10 abr 2014

CHILE : La mala educación

La mala educación

Periódico El Mostrador, Chile



La crisis instalada en la educación superior de Chile está en un punto límite de urgencia, con requerimientos de mayor mesura, reflexión y realismo por parte de los actores del proceso. La exasperación con que ellos se conducen en defensa de prerrogativas que son parte estructural de la crisis enlentece las soluciones y aumenta de manera dramática la incertidumbre de cientos de miles de estudiantes, quienes no saben si las instituciones a las que asisten existirán en un futuro cercano o si los títulos que obtendrán les servirán para algo.

En términos de seguridad real sobre sus carreras y títulos, los educandos están peor que hace un año. No hay un piso de garantía y seguridad –aunque sea de formalidad legal– de que lo que siguen pagando como estudio, efectivamente se transforme en algo habilitante para el mercado de trabajo. Menos aún de que alguien se haga cargo de responder por el producto que ellos han pagado en términos formales. Está fresca en la memoria de la población lo ocurrido con los estudiantes de la Universidad del Mar luego de la quiebra de la institución.

La masa de estudiantes que va a las universidades privadas percibe, además, que el debate se economiza y los temas del lucro y el financiamiento han terminado por absorber tanto el de la calidad como el del derecho a una educación digna, y les ha explotado ya sea en la deudas con los bancos y en la incertidumbre de no saber si están invirtiendo dinero en algo verdadero y útil.

Las investigaciones del Ministerio Público sobre la eventualidad de la comisión de delitos vinculados al lucro han derivado a fraudes tributarios. Con ello, parte del problema vuelve a la sede administrativa al Ministerio de Hacienda a través del SII y, eventualmente, pueden determinar que, si existe fraude tributario, el lucro es legal.

Todos estos hechos y otros llevan a la conclusión que la elite política debe ser austera en adjetivos calificativos y frases alusivas. La frase “diplomas de baquelita” del ministro Eyzaguirre no fue feliz, pues desliza un toque de frivolidad y una falta de empatía con las víctimas del lucro. Sobre todo aquellos que tropezaron con los problemas del Crédito con Aval del Estado.

Ello también tiene especial aplicación en el mundo parlamentario, pues las malas universidades y los vacíos de legalidad derivan en gran medida de su directa responsabilidad, con contadas excepciones personales.

Superar el problema no resulta fácil. Sin embargo, para hacerlo es necesaria una dosis de franqueza y realismo que pocos desean asumir. No habrá solución rápida, sino que se requiere de un sistema transitorio que genere un marco objetivo de relaciones y conductas de las universidades, públicas y privadas, que permita ganar el necesario espacio político para los acuerdos de la gran reforma, aceptando que el objetivo de lucro no está permitido.

Dos aspectos centrales de la administración son, uno, la existencia de una garantía legal de estudios para todos los estudiantes, otorgada por el Estado; y dos, junto a lo anterior, la existencia de una auditoría pública de los recursos, que permita transparentar lo que es la universitas y diferenciarla de lo que son los negocios.

Lo segundo, en materia de distribución de recursos es que, uno, se genere un sistema nacional de investigación al que se adscriban los docentes e investigadores, donde califiquen sus estudios y publicaciones y sean beneficiarios de recursos nacionales de investigación y de asignaciones estatales de excelencia; dos, que se cree un Sistema Nacional de Fomento a la Investigación e Innovación en la educación superior, que distribuya fondos para infraestructura y desarrollo de investigaciones.

Junto con ello, lo más importante es considerar que no hay posibilidad de solucionar el gran embrollo en que la ideología de un mercado sin regulación metió a la educación nacional, sin pensar y construir un modelo transitorio que permita el paso de un sistema salvaje como el actual a uno regulado, resguardando los derechos de los estudiantes.

http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/04/08/la-mala-educacion/

9 abr 2014

Crisis y reacomodamiento de la derecha regional

Crisis y reacomodamiento de la derecha regional
Por Agustín Lewit

La novedad en la América Latina de los últimos años, especialmente en el Cono Sur, fue el surgimiento de gobiernos progresistas, nacional-populares, de centro-izquierda, o como se los prefiera nombrar, que se han propuesto torcer el rumbo de las últimas décadas neoliberales. Ese corrimiento –que, por cierto, no carece de contradicciones, ambigüedades y contramarchas- tiene algunos puntos muy claros que habilitan a mirarlo como proceso, más allá de las particularidades de cada país. Así, una postura muy crítica respecto al neoliberalismo, una revitalización de la integración regional, un reposicionamiento de la política por sobre la economía en la configuración de la sociedad y una recuperación del Estado para hacer frente a las demandas sociales, aparecen como algunas de las coordenadas de ese nuevo rumbo.

