8 abr 2014

Multinacionales evaden masivamente impuestos en EEUU

RT.
Multinacionales evaden masivamente impuestos en EEUU
Publicado el 4/03/14

Gran parte del dinero acumulado en distintos paraísos fiscales y otras zonas con un régimen tributario especial es fruto de la evasión fiscal, sostiene una reciente publicación del periódico ‘The Atlantic’. En especial destacan los gigantes tecnológicos y las compañías de salud, que gozan de unos sistemas sofisticados de filiales y dependencias enramadas para canalizar las ganancias de las zonas con impuestos altos a otras, que gozan de impuestos relativamente bajos.

Así, recuerda el periodista Matthew O’Brien, Apple inventó un método formalmente legal de cómo evadir por completo el impuesto corporativo sobre la renta. La multinacional fundó en Irlanda una compañía caparazón, Schrödinger, que de conformidad con las leyes locales no debía pagar impuestos por ser administrada y operada desde EE.UU. y en el propio país norteamericano estaba exonerada del tributo por ser una filial incorporada en el extranjero.

Las autoridades estadounidenses gravan la diferencia entre lo que las empresas pagan en el extranjero a título de impuesto sobre la renta y lo que habrían pagado en territorio nacional. De esta manera, razona el analista, no debería haber ninguna ventaja en evadir impuestos transfiriendo parte del negocio o registrándolo íntegramente en un país extranjero.

Acumular recursos tributables en el extranjero solo tiene sentido en caso de que los más ricos estén esperando otras “vacaciones fiscales” que les permitirían repatriar sus capitales sin penalizaciones, tal y como ya ocurrió entre los años 2004 y 2005. La lógica de esa medida, declarada por el presidente George W. Bush, era la siguiente: en vez de pagar la diferencia entre lo que se cobraría en territorio de EE.UU. y en el respectivo paraíso fiscal, las compañías volverían a casa las ganancias acumuladas en el extranjero y sólo pagarían una tasa nominal.

En teoría todo el capital de entrada se convertiría en inversión y empleos, pero en realidad esto no funcionó, dice el periodista. El intento de 2004 fue fallido, según lo revela la estadística del recaudo y los gastos. Entonces, se pregunta ‘The Atlantic’, ¿qué es lo que esperan los más ricos que están detrás de la lista S&P 500, si no una nueva edición de aquellas “vacaciones”, que los expertos tachan como “la peor solución de la política económica”?

Otro importante índice numérico que destaca el periódico: el 70% de aquel montante de 1,9 billones de ingresos retirados de EE.UU. está siendo controlado por 45 compañías de la lista S&P 500.

RT

Riesgo de hambruna en Sudán del Sur

Por guerra civil
Riesgo de hambruna en Sudán del Sur
03.04.2014
GINEBRA (Uypress) —
La guerra civil en Sudán del Sur está llevando hacia la hambruna a más de tres millones de personas, producto de la guerra civil que tiene lugar desde 2013, advirtió la ONU este jueves.
"Tenemos a 3,7 millones de personas que ya están en grave riesgo de inanición", dijo en Ginebra Toby Lanzer, responsable de las operaciones humanitarias de la ONU en el país.

La guerra civil está poniendo en riesgo la siembra de abril y mayo que llevan adelante los agricultores sursudaneses, esencial para la cosecha de noviembre y diciembre.

"Si nos perdemos la temporada de siembra, habrá un declive catastrófico en la seguridad alimentaria", dijo Lanzer, y advirtió que si la situación empeora podría afectar a hasta siete millones de personas en todo el país y convertirse en la hambruna más grave en el continente desde la de Etiopía en los años 1980.

La violencia en el país ha impedido además a las agencias de la ONU instalar depósitos de provisiones antes de la temporada de lluvias, cuando el acceso por carretera será mucho más difícil, explicaron desde el organismo internacional.

Hasta ahora más de 800 mil personas tuvieron que desplazarse dentro de Sudán y otras 255 mil se fueron a países vecinos como Etiopía, Kenia, Uganda y Sudán, según datos de la ONU.

