14 abr 2015

Dos testigos de una época singular del país donarán su herencia en 8.600 fotos


CAMARATRES. DONARÁN LAS FOTOS A LA IM Y SE PRESENTARÁ UN LIBRO SOBRE SU TRABAJO

Giambruno y Sosa registraron la agitada vuelta a la democracia esquivando palos y botas militares de una dictadura que no quería retirarse.


Por: Gustavo Trinidad
La manifestación había llegado hasta las puertas de la Universidad, donde la Guardia Republicana la esperaba. La orden ya estaba dada así que la represión no se hizo esperar. Cyro apuntó la cámara y comenzó a dispar sobre tres uniformados que apaleaban a un joven. Con esa inefable torpeza que los caracterizada, intentaron sacar al cuerpo del joven del encuadre de la cámara, arrastrándolo por la calle. Cyro seguía tomando fotos una tras otra. Otro grupo de policías empezó a correr hacia él. Cyro no paró de fotografiar mientras calculaba de reojo la distancia y los segundos que tenía antes de empezar a correr. La carrera duró más de dos cuadras hasta que se zambulló en la caja de una camioneta llena de manifestantes que lo sacaron de ahí. Mientras tanto José Luis se había demorado fotografiando a una señora que a manera de protesta golpeaba un latón frenéticamente. Escuchó; “te llevan” y sin darse vuelta empezó a correr con el ruido de las botas que lo seguían de atrás. En una esquina una mano salió por una puerta entre abierta y lo metió para adentro. Un vecino lo había salvado una vez más de una paliza. Cyro se cambió de ropa, se puso un saco y sin la cámara fotográfica volvió a 18 de Julio. Se reencontró con su socio y amigo José Luis y le dijo: “la tengo”. Antes de revelar, pasaron por la casa del editor del semanario Jaque y a los dos días la foto causó gran revuelo.
Este es apenas uno de los recuerdos que Cyro Giambruno y José Luis Sosa guardan de aquellos días entre 1983 y 1985 y su trabajo como fotógrafos independientes. Publicaban sus fotos como “Camaratres” porque identificarse individualmente podía significar la cárcel. Como “Camaratres” trabajaron poco más de un año registrando aquel particular momento de la historia del país, de la vuelta a la democracia donde la gente empujaba al aparato represivo de la dictadura. Pocos fotógrafos uruguayos han vivido esa intensidad de la profesión en la que en buena medida se juega la propia vida, en la que la cámara fotográfica se vuelve un arma al servicio de una convicción, de una necesidad y una ética. En ese corto lapso sacaron 8.600 fotos que el próximo martes donarán oficialmente al Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo, dentro del marco de la conmemoración de los 30 años del regreso a la democracia en Uruguay. Las fotos donadas arrancan a fines del 83 con la llegada de los exiliados y terminan cuando Líber Seregni y Wilson Ferreira Aldunate pasearon del brazo por 18 de Julio en 1985 en la primera conmemoración del golpe de Estado.
“Nosotros tomábamos lo que pasaba en la calle, porque por más que hubiera políticos y negociando y eso, fue la gente que sacó a los militares. La gente en la calle los sacó, por eso consideramos que esta fotos no son nuestras, son de la gente”, contó Giambruno en diálogo con LA REPÚBLICA.
La foto golpeaba mucho porque más allá de lo que se dijera o escribiera era un testimonio lapidario. “La imagen nunca miente”, dice Giambruno para explicarlo. Incluso más de una vez les dijeron que no podían publicar determinadas fotos porque les cerrarían el medio.
Se conocieron en Foto Club Uruguayo en 1983. Coincidieron en ideologías y en la pasión por la foto testimonial. Giambruno había sido preso político y tenía la categoría de ciudadano C al igual que Sosa, ambos prácticamente no podían trabajar y eso impulsó también a que se dedicaran de lleno a la fotografía.
“El nombre Camaratres surgió con la venta de una foto a AP porque nos dijeron que teníamos que ponerle un crédito. Nos miramos, en ese momento éramos tres porque estaba mi compañera. Esa fue la primera foto oficial que salió por agencia de prensa de la dictadura uruguaya. Era un foto de represión en las Llamadas, que era una emboscada porque estaban los camiones de la Republicana esperando”, contó Giambruno.
Revelaban las fotos en la casa de Sosa, a una cuadra del penal de Punta Carretas.
“Nos pedían fotos de afuera y se las pasábamos, una pintada, una pegatina, un cartel en una fábrica. Pero nunca preguntabas mucho, la compartimentación era necesaria. También revelábamos fotos de gente que por determinados contenidos no se animaba a llevar a revelarla a una casa de fotografía”, contó Sosa a LA REPÚBLICA.
“Nosotros andábamos callejeando y fotografiando todo lo que pasaba y teníamos olfato político, que era muy importante”, explicó Giambruno. También oficiaron de denunciantes de policías encubiertos. “Veíamos caritas que no conocíamos con cámaras y les sacábamos fotos para pasárselas a otros compañeros. Tenemos una colección de esas caritas”, contó Sosa.
“El Uruguay en ese momento era noticia para nosotros y para afuera. A veces salíamos en el auto y volvíamos a casa a revelar a las dos de la mañana y sonaba el teléfono y nos pedían fotos o nos avisaban de algo que estaba pasando”, contó Sosa que parece buscar el pasado en el aire.
“Fue una época impresionante para vivirla. Tuve mucho miedo también, eso no me lo saca nadie y todavía tengo resacas de esa cosa cuando les digo a mis hijos que no salgan sin cédula o eso de llegar a un lado y llamar para avisar que llegaste bien”, apuntó.
LA FRASE
“El Uruguay en ese momento era noticia para nosotros y para afuera. Salíamos en el auto y volvíamos a casa a revelar a las dos de la mañana y sonaba el teléfono y nos pedían fotos o nos avisaban de algo que estaba pasando”.
José Luis Sosa
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RECUADRO GRISADO


