22 sept 2014

“Por primera vez en 500 años, países de América Latina han dado pasos muy serios hacia la integración y la independencia del poder imperial extranjero”

Noam Chomsky, intelectual norteamericano

La era digital no cambia en lo esencial la misión del periodismo comprometido e independiente, sobre todo en momentos en que se requiere de una ciudadanía consciente y comprometida para responder a los sistemas del poder que llevan al mundo al borde de un desastre apocalíptico, comentó Noam Chomsky en entrevista con La Jornada.
A pesar del sombrío panorama que pinta la coyuntura actual, Chomsky señala que algunos rayos de luz esperanzadores para el mundo provienen de los cambios históricos en América Latina.
Chomsky, el intelectual vivo más citado en el planeta y uno de los 10 más citados en la historia, es un feroz crítico del modelo neoliberal, de las políticas imperiales de Estados Unidos y de las de Israel contra el pueblo palestino, así como del uso y abuso de la comunicación y los medios.
En el ámbito académico, Chomsky no sólo es considerado el padre de la lingüística moderna, sino que el profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts también se ha destacado por sus aportaciones a la filosofía y las ciencias sociales.
Profundamente convencido de que decir la verdad ante el poder es obligación moral, Chomsky desnuda al emperador todos los días y aún es, a sus 85 años de edad, uno de los pocos intelectuales confiables y respetados por las nuevas generaciones, a pesar de que está virtualmente vetado por los medios masivos tradicionales en este país y otros. Por tanto, es un hombre peligroso para el poder, y por eso sigue siendo una voz vital para el presente y el futuro.
Chomsky, colaborador de La Jornada durante varios años, ofreció sus reflexiones sobre aspectos de la coyuntura en una entrevista con motivo del aniversario de este periódico.
–¿Cómo percibe lo que algunos llaman cambios revolucionarios en el panorama de los medios al surgir el mundo digital, el cual, según argumentan algunos, prometió democratizar el periodismo y abrir una era de comunicación e información masiva? ¿Algo ha cambiado?
–Claro que hay cambios, pero creo que lo fundamental permanece igual. Internet indudablemente ofrece una oportunidad de acceso a una rica variedad de información y análisis, como la producción de este tipo de material, con mayor facilidad que antes. También ofrece oportunidades para la diversión, la distracción, la formación de cultos, el pensamiento descuidado, navegar sin propósito claro y mucho más. Una buena biblioteca puede ofrecer una oportunidad para que alguien se vuelva un biólogo creativo o un lector sensitivo de gran literatura, o para perder el tiempo. Depende de cómo uno escoge usar lo que está disponible. Los resultados [de la nueva era digital] son mixtos.
“Para organizadores y activistas, Internet ha sido una herramienta indispensable. Pero aquí se requiere también una nota de cautela. Uno de los observadores más astutos e informados del tumulto en el mundo árabe, Patrick Cockburn, escribe que durante los levantamientos de la primavera árabe, ‘miembros de la intelectualidad [frecuentemente] parecían vivir y pensar dentro de la cámara de ecos de Internet. Pocos expresaron ideas prácticas sobre cómo ir hacia delante’ o, podríamos agregar, prestaron suficiente atención a las realidades políticas, de clase o militares. Los resultados ahí están a la vista, y esas lecciones se pueden generalizar.
–¿Cuál debería ser el papel de los medios progresistas en este contexto?
–Todos permanecemos dependientes de los reportajes directos de periodistas valientes y honestos, los que hacen su labor con integridad. Ninguna tecnología va a cambiar eso. El papel de los medios progresistas es el mismo de siempre: intentar buscar la verdad en asuntos de importancia, romper el torrente de propaganda y engaño que está enraizado en los sistemas de poder y ofrecer los medios para que la gente pueda avanzar en las luchas por la libertad, la justicia y hasta la sobrevivencia frente a las amenazas ominosas.
–Usted persiste en abordar los efectos devastadores de las políticas del gobierno de Estados Unidos y del mundo empresarial, las cuales se manifiestan en guerras e injusticias sociales y económicas, y más recientemente advirtió que esto está llegando a un punto en el que estamos poniendo en riesgo la sobrevivencia misma de la civilización. Para aquellos que observan Estados Unidos y América Latina en este momento, ¿cuáles son los desafíos más básicos que se enfrentan hoy día? ¿Dónde percibe el potencial más grande para una respuesta ante esos desafíos?
–Las amenazas son muy reales. La amenaza de destrucción por guerra nuclear está siempre presente, y el historial es atemorizante. Lo mismo es cierto, tal vez aún con más prominencia, acerca de la amenaza de una catástrofe ambiental. Por primera vez en la historia humana estamos frente a las posibilidades de destruir las condiciones de una sobrevivencia decente, y los sistemas de poder nos están llevando a ese precipicio.
“Sin embargo, hay señales alentadoras, en gran medida desde América Latina, ya que lo que ha ocurrido en años recientes tiene un significado verdaderamente histórico. Por primera vez en 500 años, países de América Latina han dado pasos muy serios hacia la integración y la independencia del poder imperial extranjero (en el pasado siglo, principalmente Estados Unidos).
“Los cambios, que son espectaculares, se revelan de varias maneras. No hace mucho, América Latina era el ‘traspatio’ de Washington. Los países hacían lo que se les ordenaba, o, si se salían de esa línea, eran sometidos a golpes militares, terror asesino y destrucción. Pero ahora, en conferencias hemisféricas, Estados Unidos y Canadá están virtualmente aislados.
“Un estudio reciente de los programas de rendición extraordinaria de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), una de las formas más salvajes y cobardes de tortura, encontró que colaboró gran parte del mundo, incluida Europa, pero había una excepción: América Latina. Esto es doblemente notable: primero, por la subordinación histórica de la región a Washington, y segundo, porque durante ese periodo [de subordinación] la región era uno de los centros de tortura del mundo.
“Por otro lado, según el Tratado de Tlatelolco, América Latina es una de las pocas regiones del mundo con una zona libre de armas nucleares.
“En otro rubro, con comunidades indígenas frecuentemente como líderes, varios países latinoamericanos han dado pasos significativos hacia reconocer los derechos de la naturaleza y buscar economías sustentables que frenen la precipitación hacia un desastre ambiental.
“Todo esto es dramático y prometedor, aunque no sin fallas y problemas serios.
Los retos que enfrentamos hoy son inmensos. El más grande potencial [para una respuesta] es una ciudadanía activa y comprometida. No hay mucho tiempo que perder.
–¿Qué lo hace reír hoy día?
–En la cultura judía en que crecí, hay un concepto de risa a través de lágrimas. Lamentablemente, el mundo ofrece muchas oportunidades para esta práctica.
Pero hay muchos rayos de luz, y amplias razones para esperar que un mundo mejor es posible, como el Foro Social Mundial y sus ramas nos recuerdan continuamente. Y no es accidental que sus raíces son latinoamericanas.

