BATIDO
México: Cae líder de Los Caballeros Templarios
MÉXICO (Uypress)
Autoridades mexicanas confirmaron la muerte de Enrique 'Kike' Plancarte, uno de los líderes del cártel narco michoacano de Los Caballeros Templarios, quien fue abatido el lunes durante un operativo de las fuerzas de seguridad.
La Procuraduría General de la República (PGR) mexicana acreditó este martes la identidad de Plancarte y confirmó su muerte durante un operativo llevado adelante el 31 de marzo por personal de la Secretaría de Marina y de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, en el estado de Querétaro.
Enrique Plancarte compartía el liderazgo de Los Caballeros Templarios con Nazario El Chayo Moreno, y Servando Gómez Martínez, La Tuta, por lo que ahora éste último podría asumir el control total de la organización que opera en el estado de Michoacán, Jalisco, Colima, México, Puebla, Querétaro y Guanajuato, informó el diario La Jornada.
Los Caballeros Templarios surgieron en diciembre de 2010 tras el supuesto abatimiento de Nazario 'El Chayo' Moreno, en esa fecha, aunque en realidad el líder de la organización cayó en el estado de Michoacán durante un ataque de efectivos de la Marina a comienzos de marzo.
Melissa Plancarte, conocida como La Barbie Grupera, hija de Enrique Plancarte, subió un mensaje a su cuenta de Twitter en la que señala que "nadie es eterno en este mundo", en referencia al fallecimiento de su padre.
La Barbie Grupera y su hermano Kike Plancarte han sido financiados a través de la empresa Plan Record Entertainment, compañía que presuntamente podría haber estado financiada con recursos procedentes de la venta de narcóticos que realiza el cártel de Los Caballeros Templarios.
La acción violenta llevada adelante por este cartel en el estado de Michoacán ha derivado en febrero de 2013 en el surgimiento de grupos de autodefensas armados por vecinos hartos del maltrato de los narcos.
3 abr 2014
2 abr 2014
“Ni el monstruo más cruel haría eso”: la OTAN en Yugoslavia
“Ni el monstruo más cruel haría eso”: la OTAN en Yugoslavia
Este 24 de marzo se cumplieron 15 años del inicio de los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
Con motivo de la fecha, dos periodistas de RT —la serbia Jelena Milincic y la estadounidense Anissa Naouai— tratan de describir los horrores de la guerra.
Durante la Operación Fuerza Aliada, que duró 78 días entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia, un país que se desintegró tras una serie de conflictos étnicos en los años 90 y que en 1999 formaban solo las actuales Serbia y Montenegro. Sólo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas.
Conocíamos todo tipo de bombas y de aviones”Se podía saber por el sonido si un avión llevaba armas a bordo o no. Conocíamos todo tipo de armas, todo tipo de bombas y de aviones. Todos nosotros nos convertimos en expertos”, cuenta la corresponsal de RT Jelena Milincic, quien junto con su familia y sus amigos está entre los que vivieron los horrores de aquellos días de guerra. 15 años después viajó a Serbia junto con su compañera de trabajo, la estadounidense Anissa Naouai, para tratar de desvelar una verdad sobre aquellos sangrientos días que hasta ahora permanece oculta para muchos. Su búsqueda quedó recogida en el documental exclusivo de RT ‘Зашто? ¿Por qué?’.
“Una importante ciudad europea fue sometida a un ataque aéreo y me cuesta mucho imaginar que tan solo unos pocos estadounidenses sabían lo que estaba ocurriendo. Incluso ahora, 15 años después del ataque, no creo que muchos estadounidenses sean capaces de señalar a Serbia en el mapa y explicar por qué bombardearon este país”, comenta Anissa.
Estos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes se cobraron la vida de más de 2.000 civiles, 88 niños entre ellos, y dejaron 6.000 heridos. Pero estos datos no son más que frías cifras. Detrás están las tragedias humanas y 15 años después estas heridas abiertas siguen doliendo. “Se suele pensar que con el tiempo todo se hace más leve, un hombre es capaz de olvidarse de muchas cosas insignificantes, pero de esto, no sé… no es lo mismo que cerrar un libro y decir ‘es horrible’. Es imposible olvidarlo”, cuenta Zoran, uno de los testigos de los bombardeos de Belgrado.
No es lo mismo que cerrar un libro y decir ‘es horrible’. Es imposible olvidarlo
Un taxista capitalino recuerda cómo la guerra entró en su vida: “Vivo en el barrio donde cayó la primera bomba. Mi mujer estaba viendo una serie mexicana y yo estaba en la terraza. De repente, escuché una explosión y vi humo. La alarma aérea empezó a sonar solo 20 minutos más tarde”.
El 12 de abril de 1999 la OTAN bombardeó un tren de pasajeros que pasaba por un puente en las cercanías de la ciudad de Niš. “Sentimos el impacto de la explosión y vimos las llamas y las chispas que salían de las ruedas del tren. Iba a tanta velocidad que se levantó medio metro por encima del suelo. No sé cómo pudimos quedarnos sobre los raíles. Oí el ruido de la explosión y salté del tren. En aquel momento la explosión hizo estallar los cristales. No vi nada más que polvo. Solo quería sobrevivir. Me eché a correr y oí acercarse los aviones de nuevo. Luego una explosión más y gritos y gemidos de la gente que pedía socorro. ¿Qué pasaría si sus civiles sufrieran lo mismo? No lo entiendo y no hay respuesta para esto. No hay excusa”, cuenta uno de los pasajeros.
“Nuestro compañero se tiró del tren conmigo. Tenía mucho miedo. En aquel momento, le cayó encima una bomba y lo hizo volar en pedazos. Es algo que me atormenta: si el primer misil fue un error, ¿por qué se lanzaron otros tres después?”, comenta su amigo. En el ataque fallecieron 15 personas (al menos esas fueron las que los médicos lograron identificar) y otras 44 resultaron heridas. Hasta ahora muchos pasajeros de aquel tren continúan dándose por desaparecidos.
“La televisión serbia forma parte de la máquina de matar de Milosevic igual que los militares”, declaró el entonces portavoz del Pentágono, Kenneth Bacon, y el 23 de abril de 1999 misiles de crucero destrozaron la sede de la cadena RTS en Belgrado, matando a 16 trabajadores del canal, principalmente personal técnico. “Yo estaba a 10 metros de la sala de control donde impactó la bomba. Estábamos en una sala de redacción grande y entonces el marco de la puerta cayó encima de mi mesa y sobre mis piernas. Era terrible. Como si fuera un terremoto. Enseguida empezó a caer polvo por todas partes. Entonces nos dimos cuenta de que era un ataque contra nosotros… Un par de minutos antes, me estaba comiendo un pastel de manzana con un muchacho que murió”, recuerda una de las empleadas de RTS por aquel entonces. La cadena volvió a emitir desde una localización secreta unas 24 horas después del ataque. En honor a las 16 víctimas mortales, frente al edificio están plantados 16 árboles.
Según Anissa, una situación así a finales del siglo XX “es algo inconcebible”. “Trato de imaginar qué sensación produciría llegar al trabajo, entrar en la sala de redacción y convertirse en el objetivo de un ataque. Eso es traspasar el límite entre la guerra de información mediática y la guerra real”, comenta.
