25 mar 2014

Ni ángeles, ni demonios

Desde México

Ni ángeles, ni demonios

Escrito por: Douglas Ifrán

Domingo 23 de marzo de 2014
Nuestro país ha demostrado en las últimas décadas tener una dificultad significativa a la hora de pensarse a sí mismo en el futuro. Hemos quedados prisioneros de un presente permanente en donde corremos tras lo puntual, procuramos solucionar este o aquel conflicto, pero sin entrar a la raíz de los problemas. Pretendemos solucionar efectos, mientras dejamos intacta la fuente que origina el conflicto. Entre muchas cosas ello resulta de un mal relacionamiento con nuestro pasado.

Si no somos capaces de comprender las claves del camino que nos ha conducido hasta acá es muy difícil que podamos, siquiera imaginar, lo que nos aguarda.

Este relacionamiento deficitario con el pasado no es algo casual, ni tampoco un efecto colateral de un desarrollo apresurado y que no nos ha dado un momento de respiro para situarnos. Ese relacionamiento con el pasado es parte de un relato general que nos ha ocultado la verdadera naturaleza de los pasos dados y esto nunca es una casualidad.

No hemos avanzado en línea recta desde el ayer hasta este hoy y no somos marionetas del destino. Tampoco nuestras instituciones y elementos de nuestra cotidianidad, son resultado de la acción de grandes héroes a los que les rendimos culto en forma de múltiples rituales. Nuestras dificultades no son fruto de la perversidad de determinados personajes que se empeñan veinticuatro horas en materializar males.

Entender esto implica redimensionar nuestra memoria colectiva, recuperar voces y eliminar silencios que se han tejido sobre las mismas. Significa un volver a vernos, a comprender que somos resultado de decisiones tomadas en determinados contextos específico y de las fuerzas que se enfrentaran oportunamente representando distintos intereses.

El relato que intenta trazar una continuidad, marcar un determinado rumbo, el que para muchos es fuente de las grandes soluciones a perseguir, está construido de muchos silencios, de mucho olvido impuesto.

Esos vacíos han pretendido ser llenados por grandes mitos que proporcionan un punto de partida que tiene la particularidad de no poder ser superado y que en definitiva, todo lo que hagamos para conquistas algo mejor, debe remitirse a ese marco definido por el mito. Los ejemplos abundan. Escuchamos de modo reiterado, volver al artiguismo, luchamos por una escuela vareliana, pero en todos los casos sin tomar en cuenta la naturaleza histórica de la figura de Artigas y de Varela, el contexto que da sentido a sus palabras.

Ello no implica renegar de su existencia, no se trata de ejercer una suerte de parricidio intelectual, tan común en el terreno de la literatura, sino de verlos y pensarlos como seres de su tiempo, con sus luces y sus sombras. Aceptar que el paso de la vida ha desgastado muchas de sus propuestas más audaces. Implica si, y ello debe ser colocado en primer plano, hacer resonar nuevamente aquellos principios y valores que se han mantenido a lo largo del tiempo y que debieran ser el eje de nuestras acciones.

Por referirme puntualmente a Artigas, me interesa menos la solución concreta que propusiera para solucionar la situación de la campaña, que su afirmación de la necesidad de luchar contras los que se oponen a la pública felicidad.

No abundaré sobre Varela porque inevitablemente al tocar la temática educativa nacional siempre vamos a ver su sombra proyectada de algún modo. El Varela que hemos de rescatar es el que no está en los museos, en los monumentos, sino el de las ideas que le fueran rechazadas, las que tuvo que abandonar en pro de llevar adelante, aunque más no fuera parte de lo que pensaba.

El relato de nuestro pasado está centrado en la presencia de grandes figuras que de acuerdo a la formación ideológica de quien las maneje, ocuparan lugares de mayor o menos proyección. Lo importante que hemos de considerar es que cada una de esas figuras, cobró significación porque era capaz de materializar una síntesis del pensamiento de un conjunto de personas que llevaban adelante una determinada pelea, una búsqueda. Esto es válido para cada una de las grandes instancias de nuestro pasado.

