10 oct 2014

Twitter demanda al gobierno de EE.UU. por exigir más datos de usuarios


La red social Twitter, demandó al gobierno de Washington, alegan que se están violando sus derechos con cada vez más exigencias por solicitudes de datos de usuarios.



La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el FBI, continúan insistiendo que las demandas son justificadas dada la situación de guerra antiterrorista
“Estamos seguros de tener el derecho, según la Primera Enmienda, de responder a las preocupaciones de nuestros usuarios y a las declaraciones de funcionarios del gobierno estadounidense al facilitar información sobre el alcance de la vigilancia del Gobierno de los Estados Unidos”, dijo el vicepresidente de Twitter., Ben Lee, un un comunicado emitido por la empresa.
La Primera Enmienda refiere específicamente a la libertad de expresión en el país, así como a las libertades religiosas y el derecho del pueblo a reunirse en asamblea.
La demanda, presentada en 19 folios alega que el gobierno está limitando la capacidad de Twitter, para ofrecer su propia opinión y perspectiva sobre las solicitudes que se le hacen.

La lucha antiterrorista como excusa para la censura

Si bien en absoluto Twitter menciona el tema de censura, la empresa refiere sí que la demanda constante parece formar parte de una campaña de mayores alcances donde se intente una reforma legislativa para que la supervisión de las empresas tecnológicas pase a quedar en manos del gobierno.
Tampoco el tema parece nuevo para la jurisprudencia norteamericana, después que cinco de las mayores tecnológicas debieron acordar los alcances de la vigilancia gubernamental, en tanto los usuarios temen por su privacidad.
Sin embargo el asunto en Twitter no parecía hasta ahora preocupante, en tanto los comentarios en la red social son públicos en su casi totalidad, y a diferencia de otros sistemas -como las telefónicas por ejemplo- no había recibido hasta ahora gran cantidad de pedidos de las oficinas de espionajes, llamadas “de seguridad nacional”.
La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el FBI, continúan insistiendo que las demandas son justificadas dada la situación de guerra antiterrorista en que se encuentra el país y que las amenazas que sufre la población norteamericana, desde distintos focos subversivos, son de tener en cuenta.

Las cuentas alegres de Monsanto


Ahora las cuentas alegres que divulga Monsanto no se sostienen en la realidad. Como ocurrió con la revolución verde, quienes hoy producen y controlan los transgénicos tratan de convencer a la opinión pública, y a los gobiernos que autorizan la siembra de sus semillas y los demás productos que fabrican, de que con la nueva revolución se reducirá el hambre en el mundo.

Iván Restrepo
Investigador, escritor, periodista y editorialista en temas del Medio Ambiente y Desarrollo. Promotor de una conciencia y educación ambiental.
Como parte de la campaña para tratar de limpiar su mala imagen, los directivos de Monsanto, la mayor trasnacional de insumos agrícolas del mundo, suelen decir que obtienen mejores semillas y posibilidades para que los agricultores logren abundantes cosechas de alimentos y, por ende, mayores ingresos utilizando, además, menos plaguicidas, elaborados igualmente por dicha trasnacional. Esto lo señalaba Hugh Grant, presidente de la corporación, en 2008. Su mensaje es parte de esa campaña para mostrar los beneficios económicos que recibirán los campesinos que tienen poca tierra o son pobres si utilizan el paquete tecnológico de Monsanto: semillas únicas y fórmulas químicas que aumentan la productividad y reducen los gastos de combatir las plagas y las malas hierbas que afectan los cultivos. La trasnacional hasta le pone cifras a ese avance tecnico-científico: dentro de seis años, cinco millones de personas que menos tienen en el campo alcanzarán una situación económica más favorable. Y por ende, en educación, salud y alimentación rural.