Pese a la presión de multinacionales, el Gobierno firma decreto para regular mercado de medicamentos

En un año, de acuerdo con lo enunciado el jueves por el presidente Juan Manuel Santos, al mercado de medicamentos biotecnológicos empezarán a entrar fármacos biosimilares, que son tan eficaces y seguros como los primeros, pero hasta un 60 más baratos. (‘Colombia está mostrando el camino al mundo': ministro de Salud)

COLMED
Hasta hoy, los laboratorios que producen los biotecnológicos –elaborados a partir de organismos vivos y que han aportado grandes avances al tratamiento de enfermedades catastróficas como el cáncer– tienen patentes que les garantizan su comercialización exclusiva. (Gobierno presentó decreto que regula biotecnológicos)
Dicho monopolio les ha permitido venderlos a precios tan altos que la mayoría de los colombianos que los requieren solo pueden acceder a ellos a través del sistema de salud y muchas veces interponiendo tutelas.
De hecho, el sistema gasta cerca de 2 billones de pesos anuales en el pago de esta clase de insumos. Es más, ocho de los diez fármacos de mayor recobro son biotecnológicos.
“No estamos sacrificando calidad por precio; la salud de los colombianos no está en juego”, aseguró el jueves el presidente Santos durante la firma del decreto que regula el registro y comercialización de estos medicamentos.
El mandatario insistió en que las medidas representarán ahorros de entre un 30 y un 60 por ciento para el sistema, lo que puede representar hasta 600.000 millones de pesos cada año.
Ese ahorro se logra a través del costo que tendrán para el sistema. Por ejemplo, según Santos, un medicamento que se usa para tratar algunos tipos de cáncer y para la artritis, en el control de precios y al incluirlo en el POS, bajó de 939.000 a 576.000 pesos.
Sin embargo, ese valor puede bajar aún más con el decreto. El Jefe de Estado citó que el biosimilar en México cuesta 359.000, es decir, 217.000 pesos menos que lo que hoy se está pagando.
Otro medicamento que se utiliza para la esclerosis múltiple o para la hepatitis C, al incluirlo en el POS bajó de 254.000 a 230.000 pesos, pero su biosimilar en México cuesta 132.000. O sea 98.000 menos que lo que hoy tiene establecido el POS.
Los de patentes vencidas
Desde que comenzó la discusión sobre el decreto, que tuvo cinco borradores, las farmacéuticas multinacionales han sostenido que el proyecto no cumplía con estándares de la Agencia Europea de Medicamentos y la Organización Mundial de la Salud, y que ponía en riesgo la seguridad de los pacientes.
Este fue el argumento con el que rechazaron una de las vías planteadas por el Gobierno para permitir el ingreso de biosimilares (competidores) a Colombia.
Dicha vía, que hasta el quinto borrador se denominó “ruta abreviada”, facilita el registro de productos similares a los biotecnológicos de marca a los que se les venza la patente.
Las farmacéuticas dueñas de los originales alegaron que por esta vía rápida (en el texto definitivo quedó como “ruta de comparabilidad”) se colarían biosimilares de dudosa calidad.
Al debate, que no es de marca menor, se sumaron cuerpos diplomáticos de varios países, la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y hasta el vicepresidente de este país, Joe Biden, que, en una carta al presidente Santos, manifestó su preocupación por la potencial vulneración del decreto de los principios de propiedad intelectual.
Sin embargo, Santos aseguró ayer que la norma no vulnera tales derechos y aclaró que solo entrarán medicamentos biosimilares de los biotecnológicos que ya tienen la patente vencida.
En una carta dirigida a la FDA, que había planteado inquietudes sobre la calidad de los biosimilares, el Ministerio de Salud hizo aclaraciones que finalmente se registraron en el decreto.
En la norma, además, quedaron explícitas exigencias a los productores de biosimilares para garantizar su calidad. Estos no solo deberán presentar soportes documentales, sino estudios y pruebas que demuestren que su medicamento es igual de seguro y eficiente al de la referencia.
Farmacéuticas y pacientes celebran firma de decreto
Tras conocer la firma del decreto de biotecnológicos, Francisco de Paula Gómez, presidente de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), quien siempre se ha opuesto a la norma, argumentando falta de calidad, dijo que por ahora no se pronunciará.
En contraste, Alberto Bravo Borda, presidente de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Colombianas (Asinfar), celebró la decisión del Gobierno porque, pese a no conocer la versión final del decreto, cree que ganan la sociedad colombiana y, especialmente, todos los pacientes.
Precisamente, la vocera de Pacientes Colombia, Laura Ramírez, consideró positiva la apuesta por los biotecnológicos, siempre y cuando se respete la calidad y la seguridad de los medicamentos. “Nos preocupa saber cómo quedó la tercera ruta, que fue la que más debate generó. Insistimos en la fármaco-vigilancia y ahora lo que nos queda es el reto de la implementación y asegurar que todos los medicamentos que se comercialicen sean seguros y a buenos precios, para el mejor acceso de todos los pacientes”, agregó Ramírez. Así mismo, el médico Jaime Calderón, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, calificó el acto como “una medida soberana”, porque los biotecnológicos son una herramienta muy valiosa para enfrentar enfermedades graves como el cáncer o las enfermedades del sistema nervioso.
‘Es actitud valiente’: EPS
Jaime Arias, presidente de Acemi, que representa a las EPS, calificó la firma del decreto como “una actitud muy valiente” del Gobierno y del Ministro. Si bien es cierto que hay que garantizar la calidad de los medicamentos biotecnológicos o biosimilares, también es importante para el país que exista competencia, no solo en medicamentos, sino en todos los aspectos del sistema. Según Arias, para las EPS el decreto no cambia radicalmente las cosas, porque algunos medicamentos estaban en el POS y los otros se pagan por recobros.