Es claro que esas personalidades no dejaron de estampar su sello personal. Al llevar adelante una tarea de síntesis, al consolidar un determinado sentir, una sensibilidad colectiva, también aportaban lo suyo al conjunto. Se entablaba así un juego dialéctico en donde esa sensibilidad colectiva, derivaba en pensamiento estructurado y este volvía sobre la masa nutriéndola y haciéndola avanzar en la comprensión de la realidad. Ninguno por sí y ante sí portó todas las respuestas, pero como fruto de esos colectivos de que formaran parte señalan rumbos por donde encontrar preguntas y construir teoría. Esta palabra tan denigrada en el concepto de algunos es de capital importancia ya que sin teoría no habrá nunca un cambio efectivo, sin el aporte de la teoría es imposible construir la praxis llamada a transformar la realidad.

En nuestros días parecería que ya no hay espacio para las grandes figuras, todos hemos sido reducidos al anonimato de la masa ciudadana. Somos en buena medida reducidos a números. Números que nos identifican, que nos abren el acceso a determinadas cosas, que nos ubican y dan razón a algún porcentaje con los que se pretende describir nuestro sentir.

Los partidos políticos han dejado de ser representativos de un cuerpo de ideas, de una ideología, de un arraigo en determinadas tradiciones, para pasar a representar un determinado porcentaje del electorado. Los grandes medios han contribuido a simplificar el planteo, no van más allá. Como todo debe formar parte de la sociedad del espectáculo, evitemos lo complejo ya que será de difícil comprensión y por ende no genera audiencia.

Considero que como nunca para acercarnos a una comprensión de nuestra realidad con intensión de cambiar aquello que muestra claras señales de no funcionar correctamente, debemos recordar las palabras que décadas atrás pronunciara Gabriel García Márquez en el momento de recibir el Premio Nobel de Literatura. En la oportunidad el escritor colombiano refiriéndose a la forma de vernos por parte de la vieja Europa afirmó:

“Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios.”

Tradicionalmente hemos sido importadores y consumidores – reproductores de pensamiento e ideas nacidas dentro de la lógica del pensamiento eurocéntrico. Hemos aplicado y aplicamos sus “varas” para medirnos a nosotros mismos y el resultado no es sino una imagen deformada casi grotesca de nuestra existencia.

Tiempo es que despleguemos la inteligencia. Es hora de rescatar nuestras propias voces, que definamos nuestras propias unidades de medida y que reconstruyamos nuestro pasado apropiándonos de él para con ese punto de partida lanzarnos a la aventura del por – venir. Para ello debemos aprender a pensar desde el sur, desde nuestra propia existencia.

Creo que sobre esta base es que debemos desarrollar grandes discusiones que cruzan nuestra escena nacional. No desde posiciones fundamentalistas, son desde la reflexión autónoma de cada uno. Desde la ponderación y el diálogo. Muchas veces se menciona el diálogo y se señala como tal a verdaderas conversaciones de sordos. Para dialogar hay que estar dispuesto a desplegar argumentos válidos y por sobre todas las cosas dejar la puerta abierta a considerar de que quien no comparte mi pensamiento puede tener razón, parcial o total. Ello no va en menoscabo de nuestro ego sino muestra la inteligencia para escuchar. La historia, esa que se procura ocultar demuestra que quienes se mostraron intransigentes, sordos a toda opinión en contrario, representaron a la larga un triste papel y derivaron hacia el autoritarismo y la negación de los propios ideales que pretendieron sostener.

Dialogar entonces implica hacerlo – como lo señalábamos en el título – sin caer en la disyuntiva de Ángeles o Demonios

Brasil en la encrucijada: ¿prolongar la dependencia o completar la invención?

Brasil en la encrucijada: ¿prolongar la dependencia o completar la invención?

Escrito por Leonardo Boff

Observador atento de los procesos de transformación de la economía mundial en contrapunto con la brasilera, Celso Furtado, uno de nuestros mejores nombres en economía política, escribió en su libro Brasil: la construcción interrumpida: «En medio milenio de historia, partiendo de una constelación de fechorías, de poblaciones indígenas desgarradas, de esclavos trasplantados desde otro continente, de aventureros europeos y asiáticos en busca de un destino mejor, llegamos a un pueblo de extraordinaria polivalencia cultural, un país sin paralelo por su inmensidad territorial y su homogeneidad lingüística y religiosa. Pero nos falta la experiencia de pruebas cruciales como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada. Nos falta también un verdadero conocimiento de nuestras posibilidades y principalmente de nuestras debilidades. Pero no ignoramos que el tiempo histórico se acelera y que la cuenta de ese tiempo se have contra nuestra. Se trata de saber si tenemos un futuro como nación que cuenta en la construcción del devenir humano o si prevalecerán las fuerzas que se empeñan en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (Paz e Terra, Rio 1993, 35).

