29 mar 2015

La paja y el trigo

 LA DESESTIMACION DE LA DENUNCIA FRUSTRA LA OFENSIVA CONTRA CFK


La desestimación de la grave denuncia del fiscal Natalio Alberto Nisman frustró la enésima ofensiva dirigida a mellar la influencia de la presidente CFK en el proceso electoral que culminará en octubre con la elección de quien la suceda en el Poder Ejecutivo. El Círculo Rojo de Nisman, el establishment financiero y de seguridad nacional e Inteligencia de Estados Unidos y los grandes medios que le responden.
 Por Horacio Verbitsky

Jorge Ballestero.
Eduardo Farah.
Eduardo Freiler.
Imagen: Joaquín Salguero.
El contundente fallo de la Sala I de la Cámara de Apelaciones desnuda la inopia fáctica y conceptual del texto que el fiscal Natalio Alberto Nisman presentó a los apurones por motivos que aún permanecen en las sombras, pero que por las experiencias previas con el mismo personaje pueden imaginarse. Entre abril y mayo de 2014, en llamativa coincidencia con la derecha republicana y el establishment de seguridad e Inteligencia estadounidenses y mientras su Supreme Court analizaba en Washington la apelación argentina al fallo del juez Thomas Griesa a favor de los fondos buitre, Nisman les anunciaba a personas de confianza que se “llevaría puesta a Cristina” (como le dijo al nerd informático Diego Lagomarsino) o que conseguiría su detención (a la operadora judicial de la DAIA Marta Nercellas). No lo consiguió, tenga o no tenga que ver su muerte con ello. La construcción del nuevo prócer de la derecha porteña se desmoronó por la mala calidad del material. La hipótesis de que el liderazgo de Cristina siga intacto durante todo el proceso electoral y aún después incrementa el encono de la oposición política y mediática que no alcanza a entender las razones de esta adhesión popular. Tal incomprensión los lleva a radicalizar sus posiciones negativas, con lo cual aceleran el recorrido de un círculo vicioso que podría dejarlos una vez más con las manos vacías.
Antes fueron las corridas hacia el dólar, los sacudones inflacionarios, los motines policiales y sus zonas liberadas para el vandalismo, las tentativas de desabastecimiento, los fallos del juez de Wall Street encaminados a simular un nuevo default, la deserción opositora de los debates parlamentarios sobre temas de fondo, los cacerolazos, los lockouts agropecuarios y los paros sindicales (uno de ellos se repetirá pasado mañana, por el impuesto a las ganancias de la cuarta categoría), las declaraciones flamígeras de las asociaciones patronales y la concertación entre jueces y fiscales para hostigar al gobierno. Varios de esos mandobles fueron instigados a control remoto, como castigo por la política exterior independiente, los avances contra los cómplices económicos, eclesiásticos y judiciales de los crímenes de la dictadura, la perseverancia en un camino económico-social opuesto al descontrol de los mercados. En este contexto se inscribe el rol de la embajada de los Estados Unidos, a la que Nisman sometía sus borradores para que se los corrigieran y donde recibía instrucciones sobre qué pistas seguir y cuáles dejar de lado. La extraordinaria gravedad de esta subordinación no es percibida por la oposición y esto también ayuda a explicar su desfasaje con la opinión predominante. Del mismo modo, la difusión de los vicios privados que Nisman costeaba con dineros públicos sólo puede espantar a quienes se conduzcan con la misma laxitud.
Afeitar en seco a quien termina su mandato es la mejor forma de advertir al entrante que ponga las barbas en remojo si no quiere seguir la misma suerte. El final apocalíptico de la primera presidencia democrática, con hiperinflación, apagones y saqueos no fue destinado a Raúl Alfonsín sino a Carlos Menem, quien entendió el mensaje y se apartó de la tradición política y de los votantes que lo llevaron al gobierno. Hasta ahora la resiliencia de Cristina impidió la concreción del escarmiento. Esto condiciona en el sentido opuesto a todos los precandidatos presidenciales: 2003 es un punto de inflexión del que no será fácil apartarse. Las gigantescas movilizaciones pacíficas del 1º y del 24 de marzo podrían cambiar de carácter ante un intento burdo de regresión.

