25 oct 2026

LAS MIGAJAS Y EL PAIS PARA POCOS

CIPAYISMO COLONIAL LIBERTARIO PARA EL 2O %
La Argentina paralela

PorHernán Letcher
25 de octubre de 2026 - 00:01



Comedores populares Leandro Teysseire


“Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir diez días sin comer y sin beber?”. La pregunta la hizo Javier Milei ante empresarios petroleros en Neuquén, después de calificar la idea de que la gente no llega a fin de mes como “una pelotudez del tamaño de una casa”. No es la primera vez: en agosto de 2025, en la Fundación Faro, había dicho que, si fuera cierto que la gente no llega a fin de mes, “la calle tendría que estar llena de cadáveres”. Y en mayo de 2024, en Stanford, había explicado que si la pobreza fuera tal, “va a llegar un momento que la gente se va a morir de hambre, o sea, va a decidir de alguna manera para no morirse”.

El planteo del presidente no fue un hecho aislado. Aunque con menos relevancia mediática, un par de días antes, Federico Sturzenegger lo precedió esbozando argumentos peleados con la realidad para defender el DNU 70/2023 y la Ley Bases. La nota, publicada en La Nación por el ministro, es un catálogo de supuestos logros que chocan con lo que vive la Argentina: supuestos alquileres y combustibles más baratos, un “excelente” acuerdo con Estados Unidos y privatizaciones que mejorarían la producción local, entre otras cosas.

Lo que dijo

Alquileres. Sturzenegger sostuvo que “hoy se publican 4 veces más departamentos que con la ley de alquileres. Cuando se derogó, bajó el precio más del 30% en términos reales. Encuentro extraordinario que insistan con esto”. Lo extraordinario es la afirmación, porque entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, los alquileres aumentaron 818%, mientras que la inflación fue de 334%. Como el argumento libertario es que ese diferencial se debe al impacto de la inflación sobre los contratos ya vigentes, con un atraso de algunos meses, CEPA realizó la misma cuenta con un rezago de seis meses. El incremento no cambia: 797%. Y no es un problema del pasado: en el último año, considerando el rezago mencionado, los alquileres aumentaron en promedio 3,5% por mes, contra 2,4% de la inflación.

Nafta. Según el ministro, la Ley Bases “contenía una reforma clave que explica todo el boom energético que vino después: la liberación de las exportaciones que derivó en la eliminación del llamado ‘barril criollo’”. Lo que Sturzenegger no explica es que la desregulación implicó que los argentinos paguemos el petróleo como si fuéramos un país sin petróleo. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, el precio de la nafta en YPF aumentó 645%, muy por encima de la inflación (334%) y del salario registrado (311%).

Petróleo. El ministro afirmó que “la producción de petróleo llegará este año a casi un millón de barriles diarios, récord histórico, y 90% por encima del valor del 2020”. La elección del año de comparación no es inocente: 2020 fue el año de la pandemia, cuando la economía mundial se paralizó y el precio del barril llegó a cotizar en valores negativos por primera vez en la historia (-37,63 dólares). La mención tiene un objetivo: ocultar la verdadera razón del récord de producción. Ese récord se explica por la decisión de invertir en Vaca Muerta cuando no era un negocio fácil, algo que hizo YPF porque en 2012 había sido estatizada. Después, el gasoducto completó el negocio. ¿Qué hizo Milei? Nada.

Estados Unidos. Según el ministro, “el acuerdo con los Estados Unidos, producto de un inteligente replanteo geopolítico del Presidente, avanza en su ejecución en todos sus frentes y ha permitido un acceso preferencial al mercado norteamericano, en lo que el Economist clasificó como el tratado más favorable que EE.UU. firmó con ningún país”. Más favorable, sí, pero para Estados Unidos. 

Como analizamos desde CEPA, Argentina asume 15 compromisos concretos: aranceles, carne, formalidades consulares, normas técnicas, tasa de estadística, vehículos y FDA, agro, empresas estatales y subsidios, trabajo forzoso, minerales críticos, soja, seguridad económica, propiedad intelectual, medio ambiente y comercio digital. 

Estados Unidos, en cambio, asume sólo dos e hipotéticos: quitar, eventualmente, aranceles recíprocos a ciertos recursos naturales y fármacos no patentados, y la promesa de que “podría considerar positivamente” el acuerdo en el marco de la Sección 232.