La actual sociedad brasilera, hay que reconocerlo, ha conocido avances significativos bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores. La inclusión social realizada y las políticas sociales beneficiosas para millones de personas que siempre estuvieron al margen tienen una magnitud histórica cuyo significado todavía no acabamos de evaluar, especialmente si las comparamos con las fases históricas anteriores, hegemonizadas por las élites tradicionales que siempre detentaron el poder del Estado.

Pero estos avances no son aún proporcionales a la grandeza de nuestro país y de su pueblo. Las manifestaciones de junio de 2013 mostraron que buena parte de la población, particularmente los jóvenes, está insatisfecha. Estos manifestantes quieren más. Quieren otro tipo de democracia, la participativa, quieren una república no de negociados sino de carácter popular, exigen con razón transportes que no les roben tanto tiempo de vida, servicios básicos de higiene, educación, que los habilite para entender mejor el mundo y para mejorar el tipo de trabajo que escojan; reclaman sanidad con un mínimo de decencia y calidad. Crece en todos la convicción de que un pueblo enfermo e ignorante jamás dará un salto cualitativo hacia otro tipo de sociedad menos desigual y, por eso, como la llamaba Paulo Freire, menos malvada. El PT deberá estar a la altura de esos nuevos desafíos y renovar su agenda o pagar el precio de no continuar más en el poder.

Estamos aproximándonos a aquello que Celso Furtado llamaba “pruebas cruciales”. Tal vez como nunca antes en nuestra historia, hemos llegado al momento crítico de las “pruebas”. Las próximas elecciones tendrán, a mi modo de ver, una característica singular. Dada la aceleración de la historia, impulsada por la crisis sistémica mundial, nos veremos forzados a tomar una decisión: o aprovechamos las oportunidades que los países centrales en profunda crisis nos propician, reafirmando nuestra autonomía y garantizando nuestro futuro, autónomo pero relacionado con la totalidad del mundo, o las desperdiciamos y viviremos amarrados al destino decidido siempre por ellos, que nos quieren condenar a ser solo abastecedores de los productos in natura que les faltan y así nos vuelven a recolonizar.

No podemos aceptar esta extraña división internacional del trabajo. Tenemos que retomar el sueño de algunos de nuestros mejores analistas de la valía de Darcy Ribeiro y de Luiz Gonzaga de Souza Lima, entre otros, que propusieron una reinvención o refundación de Brasil sobre bases nuestras, gestadas por nuestro ensayo civilizatorio, tan enaltecido por Celso Furtado.

Este es el desafío lanzado de forma urgente a todas las instancias sociales: ¿Ayudan a la invención de Brasil como nación soberana, repensada en los marcos de la nueva conciencia planetaria y del destino común de la Tierra y de la humanidad? ¿Podrán ser co-parteras de una ciudadanía nueva ―la co-ciudadanía y la ciudadanía terrena― que articula al ciudadano con el Estado, al ciudadano con otro ciudadano, lo nacional con lo mundial, la ciudadanía brasilera con la ciudadanía planetaria, ayudando así a moldear el devenir humano? ¿O se harán cómplices de esas fuerzas que no están interesadas en la construcción del proyecto-Brasil porque se proponen incluir a Brasil en el proyecto-mundo-globalizado de una forma subalterna y dependiente, con ventajas concedidas a las clases opulentas, beneficiadas con este tipo de alianza?

Las próximas elecciones van a arrojar luz sobre estos dos proyectos. Debemos decidir de qué lado estaremos. La situación es urgente pues, como advertía pesaroso Celso Furtado: «todo apunta hacia la inviabilización del país como proyecto nacional» (op. cit. 35). No queremos aceptar como fatal esta seria advertencia. No hay que reconocer las derrotas sin haber dado antes todas las batallas, como nos enseñaba Don Quijote en su gaya ciencia.

