8 abr 2015

Se desatan nuevas protestas en Estados Unidos tras el asesinato de otro hombre negro

Decenas de personas se manifestaron hoy en la localidad de North Charleston, en Carolina del Sur, en la región Sur de EE.UU., en protesta por la muerte a tiros de un hombre negro desarmado por parte de un policía blanco que ha sido acusado de asesinato.

8 abril 2015 
|Muhiyidin D'baha (c) portavoz del moviemiento Black Lives Matters se dirige este 8 de abril a los medios durante la manifiestación en frente del Ayuntamiento de North Charleston en Carolina del Sur, EE.UU.
Muhiyidin D’baha (c) portavoz del moviemiento Black Lives Matters se dirige este 8 de abril a los medios durante la manifiestación en frente del Ayuntamiento de North Charleston en Carolina del Sur, EE.UU.
El agente Michael Slager, de 33 años, disparó varias veces por la espalda a Walter Scott, de 50 años, a quien había detenido por llevar una luz rota en su vehículo, cuando huía de él por un terreno baldío, escena que grabó en vídeo un transeúnte.
Los manifestantes que protestaron por este incidente se congregaron frente a la sede del Ayuntamiento de North Charleston, la tercera mayor ciudad del estado de Carolina del Sur, y a ellos se sumaron dirigentes comunitarios y representantes de la Policía.
Entre las consignas que corearon los manifestantes estaba “Las vidas de los negros importan” (Black Lives Matter), un lema que se acuñó el pasado año a raíz de la muerte del joven negro de 18 años Michael Brown por disparos de otro policía blanco en la localidad de Ferguson.
Brandon Fish, miembro del grupo “Black Lives Matter”, uno de los convocantes de la protesta, declaró a medios locales que hay que revisar “los sistemas de rendición de cuentas, en general” por parte de los policías.
“Este es otro ejemplo de un problema que tenemos en la comunidad. Necesitamos ver con cuidado el modo en que se contrata a los agentes de policía, cómo se les asciende, se les despliega y se les castiga”, agregó.
El padre de la víctima, Walter Scott, aseguró a la cadena de televisión NBC que, de no haber sido grabado el incidente en vídeo, “nunca hubiera salido a la luz (lo que ocurrió).Lo hubieran ocultado bajo la alfombra como han hecho en tantos casos”.
“Cuando lo vi, me derrumbé y se me rompió el corazón”, agregó el padre.
En el vídeo, se observa cómo el policía dispara al menos cinco veces a la víctima por la espalda mientras ésta huye corriendo y, después de caer abatido al suelo, el policía le ordena que ponga los brazos detrás de la espalda y procede a esposarlo.
El suceso ocurrió el sábado pero hasta ayer martes no salió a la luz el vídeo grabado por el viandante, no identificado, que colabora en la investigación policial del incidente.
En la investigación participan el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Justicia, que tiene una sección especializada en casos de violación de derechos civiles y racismo.
Scott presuntamente huyó del agente porque tenía pagos atrasados de la pensión de sus cuatro hijos y temía ir a la cárcel, según explicó Chris Stewart, abogado de la familia del fallecido.
Según los medios locales, la víctima ya había sido detenida por ese motivo en varias ocasiones.
El alcalde de North Charleston, Keith Summey, anunció ayer en rueda de prensa el procesamiento por asesinato del agente, que tras el incidente aseguró que había disparado a Scott porque había tratado de arrebatarle el arma y temió por su vida.
Este suceso se suma a la preocupante lista de casos de policías blancos que han matado a tiros a ciudadanos negros desarmados o en circunstancias controvertidas.
Este problema, que se situó en la primera línea de la política nacional tras la muerte de Michael Brown en agosto pasado, es una de las prioridades en las que trabaja el Departamento de Justicia, encabezado por el negro Eric Holder.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, admitió que existe un problema de desconfianza entre la Policía y las minorías a las que debe servir.
El suceso ocurrió el sábado pero hasta ayer martes no salió a la luz el vídeo grabado por el viandante, no identificado, que colabora en la investigación policial del incidente.