Abren la puerta a los medicamentos biosimilares

Santos firmó el decreto que las multinacionales farmacéuticas intentaron bloquear durante cuatro años y que regula los fármacos más costosos del mercado.
Santos firmó ayer el decreto que regula los medicamentos biotecnológicos. Con el dinero que se ahorrará el sistema cada año, se podrían construir siete hospitales de segundo nivel.
El presidente Juan Manuel Santos firmó ayer el decreto que regula los medicamentos biotecnológicos, poniendo así punto final a un largo y desgastante debate que durante cuatro años enfrentó al Ministerio de Salud, las sociedades científicas, la comunidad médica, las asociaciones de pacientes y los laboratorios farmacéuticos nacionales y extranjeros. Un debate que no estuvo exento de presiones indecorosas y que sacó a flote relaciones no muy santas entre algunos actores del sistema.
El decreto suscrito por Santos les abre la puerta a los medicamentos biosimilares, es decir, a las copias de fármacos pioneros que hoy hacen parte del arsenal terapéutico para tratar enfermedades tan comunes como el cáncer, la artritis y la diabetes.
Los medicamentos biotecnológicos son aquellos en los que se utilizan organismos vivos para su producción. La insulina, por ejemplo, que beneficia a millones de pacientes, antes era extraída de páncreas de cerdos y hoy es producida en células manipuladas genéticamente y cultivadas en laboratorios.
“Al regular la entrada de otros competidores al mercado de medicamentos biotecnológicos, el sistema de salud se ahorrará, en los ocho medicamentos más recobrados, entre $300.000 millones y $600.000 millones”, explicó el ministro Alejandro Gaviria, quien luego de ver frustrado el año pasado un proyecto de reforma al sistema de salud en el Congreso decidió apostar por una estrategia que incluye minirreformas como esta de los biotecnológicos. Con el dinero que se ahorraría el sistema cada año se podrían construir siete hospitales de segundo nivel.
Intereses económicos
Hasta última hora, y luego de cuatro años de debates y cinco borradores de decreto, hubo muchas dudas sobre la posibilidad de que el presidente Santos firmara. Apenas hace unos días el mandatario recibió una carta del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtiéndole que la firma del decreto podía lesionar el comercio bilateral.
Antes, el embajador de Colombia en Washington, Luis Carlos Villegas, había expresado en una carta el profundo malestar que generaba el decreto de medicamentos biotecnológicos entre gremios comerciales de Estados Unidos. Presiones similares se hicieron sentir desde Suiza.
Para redondear las semanas de fuertes presiones económicas, Afidro, el gremio que agrupa en Colombia a los laboratorios extranjeros, principales productores de las moléculas originales, pagó avisos publicitarios en diversos medios del país argumentando que el decreto lesionaba la salud de los colombianos. Por si fuera poco, una campaña en redes sociales, que ninguna institución ni agrupación se atribuyó, intentó generar un golpe en la opinión pública en contra de esta regulación.
El Gobierno siempre supo que con este decreto se estaban tocando fuertes intereses económicos. En 2013, cerca del 30% del mercado total farmacéutico en Colombia ($2 billones anuales) correspondió a medicamentos de origen biológico, los cuales, dicho sea de paso, pagamos todos los colombianos con nuestros aportes al sistema.
En el mundo, este segmento farmacéutico promete no parar de crecer. En 2008, sólo dos de los 10 medicamentos más vendidos eran de este tipo; en 2010 eran cuatro, en 2012 la cifra subió a cinco, y se estima que para 2016 sean siete.
“Si el pasado fue signado por los fármacos químicos, el presente y el futuro es de los biológicos”, escribieron investigadores de Fedesarrollo en una investigación sobre el tema. De ahí la importancia de establecer unas reglas claras de juego y permitir la competencia para controlar los precios.
¿Qué dice el decreto?
El corazón del decreto que Santos firmó ayer abre un camino para que entren al país los biosimilares, copias genéricas de los biotecnológicos originales que pueden hacerse una vez caducan los tiempos legales de protección intelectual de los originales. Se calcula que, en condiciones de competencia, los precios de estos medicamentos podrían disminuir, en promedio, entre 30% y 60%.
El decreto crea tres vías para que las copias entren al país: la ruta del expediente completo, la de comparabilidad y una ruta abreviada de comparabilidad.
En el primer caso, cualquier molécula nueva debe presentar pruebas en animales y en humanos, junto con una larga lista de requisitos que comprueben su seguridad y eficacia.En la segunda vía, cuando ya existe una molécula original aprobada pero que por su complejidad resulta difícil de copiar, el laboratorio que quiera introducir un biosimilar deberá realizar una serie de pruebas que demuestren que produce el mismo efecto y es segura.
La tercera vía, que constituyó la nuez del debate durante estos cuatro años, indica que quien quiera vender una copia de un medicamento biotecnológico ampliamente conocido y probado sólo debe demostrar con pruebas de laboratorio que su producto es similar al original.
Los representantes de la industria farmacéutica siempre se opusieron a esta ruta. Pedían que se exigieran todas las pruebas a cada molécula. A los ojos del Gobierno y de múltiples expertos, hacerlo así era crear una barrera que nunca podrían superar, pues las pruebas preclínicas y clínicas llegan a costar millones de dólares.
Al firmar el decreto, el presidente Santos recordó que a los medicamentos originales se les otorga una patente de 20 años y cuando estas vencen, otras empresas recogen la información de las fórmulas originales y crean nuevos medicamentos, llamados biosimilares, que son los que ingresarán al país.“No estamos vulnerando los derechos de propiedad intelectual. Entrarán medicamentos en los que las patentes de los pioneros ya vencieron”, precisó.
Ahora el Gobierno tendrá que crear unas guías más precisas en las que queden claros todos los procedimientos establecidos en el decreto.
Denis Silva, representante de la organización Pacientes Colombia, comentó: “Por fin se firma el decreto después de 40 meses de trabajo. Esperamos que se nos garanticen la calidad y seguridad de los medicamentos y sus bajos costos”.
¿Qué son los medicamentos de origen biológico?
Comprenden una amplia variedad. Se obtienen de organismos vivos o de sus tejidos. Las fuentes y métodos de producción incluyen cultivos de células o de microorganismos y la extracción a partir de tejidos o de fluidos biológicos, como la sangre.
¿Qué diferencia hay entre un medicamento biotecnológico y un biosimilar?
Los biotecnológicos nuevos entran primero al mercado y están patentados porque representan innovaciones tecnológicas. Los biogenéricos o biosimilares sólo pueden entrar al mercado una vez las patentes de lo biotecnológicos nuevos se han vencido, porque son copias de los mismos.
¿Los medicamentos biogenéricos o biosimilares son seguros para los pacientes?
Sí. Los biogenéricos sólo podrán venderse y consumirse luego de un riguroso proceso de examen y aprobación por parte del Invima.
¿En qué países se usan medicamentos biosimilares?
En todos los países europeos, en Brasil, Argentina, México, Australia, Corea y otros. En Colombia ya hay algunos en el mercado.
¿En qué momento comienza a operar el decreto?
El decreto sólo entrará a operar una vez el ministerio expida dos guías importantes (inmunogenicidad y estabilidad). El decreto otorga al ministerio un año para expedirlas.

21 sept 2014

“Y porque no todo fue guerrilla”

Escriben Rafael Rey y Gabriel Quirici.El trauma de la larga década del terrorismo de Estado reclamó explicaciones urgentes que han instalado un relato que siempre empieza en el 68. Esta cobertura se asoma al libro “La trama autoritaria”* de Magdalena Broquetas, porque hay que rascar capas de tiempo para entender cómo se incuba el huevo del famoso ofidio.