Lo peor para mí es ver a los niños morir
Los bombardeos de la OTAN afectaron a unas 40.000 casas residenciales, más de 300 escuelas y más de 20 hospitales, entre ellos el hospital capitalino Dr. Dragiša Mišović–Dedinje. “Vivíamos en la zona de Nuevo Belgrado, en la orilla del río Sava. Cuando empezó el bombardeo, mi mujer estaba embarazada de siete meses. Estaba preparado para todo: si hubieran destruido el puente, la habría llevado en lancha. El día que mi mujer dio a luz a nuestro segundo hijo, yo estaba en el hospital con ella. Salí a la calle y me quedé a la espera de que me dijeran que todo estaba bien. De repente, oí el sonido de la bomba que se acercaba cada vez más y más en dirección al hospital. Al final pude localizarlos: mi mujer estaba llorando. Una enfermera me agarró de la mano, me llevó con ella y me enseñó a unos seis o siete bebés. Me entregó a dos bebés y me dijo: ‘Venga, ayúdame a llevarlos al sótano’”, cuenta un hombre que estuvo aquel día 20 de mayo de 1999 en la clínica. Según él, su segundo hijo, que nació durante aquel bombardeo, asegura que se acuerda de lo que sucedió y que en sus sueños a veces aparece en medio de una batalla.
En el ataque murieron 10 personas, la sección infantil y la de maternidad sufrieron daños. “Lo peor para mí es ver a los niños morir cuando quedan heridos tras un bombardeo. Vi a niños que se quedaron sin brazos, sin piernas, con la cabeza sangrando. Soy un profesional, pero me lo tomo muy a pecho. Es difícil superar esto”, confiesa uno de los médicos que trabajaba en el lugar.
La OTAN no es más que la organización terrorista de EE.UU.
Múrino es un pueblo diminuto en el territorio del actual Montenegro. Un bombardeo de la OTAN se cobró las vidas de seis de sus vecinos, incluidos tres niños. Ocho más resultaron heridos. “La OTAN para mí no es más que la organización terrorista de EE.UU. ¡¿Por qué nos bombardearon?! No éramos un blanco militar, no hicimos nada para provocarles. Era un lugar pequeño y pacífico. Y mataron a nuestros niños”, exclama el padre de Miroslav, uno de los niños muertos.
“Vivíamos en Pristina [la capital de Kosovo]. Lo que me daba más miedo eran los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo que operaban en esta zona. Y fui yo, yo insistí en que fueran las cuatro a Múrino. Por eso estaban allí. Dos hijas mías y dos de mi cuñada. Yo organicé el viaje y las llevé”, explica el hombre, que perdió en el ataque a una de sus hijas y a su sobrina, con lágrimas en los ojos. “Las dos niñas más pequeñas estaban cerca de la escuela y las otras dos corrieron junto a Miroslav que también murió. A eso de las 21 horas, escuché por la radio que habían bombardeado Múrino y que habían muerto seis personas, incluyendo refugiados de Pristina. Y allí fue cuando me enteré. ¡¿Por qué tuvo que pasar?!”, dice.
© REUTERS
“No querían dejarme verlo. Me decían que mejor que lo recordara como era antes. Su padre fue a verlo. Pero todo lo que vio fueron pedazos. Le faltaba un trozo de la cabeza. No tenía brazos ni piernas. ¡Malditos! ¡Ni el monstruo más cruel haría tal cosa! Lo pusieron en una bolsa de plástico y la bolsa la pusieron en un ataúd, sin ropa, sin zapatos. Esto es lo que más me duele. Lo enterramos como a un animal”, llora la madre de Miroslav.
El 11 de septiembre fue el castigo de Dios por lo que hicieron
“Los medios estaban tergiversándolo todo”, insiste por su parte el padre del joven muerto y muestra un periódico croata de la fecha. “Miren lo distorsionada que está la información. El titular dice: ‘Milošević está perdiendo entre 70 y 100 soldados diarios’. ¡Y esta foto es del funeral de Miroslav! Y escribieron que era el funeral de un soldado. Y era el funeral de nuestro hijo muerto. Pero publican estas mentiras en los periódicos croatas. Les dimos la foto y nunca pensábamos que publicarían algo así”, exclama.
“¡Que el diablo se lleve a todos los de la OTAN! Mataron a tres niños hermosos y dijeron que fue un error. Los tres grandes edificios que destruyeron el 11 de septiembre fueron el castigo de Dios por lo que hicieron. Disfruté de verlo. Lamento mucho que la gente no sepa lo que ocurrió aquí. […] ¡Cuéntenles la verdad! ¡Cuenten lo que vieron! [...].
¡Malditos! ¡Sufrirán huracanes y tsunamis, estoy segura! ¡Ojalá los terroristas consiguiesen atacar la Casa Blanca!”, exclama su esposa y pide que se cuente toda la verdad sobre los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
© RT / Victoria Vorontsova
“No entiendo cómo el mundo puede permitir que la OTAN ni siquiera pida perdón por todo esto”, insiste la estadounidense Anissa Naouai y puntualiza que la imagen de la guerra en Yugoslavia que presentaban los medios de EE.UU. era muy diferente del retrato que hacían de ella los medios serbios.
Una movida desestabilizadora que incluyó al Gobierno
Futbol en Uruguay
Una movida desestabilizadora que incluyó al Gobierno
Francisco Casal quería fuera de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a Sebastián Bauzá porque éste quería licitar los derechos televisivos de la selección. Y movió todos sus contactos. También los del Gobierno, que terminó jugando para que el empresario más poderoso del país se saliera con la suya.
Publicado el: 1 de abril de 2014
Por: Diego Muñoz
En la reunión del viernes entre el presidente de la República, José Mujica, con el entonces presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, y los presidentes de los grandes, se había resuelto que en los partidos del Estadio Centenario y del Parque Central no habría guardia policial. Parecía el punto final, aunque provisorio, a una decisión que Mujica había tomado el jueves en diálogo telefónico con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y que fue comunicada públicamente a través del subsecretario de la cartera, Jorge Vázquez, en medio de una entrevista con Subrayado. El presidente supo tras su diálogo con el ministro que al único al que alcanzaba la medida era al de Miramar-Peñarol, fijado para el domingo a las 16 horas.
Pocas horas después de esa reunión en la Torre Ejecutiva Mujica se juntó con el presidente de la Mutual de Futbolistas, Enrique Saravia. Era el segundo encuentro reciente ya que pocos días antes Saravia había ido junto a Gustavo “El Pato Celeste” Torena a la Torre Ejecutiva para entrevistarse con el presidente.
El viernes por la noche Mujica le comunicó a Saravia la decisión de no mandar policías al Estadio y al Parque.
Sin embargo, la Mutual dejó que se jugará el partido de Liverpool-Nacional el sábado por la tarde y a última hora de la noche decidió comunicarle a Bauzá que sus asociados no se presentarían a jugar el domingo en el Estadio si no había guardia policial para ellos.
Esto desacomodó a Bauzá que se había comprometido con el presidente de Nacional, Eduardo Ache, a que se jugaría toda la fecha. El domingo por la mañana el presidente de la AUF intentó comunicarse con integrantes del gobierno pero no obtuvo respuesta.
“Parece mentira pero lo único que sabemos es que Vázquez va a estar en Punto Penal al mediodía. Tal vez ahí anuncie que mandan policías y se juega. Pero no hemos podido hablar con nadie del Gobierno en lo que va del día”, dijo a 180 el domingo a mediodía un neutral.
Así que todos se sentaron a ver qué decía Vázquez en canal 10 para saber si había fútbol. Cuando el subsecretario comunicó que no se cambiaba la decisión del presidente, el partido de Miramar-Peñarol se cayó. Y con él, el Ejecutivo.