El suceso ocurrió el sábado pero hasta ayer martes no salió a la luz el vídeo grabado por el viandante, no identificado, que colabora en la investigación policial del incidente.
El suceso ocurrió el sábado pero hasta ayer martes no salió a la luz el vídeo grabado por el viandante, no identificado, que colabora en la investigación policial del incidente.
(Con información de EFE)

Lo que usted no sabe sobre los acuerdos entre Estados Unidos e Irán

EL PLAN DE WASHINGTON PARA LOS 10 PRÓXIMOS AÑOS EN EL MEDIO ORIENTE

por Thierry Meyssan
Hace 2 años que Estados Unidos viene negociando en secreto una tregua regional con Irán. Después de llegar a un entendimiento bilateral, anunciaron una solución al diferendo nuclear y a las sanciones económicas en el marco de las negociaciones bilaterales que se mantenían estancadas desde 2003. Testigo privilegiado de este proceso, Thierry Meyssan revela lo que está juego y cómo Washington pretende organizar el Levante y el Golfo para los 10 próximos años.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 6 DE ABRIL DE 2015
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John Kerry y Mohammad Javad Zarif llegaron a un preacuerdo político bilateral secreto. Y concluyeron a la vez un acuerdo público en el marco de las negociaciones multilaterales 5+1.

Las conversaciones bilaterales secretas

Estados Unidos e Irán vienen conversando en secreto desde marzo de 2013. Esos contactos secretos se iniciaron en Omán. Ahogados por un asedio económico y monetario sin precedente en la historia, los iraníes no tenían intenciones de ceder ante el imperialismo sino de obtener varios años de tregua, un tiempo para respirar y recuperar fuerzas. Para Estados Unidos, que quiere desplazar sus tropas del Medio Oriente hacia el Lejano Oriente, esta oportunidad tenía que venir acompañada de garantías precisas de que Teherán no aprovechará ese respiro para seguir extendiendo su influencia.

Dos negociadores excepcionalmente hábiles, Jake Sullivan y William Burns, encabezaban el equipo estadounidense. Se desconoce la composición de la delegación iraní.

Sullivan había sido uno de los principales consejeros de la secretaria de Estado Hillary Clinton, con quien no compartía sin embargo ni el respaldo incondicional a Israel ni la fascinación por la Hermandad Musulmana. Organizó las guerras contra Libia y contra Siria. Cuando el presidente Obama decidió deshacerse de la señora Clinton, Sullivan se convirtió en consejero de seguridad nacional del vicepresidente Joe Biden y fue desde ese puesto que inició los contactos con Irán. William Burns, por su parte, es un diplomático de carrera, se dice que uno de los mejores de Estados Unidos, y se unió a las conversaciones a título de adjunto del secretario de Estado John Kerry.

De esos contactos salieron al menos 2 decisiones. En primer lugar, el Guía de la Revolución, ayatola Ali Khamenei, se ocuparía de excluir de la carrera presidencial a Esfandiar Rahim Mashaie –el ex responsable del servicio de inteligencia de los Guardianes de la Revolución, convertido en jefe de la oficina del entonces presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. El objetivo era garantizar que Irán bajara el tono en las instancias internacionales. Posteriormente, Estados Unidos se ocuparía de que sus aliados anti-iraníes también bajaran el tono y desbloquearan las negociaciones con el grupo 5+1 sobre el tema nuclear para preparar el fin de las sanciones.

De hecho, para sorpresa general, el Consejo de los Guardianes de la Constitución (la mitad de sus miembros son nombrados por el ayatola Khamenei) rechazó la candidatura de Esfandiar Rahim Mashaie, a quien los sondeos de opinión daban como ganador desde la primera vuelta de la elección presidencial iraní. Fue gracias a la división así creada en el campo de los revolucionarios, y hábilmente alimentada por el Guía, que el jeque Hassan Rohani ganó la elección.

Rohani era el hombre de la situación. Este religioso nacionalista había sido negociador en jefe sobre la cuestión nuclear desde 2003 hasta 2005. Había aceptado todas las exigencias europeas antes de que Mahmud Ahmadinejad, al llegar a la presidencia, decidiera sustituirlo. Rohani había estudiado derecho constitucional en Escocia y fue el primer contacto iraní de Israel y Estados Unidos en el escándalo Irángate. En 2009, durante el intento de revolución de color organizado por la CIA con ayuda de los ayatolas Rafsanjani y Khatami, Rohani se puso del lado de los pro-occidentales en contra del presidente Ahmadinejad. Y de paso, el estatus clerical de Rohani permitía a los molas reconquistar el Estado iraní de manos de los Guardianes de la Revolución.

