7 abr 2015

Retiran estatua de Snowden colocada por artistas en Nueva York

Las autoridades de Nueva York retiraron este lunes una estatua del exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden, instalada discretamente en la madrugada por un grupo de artistas en un parque de Brooklyn.


6 abril 2015 
Snowden
El busto fue colocado sobre la columna de un memorial en homenaje a 11.500 prisioneros de guerra estadounidenses muertos en cautiverio en barcos británicos durante la guerra de independencia (1775-1783), en el Fort Greene Park de Brooklyn, reseñó AFP.
En la parte baja de la columna pusieron la inscripción “Snowden”.
Hemos actualizado este monumento para destacar a aquellos que sacrifican su seguridad por la lucha contra las tiranías modernas“, indicaron los artistas, que no se identificaron, al blog Animal New York.
Para el mediodía, las autoridades ya habían cubierto con una tela azul la estatua de 45 kilos, hecha con un tipo de yeso conocido como hidrocal, aunque eso no impedía que los turistas se fotografiaran frente a esta. Poco después, el busto fue retirado.
Snowden, un analista informático de 31 años, reveló en 2013 decenas de miles de documentos que demostraban el espionaje masivo de la NSA sobre las comunicaciones de miles de ciudadanos, revelaciones que Washington calificó entonces de “actos de traición”. Acusado de espionaje por la justicia de su país, el analista vive actualmente exiliado en Rusia.
(Con información de agencias)

Reino Unido publica por equivocación un archivo secreto de la base militar en Malvinas

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha sido objeto de críticas después de que un error de codificación haya expuesto detalles sobre una base militar británica en las Malvinas, incluyendo coordenadas de las instalaciones e información sobre los campos de vuelo.


6 abril 2015 |
aviones
El Ministerio de Defensa del Reino Unido publicó por error información vital sobre la base principal de la Real Fuerza Aérea en las Islas Malvinas, informa ‘Daily Mail‘.
El documento secreto, que contiene las coordenadas exactas de los cuarteles y depósitos de municiones, así como información sobre la profundidad de hormigón de la pista de aterrizaje, se publicó en la página web del ministerio por un error de codificación.
De acuerdo con una fuente militar citada por el diario, los datos podrían ser utilizados como “un manual para la invasión perfecta”. “Se trata de errores que no podemos permitirnos”, recalcó el exministro de Defensa Liam Fox sobre el incidente.
Por su parte, el Ministerio de Defensa admitió que el manual había estado disponible en Internet, pero que el enlace ya no está activo. Además, negó que la información fuera particularmente sensible.
(Con información de RT)

Los pesos de la muerte y los medios

En la misma semana en que dos individuos mataron a 13 personas en la redacción de la revista francesa Charlie Hebdo inmediatamente todos “fueron Charlie”, en el noreste de Nigeria unos dos mil perdían la vida y nadie fue nadie.

6 abril 2015 |
Kenya
Masacre terrorista en Universidad de Garissa, Kenia.

