22 dic 2014

Honduras: Medios, Manipulación y Dominación

Por Ricardo Arturo Salgado

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Aunque existe una incipiente consciencia de la terrible manipulación de la agenda política cotidiana, lo que llega como visión de las cosas normalmente tiende a desmontar toda opción de organización popular.
En la situación actual, como hemos mencionado muchas veces, el país esta sumido en una crisis económica sin precedentes, con poca capacidad de respuesta de los movimientos sociales, que han sido víctimas de fuertes ofensivas y represión de parte del Estado pos golpista desde 2010 cuando virtualmente se redujo a cero la organización magisterial, el más fuerte grupo gremial en esta nación, donde el sector organizado de los trabajadores apenas alcanza a agrupar al 6% de la población en edad de trabajar.
Una de las dificultades más grandes ha sido, posiblemente, dimensionar, determinar con sentido de limite, el tamaño del enemigo, que incluye las fuerzas más reaccionarias del continente y orquestadas desde el imperio terrorista de Estados Unidos. La falta de un análisis crítico ha tendido a llevar a una visión histórica de las cosas, lo que permite mucha facilidad a la derecha para “jugar sola” en la creación de coyunturas y crisis, que ella provoca y soluciona.
Desafortunadamente, muchas veces los dirigentes reaccionan en la vía equivocada, y caen fácilmente en la agenda que la oligarquía dispone, a través de los medios de comunicación. Llegamos al punto donde nos defendemos absurdamente como un tipo ciego y sordo, armado de una espada y cuya única posible salvación queda en el instinto. Todavía no alcanzamos un punto en el que nuestro debate salga de la argumentación dogmática, y mantenemos a pie juntillas que esto o aquello se explica por la lucha de clases sin saber cómo nuestra situación cabe en un molde que no terminamos de entender.
De este modo, el tema de la reelección presidencial ha golpeado más fuerte al Partido LIBRE que al propio Partido de Gobierno. Sin entender bien que es la ideología, se mantiene en una discusión estéril sobre lo que vendría a ser el capitalismo de estado, y cuando se trata de la visión discusión politica olvida por completo la filosofía de la praxis y cae en el más burdo pragmatismo que en muchos dirigentes llega descaradamente al oportunismo. Además, se hace uso permanente del chisme y el clientelismo para atizar fuegos entre los dirigentes de base, dirigidos a minar las capacidades colectivas y favorecer intereses individuales.
La lógica absurda de que ser oposición significa lo mismo que mantener equilibrios de poder con la derecha (igual que lo ha hecho el bipartidismo) muestra una ignorancia total sobre la correlación de fuerzas que se da, especialmente en el Congreso Nacional. La acumulación de fuerzas se ve limitada por la miopía con la concibe el trabajo organizativo, reduciendo a criterios propios de ONG la movilización popular; una convocatoria al mes, sin que medie el trabajo diario de cuadros políticos bien formados no traerá nunca como resultado un avance, al contrario, es muy posible que desgaste inútilmente las escasas capacidades existentes.
Parece que nadie puede darse cuenta de que bajo la correlación actual de las fuerzas políticas, Juan Orlando Hernández, no necesita de nadie para mantenerse por largo rato en el poder. Mientras tanto, la agenda neoliberal avanza inmisericorde, y ahora mismo se discute el presupuesto del año 2015, luego de haber firmado un acuerdo stand by con el FMI que amarra las finanzas del Estado hasta el 2017.
Los medios de comunicación, normalmente herméticamente cerrados contra el Partido LIBRE, son los encargados de llevar hasta la población en forma de noticias y análisis todo esto, sin que aún se avance en la respuesta entre el pueblo, que muy posiblemente solo será posible aumentando el trabajo de calle, a diario, casa por casa, para desmentir y desmontar los shows que aquí nos muestran cada día como el fin del mundo. No existe un solo día en que no aparezca en algún medio la gran noticia de que “el partido LIBRE se destruye”, mientras a nadie le han dicho las horrible consecuencias de la firma del acuerdo con los halcones del FMI.