El lunes por la mañana Bauzá y sus compañeros se fueron de la AUF y un rato más tarde Nelson Gutiérrez, uno de los dueños de Tenfield, entró a la Torre Ejecutiva. Lo esperaba el presidente de la República. A la salida Gutiérrez, quien trató al ex ministro Héctor Lescano de haber “despilfarrado, sin ton ni son, los cuantiosos fondos públicos”, dijo que no había hablado con Mujica de fútbol.
Por la noche, mientras en la sede de Daecpu se trabajaba en la lista a Diputados que Saravia encabezará por el Espacio 609, los presidentes de los clubes se reunían en un salón del Náutico reservado por Osvaldo Giménez, principal operador de Tenfield, para hablar de los pasos a seguir.
Mujica respaldó a Casal ante los grandes
El presidente de la República, José Mujica, dio un respaldo explícito a la continuidad de la empresa Tenfield en el fútbol uruguayo. Lo hizo en una reunión organizada por Francisco Casal, de la que Mujica participó junto a los presidentes de Peñarol y Nacional.
Por: Diego Muñoz
A mitad de semana, el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, y el de Nacional, Ricardo Alarcón, recibieron la llamada de Casal quien los invitó a un almuerzo el viernes al mediodía con la intención de hablar de la prolongación del contrato entre la empresa Tenfield y los clubes del fútbol uruguayo. Antes de cortar, el empresario les comunicó que también estaría presente Mujica.
Esa reunión se dio en un restaurante de la zona de Carrasco y en ella, según confirmaron a 180 fuentes cercanas a los participantes, integrantes de la empresa Tenfield explicaron a Damiani y a Alarcón por qué los derechos deben continuar en poder de la empresa de Casal. El presidente de la República avaló los dichos.
No hubo propuesta económica sobre la mesa ni otros temas puntuales respecto de la extensión del vínculo. “El encuentro fue para mostrar que Mujica respalda a Casal y a buen entendedor, pocas palabras bastan”, dijo la fuente.
La reunión en la que Mujica apoyó al empresario acusado por Impositiva como el mayor defraudador de la historia del Uruguay, se produjo un día después de la intervención del ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, en ADM.
Allí, Lescano pidió que la Asociación Uruguaya de Fútbol tenga “soberanía y autonomía” y se refirió específicamente a los derechos televisivos. “La AUF tiene un formidable instrumento que tiene que ver con los derechos de televisación de los campeonatos locales, internacionales y, muy particularmente, de los partidos de la celeste”, dijo el ministro.
Lescano agregó que “la retoma de la soberanía no es contra nadie en particular, sino a favor de razones de competencia y posibilidades de apertura que garanticen los recursos necesarios para una camiseta que no tiene dueño, que es de todos”.
Las declaraciones del ministro motivaron la respuesta del director de Tenfield, Nelson Gutiérrez, quien en una entrevista (sin preguntas) publicada este lunes en El País, atacó fuertemente contra la gestión de Lescano. “Ha despilfarrado, sin ton ni son, los cuantiosos fondos que recibió en volumen histórico demostrando el daño que manos inexpertas le pueden ocasionar al Estado”, dijo Gutiérrez.
El directivo de la empresa dueña de los derechos televisivos dijo que “no es nada nueva esta persecución contra Tenfield por parte de Lescano y de muy poderosos intereses económicos privados”.
Una movida desestabilizadora que incluyó al Gobierno
Francisco Casal quería fuera de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a Sebastián Bauzá porque éste quería licitar los derechos televisivos de la selección. Y movió todos sus contactos. También los del Gobierno, que terminó jugando para que el empresario más poderoso del país se saliera con la suya.
Publicado el: 1 de abril de 2014
Por: Diego Muñoz
En la reunión del viernes entre el presidente de la República, José Mujica, con el entonces presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, y los presidentes de los grandes, se había resuelto que en los partidos del Estadio Centenario y del Parque Central no habría guardia policial. Parecía el punto final, aunque provisorio, a una decisión que Mujica había tomado el jueves en diálogo telefónico con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y que fue comunicada públicamente a través del subsecretario de la cartera, Jorge Vázquez, en medio de una entrevista con Subrayado. El presidente supo tras su diálogo con el ministro que al único al que alcanzaba la medida era al de Miramar-Peñarol, fijado para el domingo a las 16 horas.
Pocas horas después de esa reunión en la Torre Ejecutiva Mujica se juntó con el presidente de la Mutual de Futbolistas, Enrique Saravia. Era el segundo encuentro reciente ya que pocos días antes Saravia había ido junto a Gustavo “El Pato Celeste” Torena a la Torre Ejecutiva para entrevistarse con el presidente.
El viernes por la noche Mujica le comunicó a Saravia la decisión de no mandar policías al Estadio y al Parque.
Sin embargo, la Mutual dejó que se jugará el partido de Liverpool-Nacional el sábado por la tarde y a última hora de la noche decidió comunicarle a Bauzá que sus asociados no se presentarían a jugar el domingo en el Estadio si no había guardia policial para ellos.
Esto desacomodó a Bauzá que se había comprometido con el presidente de Nacional, Eduardo Ache, a que se jugaría toda la fecha. El domingo por la mañana el presidente de la AUF intentó comunicarse con integrantes del gobierno pero no obtuvo respuesta.
“Parece mentira pero lo único que sabemos es que Vázquez va a estar en Punto Penal al mediodía. Tal vez ahí anuncie que mandan policías y se juega. Pero no hemos podido hablar con nadie del Gobierno en lo que va del día”, dijo a 180 el domingo a mediodía un neutral.
Así que todos se sentaron a ver qué decía Vázquez en canal 10 para saber si había fútbol. Cuando el subsecretario comunicó que no se cambiaba la decisión del presidente, el partido de Miramar-Peñarol se cayó. Y con él, el Ejecutivo.
El lunes por la mañana Bauzá y sus compañeros se fueron de la AUF y un rato más tarde Nelson Gutiérrez, uno de los dueños de Tenfield, entró a la Torre Ejecutiva. Lo esperaba el presidente de la República. A la salida Gutiérrez, quien trató al ex ministro Héctor Lescano de haber “despilfarrado, sin ton ni son, los cuantiosos fondos públicos”, dijo que no había hablado con Mujica de fútbol.
Por la noche, mientras en la sede de Daecpu se trabajaba en la lista a Diputados que Saravia encabezará por el Espacio 609, los presidentes de los clubes se reunían en un salón del Náutico reservado por Osvaldo Giménez, principal operador de Tenfield, para hablar de los pasos a seguir.
Mujica respaldó a Casal ante los grandes
El presidente de la República, José Mujica, dio un respaldo explícito a la continuidad de la empresa Tenfield en el fútbol uruguayo. Lo hizo en una reunión organizada por Francisco Casal, de la que Mujica participó junto a los presidentes de Peñarol y Nacional.
Por: Diego Muñoz
A mitad de semana, el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, y el de Nacional, Ricardo Alarcón, recibieron la llamada de Casal quien los invitó a un almuerzo el viernes al mediodía con la intención de hablar de la prolongación del contrato entre la empresa Tenfield y los clubes del fútbol uruguayo. Antes de cortar, el empresario les comunicó que también estaría presente Mujica.