Loas y alabanzas

La Sala I está integrada por tres jueces cuyos cargos de responsabilidad comenzaron antes de 2003, y que se alinearon en torno a dos posiciones: el impenitente gladiador de la Escudería Stiuso, Eduardo Farah, por abrir la investigación contra la presidente; su colega Jorge Ballestero por confirmar la desestimación dispuesta por el juez federal Daniel Rafecas. Quien desequilibró fue Eduardo Freiler. Como se anticipó aquí, era muy difícil que esta vez Ballestero pudiera acompañar a Farah. Cuando el mismo tribunal se pronunció por la inconstitucionalidad del Memorandum de Entendimiento con Irán, en mayo del año pasado, Ballestero reconoció “los loables objetivos que inspiraron los términos de ese acuerdo” y los “múltiples esfuerzos” del gobierno “en procura del esclarecimiento de lo ocurrido y del avance de la investigación”. Freiler era la incógnita a develar: excusado en el caso de la inconstitucionalidad, no había indicios sobre su posición.
El eje del pronunciamiento fue el voto de Ballestero, quien practica una irónica autopsia judicial de Nisman. Para Rafecas al no haberse constituido la Comisión de la Verdad el Memorandum de Entendimiento no tuvo principio de ejecución. Ballestero no puede admitir este criterio porque ya opinó lo contrario al analizar su constitucionalidad. Cuando se debatió la constitucionalidad del Memorandum, dijo ahora Ballestero, ni el tribunal, ni la DAIA y la AMIA, ni el propio Nisman vieron ni “un atisbo del supuesto delito de encubrimiento que recién ahora se denunció. Ni una sola sospecha, ni un solo interrogante”. Esas cuestiones, ya estaban “presentes desde enero de 2013 en el texto del Pacto” y Nisman no las denunció.

Las novedades viejas

El fiscal adujo que en aquel momento carecía de los elementos que obtuvo después: una nota de José Eliaschev publicada en marzo de 2011, cuatro años antes de la denuncia, y las escuchas telefónicas. Ballestero subraya la fecha de la nota con un elocuente signo de admiración. “De novedad, sinceramente, es poco lo que se tiene”. Además, coincide con la “impecable” lectura de Rafecas: al declarar como testigo, luego de reiteradas citaciones y bajo amenaza de ser conducido por la fuerza, Eliaschev no ratificó su nota y bajo juramento dijo algo distinto. No se trataba de un documento oficial sino de un paper interno de la cancillería iraní; estaba escrito en inglés y no en farsi, no reproducía las palabras adjudicadas a Timerman, sino un parecer de los interlocutores persas. Lejos de revelar un desinterés argentino por resolver los atentados, aludía a la impresión iraní de que la Argentina querría “dar una vuelta de página” en las relaciones bilaterales.
En cuanto a las escuchas, Ballestero entiende que Nisman hizo “un pase de ilusionista”: en forma alternativa sitúa los antecedentes del Memorandum en 2006, en 2010 o en 2011 y pretende que también hay otro documento que probaría la intención de levantar las alertas rojas. Pero como no tiene “una sola prueba” asevera que ese documento “se mantuvo en secreto. De este modo, sería su misma ausencia la nota más distinguida de su existencia”, tal como ocurre con los agujeros negros, “cuya presencia sólo se demuestra a partir de la nada más absoluta”. Su “zigzag argumentativo” atenta contra la imputación que procura construir. En cambio “existen sobradas muestras de que los sucesos acaecieron de un modo diametralmente opuesto”, como el intercambio epistolar entre la cancillería argentina y la Secretaría General de Interpol y las aclaraciones de su ex Secretario General, Ronald Noble ante el canciller Héctor Timerman. La Argentina siempre pidió que las alertas rojas no fueran levantadas. Se enfrentan así “inferencias versus declaraciones; suspicacias versus documentos; especulaciones versus acontecimientos”. Según Nisman, la Comisión de la Verdad instalaría una nueva hipótesis que liberaría a los imputados, pero no aporta un solo dato acerca de cuál sería. Ballestero describe incluso la deshonestidad argumental de Nisman, cuya denuncia “va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante, engarzar del modo más conveniente su contenido, sin importar su hora ni su fecha, como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento”.

