La autonomía es clave para zanjar la crisis en Ucrania, según experto argentino
© RIA Novosti. Alexei Furman
19/04/2014
Buenos Aires, 19 abr (Nóvosti).
El Dr. Alberto Hutschenreuter, experto argentino en materia de relaciones internacionales, duda de que los acuerdos logrados en la reunión cuatripartita de Ginebra contribuyan a resolver la crisis en Ucrania a menos que Kiev conceda amplia autonomía a las regiones orientales de mayoría rusa.
“Francamente, considero que los acuerdos no son suficientes para detener la tensión”, declaró a esta agencia el Dr. Hutschenreuter, profesor de Geopolítica en la Escuela Superior de Guerra Aérea de la Fuerza Aérea Argentina y autor del libro “La política exterior rusa después de la Guerra Fría”.
El experto considera que “en tanto no se alcance un acuerdo sobre el estatus político de Ucrania que no solamente otorgue a Ucrania una condición de "tipo Finlandia", sino que establezca una considerable autonomía a las regiones ruso hablantes (lo que implica modificar la estructura constitucional unitaria), no se resolverá la crisis”.
El Dr. Hutschenreuter aclaró que “un acuerdo de este tipo representaría, posiblemente, el final de la crisis, pues aunque Rusia saldría favorecida significaría una suerte de garantía de no ampliación de la OTAN y de no movilización de fuerzas rusas al este de Ucrania”.
La reunión a cuatro bandas que se celebró el jueves en Ginebra con participación de Rusia, EEUU, la Unión Europea y Ucrania trazó una serie de medidas para reducir la tensión, entre ellas, el desarme de las milicias y el desalojo de los edificios, plazas y calles ocupados por los manifestantes, así como el inicio de un diálogo nacional sobre la nueva Constitución ucraniana
19 abr 2014
Glaxo Internacional denunciada por sobornar médicos para promocionar fármaco
EN POLONIA
Glaxo Internacional denunciada por sobornar médicos para promocionar fármaco
La televisión británica denunció que a farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) está siendo investigada en Polonia, por supuestos sobornos a médicos para que difundieran un nuevo fármaco.
Jueves 17 de abril de 2014
Entre los testimonios presentados por el programa, aparece el representante de GSK que reconoció los sobornos.
La BBC de Londres emitió en la noche del miércoles un programa –“Panorama”- donde revela las circunstancias en que once médicos y un gerente general de GSK son acusados por actos de corrupción que podrían haber afectado pacientes, en una trama que se extendió por dos años y culminó en 2012.
Los médicos aparecen acusados por recetar ampliamente el fármaco “Seretide” que se emplea para el tratamiento del asma, aceptando prebendas de un antiguo representante de ventas de la empresa. La compañía ha respondido a la acusación diciendo que coopera de lleno actualmente en la investigación y que el empleado ha sido sancionado con las medidas disciplinarias correspondientes.
El reconocimiento del asunto, puede implicar serias consecuencias ante la Justicia británica, ya que las leyes del Reino Unido establecen penas para empleados de compañías de Gran Bretaña, que estén instalados en otros países y sobornen a funcionarios gubernamentales en el extranjero para beneficiarse ellos, o las empresas a las que pertenecen.
Los testimonios parecen contundentes aunque hay dudas
Entre los testimonios presentados por el programa, aparece el representante de GSK en la región de Lodz, en Polonia, quien reconoció que se había pagado a médicos locales para que recetaran el específico en cuestión. Las cuentas respectivas eran pagadas por la representación como “servicios educativos” para los pacientes que los médicos involucrados debían dictar. Las charlas tenían en realidad el cometido de aumentar la entrega de este medicamento firmando recetas.
Sin embargo las pesquisas no lograron hasta ahora encontrar las citadas boletas por “servicios educativos” en cuestión, aunque la fiscalía de Lodz, reconoció a la BBC que “a cambio de un beneficio financiero, los médicos favorecían el producto propuesto por la compañía farmacéutica y recetaban el fármaco”.
