EE.UU. se retira de Irak, pero mantiene el control de sus ingresos petroleros: ¿'soberanía fake' y/o 'balcanización' a la vista?
Alfredo Jalife-Rahme
3 oct 2026
RT / Imagen creada por inteligencia artificial
Después de 23 años de una hemorrágica ocupación, EE.UU. se retiró de Irak el 30 de septiembre, lo cual ha dado pie a conjeturas sobre el devenir de la antigua Mesopotamia —cuyo gobierno es sumamente frágil y muy dependiente todavía de las finanzas de EE.UU.— debido a su configuración étnica y teológica.
Más allá de que los vacíos militares siempre suelen llenarse —lo cual, según varios analistas mediorientales, podría beneficiar a Irán —, sería un grave error de juicio vislumbrar que, con la conclusión de la ocupación militar de EE.UU., Irak ya recuperó 'ipso facto' su soberanía integral. ¡Nada más alejado de la realidad!, cuando EE.UU. mantiene su ocupación financiera directa de los ingresos del petróleo de Irak, que se encuentran incautados por supuestos daños de guerra.
No importa que las inexistentes "armas de destrucción masiva" —el "ABC del terror": A de atómicas, B de biológicas y C de 'chemical' (químicas)— hayan servido de justificación a Baby Bush (George W. Bush) para librar la guerra de EE.UU. y su "coalición" contra la antigua Mesopotamia, con el fin de derrocar y ahorcar a Saddam Hussein.
En una justicia universal idealizada, EE.UU. sería quien debiera indemnizar a Irak por todas sus atrocidades: 1 millón de muertos civiles y sus monstruosas torturas en la prisión de Abu Ghraib, que valió un libro de un servidor.
Como no existe todavía la utópica justicia universal, cuando se ha acentuado el caos global y el pisoteo de las leyes internacionales del caduco orden unipolar estadounidense, más vale la pena centrarnos en los tangibles asuntos financieros, dejando de lado subjetivismos/idealismos/interpretaciones.

EE.UU. se retira de Irak: ¿qué país deja atrás tras más de 20 años de presencia militar?
Resalta y resulta que EE.UU. controla los ingresos del petróleo de Irak antes de que el mismo Gobierno de Bagdad los pueda utilizar, cuyo monto descomunal desde el 2003 (¡desde hace 23 años!) ingresa a una cuenta especial de la sucursal bancaria de la Reserva Federal en Nueva York. Dicha cuenta pertenece nominalmente al Banco Central de Irak.
¿Después de 23 años de apertura de dicha cuenta en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el Banco Central de Irak no ha podido abrir una cuenta doméstica en dólares en Bagdad?
Curiosamente, el año pasado el Gobierno de EE.UU. asestó sanciones a los bancos iraquíes y a ciudadanos acusados de blanquear dinero para Irán. Aquí destaca un primer escollo, cuando el 65 % de los ciudadanos iraquíes pertenecen a la teología chiita que los vincula con Irán.
Bajo el modelo imperante del 'dolarcentrismo' se entiende que EE.UU. confíe más en una de sus sucursales de la Reserva Federal en Nueva York que en el Banco Central de Irak o de cualquier otro banco iraquí.
Otro escollo: la etnia y teología del gobernador del Banco Central de Irak sería determinante en el prisma geofinanciero de EE.UU.
Cabe señalar que los ingresos petroleros de Irak representan el 40 % (sic) de su PIB y el 90 % (¡mega-sic!) de los ingresos del presupuesto estatal.
Irak obtuvo por exportaciones de crudo 99.200 millones de dólares (cifras del 2024) cuando el barril cotizaba a poco más de 80 dólares.

Adiós de EE.UU. a Irak: ¿quién llenará el vacío de poder?
Amén que Irak posee la quinta reserva de petróleo a escala global, hasta febrero de este año producía 4,5 millones de barriles diarios y ahora, con el cierre del estrecho de Ormuz, declinó hasta 1,3 millones, donde China y la India siguen siendo sus principales compradores. Curiosamente, la mayor parte de su producción se gesta en el sur (sic) del país —¡donde vive la mayoría chiita árabe del país!— y en el puerto de Basora —la segunda ciudad más grande de Irak, con 1,6 millones de habitantes, también con aplastante mayoría chiita—, que colinda con el golfo Pérsico a través del estuario de Shatt al Arab (confluencia de los ríos Tigris y Éufrates).