Privatizaciones. Sturzenegger celebró que “lento, pero a paso seguro, avanza el programa de privatizaciones del Gobierno. Para fines del primer mandato del Presidente, el Estado se habrá retirado de la gestión de prácticamente todos sus activos en energía (excepto YPF), habrá concesionado la Hidrovía, las rutas, los trenes y la empresa de aguas del área metropolitana. Con un poco de viento a favor hasta nos sacamos de encima a Intercargo”. 

Lo que el ministro omite es la verdadera razón de las ventas: financiar la falta de dólares en el programa financiero de Luis Caputo. Bajo el falso argumento de la eficiencia (muchas de las empresas eran superavitarias), las privatizaciones no generan ni más inversión ni desarrollo y aparecen como un ítem fundamental dentro del Programa Financiero 2026/2027.

Ley de Glaciares. El ministro sostuvo que “la ley de Glaciares, que intentamos en la Ley Bases pero que tuvo que esperar dos años, hizo lo suyo con el potencial minero de Argentina. Cuando el presidente Milei llegó Argentina exportaba sólo [USD] 4.000 [millones] (para 2026 estimamos ya USD 10.000 [millones]). ¿Cómo sería nuestro país si no nos hubiéramos prohibido USD 60.000 millones de exportaciones anuales los últimos 30 años? Por suerte ya fue”. 

El razonamiento tiene un problema de origen: las proyecciones mineras mostraban, desde 2020, una curva de crecimiento acelerado que se fue confirmando año a año. La explicación principal es la maduración de los proyectos, que demoran no menos de tres a cinco años, y el hecho de que la Argentina forma parte del triángulo del litio. Dicho de otro modo: lo que hoy exporta la minería se gestó antes de Milei y con la ley de Glaciares vigente.

Lo que se “olvidó”

Tan importante como lo que dijo el ministro es lo que prefirió no mencionar. En su balance no hubo una sola línea sobre tres problemas que el propio DNU 70 contribuyó a generar.

Endeudamiento de las familias. Sobre la mora, ni una palabra. El DNU 70 eliminó los topes a los intereses punitorios de las tarjetas y habilitó “acuerdos” entre privados para el cobro de intereses y otros cargos, sin autorización de la autoridad de aplicación. ¿El resultado? Récord de morosos, un costo financiero indescifrable y tasas “a medida”. La morosidad escaló a niveles históricos: 12,9% en los bancos y 34,2% en las billeteras virtuales.

Prepagas. Tampoco hubo mención. El DNU 70 liberó el precio de las prepagas: el Estado dejó de fijar los aranceles mínimos y de intervenir en los aumentos basados en estructuras de costos. También se eliminó la obligación de aplicar aumentos porcentuales uniformes, por lo que las empresas pueden variar los incrementos entre sus distintos planes. ¿El resultado? Desde la Ley Bases, la medicina prepaga aumentó 486%, contra 334% de la inflación. La consecuencia es conocida: 1.246.285 personas más dependen hoy del sistema de salud público.

Producción yerbatera. Otro “olvido”. La desregulación del sector dejó al productor sin precio de referencia y en situación crítica. La relación entre el precio que recibe el productor por la hoja verde (3 kg) y el precio de góndola de un paquete de kilo promedió 26,1% en 2023. Desde entonces cayó a 20,6% en 2024, a 16,0% en 2025 y a 13,3% en lo que va de 2026. La diferencia quedó en manos de molinos, industriales y supermercados.

La Argentina que describen Milei y Sturzenegger es una Argentina paralela. Aunque cuando se reúnen compiten por ver quién es más audaz en la desregulación y más insensible frente al impacto de sus medidas, hay otra Argentina que, día a día, descubre con mayor precisión lo que esas medidas significan. 

Es la que paga alquileres que aumentaron más del doble que la inflación, la que no puede cargar nafta por el incremento de precios, la que se dio de baja de la prepaga, la que labura de sol a sol en los yerbatales y no junta el dinero para volver a producir. 

Es también la que responde todos los días la pregunta del Presidente sobre cómo se vive diez días sin comer y sin beber: con la tarjeta, con el préstamo de la billetera virtual y con el fiado del almacén, hasta que la deuda tampoco alcanza. El problema no es que los argentinos no entiendan la economía. Es que el Gobierno se niega a mirar la que viven.