También tienen, todos ellos, un origen común: son experiencias surgidas como respuestas a las distintas y simultáneas crisis neoliberales, que no sólo produjeron una gravosa situación económica, sino que también implicaron una profunda crisis política-institucional que sacudió las viejas estructuras políticas y los sistemas de partidos en general. En el seno de dichas crisis, las nuevas experiencias políticas emergieron como resolución de las mismas y promesas de algo distinto. Así, pues, hay que comprender el chavismo a la luz del Caracazo, el kirchnerismo en relación a la crisis de Diciembre de 2001, el triunfo de Evo a partir de la guerra del gas y del agua, y el correísmo y su Revolución Ciudadana, como la manera en que Ecuador resolvió su crisis de agotamiento político y económico de principio de siglo.

Con el tiempo, estas fuerzas políticas emergentes se fueron consolidando tanto en la gestión como en las urnas, alterando profundamente la estructura partidaria en los distintos países. La puesta en práctica de numerosas políticas públicas en favor de las mayorías, fueron respaldadas por amplios triunfos electorales que ratificaron la legitimidad de los nuevos gobiernos, fortaleciendo especialmente las figuras de sus líderes.

La contracara de ello, fue un declive general de los partidos tradicionales y un fuerte desprestigio de los mismos -especialmente de las fuerzas conservadoras- que no lograron encontrar su lugar en las nuevas coyunturas políticas, ni tampoco reconstruir los lazos de representación con ciertos sectores sociales. El ocaso en Venezuela de las dos principales fuerzas políticas, Acción Democrática y COPEI; un proceso similar en Bolivia, con el debilitamiento del MIR y el MNR; similar situación en Ecuador con el Partido Socialcristiano, la Democracia Cristiana y el PRE; y también en Argentina, con el debilitamiento de la UCR y del PJ en su versión más ortodoxa, grafican el proceso.

Sin embargo hoy, cuando muchas de las nuevas experiencias promedian o se acerca a la década de vida –con excepción del chavismo, que lleva quince años en el gobierno- las fuerzas conservadoras parecen haberse recuperado del cimbronazo y comienzan a encontrar estrategias viables para volver a disputar el poder.

En efecto, Henrique Capriles en Venezuela, Sergio Massa en Argentina, Mauricio Rodas en Ecuador y Doria Medina en Bolivia, emergen como los rostros de las alternativas más viables en torno a las cuales las fuerzas conservadoras comienzan a cerrar filas en los respectivos países.

Es cierto: son frutos, todos ellos, de coyunturas políticas muy particulares. Sin embargo, también es posible trazar ciertas similitudes que los tornan parte de un movimiento -sino totalmente sincronizado- al menos con fuertes elementos en común.

En principio, hay una coincidencia en que ninguno de ellos se reconoce abiertamente como candidato de la derecha, por más de que efectivamente lo sean. Como si hubiese en ellos cierta imposibilidad de hacer pública la adscripción al sector conservador, síntoma –quizás- de la necesidad estratégica de despegarse de sus predecesores y de las graves consecuencias que sus gobiernos impusieron a las respectivas sociedades.

En segundo lugar, y ligado a lo anterior, son candidatos que muestran poco o nada los proyectos políticos que proponen. Quizás sea por los presumibles costos sociales que implicarían, o quizás, también, porque responden a una modalidad de hacer política donde importan menos las propuestas que la imagen.

Hay otro rasgo común que define a estos nuevos candidatos, que podríamos definir como una “posición consensualista”. Si el avanzar de los gobiernos progresistas dejó aflorar parte de las muchas contradicciones que se alojan en las superficies sociales –tensiones en torno a la distribución de la riqueza, el Estado contra las corporaciones, lo público contra lo privado, etc.- el discurso de la nueva derecha profesa insistentemente la necesidad del consenso, del diálogo, de la unidad, sobre una operatoria que busca plantear el fin de las ideologías y de las disputas de clase. Frente a la discordia que supone la lucha de intereses, proponen la concordia y la vuelta a un estado “normal”. Lo que no dicen, claro, es que la armonía a la que apelan implica la aceptación de los intereses de las minoría concentradas.

Un cuarto aspecto que podríamos mencionar es que las nuevas derechas no se identifican como exponentes de una contrarrevolución social, cuyos planes de gobierno supondrían arrasar con las políticas implementadas durante los últimos años, sino que atacan aspectos puntuales de los gobiernos presentes, principalmente el carácter autoritario de los mismos. Les costó, pero estos nuevos exponentes conservadores comprendieron que es imposible ir contra ciertos avances sociales, sino es a condición de enfrentarse con las mayorías beneficiadas por los mismos.