Magdalena Broquetas. Foto: Ivan Franco
Magdalena Broquetas. Foto: Ivan Franco
—Hay dos aspectos que sorprenden en la investigación. Uno es la idea de unas “derechas”, así, en plural; el otro es el período: se va una década hacia atrás para empezar a mirar la violencia política en Uruguay, generalmente asociada con el 68.
—Son como dos puntos de partida de la investigación y del libro. Voy a empezar por el segundo: la periodización. El libro, si bien hace una especie de filiación histórica y va para atrás, y trata de identificar familias políticas, ideológicas, de pensamiento, de acción, en realidad nace por una preocupación que tiene que ver con la crisis de los sesenta, la crisis de la violencia política y social de los sesenta. En el campo que yo integro, que estudia el pasado reciente en Uruguay, estamos muy acostumbrados a ver la crisis desde el 68, que es la dimensión política de la crisis, la última capa. Pero la crisis económica ya tenía diez años, y hay una crisis social que se hace sentir en la primera mitad de los sesenta, con la fuerza del movimiento sindical, el movimiento estudiantil, las izquierdas partidarias, las izquierdas armadas. Y en el 68 tenemos el pachequismo, y viene esta dimensión de crisis política; una especie de camino cada vez más fuerte de violencia política, institucional y social.
Estábamos muy acostumbrados a ver la crisis del 60 desde el 68, y sobre todo desde la violencia del Estado, que empieza a tener conductas represivas que trascienden lo que venía siendo su tradicional monopolio de la fuerza. Entonces una de las apuestas de la investigación era ampliar la periodización. Porque no cerraba. Por un lado tenemos una idea de unos años cincuenta muy poco estudiados, muy idealizados, tanto por la historiografía, el ensayo, como por el sentido común; esta idea del neobatllismo, de los altos índices de empleo, los altos índices de vida, que no es tan así, y después saltamos al 68. Y en el medio sabíamos que había unos colegiados con mayoría del Partido Nacional, pero me parece que la historiografía uruguaya, con excepciones, no se había detenido a pensar qué cosas se gestaron en este período, como para entender un poco ese corte abrupto. Por un lado la apuesta era atrasar la mirada y tratar de establecer un nexo entre eso y lo que vino después. Y por otro, prestarle atención a un actor político, un actor social, que estaba escasamente atendido, como eran estas derechas. La historiografía, el ensayo, la literatura testimonial, se han volcado más y se han centrado más en las izquierdas.
Y esto del plural, “derechas”…, uno de los objetivos era mapearlas, identificar quiénes eran, dónde estaban, a quiénes ponemos en estos casilleros de las derechas que abarcan un espectro muy amplio. Yo ahí planteo una gran división entre una derecha moderada o conservadora, que si se quiere arrastra la tradición del liberalismo conservador, en un contexto de Guerra Fría que es clave, y otra que es una extrema derecha, una derecha radical, violentista, insurreccional, que también es rastreable históricamente y también tiene un parangón a nivel internacional.
—Uno de los logros de la investigación es que usted prueba la existencia de un vínculo entre esas dos derechas.
—Hay una hipótesis, que se da en muchos contextos históricos, en distintos momentos, que plantea que cuando hay crisis esas derechas se juntan. Cuando hay una percepción de crisis que va en aumento y se transforma en una percepción de amenaza, estas derechas, que usualmente caminan por caminos paralelos, se convierten en aliadas. Y esto sucede aun cuando la derecha conservadora, que en general ha mantenido su hegemonía y ha gobernado, mira con bastante recelo a la extrema derecha, porque es violenta, es radical, es antisistema.
—Entre esas cosas que unen a estas derechas está el anticomunismo.
—Exactamente. El anticomunismo es un punto de unión. Para la derecha conservadora, representante del statu quo, metida en el Estado, con representantes en los partidos (Herrerismo, la lista 14, la Ubd), los “comunistas” son los estudiantes organizados, el movimiento sindical organizado, las izquierdas partidarias y las izquierdas armadas, que empiezan a ser vistas así, aunque quede claro que no lo son. Esta idea de que eso es el comunismo, que tiene que ver con desestabilizar el orden social, encuentra un punto de contacto con la extrema derecha. En realidad esta última es tan anticomunista como antiliberal; el comunismo es uno de sus enemigos. Pero es la que puede hacer ciertas acciones violentas. Y acá lo difícil de este período es que tampoco encontramos tantos actores tan puramente definidos. Porque, por ejemplo, se meten las agencias de seguridad del gobierno estadounidense, y algunos de los personajes que hacen acciones violentas son simples sicarios a sueldo y otros son de estas organizaciones; algunos están metidos en la Policía y otros no. Es como que cada uno aprovecha las ventajas que le da la situación. Como todos tienen algo que ganar, está esta complementariedad de los actores, que en momentos que no son de crisis caminan por carriles separados. Me parece que es lo rico de este tema y lo que explica las violencias de estas derechas.
—El contexto internacional es determinante en muchas de las acciones de estas derechas radicales.
—Muchas se explican por lo que está pasando en el contexto regional e internacional. No tiene tanto que ver con la realidad local. Estos grupos, como el Frente Estudiantil de Acción Nacionalista (Fedan), Montonera, terminan apareciendo en la investigación –yo un poco lo veo así– como el brazo uruguayo de Tacuara.1 El vínculo es muy estrecho: el juramento es el mismo, las acciones están coordinadas…, para mí fue un hallazgo de la investigación. Tienen toda esta dimensión internacional; las dos ramas de las derechas la tienen. Una con la dimensión capitalista de la Guerra Fría, la del alineamiento con Estados Unidos, donde las fronteras no son geográficas sino ideológicas, culturales. Y la otra está en un paralelo que también tiene un proyecto americanista que desconoce al Estado-nación uruguayo como tal. Son grupos que añoran un pasado utópico y postulan, en teoría, el regreso a un orden cristiano, autoritario e hispano. Interpretan el proceso histórico como un proceso trunco, en el que los estados liberales, los estados-nación del siglo XIX, rompen con un desarrollo supuestamente natural de una nación hispana. Esa lectura de la historia justifica los vínculos con movimientos políticos de Argentina y de toda América, como el Movimiento Joven América, que tienen en común la defensa del nacional-sindicalismo como doctrina.
Por eso me parece que una de las apuestas fuertes de la investigación es mostrar cómo influye este clima trasnacional, dejar en evidencia que por el contexto de la Guerra Fría, y por las características que tienen los actores involucrados, no podemos tener sólo una mirada de lo que está pasando en Uruguay concretamente, porque nos perdemos parte de la riqueza.