Vagamente se ha hablado de que habrá siete mil empleados públicos despedidos en diciembre, y que las tarifas de energía eléctrica aumentaran cada tres meses. No se habla con claridad de que el acuerdo incluye la eliminación de controles del Banco Central sobre los Bancos Privados, especialmente en el tema de la política cambiaria, que ya está dando resultados terribles, visibles en el campo de las medicinas, en el que cada semana los precios son más altos, en un país donde no hay medicamentos en el sector público de salud.
La sola eliminación de controles a la banca privada traerá graves problemas a la economía nacional, pero también desequilibrara aún más la situación de los usuarios de los servicios bancarios que hoy por hoy arrollan a la población, empobreciendo a la clase media, y con Bancos de todo tipo con reglas arbitrarias y con la capacidad de su Asociación Hondureña de Banca y Seguros (AHIBA), de definir el futuro de cada hondureño mediante las tristemente célebres centrales de riesgo (oficinas privadas que controlan el historial de cada hondureño con capacidad de compra). El mercado del dinero a sus anchas, y sin ningún control!!
Es tan absurda la discusión nacional planteada en los medios que el Partido Liberal (o su cúpula) se asoció en el Congreso Nacional con el Partido de Gobierno para frenar la posibilidad de un escenario adverso en el legislativo, la excusa fue que ellos hacían un sacrifico por la gobernabilidad del país, y que a cambio habían obtenido que se mantuvieran los precios de la canasta básica de alimentos. Esto se dijo hasta la saciedad, y, sin embargo, la canasta si subió a un ritmo acelerado, y la funesta asociación bipartidista aprobó leyes lesivas a Honduras en cantidades inéditas.
Esa misma cúpula Liberal hoy se rasga las vestiduras y trata de plantearse heroica por defender la constitución contra la reelección, mientras vota a favor del presupuesto de Juan Orlando Hernández. Y a esta historia se suma el Partido Anticorrupción, una mixtura de derecha destinada a amortiguar el descontento electoral de la población contra el bipartidismo, que hoy ya comparte el control de instituciones (o lo que sean).
En ninguna parte de la parte más pobre del mundo había tenido más éxito la implementación de regímenes neoliberales que en Honduras; incluso el Chile de Pinochet que acogió en su seno a los más relevantes miembros de la escuela de Chicago, Milton Friedman incluido, se logró llegar a la destrucción de las bases del Estado Nación sin que el pueblo se diera cuenta, y con un aparato de impunidad tan grande y efectivo.
El uso de la violencia como agente de dominación ha sido apoyado de una forma determinante por los medios de comunicación que producen por cientos los argumentos ideológicos de sometimiento y generan matrices de opinión publica que sirven bien el propósito de reproducir el cada día más virulento neoliberalismo. Mientras la izquierda aun discute si las fuerzas productivas han alcanzado el desarrollo necesario para avanzar hacia la lucha contra hegemónica, aunque el sacrosanto mercado ya llevo a este país a su máximo nivel de desarrollo de los medios de producción.
En definitiva, existe una enorme distancia entre la gigantesca capacidad de manipular que tienen los medios e imponer la ideología dominante, y la habilidad nuestra de entender la realidad que, generalmente, abordamos como si nos tocara volver a descubrir el fuego cada vez que amanece.
En Honduras se produjo un Golpe de Estado Militar en 2009, que desterró al presidente, a su canciller, pero que, sobre todo, destruyo la minúscula institucionalidad existente. Hoy no existe ley, no existe constitución, solo existe la impunidad absoluta de quienes dieron aquel golpe de Estado. La reelección no es un tema en si, porque ella no es equivalente al continuismo. Importa construir una sociedad nueva, diferente, luchar contra la desigualdad, desmontar los horrores del neoliberalismo, terminar la agonía de la violencia y la manipulación mediática. Lo que sí es un tema es la Asamblea Nacional Constituyente.
*Periodista hondureño, investigador social, militante de la Resistencia Hondureña, y Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundacion, LIBRE de Honduras