Guardadas las proporciones, se trata de reditar el milagro que hace poco más de medio siglo haría la revolución verde: la solución de los problemas del hambre y la desigualdad entre los agricultores, especialmente los más pobres. Esa revolución fue muy importante y nació en México, pero requería para ser efectiva un paquete de insumos y condiciones: agua, semillas mejoradas, fertilizantes, plaguicidas, créditos oportunos y a bajo interés, vías de comercialización lo menos contaminadas por intermediarios y precio justo de las cosechas. Todo eso no estuvo al alcance de la inmensa mayoría de los productores agrícolas. Fueron, nuevamente, los latifundistas y en ciertos países los propietarios de extensiones medianas los principales favorecidos por dicha revolución.
Son ejemplos Argentina y Brasil. En el primero de esos países, más de la mitad de la superficie cultivable se siembra con soya transgénica, sin que ello genere mayor bienestar entre los que trabajan y viven en el campo. En Brasil se talaron selvas centenarias, se incrementó el uso de químicos, se expulsó a campesinos de sus tierras donde plantaban semillas autóctonas, mientras el gobierno descuidaba garantizar la soberanía alimentaria por favorecer la agroexportación. En ambos países, igual que en otras partes del mundo, millones de productores quedaron atados a un paquete tecnológico y un modelo agrícola destinado a la exportación de las cosechas, gobernado por el libre mercado, los intermediarios, los grandes propietarios de tierra y las trasnacionales que venden los insumos agropecuarios. Un círculo perverso que, además, impone el monocultivo en vez de la diversidad, con las desventajas que ello trae desde el punto de vista ambiental y alimenticio.
Un resultado del proceso de imponer el nuevo paquete tecnológico se relaciona con el precio de los insumos químicos que requiere: en vez de disminuir, aumenta, aún durante la grave crisis económica de 2008. El resultado es que las utilidades de la trasnacional número uno del planeta se incrementaron los últimos seis años notablemente. No lo ha hecho de la misma manera la calidad de vida de los campesinos atados al modelo transgénico. Ellos ahora pagan más por los agroquímicos que utilizan a fin de garantizar buenas cosechas. Tampoco se ha reducido el precio de las semillas. Queda entonces claro que los compromisos sociales de Monsanto y corporaciones afines no son precisamente ayudar a mejorar el nivel de vida de los agricultores ni ayudar a cosechar más alimentos, a utilizar menos plaguicidas y a mejorar sus oportunidades económicas, como expresó hace seis años el presidente de la corporación. Son todo lo contrario. 
(La Jornada, México)

9 oct 2014

Un cártel pequeño pero violento y despiadado


GUERREROS UNIDOS, VINCULADO A LAS DESAPARICIONES



Los Guerreros Unidos, el grupo acusado de atacar junto a policías corruptos a los 43 estudiantes desaparecidos en México, es un minicártel que está sembrando el terror entre la población con secuestros y extorsiones.
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Tropas federales siguen tras la pista de los 43 estudiantes desaparecidos. Foto: Reuters

MÉXICO DFAFP Y EL PAÍS DE MADRID
jue oct 9 2014

"Son básicamente sicarios de entre 16 y 25 años, remanentes de otros grandes cárteles, que mantienen sus armas y conocen el modus operandi" del crimen organizado, explica Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En vísperas de la Navidad de 2009, miembros de la Marina mexicana entraron en casa de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, y en la refriega el capo murió acribillado por fuerzas especiales. Era el número uno del cártel de los Beltrán.

A su muerte empezó la lucha intestina por el poder. De ahí salió la facción Guerreros Unidos —liderada por Mario El Sapo Guapo Casarrubias, arrestado en primavera—, que se hizo fuerte en el Estado de Guerrero y al que se acusa de la matanza de la ciudad de Iguala.
El chucky.

Sin embargo, el gobierno de Guerrero atribuye el liderazgo actual del grupo a un criminal del que solo se conoce el apodo de El Chucky.

Este cabecilla es quien presuntamente ordenó la captura y asesinato de al menos 17 de los 43 estudiantes que desaparecieron el pasado 26 de septiembre, después de ser baleados por sicarios de Guerreros Unidos y policías de Iguala.



Guerreros Unidos es un ejemplo de la tipología de un nuevo crimen organizado en auge en México y de sus causas. Al desmembramiento de cárteles hegemónicos por la presión del aparato federal, le sucede una disgregación del monopolio del crimen. Aparecen, entonces, grupos menos potentes pero dañinos, explica el especialista en seguridad Alejandro Hope.

No tienen la capacidad para el narcotráfico internacional de los grandes carteles y, por lo tanto, combinan el negocio de la droga con actividades "predadoras" del territorio: extorsión, secuestro e infiltración en municipios y policías locales; un esquema delictivo que asfixia a la gente común que vive en sus zonas.
Extorsión.