Cuando de muerte se trata siempre parecen especialmente vulgares los números porque una sola muerte es toda la muerte y, hasta matemáticamente hablando, hay comparaciones que no se sostienen. El dolor de una sola pérdida es el de todas las pérdidas. Para una madre la muerte del hijo solo, tiene el mismo “tamaño” que la muerte del hijo junto a otros diez, o doce, o quince mil. Es ridícula la discusión del número de muertos de una comunidad social o religiosa para que pueda tipificarse el crimen como genocidio. Es ridícula la discusión de cuántos millones de judíos, exactamente, exterminó el III Reich… como si los márgenes que hacen los dígitos rebajaran grados de horror a la barbarie.
Pero siguiendo el orden de un mundo de valores contables que obedecen a extrañas instrumentaciones, a la racionalidad caprichosa de equivalencias y comparaciones arbitrarias, los hechos recientes solo proponen la “lógica” de que un francés equivale a un centenar de africanos, a algunas decenas cuando menos… quizás equivalencia parecida con los centroamericanos o algunos árabes.Y lo mismo un alemán o un español.
Es lo que sugiere la resonancia mediática del caso Charlie Hebdo y la catástrofe de Germanwingspor un lado, y por otro, la que (no) “gozan” crímenes multitudinarios –no poco cotidianos– en rincones “menos centrales” del planeta. Es demasiado desproporcionada la reacción, cuando se supone que la que opera en los ojos de los testigos internacionales es una misma sensibilidad.
Nada nuevo bajo el sol. Una tendencia ya vieja que no deja de manifestarse: la desaparición de más de 200 niñas nigerianas, la masacre de la universidad de Kenya, las guerras todas en Oriente Medio.
Este viernes El País, el mismo diario que hiciera notar hace unos meses que todos sabíamos quién es Teresa Romero –y sabíamos, por demás, quién era su perro– pero no podríamos nombrar ni uno solo entre los miles de muertos por Ébola en África, echa mano de un par de argumentos académicos para explicar el fenómeno:
La información se guía por redes de poder. Proximidad y vías de comunicación con el hecho determinan el eco de la noticia. Por eso 150 muertos en Kenia movilizan menos que 13 en París.

Toda la información es local y si nos hacemos eco de noticias internacionales es por la proximidad y la vinculación que tenemos con esos países, además de por la calidad de la información que podamos obtener.
Son comentarios del periodista Miguel Ángel Bastenier, uno publicado en su cuenta en Twitter, y otro retomado de enero a propósito del desbalance descomunal entre la cobertura a Charlie Hebdo y la ofensiva de Boko Haram.
La piedra angular de esta teoría es la “jerarquía de la muerte”, terminología de los medios anglosajones para designar los diferentes niveles de interés periodístico ante unas víctimas y ante otras. “En esta jerarquía influyen varios factores, que podemos dividir en dos grupos: la proximidad y la calidad de la información”, cita El País:
1. La proximidad. Nos interesa más lo que ocurre en nuestro país y en países cercanos, además de si hay alguna víctima local.
2. La calidad de la información. Son muchos los medios que cuentan con corresponsales o enviados especiales en países europeos y americanos, incluidas las agencias, mientras que se cuentan con menos medios y recursos en países como Kenia, Nigeria o Siria, que a menudo son más peligrosos.
Revisemos un par de matices, también por separado:
Proximidad: Es cierto que la muerte de un primo toca más a alguien que la de un desconocido. Pero en modo alguno eso significa que no importen lo mismo. Justo porque importa tanto elnosotros, se respeta el ellos, porque se le atribuye también un nosotros. El respeto al dolor ajeno y su reconocimiento pasan por el testimonio, por la propia vivencia del dolor. Por otra parte, cuestiono posiciones internacionales, muy globales por cierto cuando de economía de mercado y avanzadas militares se trata. ¿Por qué no puede operar igual en términos de valor noticia, de interés humano?
Calidad de la información: Sí hay menos corresponsables en estos países porque “importan” menos. Pero los guardianes internacionales de la libertad y la democracia nunca han dejado de enviar, bajo argumento de peligrosidad, bombas y soldados a estos “oscuros” rincones. ¿Por qué sí los desplazan al centro de atención cuando son objeto de interés? ¿Por qué nos familiarizan entonces con sus nombres, sus geografías, su historia o lo que hacen de ella?
Hablan, además, de la percepción de una crisis constante, que no merece ya atención, que “no es novedad”, gente convertida en sangre anónima desechable, sombras que viven, a veces, en los noticieros, hologramas en una pantalla, condenados, sin nombre ni historia. Sin relato.
Dice Owen Jones en The Guardian, citado por El País: nos olvidamos de las guerras complejas en países sin peso estratégico. Entonces sí. Hay, expresamente, una balanza cuyo fiel son los intereses. ¿Veremos a los líderes mundiales reunidos en Kenia como en París? No. Cinismo, racionalidad esquizofrénica global contemporánea.
Hace poco más de 24 horas una iniciativa, con la etiqueta #147notjustanumber (147 no es solo un número) intenta poner nombres, fotografías, historias de vida a lo que hasta ahora no ha sido más que una cifra, en el ánimo de hacer honor a la verdad de que detrás del número hay individuos con una vida, personas.
Hebe de Bonafini, líder de las Madres de la Plaza de Mayo, dice en un discurso: “El otro soy yo”. Verse en el otro, sí. Pero en todos los otros, no solamente en algunos.
http://www.cubadebate.cu/