Por su parte, Estados Unidos impartía instrucciones a sus aliados sauditas para que también bajaran el tono y aceptaran la mano tendida del nuevo gobierno iraní. Durante varios meses hubo sonrisas entre Riad y Teherán mientras que el jeque Rohani se ponía personalmente en contacto con su homólogo estadounidense.
El plan de la Casa Blanca

La idea de la Casa Blanca era tomar nota de los éxitos iraníes en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Bahréin y permitir que Teherán goce de su influencia en esos países a cambio de que renuncie a seguir expandiendo su revolución. Después de abandonar la idea de compartir el Medio Oriente con los rusos, Washington preveía distribuirlo entre Arabia Saudita e Irán antes de retirar sus propias tropas de esa región.

El anuncio de esta posible división fortaleció abruptamente la lectura de los acontecimientos regionales como un conflicto entre sunnitas (sauditas) y chiitas (iraníes), lo cual resulta absurdo ya que la religión de los cabecillas a menudo no corresponde con la de quienes los apoyan.

Pero esa división devolvía el Medio Oriente a la época del Pacto de Bagdad [1], o sea a los tiempos de la guerra fría, con la diferencia de que Irán ocuparía el lugar que antes tenía la URSS y que la repartición de las zonas de influencia sería diferente.

Además de que eso obligatoriamente molestaría a la actual Federación Rusa, esta nueva repartición devolvía Israel a la época en que no disponía del paraguas estadounidense. Algo inaceptable desde el punto de vista del primer ministro Benyamin Netanyahu, partidario de la expansión de Israel «desde el Nilo hasta el Éufrates». Así que Netanyahu hizo todo lo posible por sabotear la continuación del programa.

Es por eso que, a pesar de que a principios de 2014 ya se había alcanzado en Ginebra un acuerdo sobre la cuestión nuclear, la negociadora estadounidense Wendy Sherman utilizó las exigencias israelíes para tratar de obtener más concesiones y afirmó sorpresivamente que Washington no se conformaría con eliminar la posibilidad de que Irán obtuviese la bomba atómica sino que también exigía que Teherán renunciara a desarrollar sus misiles balísticos. Esta sorprendente exigencia fue rechazada por China y Rusia señalando que no tenía absolutamente nada que ver con el Tratado de No Proliferación nuclear ni entraba en el campo de competencia de los 5+1.

Eso demuestra que la bomba atómica nunca fue la preocupación de Estados Unidos en todo este asunto y que Washington sólo utilizó ese pretexto para contener a Irán imponiéndole un terrible cerco económico y monetario. Lo más interesante es que el propio presidente Obama lo reconoció implícitamente en su discurso del 2 de abril cuando mencionó la fatwa del Guía de la Revolución prohibiendo el arma atómica. En realidad, la República Islámica de Irán puso fin a su programa nuclear militar poco después de la declaración del ayatola Khomeiny contra las armas de destrucción masiva, en 1988. A partir de aquel momento, Teherán se ha limitado a la investigación nuclear de carácter civil, que en algunos casos puede tener implicaciones militares, como –por ejemplo– garantizar la fuerza motriz en navíos de guerra. La decisión del imam Khomeiny adquirió fuerza de ley con la fatwa del ayatola Khamenei, el 9 de agosto de 2005 [2].

En todo caso, como en Washington estiman que Benyamin Netanyahu es un «fanático histérico», los estadounidenses pasaron el año todo el año 2014 tratando de llegar a un acuerdo con Tsahal [las fuerzas armadas de Israel]. Poco a poco, fue imponiéndose la idea de que, en la repartición de la región entre Arabia Saudita e Irán, habría que imaginar un sistema de protección para la colonia judía. De ahí surgió el proyecto de crear una especie de nuevo Pacto de Bagdad, algo así como una OTAN regional, presidida oficialmente por los sauditas –para que fuese aceptable para los árabes– pero dirigida en realidad por Israel, como el antiguo Pacto presidido de facto por Estados Unidos a pesar de que este país no era miembro. El presidente Obama hizo público este proyecto en su Doctrina de Seguridad Nacional, el 6 de febrero de 2015 [3].