Finalmente, lo que desnuda la centralidad de los medios de comunicación en la vida política, los candidatos de la nueva derecha deben más su lugar a los sets de televisión y a las páginas de los diarios, que a la voluntad de las bases sociales de erigirlos como representantes de ellas. Es por ello que gran parte de su discurso político adquiere la forma de lenguajes audiovisuales creados en los laboratorios del marketing.

En suma, luego del sacudón producido por la aparición de nuevas fuerzas políticas, la derecha comienza a reagruparse con nuevos métodos y rostros, aunque fieles a sus viejos intereses.

Tal recuperación le imprime un nuevo pulso a la región, atravesada desde hace algunos años por la tensión entre un pasado que se resiste a morir y un futuro que no termina de nacer. De la resolución de dicha contienda en los números escenarios electorales de los próximos años, dependen nada más y nada menos que las condiciones de vida de millones de latinoamericanos.

Google, Facebook, Apple y Amazon, ¿listos para dominar el mundo?

Google, Facebook, Apple y Amazon, ¿listos para dominar el mundo?


RT – En el mundo de la tecnología muchas son las empresas con dinero y ambición, si bien en los últimos años las adquisiciones multimillonarias de cuatro gigantes, Google, Apple, Amazon y Facebook, dejan entrever sus planes de tomar el control mundial.

En un principio, estas compañías se centraban en una sola labor. Google era un motor de búsqueda, Apple fabricaba ordenadores y teléfonos, Amazon vendía por internet y Facebook contaba con una red social. Si bien estos proyectos iniciales se mantienen en el seno de cada empresa, la así llamada ‘Banda de los Cuatro’ se dedica ahora a canalizar su dinero en efectivo y su experiencia en nuevas iniciativas y empresas.



Si Google compró Motorola y Nest Labs, Apple parece cada vez más involucrada en el sector de la salud, mientras que Jeff Bezos, de Amazon, adquirió ‘The Washington Post’ y su empresa compró los robots de Kiva Systems para sus bodegas. Paralelamente, Google ha invertido una pequeña fortuna en tecnología de autos sin conductor y Apple ha desarrollado CarPlay para equipar los coches del futuro.

El caso más reciente lo protagonizó Facebook, que ha comprado la empresa Oculus VR, creadora de las gafas de realidad virtual Oculus Rift por 2.000 millones de dólares.

En todas las áreas, desde la exploración espacial y la robótica hasta la medicina y los medios de comunicación, parece que la audacia de estas empresas y sus enormes reservas de dinero en efectivo están impulsando la innovación. Por eso la pregunta que surge es si estamos realmente en la década en la que la tecnología impondrá su dominio total.

Dominando al estilo japonés
Joel Kotkin, profesor de desarrollo económico y social y autor de ‘Los próximos cien millones: América en 2050′, ha comparado estas empresas con el ‘keiretsu’ japonés: conglomerados en expansión, tales como Mitsubishi y Sumitomo que dominaron la economía de su país en la segunda mitad del siglo XX y cuyas prácticas de negocios fueron definidas por el periodista Karel van Wolferen como una serie de “jerarquías entrelazadas”, recuerda ‘The Independent’.

Kotkin dice que la ‘Banda de los Cuatro’ se ha convertido, al igual que estos ‘keiretsu’, en una red de inversores y directivos que utilizan sus enormes arcas de dinero (Apple ha dispuesto de más dinero en efectivo que el Gobierno de EE.UU. en varias ocasiones) para comprar a la competencia.

“Ellos están constantemente en busca de nuevas posiciones”, dice Kotkin. “Creo que es muy inteligente que empresas como Google y Apple digan: ‘OK, ¿qué otra cosa podemos hacer con la que realmente nadie pueda competir?’. Si nos fijamos en sectores tales como la robótica o tal vez el espacio, ¿quién más tiene el dinero?”, resalta el catedrático.

Los cambios en estos mercados sin duda disparan la imaginación. Cuando Google anunció el año pasado que había comprado ocho empresas de robótica, los foros de tecnología reaccionaron con paranoia y teorías de la conspiración.

Luego se supo que una de estas adquisiciones fue Boston Dynamics, empresa conocida por sus creaciones robóticas con fondos militares que pueden ser más rápidos que Usain Bolt y saltar incluso por encima de las paredes.