Todavía hay tiempo para hacer cambios que pueden reorientar el país hacia su rumbo cierto, especialmente ahora que, con la crisis ecológica, Brasil ha adquirido un peso decisivo en la balanza y el equilibrio buscado por el planeta Tierra. Es importante creer en nuestras virtualidades, diría más, en nuestra misión planetaria.

Traducción de María Gavito Milano

CARMELO: Patio trasero del gran Buenos Aires

LA CIUDAD SE VISTE CON EL TURISMO ARGENTINO DESDE FINES DEL SIGLO XIX

Patio trasero del gran Buenos Aires
En el entorno rural de Carmelo florecen barrios privados, campos de golf y polo, pequeños hoteles de lujo. La mayor parte del dinero proviene de Argentina. Pero, como en el resto de Uruguay, la inversión argentina en inmuebles cayó en forma abrupta.

MIGUEL ARREGUI 23 mar 2014

Un día de enero de 2013 el presidente José Mujica y su esposa Lucía Topolansky almorzaron en una mesa exterior de la parrilla "Lo D`Pepe", a una cuadra del arroyo de las Vacas, y provocaron conmoción. En un video que un liceal grabó en su teléfono y colgó en YouTube se ve a personas que se turnan para saludarlos.

El presidente uruguayo comentó ese día a un periodista de una radio local que "aquí la inversión argentina es portentosa. Se pagan por las chacras valores que ni pa`producir cocaína. Es la expansión de Buenos Aires. Yo no lo voy a ver, pero esto será un hinterland ("tierra posterior" o zona de influencia) de la gran ciudad. El progreso trae muchas ventajas pero también porquerías".

La reiterada presencia de Mujica en Carmelo no es casual. La familia de su madre, Lucy Cordano, tiene un pedazo de tierra y una bodega en la zona de Colonia Estrella, en las afueras de la ciudad.

En su juventud José Mujica pasó mucho tiempo allí, a la estela de su abuelo, Antonio Cordano, productor rural y edil herrerista.

Ahora el presidente y su esposa gustan pasar los fines de semana en la estancia San Juan de Anchorena, un paraíso ubicado a 64 kilómetros de Carmelo, y visitar a sus familiares.

El impulso y su freno. Carmelo es amable, como suelen ser los pueblos del interior. Y además es próspero. Entre 2004 y 2011 su población creció 8,3%, lo que es toda una excepción, junto a Maldonado, en el depresivo mapa demográfico uruguayo.



En las últimas dos décadas la inversión argentina convirtió la zona rural circundante en una constelación de chacras, barrios privados, pequeñas tabernas y hoteles boutiques caros y hermosos. Desde 2011 se agregó la construcción de la fábrica de celulosa de Montes del Plata, con su inversión de más de 2.000 millones de dólares.

A 18 kilómetros está el puerto de Nueva Palmira, la gran terminal granelera uruguaya y nexo fluvial para el comercio exterior de Paraguay y Bolivia. Allí, en el cruce de los ríos Paraná y Uruguay, en las fuentes del Río de la Plata, se embarca o transborda soja, trigo, fertilizantes, celulosa de UPM, automóviles, maquinaria y todo lo imaginable.

Carmelo chapoteó en toda esa prosperidad, que se expresa en casas arregladas, supermercados bien surtidos y la proliferación de automóviles, motos y electrodomésticos.

Pero ya no. Los argentinos muy ricos siguen llegando, porque tienen ahorros afuera y son insumergibles, pero no tanto los de clase media. Y las obras de Montes del Plata están casi concluidas. El barrio de barracones blancos que albergó a más de 1.000 trabajadores ahora es habitado por menos de 300.

"La situación general comenzó a complicarse en 2008, con la crisis internacional, pero mucho más claramente desde 2013", cuenta Alejandro Brusco, alcalde de Carmelo.

Gabriel Conde, un fuerte operador de la zona y presidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya, asegura que "la inversión extranjera en el litoral y en el este del país ha caído alrededor del 70%" desde que el 7 de febrero de 2013 se firmó el tratado de intercambio de información tributaria con Argentina. Conde dice que si bien no hay información oficial, esa cifra drástica surge de una "encuesta a boca de urna" entre agentes inmobiliarios.