Son muy importantes los grandes programas culturales de la Guerra Fría; toda esa propaganda cultural que explica otras cosas a largo plazo, o por lo menos ayuda a entender por qué cuando llega el golpe la gente ya tiene la idea de que cualquiera puede ser un enemigo, los consensos silenciosos, las mayorías silenciosas; todo eso que circula, que se machaca, no dos, ni tres, sino 15 años antes. Sobre todo en localidades del Interior, tiene que haber ido entrando, permeando sectores desmovilizados, despolitizados. Todos aquellos editoriales de El País, La Mañana, El Plata, El Diario y de las publicaciones que salían en el Interior, y los actos de los “demócratas”. Si vos no tenés una cultura política, si pertenecés a sectores sin mucho capital cultural, todas estas cosas van generando temor, lugares comunes, y me parece que eso también explica por qué después los totalitarismos se meten con tanta fuerza. Porque es un sedimento de muy larga data. No me gusta dar saltos tan abruptos, pero sin duda si mirás los elencos políticos en el golpe del 73, o algunas iniciativas que salen entonces, como la de filiación democrática, ves una continuidad.2 Son asuntos que se intentaron en otros contextos, pero aún no estaba maduro el terreno.
Por eso a mí me gusta decir que esta es una época de apuestas, donde los horizontes son muchos, porque ya después hay un montón de caminos que están obturados, para las izquierdas y para las derechas.
—El golpe de Estado aparece como posibilidad ya desde principios de los sesenta. Se hablaba de buscar “soluciones no convencionales”, de darle “un descanso a la democracia”.
—Sí. Y en el 64 es muy fuerte el peso de Estados Unidos para que el golpe no se dé. Hay sectores dentro del Ruralismo, del Herrerismo y dentro del Ejército absolutamente afines a dar un golpe, desmantelar el colegiado, instalar un gobierno provisorio y ver qué se hace. Y Estados Unidos claramente dice: “no hay golpistas aceptables a la vista”. A Estados Unidos le servía mucho más un Uruguay democrático, tranquilo, que fuera una buena puerta de entrada para la Alianza para el Progreso, que una dictadura. Después en el 73 la coyuntura va a ser muy otra. Pero en el 64 teníamos golpe en Brasil, que Estados Unidos mira con terror, porque eran militares nacionalistas, que no le simpatizan ni le convienen, y una fortaleza del nacionalismo también en Argentina. Entonces a Uruguay se lo estaba mirando, de vuelta, en un mapa geopolítico más amplio, y no interesaba un golpe de Estado. Lo que no quiere decir que no hubiese sectores claramente golpistas para este período, que habrían estado a favor.
—Hay un discurso que presenta a las Fuerzas Armadas como la única solución posible, y que se va a repetir cuando el golpe del 73.
—Va de la mano con una cosa que tienen las dos derechas, que es la idea de la crisis de valores, de la decadencia moral. Entonces, ¿cuál es el único sector puro?, ¿el único que queda por encima de los partidos? Las Fuerzas Armadas. Empieza a haber una apelación a las Fuerzas Armadas, que no es en absoluto novedosa ni original; es la incorporación de la doctrina de la seguridad nacional a nivel de la sociedad, a nivel de los sectores políticos. Empieza a aparecer la idea de un nuevo rol, una idea “salvacionista” de las Fuerzas Armadas, que por supuesto es anterior al 68 y que no es privativa de Uruguay. Y en esto tiene un rol muy importante el Ruralismo. Es un actor bien importante, con muchos hombres, ideas, propuestas, que deberíamos estudiar mucho más, porque no son un simple dato en la historia uruguaya; tuvieron mucho más peso del que le hemos dado. Es un movimiento que desafía al bipartidismo, que trata de ponerse por encima de los partidos, que es conservador desde el punto de vista social pero liberal en lo económico; tiene puntos de contacto con la extrema derecha porque es pragmático, sumamente violento, y tiene un desprecio muy fuerte por la democracia.
—Usted cita un documento de un diplomático estadounidense que identifica a Juan María Bordaberry como alguien poco afecto a la democracia.
—Bordaberry es el interlocutor, casi que privilegiado, de cabecera, de James Cunningham, primer secretario de la embajada estadounidense. Y esto sí fue un hallazgo de la investigación. Ver que la figura de Bordaberry en el 63 ya tenía esa relevancia para un actor tan importante como era Estados Unidos.
El 62 es un año extremadamente violento. Yo planteo en el libro que lo que pasa es que después vinieron tiempos peores, pero uno habla con gente que vivió en el 62, que lee esto y te dice: “Sí, es cierto, fue terrible, no nos acordábamos”. Fue de una violencia brutal a nivel callejero, hubo atentados… Fue un año muy violento y que terminó mal. Y Estados Unidos cambió al embajador, cambió a quien estaba al frente de la estación montevideana de la Cia y cambió la estrategia. Lo dice en todos los documentos, textualmente: “queremos un acercamiento calmo, discreto, de bajo perfil”.
—También entra a cambiar el discurso. Se empieza a hablar de “sediciosos”, “subversivos”, “asonadas”.
—Eso también es un hallazgo de la investigación. Aparece esta criminalización de la protesta social, esta terminología estigmatizante que tenemos muy asociada a períodos posteriores. Y aparece en boca de los gobernantes. Ahí sí tenemos un argumento fuerte para decir que acá había un autoritarismo en ascenso, una pérdida de tolerancia. Y además estaba esa idea de la decadencia moral, que es una cosa a la que le hemos dado poco corte y es muy importante, porque después estará presente en el discurso de las Fuerzas Armadas. También el planteo de recortar la dimensión política, de tratar a los disidentes como delincuentes comunes.
—Antes decía que las investigaciones sobre historia reciente se han enfocado en las izquierdas. Que los testimonios, las memorias han generando como una idea de los hechos que ha quedado prendida en la gente, y que no siempre se condice con lo que realmente pasó.
—Eso es cierto. Puede que la literatura testimonial sea más atractiva para la gente, porque está narrada en primera persona, con una carga de emotividad muy fuerte; tiene otros tiempos, que no son los de los historiadores, a los que el proceso de investigación nos lleva mucho tiempo y que somos muy cautos para afirmar cosas. También el gran público puede no sentirse tan atraído por explicaciones que no siempre se mueven en la dicotomía blanco/negro.
Pero esas miradas generan una idea del pasado que no necesariamente es la síntesis que proviene de las investigaciones de corte histórico, que muchas veces compiten con esos relatos, y en general pierden. Pero hay trabajos más periodísticos, o vinculados a las ciencias políticas –lo menciono en la introducción–, que sin ser testimonios se acoplan un poco a estos discursos más hegemónicos. ¿Por qué? Porque se hacen basados en entrevistas, o porque éstas son su punto de partida. Si me preguntás cuál quería que fuera una de las virtudes de la investigación, diría que ir un poco a contrapelo de eso que tenemos como dado y que no nos estaba ayudando a explicar lo que pasó. Para mí la pregunta no es qué fue primero, si la guerrilla o la represión, porque no termina de explicar la virulencia que tienen el autoritarismo y las derechas. Y porque no todo fue guerrilla.
* Montevideo, Ebo, 2014.
1. Movimiento Nacionalista Tacuara, grupo de extrema derecha argentino, creado en 1957.
2. La autora recorre en su libro el trayecto de un proyecto de decreto impulsado por los ruralistas que exigía convicciones democráticas para ingresar a la administración pública, nítido antecesor de la normativa aplicada por la dictadura
https://www.facebook.com/semanariobrecha?fref=nf