Para empresas como estas cuya tarea principal es la de “organizar el conocimiento del mundo”, cada una de estas adquisiciones encaja en el plan de juego a largo plazo, expandiendo su capacidad básica de crear máquinas de aprendizaje mediante la organización de datos en diversas formas y convertirlos en conocimiento. Estas empresas de tecnología tienen mucho dinero y quieren utilizarlo para asegurarse de que, a diferencia de los ‘keiretsu’, todavía estarán aquí dentro de 50 años. Esta no es la década, sino el siglo en el que la tecnología se apoderará de todo

El monopolio mediático y su terror económico

BRASIL
El monopolio mediático y su terror económico

Por Emir Sader

8 abril, 2014

La economía brasileña ha crecido 2,4 por ciento el año pasado. En febrero se han batido records de nuevo en la generación de empleo en Brasil. Los salarios siguen subiendo por encima de la inflación. Y la inflación está controlada, por debajo de los 6 por ciento anuales.

Pero dos institutos –Ibope y Datafolha– publican encuestas más o menos iguales: el apoyo al gobierno habría caído entre un 6 y un 7 por ciento, según su interpretación, por “pesimismo económico”. En una de ellas se llega al espantoso resultado de que la política de generación de empleos tendría el rechazo del 54 por ciento de la población, cuando se está prácticamente con pleno empleo en Brasil.

Otros elementos permiten entender esas paradojas. En la primera encuesta –Ibope es un instituto contratado permanente por TV Globo, que juró en 2010 que Lula no lograría elegir su sucesor y José Serra sería el próximo presidente de Brasil–, a la vez que se publica esa caída de apoyo al gobierno, se difunden los resultados del sondeo para la elección presidencial y Rousseff sigue con el mismo resultado anterior –43 por ciento–, derrotando a los dos candidatos de la oposición –Aecio Neves y Eduardo Campos– que, sumados, llegan al 22 por ciento. Es decir, Dilma vencería en primera vuelta, con lo cual se deduce que el descontento que buscan evidenciar con su gobierno no favorece a ningún candidato opositor, con la gente prefiriendo un nuevo gobierno del PT.

Como parte de sus tradicionales manipulaciones, el instituto divulgó primero el resultado de la encuesta presidencial y, una semana después, aquella sobre el apoyo al gobierno, para dar la impresión de que la primera habría sido superada por el movimiento de pérdida de apoyo del gobierno, cuando son partes de la misma encuesta, hecha los mismos días.

El otro instituto –Datafolha– pertenece a uno de los periódicos opositores, una de cuyas directoras afirmó en la campaña presidencial de 2010 que, dada la debilidad de la oposición, los medios asumían el rol de partido de la oposición. Y lo siguen haciendo.

Lo cierto es que, después de fracasar en hacer campañas contra el gobierno, los medios se concentran en el “terrorismo económico”, en buscar generar un sentimiento de insatisfacción y de inseguridad económica en sectores de la población. El país crecería menos de lo que podría, ello se debería no a la tendencia especulativa de los grandes capitales, sino a la falta de “garantías” de parte del gobierno, a sus supuestas tendencias “estatizantes”.

Es esa campaña que, según los institutos de encuestas, justificaría la pérdida de apoyos de parte del gobierno, aunque los candidatos opositores se mantienen en los mismos niveles y Dilma ganaría igual en la primera vuelta. El gobierno paga un precio de no haber avanzado nada en el debate sobre la falta de democracia en la formación de la opinión pública, con una prensa fuertemente monopolizada en manos de algunas pocas familias. Sigue aumentando las tasas de interés, como respuesta a las presiones de que habría riesgo inflacionario, especialmente en un año electoral, cuando lo que el país necesita son incentivos a las inversiones productivas y no a las especulativas.

Todo indica que Dilma Rousseff será reelegida este año, con buenas posibilidades de que lo logre en primera vuelta. Cuenta con un voto duro de los sectores más pobres (más del 70 por ciento en el nordeste de Brasil, más del 55 por ciento entre los de menor poder adquisitivo). Cuenta con la fuerza movilizadora de Lula, cuenta con candidaturas impopulares en la oposición. Pero si no supera el cerco mediático impuesto por los monopolios de la oposición, no podrá imponer los niveles de crecimiento económico que el país necesita para dar seguimiento al extraordinario proceso de democratización social desde el comienzo de los gobiernos del PT, en 2003.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-243614-2014-04-08.html

8 abr 2014

ZunZuneo: La USAID movía los hilos

ZunZuneo: La USAID movía los hilos

ISTVAN OJEDA BELLO

Casi dos años después de su “inexplicable” fallecimiento nos enteramos que Zunzuneo una pretendida plataforma alternativa de mensajería de texto para los cubanos, en realidad era el enésimo intento del gobierno de los Estados Unidos de América de provocar una explosión social en el Archipiélago. Mientras sobresale la interrogante si ahora mismo no estaría haciendo algo similar en Venezuela.