Esa reunión se dio en un restaurante de la zona de Carrasco y en ella, según confirmaron a 180 fuentes cercanas a los participantes, integrantes de la empresa Tenfield explicaron a Damiani y a Alarcón por qué los derechos deben continuar en poder de la empresa de Casal. El presidente de la República avaló los dichos.
No hubo propuesta económica sobre la mesa ni otros temas puntuales respecto de la extensión del vínculo. “El encuentro fue para mostrar que Mujica respalda a Casal y a buen entendedor, pocas palabras bastan”, dijo la fuente.
La reunión en la que Mujica apoyó al empresario acusado por Impositiva como el mayor defraudador de la historia del Uruguay, se produjo un día después de la intervención del ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, en ADM.
Allí, Lescano pidió que la Asociación Uruguaya de Fútbol tenga “soberanía y autonomía” y se refirió específicamente a los derechos televisivos. “La AUF tiene un formidable instrumento que tiene que ver con los derechos de televisación de los campeonatos locales, internacionales y, muy particularmente, de los partidos de la celeste”, dijo el ministro.
Lescano agregó que “la retoma de la soberanía no es contra nadie en particular, sino a favor de razones de competencia y posibilidades de apertura que garanticen los recursos necesarios para una camiseta que no tiene dueño, que es de todos”.
Las declaraciones del ministro motivaron la respuesta del director de Tenfield, Nelson Gutiérrez, quien en una entrevista (sin preguntas) publicada este lunes en El País, atacó fuertemente contra la gestión de Lescano. “Ha despilfarrado, sin ton ni son, los cuantiosos fondos que recibió en volumen histórico demostrando el daño que manos inexpertas le pueden ocasionar al Estado”, dijo Gutiérrez.
El directivo de la empresa dueña de los derechos televisivos dijo que “no es nada nueva esta persecución contra Tenfield por parte de Lescano y de muy poderosos intereses económicos privados”.
El espejo: El dueño del circo
VENEZUELA.
José Vicente RANGEL
El espejo: El dueño del circo
1 A medida que languidece el guarimbeo la situación tiende a aclararse. Se puede decir que la conspiración de los EEUU y de la derecha, fracasó -claro, por ahora, porque la amenaza sigue en pie-. Luego de casi dos meses de intensa violencia protagonizada por grupos de choque apoyados, descaradamente, por alcaldes de oposición; de la ofensiva contra la economía y la bestial campaña mediática montada en el exterior, el gobierno de Maduro no sólo sobrevivió sino que, como lo indican las encuestas, aumentó su apoyo popular en tanto que la oposición se desplomó. El dato confirma la calidad democrática del pueblo venezolano, su rechazo a la aventura golpista, la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la capacidad de conducción del liderazgo chavista que asumió la difícil tarea de suceder a Chávez y de ejecutar su legado.
2 Lo sucedido en el lapso febrero/marzo, cuya característica ha sido la crispación, augurios terribles e insólitas provocaciones, confirma la irresponsabilidad opositora. En una coyuntura compleja fue incapaz de actuar con sindéresis. Pretendió, como siempre lo hace, nadar en dos aguas al mismo tiempo, la legalidad y la subversión. ¿Resultado? Fracasó en el intento, como quedó en evidencia. De nuevo la oposición se embarcó en la temeraria aventura de mezclar actividad cívica y violencia, y como suele suceder en tales circunstancias cosechó derrotas. Las dos líneas hicieron crisis, la violenta en su versión guarimba y la pacífica en su expresión más acabada, la MUD.
3 Pero los poderes fácticos que se trazaron la meta de derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, reaccionaron con rapidez ante la hecatombe. Están convencidos de que es el momento de acabar con el proceso bolivariano ahora. Que la decisión no puede ser diferida. Porque hacerlo equivale a dejar que Maduro se consolide. El imperio y la derecha tuvieron que calarse a Chávez -tascando el freno-, pero no están dispuestos a hacer lo mismo con la sucesión. Por eso estoy convencido que el binomio gobierno EEUU/derecha venezolana intenta, con motivo de lo que ocurrió en el país durante las últimas semanas, un importante cambio. Los organismos que en EEUU tienen a su cargo la carpeta Venezuela -Departamento de Estado, Pentágono-; los que apoyan a la oposición y están involucrados en los planes desestabilizadores -CIA y otros-, arribaron a la conclusión que tienen que asumir la conducción de la conjura en territorio venezolano. Es decir, la ejecución práctica de los operativos previstos, a partir del convencimiento de que la oposición interior no acierta. Que carece de política. Que está minada por las contradicciones. Las sucesivas derrotas electorales son reveladoras de su debilidad para competir con el chavismo, y lo que acaba de suceder con el fracaso del golpe guarimbero, en el que cifraban esperanzas, confirma que esa oposición, su liderazgo, no tiene capacidad para derrocar a Maduro.
4 La MUD está casi desaparecida. Capriles está por el piso. López sufrió un rudo golpe con su detención. Ledezma y Machado restan en vez de sumar, y las encuestas lo confirman. La guarimba abrió una brecha entre sectores de clase media -los más afectados por la violencia- y la cúpula opositora. En tanto, el gobierno de Maduro se fortalece con el dinamismo de su gestión administrativa, su mensaje a favor del diálogo y la ofensiva por la paz que logró incorporar a personajes del mundo económico, empresarial, profesional, político, cultural. ¿Qué hacer?, se plantean en Washington. La presión de los halcones sobre Obama, del lobby cubano de Miami, de los senadores de la ultraderecha y de algunas corporaciones, obliga a reajustar la línea de acción. Ejemplo: asumir, de una vez por todas, el mando de la política hacia Venezuela. O sincerarlo. Por consiguiente, relegar a un segundo plano el papel que hasta ahora cumplen la MUD y otros factores. El sello que se le imprimiría al viraje está delineado en las declaraciones del Vicepresidente Joe Biden contra Maduro en Santiago -con ocasión de su asistencia a la toma de posesión de Michel Bachelet-; en las reiteradas provocaciones del Secretario de Estado, John Kerry, y en las sibilinas afirmaciones del Jefe del Comando Sur, general John Kelly. Todas cargadas de amenazas, abiertas y veladas. Reveladoras de que ahora el problema de Venezuela es directamente con el gobierno de los EEUU y no con quienes conducen la oposición al interior del país. O sea, que la cosa es con el dueño del circo y no con los subordinados. Maduro lo entendió así. Lo intuía. Manejaba buena información. Por eso los pasos que está dando: la alerta al pueblo y a la Fanb, así como la movilización de los amplios y leales apoyos con que cuenta Venezuela en el exterior. En síntesis: la pelea es peleando. Pero, eso sí, con inteligencia. Sin dejarse provocar.