“HE VISTO A LA GENTE BUSCÁNDOSE EN NUESTRAS FOTOS”
La emoción de encontrarse
Cuando se le pregunta a Giambruno sobre la foto que más lo emocionó, le resulta sumamente difícil encontrar en su memoria una que sobresalga de todas. Se toma un silencio para pensar y responde: “increíblemente a mí me emocionan más hoy estas fotos que pensadas en el momento en que fueron sacadas. En exposiciones que hemos hecho, he visto a la gente buscándose en nuestras fotos o una señora que le decía a su hijo señalando una foto: ‘este era tu padre antes de que yo lo conociera’, señaló Giambruno.

http://www.republica.com.uy/dos-testigos-de-una-epoca-singular-del-pais-donaran-su-herencia-en-8-600-fotos/511140/

Cómo el Tratado de Libre Comercio destruyó a México

En los 20 años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con EE.UU., México "se ha convertido en el primer laboratorio norteamericano para remodelar un Estado y acomodarlo a sus intereses", opina la columnista Vicky Peláez en su artículo "El Tratado de Libre Comercio que destruyó México"

Publicado: 12 abr 2015 

REUTERS

Actualmente, México es un buen ejemplo de cómo los tratados internacionales pueden afectar la economía, la política y la sociedad de una nación, opina la columnista Vicky Peláez en su artículo publicado por Sputnik. La autora hace referencia al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN en inglés) con EE.UU. y Canadá, que fue firmado en 1992 y entró en vigor en 1994.

México, Canadá, América Central y el Caribe son parte del proyecto de EE.UU. del imperialismo globalizado

A pesar de las supuestas ventajas económicas que dicho tratado le brindaría a México a mediano y largo plazo, en realidad "el país se empobrecía cada vez más", aumentando, como consecuencia, la violencia y el crimen organizado, denuncia Peláez. La periodista agrega que hoy en día, el número de desaparecidos en México supera las 25 mil personas.

En el sector de la economía, mientras que en 1994 México era casi autosuficiente en la alimentación, "para 2014 se convirtió en importador neto de alimentos básicos en América Latina", escribe la columnista en su artículo "El Tratado de Libre Comercio que destruyó México". Como ejemplo, en el año de la entrada en vigor del tratado, el país importó alimentos por 1.800 millones de dólares, pero en 2014 la cifra alcanzó 25.000 millones de dólares.

"Todo esto explica por qué el 60 por ciento de los 112 millones de habitantes de México son pobres y sin acceso a la seguridad social", concluye Peláez, añadiendo que casi 30 millones de personas trabajan en situación de informalidad con un sueldo mínimo. Al mismo tiempo, las grandes fortunas de México han visto crecer sus arcas de modo que en estos 20 años, en total, la riqueza de los multimillonarios en este país aumentó de 44.100 a 129.300 millones de dólares.