A una distancia que les permita a los responsables directos eludir las culpas, la agencia AP dio a conocer los datos de esta operación de guerra psicológica o de cuarta generación, si lo vemos desde los estándares actuales. Mientras medios de comunicación en Miami claramente opuestos a la Revolución Cubana apenas si hicieron notar el hecho.

Las revelaciones son una pésima noticia para los defensores de Allan Gross, quienes todavía hablan de las supuestas intensiones filantrópicas del contratista de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID por su siglas en inglés) cuando fue detenido por las autoridades cubanas en septiembre de 2009 mientras instalaba un red clandestina de conexión a Internet.

¿Por qué? Porque precisamente Zunzuneo vio la luz tras el arresto de Gross bajo la fachada de ser una plataforma “independiente” que proveería a los jóvenes cubanos de información fiable, prometiéndoles el acceso a twitter a través de los teléfonos móviles. En ese entonces el acceso de la población del archipiélago caribeño a los celulares comenzaba a crecer exponencialmente luego que el Estado eliminara las restricciones que circunscribían a los extranjeros la posibilidad de comprar una línea.

Sospechosamente fue octubre de 2010 cuando Twitter suspendió su servicio de los envíos de mensajes vía móvil desde Cuba y lo restableció solo tras las protestas de los usuarios cubanos,.

Joe McSpedon, empleado de la USAID y establecido en Barcelona, España, tuvo a su cargo la red de subcontratistas en Nicaragua Washington y Denver que echó a andar la tarea dice AP; y asegura que “los 1.6 millones de dólares que se calcula que invirtieron en ZunZuneo estaban asignados públicamente a un proyecto no especificado en Pakistán, según la información pública del gobierno, pero esos documentos no revelan dónde realmente se gastó el dinero”.

La Casa Blanca alegó que ese intento por crear, desde fuera un twitter cubano era un “programa en desarrollo”. Sin embargo hay pruebas de que fueron notables los esfuerzos de la USAID para ocultar sus vínculos con esa operación, para lo cual se valieron de empresas de fachadas. Lleida.net, establecida en España era la encarga de gestionar el flujo de la mensajería; la cuenta bancaria de otra nombrada Movilchat en las Islas Caimán habría sido la empleada para encubrir las transacciones financieras. Adicionalmente se mencionan por lo menos otra dos involucradas como Mobile Accord y Creative Associates.

“Suzanne Hall, funcionaria del Departamento de Estado que trabajaba en el programa de redes sociales impulsado por [Hillary] Clinton, [en esa época Secretaria de ese Departamento] participó en reuniones sobre ZunZuneo y encabezó un intento de conseguir que el fundador de Twitter, Jack Dorsey, se hiciera cargo del proyecto”, señala AP


Uno de los documentos internos que cita alude a que se valieron de publicidad ficticia para aparentar actividades comerciales. Pero “tras bambalinas, las computadoras de ZunZuneo también almacenaban y analizaban los mensajes de los suscriptores y otra información demográfica, incluyendo su género, años, “receptividad” y “tendencias políticas””, sostiene el mencionado medio de prensa

“Al final, según documentos y entrevistas, la red reuniría una masa crítica suficiente como para que los disidentes convocaran en la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, conocidos en inglés como “smart mobs”, y que pudieran provocar manifestaciones políticas o “una renegociación del equilibrio de poder entre el estado y la sociedad”, agrega.

Associated Press avala sus datos con “más de mil páginas de documentos acerca del desarrollo del proyecto”. Asegurando que “verificó de manera independiente el alcance y los detalles del mismo con esos documentos, mediante bases de datos de acceso público, fuentes del gobierno y entrevistas con quienes participaron en ZunZuneo”.

Todo parece indicar que este enésimo intento subversivo dejó de funcionar en septiembre de 2012, aunque su página en Facebook sigue activa con un mensaje fechado el 8 de mayo de ese año diciendo: “Amigos, estamos consciente de que varias personas no pueden acceder nuestro sitio. Favor de usar unas de las herramientas de la red para accederla mientras que buscamos una solución”.

Las noticias sobre esta fallida, más no la última, operación de ciberguerra contra Cuba llegan en un momento particularmente interesante para Venezuela pues allí quizás ahora mismo esté ocurriendo algo parecido de lo que nos enteremos en el futuro