Glaxo Internacional denunciada por sobornar médicos para promocionar fármaco
La televisión británica denunció que a farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) está siendo investigada en Polonia, por supuestos sobornos a médicos para que difundieran un nuevo fármaco.
Jueves 17 de abril de 2014
Entre los testimonios presentados por el programa, aparece el representante de GSK que reconoció los sobornos.
La BBC de Londres emitió en la noche del miércoles un programa –“Panorama”- donde revela las circunstancias en que once médicos y un gerente general de GSK son acusados por actos de corrupción que podrían haber afectado pacientes, en una trama que se extendió por dos años y culminó en 2012.
Los médicos aparecen acusados por recetar ampliamente el fármaco “Seretide” que se emplea para el tratamiento del asma, aceptando prebendas de un antiguo representante de ventas de la empresa. La compañía ha respondido a la acusación diciendo que coopera de lleno actualmente en la investigación y que el empleado ha sido sancionado con las medidas disciplinarias correspondientes.
El reconocimiento del asunto, puede implicar serias consecuencias ante la Justicia británica, ya que las leyes del Reino Unido establecen penas para empleados de compañías de Gran Bretaña, que estén instalados en otros países y sobornen a funcionarios gubernamentales en el extranjero para beneficiarse ellos, o las empresas a las que pertenecen.
Los testimonios parecen contundentes aunque hay dudas
Entre los testimonios presentados por el programa, aparece el representante de GSK en la región de Lodz, en Polonia, quien reconoció que se había pagado a médicos locales para que recetaran el específico en cuestión. Las cuentas respectivas eran pagadas por la representación como “servicios educativos” para los pacientes que los médicos involucrados debían dictar. Las charlas tenían en realidad el cometido de aumentar la entrega de este medicamento firmando recetas.
Sin embargo las pesquisas no lograron hasta ahora encontrar las citadas boletas por “servicios educativos” en cuestión, aunque la fiscalía de Lodz, reconoció a la BBC que “a cambio de un beneficio financiero, los médicos favorecían el producto propuesto por la compañía farmacéutica y recetaban el fármaco”.
El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento
GARCIA MARQUEZ PERIODISTA
El plebiscito en Uruguay
El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento
GABRIEL GARCÍA MARQUEZ 9 DIC 1980
Cuando el general Charles de Gaulle perdió su último plebiscito, en 1969, un caricaturista español lo dibujó frente a un general Francisco Franco minúsculo y ladino que le decía, con un tono de abuelo: «Eso te pasa por preguntón». Al día siguiente, el que fuera el hombre providencial de Francia estaba asando castañas en su retiro de Colombey-les-deux-Eglises, donde poco después había de morirse de repente y sólo mientras esperaba las noticias frente a la televisión. El periodista Claude Mauriac, que estuvo muy cerca de él, describió las últimas horas de su vida y su poder en un libro magistral, cuya revelación más sorprendente es que el viejo general estaba seguro de perder la consulta popular. En efecto, desde la semana anterior había hecho sacar sus papeles personales de la residencia presidencial y los había mandado en varias cajas a unas oficinas que tenía alquiladas de antemano. Más aún: algunos de sus allegados piensan ahora que De Gaulle había convocado aquel plebiscito innecesario sólo para darles a los franceses la oportunidad que querían de decirle que ya no más, general, que el tiempo de los gobernados es más lento e insidioso que el del poder, y que era venido el tiempo de irse, general, muchas gracias. Su vecino, el general Francisco Franco, no tuvo la dignidad de preguntarles lo mismo a los españoles, y poco antes de su mala muerte convocó a los periodistas que su propio régimen mantuvo amordazados durante cuarenta años y también a los que su propio régimen pagaba para que lo adularan, y los sorprendió con una declaración fantástica: «No puedo quejarme de la forma en que siempre me ha tratado la Prensa».Por preguntones acaba de ocurrirles lo mismo que a De Gaulle a los militares turbios y sin gloria que gobiernan con mano de hierro a Uruguay. Pero lo que más intriga de este descalabro imprevisto es por que tenían que preguntar nada en un momento en que parecían dueños de todo su poder, con la Prensa comprada, los partidos políticos prohibidos, la actividad universitaria y sindical suprimida y con media oposición en la cárcel o asesinada por ellos mismos, y nada menos que la quinta parte de la población nacional dispersa por medio mundo. Los analistas, acostumbrados a echarle la culpa de todo al imperialismo, no sólo de lo malo, sino también de lo bueno, piensan que los gorilas uruguayos tuvieron que ceder a la presión de los organismos internacionales de crédito para mejorar la imagen de su régimen. Otros, aún más retóricos, dicen que es la resistencia popular silenciosa, que, tarde o temprano, terminará por socavar la tiranía. No hay menos de veinte especulaciones distintas, y es natural que algunas de ellas sean factores reales. Pero hay una que corre el riesgo de parecer simplista, y que a lo mejor es la más próxima de la verdad: los gorilas uruguayos -al igual que el general Franco y al contrario del general De Gaulle- terminaron por creerse su propio cuento.