Solicitan procesamiento a Lucero y tomar declaración a jueces que trabajaron en dictadura

POR TORTURAS


18.12.2014

MONTEVIDEO (Uypress) — El fiscal Carlos Negro, que reemplaza a Diana Salvo, cuyo traspaso del fuero penal a civil tuvo lugar la semana pasada, solicitó procesar con prisión al militar (r) Asencio Lucero, quien reconoció la aplicación de torturas durante la última dictadura. Además pidió que declaren jueces y fiscales que trabajaron entre 1972 y 1980.

Negro solicitó este miércoles el procesamiento de Lucero a la jueza Julia Staricco que lleva adelante la causa por violencia sexual como forma de tortura, denuncia colectiva realizada en 2011 por 26 ex presas políticas, informó el semanario Búsqueda este jueves 18.
En octubre de este año, Lucero reconoció la aplicación de torturas y numerosas vejaciones a ex presos y presas políticos durante la última dictadura cívico-militar uruguaya en el Regimiento de Caballería N°9 donde este militar cumplía funciones de inteligencia.
El semanario detalló que Negro solicitó que se llame a declarar a los jueces y fiscales que se desempeñaron en lo penal entre los años 1962 y 1980 porque Lucero afirmó que los detenidos eran enviados "por la Justicia" al mencionado Regimiento.
En lo que va del desarrollo de los juicios por delitos de lesa humanidad, no han sido llamados a declarar integrantes del Poder Judicial, recordó Búsqueda.
Negro también solicita la declaración de los ex militantes tupamaros Amodio Pérez y Alicia Rey, que fueron calificados por Lucero como "protegidos" durante su detención en el predio militar de Caballería.
Por último, el fiscal solicita la orden de captura internacional para Manuel Cordero, mencionado en la declaración de Lucero.

Perfil: Conozca quién es Alan Gross

Alan Gross, liberado este miércoles por Cuba, estaba
detenido por trabajar en un programa para ingresar ilegalmente tecnologías de telecomunicaciones a Cuba para realizar labores de espionaje.


Alan Phillip Gross, de 65 años, es un ciudadano estadounidense, contratado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid por su sigla en inglés), que fue condenado en marzo de 2011 a 15 años de prisión en Cuba por trabajar en un programa para ingresar ilegalmente tecnologías de telecomunicaciones a Cuba y así realizar labores de espionaje.

Su arresto se produjo el 4 de diciembre de 2009 cuando estaba a punto de salir de Cuba, en lo que sería entonces su quinto viaje del año. Una investigación había permitido establecer vínculos estrechos entre él y los planes de cambio de régimen de Estados Unidos (EE.UU.) contra Cuba.

En febrero de 2011, el Tribunal Provincial de Justicia de Ciudad de la Habana recibió el expediente en el cual se acusa a Gross del delito de “Actos Contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado”. El juicio fue confirmado más tarde para el 4 de marzo del mismo año.

Pieza por pieza, en bolsos y maletines, Alan Gross se aseguró de introducir computadoras, teléfonos celulares, discos duros y equipos de telecomunicaciones en Cuba, para trabajar con estos fines.

El artículo más sensible, según los reportes oficiales de los viajes del contratista estadounidense, fue el último: un chip informático para teléfonos móviles que suele ser usado por la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas.

Su trabajo previo


Gross estudió Trabajo social en la Universidad de Maryland y en la Universidad Comunitaria de Virginia (ambas al noreste de Estados Unidos, EE.UU.). En 2001 fundó el Centro de Desarrollo Conjunto de Negocios para ayudar a conectar a la naciones en desarrollo al Internet.

Ha trabajado en más de 50 naciones y elaboró sistemas satelitales de comunicación durante las intervenciones militares estadounidenses en Irak y Afganistán para eludir los canales controlados por las autoridades locales.

A finales de marzo del 2009, llega a Cuba, bajo el pretexto de ayudar a la comunidad judía en la isla a conectarse a Internet. Posteriormente fue detenido y procesado por estar vinculado a operaciones de inteligencia en ese país.

Espionaje en Cuba

La historia oficial en EE.UU. indica que Gross estaba en la isla con el propósito de proveer acceso a Internet sin filtraciones a la comunidad judía cubana, pero más adelante se descubrió que cobraba grandes cantidades de dinero por esta operación de inteligencia en la isla.

En un informe revelado recientemente por la agencia AP se desvelan nuevos detalles sobre las incursiones ilegales del agente estadounidense en Cuba. En el documento señalan que Gross actuó en todo momento muy consciente de las ilegalidades en que incurría.

La misma comunidad judía de La Habana contradice la versión oficial de EE.UU. y de la familia Gross. La comunidad afirma que no conoce a Alan Gross y que nunca se ha reunido con él a pesar de sus cinco estancias en Cuba en 2010.

