En respuesta a los anuncios de Apple y Google de que harán más seguros los datos en smartphones y computadores de sus clientes, James Comey, director de la Oficina Federal de Investigación (FBI), anunció en octubre 2014 que están tratando de ampliar su capacidad de recopilación de datos para incluir el acceso directo a los teléfonos celulares, tabletas y computadores a través de una modificación de la llamada ley CALEA de 1994 (Communications Assistance for Law Enforcement Act, Ley de Comunicaciones para el Orden Público). Comey dijo ante una audiencia en la Institución Brookings que expandir la vigilancia era en interés de la “seguridad pública” para proteger a la nación contra “potenciales amenazas terroristas”.
Proyecto Censurado / Traducción: Ernesto Carmona
Según el director del FBI, “desafortunadamente la ley no ha seguido el ritmo de la tecnología y esta desconexión ha creado un grave problema de seguridad pública”. En concreto, Comey le pidió al Congreso que actualice CALEA para disponer que todos los proveedores de software y hardware comiencen a construir métodos de intercepción a sus productos y servicios.