Rusia no llora por el portazo del G-8

IPS
Rusia no llora por el portazo del G-8

03.04.2014

NACIONES UNIDAS (IPS/Thalif Deen) - Cuando las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, decidieron expulsar a Rusia del Grupo de los Ocho (G-8) países más industrializados, se propusieron “aislar” al presidente Vladimir Putin por haberse “anexado” a Crimea.
"¿Qué es lo que sigue? Expulsar a Rusia de las Naciones Unidas (y del Grupo de los 20 (G-20)?", preguntó en tono de broma un diplomático asiático en los corredores de la sede del foro mundial, insinuando que solo podría ser una fantasía política de Occidente.

La expulsión de Rusia del G-8 no tuvo mayores trámites, pues fue una decisión de los demás miembros del selecto club: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón, con el apoyo de la Unión Europea (UE) como bloque.

Pero el G-20 es una coalición integrada tanto por naciones del Norte industrializado como del Sur en desarrollo, y en la que tienen gran peso las potencias económicas emergentes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Australia habría advertido a Rusia que podría ser excluida de la próxima cumbre del G-20 prevista para noviembre en Brisbane, en ese país. Pero eso es más fácil de decir que de hacerse.

Reunidos en forma paralela a la Cumbre de Seguridad Nuclear realizada en La Haya el 24 y el 25 de marzo, los cancilleres del BRICS respondieron a la amenaza australiana.

En una declaración divulgada durante la cumbre, los ministros dijeron que "la custodia del G-20 pertenece a todos los estados miembro por igual, y ningún estado puede determinar unilateralmente su naturaleza y su carácter".

El G-20 agrupa a Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la UE. Cuenta además con algunos invitados fijos.

Cuando se votó el 28 de marzo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas una resolución implícitamente crítica a la actitud de Rusia frente a la crisis en Ucrania, los cuatro socios de Moscú en el BRICS se abstuvieron, junto a otros 54.

La resolución finalmente obtuvo 100 votos a favor, 11 en contra y 58 abstenciones.

Chakravarthi Raghavan, editor emérito del South-North Development Monitor, con sede en Ginebra, relativizó el impacto del G-8 y del G-20.

"En el mejor de los casos, son agrupaciones informales autoconformadas sin ninguna legitimidad, con meros ejercicios anuales costosos donde se ocasionalmente se producen reuniones paralelas de alguna utilidad", dijo a IPS.

Explicó además que el G-8 nació (en realidad como G-7, sin Rusia) para atender problemas económicos comunes y afrontar la crisis del petróleo de 1973, cuando los países árabes se negaron a exportar el crudo a las naciones que habían apoyado a Israel en la guerra de Yom Kippur.

Pero pronto quedó claro que el proceso dentro de la agrupación no era efectivo, y el objetivo inicial de estimular un franco y espontáneo intercambio de ideas entre sus líderes había fracasado.

"La propia burocracia y los ministerios de los gobiernos no querían que el proceso avanzara", dijo Raghavan, veterano periodista, ex editor en jefe de Press Trust of India y quien ha cubierto temas de la ONU durante varias décadas para IPS, en Nueva York y en Ginebra.

Pero en vez suspender sus encuentros anuales, los líderes del grupo continuaron reuniéndose, aun cuando perdieron su enfoque original en la economía y cuando los resultados de esas cumbres siempre estaban decididos de antemano.

El entonces G-7 poco a poco comenzó a pronunciarse sobre todo tipo de temas, pero ninguno de sus líderes aseguraba que las decisiones fueran cumplidas en sus propios países.

Vijay Prashad, autor del libro "The Poorer Nations: A Possible History of the Global South" (Las naciones más pobres: una posible historia del Sur global), dijo a IPS que el proceso que ha regido a la agrupación desde 1998, cuando se sumó Rusia, ha sido tan opaco como el que llevó a la virtual expulsión de Moscú.

El G-7 nació en 1974, en palabras del expresidente estadounidense Gerald Ford, "para asegurar que la crisis económica mundial no sea vista como una crisis del sistema democrático o capitalista", recordó Prashad.

La crisis "debía ser vista como un shock momentáneo, no con un desafío sistemático", añadió.

La nueva dispensación neoliberal, tras el colapso de la Unión Soviética, permitió el ingreso de Rusia, a quien se le prometió que la Organización del Tratado del Atlántico Norte no avanzaría más allá de la frontera alemana, explicó Prashad, de la American University de Beirut.