Así que el acuerdo nuclear y el fin de las sanciones fueron pospuestos. Washington organizó la rebelión de Tsahal contra Netanyahu, creyendo que al primer ministro no le quedaba mucho tiempo en el poder. Pero, a pesar de la creación de Commanders for Israel’s Securityy de los llamados de casi todos los ex oficiales superiores a no votar por Netanyahu, este último logró convencer a sus electores de que él único defensor de la colonia judía y acabó siendo reelecto.

En lo tocante a Palestina, Washington y Teherán habían previsto congelar la situación de Israel y crear un Estado palestino, conforme a los acuerdos de Oslo. Netanyahu, que estaba espiando no sólo las negociaciones de los 5+1 sino también las conversaciones bilaterales secretas [4], reaccionó anunciando públicamente que mientras él esté vivo Israel nunca aceptará que se reconozca un Estado palestino. Al hacer esa declaración, Netanyahu reconocía implícitamente que Tel Aviv no tiene intenciones de respetar la firma israelí estampada en los acuerdos de Oslo y que ha venido negociando con la Autoridad Palestina durante 20 años únicamente para ganar tiempo.
La Fuerza Común Árabe

Apurados por completar su plan, Washington y Londres decidieron utilizar la rebelión yemenita para concretar todo el asunto. Los chiitas hutis aliados a los soldados fieles al ex presidente Saleh habían exigido y obtenido la renuncia del presidente Hadi, quien a última hora decidió tratar de recuperar su puesto. Aunque la verdad es que su estancia en el cargo ya no era ni legal ni legítima desde hacía mucho tiempo. Hadi se había mantenido en el poder después de terminar su mandato sin haber cumplido ninguno de los compromisos que había contraído sin intenciones de respetarlos. Ni Estados Unidos ni el Reino Unido tenían ningún tipo de simpatía por ninguno de los dos bandos, después de haberlos respaldado alternativamente en diferentes momentos. Así que permitieron que Arabia Saudita afirmara que la revolución era un golpe de Estado y que justificara así su nuevo intento de anexar Yemen. Londres montó una operación militar para respaldar a Adén desde el Estado pirata de Somalilandia. Al mismo tiempo, con el pretexto de la crisis yemenita, la Liga Árabe hizo pública la parte árabe de la nueva OTAN regional: la Fuerza Común Árabe.

Tres días más tarde, también se hacía público el acuerdo de los 5+1 negociado un año antes. Sin embargo, el secretario de Estado John Kerry y el ministro iraní de Relaciones Exteriores Mohammad Javad Zarif dedicaban todo un día a pasar revista a todos los puntos políticos en discusión. Se decidió que Washington y Teherán reducirán la tensión en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Bahréin durante los próximos 3 meses y que el acuerdo de Ginebra no se firmaría hasta finales de junio y por 10 años si ambas partes respetaban su palabra.

Consecuencias
Es probable que Netanyahu trate nuevamente, en los 3 próximos meses, de hacer fracasar el plan estadounidense. No sería por lo tanto sorprendente que veamos toda una serie de actos de terrorismo o de asesinatos políticos no reivindicados pero cuya responsabilidad será atribuida a Washington o a Teherán para impedir la firma prevista para el 30 de junio de 2015.

Lógicamente, Washington estimulará en Israel una evolución política que limite los poderes del primer ministro. Eso es lo que se desprende del durísimo discurso que pronunció el presidente israelí Reouven Rivlin cuando encargó a Netanyahu la formación del próximo gobierno.

La cuestión de Yémen nunca llegó a mencionarse en las discusiones bilaterales. Si se firma el acuerdo, ese país podría mantenerse como único punto de conflicto en la región durante los próximos 10 años.

Al concluir un acuerdo con Teherán y promover una alianza militar en torno a Arabia Saudita, Washington favorece, por un lado, una división de la región entre Estados. Por otro lado, fragmenta las sociedades utilizando para ello el terrorismo e incluso acaba de crear un sub-Estado terrorista: el Emirato Islámico, también conocido como «Daesh».

Estados Unidos había previsto originalmente conformar la Fuerza Común Árabe con las monarquías del Golfo y Jordania, con la posibilidad de incorporar posteriormente a Marruecos. Existe en ello una coherencia entre los regímenes implicados. Sin embargo, Omán se ha mantenido al margen, a pesar de ser miembro del Consejo de Cooperación del Golfo, mientras que Arabia Saudita está tratando de utilizar su influencia para incluir a Egipto y Pakistán, a pesar de que este último no es un país árabe.