El orden de los factores

Nisman sostuvo que existía “una correlación entre la realidad y las cuestiones que se mencionan” en los intercambios telefónicos. Pero Ballestero afirma que esto sólo demuestra “la reproducción de una fuente a la que cualquier habitante del mundo podía acceder. Como se ve, el orden de los factores sí altera el producto”. El camarista también ridiculiza la credibilidad de los interlocutores que Nisman ordenó grabar (según el juez Rodolfo Canicoba Corral sin su autorización, por lo cual dijo que si no hubiera muerto lo denunciaría penalmente). Se pregunta cómo puede considerar operador válido del supuesto plan a Luis D’Elía, cuando el mismo Nisman tildó de “inverosímil” su declaración testimonial en la causa AMIA, donde brindó una versión “disparatada”. Agrega que hasta sus compañeros lo denigran y desmienten: “Que no se haga el canchero, si el que menos puede entrar a la Casa Rosada es él”, lo descalifica Fernando Esteche. El agente persa Jorge Khalil revela que D’Elía le preguntó qué pasaba con el Memorandum y él le respondió: “Y yo qué sé, flaco, sé tanto como vos”. Ballestero acota: “A confesión de parte”. Su conclusión es que no existen pruebas de un delito, por lo que el Memorándum pudo ser un fracaso diplomático, un error legislativo y una desilusión para quienes creyeron que apuntalaría la investigación del atentado, “pero de allí a ver forjado en él un maquiavélico plan por encubrir a los responsables de las cientos de víctimas de la voladura de la AMIA existe un abismo”. En términos más cotidianos, explica que no basta que un herido llegue a un hospital o que choquen dos automóviles para que se cometa un delito de lesiones o una tentativa de homicidio. “Algo más debe adicionarse a la mera causación exterior de un daño o de un peligro. Algo que demuestre una voluntad dirigida al logro de un provecho ilícito.” Pero “ninguno de los elementos aportados en esta causa cumple con esa exigencia”. Así llega al meollo de su razonamiento: esa carencia que el propio fiscal Gerardo Pollicita admitió al requerir la instrucción no puede suplirse “inaugurando una pesquisa para obtener una prueba que no se tiene. Es la presencia de una evidencia la que debe motivar la promoción de una investigación penal, y no a la inversa”, porque “los estrados penales no son las tablas de un teatro ni sus expedientes el celuloide de una película”. Cita en su aval un fallo unánime de la misma sala en 2008. Si se investigara “por las dudas, a fin de localizar algún elemento sospechoso” se produciría una “subversión del orden lógico de toda encuesta”. Las garantías constitucionales no admiten salir en “excursión de pesca” con la esperanza de que “en algún momento brote alguna mácula que permita sospechar la comisión de un ilícito”. Pollicita y el fiscal de Cámara Germán Moldes sólo argumentan que el cierre de la causa es prematuro, pero no se hacen cargo “de la orfandad probatoria que hoy la caracteriza” e “insisten en mantener abierta y en actividad una persecución penal con el anhelo de que, alguna vez, en algún momento, algo demuestre que el Memorándum estuvo inspirado en una voluntad delictiva. En rigor de verdad, una aspiración semejante, frente a los antecedentes repasados, sólo puede traducirse en un único plazo definitorio: la perpetuidad”. Lo confirmó ayer Moldes en una entrevista con La Nación: “No dijimos que hay hechos probados ni atribuimos a nadie responsabilidades penales. Sólo dijimos que hay que investigar” y aunque la denuncia fuera desestimada, si mañana alguien presenta nuevas evidencias “podría reabrirse”. En su única referencia a las personas que claman justicia, Ballestero sostuvo que “separar la paja del trigo es contribuir a que nada obstaculice la adecuada canalización de los legítimos reclamos de las víctimas” y “un paso para alcanzar la verdad de lo acontecido el 18 de julio de 1994”. Lo contrario está haciendo la exposa de Nisman respecto de la investigación por su muerte: luego de frenar el peritaje informático, la jueza Sandra Arroyo Salgado también paralizó la junta médica que debía reunirse mañana.