Es la trampa del poder absoluto. Absortos en su propio perfume, los gorilas uruguayos debieron pensar que la parálisis del terror era la paz, que los editoriales de la Prensa vendida eran la voz del pueblo y, por consiguiente, la voz de Dios, que las declaraciones públicas que ellos mismos hacían eran la verdad revelada, y que todo eso, reunido y amarrado con un lazo de seda, era de veras la democracia. Lo único que les faltaba entonces, por supuesto, era la consagración popular, y para conseguirla se metieron como mansos conejos en la trampa diabólica del sistema electoral uruguayo. Es una máquina infernal tan complicada que los propios uruguayos no acaban de entenderla muy bien, y es tan rigurosa y fatal que, una vez puesta en marcha -como ocurrió el domingo pasado-, no hay manera de detenerla ni de cambiar su rumbo.
Sin embargo, lo más importante de esta piña militar no es que el pueblo haya dicho que no, sino la claridad con que ha revelado la peculiaridad incomparable de la situación uruguaya. En realidad, la represión de la dictadura ha sido feroz, y no ha habido una ley humana ni divina que los militares no violaran ni un abuso que no cometieran. Pero en camino se encuentran dando vueltas en el círculo vicioso de su propia Preocupación legalista. Es decir: ni ellos mismos han podido escapar de una manera de ser del país y de un modo de ser de los uruguayos, que tal vez no se parezcan a los de ningún otro país de América Latina. Aunque sea por un detalle sobrenatural: Uruguay es el único donde los presos tienen que pagar la comida que se comen y el uniforme que se ponen, y hasta el alquiler de la celda
En realidad, cuando irrumpieron contra el poder civil, en 1973, los gorilas uruguayos no dieron un golpe simple, como Pinochet o Videla, sino que se enredaron en el formalismo bobo de dejar un presidente de fachada. En 1976, cuando a este se le acabó el período formal, buscaron otra fórmula retorcida para que el poder armado pareciera legal durante otros cinco años. Ahora trataban de buscar una nueva legalidad, ficticia con este plebiscito providencial que les salió por la culata. Es como si la costumbre de la democracia representativa -que es casi un modo de ser natural de la nación uruguaya- se les hubiera convertido en un fantasma que no les permite hacer con las bayonetas otra cosa que sentarse en ellas.