¡Solo desde Basora se exportaron el año pasado 1,11 millones de barriles diarios!
La superficie de Irak es de 435.000 km2, un poco menos que Suecia, con 48 millones de habitantes —cuya edad promedio es de 22 años, con la tercera parte de su población menor a los 15 años— y un PIB nominal de 265.000 millones de dólares y por poder adquisitivo de 670.000 dólares.
No existen datos demográficos y teológicos oficiales cuando la mayoría son cifras muy discutibles de la CIA y del Departamento de Estado de EE.UU. Bajo este prisma sesgado, del casi 100 % de musulmanes, los chiitas constituyen un 65 %, primordialmente árabes, mientras que alrededor del 30 % de sunitas (sic) está dividido entre árabes y la mayor parte de los kurdos.
Su mayoría es étnicamente árabe con un 80 %, que habita en el centro y el sur; existe una minoría de kurdos (15 %), mayormente en el norte, que goza de autonomía en el llamado 'Kurdistán iraquí'.
Al corte de caja de hoy, la retirada del Ejército de EE.UU. da pie a dos escenarios:
1 — La aplicación por el Gobierno iraquí del mismo "modelo" que impulsa EE.UU. (al unísono de Israel) en el Líbano para el desarme de las milicias chiitas de Hezbolá, lo cual desembocaría en la hipotética consolidación del Ejército de Bagdad.
2 — El ascenso de la poderosa milicia Kataib Hezbolá (a no confundir con sus correligionarios libaneses), que detenta misiles, drones y alto nivel de servicios de inteligencia y a la que se le atribuye el muy polémico bombardeo del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita.

OPINIÓN
El proyecto de Washington en Irak termina donde empezó: en fracaso
El destino de Irak, un mosaico étnico/teológico —que lo hace proclive a la balcanización tanto entre árabes y kurdos como entre la mayoría chiita y la minoría sunita—, está íntimamente vinculado a la vertiginosa dinámica de la nueva correlación de fuerzas en Oriente Medio, convertido en un caleidoscopio geopolítico, y al desenlace de la guerra de Israel/EE.UU. contra Irán.
Se ha manoseado mucho el concepto de 'soberanía', ideado por el jurista y filósofo político galo Jean Bodin en 1576 en su obra 'Los 6 Libros de la República', donde la emisión de la moneda es intrínseca a su definición: "fijar el nombre, el valor y el peso de la moneda".
Más aún: 450 (sic) años después del notable concepto de 'soberanía' —que ha adquirido una nueva multidimensionalidad en la era nuclear/digitálica y del dominio del 'dolarcentrismo' estadounidense—, el Gobierno de Irak no puede aplicar su 'soberanía' PLENA e INTEGRAL en lo referente a la colecta de sus ingresos petroleros.
LO QUE QUEDA
Este 30 de septiembre terminó la misión militar de la coalición internacional liderada por Estados Unidos en Irak. La salida pone fin a una presencia militar que comenzó con la invasión estadounidense de 2003, terminó formalmente en 2011 y regresó en 2014, esta vez a petición de Bagdad, para combatir al Estado Islámico*.
Ahora, las últimas fuerzas han abandonado las bases iraquíes y el país entra en una etapa en la que tendrá que asumir directamente la responsabilidad sobre su seguridad.
El Gobierno iraquí presenta el momento como un paso hacia la plena soberanía. Las autoridades aseguran que ya no existen bases militares extranjeras en el país y que las fuerzas nacionales controlan todo el territorio.

OPINIÓN
El proyecto de Washington en Irak termina donde empezó: en fracaso
Saad Maan, jefe de la Célula de Medios de Seguridad de Irak, declaró el pasado sábado que el país está preparado para asumir plenamente la gestión de la seguridad tras la retirada de las fuerzas de la coalición.
Después de 23 años de una hemorrágica ocupación, EE.UU. se retiró de Irak el 30 de septiembre, lo cual ha dado pie a conjeturas sobre el devenir de la antigua Mesopotamia —cuyo gobierno es sumamente frágil y muy dependiente todavía de las finanzas de EE.UU.— debido a su configuración étnica y teológica.