En el caso de Egipto, El Cairo no dispone de ningún margen de maniobra y tiene que plegarse a todas las presiones sin implicarse en materia de actuación. El país no dispone de medios sustanciales y sólo puede alimentar a su población gracias a la ayuda internacional, o sea gracias a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Estados Unidos. Egipto se ve implicado en la operación «Tempestad Decisiva» contra Yemen, nuevamente junto a la gente del sur, como en la guerra civil (1962-1970), con la diferencia de que en vez de estar con los comunistas ahora está del lado de los miembros de al-Qaeda y que El Cairo es ahora aliado de la monarquía saudita. Es evidente que Egipto debería tratar de salir de ese enredo lo más rápido posible.

Más allá del Levante y del Golfo, la evolución de la situación regional planteará problemas a Rusia y a China. Para Moscú, el cese del fuego de 10 años es una buena noticia pero le resultará amargo tener que renunciar a sus esperanzas mientras que Irán se beneficia únicamente porque la dirigencia rusa tardó en reconstituir sus fuerzas después de la disolución de la URSS. Esto explica el acuerdo concluido con Siria para desarrollar el puerto militar de Tartús. La marina de guerra rusa debería implementar de forma duradera su presencia en el Mediterráneo, tanto en Siria como en Chipre.

En cuanto a China, el cese del fuego entre Estados Unidos e Irán se traducirá rápidamente en un traslado de las tropas estadounidenses hacia el Lejano Oriente. El Pentágono ya se plantea la construcción de la mayor base militar estadounidense del mundo en Brunei. Para Pekín, poner sus fuerzas armadas al nivel de esa amenaza se convierte desde ahora en una carrera contra reloj: China debe estar lista para hacer frente al Imperio estadounidense antes de que este último esté en condiciones de atacarla.
Thierry Meyssan

[1] El Tratado de Organización del Medio Oriente (CENTO) o «Pacto de Bagdad» era una alianza regional, primeramente piloteada por Londres y más tarde por Washington –a pesar de que Estados Unidos no era miembro–, destinada a contener la influencia soviética y a reagrupar las potencias pro-occidentales. Fue firmado en 1955 y se terminó con la guerra turco-chipriota. Sus miembros eran Irak, Irán, Pakistán, Turquía y el Reino Unido. Su disolución oficial tuvo lugar en 1979, a raíz de la Revolución iraní.

[2] Los lectores interesados podrán encontrar un estudio muy completo de la crisis nuclear iraní en «¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.

[3] «Obama réarme», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de febrero de 2015.

[4] «El Wall Street Journal denuncia complot de Israel contra Estados Unidos», 

Red Voltaire, 25 de marzo de 2015
http://www.voltairenet.org/article187254.html

LAS GRANDES SALEN DE COMPRAS

Shell compra BG en la mayor fusión petrolera en más de una década

El grupo angloholandés pagará unos 64.000 millones de euros en efectivo y acciones


Shell compra BG Group
Gasolinera de Shell en Cambridge, Massachusetts (EE UU), en una imagen de diciembre de 2014. / BRIAN SNYDER (REUTERS)