Liberación


Gross fue liberado este miércoles, durante el transcurso del día, el presidente de Cuba, Raúl Castro, hará dará un mensaje sobre esta liberación. El mandatario estadounidense, Barack Obama, hará lo propio.

Se espera que los mandatarios anuncien las normalizaciones de las relaciones entre ambos países.

Tras la liberación de Gros, la Oficina de Prisiones Federales, a través de su página web actualizó la fecha de liberación de tres de los cinco héroes cubanos que permanecían detenidos injustamente en prisiones norteamericanas.

Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino Salazar también serán liberados este miércoles.

Fechas claves

2001, junio: Cinco cubanos, llamados los Cinco de Cuba, son condenados injustamente en Miami (sur de EE.UU.) y sentenciados por dar seguimiento a grupos extremistas que organizaban y financiaban acciones violentas contra Cuba.

2009, diciembre: El estadounidense Alan Gross es detenido en Cuba, acusado de "actos contra la integridad del Estado", por introducir ilegalemente al país artículos electrónicos para realizar labores de espionajes.

2011, octubre: René González, uno de los Cinco de Cuba, es liberado de una prisión en Florida, tras haber cumplido su condena.

2011, marzo: Alan Gross fue condenado en marzo de 2011 a 15 años de prisión en Cuba

2014, febrero: Fernando González, el segundo de los Cinco de Cuba, es liberado tras completar su sentencia.

2014, diciembre: Alan Gross es liberado por Cuba después de cinco años en prisión. Al mismo tiempo liberan a Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, tres de los Cinco de Cuba, que permanecían en prisión.

http://www.telesurtv.net/

Uruguay se retira de Haití pero no se retira de Haití

«En febrero: Reducción de efectivos en Haití

El subsecretario de Defensa Jorge Menéndez, informó que el Ministro de Defensa enviará un proyecto de ley al Parlamento para reducir la presencia de personal militar uruguayo en Haití: Se pasará de 605 efectivos a 250, detalló. “En febrero se producirá el retiro”, señaló a Radio Uruguay. Es un retiro progresivo y programado con las Naciones Unidas, añadió. 