Ese tratado implica que, ante un pedido formal, el Estado uruguayo debe proporcionar información sobre bienes de argentinos en su territorio. Uruguay se vio obligado a aceptarlo luego que el Foro Internacional de Transparencia Global de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dejara al país en "lista gris" de países no cooperantes en materia tributaria.

"Además los empresarios están muy temerosos por la ley de responsabilidad penal empresarial" aprobada el 18 de marzo y reconsideran sus proyectos de construcción, dice el alcalde Brusco.

Las dependientes de la parrilla "Lo D`Pepe", la misma en que Mujica y su esposa tomaron un helado en enero de 2013, están de acuerdo. "Vienen mucho menos argentinos", repiten; "Uruguay es muy caro para ellos".

De Carmelo a Miami. Enrique Rodríguez, quien se especializa en la venta de predios rurales, lo siente en el bolsillo. Hace poco negoció la venta de un campo a un argentino. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cliente cambió de rumbo. "Compró en Miami una sociedad anónima, cosa que aquí ya no se puede hacer, y adquirió allá dos apartamentos, que todavía están baratos, en tanto aquí el precio de los campos está en el techo", resume. "Nadie le pregunta nada y les saca una renta anual del 8%. El campo de acá, si lo arrendaba, le rendiría 3,5%, y si se ponía a trabajarlo, obtendría entre 7 y 8%".

De todos modos las fracciones rurales se venden a 40.000 dólares la hectárea, una fortuna, e incluso a 100.000 o más si están en sitios privilegiados, junto al Río de la Plata o cerca del puerto de Nueva Palmira. Porque el capital es temeroso pero también suele ser paciente.

La caída de la demanda es manifiesta.

Trabajadores permanentes y puestos zafrales relucientes
Jardineros, domésticas, talleristas, proveedores: los clubes de campo y otras iniciativas destinadas al turismo son fuentes de empleo para los pobladores de Carmelo. Pero desde 2011 el empleador más atractivo fue la sueco-chilena Montes del Plata, que construye una gran fábrica a 44 kilómetros de distancia. Muchos jóvenes de Carmelo ganaron entre 40.000 y 50.000 pesos por mes. Algunos ahorraron o mejoraron sus viviendas. Otros se atiborraron de cerveza y bienes de consumo. Montes del Plata ya demanda mucho menos personal y la desocupación es incipiente. Carmelo ofrece puestos de trabajo en los que no se pagan mucho más de 10.000 pesos mensuales.

24 mar 2014

Lo que no se está diciendo sobre Ucrania


Lo que no se está diciendo sobre Ucrania
Escrito por: Vicenç Navarro

Domingo 23 de marzo de 2014 | 18:07
La gran mayoría de medios españoles están presentando la situación que ocurre en Ucrania como un alzamiento popular en contra de un gobierno corrupto y sumamente impopular. De ahí que esté generando una simpatía generalizada, favorecida por unos medios que, todavía estancados en la ideología de la Guerra Fría, ven a Rusia como el enemigo. Y puesto que Rusia había apoyado a ese gobierno, mientras que los que se le opusieron favorecían más su conexión con la Unión Europea, se explica la lectura tan favorable de la revuelta popular contra el gobierno, la cual ha acabado deponiéndolo, aun cuando dicho gobierno había sido elegido democráticamente.

Ni que decir tiene que la revuelta contra el gobierno depuesto ha sido una revuelta popular. Pero la realidad es más complicada que la que los medios anuncian. En realidad, no se ha señalado (con la excepción de Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia en Alemania) que hoy Ucrania es el único país de Europa donde existen miembros de un partido nazi en posiciones de gran poder. El partido nazi se llama paradójicamente Libertad (Svoboda) y sus miembros en el gobierno son el ministro de Defensa (Igor Tenyukh), el viceprimer ministro para Asuntos Económicos (Aleksandr Sych, que es el ideólogo del partido que ha presionado, entre otras medidas, para que se prohíba el aborto), el ministro de Agricultura Igor Shvaika (uno de los mayores terratenientes de Ucrania), el ministro de Ecología (Andriy Moknyk, que había sido la persona de contacto con grupos nazis europeos), el director del Consejo Nacional de Seguridad Andry Parubiy (y director de la milicia militar del partido), el Fiscal General del Estado (Oleh Makhnitsky), y el ministro de Educación Serhiy Kvit, entre muchos otros. El poder de este partido condiciona claramente al nuevo gobierno de Ucrania.