Entre las ventajas de dicho tratado para EE.UU., Peláez menciona el acceso que han obtenido sus corporaciones energéticas al petróleo mexicano, así como el hecho de que la banca estadounidense "tomó control del sector financiero nacional". "México en realidad se ha convertido en el primer laboratorio norteamericano para remodelar un Estado y acomodarlo a sus intereses y a los intereses de sus corporaciones", concluye la columnista, añadiendo que México, junto con Canadá, América Central y el Caribe "constituyen una pequeña parte del proyecto norteamericano del imperialismo globalizado".

http://actualidad.rt.com/actualidad/171861-tratado-libre-comercio-destruir-mexico-eeuu

MAS SOBRE EL HORROR DE SALSIPUEDES


EL FINAL DE LOS CHARRUAS
Eduardo Acevedo Díaz da una versión diferente del combate. Para ello, utilizó apuntes inéditos de su abuelo, el Brigadier General Antonio Díaz.



“…pero, el presidente Rivera llamaba en voz alta de “amigo” a [el cacique charrúa] Venado y reía con él marchando un poco lejos; y el coronel [Bernabé Rivera], que nunca les había mentido, brindaba a Polidoro con un chifle de aguardiente en prueba de cordial compañerismo.

“En presencia de tales agasajos, la hueste avanzó hasta el lugar señalado, y a un ademán del cacique todos los mocetones echaron pie a tierra.

“Apenas el general Rivera, cuya astucia se igualaba a su serenidad y flema, hubo observado el movimiento, dirigióse a Venado, diciéndole con calma: “Empréstame tu cuchillo para picar tabaco”. El cacique desnudó el que llevaba a la cintura y se lo dio en silencio. Al cogerlo, Rivera sacó una pistola e hizo fuego sobre Venado. Era la señal de la matanza.

“El cacique, que advirtió con tiempo la acción, tendióse sobre el cuello de su caballo dando un grito. La bala se perdió en el espacio. Venado partió a escape hacia los suyos.

“Entonces la horda se arremolinó y cada charrúa corrió a tomar un caballo. Pocos sin embargo lo consiguieron, en medio del espantoso tumulto que se produjo instantáneamente. El escuadrón desarmado de [el cacique] Luna, se lanzó veloz sobre las lanzas y algunas tercerolas de los indios, apoderándose de su mayor parte y arrojando al suelo bajo el tropel varios hombres.

“El segundo regimiento buscó su alineación a retaguardia en batalla con el coronel Rivera (Bernabé) a su frente; y los demás escuadrones, formando una grande herradura, estrecharon el círculo y picaron espuelas al grito de “carguen”.

“Bajo aquella avalancha de aceros y aún de balas, la horda se revolvió desesperada, cayendo uno tras otro sus mocetones más escogidos.

“El archi cacique Venado, herido por muchas lanzas, fue derribado en el centro de la feroz refriega. Polidoro sufrió la misma suerte. Otros quedaron boca abajo, con el rejón clavado en los pulmones. En algunos cuellos bronceados y macizos se ensañó el filo de las dagas, pues no había sido en vano el toque sin cuartel; y al golpe repetido de los sables sobre el duro cráneo indígena, puede decirse que voló envuelta en sangre la pluma de ñandú, símbolo de la libertad salvaje.

“No fueron pocos los que se defendieron, arrebatando las armas a las propias manos de sus victimarios.

“El teniente Máximo Obes y ocho o diez soldados pagaron con sus vidas en ese sitio la inhumana resolución del general Rivera.

“El cacique [Vaimaca] Pirú al romper herido el círculo de hierros, le gritó al pasar: “Mirá Frutos tus soldados, matando amigos”.

“Algunos charrúas consiguieron romper el cerco y escapar. Se volverían a cruzar con los hombres de Rivera”.