El subsecretario apuntó también que “las misiones de paz tienen una importancia sustantiva en cómo nos paramos ante los organismos multilaterales más importantes; Naciones Unidas en particular”». (La República, 15/12).
Ya entró para ser tratado en el Senado el proyecto de ley que prorrogaría por un año más (el undécimo) la participación de Uruguay en la ocupación militar de Haití, en condiciones similares a las planteadas hace un año, reducción según ese retiro progresivo y cumpliendo esta vez con un nuevo escalón descendente, y facultando una vez más al Poder Ejecutivo a retirar la totalidad si no se cumpliesen determinadas condiciones. Condiciones que no se están cumpliendo en absoluto, que no se cumplirán, que ya se sabe cabalmente que no se cumplirán, y que lo que ocurre es todo lo contrario.
En octubre 2012 el senador haitiano Möise Jean Charles visitó nuestro país, como otros casos en que nuestra escasa fuerza militante ayuda a la visita de compañeros haitianos. Esa vez Möise se entrevistó con Mujica y le planteó el reclamo del senado haitiano de retiro de las tropas de ocupación, reclamo que fue acompañado, como siempre, por el pronunciamiento solidario del movimiento social uruguayo, o la parte de él al menos que se involucra en el tema. No es menor que el Congreso del PIT-CNT se haya pronunciado por unanimidad por el retiro total e inmediato de las tropas, y que en cada acto masivo de trabajadores en que consigue meterse al tema esa posición suscita la adhesión espontánea y calurosa de todos.
Y no estamos planteando la tontería de que este haya sido el factor que haya cambiado la postura del gobierno, pero el hecho es que en ese momento comienza a hacerse visible un cambio que venía gestándose por causas internas. De la participación plena sin ambages en la ocupación justificándola además, a una posición ambigua de proceder a retiro progresivo escalonado y al mismo tiempo justificar un posible retiro total e inmediato, mientras se sigue participando.
Más allá de idas y venidas, ¿cuáles son los fundamentos que ha dado el Poder Ejecutivo para esas dos posibles opciones, continuar el mantenimiento de las tropas con un retiro progresivo según lo acordado con Naciones Unidas o proceder al retiro unilateral inmediato de lo que resta?
Primero, aclaremos esto una vez más. Para nosotros, para todo el movimiento social uruguayo, no hay condicionamiento válido. Las tropas deben retirarse en forma total, inmediata, e incondicional.
No somos indiferentes a lo que pase en Haití, pero es cosa de los haitianos. Sin duda nos corresponde la plena solidaridad humanitaria dicho pueblo hermano para contribuir a que solucione sus graves problemas, pero esto debe hacerse sobre la base del respeto absoluto a su derecho a la auto-determinación. Lo que Haití necesita, y lo han dicho de mil formas los haitianos, no son tanques ni tropas ni tampoco que decidan por él quien es el presidente de ese país.
Las razones que esgrimió el gobierno uruguayo hace un año para definirse entre esas dos opciones, retiro progresivo escalonado o retiro total inmediato, tienen que ver con la evolución de la situación interna de Haití y con lo que haga su gobierno. El gobierno se embarcó, y con mucha energía podríamos decir, en jugar fuerte para forzar una apertura democrática en Haití, incluyendo una presión bastante poco diplomática sobre el presidente haitiano Martelly, una cosa rara al menos para un país pequeño como el nuestro.
El canciller Luis Almagro visitó Haití en enero y le planteó crudamente a Martelly tres condiciones para que Uruguay mantenga su presencia en Haití, siempre dentro del marco del retiro progresivo y escalonado. De no cumplirse las mismas se procedería al retiro inmediato. Fueron estas:
1) Aprobación de la ley electoral aceptando las enmiendas planteadas por la oposición. Es la única que se cumplió, a gatas, y solamente en cuanto a las elecciones de renovación del senado y nada más, mientras que la población reclama cada vez más masivamente la renuncia de Martelly.
2) Integración del tribunal electoral con participación plena de la oposición. No se cumplió en absoluto.
3) Realización de elecciones con plenas garantías. Esa era, claro está, la condición principal, y las otras dos eran en función de esta. Ni con plenas ni con nada, no hubo elecciones, violando incluso la ley aprobada. El último plazo, acordado y no cumplido, era el pasado octubre.
Por lo tanto, y ya no de acuerdo a nuestro discurso, de acuerdo discurso de nuestro gobierno, lo único que corresponde es el retiro total e inmediato de Haití, y hacerlo ahora. Es para eso y con ese fundamento que se votó la última prorroga en el parlamento hace un año.
Se ha configurado cabalmente la situación que plantearon a texto expreso Mujica y Almagro cuando dijeron que Uruguay “no puede ser guardia pretoriana de una dictadura”.
Y no se trata de un simple discurso. Podría ser grueso decir que Mujica y Almagro “amenazaron” esa vez a Martelly con el retiro total e inmediato. Pero de cualquier manera bien se sabe que no hay nada más contraproducente que una amenaza incumplida.
