8 feb 2026

YO ACOMODO, TU ACOMODAS, ELLOS GANAN

ARGENTINA: TODO SIRVE PARA AUMENTAR LA DEPENDENCIA
El IPC del FMI y las mentiras de Milei y Caputo
Cómo el organismo blindó y validó la nueva fórmula que censuró el Gobierno


Por Leandro Renou

08 de febrero de 2026 - 0:01



Georgieva y Marco Lavagna Georgieva y Marco Lavagna (Archivo -)


Hubo reuniones técnicas -pre y post LLA- de varios enviados del organismo con Lavagna, para hacer un indicador de inflación serio. La nueva fórmula fue avisada, además, a gente de Caputo, a funcionarios libertarios y hasta a la cúpula del JP Morgan, el banco que elabora el Riesgo País. Por qué un silencio de Georgieva la condena.
La operación del gobierno de Javier Milei para intentar instalar que la nueva fórmula de medición de inflación que se negó a aplicar tenía errores y problemas técnicos, se termina ante la evidencia de los datos. El proceso de creación del nuevo IPC empezó en 2017, siguió con Marco Lavagna en 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández y, desde ese año en adelante, fue un trámite monitoreado y moldeado por el propio Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo avisó por lo menos tres veces que habría problemas si se ignoraba el cambio de metodología. 

En una de ellas, de hecho, ató el desembolso de dinero para rescatar el plan económico fallido al cumplimiento de pautas, entre ellas el nuevo IPC. Por eso, por estas horas y con la misión del organismo en Buenos Aires, la pregunta del millón es qué dirán los de Kristalina Georgieva sobre la intervención política del Gobierno a las estadísticas del Indec. Cuando no sólo fueron parte, sino que expusieron la negativa oficial a medir bien los precios.

En todo este tiempo, además, el FMI no fue el único que les hizo a saber al Presidente y al ministro de Economía, Luis Caputo, que los trabajos para medir correctamente los precios estaban listos: el propio Lavagna armó en los últimos 4 años reuniones con empresarios, cámaras, entes oficiales y hasta la cúpula del banco estadounidense JP Morgan, para contarles detalles. Este último punto es sensible: el Morgan es el encargado de elaborar el índice de Riesgo País, en el que el Gobierno confiaba para salir a los mercados de crédito. Todos esos encuentros de Lavagna eran conocidos por la Casa Rosada.

Cada uno de los datos que se publican a continuación y que cuentan el camino, de principio a fin, del nuevo IPC, son parte de registros oficiales de diferentes carteras a los que accedió Página I12. Además de informaciones y consejos que el propio FMI dio al momento de respetar las buenas prácticas estadísticas a nivel global.

La génesis

La nueva canasta del IPC empezó a hacerse en el 2017 y fue la base de consumos hogareños previa a la concreción del nuevo índice. Hasta ese momento, se medía con la canasta de gasto hogareño del 2004, la que Milei quiere seguir usando. La primera versión del IPC nuevo, según supo este diario, estuvo terminada a fines del 2023, producto de un trabajo que empezó en el gobierno de Mauricio Macri y continuó, luego, en el de Alberto Fernández. Podía publicarse, de acuerdo a lo que avisaron los técnicos de INDEC, a principios del 2024. Milei no la quiso porque en esos meses estallaron los tarifazos. Tiempo después, una versión aún más precisa, con período de referencia anual y un relevamiento en tablets, estuvo disponible para usarse a principios del 2025. El Gobierno tampoco la quiso.