El epicentro del fracking

Por Carlos Fermín

fracking
Cada día el Mundo se cae a pedazos, por culpa de los continuos movimientos sísmicos, que producen una fuerte réplica en el corazón del gran planeta Tierra. Sin darnos cuenta, lo estamos fracturando ambientalmente debido a la irracionalidad social de los Seres Humanos, que se consolida con los salvajes proyectos petroleros, mineros o gasíferos, para seguir perforando las riquezas naturales y taladrar el agonizante futuro por recorrer.
Debajo de nuestros pies, existe un Universo en expansión que no conoce la perversión del capitalismo, la avaricia de las transnacionales y la sobrepoblación que destruye el equilibrio ecológico de la Naturaleza. Por el contrario, la Humanidad se contrae en una materia oscura llena de indiferencia, apatía e irrespeto hacia los sagrados ecosistemas que yacen por obra y gracia de Gaia. Poco a poco, la corteza terrestre se convirtió en un auténtico campo de batalla que tiñe de sangre a las comunidades indígenas, a las metrópolis urbanas, y a cualquier recóndita geografía que atesore en sus suelos a los mortíferos hidrocarburos del orbe.
Entre polvorientos escombros, víctimas humanas y pérdidas económicas, parece que el desolador panorama ocasionado por la liberación de energía acumulada en forma de ondas sísmicas, va más allá de la ruptura de fallas geológicas o de la fricción de las placas tectónicas del planeta Tierra. Aunque con frecuencia culpamos a la Pachamama de las calamidades naturales que predican la desgracia, creemos que el acelerado deterioro del Medio Ambiente en el siglo XXI, refleja la bestial industrialización de los entornos naturales creados a imagen y semejanza de una cosa endiablada llamada Homo Sapiens. No hay duda, que estamos caminando sin rumbo y de madrugada por las arenas movedizas de un pantano en retrospectiva. Algunos se acostumbraron a vivir ciegos en la ignorancia, y otros se lanzan cubetas de agua fría para desafiar los límites de la estupidez. En ese pequeño callejón sin salida, hay muchísimo espacio para navegar en el ecocidio que seguimos afianzando gracias al malgaste del agua potable, a la deforestación, a la siembra de cultivos transgénicos, a la liberación de dióxido de carbono, y más recientemente, con la mano opresora de la fractura hidráulica, que es el nuevo bodrio comercial de las multinacionales para hipotecar el destino fatal de todos.
En tal sentido, el “fracking” es una técnica para extraer gas natural en yacimientos no convencionales, mediante la fracturación de la roca madre (pizarra o esquisto), y la enfurecida inyección de agua mezclada con arena y sustancias químicas tóxicas a gran presión, buscando que el gas se libere y llegue a la superficie a través del pozo. Lamentablemente, la extracción de hidrocarburos bajo el método del fracking, es uno de los procesos más corrosivos para el Ambiente. Recordemos que la fractura hidráulica acrecienta el riesgo de provocar una serie de catástrofes en el entorno, que abarcan el escape de acido sulfhídrico, la contaminación de los mantos acuíferos, la descarga no controlada de aguas residuales, la dispersión en el aire de metano, que es uno de los principales gases de efecto invernadero, y el incremento del cuadro sísmico en el área explotada.
Es triste reconocer que el fracking se transformó en un negocio redondo perpetrado a escala global. No hay que viajar hasta Oklahoma, Texas, Ohio o Pensilvania, para evidenciar como el abuso del fracking es una terrible realidad que castiga con mayor dureza a las grietas del dinero genocida. Basta con escuchar un fuerte puño cerrado sobre el escritorio de madera, para que el Diablo se obsesione con esa gigantesca porción de tierra, que esconde muchísima lechuga verde en su interior. Con un arsenal de cascos, uniformes y máquinas bien lubricadas, los hambrientos esclavos empiezan a obedecer la orden del rey, sin pensar en que sus familiares, amigos y vecinos quedarán tapiados bajo una pared de concreto, que pudo oír en alta definición los últimos gemidos de la Pachamama.
Por eso nos preguntamos ¿Qué relación existe entre la fractura hidráulica y los movimientos telúricos? Vemos que la hipótesis que unifica esa simbiosis se vuelve cada vez más demostrable, pues los sismos de gran magnitud a nivel mundial, están aumentando conforme se intensifican los monumentales proyectos extractivos en los suelos del globo terrestre. Lo peor, es que el teorizado “factor fracking”, termina siendo una verdadera bomba de tiempo en el Medio Ambiente, porque la nefasta arbitrariedad del Hombre para apoderarse de los hidrocarburos, trastoca las condiciones geológicas del planeta Tierra, generando un peligroso efecto boomerang que puede explotar en cualquier momento.
No podemos ser tan simplistas para seguir culpando a la Pachamama de la crisis ambiental imperante, ya que en nuestra legendaria Tierra nada es producto de la casualidad. Desde que las bacterias se transformaron en gorilas afeitados, siempre ha existido una disonancia entre la tierra que produce y el hombre que destruye. Le rompemos el alma a una progenitora que se asfixia en su propio hogar, utilizando la práctica del fracking como punto de quiebre, para que la litosfera no deje ninguna huella en la ensangrentada superficie. Tan sólo imaginar que estamos atentando contra la mágica existencia humana por efímeras monedas de plata, nos hace pensar que la alerta roja de tsunamis, terremotos y avalanchas, están asediándonos en las profundidades de los suelos.
En paralelo, la impunidad ecológica es auspiciada por los gobiernos de turno y sus organismos judiciales, que siguen eliminando progresivamente los estudios de impacto ambiental (EIA), los cuales son muy necesarios para cuidar la salud de los ecosistemas, y evitar la degradación del entorno. No obstante, las transnacionales y sus aliados gubernamentales, siempre logran presentar el codiciado papelito firmado, notariado y sellado por los entes ministeriales, para que puedan iniciar con tranquilidad la labor mega extractiva, mientras van despojando a los pueblos originarios de sus milenarias tierras, y demoliendo el hábitat de toda la biodiversidad que no se escapa de la pesadilla corporativa.
La preocupación latente sobre si un sismo artificial creado por el Hombre, es capaz de producir un sismo natural en la Tierra, ha hecho que varias naciones plagadas del letal fracking, empiecen a cuestionar la manipulación ambiental que causan las actividades extractivas de las transnacionales, en el plano geológico que aguardan los ancestrales territorios. Por ejemplo, en el estado de Nuevo León en México, se registraron más de 30 sismos en lo que va del 2014, oscilando entre los 3,1 y los 4,3 grados en la escala de Richter, y que gracias a estudios científicos posteriores se demostró que la profundidad del foco de los movimientos telúricos, coincidía con la profundidad de los pozos perforados en la cuenca de Burgos, que pese a ser una de las reservas de gas natural más valiosas del país azteca, no se salva de la infernal técnica extractiva del fracking.
En el caso particular de Nuevo León, se observa fácilmente la destrucción ambiental causada por el fracking. Antes de la explotación del gas shale en tierras nuevoleonesas, era muy atípico sentir un evento sísmico que repercutiera con negatividad en el modo de vida de la población. Ahora, la gente se queja de las incesantes vibraciones y ruidos que generan una constante angustia para los ciudadanos. Alrededor de la Cuenca de Burgos, se cuartearon y derrumbaron varias casas, escuelas y edificios por culpa del continuo empleo de la fractura hidráulica, produciendo una emergencia temporal que obligó a colocar muros de contención para evitar el colapso de otras infraestructuras.