En Iguala, en los últimos tiempos, la extorsión se había agudizado como nunca, cuenta un reportero local que pide anonimato. "Últimamente, el cobro de piso era espantoso. Le cobraban a todos los negocios, desde los de joyería, porque está en un entorno minero, hasta los comercios chiquitos", relata.

En cuanto a su grado de penetración institucional en Iguala, la masacre de los estudiantes da una respuesta contundente. A esta banda se le atribuye gran capacidad de corromper a los poderes locales.

"Se ha destacado por su violencia y por sus claros vínculos con autoridades estatales y municipales", explica Javier Monroy, de la ONG Taller para el Desarrollo Comunitario en Guerrero.

Este poder de infiltración entre autoridades locales es uno de los motivos que el gobierno federal mexicano observa para el avance territorial que ha logrado el cártel, sumado a los golpes que las fuerzas de seguridad han dado a Los Rojos, la organización con la que se disputaban el control de Guerrero.

"Antes era una banda que no nos significaba un mayor problema, una banda muy reducida en territorio", señaló el fiscal general, Jesús Murillo Karam, en el encuentro con medios.

La vinculación del cártel con las autoridades locales "forma parte de su modus operandi, les sirve para tener protección sin ser molestados", resumió Manaut.

El Estado de Guerrero, controlado por los Beltrán de una manera más o menos homogénea hasta 2009, es escenario de batallas por el territorio entre Guerreros Unidos y otros grupos, fundamentalmente Los Rojos y la Familia Michocana.
Aumenta la presión internacional


IGUALA. México enfrenta una creciente presión internacional para esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes que se esfumaron hace más de diez días después de ser atacados por policías y narcotraficantes en la convulsionada ciudad sureña de Iguala.

Estados Unidos y la OEA se unieron a los reclamos para que México encuentre a los 43 jóvenes, algunos de los cuales se teme hayan sido asesinados y estén enterrados en una fosa común hallada el pasado fin de semana.

Es un "crimen preocupante que demanda una investigación completa y transparente", dijo la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Jen Psaki.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se dijo "consternado" por un crimen que "enluta no sólo a los mexicanos sino a todos los países de las Américas".

La ONU urgió a México a una búsqueda "efectiva" de los jóvenes, desaparecidos desde que la noche del 26 de septiembre fueron atacados por policías de Iguala y miembros del cartel Guerreros Unidos.

"Las desapariciones representan una crisis de derechos humanos de enormes proporciones para México", indicó José Miguel Vivanco, director ejecutivo para las Américas de la organización Human Rights Watch. AFP y ANSA

Cortázar tras la muerte del Che: “No sé escribir cuando algo me duele tanto”

El escritor argentino Julio Cortázar expresó en esta misiva, dirigida a Roberto Fernández Retamar y Adelaida de Juan, el desasosiego que provocara en él la noticia de que el Che Guevara había muerto. En el aniversario 47 de esta pérdida tremenda, Cubadebate comparte la carta, y fotografías de La Higuera tomadas por el fotorreportero Kaloian Santos.

A Adelaida y Roberto Fernández Retamar
París, 29 de octubre de 1967

Roberto, Adelaida, mis muy queridos:

Anoche volví a París desde Argel. Sólo ahora, en mi casa, soy capaz de escribirles coherentemente; allá, metido en un mundo donde sólo contaba el trabajo, dejé irse los días como en una pesadi­lla, comprando periódico tras periódico, sin querer convencerme, mirando esas fotos que todos hemos mirado, leyendo los mismos ca­bles y entrando hora a hora en la más dura de las aceptaciones. En­tonces me llegó telefónicamente tu mensaje, Roberto, y entregué ese texto que debiste recibir y que vuelvo a enviarte aquí por si hay tiem­po de que lo veas otra vez antes de que se imprima, pues sé lo que son los mecanismos del télex y lo que pasa con las palabras y las fra­ses. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto, no soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperada­mente. La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me que­da más que el silencio, hasta quién sabe cuándo; si te envié ese texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che y lo que él significaba para ti. Aquí en París encontré un cable de Lisandro Otero pidiéndome ciento cincuenta palabras para Cuba. Así, ciento cincuenta palabras, como si uno pudiera sacarse las pala­bras del bolsillo como monedas. No creo que pueda escribirlas, estoy vacío y seco, y caería en la retórica. Y eso no, sobre todo eso no. Li­sandro me perdonará mi silencio, o lo entenderá mal, no me impor­ta; en todo caso tú sabrás lo que siento. Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar; había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir en una organi­zación internacional. Y todo esto que te cuento también me aver­güenza porque hablo de mí, la eterna primera persona del singular, y en cambio me siento incapaz de decir nada de él. Me callo entonces. Recibiste, espero, el cable que te envié antes de tu mensaje. Era mi única manera de abrazarte, a ti y a Adelaida, a todos los amigos de la Casa. Y para ti también es esto, lo único que fui capaz de hacer en esas primeras horas, esto que nació como un poema y que quiero que tengas y que guardes para que estemos más juntos.