Sobre verosímil y verdadero

Freiler coincide con Rafecas en que al no haberse introducido nunca la supuesta nueva y falaz hipótesis, no hubo principio de ejecución del alegado delito de encubrimiento y se pregunta que llevó a Nisman a presentar su denuncia en enero de este año, ya que ninguno de los elementos de juicio era novedoso. Tampoco Pollicita o Moldes aportan ningún elemento que le otorgue suficiente verosimilitud. También recuerda que según el Código Procesal la denuncia deberá contener “la relación del hecho, con las circunstancias del lugar, tiempo y modo de ejecución” y que la Corte Suprema estableció que “no debe ser general y vaga sino contraída a los hechos denominados y especiales con expresión de las circunstancias que puedan guiar al juez”, cosa que no ocurre aquí. El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes “pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”, de modo de “arribar a una determinada conclusión que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante. Se trata de la falacia de la afirmación del consecuente. Así, se construyen afirmaciones dogmáticas sobre la base de premisas que en modo alguno autorizan siquiera a inferir las conclusiones a las que allí se arriba”.
Freiler, que hasta 2004 fue fiscal, señala que los requerimientos y conclusiones del Ministerio Público deben formularse en forma motivada y específica, exigencias que “no se verifican en la acusación de Nisman”. También cita un fallo de 1998, en el que la misma Sala dijo que no pueden admitirse “denuncias que carezcan de razonabilidad y verosimilitud” o “fundadas en hechos puramente imaginarios o simplemente supuestos”. Este es el punto de discrepancia con Farah, quien incurre en largas disquisiciones teóricas y citas de jurisprudencia respecto de la verosimilitud y su relación con la verdad, pero no hace el menor esfuerzo por explicar qué datos de la realidad harían verosímil la denuncia de Nisman. Farah alega que la imputación “puede experimentar modificaciones y precisiones; de allí que durante este procedimiento el objeto resulta construido y es modificable”, lo cual no es mas que un intento por justificar la excursión de pesca que sus colegas descalificaron.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-269239-2015-03-29.html

PARAISO FISCAL EN APUROS


S&P rebaja el rating a Andorra por el “mayor riesgo” de su sector financiero

La intervención de BPA por presunto blanqueo de capitales, clave en la decisión
EL PAÍS Madrid  
27 MAR 2015 - 




Clientes de Banca Privada d'Andorra (BPA) hacen cola a las puertas de algunas sucursales. /EFE

La agencia de calificación estadounidense Standard & Poors (S&P) ha vuelto a rebajar este viernes el rating de Andorra por el "mayor riesgo" de su sector financiero tras la intervención de Banca Privada d'Andorra (BPA). La calificación del Principado pasa, de esta forma, de BBB a BBB- con perspectiva negativa, después de que la agencia estadounidense ya bajase la nota a mediados de marzo, justo después de la crisis de BPA. S&P, una de las tres calificadoras de referencia mundial, justifica su decisión en las posibles "contingencias previamente inesperadas" que el caso BPA —intervenida después de que Estados Unidos acusara a la entidad de canalizar dinero del crimen organizado— podría tener sobre la economía andorrana.

"El fuerte incremento de los activos de no residentes en bancos andorranos desde 2011 y la expansión internacional de gran alcance de su sector financiero ha incrementado significativamente tanto los riesgos reputacionales como otros de carácter financiero", explica S&P en un comunicado hecho público este viernes. Este aumento del riesgo pone a prueba, según la calificadora estadounidense, la "capacidad de respuesta" de las autoridades andorranas.

S&P vaticina que las turbulencias de su sector financiero, desatadas a raíz de la intervención del tercer banco del Principado por valor de los activos, "podría afectar negativamente" al crecimiento económico andorrano por su "peso sobre el conjunto de la economía en términos de PIB y de empleo". En 2013, último año del que hay datos, la banca supone la quinta parte de la economía andorrana y el 5,4% del empleo. Los activos totales de las entidades financieras del Principado son seis veces y media el PIB del Principado.

Pese a que la nueva rebaja del rating es un nuevo golpe para la economía del Principado, muy dependiente de los capitales extranjeros y sustentada sobre la fiabilidad y solvencia de su sector bancario, S&P aplaude la "rápida respuesta" de sus autoridades en su intento de estabilizar BPA. "El Gobierno está trabajando en un plan de reestructuración de la entidad pero, en nuestra opinión, la liquidación ordenada sigue siendo un resultado posible". La agencia de calificación también ve probable que el Ejecutivo andorrano tenga que "aliviar" los problemas de liquidez de las empresas que operaban con BPA. "Esto aumentaría la deuda directa o las garantías emitidas por Andorra", explica al tiempo que subraya el "potencial deterioro" de su situación financiera.

S&P lleva meses alertando de los riesgos aparejados a la expansión del sector financiero del Principado. En octubre del año pasado advertía de la presencia de bancos andorranos en España, Luxemburgo, Suiza, Monaco, EE UU, Uruguay, Panamá, México, Paraguay, Perú, Brasil, las islas Bahamas y Dubái, "por lo general centrados en la gestión de patrimonio". Según sus cifras, el valor total de los activos de las entidades andorranas pasó de 25.000 a 41.300 millones entre 2008 y 2013, un 63% más. "Las operaciones en diversas jurisdicciones incrementan la complejidad de estas entidades y exige una mayor supervisión de las autoridades del país", subraya

¿Por qué Uruguay se integró al Trade in Services Agreement en secreto?