El enviado de Georgieva

Antes de todo eso, en el medio y después ocurrieron una serie de hechos que reforzaron, blindaron y validaron el indicador. Situaciones que dejan en ridículo la teoría del Gobierno de que el índice no sirve. Y exponen a la vez un capricho presidencial de intentar tapar el sol con las manos quemando las cifras oficiales. El nexo de Lavagna con el FMI por estos temas empezó en febrero del 2020, justo antes del inicio de la pandemia de la COVID 19: charló del tema IPC con Trevor Alleyne, el jamaiquino que era representante en Argentina. En esa reunión estuvieron gerentes del FMI de diferentes países, Pedro Lines (su ahora sucesor y entonces director técnico del INDEC) y Guillermo Manzano. Este último, director de estadísticas de costo de vida, renunció a su cargo en 2025 ante la negativa del Gobierno de actualizar las estadísticas.

Tiempo después, en noviembre del 2023, empezaron los trabajos técnicos entre INDEC y el FMI. El 27 de ese mes, Brian Graf mantuvo un encuentro con Lavagna y con Lines. En ese mitín, que se repitió a mediados del 2024, se habló de la nueva fórmula, de recomendaciones metodológicas y el enviado del FMI pidió de manera concreta que se aplique el nuevo IPC. Es una condición que el organismo les pone a los países que les piden dinero, dado que la medición de inflación es un dato sensible para muchas evaluaciones de resultados económicos.

Graf es autor del Manual de Recomendaciones Estadísticas del FMI. El reconocido “Consumer Price Index, Concepts and Methods” tiene 500 páginas e incluye detalles de cómo actualizar metodologías. Antes de la reunión, Lavagna ya lo había leído y estudiado. Ese texto tiene validación técnica de la OCDE, el Banco Mundial, el Eurostat y Naciones Unidas. El libro resume que aquí “se ofrece una visión general de los métodos y prácticas que las oficinas nacionales de estadística (ONE) deben considerar al tomar decisiones sobre cómo abordar los diversos problemas en la elaboración de un IPC”. Y agrega que “los capítulos abarcan diversos temas. Se detallan las diferentes prácticas actualmente en uso, se proponen alternativas siempre que sea posible y se analizan las ventajas y desventajas de cada una. El objetivo principal del Manual es ayudar a los países a elaborar IPC que reflejen los métodos y prácticas recomendados internacionalmente”.

Entre esas recomendaciones está, por caso, que los precios y cantidades para medir inflación coincidan con los del año en que se armó la canasta de gasto de hogares. Por eso, cuando arrancó a elaborarse el índice, 2017, se tomaron los precios y cantidades de esa canasta de gastos. Ya en ese año se buscaba actualizar valores. Se estaban usando los del 2004 y ya eran viejos por entonces. Hoy, Milei quiere seguir usándolos para que no se vea la inflación real actual. Otra de las recomendaciones del FMI, que está incluida en la nueva metodología que el gobierno censuró, es no tomar precios que están en oferta y tampoco de productos que, cuando se van a sondear, no están en góndola.

Vale decir que, al mismo tiempo que se reunía con Lavagna, Graf mantenía encuentros con referentes técnicos del Instituto Estadístico de la Ciudad de Buenos Aires. Les dio las mismas recomendaciones que al INDEC, con una diferencia: la Capital, como muchos otros distritos del país, hace años miden la inflación con la canasta de gastos 2017/2018.

En el Staff Report del FMI, el organismo pedía actualizar el IPC como condición de acceso al préstamo de más dinero. Antes de eso, habían acordado, por escrito, publicar el índice nuevo en abril del 2024 y, luego, en febrero del 25. La última fecha puesta en papel fue febrero de este año. Es decir, hubo al menos cuatro instancias entre el gobierno y el FMI por el nuevo IPC. Todos compromisos violados. El último es el más grave: en diciembre del 2025, Lavagna comentó, en reuniones con empresarios, que la medición era “perfecta” y “representativa del costo de las familias”. Y agregó que había tenido “un amplio apoyo de todos los sectores y referentes globales”.