CHE
Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca
Pero no importaba. Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

Ya nos escribiremos. Abraza mucho a Adelaida. Hasta siempre,
Julio
Fuente: Julio Cortázar, Cartas 1964-1968, Edición a cargo de Aurora Bernárdez, Tomo 2, Alfaguara / Biblioteca Cortázar, 2000.
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“Con una mano larga para tocar las estrellas y una presión de dios en la huella”: así lo describe Silvio Rodríguez en América, te hablo de Ernesto

Espionaje cibernético de EEUU podría llevar a la “quiebra a internet”

“El impacto es grave y empeora”, estimó Schmidt, quien agregó que “el resultado más simple es que vamos a terminar quebrando internet”.

8 octubre 2014 | 
Eric Schmidt junto a Barack Obama.
Eric Schmidt junto a Barack Obama.
El espionaje cibernético por parte de Estados Unidos es una amenaza grave que podría llevar a “quebrar internet”, advirtió el miércoles el presidente de la comisión de control de Google, Eric Schmidt.
Schmidt hizo estas declaraciones en un debate sobre las consecuencias para la industria de la tecnología por los casos de espionaje de internet realizados por la agencia de inteligencia estadunidense (NSA), organizado por el presidente de la comisión de Finanzas del Senado de Estados Unidos, Ron Wyden.
Los participantes remarcaron la aparición de obstáculos encubiertos al comercio, algunos países están pidiendo a los grupos de internet que alojen sus servicios o datos en bases locales en lugar de hacerlo en los servidores de Estados Unidos.
“La idea de tener que instalar centros de datos y los propios datos a nivel regional se opone fundamentalmente a la forma en que Internet está estructurada”, sostuvo Colin Stretch, jefe de asuntos legales de la red social en línea Facebook.
Su homólogo en el servicio de almacenamiento en línea Dropbox, Ramsey Homsany, presentó por su lado las dificultades que esto puede suponer para los startups -empresas incipientes, de innovación apoyadas en la tecnología- que se hicieron famosas en Silicon Valley.
“Imaginen que (los co-fundadores de Google) Larry (Page) y Sergey (Brin) estuvieran en su garage, y la segunda tarea de su lista fuera construir un centro de datos en Alemania”, comentó.
Los panelistas hicieron un llamado a los legisladores estadounidenses a que cambien las prácticas de espionaje en línea como forma de recuperar la confianza de la comunidad internacional.
Mientras tanto, consideraron la necesidad de abordar el problema mediante la mejora de la seguridad y la protección de sus servicios y redes.
“En ausencia de mejores leyes, todos estamos obligados a invertir en mejores tecnologías”, señaló Brad Smith, director de asuntos legales de la gigante informática Microsoft. “Si en el gobierno están preocupados por la encriptado (de datos), deben invertir en mejores leyes”, dijo.
Gigantes de la tecnología estadunidenses se han quejado en repetidas ocasiones del control de Internet por parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, descubierto el año pasado después de las revelaciones públicas del exconsultor de la NSA Edward Snowden, quien liberó miles de archivos clasificados.
El jefe de Facebook, Mark Zuckerberg, llamó de forma directa al presidente Obama en marzo para quejarse de la “amenaza” que eso significaba.
John Chambers, director ejecutivo del fabricante de equipos de telecomunicaciones estadounidense Cisco, había escrito en mayo a Barack Obama quejándose de que las prácticas de las agencias de inteligencia interferían “con la capacidad de las empresas de tecnología para proporcionar productos a escala mundial”.
(Con información de AFP)