Lula perdió 3.5 millones de votos respecto de 2022. “Neoliberalismo de izquierda”: trabajadores pobres y el 1 por ciento cada vez más rico
05 de octubre de 2026

Elecciones Brasil Afiches con las imágenes del presidente de Brasil y candidato presidencial Luiz Inácio Lula da Silva, y del senador de derecha y candidato presidencial Flávio Bolsonaro, se exhiben en una calle de Brasilia el 30 de septiembre de 2026. EVARISTO SA. AFP
3.5 millones de votos perdió el presidente y candidato Inácio Lula da Silva entre las elecciones de 2022 y las celebradas este domingo pasado en Brasil. “Eso tiene que ver, sobre todo, con el agotamiento de la política económica que implementa el progresismo en toda América Latina”, señaló el profesor asociado del Instituto de Relaciones Internacionales y Defensa de la Universidad de Río de Janeiro, Carlos Eduardo Martins, en diálogo con Radio 750.
3.5 millones de votos perdió el presidente y candidato Inácio Lula da Silva entre las elecciones de 2022 y las celebradas este domingo pasado en Brasil. “Eso tiene que ver, sobre todo, con el agotamiento de la política económica que implementa el progresismo en toda América Latina”, señaló el profesor asociado del Instituto de Relaciones Internacionales y Defensa de la Universidad de Río de Janeiro, Carlos Eduardo Martins, en diálogo con Radio 750.
Para el profesor de la Universidad de Río de Janeiro Carlos Eduardo Martins, el resultado de las elecciones brasileñas deja entrever el agotamiento de la política progresista en América Latina.
La sangría de votos, argumentó, se explica más por la transferencia de ingresos de los trabajadores a los sectores rentistas de la sociedad brasileña, al 1 por ciento más rico, que por la injerencia estadounidense en los comicios. “Hay alguna interferencia, pero creo que no se puede atribuir la derrota a eso exclusivamente”, continuó.
De tener efectos determinantes, es difícil explicar entonces por qué la injerencia estadounidense no revierte la imagen positiva de Lula da Silva en el nordeste brasileño, donde el liderazgo del presidente petista alcanza el 60 por ciento de aprobación.
Pero para Carlos Eduardo Martins, una mirada atenta sobre la economía puede echar luz sobre el resultado electoral: “La economía creció, pero en Brasil el 27 por ciento de expansión lo sacó el agronegocio, la industria tuvo un 8 por ciento de crecimiento y los servicios un 6 por ciento”, detalló en Por Ahora.
“En tres años, Lula transfirió cerca de 3 trillones de reales a los tipos que acaparan las rentas de la deuda pública, y en el caso de la industria fue seis veces menos. Es una política neoliberal de izquierda”, subrayó.
Parte de la campaña electoral del Partido de los Trabajadores (PT) giró en torno al mejoramiento de la economía, al aumento de los salarios por encima de la inflación y a la creación de empleo. Pero los empleos generados, discutió el docente de la Universidad de Río de Janeiro, son trabajos que pagan hasta un salario mínimo y medio, mientras que los salarios que superan esa suma fueron decrecientes.
“Lo que Lula hace es una política de apoyo a los extremadamente pobres, pero eso no incorpora a un segmento muy importante de la clase trabajadora”, concluyó Martins.
La sangría de votos, argumentó, se explica más por la transferencia de ingresos de los trabajadores a los sectores rentistas de la sociedad brasileña, al 1 por ciento más rico, que por la injerencia estadounidense en los comicios. “Hay alguna interferencia, pero creo que no se puede atribuir la derrota a eso exclusivamente”, continuó.
De tener efectos determinantes, es difícil explicar entonces por qué la injerencia estadounidense no revierte la imagen positiva de Lula da Silva en el nordeste brasileño, donde el liderazgo del presidente petista alcanza el 60 por ciento de aprobación.
Pero para Carlos Eduardo Martins, una mirada atenta sobre la economía puede echar luz sobre el resultado electoral: “La economía creció, pero en Brasil el 27 por ciento de expansión lo sacó el agronegocio, la industria tuvo un 8 por ciento de crecimiento y los servicios un 6 por ciento”, detalló en Por Ahora.
“En tres años, Lula transfirió cerca de 3 trillones de reales a los tipos que acaparan las rentas de la deuda pública, y en el caso de la industria fue seis veces menos. Es una política neoliberal de izquierda”, subrayó.
Parte de la campaña electoral del Partido de los Trabajadores (PT) giró en torno al mejoramiento de la economía, al aumento de los salarios por encima de la inflación y a la creación de empleo. Pero los empleos generados, discutió el docente de la Universidad de Río de Janeiro, son trabajos que pagan hasta un salario mínimo y medio, mientras que los salarios que superan esa suma fueron decrecientes.
“Lo que Lula hace es una política de apoyo a los extremadamente pobres, pero eso no incorpora a un segmento muy importante de la clase trabajadora”, concluyó Martins.