Dicho partido fue fundado en 1991, presentándose como el sucesor de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU) fundada por un personaje, Stepan Bandera, clave en la historia reciente de Ucrania. El partido Svoboda lo presenta como su máxima inspiración. Fue definido como un héroe nacional en el año 2010 por el Presidente Victor Yushchenko, más tarde sustituido por el democráticamente elegido Yanukovich, el Presidente del gobierno depuesto como resultado de la revuelta popular. Este último gobierno retiró el honor que se había concedido a Bandera, aunque es más que probable que el nuevo gobierno lo restituya.

Bandera, cuyo homenaje conllevó la protesta de la Tribunal Europeo de Justicia (European Court of Justice), fue el mayor aliado del régimen nazi de Hitler en Ucrania, habiendo dirigido dos batallones que se integraron en las SS nazis alemanas en su lucha contra la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial (según el Centro Simon Wiesenthal, esos batallones detuvieron a 4.000 judíos ucranianos, enviándolos a campos de concentración nazis en Lviv en julio de 1941). En los escritos de la organización fundada y dirigida por Bandera (ONU) se habla explícitamente de la necesidad de limpiar la raza, eliminando a los judíos. El Profesor de Historia de la Tufts University Gary Leupp, en su detallado artículo “Ukraine: The Sovereignty Argument, and the Real Problem of Fascism” (CounterPunch, 10.03.2014), del cual extraigo todos los datos que presento en esta primera parte del artículo, cita textos enteros mostrando el carácter nazi de dicha organización. Cuando la Alemania nazi invadió Ucrania, Bandera declaró su independencia, cuyo gobierno trabajó “muy próximo y hermanado con el nacionalsocialismo de la Gran Alemania, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, que está formando una nueva Europa”.

El partido dominante en el nuevo gobierno de Ucrania, Svoboda, se considera orgulloso heredero del ONU, y quiere purificar la sociedad ucraniana, persiguiendo violentamente a homosexuales, prohibiendo el aborto, estableciendo un orden jerárquico y disciplinado, enfatizando la masculinidad y la parafernalia militar, llamando a la expulsión de la mafia judía moscovita y eliminando el comunismo, comenzando por la prohibición del Partido Comunista y la persecución de sus miembros o intelectuales afines. Piensa también eliminar más tarde a todos los partidos. En realidad, el programa no puede ser más claro. En el año 2010, la web del partido indicaba “Para crear una Ucrania libre… tendremos que cancelar el Parlamento y el parlamentarismo, prohibir todos los partidos políticos, estatalizar todos los medios, purgar a todo el funcionariado y ejecutar (término que utilizan) a todos los miembros de los partidos políticos antiucranianos”. El Congreso Mundial Judío (World Jewish Congress) declaró a este partido como partido neonazi el mayo del año pasado.

¿Cómo es que un partido nazi está gobernando hoy Ucrania?

Las movilizaciones populares que terminaron con el gobierno eran en su mayoría movilizaciones espontaneas, con escasa estructura organizativa. De ahí que un grupo, incluso armado, con apoyo político internacional, pudiera adueñarse fácilmente de aquellas movilizaciones, jugando un papel importante en las etapas finales del movimiento popular. Y, por paradójico que parezca, tanto EEUU como la UE jugaron un papel clave en esta promoción. En realidad, EEUU más que la UE. Fue precisamente Victoria Nuland, responsable del Departamento de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos (una funcionaria de la ultraderecha dura nombrada por el Vicepresidente Cheney durante la Administración Bush, y que sorprendentemente fue mantenida en este cargo por la Administración Obama) la que apoyó más fuertemente y abiertamente al partido Svoboda, pues era el más antiruso de los grupos que existían en esas manifestaciones. Fue este personaje la que utilizó la famosa expresión “¡Que se joda la UE!” (“Fuck the EU!”), insistiendo en que el gobierno tenía que tener en cuenta a Svoboda, por muy mala imagen que ello creara. En realidad, dicho partido, en las últimas elecciones, solo ha recibido un 10% del voto. Pero su enorme influencia no deriva de su apoyo popular, sino de las maquinaciones que han tenido lugar, en las que el gobierno estadounidense y el alemán han jugado un papel central. Ambos desean expandir el área de influencia de la OTAN hacia el este de Europa, y ven la situación de Ucrania como favorable a ello. El miembro de Svoboda que es ministro de Defensa es favorable a la OTAN y ha estudiado en el Pentágono en EEUU.