El anuncio de que la petrolera Royal Dutch Shell ha alcanzado un acuerdo para la adquisición de British Gas (BG), con la que formará un gigante de la energía valorado en más de 200.000 millones de libras (272.000 millones de euros), constituye la mayor operación del sector de petróleo y gas en al menos una década. Se trata de la respuesta más drástica hasta la fecha de la industria al desplome del precio del crudo que comenzó el pasado mes de junio, y hace presagiar una oleada de fusiones y adquisiciones similar a la que redibujó el sector después de la última gran caída del precio del petróleo a finales de los noventa.
El acuerdo de adquisición se ha alcanzado, según confirmó la propia BG este miércoles en un comunicado, por un precio de unos 47.000 millones de libras esterlinas (unos 64.000 millones de euros) en efectivo y acciones. Esto equivale a 13,67 libras (18,73 euros) por cada acción de BG, lo que supone una prima del 50% sobre el precio de las acciones al cierre de este martes, cuando se filtró el acuerdo. El valor del gigante resultante duplicará al de BP y superará a Chevron. Los accionistas de BG serán propietarios de un 19% del grupo formado por las dos empresas.
Tras el anuncio, las acciones de BG subieron un 42% y las de Shell, que es la tercera mayor compañía petrolera del mundo, cayeron un 4%. El acuerdo también alteró el precio de la acciones de algunos competidores, como las de BP, que subieron un 4,3% ante la expectativa de que próximos movimientos.
La bajada de un 50% en los precios del crudo golpeó duramente a BG, la tercera energética del Reino Unido, que acabó el ejercicio pasado con pérdidas, y cuyas acciones habían caído un 28% desde que los precios empezaron a caer en junio. Tampoco Shell se ha librado de los efectos de la bajada de precios: hace solo dos semanas la compañía anunció que eliminaría 250 empleos en el Mar del Norte. Pero su mayor envergadura coloca al grupo anglo-holandés en la posición de poder comprar activos ahora que los precios están bajos, operación que sale más barata que explorar en busca de nuevos yacimientos.
El acuerdo reforzará la posición de Shell en nuevas reservas de gas y crudo, principalmente en Brasil y Australia, países en los que el grupo BG tiene importantes proyectos. Esto le permitirá ahorrar en los costes -cada vez mas elevados, como la compañía ha podido comprobar en su carísima y, hasta la fecha, infructuosa búsqueda de petróleo en el norte de Alaska- de tratar de ampliar sus reservas a través de la exploración.
Shell confía en que la adquisición de BG consolidará su dominio en el mercado de gas natural y acelerará su estrategia de crecimiento a nivel global. La operación elevará un 25% las reservas probadas de gas y petróleo de Shell y en un 20% su capacidad de producción.
BG es uno de los principales productores del mundo de gas natural licuado, una forma de gas que se enfría hasta obtener un líquido que se exporta en tanques por todo el mundo. Shell también tiene una importante posición en este mercado, de modo que, con la adquisición de BG, dominaría el mercado mundial de este tipo de gas.
“Los movimientos estratégicos audaces son los que dan forma a nuestra industria”, ha declarado Ben van Beurden, principal ejecutivo del grupo anglo-holandés. “BG y Shell encajan muy bien. La transacción se adapta a nuestra estrategia y a nuestra lectura del paisaje industrial que nos rodea. BG siempre ha estado en lo alto de nuestra lista”.
Shell espera que el proceso de adquisición, que podría generar sinergias anuales por importe de unos 2.500 millones de dólares (2.315 millones de euros), se acabe de completar a principios de 2016 y sus efectos sean acreditados en los resultados de 2017.

Michelle Bachelet: “No he pensado en renunciar, de ninguna manera”


La presidenta chilena, Michelle Bachelet, reaccionó ante las versiones sobre una posible renuncia en medio de la crisis política más profunda de las últimas décadas de Chile, provocada por la explosión de escándalos investigados por la Fiscalía sobre financiamiento irregular de campañas a distintos sectores y los negocios millonarios de su nuera y primogénito.

La socialista descarta dejar la Presidencia de Chile en medio de la crisis política

ROCÍO MONTES / EFE Santiago de Chile 8 ABR 2015 -



Bachelet durante su reunión con el ministro de Hacienda. /PRESIDENCIA DE CHILE

“No he pensado en renunciar ni pienso hacerlo. De ninguna manera”, aseguró ayer Michelle Bachelet en un encuentro con corresponsales extranjeros en el Palacio de La Moneda, sin que se le hubiera preguntado directamente sobre este asunto que en los últimos días ha generado una importante expectación pública en Chile. “Imagínense (...), eso sería un quiebre institucional”, señaló la socialista, que asumió su segundo período en el poder en marzo de 2014.

Bachelet no había concedido entrevistas desde que a comienzos febrero pasado estalló el caso Caval, la trama de especulación inmobiliaria vinculada a su hijo Sebastián Dávalos y a su nuera, Natalia Compagnon, madre de sus dos nietos, que ayer declaró durante horas ante el Ministerio Público. En una investigación que persigue eventuales delitos de negociación incompatible y violación de secreto, Compagnon llegó hasta la Fiscalía local de Rancagua en calidad de imputada, mientras que su marido acudirá a declarar en los próximos días. El fiscal regional Luis Toledo pretende determinar la forma en que la empresa Caval, de propiedad en un 50% de Compagnon y en la que Dávalos se desempeñaba como gerente de proyectos, llevó a cabo el negocio en medio de lacampaña presidencial de 2013, una operación que contemplaba una ganancia de 3,8 millones de dólares para la compañía.