“Una vez que los espacios de la periferia fueron incorporados a las relaciones capitalistas de producción, el imperialismo siguió avanzando más allá de los límites impuestos por la geografía mediante la mercantilización de sectores de la vida económica y social antaño preservados al margen de la dinámica predatoria de los mercados, como los servicios públicos, los fondos de pensión, la salud, la educación, la seguridad, las cárceles y otros por el estilo”. Atilio Boron (1).






Resumen Latinoamericano/Antonio Elías*/ALAI, 27 de marzo de 2015


Uruguay ingresó al Trade in Services Agreement (TISA) sin que exista una discusión nacional sobre la conveniencia o inconveniencia de este acuerdo de libre comercio de servicios. Una medida que demuestra las grandes debilidades del gobierno de José Mujica en lo que refiere a su política de inserción internacional y a la transparencia de sus acciones. Teniendo en cuenta el modelo económico que se aplica en el país y lo señalado en artículos anteriores sobre el TISA (2).


En febrero del 2015, en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá se publicó la siguiente noticia: “Nos complace anunciar que los países miembros del TISA han dado la bienvenida a Uruguay en las negociaciones. En la actualidad hay 24 países que participan en las negociaciones TISA: Australia; Canadá; Chile; Taipei Chino; Colombia; Costa Rica; la Unión Europea; Hong Kong (China); Islandia; Israel; Japón; Liechtenstein; Nueva Zelanda; Noruega; México; Pakistán; Panamá; Paraguay; Perú; Corea del Sur; Suiza; Turquía; los Estados Unidos; y Uruguay.”(3)


Uruguay fue aceptado – luego de que el Congreso de Estados Unidos diera luz verde para que así lo hiciera – y participó de las negociaciones a partir del 9 de febrero. Es decir, Uruguay empezó a participar en las negociaciones aceptando los acuerdos realizados hasta el momento de su incorporación. Acuerdos cuyo contenido se desconoce y que comprometen el futuro de todos los uruguayos.

La primera noticia pública sobre este tema se tuvo el 02/05/2014 cuando la Agencia EFE informó, desde Bruselas, que Uruguay había solicitado ingresar el TISA en setiembre de 2013 y que el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht manifestaba que “La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante”. Afirmó, además, que el ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país “comparte los objetivos de las negociaciones del TISA” y que “respetará los resultados de la negociación logrados por otros participantes si se une” a ellas.”(4)


Dicha declaración entra en contradicción con lo sostenido por el canciller Almagro en múltiples instancias en las que declaró que sí Uruguay es admitido se tomará conocimiento “del material de base sobre el cual se está negociando y de las respectivas ofertas”, y se estará “en condiciones de evaluar la conveniencia de entrar”.


El canciller en esa misma entrevista afirmó, utilizando un discurso elogioso e impreciso que el TISA tiene como objetivo “establecer un régimen de comercio más amplio, flexible y predecible… lo suficientemente claro para no impedir que cada gobierno ejerza su propia soberanía para regular ciertos sectores… que las disposiciones del acuerdo estarán sujetas a excepciones generales, a excepciones relativas a la seguridad y a excepciones prudenciales en el caso de los servicios financieros” y que Uruguay podrá incluir sectores que quieran proteger “en listas de excepción”.


El gobierno uruguayo ingreso al TISA inmediatamente después de ser aceptado lo cual implica que adhirió a tapas cerradas, lo que es muy poco probable, o conocía y acepó el contenido de dichos acuerdos que siguen siendo secretos.


Los principales referentes del Frente Amplio en el senado sobre asuntos internacionales consultados en aquel momento – Enrique Rubio, Eduardo Lorier, Alberto Couriel – desconocían el tema y el asesor de la presidencia del FA en política exterior – José Bayardi – afirmó que no sé había discutido en la coalición.


Si fue sorprendente que el gobierno uruguayo hubiera solicitado participar en esas negociaciones sin informar públicamente, la sorpresa es mucho mayor ahora, cuando ya se ingresó al TISA, y es notorio que todos aquellos que tomaron conocimiento del tema no hicieron lo necesario para generar un proceso de discusión amplio y abierto que convalidara o cuestionara lo que estaba haciendo el gobierno.