Para investigar la evasión y el lavado

UN FISCAL PIDIO ABRIR UNA CAUSA POR LA CUENTA DE LA FAMILIA NISMAN Y DIEGO LAGOMARSINO EN NUEVA YORK


El fiscal Juan Pedro Zoni presentó ayer un escrito con el que impulsó la acción de una denuncia realizada por la UIF. Se trata de la investigación de una cuenta no declarada cuya existencia fue revelada por la ex mujer de Nisman.
 Por Raúl Kollmann

@El fiscal Juan Pedro Zoni impulsó ayer la acción por delitos surgidos de la existencia de la cuenta en Nueva York que, según se comprobó, era manejada por Alberto Nisman. Zoni no pide sólo la investigación contra el informático Diego Lagomarsino, confeso cotitular de la cuenta, sino también contra la madre de Nisman, Sara Garfunkel; la hermana del fallecido fiscal, Sandra Nisman, y contra el propio banco Merrill Lynch, de Nueva York. Además, Zoni quiere avanzar en las ramificaciones que puede tener el caso: por ejemplo, la existencia de un terreno de Nisman –tal vez a nombre de una sociedad– en Uruguay y los destinos de las transferencias realizadas desde la cuenta en el Merrill Lynch. A priori, la mirada está puesta en los delitos de lavado de dinero o evasión impositiva, ya que la cuenta nunca fue declarada por Nisman ni sus familiares.
La denuncia original fue presentada por la Unidad de Información Financiera (UIF), a cargo de José Sbattella. La causa recayó en el juzgado del juez federal Rodolfo Canicoba Corral. El magistrado le dio vista al fiscal y Zoni hizo la presentación ayer, extendiendo la imputación contra la madre y la hermana de Nisman, pero abriendo las puertas para que también se investigue al propio banco y a los manejos que se hicieron con el dinero.
Zoni identifica cabalmente la cuenta en el Merrill Lynch Bank of America Corporation, con sede en la ciudad de Nueva York, y cuyo número es 5v3-50653. Según la documentación que entregó Diego Lagomarsino a la fiscal Viviana Fein, los otros titulares, además del informático, son Sara Garfunkel y Sandra Ruth Nisman. El informático aportó también los números de pasaporte que figuran en la cuenta. El punto clave es que el apoderado de la cuenta era el propio Natalio Alberto Nisman, lo que le permitía manejar el movimiento, es decir depósitos y transferencias. El fiscal Zoni menciona notas de Página/12 como una de las bases de su escrito.
Quien hizo pública la existencia de esta cuenta fue la ex esposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado. La jueza se presentó espontáneamente a declarar ante la fiscal Fein y contó que ella no sabía que en Nueva York había una cuenta. Sin embargo, hace dos semanas, se reunió con los familiares directos del fiscal, la madre y la hermana, y éstas le revelaron que hicieron un llamado al Merrill Lynch de Nueva York porque Nisman les había dado el número, por si le pasaba algo. La comunicación de Sara y Sandra se hizo desde un locutorio y en Nueva York les dijeron que no podían decirles nada a menos que tuvieran el código de la cuenta. La empleada que las atendió les sugirió que le pidieran el código a Lagomarsino, que también es cotitular. La semana pasada, Sandra Nisman declaró ante Fein y dijo desconocer los saldos y movimientos de la cuenta y tuvo un súbito ataque de amnesia porque tampoco recordó desde qué locutorio hizo la llamada al Merrill Lynch. En paralelo, la madre de Nisman, Sara, ya presentó tres certificados médicos para postergar sus citas ante la fiscal. El objetivo de Arroyo Salgado al revelar la cuestión de la cuenta –según sostuvo ante Fein– fue fundamentar una sospecha: que Lagomarsino tenía relaciones económicas con Nisman y lo mató por un conflicto de dinero.