En tanto, Raghavan dijo que el G-20 se pronuncia sobre una amplia gama de temas políticos, económicos y de otras arenas, pero cada vez con menos efecto, como cuando ha llamado sin éxito a concluir la ronda de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio.

Algunas de sus posturas sobre la situación financiera mundial se diluyeron y no se tradujeron en decisiones o normas debido a la fuerte presión de los grandes grupos financieros de Nueva York y Londres, explicó el analista, autor del libro "Third World in the Third Millennium" (El Tercer Mundo en el tercer milenio).

Los expertos consideraron poco probable una expulsión de Rusia del G-20. Y en caso de que se produzca, tendrá limitadas consecuencias.


7 abr 2014

Francia: ¿el giro a la izquierda?

Nuevo gabinete

Francia: ¿el giro a la izquierda?

PARÍS (Uypress)

Se dio a conocer este miércoles la integración del nuevo Gabinete ministerial francés, donde destaca la presencia de la ex esposa del presidente Hollande, Ségolène Royal.

El secretario general del Palacio del Elíseo, Pierre-Rene Lemas, dio a conocer al nuevo gobierno del presidente de Francia, François Hollande, un día después de que asumiera su cargo como primer ministro el hispano-francés Manuel Valls.

El nuevo Gabinete está compuesto por 16 ministros, siete de los cuales mujeres. Entre las nuevas figuras aparece Ségolène Royal, la ex pareja del presidente François Hollande. El otrora primer ministro Laurent Fabius permanecerá como ministro de Relaciones Exteriores.

Royal, que es graduada de la escuela de élite ENA, donde estudian muchos de los líderes franceses, fue designada Ministra de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía. Royal fue ministra de Medio Ambiente en 1992 y desempeñó otras carteras ministeriales antes de competir por la presidencia en las elecciones de 2007.

Francois Rebsamen, uno de los aliados más fieles de Hollande, fue nombrado ministro de Trabajo, Empleo y Diálogo Social, luego de que el número de franceses en busca de un empleo subió en febrero a una cifra récord y representó un aumento de 4,7 % anual.

Este gobierno fue definido como "de combate" por el presidente francés. En el estratégico puesto de Ministro de Economía, Industria y Tecnología Digital fue designado el representante del ala izquierda del Partido Socialista, militante antiglobalización y crítico de las políticas de asuteridad de Bruselas, Arnaud Montebourg. Sin embargo, Montebourg, un furibundo germanófobo y eurohostil, no será la voz de Francia en Bruselas, ya que esa función recaerá en Michel Sapin, compañero de Hollande en el servicio militar y hasta ahora ministro de Trabajo, que pasa a ocuparse de Finanzas y Presupuesto.

Todas las corrientes del socialismo están presentes en el nuevo Ejecutivo

Miembro del Partido Socialista desde 1985, Montebourg ha jugado a menudo el papel de un Pepito Grillo autocrítico y provocador en el PS. Buen comunicador y polemista, es un negociador tenaz aunque efectista. Impulsor de las primeras primarias abiertas del PS y defensor de la VI República, fue portavoz de Ségolène Royal en la campaña presidencial de 2007, y luego superó largamente a su antigua jefa al obtener el 17% en las primarias de 2011, llegando tercero solo por detrás de Hollande y de Martine Aubry.

Según informa El País de Madrid, en economía, Montebourg es partidario del capitalismo cooperativo y la cogestión. Fue uno de los primeros políticos europeos en defender la liberalización de los datos públicos, después de que lo hiciera Barack Obama en 2009. En 2011, publicó el panfleto proteccionista Votez pour la démondialisation!, que le colocó en la extrema izquierda del partido, cerca de las tesis de Emmanuel Todd y del dirigente del Frente de Izquierda Jean-Luc Mélenchon.

En ese libro, Montebourg sigue las enseñanzas del sociólogo filipino Walden Bello y presenta 17 propuestas para la conversión ecológica y social del sistema productivo y para llegar a una revolución industrial verde. Y propone el desmantelamiento de las agencias de calificación privadas.