El plebiscito en Uruguay
El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento
GABRIEL GARCÍA MARQUEZ 9 DIC 1980
Cuando el general Charles de Gaulle perdió su último plebiscito, en 1969, un caricaturista español lo dibujó frente a un general Francisco Franco minúsculo y ladino que le decía, con un tono de abuelo: «Eso te pasa por preguntón». Al día siguiente, el que fuera el hombre providencial de Francia estaba asando castañas en su retiro de Colombey-les-deux-Eglises, donde poco después había de morirse de repente y sólo mientras esperaba las noticias frente a la televisión. El periodista Claude Mauriac, que estuvo muy cerca de él, describió las últimas horas de su vida y su poder en un libro magistral, cuya revelación más sorprendente es que el viejo general estaba seguro de perder la consulta popular. En efecto, desde la semana anterior había hecho sacar sus papeles personales de la residencia presidencial y los había mandado en varias cajas a unas oficinas que tenía alquiladas de antemano. Más aún: algunos de sus allegados piensan ahora que De Gaulle había convocado aquel plebiscito innecesario sólo para darles a los franceses la oportunidad que querían de decirle que ya no más, general, que el tiempo de los gobernados es más lento e insidioso que el del poder, y que era venido el tiempo de irse, general, muchas gracias. Su vecino, el general Francisco Franco, no tuvo la dignidad de preguntarles lo mismo a los españoles, y poco antes de su mala muerte convocó a los periodistas que su propio régimen mantuvo amordazados durante cuarenta años y también a los que su propio régimen pagaba para que lo adularan, y los sorprendió con una declaración fantástica: «No puedo quejarme de la forma en que siempre me ha tratado la Prensa».Por preguntones acaba de ocurrirles lo mismo que a De Gaulle a los militares turbios y sin gloria que gobiernan con mano de hierro a Uruguay. Pero lo que más intriga de este descalabro imprevisto es por que tenían que preguntar nada en un momento en que parecían dueños de todo su poder, con la Prensa comprada, los partidos políticos prohibidos, la actividad universitaria y sindical suprimida y con media oposición en la cárcel o asesinada por ellos mismos, y nada menos que la quinta parte de la población nacional dispersa por medio mundo. Los analistas, acostumbrados a echarle la culpa de todo al imperialismo, no sólo de lo malo, sino también de lo bueno, piensan que los gorilas uruguayos tuvieron que ceder a la presión de los organismos internacionales de crédito para mejorar la imagen de su régimen. Otros, aún más retóricos, dicen que es la resistencia popular silenciosa, que, tarde o temprano, terminará por socavar la tiranía. No hay menos de veinte especulaciones distintas, y es natural que algunas de ellas sean factores reales. Pero hay una que corre el riesgo de parecer simplista, y que a lo mejor es la más próxima de la verdad: los gorilas uruguayos -al igual que el general Franco y al contrario del general De Gaulle- terminaron por creerse su propio cuento.
Es la trampa del poder absoluto. Absortos en su propio perfume, los gorilas uruguayos debieron pensar que la parálisis del terror era la paz, que los editoriales de la Prensa vendida eran la voz del pueblo y, por consiguiente, la voz de Dios, que las declaraciones públicas que ellos mismos hacían eran la verdad revelada, y que todo eso, reunido y amarrado con un lazo de seda, era de veras la democracia. Lo único que les faltaba entonces, por supuesto, era la consagración popular, y para conseguirla se metieron como mansos conejos en la trampa diabólica del sistema electoral uruguayo. Es una máquina infernal tan complicada que los propios uruguayos no acaban de entenderla muy bien, y es tan rigurosa y fatal que, una vez puesta en marcha -como ocurrió el domingo pasado-, no hay manera de detenerla ni de cambiar su rumbo.
Sin embargo, lo más importante de esta piña militar no es que el pueblo haya dicho que no, sino la claridad con que ha revelado la peculiaridad incomparable de la situación uruguaya. En realidad, la represión de la dictadura ha sido feroz, y no ha habido una ley humana ni divina que los militares no violaran ni un abuso que no cometieran. Pero en camino se encuentran dando vueltas en el círculo vicioso de su propia Preocupación legalista. Es decir: ni ellos mismos han podido escapar de una manera de ser del país y de un modo de ser de los uruguayos, que tal vez no se parezcan a los de ningún otro país de América Latina. Aunque sea por un detalle sobrenatural: Uruguay es el único donde los presos tienen que pagar la comida que se comen y el uniforme que se ponen, y hasta el alquiler de la celda
En realidad, cuando irrumpieron contra el poder civil, en 1973, los gorilas uruguayos no dieron un golpe simple, como Pinochet o Videla, sino que se enredaron en el formalismo bobo de dejar un presidente de fachada. En 1976, cuando a este se le acabó el período formal, buscaron otra fórmula retorcida para que el poder armado pareciera legal durante otros cinco años. Ahora trataban de buscar una nueva legalidad, ficticia con este plebiscito providencial que les salió por la culata. Es como si la costumbre de la democracia representativa -que es casi un modo de ser natural de la nación uruguaya- se les hubiera convertido en un fantasma que no les permite hacer con las bayonetas otra cosa que sentarse en ellas.