En apenas tres años, hubo más actividad sísmica en Nuevo León que en los últimos diez años, cuando el estado se encontraba libre de fracking. El pánico de sentir un terremoto inducido, acabaría con protegidos paisajes naturales, como los Cañones de la Sierra Madre, las Grutas de García y el Parque Xenpal. Sin embargo, la amarga experiencia de Nuevo León por la presencia del factor fracking, se agudizará con la entrada en vigencia de la reforma energética, que perforará más de 10 mil pozos en la franja de la Cuenca de Burgos.
Lo infame, es que muchas localidades de America Latina, están trasmutando el desastre ambiental señalado, y dejando un signo de interrogación en sus pueblos. Es consabido que casi todos los países sudamericanos financian el veneno de la fractura hidráulica en los suelos, ya sea por medio de proyectos terminados, en labores de exploración o en espera de iniciar las obras. Esa trágica afirmación se manifiesta en el año 2014, por lo que a continuación mostraremos datos informativos al respecto.
En Colombia, el fracking podría adentrarse en el hermoso departamento de Cundinamarca, donde la exploración de hidrocarburos engloba a la zona del páramo de Sumapaz, que aparte de ser una de las fuentes hídricas más importantes de la nación neogranadina, es considerado el páramo más grande del Mundo. Pero, el sucio juego de las multinacionales que compran a los organismos gubernamentales para tramitar la licencia del ecocidio, también se visualiza en la zona de Cruce Pelicano ubicada en el Chaco Paraguayo, que ya resiente la búsqueda de petróleo y gas a 4.500 metros de profundidad, esperando que el fracking se adhiera a la tertulia encabezada por la tala indiscriminada de árboles, la desertificación y el desmonte de los bosques nativos.
A su vez, en Venezuela empezarán las exploraciones para conseguir el rentable gas lutita en la cuenca del Lago de Maracaibo, que si bien es el lago más extenso de Sudamérica, se encuentra hundido en los derrames de crudo, en el vertido de basura doméstica e industrial, y en la invasiva aparición de la lenteja de agua. La llegada del fracking a tierras venezolanas sin importar el colosal menoscabo ambiental, cruza las fronteras y viaja hasta la región amazónica de Ucayali en Perú, donde se descubrió el lucrativo shale gas en las prominentes rocas del Lote 31E, lo que perjudicará el bienestar ecológico de áreas verdes protegidas, como las cataratas del Boquerón del Padre Abad, y afectará el modus vivendi de los indígenas Arawak, que habitan en las áreas selváticas peruanas.
Los linderos de la fractura horizontal y vertical, dependen de la actitud proactiva de las personas en condenar esa técnica extractiva y custodiar el Ambiente. Todos recordamos el feroz crimen ambiental de la petrolera Chevron-Texaco en la selva amazónica de Ecuador, que fue la bandera ideológica de la Jornada de Protesta Mundial contra Chevron, efectuada en mayo del 2014 con el apoyo de 13 países que alzaron la voz, y protagonizaron un activismo de calle a favor de la vida. En contraposición, los ciudadanos que viven en centros urbanizados de Bolivia, vienen asumiendo una total indiferencia en defender sus recursos naturales y el legado de los pueblos originarios, ante la cadena agresiva de las transnacionales. La falta de solidaridad entre hermanos bolivianos, se paga con la entrada de 7 empresas petroleras que se dedicarán a explotar los hidrocarburos contiguos a la Serranía del Iñao y Aguaragüe.
La clave para frenar el fracking radica en la resistencia popular de nuestras naciones latinoamericanas. Sabemos que en Uruguay ya fueron habilitados camiones vibro estadounidenses, que realizan exploraciones por la sospecha de yacimientos petrolíferos y gasíferos en el subsuelo de los departamentos de Salto, Tacuarembó y Paysandú, representando la temida antesala de la práctica del fracking. Cabe destacar, que dichos camiones fueron retenidos a principios del mes de agosto por los valientes asambleistas de Concordia, quienes eran consientes del irreparable daño ambiental que la fractura hidráulica causará en el Acuífero Guaraní, que es la reserva subterránea de agua dulce más grande del Mundo, y provee agua potable para los lugareños que viven en Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina.
En detrimento, la incorporación del Shale Gas para diversificar la matriz energética de Chile, es un gravísimo error que no respeta la soberanía territorial, y permite que la industria norteamericana se apodere de los recursos naturales chilenos, por medio de tendenciosos acuerdos bilaterales suscritos. No olvidemos que en el pasado reciente de Chile se observaron muchísimos movimientos sísmicos, que dejaron un trágico saldo de muertos y heridos a su paso. Al tiempo que se autorizaron distintos mega proyectos mineros, que se cansaron de perforar y enturbiar los glaciares, los ríos y la vida de miles de compatriotas chilenos.
De igual manera, en el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta ubicado en la provincia argentina de Neuquén, se malgastan miles de metros cúbicos de agua para calmar la sed de las transnacionales y sus pozos de la muerte. Además, los habitantes deben soportar la elevada contaminación auditiva por el motor de las máquinas, la sistemática degradación de las napas subterráneas, y los problemas respiratorios que causa la polución del aire para la salud humana. Al fracking no le interesa que la pastilla radiactiva se pierda en el ecocidio de las cuencas hídricas argentinas, ni que germine su enorme toxicidad en el bosque de Arrayanes, en el Cerro Bayo y en el Lago Correntoso.
En sinergia, Brasil sigue preso en el abismo ambiental de sembrar un árbol por cada 1000 árboles talados. Con esa errante filosofía, las transnacionales se sienten muy cómodas de recorrer los suelos cariocas, y más aún con la aprobación de un falaz reglamento para controlar la extracción de gas con la técnica del fracking. Según el papelito de la Agencia Nacional de Petróleo, queda prohibido el fracking cerca de pozos de agua empleados para uso doméstico y público. Pero, ya en párrafos anteriores comentamos que el fracking se adentrará en el inmenso Acuífero Guaraní, donde Brasil tiene la mayor responsabilidad de protegerlo al ocupar una extensión de 840.000 km2. Es el país que más explota sus pozos para abastecer a más de 400 ciudades, por lo que una mala decisión ecológica de cualquiera de los cuatro países que lo integran, crearía una onda expansiva marina de larguísimo alcance.
Vimos que el fracking se está convirtiendo en la gran amenaza para la supervivencia de la Humanidad, porque pone en riesgo el derecho a la vida y aniquila los recursos naturales que lo amparan. Cada vez son más comunes los temblores o las sacudidas que invaden las ciudades, y no es descabellado pensar que la irresponsabilidad socio-ambiental, podría estar contribuyendo a la formación de esos movimientos telúricos. El mayor inconveniente del fracking, es que continúa siendo un tema clandestino, esquivo y confuso para el discernir de la sociedad civil, facultando a que las transnacionales se adueñen de las tierras latinoamericanas, sin temor a represalias en el seno de la colectividad.
Si continuamos perdiendo la brújula del horizonte conservacionista, pues la sexta extinción masiva podría amplificarse en un santiamén. Estamos cavando el hoyo de nuestra propia tumba, con las malas vibraciones que el fracking y los delitos ecológicos similares traen consigo. No queremos que el hipocentro y el epicentro de la fractura hidráulica, destruyan la geosfera de un hogar bendito llamado planeta Tierra.