En los últimos meses, Arnaud Montebourg ha mantenido duros enfrentamientos verbales y escritos con Ángela Merkel, a la que acusó de hacer una política a la Bismarck, y con el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, al que reprochó que pone excesivas trabas a las ayudas públicas en nombre del respeto a la competencia.

Montebourg será además el encargado de sacar adelante el pacto de Responsabilidad que anunciara el presidente Hollande en enero, que consiste en recortar el gasto público 50.000 millones de euros en tres años y bajar las cotizaciones sociales a las empresas para mejorar su competitividad. El lunes, el presidente agregó el compromiso de reducir las cargas sociales de los trabajadores.

De acuerdo a los analistas de la realidad política francesa, el pragmático Valls ha compensado su propia imagen de derechista y neoliberal haciendo hueco con habilidad a todas las corrientes del Partido Socialista. Sus guiños al ala izquierdista se plasman en los ascensos de sus dos recientes aliados y ex enemigos, Montebourg y el más joven Benoît Hamon, bretón de 44 años y fundador de la corriente Nueva Izquierda, que pasa de ser ministro de Consumo a liderar un mega ministerio (Educación, Investigación y Universidades).

PARAGUAY:El riesgo de los marines humanitarios

El riesgo de los marines humanitarios

Publicado el 4/04/14 •

EMILIANO GUIDO / MIRADAS AL SUR

No hay hangares, pistas para aviones militares de gran porte, radares de última generación ni marines norteamericanos entonando fuertes estrofas de guerra para insuflar sus ánimos.

Sin embargo, el director de Planificación del Comando Sur norteamericano, el contraalmirante George Balance, y el embajador estadounidense en Paraguay, James Thessin, viajaron hasta la pequeña localidad de Santa Rosa del Araguay, en el nororiente paraguayo, para inaugurar junto a la cúpula policial y militar local un modesto edificio denominado Centro de Operaciones en Emergencia (COE) y un Depósito de Suministro de Emergencias que permitirá, según los comunicados oficiales del evento, socorrer “a la población civil afectada por desastres naturales”. Sin embargo, el Servicio de Paz y Justicia del Paraguay (Serpaj- Py) advierte que el Pentágono norteamericano “impone presencia en el departamento de San Pedro para militarizar un enclave del país” donde convergen tres ejes problemáticos para el gobierno de Horacio Cartes: la resistencia campesina contra la expansión de las fronteras sojeras, el narcotráfico y la existencia de una sospechosa guerrilla conocida como Ejercito del Guerrillero Paraguayo.

Pero, previamente a esta polémica, el corte de cintas financiado por el Comando Sur en el norte paraguayo para, supuestamente, poder dar desde el Estado respuestas rápidas en una emergencia climática es totalmente lógico con el nuevo enfoque doctrinario del Pentágono en su búsqueda de seguir aceitando vínculos con las Fuerzas Armadas de la región. El propio contraalmirante Balance, por ejemplo, fue partícipe de un documento estratégico del año 2008 titulado U.S. Southern Command Strategy 2018: Partnership for the Americas (Asociación para las Américas), donde Washington coloca, por primera vez, a las emergencias climáticas y sus consecuentes crisis humanitarias como uno de los escenarios estratégicos territoriales donde intervenir. Durante la Guerra Fría, el comunismo fue el eje del mal a combatir para la Casa Blanca; a principios de los ochenta, la guerra contra las drogas desplazó a la hoz y el martillo como enemigo a vencer; ahora, los terremotos y los sacudones que da el Planeta Tierra con el cambio climático parecen ser la excusa perfecta. Las amenazas cambian, los marines quedan. Durante el acto de apertura del COE, las autoridades norteamericanas también inauguraron el “primer curso de capacitación de personal” para el manejo de dicha unidad operacional.

Evidentemente, los recursos edilicios y técnicos estadounidenses vienen acompañados con la venta del know how en la administración cívico-militar de una situación excepcional que desborde los recursos y la infraestructura del poder estatal. Eso sí, el contraalmirante Balance y el embajador Thessin pueden asegurar a las autoridades del gobierno de Cartes que sus subordinados no improvisarán a la hora de adoctrinar a sus pares paraguayos. En realidad, cuando el Comando Sur reactivó en el año 2008 el uso de la IV Flota –comandada por el gigantesco portaaviones George Washington– para patrullar el litoral atlántico con supuestos “fines humanitarios”, luego de 58 años de inactividad en el uso de esta fuerza naval continental, los Centros de Operaciones en Emergencia comenzaron a cobrar vida en toda la región como unidades complementarias de la IV Flota en sus distintos desembarcos.