Esa sería la responsabilidad real del gobierno uruguayo si no se procede ahora al retiro inmediato. Agregaría ahora un factor contraproducente para la solución, además de haber contribuido al problema durante diez años.
Lo que hay de parte de Martelly no es simplemente un incumplimiento con un proceso de apertura democrática en Haití. Hay un agravamiento total, y una consolidación del proceso dictatorial.
El 10 de enero próximo caducará definitivamente el senado haitiano. De hecho, Martelly está procediendo a la disolución del parlamento, y se configura exactamente la situación que el gobierno uruguayo advirtió con mucho énfasis que no podría aceptar: una violación constitucional y disolución del parlamento similar a la que vivimos aquí en 1973. Y esa comparación no la estamos haciendo nosotros, la hizo en esa oportunidad el canciller Almagro con pleno respaldo de Mujica.
Tampoco se trata, en el caso de Martelly, de un hecho antidemocrático por omisión. No es simplemente que no se convoque a elecciones. En Haití se está reprimiendo abiertamente cualquier manifestación opositora, con muertos. Un bebé muerto por gases lacrimógenos hace unos días, y un muerto por disparos de bala que acaba de ocurrir. Balas letales, no balas de goma, es lo que dispara ahora la policía haitiana contra las manifestaciones masivas que reclaman la renuncia de Martelly.
Ante estos hechos solo caben dos posibles interpretaciones, y “las dos son peores”. O Martelly se rió en la cara de lo que planteó el gobierno uruguayo, o es de hecho totalmente incapaz de encausar la situación hacia una reconstrucción democrática. En un caso o en el otro, la conclusión para Uruguay es la misma.
En Haití se pudrió todo. Y al pudrirse todo se pudrió también la apuesta que hizo el gobierno uruguayo.
En Haití ya no habrá parlamento. En Uruguay lo hay. Pero de hecho, se trata de un parlamento amordazado, sometido.
Cuando se votó en diciembre 2012 la prórroga de la ocupación, el diputado Esteban Pérez del MPP no la votó. Desde la cúpula oficialista se comenzó entonces una persecución política que terminó forzando su renuncia a la banca. Es el segundo caso en que un diputado frenteamplista renuncia debido a que no puede, por razones de principios, sustentar la ocupación militar de Haití. El primer caso fue el de Guillermo Chifflet en 2005.
Casi diez años han pasado, y los hechos han confirmado plenamente las razones dadas por Chiffet, y han puesto en evidencia la vacuidad de las razones de los que abandonaron en aquel momento esa posición de principios. Quedó meridianamente claro que en Haití hay una dictadura, que no habrá reconstrucción democrática, que Martelly fue designado a dedo por las fuerzas de ocupación, que el pueblo haitiano reclama abierta y masivamente su renuncia, y que reclama también el cese de la ocupación.
Quedó claro que los argumentos supuestamente “antiimperialistas” para participar en esta ocupación imperialista no tienen sustento, el argumento de que “si no vamos nosotros serían los yanquis” fue refutado por los hechos hace casi cinco años, cuando el terremoto en Haití, en que los yanquis le pasaron por encima a las fuerzas de ocupación fijadas por la ONU e invadieron de nuevo Haití unilateralmente.
En vez de ser una ayuda al pueblo haitiano, la MINUSTAH introdujo el cólera en Haití, provocando una epidemia con más de ocho mil muertos y tres cuartos de millón de afectados. Y la ONU, responsable de la ocupación, no se hace responsable de haber provocado la epidemia, y esquiva esta responsabilidad recurriendo a una “legislación internacional” que le otorgaría inmunidad. Eso es lo que llevado Uruguay a Haití, la impunidad de los militares.
Y así podríamos seguir. Los hechos le han dado plenamente la razón a Chifflet. Pero el caso de Esteban Pérez ha sido, si cabe, más obsceno todavía, por dos razones.
Una, porque aquí hubo una persecución política abierta y declarada para forzar su renuncia. Otra, porque apenas transcurridos unos meses el discurso de esa misma cúpula oficialista pega un giro y pasa a decir lo mismo que decía este diputado rebelde para negarse a votar, quitando así el sustento mismo a ese acto de exclusión.
Pero si el discurso oficialista borra con el codo todos los fundamentos de la ocupación militar de Haití y del disciplinamiento militar de la bancada parlamentaria frenteamplista en Uruguay, más absurdo aun es que los hechos concretos, de continuarse con esta ocupación así fuese con 250 o con 25, borran con el codo el discurso del propio gobierno y toda la energía puesta para tratar de forzar desde arriba una democracia en Haití, oxímoron de antología.
Las tropas que se enviaron, dijeron, para “estabilizar” Haití, o son incapaces de hacerlo o están allí exactamente para lo contrario. Las tropas uruguayas que se dicen que se retirarían si no hay en Haití una apertura democrática, se van retirando parcialmente demostrando así el fracaso de toda esta intervención, pero no se retiran totalmente demostrando así la vacuidad del propio discurso que se hace. Una negación de la negación que dejaría pasmado al propio Hegel.