Todo ese tironeo puso a Lavagna en una situación de tensión interna que terminó derivando en su renuncia. Esa tensión incluyó choques con Lines, el ladero de Caputo que ponía palos en la rueda al nuevo IPC. Y hasta críticas muy duras de sus ex colegas del Frente Renovador. Ese ruido cortó además el diálogo con el propio Sergio Massa, que según relatan en su entorno hace más de un año y medio que no charla con Marco. En medio de toda esa incomodidad y sabiendo que la inflación estaba mal medida, Lavagna hizo malabares varios: uno de ellos, a mediados del 2025, cuando Milei se negó por segunda vez a sacar el índice, armó una calculadora para que cada persona hiciera su propio cálculo de costo de vida.

Todos sabían, incluido Caputo

Lavagna viene validando la legalidad del nuevo IPC hace años. En 2021 se reunió con directores de YPF, empresarios de la cámara de laboratorios nacionales CILFA, los textiles de Protejer y otros rubros vinculados a los precios, para explicarles hacia dónde iban con la medición. También se vio con economistas de la Unión Industrial (UIA) en junio del 2021, en una conversación que abordó “una explicación sobre la metodología y sistemas de cálculo del IPC, en particular del rubro automotores”.

El 6 de mayo del 2024, en su oficina del INDEC, Lavagna recibió al entonces viceministro de Economía de Caputo, el cavallista Joaquín Cottani. El personaje en cuestión terminó echado del gobierno de Milei por diferencias en la política económica. En esa reunión con Lavagna también participó Georgina Giglio, la directora de IPC, que también renunció a su cargo en 2025, en medio de la negativa oficial de Milei de publicar el nuevo índice. Según los registros oficiales, en ese mitin “se analizaron cambios metodológicos del IPC y del Índice de Salarios, y los tiempos de implementación”. Cuentan los que escucharon el contenido que Cottani consideró imprescindible aplicar esa nueva medición. En las últimas horas, el ex funcionario de Caputo fue criticado por el ministro a raíz de, precisamente, cuestionamientos a la intervención política del gobierno en el INDEC.

Otro hito en el camino de validación política y técnica del IPC fue el encuentro que Lavagna mantuvo, en octubre del 2024, con directivos del JP Morgan. Se sentaron en su oficina Félix Ricardo Grimau, el Head Trader del banco para Argentina, y dos referentes de Italia y Austria del mismo banco. “En el encuentro se charló sobre la metodología actual del IPC y sobre los cambios que se realizarán próximamente”, figura en los reportes del encuentro. Esta reunión tiene relevancia política: el Morgan es el banco que elabora el índice de Riesgo País, que evalúa capacidades crediticias y de acceso al crédito de los países. 

Era importante que el Morgan viera que Argentina quería seguir normalizando la estadística, como una especie de señal al mercado y los inversores. Eso le permitiría a Caputo llegar a un Riesgo País más cercano a los 400 puntos y salir a tomar deuda a tasa aceptable en el mundo. No es casual que luego de la intervención de Milei al INDEC, el Riesgo País haya vuelto esta semana a ponerse muy por encima de los 500 puntos básicos. Lo que ven hoy es un Presidente que, en su inseguridad, intervino un ente oficial, rompiendo la estadística para evitar mostrar la inflación real.

En 2025, Lavagna siguió mostrándole el IPC a funcionarios del Gobierno de Milei. El 22 de octubre se reunió con el presidente de AYSA, Alejo Maxit, y le informó de “sobre la metodología de cálculo del IPC en el rubro agua. Los funcionarios de Aysa enviarán información de usuarios por regiones para su análisis”. Varios meses antes, en mayo, había hecho lo propio con Gabriel Oriolo, el superintendente de Servicios de Salud, también “para comentarle cómo se iba a implementar la fórmula”. En este contexto, tan pulido fue el trabajo que se hizo por años que los que dentro del Gobierno manejan información sensible, afirman sin temor a equivocarse que Lines, nuevo titular del INDEC, tendrá el martes 10 a primera hora, en su despacho, las mediciones de inflación con las dos fórmulas, la nueva y la vieja, que sirve de muy poco. La decisión, una vez más, será de Milei.