Más allá de que los vacíos militares siempre suelen llenarse —lo cual, según varios analistas mediorientales, podría beneficiar a Irán —, sería un grave error de juicio vislumbrar que, con la conclusión de la ocupación militar de EE.UU., Irak ya recuperó 'ipso facto' su soberanía integral. ¡Nada más alejado de la realidad!, cuando EE.UU. mantiene su ocupación financiera directa de los ingresos del petróleo de Irak, que se encuentran incautados por supuestos daños de guerra.
No importa que las inexistentes "armas de destrucción masiva" —el "ABC del terror": A de atómicas, B de biológicas y C de 'chemical' (químicas)— hayan servido de justificación a Baby Bush (George W. Bush) para librar la guerra de EE.UU. y su "coalición" contra la antigua Mesopotamia, con el fin de derrocar y ahorcar a Saddam Hussein.
En una justicia universal idealizada, EE.UU. sería quien debiera indemnizar a Irak por todas sus atrocidades: 1 millón de muertos civiles y sus monstruosas torturas en la prisión de Abu Ghraib, que valió un libro de un servidor.
Como no existe todavía la utópica justicia universal, cuando se ha acentuado el caos global y el pisoteo de las leyes internacionales del caduco orden unipolar estadounidense, más vale la pena centrarnos en los tangibles asuntos financieros, dejando de lado subjetivismos/idealismos/interpretaciones.
EE.UU. se retira de Irak: ¿qué país deja atrás tras más de 20 años de presencia militar?
Resalta y resulta que EE.UU. controla los ingresos del petróleo de Irak antes de que el mismo Gobierno de Bagdad los pueda utilizar, cuyo monto descomunal desde el 2003 (¡desde hace 23 años!) ingresa a una cuenta especial de la sucursal bancaria de la Reserva Federal en Nueva York. Dicha cuenta pertenece nominalmente al Banco Central de Irak.
¿Después de 23 años de apertura de dicha cuenta en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el Banco Central de Irak no ha podido abrir una cuenta doméstica en dólares en Bagdad?
Curiosamente, el año pasado el Gobierno de EE.UU. asestó sanciones a los bancos iraquíes y a ciudadanos acusados de blanquear dinero para Irán. Aquí destaca un primer escollo, cuando el 65 % de los ciudadanos iraquíes pertenecen a la teología chiita que los vincula con Irán.
Bajo el modelo imperante del 'dolarcentrismo' se entiende que EE.UU. confíe más en una de sus sucursales de la Reserva Federal en Nueva York que en el Banco Central de Irak o de cualquier otro banco iraquí.
Otro escollo: la etnia y teología del gobernador del Banco Central de Irak sería determinante en el prisma geofinanciero de EE.UU.
Cabe señalar que los ingresos petroleros de Irak representan el 40 % (sic) de su PIB y el 90 % (¡mega-sic!) de los ingresos del presupuesto estatal.
Irak obtuvo por exportaciones de crudo 99.200 millones de dólares (cifras del 2024) cuando el barril cotizaba a poco más de 80 dólares.
Adiós de EE.UU. a Irak: ¿quién llenará el vacío de poder?
Amén que Irak posee la quinta reserva de petróleo a escala global, hasta febrero de este año producía 4,5 millones de barriles diarios y ahora, con el cierre del estrecho de Ormuz, declinó hasta 1,3 millones, donde China y la India siguen siendo sus principales compradores. Curiosamente, la mayor parte de su producción se gesta en el sur (sic) del país —¡donde vive la mayoría chiita árabe del país!— y en el puerto de Basora —la segunda ciudad más grande de Irak, con 1,6 millones de habitantes, también con aplastante mayoría chiita—, que colinda con el golfo Pérsico a través del estuario de Shatt al Arab (confluencia de los ríos Tigris y Éufrates).
¡Solo desde Basora se exportaron el año pasado 1,11 millones de barriles diarios!
La superficie de Irak es de 435.000 km2, un poco menos que Suecia, con 48 millones de habitantes —cuya edad promedio es de 22 años, con la tercera parte de su población menor a los 15 años— y un PIB nominal de 265.000 millones de dólares y por poder adquisitivo de 670.000 dólares.
No existen datos demográficos y teológicos oficiales cuando la mayoría son cifras muy discutibles de la CIA y del Departamento de Estado de EE.UU. Bajo este prisma sesgado, del casi 100 % de musulmanes, los chiitas constituyen un 65 %, primordialmente árabes, mientras que alrededor del 30 % de sunitas (sic) está dividido entre árabes y la mayor parte de los kurdos.