Laberinto
Tres generales de la Fuerza Aérea detenidos por tramar un golpe. Hace tiempo lo venía advirtiendo. Hay un trabajo militar de la oposición de carácter subversivo, al cual hay que pararle. Quienes gobiernan deben tener “ojo pelao”, como se dice en criollo. La institución armada es leal, pero siempre hay tentaciones y desviaciones…La encuestadora “Pronóstico”, sobre la cual no tengo información de compromisos con el gobierno o la oposición trae, en su entrega de marzo -el trabajo de campo se realizó en la Gran Caracas los días 8 y 9 de marzo-, el siguiente resultado a la pregunta “de realizarse elecciones presidenciales, ¿por quién votaría?”: Ledezma 1,3%; Capriles 16,5%; López 17,1%; Machado 0,6%, Maduro 40,3%; candidato no radical 16,5%; otro, ¿cuál?, 7,7%. Como se puede ver, las opciones más radicales, Ledezma y Machado, aparecen con un porcentaje desolador. La otra, López, no responde a las expectativas de algunos medios y analistas…
Por cierto, los peores resultados en todas las encuestas que se hacen en el país, son los de los convocantes a la marcha contra Cuba. Conclusión: la xenofobia no da dividendos…
La madre de todas las guarimbas, de la violencia consumada contra la ciudadanía, son los alcaldes de oposición. Su negligencia, inhibición, dualidad o abierta connivencia con los guarimberos durante los acontecimientos de febrero y marzo, facilitó el desbordamiento del terror en sus municipios. Como consecuencia de su felonía deberían responder por los costosos daños a propiedades públicas y privadas, y la administración de justicia debe establecer responsabilidades por el saldo trágico de muertos y heridos. Se está haciendo, pero hay que ir más a fondo…
Asumí en la IV República una responsabilidad que me condujo al “corazón de las tinieblas”, para decirlo con palabras de Conrad. Es decir, al submundo de la represión más brutal -torturas, desapariciones, detenciones arbitrarias, campos de concentración, eliminación del debido proceso, en fin, terrorismo de Estado-. O sea, violación absoluta, deliberada, consciente de los derechos humanos como nunca había ocurrido en el país. Con el agravante de que todo se consumó en democracia, con asesoría y entrenamiento de expertos norteamericanos en contrainsurgencia y de esbirros cubanos como Posada Carriles. Por eso sorprende el cinismo -¿o desinformación?- de algunas ONG que afirman que ahora ocurren en el país las mayores violaciones de los DDhh de los últimos 50 años. Igual pasa con la asqueante campaña de ciertos medios que difunden falsas versiones sobre actos de tortura, con lo cual degradan la denuncia…
Ojo: Se profundiza brecha en la oposición y aumenta su desesperación. Se torna más peligrosa
José Vicente RANGEL
El espejo: El dueño del circo
1 A medida que languidece el guarimbeo la situación tiende a aclararse. Se puede decir que la conspiración de los EEUU y de la derecha, fracasó -claro, por ahora, porque la amenaza sigue en pie-. Luego de casi dos meses de intensa violencia protagonizada por grupos de choque apoyados, descaradamente, por alcaldes de oposición; de la ofensiva contra la economía y la bestial campaña mediática montada en el exterior, el gobierno de Maduro no sólo sobrevivió sino que, como lo indican las encuestas, aumentó su apoyo popular en tanto que la oposición se desplomó. El dato confirma la calidad democrática del pueblo venezolano, su rechazo a la aventura golpista, la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la capacidad de conducción del liderazgo chavista que asumió la difícil tarea de suceder a Chávez y de ejecutar su legado.
2 Lo sucedido en el lapso febrero/marzo, cuya característica ha sido la crispación, augurios terribles e insólitas provocaciones, confirma la irresponsabilidad opositora. En una coyuntura compleja fue incapaz de actuar con sindéresis. Pretendió, como siempre lo hace, nadar en dos aguas al mismo tiempo, la legalidad y la subversión. ¿Resultado? Fracasó en el intento, como quedó en evidencia. De nuevo la oposición se embarcó en la temeraria aventura de mezclar actividad cívica y violencia, y como suele suceder en tales circunstancias cosechó derrotas. Las dos líneas hicieron crisis, la violenta en su versión guarimba y la pacífica en su expresión más acabada, la MUD.
3 Pero los poderes fácticos que se trazaron la meta de derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, reaccionaron con rapidez ante la hecatombe. Están convencidos de que es el momento de acabar con el proceso bolivariano ahora. Que la decisión no puede ser diferida. Porque hacerlo equivale a dejar que Maduro se consolide. El imperio y la derecha tuvieron que calarse a Chávez -tascando el freno-, pero no están dispuestos a hacer lo mismo con la sucesión. Por eso estoy convencido que el binomio gobierno EEUU/derecha venezolana intenta, con motivo de lo que ocurrió en el país durante las últimas semanas, un importante cambio. Los organismos que en EEUU tienen a su cargo la carpeta Venezuela -Departamento de Estado, Pentágono-; los que apoyan a la oposición y están involucrados en los planes desestabilizadores -CIA y otros-, arribaron a la conclusión que tienen que asumir la conducción de la conjura en territorio venezolano. Es decir, la ejecución práctica de los operativos previstos, a partir del convencimiento de que la oposición interior no acierta. Que carece de política. Que está minada por las contradicciones. Las sucesivas derrotas electorales son reveladoras de su debilidad para competir con el chavismo, y lo que acaba de suceder con el fracaso del golpe guarimbero, en el que cifraban esperanzas, confirma que esa oposición, su liderazgo, no tiene capacidad para derrocar a Maduro.
4 La MUD está casi desaparecida. Capriles está por el piso. López sufrió un rudo golpe con su detención. Ledezma y Machado restan en vez de sumar, y las encuestas lo confirman. La guarimba abrió una brecha entre sectores de clase media -los más afectados por la violencia- y la cúpula opositora. En tanto, el gobierno de Maduro se fortalece con el dinamismo de su gestión administrativa, su mensaje a favor del diálogo y la ofensiva por la paz que logró incorporar a personajes del mundo económico, empresarial, profesional, político, cultural. ¿Qué hacer?, se plantean en Washington. La presión de los halcones sobre Obama, del lobby cubano de Miami, de los senadores de la ultraderecha y de algunas corporaciones, obliga a reajustar la línea de acción. Ejemplo: asumir, de una vez por todas, el mando de la política hacia Venezuela. O sincerarlo. Por consiguiente, relegar a un segundo plano el papel que hasta ahora cumplen la MUD y otros factores. El sello que se le imprimiría al viraje está delineado en las declaraciones del Vicepresidente Joe Biden contra Maduro en Santiago -con ocasión de su asistencia a la toma de posesión de Michel Bachelet-; en las reiteradas provocaciones del Secretario de Estado, John Kerry, y en las sibilinas afirmaciones del Jefe del Comando Sur, general John Kelly. Todas cargadas de amenazas, abiertas y veladas. Reveladoras de que ahora el problema de Venezuela es directamente con el gobierno de los EEUU y no con quienes conducen la oposición al interior del país. O sea, que la cosa es con el dueño del circo y no con los subordinados. Maduro lo entendió así. Lo intuía. Manejaba buena información. Por eso los pasos que está dando: la alerta al pueblo y a la Fanb, así como la movilización de los amplios y leales apoyos con que cuenta Venezuela en el exterior. En síntesis: la pelea es peleando. Pero, eso sí, con inteligencia. Sin dejarse provocar.