La IV Flota fue repudiada por todos los gobiernos sudamericanos. Sobre todo por Brasil, que entendía el despliegue de los buques del Pentágono como una intromisión de Washington en su “Amazonía Azul”, por las enormes reservas de crudo que el vecino país posee en la Cuenca de Santos. Sin embargo, Joseph Kernan, número uno de la IV Flota y ex miembro del grupo SEAL, el comando de elite que, por ejemplo, asesinó a Osama Bin Laden, aducía que su fuerza a cargo estaba compuesta por soldados del presidente Barack Obama “para repartir vacunas y medicamentos en los países amigos”.

Luego, tras el feroz terremoto de Haití del 2010 y la prolongada intervención militar de la IV Flota en Puerto Príncipe, quedó demostrado que las crisis humanitarias son para el Comando Sur la puerta de entrada perfecta para desembarcar al sur del Río Bravo. Además, en los últimos años, Estados Unidos tuvo que retroceder en su política de instalar bases militares tradicionales en el Cono Sur. El gobierno ecuatoriano de Rafael Correa desactivó la base militar norteamericana de Manta y en Colombia los enclaves cedidos por el gobierno de Álvaro Uribe al Pentágono fueron declarados inconstitucionales por la Corte Suprema.

Esta nueva reconfiguración de la defensa y seguridad hemisférica por parte de los Estados Unidos quedó plasmada en las palabras del embajador Thessin cuando, durante la inauguración del COE, declaró al matutino asunceño ABC Color que: “Hace casi cuatro años nació el concepto del Centro de Operaciones de Emergencias y de un Depósito de Suministros para Emergencias. Paraguay y Estados Unidos tienen muchos valores en común, incluyendo la reducción de pobreza. La donación de estos equipos y las capacitaciones aumentarán la capacidad de respuestas ante desastres naturales, y con eso se logrará mejorar la vida de la gente”.

Tras la puesta en marcha de un nuevo enclave apadrinado por el Pentágono en el Paraguay, el Serpaj entrevistó a Richard Doughman, máster en estudios latinoamericanos e investigador de la política de defensa norteamericana, para tratar de pensar las implicancias de esta nueva estrategia de defensa estadounidense. Según Doughman: “El uso de este tipo de Centro de Operaciones representa una adaptación de la estrategia norteamericana a nuevas condiciones: en primer lugar, a la creciente resistencia política y social a la instalación de bases militares en América del Sur, y en segundo lugar, a la grave crisis fiscal del Estado norteamericano. Además, meses atrás, el Secretario de Defensa norteamericano anunció recortes significativos en el presupuesto militar, provocados por el déficit fiscal que acarrean los Estados Unidos.

Mientras se cierran bases militares en Europa y se descontinúan algunos programas armamentistas particulares, se refuerzan los programas de las Fuerzas Especiales (encargados de operaciones encubiertas) y de los aviones no tripuladas (los drones). Todo indica que Estados Unidos está en transición hacia una fuerza militar más magra pero igualmente letal que realiza operaciones de alta precisión a blancos identificados por la inteligencia militar y que ponen vidas norteamericanas en el mínimo riesgo posible. En este escenario, un pequeño centro de operaciones les sirve perfectamente”. El análisis de Doughman hace entendible, entonces, que el Comando Sur este invitando a todas las Fuerzas Armadas latinoamericanas a participar de un ejercicio conjunto caratulado Fuerzas Aliadas Humanitarias, que se desarrollará del 5 al 16 de mayo en El Salvador.

Pero, ¿Por qué Paraguay, un país con una economía pequeña, es estratégico para los Estados Unidos? Según Richard Doughman: “Paraguay es un territorio clave por un gran número de razones geoestratégicas: su posición central permite monitorear el espacio aéreo del continente entero y facilita una llegada rápida a cualquier parte del Cono Sur; su posición de cuna entre los dos países más potentes del Cono Sur, Argentina y particularmente Brasil, su posición de puente terrestre entre la cuenca de las Amazonas y la cuenca del Río de La Plata; la abundancia de recursos naturales, especialmente recursos hídricos, también no deben obviarse.