Su mayoría es étnicamente árabe con un 80 %, que habita en el centro y el sur; existe una minoría de kurdos (15 %), mayormente en el norte, que goza de autonomía en el llamado 'Kurdistán iraquí'.
Al corte de caja de hoy, la retirada del Ejército de EE.UU. da pie a dos escenarios:
1 — La aplicación por el Gobierno iraquí del mismo "modelo" que impulsa EE.UU. (al unísono de Israel) en el Líbano para el desarme de las milicias chiitas de Hezbolá, lo cual desembocaría en la hipotética consolidación del Ejército de Bagdad.
2 — El ascenso de la poderosa milicia Kataib Hezbolá (a no confundir con sus correligionarios libaneses), que detenta misiles, drones y alto nivel de servicios de inteligencia y a la que se le atribuye el muy polémico bombardeo del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita.
OPINIÓN
El proyecto de Washington en Irak termina donde empezó: en fracaso
El destino de Irak, un mosaico étnico/teológico —que lo hace proclive a la balcanización tanto entre árabes y kurdos como entre la mayoría chiita y la minoría sunita—, está íntimamente vinculado a la vertiginosa dinámica de la nueva correlación de fuerzas en Oriente Medio, convertido en un caleidoscopio geopolítico, y al desenlace de la guerra de Israel/EE.UU. contra Irán.
Se ha manoseado mucho el concepto de 'soberanía', ideado por el jurista y filósofo político galo Jean Bodin en 1576 en su obra 'Los 6 Libros de la República', donde la emisión de la moneda es intrínseca a su definición: "fijar el nombre, el valor y el peso de la moneda".
Más aún: 450 (sic) años después del notable concepto de 'soberanía' —que ha adquirido una nueva multidimensionalidad en la era nuclear/digitálica y del dominio del 'dolarcentrismo' estadounidense—, el Gobierno de Irak no puede aplicar su 'soberanía' PLENA e INTEGRAL en lo referente a la colecta de sus ingresos petroleros.
LO QUE QUEDA
Este 30 de septiembre terminó la misión militar de la coalición internacional liderada por Estados Unidos en Irak. La salida pone fin a una presencia militar que comenzó con la invasión estadounidense de 2003, terminó formalmente en 2011 y regresó en 2014, esta vez a petición de Bagdad, para combatir al Estado Islámico*.
Ahora, las últimas fuerzas han abandonado las bases iraquíes y el país entra en una etapa en la que tendrá que asumir directamente la responsabilidad sobre su seguridad.
El Gobierno iraquí presenta el momento como un paso hacia la plena soberanía. Las autoridades aseguran que ya no existen bases militares extranjeras en el país y que las fuerzas nacionales controlan todo el territorio.
OPINIÓN
El proyecto de Washington en Irak termina donde empezó: en fracaso
Saad Maan, jefe de la Célula de Medios de Seguridad de Irak, declaró el pasado sábado que el país está preparado para asumir plenamente la gestión de la seguridad tras la retirada de las fuerzas de la coalición.
El dilema de seguridad
La pregunta fundamental no es solamente qué fuerzas se marchan, sino qué Estado queda detrás de ellas. Irak ha reconstruido considerablemente sus instituciones de seguridad desde la derrota territorial del Estado Islámico, pero todavía tiene que demostrar que puede mantener por sí solo el equilibrio entre el Ejército, las fuerzas de seguridad, las estructuras armadas vinculadas a las Fuerzas de Movilización Popular y los distintos centros de poder políticos y regionales.
El problema de las milicias es, precisamente, uno de los principales interrogantes del nuevo escenario. Muchas de estas formaciones están formalmente integradas en las Fuerzas de Movilización Popular, que forman parte del aparato de seguridad iraquí, aunque algunas de sus facciones conservan estructuras y capacidad de actuación propias.
El Gobierno iraquí ha planteado que las armas deben quedar bajo control estatal, pero varias organizaciones armadas se mostraban reacias a entregar sus arsenales. Algunas de las principales facciones armadas, entre ellas Kataib Hezbolá y Harakat Hezbolá al Nujaba, públicamente rechazaron entregar sus arsenales mientras continúe la presencia de tropas extranjeras en el país o aparezca aviación "hostil" en el espacio aéreo iraquí.