18 abr 2014
Centroamérica: ¿hacia un nuevo equilibrio político?
Centroamérica: ¿hacia un nuevo equilibrio político?
Por Andrés Mora Ramírez
17 abril, 2014
Los resultados de las elecciones presidenciales en Honduras, El Salvador y Costa Rica, celebradas entre noviembre del año anterior y abril del presente, configuran un escenario inédito en Centroamérica, impensable, por ejemplo, hace 25 años, cuando la firma de los Acuerdos de Paz de Esquipulas apenas insinuaba la posibilidad de dar los primeros pasos en la construcción de sistemas políticos más o menos estables y democracias representativas en una región desangrada por la violencia política, militar e ideológica.
A la vuelta de ese cuarto de siglo, la Centroamérica actual nos muestra un escenario de recomposición de los equilibrios de fuerzas políticas que, a su vez, expresa tendencias de cambio social y cultural en curso de no poca importancia: dos antiguos movimientos guerrilleros de liberación nacional, de base nacional-popular, conforman gobierno desde hace dos lustros en El Salvador y Nicaragua –el Frente Farabundo Martí y el Frente Sandinista, respectivamente-; en Honduras, el Partido Libre, que surgió del Frente Nacional de Resistencia al golpe de Estado de 2009, fracturó la hegemonía histórica de “liberales” y “nacionales”, y se convirtió en la segunda bancada con mayor representación en el Congreso hondureño; y en Costa Rica, el triunfo del Partido Acción Ciudadana rompió el bipartidismo neoliberal que nació con la crisis de los años 1980 y los tiempos del sometimiento al FMI, al tiempo que el Frente Amplio obtuvo la mayor votación de la izquierda (9 de 57 diputados) desde la fundación del Partido Comunista en 1931.
Más allá de los matices que distinguen a cada una de estas agrupaciones, y las diferencias legítimas que puedan esgrimirse sobre si se trata de partidos de izquierda, de centro o una derecha maquillada; o sobre si sus programas son anticapitalistas, antineoliberales o solamente reformistas; lo cierto es que este diverso arco de fuerzas constituyen, a su manera y en las adversas condiciones que cada una enfrenta, nuestra primavera democrática y progresista.
Por supuesto, este avance que señalamos en el balance de fuerzas a nivel regional no se puede comprender aislado del proceso de transformación política y de ajuste económico, de signo neoliberal, que experimenta Centroamérica desde la década de 1990, caracterizado, entre otras cosas, por el ascenso de élites empresariales y tecnocráticas que ganaron protagonismo en los poderes Legislativo y Ejecutivo.
De la mano de estos personajes, suerte de agentes del capital transregional y transnacional, también se consolidaron como actores protagónicos de la política centroamericana los llamados nuevos grupos de poder económico (empresarios del boom neoliberal, con inversiones en toda la región, y con vínculos con capitales estadounidenses, mexicanos y colombianos), en virtud de la enorme influencia que lograron ejercer sobre los procesos e instancias de toma de decisiones, que les permite orientar las políticas económicas y públicas a favor de sus propios intereses; así como por su control prácticamente absoluto de los medios de comunicación y la ausencia de legislaciones que regulen el acceso a los medios, en condiciones de igualdad, para todos los sectores de la sociedad.
