El único testigo contra Milagro Sala, presentado por el contador Morales un año después de la protesta en que fue bañado en huevos, ocultó que era su empleado en la gobernación. La demolición de su falso testimonio aumenta el costo de una condena, mientras se suman reclamos internacionales por su detención arbitraria y una policía brava con respaldo político muele a golpes los últimos residuos del estado de derecho en Jujuy. La prueba documental de que el Cochinillo cobra de Morales.
Por Horacio Verbitsky
24 de diciembre de 2016
Pagina12

Los jueces Juárez Almaraz y Cataldi apenas podían sostener sus caras durante el alegato de la defensa.
Cuando promediaba el electrizante alegato de la defensa de Milagro Sala la expresión de los jueces del tribunal federal jujeño lo decía todo. Mario Juárez Almaraz y María Cataldi apenas podían sostener sus caras, acaso por la vergüenza de un juicio que se resistieron a realizar por temor a lo que en ese momento se les corporizó: la condena a la dirigente de la organización barrial Túpac Amaru por un episodio ocurrido hace siete años y en el que no participó tendría un costo insoportable para ellos.
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Los jueces Juárez Almaraz y Cataldi apenas podían sostener sus caras durante el alegato de la defensa.
Cuando promediaba el electrizante alegato de la defensa de Milagro Sala la expresión de los jueces del tribunal federal jujeño lo decía todo. Mario Juárez Almaraz y María Cataldi apenas podían sostener sus caras, acaso por la vergüenza de un juicio que se resistieron a realizar por temor a lo que en ese momento se les corporizó: la condena a la dirigente de la organización barrial Túpac Amaru por un episodio ocurrido hace siete años y en el que no participó tendría un costo insoportable para ellos.