Laberinto
Tres generales de la Fuerza Aérea detenidos por tramar un golpe. Hace tiempo lo venía advirtiendo. Hay un trabajo militar de la oposición de carácter subversivo, al cual hay que pararle. Quienes gobiernan deben tener “ojo pelao”, como se dice en criollo. La institución armada es leal, pero siempre hay tentaciones y desviaciones…La encuestadora “Pronóstico”, sobre la cual no tengo información de compromisos con el gobierno o la oposición trae, en su entrega de marzo -el trabajo de campo se realizó en la Gran Caracas los días 8 y 9 de marzo-, el siguiente resultado a la pregunta “de realizarse elecciones presidenciales, ¿por quién votaría?”: Ledezma 1,3%; Capriles 16,5%; López 17,1%; Machado 0,6%, Maduro 40,3%; candidato no radical 16,5%; otro, ¿cuál?, 7,7%. Como se puede ver, las opciones más radicales, Ledezma y Machado, aparecen con un porcentaje desolador. La otra, López, no responde a las expectativas de algunos medios y analistas…
Por cierto, los peores resultados en todas las encuestas que se hacen en el país, son los de los convocantes a la marcha contra Cuba. Conclusión: la xenofobia no da dividendos…
La madre de todas las guarimbas, de la violencia consumada contra la ciudadanía, son los alcaldes de oposición. Su negligencia, inhibición, dualidad o abierta connivencia con los guarimberos durante los acontecimientos de febrero y marzo, facilitó el desbordamiento del terror en sus municipios. Como consecuencia de su felonía deberían responder por los costosos daños a propiedades públicas y privadas, y la administración de justicia debe establecer responsabilidades por el saldo trágico de muertos y heridos. Se está haciendo, pero hay que ir más a fondo…
Asumí en la IV República una responsabilidad que me condujo al “corazón de las tinieblas”, para decirlo con palabras de Conrad. Es decir, al submundo de la represión más brutal -torturas, desapariciones, detenciones arbitrarias, campos de concentración, eliminación del debido proceso, en fin, terrorismo de Estado-. O sea, violación absoluta, deliberada, consciente de los derechos humanos como nunca había ocurrido en el país. Con el agravante de que todo se consumó en democracia, con asesoría y entrenamiento de expertos norteamericanos en contrainsurgencia y de esbirros cubanos como Posada Carriles. Por eso sorprende el cinismo -¿o desinformación?- de algunas ONG que afirman que ahora ocurren en el país las mayores violaciones de los DDhh de los últimos 50 años. Igual pasa con la asqueante campaña de ciertos medios que difunden falsas versiones sobre actos de tortura, con lo cual degradan la denuncia…
Ojo: Se profundiza brecha en la oposición y aumenta su desesperación. Se torna más peligrosa
Los neonazis patrullan Kiev
Los neonazis patrullan Kiev
Publicado el 3/31/14
UNAI ARANZADI / REBELION – Es media noche y la columna de encapuchados sale de uno de los aledaños de la plaza de la Independencia, hoy más conocida como “Euromaidán”. Son unos sesenta, con ropa militar, chalecos antibalas, barras de acero, cascos y hasta cartucheras que podrían albergar pistolas. Aquí fue donde el pasado veintiuno de noviembre se iniciaron las protestas a favor de la asociación de Ucrania con la Unión Europea, las cuales terminaron en golpe de Estado contra Viktor Yanukóvich, un presidente electo pero corrupto.
Según Oleksander, un vecino que aplaude al paso de lo que él llama “brigadas de luchadores”, la actividad de estos hombres alzados en armas comienza a las doce y termina a las seis de la mañana, y como esta “brigada”, horas antes se divisaban con facilidad otras columnas de los diferentes grupos ultraderechistas que dominan la zona durante las veinticuatro horas. “Tienen dividido todo el centro histórico de Kiev para evitar la presencia de extranjeros, comunistas, homosexuales y rusos”, afirma este vecino que dice ser “un simple defensor de una Ucrania unida y disciplinada a la que le hace falta orden y honor”. Desde hace unos días, en Internet ya se pueden ver los videos de violentos “operativos de limpieza” llevados a cabo por estos grupos contra simples transeúntes, cargos públicos y hasta un blindado del ejército paseándose por el centro de la ciudad con la bandera de Svoboda, el partido neonazi que hoy está en el gobierno con un vice primer ministro, tres ministros, el fiscal general del Estado y cinco gobernadores de provincias entre otras decenas de importantes cargos públicos con responsabilidades en el Estado.
“Pero ellos no son los únicos que están luchando. Nosotros somos tan patriotas como ellos o más. De hecho muchos militantes de Svoboda se han cambiado a nuestro movimiento”. Mykola, que se encarga de “evitar que vengan espías extranjeros” a la plaza de la Independencia, viste ropa militar, dice esconder una Makarov de 9mm y lleva un radio transmisor adherido al pecho. Es miembro del nuevo partido Pravy Sektor (Sector Derecho) y se acerca a hacer preguntas “a todo aquel que pueda suponer una amenaza para la revolución que hemos comenzado”. Sereno a pesar de un aliento que destila vodka, enumera las alianzas que hasta el momento les han ayudado. “La Unión Europea nos ha sido favorable y sería bueno ingresar en ella más adelante, por eso algunos ponen las estrellitas alrededor de nuestro escudo nacional.
Sin embargo nosotros somos más bien tercera vía, eso sí, dentro de la OTAN. Si nos apoyan los americanos hasta lucharíamos contra Rusia”. El partido nacionalsocialista Svoboda, aunque en este momento vive el punto álgido de su historia lleva desde principios de los noventa en activo (bajo las siglas de partido “nacional social”) y tiempo en las instituciones, pero otros, como Pravy Sektor, se fundó al calor de las primeras protestas europeístas del pasado noviembre, y se estima que hoy cuenta con más de cinco mil miembros entrenados y bien pertrechados de su característica indumentaria bélica. No obstante, desde finales del año pasado ambos se han beneficiado de una articulación, financiación y crecimiento difícil de explicar, y atribuida por el exjefe de los servicios de inteligencia, Alexánder Yakimenko, “a la obvia llegada de donantes extranjeros que a través de algunas embajadas que distribuyeron grandes cantidades de divisas.
Eso se pudo comprobar por sus visitas a embajadas como la de Polonia y Estados Unidos o en cómo se cambiaron dólares alrededor de Maidan”. Miles de chalecos antibalas a 1200 dólares la unidad, equipos de radio para comunicarse, ranchos con los que alimentar a todas sus “brigadas” o los rifles con mira telescópica que utilizaron durante el “Euromaidán” suponen un gasto muy considerable que choca con la realidad de unos grupos surgidos de la marginalidad y el paro. Precisamente en uno de esos ranchos, “la patriota Sofiya”, como le llaman sus compañeros, sirve sopa, café y bocadillos a los militantes de guardia. Al ser preguntada por quien financia estas cantinas que abastecen veinticuatro horas al día a unos pocos miles de neonazis, responde con un escueto, “nos quiere mucha gente, dentro y fuera”.
La plaza del “Euromaidán” es un rosario de tiendas de campaña color caqui, remolques-caldera del ejército que sirven para calentar las estancias de los paramilitares, barricadas tan altas como casas, fogatas donde se cocina las veinticuatro horas y edificios ocupados en los que los centinelas son jóvenes y adultos con cascos militares, pasamontañas y rosarios colgados de los antebrazos.
En la puerta de lo que antes era un edificio de la administración pública, los hombres de Pravy Sektor que lo ocupan ya están borrachos, y han dejado sus porras y escudos sobre una suerte de sacos terreros que a modo de trinchera protegen la entrada. Sobreexcitados, cada uno de ellos tiene su propia versión de lo que sucedió durante lo que ellos llaman “la revolución”, y aunque casi todos hablan a favor de continuar en alianza con Estados Unidos o Alemania (países que tuvieron y vuelven a tener conexión directa con estos grupos ultras) otros prefieren mantener relaciones internacionales de un perfil más bajo, lo que llaman “la solidaridad de las naciones europeas”, en alusión a las alianzas que han construido tras recibir las visitas de emergentes grupos neonazis como los Nordisk Ungdom de Suecia, el NPD de Alemania o Jobbik de Hungría entre otras docenas de organizaciones de extrema derecha que han hecho de Kiev su nueva meca.
