17 oct 2026

EL ADORNO NECESARIO

PARA LO QUE HACEN, SI QUEDA ACEFALO NO SE NOTA
Las potencias vetan a todos los candidatos a dirigir la ONU

Mirko Trudeau
On Oct 17, 2026



Cuatro latinoamericanos figuran entre los aspirantes con posibilidades: Michelle Bachelet (Chile), María Fernanda Espinosa (Ecuador), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Rafael Grossi (Argentina)



Ningún aspirante se libra del rechazo de al menos dos de las cinco grandes potencias, aunque Rebeca Grynspan sigue en cabeza. Se abre ahora la posibilidad de que aparezcan nuevos nombres
Los siete aspirantes a suceder al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el portugués António Guterres, recibieron el viernes el veto de al menos un miembro permanente del Consejo de Seguridad del organismo, lo que abre la puerta a nuevas candidaturas: al término de la votación preliminar, ninguno de los candidatos logró evitar votos negativos de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, China o Rusia, potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad.

El riesgo de bloqueo sobrevuela la ONU. El largo camino para elegir al próximo (o próxima) secretario general ha entrado este viernes en su fase más caliente. Lo hace además con una votación celebrada en el Consejo de Seguridad que ha mostrado la falta de entusiasmo por la lista oficial de candidatos que existe entre los cinco miembros permanentes del organismo, los que realmente tienen el poder para decir quién sustituirá a António Guterres a partir del 1 de enero de 2027. La menos mal parada en esta consulta informal ha sido la costarricense Rebeca Grynspan, victoriosa también en las anteriores rondas.

La votación fue la primera de estas consultas informales y anónimas en la que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad utilizaron papeletas de colores para identificar sus vetos, mientras los 10 integrantes no permanentes siguieron utilizando papeletas sin esa distinción.

La costarricense Rebeca Grynspan, que figuró entre los favoritos en las cinco votaciones anteriores, obtuvo esta vez el mayor número de sufragios de “aliento”, pero también cinco de “desaliento”, dos de ellos de miembros permanentes.

Según medios estadunidenses, Washington se opone a los siete aspirantes. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, se negó a comentar esas versiones, pero declaró que “siempre hemos dicho que simplemente necesitamos a la mejor persona. “Si los países quieren presentar más candidatos, están en todo su derecho soberano de hacerlo”, añadió el diplomático estadunidense antes de la votación.

Además de Grynspan, compiten la ex canciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett; el argentino Rafael Grossi, director del organismo de vigilancia nuclear de la ONU; el senegalés Macky Sall, las ecuatorianas Ivonne A-Baki y María Fernanda Espinosa, así como el ugandés Olara Otunnu.

Aunque un candidato obtenga los nueve votos necesarios de los quince que integran el Consejo de Seguridad, también debe evitar el veto de cualquiera de las cinco grandes potencias, profundamente divididas.El proceso de selección se desarrolla en medio de uno de los periodos más difíciles en la historia de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ante los múltiples conflictos en curso, las dificultades financieras y las divisiones en el seno del Consejo de Seguridad.

Ninguno de los siete candidatos se ha librado del voto negativo de al menos dos de las cinco grandes potencias. Este es el escenario ideal para que a partir de ahora aparezcan nuevos nombres que intenten seducir a Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia y Rusia. Empiezan a circular ya algunos, como el de la emiratí Lana Nusseibeh o el turco Feridun Sinirlioglu, pero por ahora son solo especulaciones. Encontrar a alguien que convenza de forma simultánea a todos ellos tampoco parece nada fácil. Todo apunta a que el sudoku para encontrar líder de la ONU se va a alargarLa costarricense Rebeca Grynspan

Esta votación informal, la sexta celebrada, era importante porque era la primera que se hacía con el llamado sistema “de color”. Hasta ahora, los 15 miembros del Consejo de Seguridad (5 permanentes y 10 rotatorios) habían mostrado sus preferencias en condiciones de igualdad. Pero este viernes ha comenzado la fase en la que se diferencian los países que realmente van a decidir el nombre del próximo jefe de la ONU.

Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia y Rusia han usado una tarjeta roja para mostrar sus votos, mientras que los otros 10 miembros lo han hecho con una tarjeta blanca. Tanto en un caso como en otro, los votos eran anónimos. Y la conclusión es que los cinco grandes no se ponen de acuerdo: cada uno encuentra alguna pega a alguno de los siete candidatos.

Grynspan ha recibido nueve apoyos (tres de los miembros permanentes del Consejo) y dos vetos de los cinco grandes, conocidos como P-5 en la nomenclatura imposible de la ONU. Le siguen, muy igualados, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, cada uno con ocho apoyos y dos vetos de las grandes potencias. Los otros cuatro candidatos se alejan, ya con escasísimas posibilidades de seguir compitiendo.

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, ha mostrado su disposición a que se presenten más candidatos ―“los países tienen derecho a hacerlo”, ha dicho― y ha sugerido que su país no se siente obligado a respetar cuotas regionales ni de género. “Tenemos que hacerlo bien. En eso nos estamos centrando, sin guiarnos necesariamente por plazos u otras limitaciones”, ha explicado.


Michael G. Waltz.

Se refería Waltz tanto a la regla informal de rotación geográfica, según la cual ahora sería el turno de América Latina, como a la idea que ha circulado de que Naciones Unidas tenga a una mujer como secretaria general por primera vez en sus más de 80 años de historia: “Si fuera una mujer, lo veríamos con buenos ojos. Pero siempre hemos dicho que necesitamos a la mejor persona para el puesto”, ha dicho Waltz.

El estadounidense ha sugerido que las reformas impulsadas desde Washington están siendo positivas, pero que hacen falta más. “Esta institución ha intentado serlo todo para todos. La hemos sometido a una dieta y todos hemos salido ganando con esa dieta, para lograr que vuelva a centrarse en la paz y la seguridad”, ha asegurado a los periodistas que le esperaban tras la votación en los pasillos de la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.

Esta carrera plagada de incertidumbres solo tiene algo seguro: que el mandato de Guterres termina el próximo 31 de diciembre y que al día siguiente debería haber un nuevo secretario general. Hasta entonces, todo puede pasar. No hay un plazo para la presentación de nuevas candidaturas. Ni un calendario de votaciones para desbloquear las posiciones.

Puestos a buscar precedentes, la candidatura de Guterres salió adelante en octubre, un plazo razonable para tener al menos dos meses de plazo para organizar la sucesión. Pero en la ONU ya hay quien recuerda el caso de Kofi Annan, que se impuso solo 18 días antes de asumir el cargo. E incluso hay diplomáticos que no descartan la posibilidad de llegar al 1 de enero sin nombramiento, algo que nunca ha ocurrido y abriría una crisis institucional en Naciones Unidas de consecuencias imposibles de prever. Waltz, por su parte, ha dicho este viernes que ese es un escenario que nadie desea.

* Economista, politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).