males mayores en la economía. Holder dijo en forma textual: “Estas instituciones son tan grandes que es difícil llevarlas ante la Justicia y, si se hace, nos daremos cuenta de que, efectivamente, inculparlas por sus actividades criminales podría tener repercusiones negativas para la economía nacional, incluso mundial”.
El argumento dominante entonces es que los grandes bancos cometen una gran cantidad de actividades delictivas, pero no se los enjuicia porque alteraría la “estabilidad financiera”. Esto significa que los bancos no son sujetos alcanzados por la ley como el resto de las empresas o de las personas, sino que son entidades que están fuera del alcance general de la justicia. Los bancos tienen por lo tanto impunidad para delinquir. Los banqueros no van presos ni los bancos pierden su licencia para operar. Pagan la multa después de alcanzar un acuerdo en la justicia o con los entes de control financiero y pueden continuar con sus fraudes a pequeños ahorristas, manipulación del mercado de commodities, del oro o de la tasa Libo, la utilización de información privilegiada, o la oferta a sus clientes ricos de una plataforma para la evasión, fuga y lavado de capitales.
azaiat@pagina12.com.ar