La acción de estos grupos económicos y su tecnocracia aliada también tiene un impacto cultural en nuestras sociedades, visible en la gestación de un sentido común neoliberal en el que el sector privado de la economía pasa a ocupar un lugar central en la articulación de las relaciones sociales y productivas, como conductor de la modernización hacia afuera que exige la globalización.
¿Qué posibilidades tendrán ahora los gobiernos progresistas y las fuerzas presentes en los congresos centroamericanos, para revertir esta realidad? ¿Acumularán respaldo popular suficiente para impulsar, desde sus respectivos espacios de acción, las transformaciones necesarias para las grandes mayorías?
Las pruebas y peligros que deberán enfrentar no son pocos. Pero, sin caer en optimismos desmesurados, los triunfos alcanzados en los últimos meses permiten mirar con relativa esperanza el futuro, siempre que el diálogo y la voluntad de encuentro entre los gobiernos, así como la solidaridad entre los pueblos –como antídoto contra el veneno de los chovinismos que nos separan- se impongan como los valores que impulsen la construcción de la nueva Centroamérica que queremos ver nacer.
http://alainet.org/active/72971
Por Andrés Mora Ramírez
17 abril, 2014
Los resultados de las elecciones presidenciales en Honduras, El Salvador y Costa Rica, celebradas entre noviembre del año anterior y abril del presente, configuran un escenario inédito en Centroamérica, impensable, por ejemplo, hace 25 años, cuando la firma de los Acuerdos de Paz de Esquipulas apenas insinuaba la posibilidad de dar los primeros pasos en la construcción de sistemas políticos más o menos estables y democracias representativas en una región desangrada por la violencia política, militar e ideológica.
A la vuelta de ese cuarto de siglo, la Centroamérica actual nos muestra un escenario de recomposición de los equilibrios de fuerzas políticas que, a su vez, expresa tendencias de cambio social y cultural en curso de no poca importancia: dos antiguos movimientos guerrilleros de liberación nacional, de base nacional-popular, conforman gobierno desde hace dos lustros en El Salvador y Nicaragua –el Frente Farabundo Martí y el Frente Sandinista, respectivamente-; en Honduras, el Partido Libre, que surgió del Frente Nacional de Resistencia al golpe de Estado de 2009, fracturó la hegemonía histórica de “liberales” y “nacionales”, y se convirtió en la segunda bancada con mayor representación en el Congreso hondureño; y en Costa Rica, el triunfo del Partido Acción Ciudadana rompió el bipartidismo neoliberal que nació con la crisis de los años 1980 y los tiempos del sometimiento al FMI, al tiempo que el Frente Amplio obtuvo la mayor votación de la izquierda (9 de 57 diputados) desde la fundación del Partido Comunista en 1931.
Más allá de los matices que distinguen a cada una de estas agrupaciones, y las diferencias legítimas que puedan esgrimirse sobre si se trata de partidos de izquierda, de centro o una derecha maquillada; o sobre si sus programas son anticapitalistas, antineoliberales o solamente reformistas; lo cierto es que este diverso arco de fuerzas constituyen, a su manera y en las adversas condiciones que cada una enfrenta, nuestra primavera democrática y progresista.
Por supuesto, este avance que señalamos en el balance de fuerzas a nivel regional no se puede comprender aislado del proceso de transformación política y de ajuste económico, de signo neoliberal, que experimenta Centroamérica desde la década de 1990, caracterizado, entre otras cosas, por el ascenso de élites empresariales y tecnocráticas que ganaron protagonismo en los poderes Legislativo y Ejecutivo.
De la mano de estos personajes, suerte de agentes del capital transregional y transnacional, también se consolidaron como actores protagónicos de la política centroamericana los llamados nuevos grupos de poder económico (empresarios del boom neoliberal, con inversiones en toda la región, y con vínculos con capitales estadounidenses, mexicanos y colombianos), en virtud de la enorme influencia que lograron ejercer sobre los procesos e instancias de toma de decisiones, que les permite orientar las políticas económicas y públicas a favor de sus propios intereses; así como por su control prácticamente absoluto de los medios de comunicación y la ausencia de legislaciones que regulen el acceso a los medios, en condiciones de igualdad, para todos los sectores de la sociedad.