A pocos metros de ahí, tras el check point paramilitar que a falta de autoridad legal controla uno de los accesos a la plaza, Vasyl vende recuerdos de “la revolución ucraniana”, así como souvenirs de Svoboda, banderas de Ucrania mezcladas con la de la Unión Europea y parches de Pravy Sektor. Los compradores de dicha simbología ultranacionalista no son tanto los skin heads venidos de todo el mundo o uniformados locales, sino familias con niños, visitantes de provincias y algunos jóvenes que dicen no estar de acuerdo con Pravy Sektor o Svoboda, ”aunque son patriotas y en cierta medida les entendemos”, asegura Nataliya, estudiante de bellas artes y fervorosa defensora “de los valores que representa la Unión Europea”.
Uno de los productos que más se vende en estos puestos es la efigie que en la nueva Kiev ha desplazado el escaso culto que aún se rendía a la figura de Lenin. Se trata de Stepan Bandera, héroe nacional para gran parte del nuevo Gobierno y fundador del “Ejército Insurgente Ucraniano”, la agrupación armada que durante la segunda guerra mundial colaboró con los nazis alemanes en el extermino de polacos, comunistas y sobre todo judíos, el colectivo minoritario más contradictorio bajo el nuevo Gobierno. Días después de que un líder de Pravy Sektor, Aleksandr Muzychko –fallecido esta semana en un tiroteo aún por aclarar- diese un discurso incendiario –Kalashnikov en mano- sobre los judíos, Reuven Din El, el embajador de Israel en Ucrania se reunió con Dmytro Yaros (otra cabeza visible de Pravy Sektor) zanjando en algún tipo de acuerdo no revelado toda posible confrontación entre la comunidad judía y los ultraderechistas que hoy gobiernan el país.
En este sentido, la “Agencia de Noticias Judía” llega aún más lejos, publicando informaciones (que diarios israelíes como Haaretz también han difundido) según las cuales varios miembros relacionados con el ejército israelí estuvieron bajo las ordenes de Svoboda durante los combates acaecidos en el “Euromaidán”, destacando una pequeña unidad israelí llamada “los cascos azules” que eran de origen ucraniano (como tantos israelíes) lo cual facilitaba su perfecta mimetización en la sociedad. Su líder, un exmilitar que hablando en hebreo no quiso aclarar si acudió a Kiev como contratista del gobierno sionista o como voluntario, declaró, “no pertenezco a Svoboda aunque he operado bajo sus ordenes. Para mí, son como hermanos, y no olvidemos que en las protestas había muchos judíos”, extremo confirmado desde diciembre por el diario conservador, Jerusalem Post quien publicó un reportaje en el que afirmaban que “judíos jóvenes de organizaciones internacionales han prestado apoyo logístico así como organizativo en las barricadas”.
El encuentro entre el embajador israelí en Kiev con Dymitro Yarosh (que se produjo poco antes del de Netanyahu con Obama en la Casa Blanca) es posible que responda, no sólo a contener cualquier posible ataque descontrolado contra miembros de la comunidad judía, si no a tratar el tema de “la seguridad” como una estrategia local de participación internacional, pues hoy, Dymitro Yarosh no sólo es un alto cargo en Pravy Sektor, sino secretario para la seguridad nacional, y por ende, responsabilidad de gran interés para Estados Unidos y Europa Occidental.
Ya de madrugada, a varias manzanas del “Euromaidán”, donde las pintadas de las SS (en clara alusión a las Waffen-SS de Hitler) son menos frecuentes, algunas oscuras calles son controladas por “pequeñas unidades patrióticas” de cuatro o cinco hombres en estado de embriaguez, como la que lidera esta madrugada de sábado el joven Bodan. “A veces tenemos discusiones con ellos, pero casi toda la policía confía en nosotros. Donde nosotros estamos no se roba, no hay crimen sino orden y respeto por la verdadera Ley”. A la pregunta de cuál es la verdadera ley, responde. “Nosotros somos la ley.
Tenemos la fiscalía del Estado con Svoboda, la jefatura de seguridad nacional con Pravy Sektor y a Ihor tenyukh también de Svoboda como Ministro de Defensa. ¿Qué más quieres?”. La pandilla paramilitar continúa su errático tránsito en busca de un que hacer. En la zona no se divisa policía, tan sólo una coche patrulla vacío que tratan como si fuese suyo. Tampoco se aprecia ni un décimo de toda la prensa extranjera que desde esta plaza y estas calles legitimó “la revolución” contra el anterior gobierno. Así, el fascismo campa por Kiev a sus anchas, sin policía que los reduzca ni prensa que lo denuncie.
www.independentdocs.com
Publicado el 3/31/14
UNAI ARANZADI / REBELION – Es media noche y la columna de encapuchados sale de uno de los aledaños de la plaza de la Independencia, hoy más conocida como “Euromaidán”. Son unos sesenta, con ropa militar, chalecos antibalas, barras de acero, cascos y hasta cartucheras que podrían albergar pistolas. Aquí fue donde el pasado veintiuno de noviembre se iniciaron las protestas a favor de la asociación de Ucrania con la Unión Europea, las cuales terminaron en golpe de Estado contra Viktor Yanukóvich, un presidente electo pero corrupto.
Según Oleksander, un vecino que aplaude al paso de lo que él llama “brigadas de luchadores”, la actividad de estos hombres alzados en armas comienza a las doce y termina a las seis de la mañana, y como esta “brigada”, horas antes se divisaban con facilidad otras columnas de los diferentes grupos ultraderechistas que dominan la zona durante las veinticuatro horas. “Tienen dividido todo el centro histórico de Kiev para evitar la presencia de extranjeros, comunistas, homosexuales y rusos”, afirma este vecino que dice ser “un simple defensor de una Ucrania unida y disciplinada a la que le hace falta orden y honor”. Desde hace unos días, en Internet ya se pueden ver los videos de violentos “operativos de limpieza” llevados a cabo por estos grupos contra simples transeúntes, cargos públicos y hasta un blindado del ejército paseándose por el centro de la ciudad con la bandera de Svoboda, el partido neonazi que hoy está en el gobierno con un vice primer ministro, tres ministros, el fiscal general del Estado y cinco gobernadores de provincias entre otras decenas de importantes cargos públicos con responsabilidades en el Estado.
“Pero ellos no son los únicos que están luchando. Nosotros somos tan patriotas como ellos o más. De hecho muchos militantes de Svoboda se han cambiado a nuestro movimiento”. Mykola, que se encarga de “evitar que vengan espías extranjeros” a la plaza de la Independencia, viste ropa militar, dice esconder una Makarov de 9mm y lleva un radio transmisor adherido al pecho. Es miembro del nuevo partido Pravy Sektor (Sector Derecho) y se acerca a hacer preguntas “a todo aquel que pueda suponer una amenaza para la revolución que hemos comenzado”. Sereno a pesar de un aliento que destila vodka, enumera las alianzas que hasta el momento les han ayudado. “La Unión Europea nos ha sido favorable y sería bueno ingresar en ella más adelante, por eso algunos ponen las estrellitas alrededor de nuestro escudo nacional.