En este sentido, un Centro de Operaciones de Emergencia posibilita la presencia de soldados y equipo norteamericanos permanente y el despliegue periódico del mismo a través de operaciones militares (humanitarias) en conjunto con las Fuerzas Armadas paraguayas en San Pedro, que viene a ser el frente más conflictivo de la frontera agroexportadora en expansión”. Consultado telefónicamente por Miradas al Sur, Abel Irala, coordinador del Serpaj Paraguay, coincide en señalar que la instalación del COE norteamericano se emplaza en una zona rica para el extractivismo sojero: “Santa Rosa del Aguaray es una de las ciudades más importantes de San Pedro. En todo este tiempo de transición democrática ha sido escenario de importantes movilizaciones campesinas y de luchas históricas para el movimiento popular. Se han concentrado varias medidas de fuerzas para resistir represiones y persecuciones contra el campesinado. La zona también es epicentro de fuertes fricciones e importantes victorias de los asentamientos campesinos que rodean la ciudad; asentamientos que se constituyeron a pura lucha y movilización por medio de las ocupaciones de tierras improductivas hasta la llegada de los campesinos y campesinas”.

Por otro lado, la llegada de los uniformados norteamericanos al vecino país no generó un gran debate nacional entre los distintos partidos políticos con representación parlamentaria ni precipitó un gran centimetraje informativo en los grandes medios de comunicación. Para Julio Benegas, columnista del periódico cooperativista paraguayo E’ A, el nuevo acuerdo en el ministerio de Defensa local y el Comando Sur implica una cesión de soberanía porque: “Esta es una decisión no consultada, no puesta en discusión en el Parlamento ni en la sociedad ni en los grandes medios, nos plantean como una naturalidad el hecho de la presencia de los oficiales norteamericanos. Y esto es absolutamente abrumador, controlan todo, a nuestros oficiales, a los grupos operativos, en las capacitaciones sobre las nuevas amenazas, y en esa caracterización de las amenazas están los otros, los que ponen en peligro el orden, la paz y la estabilidad, desde el punto de vistas de ellos, y esos otros pueden ser los que ocupan plazas, territorios, los indígenas que resisten. Ese es el marco ideológico bajo el cual se implementa el Centro de Operación de San Pedro y, lamentablemente, no lo tenemos discutido”.

“El peligro es que el personal militar va asumiendo, cada vez más, funciones que fácilmente podrían ser desempeñadas por civiles y que estas nuevas funciones sirven, de una manera, para legitimar la presencia militar norteamericana. En este caso, la respuesta a emergencias, sean desastres naturales o humanitarias, de por sí, no presenta características que exigen capacidades militares. Una fuerza civil bien equipada, capacitada y respaldada por el Estado paraguayo, tranquilamente, podría responder a una situación de emergencia en el país. Sin embargo, como se vio claramente con el terremoto en Haití en 2010, un desastre natural puede servir de pretexto para una ocupación militar permanente”, alerta Richard Doughman.

Paralelamente, la situación política de Paraguay atraviesa una coyuntura social especial. Esta semana se desarrolló una contundente huelga general donde unificaron su reclamo las principales centrales sindicales y campesinas del país. La medida de protesta fue consecuencia de la fuerte política de privatización del sector público que viene desarrollando el gobierno del magnate Horacio Cartes. Hasta tal punto llega la sintonía del dueño del club de fútbol Libertad con las políticas de libre mercado que en una reciente reunión con inversionistas extranjeros, el primer mandatario invitó a los empresarios a que “usen y abusen del Paraguay”. Una suerte de versión hardcore de la teoría de las relaciones carnales defendida por el menemismo como vértice de la política exterior argentina. Por ese motivo, la inauguración de una unidad operacional patrocinada por el Comando Sur prende alertas en las organizaciones sociales paraguayas. Es más, durante la movilización obrera de esta semana en Asunción, varias paredes de la capital amanecieron pintadas con la siguiente leyenda: “Marines go home”. Parece una consigna desactualizada en el tiempo. Pero, no tanto, en el Paraguay de Horacio Cartes.