La acción de estos grupos económicos y su tecnocracia aliada también tiene un impacto cultural en nuestras sociedades, visible en la gestación de un sentido común neoliberal en el que el sector privado de la economía pasa a ocupar un lugar central en la articulación de las relaciones sociales y productivas, como conductor de la modernización hacia afuera que exige la globalización.
¿Qué posibilidades tendrán ahora los gobiernos progresistas y las fuerzas presentes en los congresos centroamericanos, para revertir esta realidad? ¿Acumularán respaldo popular suficiente para impulsar, desde sus respectivos espacios de acción, las transformaciones necesarias para las grandes mayorías?
Las pruebas y peligros que deberán enfrentar no son pocos. Pero, sin caer en optimismos desmesurados, los triunfos alcanzados en los últimos meses permiten mirar con relativa esperanza el futuro, siempre que el diálogo y la voluntad de encuentro entre los gobiernos, así como la solidaridad entre los pueblos –como antídoto contra el veneno de los chovinismos que nos separan- se impongan como los valores que impulsen la construcción de la nueva Centroamérica que queremos ver nacer.
http://alainet.org/active/72971
Después de 52 asesinatos en dos días, la Policía Militar de Bahía termina su huelga
Después de 52 asesinatos en dos días, la Policía Militar de Bahía termina su huelga
18/04/2014
JOÃO PEDRO PITOMBO
DE SALVADOR
ANDRÉ UZÊDA
ENVIADO ESPECIAL A SALVADOR
Los policías militares (PM) de Bahía terminaron su huelga, después de casi dos días de paralización.
La huelga fue acompañada de una explosión de violencia en las afueras de Salvador, una de las ciudades-sede el Mundial 2014 que se realizará en Brasil.
Esa región resultó gravemente afectada por saqueos y muertes: al menos 52 personas fallecieron en 46 horas, más de una por hora. El promedio diario en la región metropolitana de Salvador es de cinco casos.
La población sufrió varios trastornos, por ejemplo, los ómnibus dejaron de circular, las tiendas cerraron y se cancelaron eventos.
La huelga puso otra vez de manifiesto la delicada relación entre la PM bahiana y la gestión de Jaques Wagner (PT). Fue el segundo paro de la PM en poco más de dos años.
Al igual que en la huelga anterior, el líder fue el soldado Marco Prisco, ahora concejal en Salvador por el PSDB, que resultó electo después de la visibilidad alcanzada en 2012 y es precandidato a la Asamblea Legislativa.
Wagner, quien señaló intereses "electorales" en la paralización, negó haber cedido a la presión. "Lo que se firmó hoy [por ayer] es casi lo mismo que lo ofrecido antes de la huelga", dijo.
La PM reivindicaba aumentos de las gratificaciones, garantías para la progresión en la carrera y sanciones más suaves dentro del nuevo código de ética de la corporación, entre otros puntos.
El gobierno se comprometió a elevar las gratificaciones y abrir una nueva discusión sobre el código de ética y el plan de carrera. También dijo que revisará los procesos en contra de los policías de la huelga de 2012.
"Pensamos mucho más en la sociedad, que paga nuestros salarios", dijo el soldado Prisco, después de que cerca de mil policías aprobaron el fin de la huelga en una asamblea.
La huelga de este año fue marcada por la rápida acción del gobierno federal, que dice haber enviado cerca de 6000 hombres del Ejército y de la Fuerza Nacional a Bahía.
Los ministros de Justicia, José Eduardo Cardozo, y el interino de Defensa, Juniti Saito, fueron ayer a Salvador para planificar la acción de las tropas, que deberán quedarse en el estado hasta que se normalice la situación.
Wagner reclamó de la Corte Suprema (Supremo Tribunal Federal) una "posición más clara" sobre el derecho de huelga de las Fuerzas Armadas. "Siempre existe el riesgo de que prevalezca el desorden".