Sin embargo nosotros somos más bien tercera vía, eso sí, dentro de la OTAN. Si nos apoyan los americanos hasta lucharíamos contra Rusia”. El partido nacionalsocialista Svoboda, aunque en este momento vive el punto álgido de su historia lleva desde principios de los noventa en activo (bajo las siglas de partido “nacional social”) y tiempo en las instituciones, pero otros, como Pravy Sektor, se fundó al calor de las primeras protestas europeístas del pasado noviembre, y se estima que hoy cuenta con más de cinco mil miembros entrenados y bien pertrechados de su característica indumentaria bélica. No obstante, desde finales del año pasado ambos se han beneficiado de una articulación, financiación y crecimiento difícil de explicar, y atribuida por el exjefe de los servicios de inteligencia, Alexánder Yakimenko, “a la obvia llegada de donantes extranjeros que a través de algunas embajadas que distribuyeron grandes cantidades de divisas.
Eso se pudo comprobar por sus visitas a embajadas como la de Polonia y Estados Unidos o en cómo se cambiaron dólares alrededor de Maidan”. Miles de chalecos antibalas a 1200 dólares la unidad, equipos de radio para comunicarse, ranchos con los que alimentar a todas sus “brigadas” o los rifles con mira telescópica que utilizaron durante el “Euromaidán” suponen un gasto muy considerable que choca con la realidad de unos grupos surgidos de la marginalidad y el paro. Precisamente en uno de esos ranchos, “la patriota Sofiya”, como le llaman sus compañeros, sirve sopa, café y bocadillos a los militantes de guardia. Al ser preguntada por quien financia estas cantinas que abastecen veinticuatro horas al día a unos pocos miles de neonazis, responde con un escueto, “nos quiere mucha gente, dentro y fuera”.
La plaza del “Euromaidán” es un rosario de tiendas de campaña color caqui, remolques-caldera del ejército que sirven para calentar las estancias de los paramilitares, barricadas tan altas como casas, fogatas donde se cocina las veinticuatro horas y edificios ocupados en los que los centinelas son jóvenes y adultos con cascos militares, pasamontañas y rosarios colgados de los antebrazos.
En la puerta de lo que antes era un edificio de la administración pública, los hombres de Pravy Sektor que lo ocupan ya están borrachos, y han dejado sus porras y escudos sobre una suerte de sacos terreros que a modo de trinchera protegen la entrada. Sobreexcitados, cada uno de ellos tiene su propia versión de lo que sucedió durante lo que ellos llaman “la revolución”, y aunque casi todos hablan a favor de continuar en alianza con Estados Unidos o Alemania (países que tuvieron y vuelven a tener conexión directa con estos grupos ultras) otros prefieren mantener relaciones internacionales de un perfil más bajo, lo que llaman “la solidaridad de las naciones europeas”, en alusión a las alianzas que han construido tras recibir las visitas de emergentes grupos neonazis como los Nordisk Ungdom de Suecia, el NPD de Alemania o Jobbik de Hungría entre otras docenas de organizaciones de extrema derecha que han hecho de Kiev su nueva meca.
A pocos metros de ahí, tras el check point paramilitar que a falta de autoridad legal controla uno de los accesos a la plaza, Vasyl vende recuerdos de “la revolución ucraniana”, así como souvenirs de Svoboda, banderas de Ucrania mezcladas con la de la Unión Europea y parches de Pravy Sektor. Los compradores de dicha simbología ultranacionalista no son tanto los skin heads venidos de todo el mundo o uniformados locales, sino familias con niños, visitantes de provincias y algunos jóvenes que dicen no estar de acuerdo con Pravy Sektor o Svoboda, ”aunque son patriotas y en cierta medida les entendemos”, asegura Nataliya, estudiante de bellas artes y fervorosa defensora “de los valores que representa la Unión Europea”.
Uno de los productos que más se vende en estos puestos es la efigie que en la nueva Kiev ha desplazado el escaso culto que aún se rendía a la figura de Lenin. Se trata de Stepan Bandera, héroe nacional para gran parte del nuevo Gobierno y fundador del “Ejército Insurgente Ucraniano”, la agrupación armada que durante la segunda guerra mundial colaboró con los nazis alemanes en el extermino de polacos, comunistas y sobre todo judíos, el colectivo minoritario más contradictorio bajo el nuevo Gobierno. Días después de que un líder de Pravy Sektor, Aleksandr Muzychko –fallecido esta semana en un tiroteo aún por aclarar- diese un discurso incendiario –Kalashnikov en mano- sobre los judíos, Reuven Din El, el embajador de Israel en Ucrania se reunió con Dmytro Yaros (otra cabeza visible de Pravy Sektor) zanjando en algún tipo de acuerdo no revelado toda posible confrontación entre la comunidad judía y los ultraderechistas que hoy gobiernan el país.
En este sentido, la “Agencia de Noticias Judía” llega aún más lejos, publicando informaciones (que diarios israelíes como Haaretz también han difundido) según las cuales varios miembros relacionados con el ejército israelí estuvieron bajo las ordenes de Svoboda durante los combates acaecidos en el “Euromaidán”, destacando una pequeña unidad israelí llamada “los cascos azules” que eran de origen ucraniano (como tantos israelíes) lo cual facilitaba su perfecta mimetización en la sociedad. Su líder, un exmilitar que hablando en hebreo no quiso aclarar si acudió a Kiev como contratista del gobierno sionista o como voluntario, declaró, “no pertenezco a Svoboda aunque he operado bajo sus ordenes. Para mí, son como hermanos, y no olvidemos que en las protestas había muchos judíos”, extremo confirmado desde diciembre por el diario conservador, Jerusalem Post quien publicó un reportaje en el que afirmaban que “judíos jóvenes de organizaciones internacionales han prestado apoyo logístico así como organizativo en las barricadas”.
El encuentro entre el embajador israelí en Kiev con Dymitro Yarosh (que se produjo poco antes del de Netanyahu con Obama en la Casa Blanca) es posible que responda, no sólo a contener cualquier posible ataque descontrolado contra miembros de la comunidad judía, si no a tratar el tema de “la seguridad” como una estrategia local de participación internacional, pues hoy, Dymitro Yarosh no sólo es un alto cargo en Pravy Sektor, sino secretario para la seguridad nacional, y por ende, responsabilidad de gran interés para Estados Unidos y Europa Occidental.
Ya de madrugada, a varias manzanas del “Euromaidán”, donde las pintadas de las SS (en clara alusión a las Waffen-SS de Hitler) son menos frecuentes, algunas oscuras calles son controladas por “pequeñas unidades patrióticas” de cuatro o cinco hombres en estado de embriaguez, como la que lidera esta madrugada de sábado el joven Bodan. “A veces tenemos discusiones con ellos, pero casi toda la policía confía en nosotros. Donde nosotros estamos no se roba, no hay crimen sino orden y respeto por la verdadera Ley”. A la pregunta de cuál es la verdadera ley, responde. “Nosotros somos la ley.
Tenemos la fiscalía del Estado con Svoboda, la jefatura de seguridad nacional con Pravy Sektor y a Ihor tenyukh también de Svoboda como Ministro de Defensa. ¿Qué más quieres?”. La pandilla paramilitar continúa su errático tránsito en busca de un que hacer. En la zona no se divisa policía, tan sólo una coche patrulla vacío que tratan como si fuese suyo. Tampoco se aprecia ni un décimo de toda la prensa extranjera que desde esta plaza y estas calles legitimó “la revolución” contra el anterior gobierno. Así, el fascismo campa por Kiev a sus anchas, sin policía que los reduzca ni prensa que lo denuncie.
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