Debe destacarse que sí bien no existen voces discrepantes en el ámbito político, el movimiento sindical resolvió: “Rechazar el ingreso de nuestro país a estos tratados, ya que esto pondría en riesgo el patrimonio y la soberanía nacional, ya que la intención es de liberalizar y desregularizar los mercados” (5). La Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) se expresó en el mismo sentido, al igual que lo hizo la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) (6). Por su parte la Internacional de Servicios Públicos (ISP) desarrolla una campaña contra el TISA en varios continentes (7).


Ante un hecho de tan extraordinaria importancia cabe preguntar: ¿Por qué el gobierno de José Mujica no informó de los pasos que se recorrieron para integrarse al TISA? ¿Cuáles son los motivos para integrarse a un acuerdo multilateral que limita fuertemente las potestades de decisión del gobierno y la soberanía nacional? ¿El gobierno de Tabaré Vázquez asumirá y continuará con esta política? Sí así lo hiciera ¿someterá estas decisiones al conjunto de la nación o continuaran con el secreto de estado?


En la siguientes rondas de negociaciones, la próxima es en abril, Uruguay deberá presentar su lista de excepciones con los sectores de servicios que desea proteger y, por defecto, todos los demás sectores que quedarían sometidos a la liberalización con su consiguiente impacto sobre trabajadores, empresarios, cooperativistas y usuarios. ¿Quién o quiénes y con qué derecho van a tomar esa resolución? Nadie de los involucrados en estas negociaciones debería olvidar que la democracia directa ha sido el arma utilizada por el pueblo para evitar el desborde de los gobernantes.


Notas:


(1) “América Latina en la geopolítica del imperialismo”, Ed. Luxemburg, Buenos Aires, 2012, p. 23


(2) “¿Por qué Uruguay solicito integrarse al TISA”, Semanario “Voces”, 10/07/2014 y 24/07/2014.


(3) http://www.international.gc.ca/trade-agreements-accords-commerciaux/topics-domaines/services/tisa-acs.aspx?lang=eng.


(4) Natalia Uval, “Abierto a todo”, “La Diaria”, 17/07/2014


(5) PIT-CNT, Mesa Representativa Nacional Ampliada, 17/03/14


(6) “El TISA intenta eliminar o reducir al máximo las fronteras económicas internacionales, los sistemas regulatorios que preservan los derechos de los trabajadores y el papel de las empresas y servicios públicos. Todo lo cual genera pérdidas significativas de soberanía nacional y derechos democráticos. Montevideo, 20/08/2014


(7) http://www.world-psi.org/es/informe-especial-de-la-isp-el-tisa-frente-los-servicios-publicos


*Antonio Elías es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR), miembro de la REDIU. Publicado en el Semanario “Voces”, Montevideo, el 26 de marzo de 2015.

Krugman: “La gente está cansada de esperar el milagro mexicano”

El premio Nobel de economía considera que el país cuenta con herramientas suficientes para amortiguar la caída del petróleo
DAVID MARCIAL PÉREZ México 




El Premio Nobel de Economía Paul Krugman / EFE

El académico estadounidense Paul Krugman no es muy optimista con el futuro cercano de la economía mexicana. “¿Cuándo se dará este milagro mexicano? La gente ya se está cansando de esperar. No hablamos de un desempeño terrible de la economía pero no es el que se esperaba. Dudo que se vaya a producir ese milagro”, señaló este viernes en una conferencia organizada por la Cámara Nacional de la Industria mexicana.


Krugman, premio Nobel de Economía en 2012, vino a enfriar el ya de por sí borroso eslogan del Mexican moment, que acompañó el ascenso al gobierno de Enrique Peña Nieto hace dos años. El ambicioso paquete de reformas emprendido al poco de llegar al poder —cambios en las legislaciones energética, financiera, fiscal, telecomunicaciones y educativa— despertó un aplauso mayoritario entre la comunidad internacional. Los profundas medidas liberalizadoras en sectores clave de la economía del país alentaron eufóricos pronósticos de crecimiento para México. Tasas del 5% y del 6% que, apenas dos años y medio después, se han visto reducidas a menos de la mitad.