¿Y el parlamento uruguayo y la bancada oficialista? La democracia, en todo caso, debería comenzar por casa. ¿Hay separación de poderes en Uruguay? Si es inaceptable que se aduzca “disciplina partidaria” para imponer un acto de guerra (y la ocupación de un país extranjero es exactamente eso), más inaceptable es todavía que esto se haga mientras se dice que esa intervención ha fracasado, y cuando no se cumple ninguna de las condiciones que el propio gobierno uruguayo puso para mantener siquiera parcialmente sus tropas en Haití.
La clave de todo esto está, sin embargo, en esas mismas palabras de Menéndez, que contienen la piedra que esconde el cangrejo y al mismo tiempo muestran el cangrejo: “Las misiones de paz tienen una importancia sustantiva en cómo nos paramos ante los organismos multilaterales más importantes; Naciones Unidas en particular”.
¡Por fin entendemos algo! En realidad Haití no importa en absoluto, el Congo no importa en absoluto, la paz o la democracia tampoco. De lo que se trata es de encontrar una forma de financiar las sobredimensionadas, onerosas, parasitarias e inútiles fuerzas armadas uruguayas. Esto se hace prestando a Naciones Unidas un “servicio 222” en su policía globalizada. El retiro de las tropas de Haití debe graduarse porque al mismo tiempo hay que ir encontrando curros de relevo para los muchachos, para que estén tranquilos, y esto hay que hacerlo de acuerdo con Naciones Unidas, que no las tiene muy simple porque todas sus intervenciones de policía mundial están haciendo agua.
Uruguay intenta “prestigio internacional” participando muy activamente en estas intervenciones, que involucran de una forma u otra casi la mitad de las fuerzas armadas en un momento dado, y casi la totalidad al cabo del tiempo. En Haití, llegaron a ser en relación a la población más de treinta veces más que el resto de los países de la región que participación en la MINUSTAH, y aun reduciéndolas a 250 seguirían siendo ocho veces más que ese promedio.
La internacionalización de las fuerzas armadas uruguayas tomando el carácter de fuerza mercenaria es la negación absoluta del supuesto papel de “defensa”, Haití nunca agredió a Uruguay, ni a ningún otro país del mundo, no esta en guerra ni ahora ni antes, no es amenaza para nadie. La amenaza para los haitianos es el gobierno haitiano, respaldado por la MINUSTAH.
Pero tampoco es esto algo que “prestigie” a Uruguay, todo lo contrario, porque los militares son como son. Lo más notorio que lograron hacer en Haití es la violación de un muchacho haitiano, que además la filmaron. Ante denuncias divulgadas en ese momento el mando militar revisó según dijo los celulares de toda la tropa, y eso, que estaba en uno de esos celulares y que queda claro que en ese momento no sabían que había sido copiado e iba a ser colgado en Internet, no lo vieron. Dijeron que nuestras tropas eran totalmente inocentes, unos días después todo el mundo supo la verdad.
Es así “como nos paramos ante los organismos multilaterales más importantes”.
Sin embargo lo que realmente importa son las razones para mantener las tropas en Haití que se adujeron en el senado uruguayo en 2012. Es en primer lugar una forma de que los soldados uruguayos puedan hacerse una casita, mientras en Haití hay gente que sigue viviendo en carpas a los cinco años del terremoto, porque acá en Uruguay un trabajo más digno para ellos no tenemos.
Pero más importante es la otra razón. Es una oportunidad para que nuestras inútiles tropas puedan tener un entrenamiento en combate, para una guerra que nunca existirá, y que si llegase a existir tampoco pelearían. Ya pasamos además por la experiencia de mandar a Haití pilotos mal preparados, fraguando sistemáticamente el registro de horas de vuelo para simular que se cumplía con los estándares de Naciones Unidas, algo nada raro en fuerzas armadas que consideran un hecho normal estafar al propio Estado uruguayo con compras truchas y doble contabilidad, hasta que esto tuvo consecuencias diferentes a una compra trucha, hubo un accidente aéreo de consecuencias fatales, y todos los efectivos de la fuerza aérea fueron retirados lo más silenciosamente posible y sin necesitar para eso ninguna autorización parlamentaria.
Pero ¿cómo podrían entrenarse fuerzas en combate en Haití, si en Haití no hay guerra? Dejando de lado, porque eso no entraba en las consideraciones, el tema la justificación o no de la guerra y qué bando tiene la razón, porque en un entrenamiento eso no cuenta. Y quiénes van a morir parece que tampoco.
Ahora, la rebelión del pueblo haitiano es creciente, y la represión también, ahora con víctimas mortales. Ahora sí se puede mandar a las tropas uruguayas para que se entrenen en el combate contra un pueblo desarmado, cosa en lo que no tienen nada para aprender pero sí pueden dar cátedra, no por nada está aquí en Montevideo la escuela de “misiones de paz”.
Ahora sí en Haití “los negros son blancos”.--