Antes del final de la huelga, dos decisiones judiciales determinaron el cese de la paralización, bajo pena de multa en caso de que la orden no fuera cumplida.
Aunque la Constitución prohíbe sindicatos y huelga de militares, paralizaciones de PMs ya han tenido lugar en Río de Janeiro, Bahía y Ceará desde 2012 .
En el campo político, el alcalde de Salvador, ACM Neto (DEM), que hizo campaña junto Prisco y es el rival de Wagner, dijo que había "pedido" por el fin de la huelga .
Consultado acerca del paro, el senador Aécio Neves (MG), presidente nacional y precandidato del PSDB a la presidencia, no se manifestó.
Traducido por NATALIA FABENI
18/04/2014
JOÃO PEDRO PITOMBO
DE SALVADOR
ANDRÉ UZÊDA
ENVIADO ESPECIAL A SALVADOR
Los policías militares (PM) de Bahía terminaron su huelga, después de casi dos días de paralización.
La huelga fue acompañada de una explosión de violencia en las afueras de Salvador, una de las ciudades-sede el Mundial 2014 que se realizará en Brasil.
Esa región resultó gravemente afectada por saqueos y muertes: al menos 52 personas fallecieron en 46 horas, más de una por hora. El promedio diario en la región metropolitana de Salvador es de cinco casos.
La población sufrió varios trastornos, por ejemplo, los ómnibus dejaron de circular, las tiendas cerraron y se cancelaron eventos.
La huelga puso otra vez de manifiesto la delicada relación entre la PM bahiana y la gestión de Jaques Wagner (PT). Fue el segundo paro de la PM en poco más de dos años.
Al igual que en la huelga anterior, el líder fue el soldado Marco Prisco, ahora concejal en Salvador por el PSDB, que resultó electo después de la visibilidad alcanzada en 2012 y es precandidato a la Asamblea Legislativa.
Wagner, quien señaló intereses "electorales" en la paralización, negó haber cedido a la presión. "Lo que se firmó hoy [por ayer] es casi lo mismo que lo ofrecido antes de la huelga", dijo.
La PM reivindicaba aumentos de las gratificaciones, garantías para la progresión en la carrera y sanciones más suaves dentro del nuevo código de ética de la corporación, entre otros puntos.
El gobierno se comprometió a elevar las gratificaciones y abrir una nueva discusión sobre el código de ética y el plan de carrera. También dijo que revisará los procesos en contra de los policías de la huelga de 2012.
"Pensamos mucho más en la sociedad, que paga nuestros salarios", dijo el soldado Prisco, después de que cerca de mil policías aprobaron el fin de la huelga en una asamblea.
La huelga de este año fue marcada por la rápida acción del gobierno federal, que dice haber enviado cerca de 6000 hombres del Ejército y de la Fuerza Nacional a Bahía.
Los ministros de Justicia, José Eduardo Cardozo, y el interino de Defensa, Juniti Saito, fueron ayer a Salvador para planificar la acción de las tropas, que deberán quedarse en el estado hasta que se normalice la situación.
Wagner reclamó de la Corte Suprema (Supremo Tribunal Federal) una "posición más clara" sobre el derecho de huelga de las Fuerzas Armadas. "Siempre existe el riesgo de que prevalezca el desorden".
Antes del final de la huelga, dos decisiones judiciales determinaron el cese de la paralización, bajo pena de multa en caso de que la orden no fuera cumplida.
Aunque la Constitución prohíbe sindicatos y huelga de militares, paralizaciones de PMs ya han tenido lugar en Río de Janeiro, Bahía y Ceará desde 2012 .
En el campo político, el alcalde de Salvador, ACM Neto (DEM), que hizo campaña junto Prisco y es el rival de Wagner, dijo que había "pedido" por el fin de la huelga .
Consultado acerca del paro, el senador Aécio Neves (MG), presidente nacional y precandidato del PSDB a la presidencia, no se manifestó.
Traducido por NATALIA FABENI
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