En el escrito de ayer, el fiscal Zoni, a cargo de la Fiscalía Federal Número 8, le pidió a Canicoba Corral que impulse la investigación y transcribió una parte de la denuncia de Sbattella: “La condición de testaferro de Lagomarsino del fallecido fiscal, con pleno conocimiento de que los fondos no eran de su titularidad, impide conocer al titular o beneficiario final de los montos dinerarios movilizados en las mismas. Debe tenerse presente que las Personas Expuestas Políticamente (como Nisman) se encuentran sujetas a controles reforzados en materia de lavado de activos por su condición de tales. En este caso, el sistema de prevención apunta a impedir mediante un sometimiento a un mayor contralor, que aquellas personas que acceden a puestos con acceso al manejo de fondos públicos cometan delitos vinculados con la corrupción y que esos fondos sean legitimados en el sistema económico”.
Zoni señaló en su escrito que se hizo presente en la fiscalía de Fein y que vio los documentos. Por lo tanto, le pidió a Canicoba que actúe de inmediato:
 La idea es investigar todos los movimientos realizados desde esa cuenta. Está la versión –no confirmada– de que en el Merrill Lynch había más de 600.000 dólares y que era dinero que se usaba para inversiones inmobiliarias en Miami, en sociedad con primos del fiscal. Nada de esto está declarado ni se conoce.
 De todas maneras, un punto clave señalado por Zoni es que hay que determinar el origen de los fondos del Merrill Lynch. Arroyo Salgado afirmó que el dinero proviene de una herencia del abuelo del fiscal, algo que habrá que probar. En ese caso, se trataría de un caso de evasión, ya que Nisman –como adelantó Página/12– nunca blanqueó la existencia de esa cuenta en sus declaraciones juradas patrimoniales. Pero si el origen de los fondos no se aclara, se estaría ante un delito más grave: lavado de dinero. Como Nisman falleció, nada se le podrá imputar y habrá que ver qué dice la Justicia respecto de los cotitulares.
 Lagomarsino admitió que él firmó sólo dos transferencias en un año y medio, ambas de 2500 dólares, y que en los dos casos se trató de pagos de expensas de un terreno en Uruguay. Se supone que esa propiedad es de Nisman y, por lo tanto, Zoni pidió que se investigue de qué propiedad se trata. A priori, tampoco está declarada.
 El fiscal también pidió que se investigue al Merrill Lynch. “Deberá determinarse si se utilizó a la sociedad Merrill Lynch Argentina S.A. o Merrill Lynch Argentina S.A. Sociedad de Bolsa como canalizador de los fondos de la entidad bancaria extranjera”. Es decir, Zoni pide que se averigüe si no hubo una operatoria al estilo del HSBC “de entidades financieras que ofrecían servicios para girar fondos al exterior eludiendo los controles del Banco Central”.
La muerte de Nisman dejó secuelas en todos los andariveles. En primer lugar, en la causa AMIA en sí misma, con la denuncia del fiscal –doblemente desestimada hasta ahora– contra la Presidenta, el canciller y otras personas. En segundo lugar, por la revisión que se está haciendo del trabajo de Nisman y el espía Antonio Stiuso a raíz de que no se encuentran las investigaciones sobre el atentado que dijeron que habían hecho. En paralelo, está el expediente de la muerte el fiscal en sí mismo, sujeto a enormes trabas y demoras. Y ahora se suma la causa impulsada por Zoni, que rastrea graves irregularidades y un posible lavado de dinero.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-269931-2015-04-07.html

Más de 750 guatemaltecos demandan a corporación estadounidense por experimentos médicos realizados en el país