La socialista, que producto del caso Caval ha sufrido un daño importante en su popularidad, situada en un 31% de acuerdo a la reciente encuesta Adimark, se refirió a la reunión que el 6 de noviembre de 2013 sostuvieron su hijo y su nuera con el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, que finalmente le otorgó a Caval el préstamo de unos 10 millones de dólares para concretar la compra y venta de terrenos en Machalí. Una de las principalesa incógnitas de esta trama es si la presidenta, que en ese entonces era exmandataria y candidata, estaba al tanto de las transacciones. Hasta ahora había señalado que se enteró por la prensa, como dijo el 23 de febrero, lo que ayer explicó con mayor profundidad. “Nunca supe de esa reunión. No tuve que ver con la reunión, no pedí la reunión, nunca hablé con Luksic desde que yo volví a Chile en marzo de 2013, nunca lo vi ni hablé con él hasta noviembre del año pasado, siendo Presidenta, en torno a APEC”, ha indicado Bachelet. “La verdad es que no he tenido ninguna vinculación con nada de aquello. Ni en la reunión ni en el negocio, en nada de eso”.

Bachelet se mostró preocupada por la imagen exterior de Chile, que se enfrenta otros dos escándalos de magnitud: el caso Penta, de presunta financiación irregular en la política, que afecta sobre todo a la derecha y tiene a importantes empresarios en prisión preventiva desde el 7 de marzo, y su arista Soquimich, la empresa minera del exyerno del dictador Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, que la Fiscalía investiga por pagos irregulares a personas y sociedades vinculadas a distintos partidos del espectro político. “Puede que haya corrupción en Chile, pero no es generalizada. No todo el mundo es corrupto en nuestro país”, ha señalado Bachelet. “Cuando hay empresarios poderosos que están en la cárcel y que están siendo investigados; cuando hay familiares de la Presidenta que están siendo investigados a ver si hay algún mérito de algo para pasar a otro proceso, eso demuestra que el Gobierno no está haciendo ningún esfuerzo para tapar ninguna cosa (...) Aquí no hay ciudadanos de primera y de segunda clase”.

Pese a que los partidos políticos de centroizquierda y la derecha buscan una solución institucional para salir de la crisis política, Bachelet ha descartado acuerdos para impedir que se sigan investigando los eventuales casos de corrupción y ha señalado no importarle sus bajos índices de popularidad: “A mí no me interesa mi nivel de popularidad, me interesa Chile”.

Tsipras aboga en Moscú por “salir del círculo vicioso de las sanciones”


El jefe del Gobierno griego, Alexis Tsipras, y el presidente de Rusia,Vladímir Putin, hicieron equilibrios este miércoles en Moscú para potenciar su relación bilateral sin renunciar a sus posiciones previas, en el caso del primero sus compromisos como miembro de la Unión Europea, y en el segundo, el embargo de las importaciones agrícolas de esa procedencia.

Putin ofrece a Grecia participar en un gasoducto que desarrolla con Turquía

PILAR BONET / AGENCIAS Moscú


Tsipras y Putin, este miércoles en Moscú. /
REUTERS-LIVE! / A. ZEMLIANICHENKO (AFP)r

Los dirigentes encontraron un terreno común en el proyecto de Gazprom para construir el gasoducto Corriente turca, por el fondo del mar Negro. Según Putin, se trata de “un proyecto clave para transportar gas ruso a través de Turquía a los Balcanes y tal vez a Italia y más allá en Europa”.

En diciembre de 2014 Putin anunció por sorpresa y con ácidas críticas a la política energética de Bruselas que renunciaba definitivamente a la Corriente del Sur, el gasoducto que fuera su proyecto clave hasta entonces para transportar combustible al este y sur de Europa evitando a Ucrania. En lugar de la Corriente del Sur, anunció la Corriente turca.