“Quieren un verdadero despegue del crecimiento económico, siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”, subrayó el académico. La economía mexicana cerró 2014 con un tímido avance del 2,1%. Y en los tres primeros meses de este año, el Banco de México ya ha ejecutado su primer tijeretazo a las expectativas de crecimiento hasta una horquilla de entre 2,5% y 3,5%.

Siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”
Los cambios en tres de las grandes patas productivas —energética, financiera y telecomunicaciones— han probado ser de recorrido largo y necesitan más tiempo para probar sus efectos. A su vez, México ha sufrido desde finales del año pasado dos embates externos. El desplome del precio del petróleo, que acumula un descenso de más del 60% desde junio; y la depreciación del peso con respecto al dólar.


Krugman, crítico confeso de las medidas de austeridad y políticas de ajuste en el gasto público, cuestionó la efectividad del acuerdo de libre comercio firmado entre EE UU y México en 1994: “Llevamos 20 años de liberalización del mercado y claramente se ve que eso no basta” Reconoció sin embargo que “el mayor atractivo de México es estar cerca de EE UU”.


La oportunidad de aprovechar el tirón de la industria estadounidense fue subrayado además por el académico como una medida de protección ante la caída del petróleo. “México es mucho menos vulnerable a los precios del petróleo en comparación con el pasado. Es ahora un país con un sector exportador más diversificado, orientado a manufactura más que una petroeconomía”. En lo que va de año, las industria manufacturera mexicanas se ha visto muy beneficiadas de la revitalización de las exportaciones a EE UU –destino del 80% del total– y ante la debilidad de la demanda interna, suponen uno de los principales motores de México.

España se suma a última hora al Banco Asiático de Inversión


El Gobierno español envía una carta al chino para estar entre los socios fundadores


M. J. Madrid 28 MAR 2015 -




El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei (derecha), y varios invitados en la presentación del banco el pasado octubre en Pekín. / T. YAJIMA (REUTERS)



España ha decidido seguir la estela de otros países europeos y sumarse a los fundadores del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII). Era el único de los grandes países de la Unión Europea que no había tomado una decisión al respecto y a última hora ha llamado a la puerta del Gobierno chino para no quedarse fuera. Reino Unido, Alemania, Francia e Italia ya habían anunciado en las últimas semanas su decisión de sumarse al proyecto promovido por Pekín.

La adhesión de esos países europeos supuso todo un triunfo para China, que promueve la iniciativa como alternativa a las instituciones multilaterales actuales. El BAII es, junto con el Nuevo Banco de Desarrollo o banco de los BRICS, la iniciativa más importante al respecto. Por esa misma razón, la adhesión de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia generó inquietud en Estados Unidos, que ve cómo China atrae a grandes socios y extiende su influencia no solo en su región sino también en Europa.

El banco, lanzado en octubre pasado,contará con un capital inicial de 50.000 millones de dólares (uno 46.000 millones de euros al tipo de cambio actual) y uno autorizado de 100.000 millones. Con sede en Pekín, está previsto que comience a funcionar este año y tendrá como misión financiar proyectos de infraestructuras en Asia, un sector donde se calcula que las inversiones necesarias en la próxima década rondarán los ocho billones de dólares. La iniciativa fue lanzada en octubre pasado por China y otros 20 países asiáticos mediante la firma de un memorando.


El primer gran anuncio europeo de incorporación al proyecto fue realizado por el Reino Unido. Después, Alemania, Italia y Francia anunciaron de forma simultánea que se unían a la iniciativa. Otros países europeos como Suiza o Luxemburgo se sumaron, mientras España seguía sin tomar una decisión.
Solicitud a Pekín

Finalmente, el Gobierno español ha decidido moverse para no quedarse al margen. El Ministerio de Economía anunció ayer que ha manifestado su interés al Gobierno chino por participar. El Gobierno español ya ha remitido una carta a Pekín “manifestando su intención de involucrarse”, según una nota difundida ayer. La participación financiera de España se decidirá tras la aprobación del Convenio Constitutivo, en el momento de su ingreso efectivo en la institución.

El objetivo del BAII es promover el desarrollo sostenible de Asia, concentrándose en la financiación de infraestructuras de energía, transporte y telecomunicaciones, así como en la financiación de proyectos para el desarrollo urbano y rural y la conservación del medioambiente en la región. Según el Ministerio de Economía español, el BAII funcionará en estrecha colaboración con otros bancos de desarrollo multilaterales existentes como el Banco Asiático de Desarrollo o el Banco Mundial.