Salsipuedes

“Rivera, su sobrino Bernabé, el general Laguna y otros jefes se mueven con sigilo. No es posible luchar frontalmente contra los quinientos charrúas que se diseminaban aun al norte del río Negro. Todavía son temibles enemigos los remanentes de una etnia ayer soberbia y por ese entonces acosada, degradada y debilitada por el contacto con los vicios y enfermedades del hombre blanco, aunque dueña del espacio de los galopes y la estrategia de la supervivencia en un medio cada vez más hostil. Rivera se desplaza como un zorro cauteloso, al par que utiliza un doble discurso, como ahora se dice. Hay que prometerles a los indios el retorno al Paraíso Perdido del área riograndense. Luego es menester reunirlos sin que sospechen las intenciones de los promeseros y a continuación distraerles, ernborracharlos y, mediante un ataque fulminante, acabar con los caciques y los guerreros jóvenes.

“Sobre la acción de Salsipuedes, acaecida en las puntas del Queguay el 11 de abril de 1831, no existen casi detalles. El diario El Universal [de Antonio Díaz], publicado en Montevideo, dice brevemente en su edición del 15 de abril: “Estamos informados de que en el día 10 del corriente ha habido una acción en Salsipuedes, entre los Charrúas y la división del inmediato mando de S.E. el Señor Presidente en campaña, en la cual han sido aquellos completamente destruidos” (1). En realidad, no fueron completamente destruidos. Algunos caciques, desconfiados, no acudieron a la cita. Otros indios, muy pocos, pudieron escapar. Los muertos no fueron los cuarenta que consigna el parte de Rivera ni los miles que los charruístas endilgan a las malas artes del General. Como antes dije, por ese entonces los charrúas eran alrededor de medio millar. Luego de la acción, breve y mortífera, los viejos, niños, mujeres y algunos combatientes fueron tomados prisioneros y conducidos a la capital. Su destino fue sellado por un etnocidio llevado a cabo con habilidosos procederes, que algunos califican como satánicos y otros como humanitarios.

“La salida del cuerpo expedicionario a cargo del General Rivera cumplió a cabalidad con sus dos objetivos: terminar con las fecharías de los cuatreros y acabar con los charrúas.

Luego del combate, si así se le puede llamar, se difunde un cuidadoso y hasta elegante parte de guerra, fruto de los buenos oficios de un secretario letrado, cuyo contenido no tiene desperdicio alguno, tanto en lo que trasluce su meditada y elusiva sintaxis como en lo que callan sus calculados silencios”.
La Versión de Renzo Pi Hugarte

La versión de Pi Hugarte es también muy poco gloriosa para Fructuoso Rivera. Según él, los Charrúas “depositaban en él una confianza total” (1). Pese a esto, Rivera habría actuado de manera tal que su proceder “constituyó, sin atenuantes, una verdadera operación de genocidio, organizada con todo cuidado… y ejecutada con enorme eficiencia y total indiferencia por las vidas o el sufrimiento de los indígenas” (2).

Rivera habría tendido una trampa para atraer a los indios a terreno conveniente para atacarlos por sorpresa, dice el antropólogo. Para ello les propondría una supuesta incursión al Brasil para traer ganado desde allí. En este sentido, dio a entender al General Julián Laguna que era:

“… de la mayor importancia que el Sr. Gral. Emplee todo su tino y destreza para hacer entender a los caciques que el Ejército necesita de ellos para ir a guardar las fronteras del Estado y que el punto de reunión será en las puntas del Queguay Grande, para cuyo fin se dirigen cartas a los caciques Rondeau y Juan Pedro… Si ellos no cumpliesen lo prevenido en las citadas notas particulares, es preciso no alarmarse por esto, disimularle y conservarles siempre en su inmediación y si posible fuese, reunido a ellos. Si se moviesen para el centro de la campaña es preciso seguirlos con cualquier pretexto para ver si se consigue que el todo o parte del Ejército se incorpore a la fuerza a las órdenes del Sr. Gral [quien] conocerá que en todas las medidas preventivas es importante la mayor prudencia para no aventurar una empresa que, realizada, traerá bienes muy efectivos al país, consolidando el crédito y reputación militar de los Jefes que la han presidido…” (3)

En otra carta a Laguna, Rivera le ordenó marchar:

“… hacia las tolderías de los indios todos, a quienes prevendrá del próximo arribo del Gral en Jefe [él mismo] a dicho paraje, procurando observar en este movimiento todas las disposiciones de precaución y armonía que se le indicaron en las notas anteriores, infundiendo la mayor confianza a aquéllos y asegurándoles la buena disposición y amistad del Presidente hacia ellos. Y en suma, todo cuanto considere el Sr. Gral. que pueda contribuir al logro de la empresa que tanto promete a la prosperidad de la nación” (4)