  fernando moyano

21 dic 2014

Colombia: Si Cuba y EE. UU. pudieron, ¿por qué aquí no?

Por Álvaro Sierra Restrepo

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Es inevitable no ver los parecidos. Allá el conflicto lleva, como aquí, más de medio siglo. Allá, como aquí, la primera fase de las conversaciones fue tan hermética que aún sorprende que nadie se enterara. Allá esas conversaciones culminaron, como aquí, con el anuncio de un acuerdo para poner fin al largo conflicto. Allá hay una oposición recalcitrante a todo acercamiento, con la que las partes deberán lidiar para sacar su trato adelante. Como aquí.
Hasta ahí llegan los parecidos. A EE. UU. y a Cuba les bastó un año de conversaciones secretas y que sus presidentes hablaran por teléfono por primera vez desde 1959, para llegar al acuerdo histórico de restablecer relaciones. Allá, el año termina con gestos prácticos y contundentes: intercambio de presos, conversaciones para abrir embajadas, alivio del embargo e inicio del proceso para sacar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo. Y Obama y Raúl Castro se verán por primera vez en la Cumbre de las Américas, en abril.
Aquí, en cambio, los gestos brillan por su ausencia. Se ha avanzado como nunca en acuerdos, pero el túnel sigue sin luz. Sin embargo, 2014 acaba con algo que podría convertirse en el primer gesto contundente en dos años para acercar el fin del conflicto: ese es el potencial del anuncio de cese de hostilidades que hicieron las Farc y de la respuesta que le dio el Gobierno.
Ese anuncio es un gesto y un ‘chicharrón’. No es un cese de fin de año, como las Farc han hecho dos veces, sino “unilateral e indefinido”. Pero lo condicionaron doblemente: para iniciarlo y para mantenerlo. Empieza, dicen, el 20 de diciembre si “se cuenta con la disposición de verificación” de Unasur, la Celac (rival de la OEA), el Comité Internacional de la Cruz Roja o el Frente Amplio por la Paz, que reúne grupos y personajes de izquierda colombianos. Y se dará por terminado “si se constata que [LAS FARC]han sido objeto de ataques por parte de la Fuerza Pública”.
En suma, aspiran a que el cese unilateral sea bilateral y verificado.
El Gobierno rechazó la verificación, dijo que él evaluará si las Farc cumplen y que el cese bilateral solo se discutirá en La Habana en el marco del fin del conflicto. Pero valoró el anuncio “en toda su dimensión” como un paso en “la dirección correcta” y un “buen inicio” hacia medidas para desescalar la confrontación.
Seguramente el cese “unilateral e indefinido” empezará el 20 (Unasur ya manifestó su ‘disposición’). Pero en realidad es un anuncio de cese de hostilidades condicionado y provisional de parte de las Farc. Como condicionada es también la bienvenida que le dio el Gobierno. Pasos aún cautos y cargados de estrategia. Pero a los que pueden seguir otros.
¿Qué pasaría si el presidente Santos libera presos enfermos de las Farc y los manda a hospitales en el extranjero? ¿Y si las Farc anuncian que dejan de reclutar niños y niñas, de usar cilindros explosivos y atacar estaciones de policía en centros poblados y de volar torres como la que dejó sin luz a Buenaventura desde el miércoles, mientras el Gobierno calladamente congela los ataques a campamentos y contra los principales jefes de las Farc? ¿Y si ambas partes le bajan al lenguaje guerrerista y desafiante?
Medidas como estas no solo alivirían el sufrimiento de miles de colombianos. Probablemente, tendrían mucho más efecto para acercar a las partes y aproximar el fin del conflicto que horas de negociación en la Mesa.
Guardadas las evidentes proporciones, eso fue lo que hicieron Cuba y Estados Unidos: empezar por medidas prácticas y gestos mutuos, como liberar presos o aflojar el embargo, para proceder a negociar cómo normalizar las relaciones.
Si allá pudieron, ¿por qué aquí no?