Más de 750 guatemaltecos demandan a corporación estadounidense por experimentos médicos realizados en el país


Más de 750 personas interpusieron una demanda contra la Corporación Johns Hopkins Hospital System por su participación en una serie de experimentos médicos realizados en Guatemala en las décadas de 1940 y 1950 en los que los sujetos fueron intencionalmente infectados con enfermedades venéreas sin su consentimiento.
La demanda entablada en Baltimore exige 1.000 millones de dólares como indemnización para individuos, esposas e hijos de personas infectadas con sífilis, gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual durante un programa del gobierno estadounidense llevado a cabo entre 1945 y 1956.
La demanda indica que los funcionarios de Johns Hopkins tuvieron “influencia considerable” sobre los estudios al controlar algunos comités que asesoraron al gobierno sobre cómo aplicar el dinero para la investigación.
La demanda agrega que Hopkins y la Fundación Rockefeller, que también es mencionada como acusado, “no limitaron su involucramiento al diseño, planeación, financiamiento y autorización de los experimentos; sino que ejercieron control, supervisaron, apoyaron, alentaron, participaron y dirigieron el curso de los experimentos”.
La querella, que incluye a 774 demandantes, afirma que los experimentos fueron realizados en el extranjero para “dar a los investigadores la oportunidad de probar métodos adicionales de infección de humanos con varias enfermedades venéreas lejos del escrutinio público”.
Según el Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, los investigadores infectaron inicialmente a trabajadoras sexuales guatemaltecas con gonorrea y sífilis, y luego les permitieron tener relaciones sexuales con soldados y reos con la intención de propagar la enfermedad.
La demanda alega que huérfanos, niños y enfermos mentales también fueron infectados intencionalmente sin su consentimiento, y que a algunos individuos se les negó tratamiento.
Las revelaciones de estos experimentos salieron a la luz en 2010. El presidente Barack Obama se disculpó por la investigación, así como la entonces secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton y la entonces secretaria de Salud y Servicios Sociales, Kathleen Sebelius.
“Las personas involucradas eran iconos en Johns Hopkins Hospital y la Fundación Rockefeller”, dijo Paul Bekman, un abogado de los demandantes. “Ellos lo sabían, fueron arquitectos de ello, lo planearon, buscaron financiarlo, lo mantuvieron supervisado. Hopkins proporcionó conejos sifilíticos que fueron utilizados para inyectar sífilis a individuos”.
En un comunicado por escrito, Hopkins calificó los experimentos como algo “deplorable”.
Pero Robert Mathias, abogado principal de Johns Hopkins en el caso, dijo que la demanda “carece de fundamento”.
“No fue un estudio de Johns Hopkins. Johns Hopkins no inició, pagó o dirigió este estudio. Fue un estudio del gobierno federal”, subrayó Mathias. “Todo aquel que sepa algo sabe que cuando médicos y científicos participan en esos comités, lo hacen en representación del gobierno federal y no en representación de la universidad investigadora o del hospital del que provinieron”.
En un comunicado, la Fundación Rockefeller dijo que los estudios son “moralmente repugnantes” y añadió que el gobierno estadounidense debe indemnizar a las víctimas y sus familias. Sin embargo, aclara que la fundación “no diseñó, financió o dirigió ninguno de estos experimentos y no tuvo ningún conocimiento de ellos”, por lo que se opondrá a la demanda.
La compañía farmacéutica Bristol-Myers Squibb también es demandada en el caso.
Una vocera de Bristol-Myers Squibb se negó el miércoles a hacer comentarios al respecto. Una llamada de The Associated Press a la Fundación Rockefeller no fue respondida de inmediato.
Se trata de la más reciente de una serie de demandas relacionadas a los estudios.
Un juez federal rechazó en 2012 una demanda contra el gobierno de Estados Unidos que involucraba el mismo estudio después de determinar que no puede ser responsabilizado por acciones ocurridas fuera de territorio estadounidense.