Dice Pi Hugarte que Rivera se reunió con los caciques Charrúas en potero de Salsipuedes, pero que “puede describirse esa operación como un cerco de los indígenas por las tropas, que se apoderaron de sus armas y caballos antes de atacarlos” (5)

Alrededor de los indígenas se habría tendido un cerco de 1200 soldados de tropa regular y a una señal dada, cuando los indios se hallaban ebrios y somnolientos “… poco a poco y bajo la protección de la oscuridad de la noche las tropas de Rivera los fueron rodeando y con sus sables y bayonetas comenzaron a sorprenderlos y atacarlos en su campamento y allí mataron tanto a hombres como a mujeres y niños sin consideración ni piedad” (6).

A continuación Pi Hugarte cita el relato “clásico de la celada montada”, obra de Eduardo Acevedo Díaz, que se puede encontar más arriba, anotando que éste los obtuvo de los apuntes inéditos de su abuelo “quien tuvo la oportunidad de recogerlos en fuente oficial, a más de numerosos testimonios fehacientes, incluidos los de charrúas viejos actores o espectadores del sangriento drama” (7).

40 indios murieron y 300 quedaron prisioneros (murieron mas cerca de 200 lamentablemente). Los heridos, las mujeres y los niños fueron llevados a Montevideo “tras un agotadora marcha a pie de casi 300 kilómetros, donde fueron entregados en calidad de criados a diversas familias consideradas de pro, pero cuya fortuna no había sido suficiente para que se proveyeran de esclavos africanos con anterioridad. Adelantando el reparto, fueron dados a vecinos de Durazno, algunos “charruítas”, a los que se bautizó asignándoles nombres y apellidos hispánicos” (8). Otros fueron entregados a François de Curel para exhibirlos en Francia por dinero, “como remanentes de una exótica y extinguida humanidad; allá fallecieron miserablemente” (9)

Es decir, redondeando el relato, los Charrúas fueron traicionados, emborrachados, exterminados y esclavizados, manejándose para ello “argumentos tipo racista” (10)

Pi Hugarte cierra su relato afirmando sombríamente:

“La opinión pública del Uruguay de entonces no reprobó el exterminio de los charrúas; si acaso no compartió la táctica engañosa utilizada para atraerlos a la emboscada fatal, pero aún esto en tiempos posteriores… no se levantó en su momento una sola voz condenatoria del genocidio. La guerra contra los charrúas había sido muy larga y muy cruel, y aquellos cazadores recolectores no se adaptaban a las transformaciones modernizantes del campo ni estaban dispuestos a sedentarizarse” (11)


Versión de Eduardo Acevedo Díaz del Combate de Salsipuedes.