Putin ofreció a Grecia participar en el tendido del gasoducto, convirtiéndose en país de tránsito de gas. “La nueva ruta garantizará las necesidades de combustible de los europeos, permitirá que Grecia sea uno de los principales centros distribuidores de energía en el continente, le permitirá atraer importantes inversiones de capital a su economía y crear puestos de trabajo suplementario”, dijo Putin en la rueda de prensa conjunta con Tsipras al final de las conversaciones bilaterales en el Kremlin. El primer ministro heleno dijo que Grecia está interesada en estudiar la posibilidad de participar ya que el tránsito de gas “da posibilidades de estabilizar y proporcionar seguridad a toda la región”. Advirtió, sin embargo, que la cooperación se debe hacer en el “marco legal” de Grecia y de la Unión Europea.

Ante la posibilidad de abolir el embargo de forma unilateral para Atenas, Putin manifestó que Moscú no “puede hacer excepciones” con un país de la UE, pero afirmó que la creación de empresas mixtas ruso-grecas permitiría superar la guerra de las sanciones. Tsipras argumentó que “para resolver esta crisis profunda [la de Ucrania] hay que abandonar el círculo vicioso de las sanciones” y se pronunció a favor de una nueva arquitectura de seguridad. Putin volvió a referirse a un “espacio humanitario único de Lisboa a Vladivostok”. Ambos países firmaron un plan de acción para 2015-2016 cuyo fin es incrementar sus relaciones económicas.

A la pregunta de qué sucederá si los acreedores de Grecia, que este jueves debe pagar 450 millones de euros al FMI, no muestran solidaridad y la “echan del barco”, Tsipras contestó que “todos juntos estamos en el buque”. “Somos satélites y dueños de la nave a la vez y no damos derecho a nadie a considerar que hay una clase de primera y otra de cubierta”, porque si ocurre así, “nos estrellaremos contra los escollos”.

La primera visita de Tsipras a Moscú ha despertado recelo en Europa y ha puesto a prueba la solidez de la postura común de la UE ante la política rusa en Ucrania. Al recibirle, Putin dijo que su visita, en vísperas de la celebración de la Pascua ortodoxa, “no puede ser más oportuna” y destacó las “raíces espirituales comunes” de ambos países.

Los representantes rusos han indicado que están dispuestos a tentar a Grecia, por medio de una ayuda, un privilegio o un beneficio económico —pero no ayuda financiera, según especificaron fuentes del Kremlin—, cuyas magnitudes y formas dependerán de las contrapartidas que Atenas ofrezca al Kremlin y también de las posibilidades financieras de Rusia, mermadas por las sanciones. El comercio bilateral en 2014 tuvo un volumen de 3.900 millones de euros y descendió un 40% respecto al año anterior, según la agencia TASS. Rusia ha sido la más perjudicada por el bajón, ya que sus exportaciones (3.400 millones de euros, en su mayoría productos energéticos) se redujeron un 41%, mientras que las importaciones procedentes de Grecia (460 millones de euros) se contrajeron un 19% en relación con 2013. “Debemos analizar lo que podemos hacer para restablecer los anteriores ritmos de crecimiento”, dijo Putin a Tsipras, refiriéndose a esta dinámica negativa.



El primer ministro griego, Alexis Tsipras, coloca una corona en la tumba del soldado desconocido en Moscú. / IVAN SEKRETAREV (AP / POOL)

En su estrategia hacia la UE, Rusia trata de ahondar la fisura interna entre los países más convencidos de la necesidad de sanciones y los que desearían deslindar las relaciones económicas de las consecuencias de la anexión de Crimea y de la responsabilidad rusa por la violencia en la cuenca de Donbás.

Tsipras es el dirigente que va a la “vanguardia” del grupo de siete países que “se declaran activamente a favor de la abolición de las sanciones” en relación con Rusia, según comentaba Alexandr Gúsev, el director del instituto de planificación estratégica y pronósticos a la emisora Kommersant.fm. La lista de Estados sensibles ante Moscú incluía a Austria, Hungría, Italia, España y Chipre, según el experto. Explicaba Gúsev que Rusia podría permitir la importación de frutas, verduras y quesos curados de Grecia. Moscú, señalaba, daría “ciertos pasos” a cambio de que se levante “cierta parte del embargo”.

Rusia está interesada en la privatización de activos griegos, en el sistema de transporte de gas de Grecia y en los puertos de Atenas y Salónika. Además, Moscú podría hacerle rebajas al precio del gas ruso, ayudarla económicamente (en un margen de maniobra restringido dados sus propios problemas) y darle preferencias, pero “Grecia debe hacer concesiones”, según Gúsev.

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