¿Cuál es el futuro de Ucrania?

Hoy las elites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte se encuentran en una situación conflictiva. Por un lado, está el complejo militar industrial de EEUU, que está muy a la defensiva (debido a los recortes tan notables del gasto militar del gobierno federal, resultado del hartazgo de la población estadounidense hacia las campañas bélicas que caracterizan la política exterior de EEUU) y que desea reavivar por todos los medios la Guerra Fría para justificar la recuperación de su papel central en el sistema político-económico estadounidense.

Pero esta estrategia choca claramente con los intereses financieros y económicos de la UE y también de EEUU. Rusia es el tercer socio comercial de la UE después de EEUU y China, con un intercambio comercial de más de 500.000 millones de dólares en 2012 (Bob Dreyfuss “Capitalism Will Prevent a Cold War Over Ukraine”, The Nation, 10.03.2014). Alrededor del 75% de todas las inversiones extranjeras en Rusia proceden de la UE, siendo Rusia la mayor proveedora de gas de la UE. Y el capital de los grandes oligarcas rusos está en bancos europeos, en su mayor parte en la City de Londres. Hoy, el gran capital financiero e industrial no desea una Guerra Fría. En realidad, gran parte del armamento de Rusia es construido hoy en Suecia y Francia (la última compra es de helicópteros, 1.700 millones de dólares). De ahí que por mucho que se hable de penalizar a Rusia, poca acción militar es probable que ocurra. No estamos en la primera página de la III Guerra Mundial, pero ello no implica que no estemos viendo el resurgimiento del nazismo, apoyado paradójicamente por élites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte, que representa la mano dura necesaria para llevar a cabo las políticas de corte neoliberal que el gobierno ucraniano realizará para facilitar su integración en la UE. / Público


Escrito por: Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra, profesor en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA otorgó medidas cautelares a favor del alcalde de Bogotá Gustavo Petro

COLOMBIA

RESTITUÍDO
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA otorgó medidas cautelares a favor del alcalde de Bogotá Gustavo Petro
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó hoy medidas cautelares (protección de derechos) al alcalde bogotano Gustavo Petro, con lo cual queda sin efecto su destitución e inhabilidad (15 años) decretada por la procuraduría.

Miércoles 19 de marzo de 2014

El alcalde de Bogotá Gustavo Petro es restituido a su cargo por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
En un informe de 11 páginas, difundido por medios de prensa locales, la CIDH pide al Estado colombiano suspender de manera inmediata la sanción disciplinaria dictada por el procurador general Alejandro Ordóñez el 9 de diciembre de 2013, y que permita a Petro culminar su mandato hasta 2015.

A diferencia del sistema regular de solicitudes, que pueden demorar varios años, las medidas cautelares se emiten de manera inmediata en un plazo de horas, días o semanas.

Cumplimiento obligatorio

Por su parte, el fiscal general Eduardo Montealegre aclaró que, aun cuando respeta las decisiones del Consejo de Estado -que refrendó la víspera la sanción contra Petro- los fallos de la CIDH son de obligatorio cumplimiento para Colombia y deben respetarse.

Así lo advirtió la víspera cuando expresó que si las medidas dictadas por la CIDH eran favorables al alcalde, Petro tendría que ser restituido a su cargo y a sus funciones.

Al conocer el fallo, el primer mandatario citadino invitó a la ciudadanía a festejar lo que calificó de triunfo democrático con una concentración en la capitalina Plaza Bolívar. Colombia va a cambiar, dijo.

Según el diario El Tiempo, la decisión de la Comisión marca un precedente que podría tener enormes repercusiones no solo en Colombia sino en el hemisferio. PL