Recogida por uruguay.indimedia.org


https://chancharrua.wordpress.com/mas-sobre-el-horror-de-salsipuedes/

13 abr 2015

Cumbre en Panamá, un continente en rebeldía

Por Aram Aharonian

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Los mandatarios latinoamericanos aprovecharon la presencia de su par estadounidense Barack Obama, para increparlo por la política que ejerce su gobierno sobre los países de la región. El presidente boliviano responsabilizó a Washington de hacer que la séptima Cumbre de las Américas, en Panamá, haya concluido sin un documento final. “Lamento mucho denunciar al mundo entero que no es posible que el gobierno de Estados Unidos, con algún país, deje a este encuentro sin un documento, sin una resolución”, dejó en claro Evo Morales.
Lo cierto es que hubo un empate 33-2. Los cancilleres de los 33 países de América latina y del Caribe, previo visto bueno de sus jefes de Estado, estuvieron de acuerdo con la aprobación del documento, pero los dos del norte, EEUU y Canadá, dijeron que no, pues opinaban que la salud no es un derecho humano, tenían reservas con la transferencia tecnológica (cobran por ello a nuestros países) y que no se debía exigir el levantamiento de las sanciones de EEUU a Venezuela. No pudo aprobarse porque según las normas de la OEA debía haber consenso. Por eso fue un empate 33 a 2.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, Evo Morales y su par ecuatoriano Rafael Correa, respectivamente, hicieron hincapié en las sanciones económicas impuestas a Venezuela y la injerencia que Estados Unidos ejerce sobre los países de la región. La presidenta argentina Cristina Kirchner también criticó el decreto estadounidense que declara a Venezuela como una amenaza para la primera potencia mundial, al que llamó “una sinrazón y una pena”.
Poco antes de iniciarse la Cumbre, Estados Unidos procuró “aflojar” la tensión existente por el Decreto firmado por Obama planteando que “Venezuela constituía un peligro para la seguridad de los Estados Unidos”. Thomas Shannon, delegado de Obama se reunió con el Presidente de Venezuela para decirle que “Estados Unidos no cree que Venezuela represente una amenaza a nuestra seguridad nacional”, negando lo sustancial del mencionado Decreto.
La firmeza con la que respondieron los pueblos y varios gobiernos de la región y las 11 millones de firmas de venezolanos pidiendo la anulación de dicho Decreto, motivaron ese “retroceso táctico” –posiblemente circunstancial- de la diplomacia estadounidense.
Para la prensa hegemónica, lo más importante fue la foto de la “charla informal” de Raúl Castro y Barak Obama, tras 56 años de “divorcio” entre ambos países. El futuro lo anunciaba así el mandatario cubano: Estamos dispuestos a discutir todo. Pero para avanzar vamos a necesitar paciencia, mucha paciencia. De algunas cosas podremos persuadirnos. De otras no.
El canciller cubano Bruno Rodríguez que ambos países entienden el proceso de normalización plena de la relación en dos etapas. La primera comprende la exclusión de Cuba de la lista de organizaciones terroristas, según la visión del gobierno de Washington, y la normalización de los servicios bancarios de la oficina de intereses de Cuba en EEUU, bloqueados desde el año pasado.
La segunda etapa tendrá que abordar el levantamiento del bloqueo comercial, la apertura de embajadas en las dos capitales, el cierre de la base militar de Guantánamo, y medidas concretas para que EEUU deje de promover cambios internos en la vida política de Cuba. El canciller afirmó que habrá una segunda ronda presidencial de negociaciones …”pronto, muy pronto”. Lo demás, son fuegos de artificio.
“No queremos más doctrinas Bush. Deje de lado los discursos de doble moral para el pasado. Deje de lado las amenazas, los chantajes, las presiones que se cierran desde el Capitolio o la Casa Blanca sobre nuestros gobiernos”, pidió Morales a Obama al finalizar su discurso.
Correa también celebró la presencia de Cuba en el foro y las negociaciones de acercamiento diplomático con Estados Unidos. Sin embargo, también reparó que “Aún está pendiente el inhumano bloqueo comercial y la devolución del territorio de Guantánamo”, enfatizó.
EEUU perdió el control
Como colofón, queda en claro que ya Washington no es la que marca la agenda latinoamericana y caribeña, aun cuando aún puede condicionarla. Por suerte ya no somos lo de hace 21 años, cuando en diciembre de 1994, el carilindo Bill Clinton anunciaba en la primera Cumbre de las Américas en Miami que todos los países del continente (y por nuestro bien) debíamos formar parte del ALCA…
Hace dos décadas, aprovechando el colapso del modelo soviético, comenzó a imponer la hegemonía del libre mercado –bajo su único liderazgo-, como único modelo posible para su patio trasero, en un camino irreversible. El modelo incluía la sujeción económica, política y también militar. En ese 1994, Clinton ordenó una revisión de los centros de Inteligencia, control y comandancia involucrados en operaciones antinarcotráfico y estableció tres Fuerzas de Tarea Conjunta entre Agencias: Oeste, Este y Sur.
Pero comenzaron los cambios latinoamericanos, con Hugo Chávez como locomotora. En 2001, él dejaba constancia en la declaración final de la Cumbre de Quebec que se oponía al ALCA. Y en las calles de todo el mundo occidental comenzaban a crecer las manifestaciones antiglobalización. En 2005, en Mar del Plata, fue el ¿sorpresivo? No al ALCA, de la mano de Chávez, Lula, Kirchner.
Quizá después de esta cumbre del 2015 se podrá medir cuánto se ha avanzado en la integración política de los países latinoamericanos y del Caribe, y en qué medida la región se ha zafado de la subordinación al polo de poder que representa EEUU, en la perspectiva de un esquema nuevo de cooperación basado en la independencia, la soberanía nacional y regional y la multipolaridad.
La guerra por todos los medios
La Cumbre ha sido expresión de la nueva dinámica geopolítica regional, y también los medios convertidos en una suerte de otro escenario de guerra, en herramientas de la guerra culural y políitica. En estas batallas, los bloques políticos en pugna se polarizan y definen los movimientos del ejército de medios del que cada uno dispone.
Así apareció el bloque “progresista” silenciado y disminuido mediáticamente, por un lado, y por el otro, la sobredosis informativa proveniente del hegemónico bloque del “oficialismo” de la cumbre, plegado a las razones de los EEUU, lo que quedó en evidencia sobre todo en las escaramuzas previas a la Cumbre en sí.
La cobertura de las llamadas cumbre Empresarial y de los Pueblos respondieron a esta batalla. La Empresarial gozó del favoritismo y atención del bloque mediático hegemónico, con la activa participación del aparato oficial español (incluyendo la agencia Efe), generando en la opinión pública esa sensación de no estar informados a pesar de tantos medios.
La “Cumbre de los Pueblos, Sindical y de los Movimientos Sociales de Nuestra América”, fue sometida a una descarada desinformación que es expresión abierta del desprecio por los pueblos, analiza la socióloga Maryclén Stelling. Ante tal desproporción informativa, tal como afirmara Dominique Wolton cuando la primera Guerra del Golfo (1991), Nunca hubo en una guerra tantos medios implicados y nunca la opinión pública tuvo tanta sensación de no estar informada… Nunca tanta demanda de información… Nunca tantos rumores de desinformación…”.
http://www.nodal.am/2015/04/en-panama-un-continente-en-rebeldia-por-aram-aharonian/