Reclaman Justicia a ocho años de la desaparición de testigo clave en juicio de la dictadura

JORGE JULIO LOPEZ : DOBLE DESAPARECIDO

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Organizaciones de derechos humanos, estudiantiles, políticas y sociales marcharon en La Plata para recordar y exigir justicia al cumplirse ocho años de la desaparición de Jorge Julio López, el testigo clave en el juicio que condenó a prisión perpetua a Miguel Etchecolatz por crímenes de lesa humanidad.
Las agrupaciones se concentraron en Plaza Moreno, frente al municipio donde se realizó el juicio contra Miguel Etchecolatz, y desde allí marcharon hasta la casa de Gobierno provincial donde se realizó el cierre.
Además, la esposa de López y su hijo participaron de la presentación del proyecto del mural en su homenaje, que se realizará con el apoyo del ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, en el Centro Cultural de Los Hornos, de la avenida 137 esquina 64.
Durante el acto, Rubén, el hijo de Jorge Julio López aseguró tener “mucha bronca” y si bien dijo que es un día “difícil” agradeció la colaboración del gobierno provincial “para seguir trabajando en la Fundación Crear Conciencia”.
“Hace ocho años mi padre dio su testimonio en pos de contar lo que vivió y sufrió con sus compañeros, no se lo cuidó y hoy no está. Él tendría que estar acá presente y no nosotros”, sostuvo.
En el lugar se descubrió una placa que reza: “Al compañero Jorge Julio López por su sacrificio en pos de sus convicciones y lucha en su 8vo aniversario de su desaparición en democracia” y se presentó el mural que estará a cargo del grupo DesarrollArte y contará con la colaboración de jóvenes del programa Envión.
El ministro de Desarrollo Social bonaerense, Eduardo Aparicio resaltó “el valor y coraje de Julio López, que como militante activo se puso al servicio de la justicia y logró ayudar a esclarecer una parte de lo que sucedió en la última dictadura”.
Lamentó su desaparición forzada en democracia y bregó “para que no ocurran nunca más estas situaciones que buscan acallar voces. La democracia se defiende con más democracia, por eso continuamos con la búsqueda de Julio, para garantizar la defensa de la vida y el libre pensamiento”.


Diálogos por Julio López


Por Lucrecia Fernández y Gloria Cosentino. En el marco del octavo aniversario de la segunda desaparición de Julio López, organizaciones de derechos humanos junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia realizaron una audiencia-conferencia de prensa en la Cámara de Diputados de la Nación.
Militantes históricos de los derechos humanos, diputados de izquierda y familiares de víctimas de violencia de Estado y violaciones a los derechos humanos se pronunciaron para denunciar una vez más la impunidad y el encubrimiento que se perpetúa y profundiza con el trascurrir de los años en la causa de Julio López.
En una audiencia concurrida, que se realizó en el anexo del Congreso de la Nación, la mayor parte de los participantes subrayaron la importancia de denunciar la complicidad estatal en la que se encuadra la segunda desaparición de López. En esa línea Pablo López, diputado por el FIT, apeló a la necesidad de “exigir la apertura del archivo, no sólo de la última dictadura sino también los archivos que sin duda existen sobre su segunda desaparición.” Con la misma contundencia, Vanina, hermana de Maximiliano Kosteki, denunció que “hay archivos secretos por todos lados. Ningún gobierno que luche en contra de lo que nosotros buscamos, que es verdad y justicia, va a abrir esos archivos. Y de la única forma que lo vamos a poder lograr es teniendo la unidad que tenemos hoy y que vamos a seguir teniendo”.
Por su parte, Myriam Bregman, militante del PTS, integrante del CEPRODH y abogada en la causa de Julio López, recalcó que en cada nuevo aniversario de la desaparición se reciben llamados que buscan solventar un supuesto interés en el avance de la causa. “Los años anteriores ya había una práctica común de los distintos juzgados que intervinieron en la causa que era generar una noticia, por decirlo de una manera elegante, cada vez que se aproximaba un aniversario, pero este año lamentablemente la situación es bastante más grave porque, a 8 años, no les quedan muchas más maniobras para hacer y lo que están haciendo es terrible. Desde la fiscalía tratando de investigar a la familia de Julio López, el entorno de Julio López y tratando de seguir la pista”, agregó.
Participó también de la audiencia Néstor Correa, de AGD-UBA, quien ponderó como un dato no menor el descaro que asume el encubrimiento en el caso. “La impunidad de la desaparición tiene el objetivo del terror. La sistemática política de encubrimiento, ponerla de relieve, conmover a las mentes de la población, hay que desenmascarar el cinismo” dijo Correa.
El presidente de la APDH La Matanza, Pablo Pimentel, se refirió a los luchadores por los derechos humanos que abandonaron postulados iniciales, la dificultad para volver a la trinchera de las luchas populares habiendo abandonado la calle para ser parte del aparato cómplice del oficialismo, aseguró: “Los derechos humanos tienen una sola definición: o se defienden y se respetan o se violan. El gran desafío es estar en la calle permanentemente, ver de qué manera nos vamos a cuidar las espaldas porque los cambios lamentablemente van a venir por derecha y vamos a tener que redoblar los esfuerzos. Le falta a gran parte de la ciudadanía darle contenido a esas palabras que se llevaron como bandera: memoria, verdad y justicia”.
Hacia el final de la conferencia, tomó la palabra Juan Ciccale, integrante de CORREPI, que resaltó el valor simbólico que toma a la hora de comprender la continuidad del Terrorismo de Estado y la violación a los derechos humanos. “Jorge Julio López, dos veces desaparecido, es un símbolo en sí mismo pero es el símbolo de los más de 200 desaparecidos en democracia en estos momentos en la Argentina”, dijo y dio lugar a pensar en sintonía con los datos cuantitativos, siempre estremecedores que, según describió, siguen aumentando con creces. “Nosotros denunciamos que hasta el año pasado había 4600 muertos y asesinados en democracia. Fueron 2500 en la llamada década ganada. No queremos olvidar esto, reivindicamos todo lo que es Julio López”.
La acusación al kirchnerismo de silencio y complicidad fue redoblada por Susana Ancarola, de ATE Sur, que hizo referencia a la última dictadura militar en la Argentina, a los asesinatos de Darío y Maxi en el Puente Pueyrredón en 2002, y tantos otros hechos que mostraron la necesidad de, no sólo levantar sino también y sobre todo, de sostener la bandera contra la impunidad. “Con el secuestro de López quedó claro que para nada se hacían cargo de tomar seriamente esa bandera, que esa bandera seguía estando en nuestras manos”, concluyó la dirigente.
La audiencia del pasado martes fue moderada por Carlos “el Sueco” Lordkipanidse, ex detenido de la ESMA, quien aguardó su turno para resaltar el valor de HIJOS La Plata en la asunción como propia de la búsqueda de justicia por Julio López. Con voz contundente y en pie de resistencia aseguró “no lograron doblarnos el brazo durante la dictadura, no nos van a doblar el brazo ahora. Esto que lo sepan porque por más que lo ninguneen, ni lo nombren y ni aparezca por ningún lado, esto no va a pasar, Julio va a ser una reivindicación en el tiempo.”