14 COSTUMBRES ARGENTINAS QUE PERDÍ CUANDO ME MUDÉ A URUGUAY

POR LORENA PRADO
ABRIL 10, 2015





Mate en la rambla – Crédito: nada helada
Imagen de portada: Daniel Iván
1. Reemplacé el che por el bo.

De la misma forma que los argentinos usamos el “che” para referirnos a otra persona, cuando tenemos confianza, en Uruguay se usa “bo”. Es una muletilla muy característica y exclusiva del paisito, usada por todos los estratos sociales. Muchos piensan que es una deformación de la persona “vos” (tú), característica del tuteo que usamos tanto en Uruguay como Argentina, y lo escriben como “vo”, pero no es así. Tiene su origen en la deformación de la palabra “botija”, que quiere decir “muchacho”.


2. Re-aprendí cómo tomar mate

Tuve que aprender una nueva forma de armar el mate a la que había aprendido en mi casa. En Argentina eramate, yerba, bombilla, agua y a tomar, así de simple.Ahora es un ritual: mate, yerba (armar la montañita de costadito), echar el agua del lado mas bajo de la montañita, esperar. Esperar un poco más. Seguir esperando… es que tiene que hinchar la yerba. Espero un rato más. Ahora sí, pongo la bombilla, y me cebo el primer mate. ¡Al fin! Si hay algo que a los uruguayos no les falta es paciencia.


3. Y dejé de hablar de calentar la pava.

“La pava es la esposa del pavo” me dijeron miles de veces, ya que en Uruguay se usa la caldera para calentar el agua. Al principio cada vez que escuchaba la palabra caldera, me imaginaba tanques inmensos calentando algo y echando vapor.


4. Me enamoré del Carnaval.

En Argentina, el carnaval bonaerense y porteño tiene que ver con murgas de arlequines saltando sin mucha coreografía, al ritmo de algún redoblante. O, como mucho, con el desfile de comparsas con carros alegóricos, que la verdad nunca me llamó la atención.

En cambio, el carnaval uruguayo es una explosión cultural de la herencia española y, sobre todo, africana. Re-descubrí las murgas por llevar un canto protesta de tablado en tablado, entre túnicas voluptuosas adornadas de colores y caras maquilladas. Las murgas hacen un repaso de los eventos nacionales e internacionales del último año, adaptándolos al formato regulado de esta categoría. Sí, es que además compiten. El carnaval uruguayo es una linda fiesta para disfrutar en familia… ya se volvió un clásico del verano para mí.


4. Aprendí a exagerar las distancias.


Para el uruguayo más de cinco cuadras es un montón. Incluso son capaces de tomarse transporte público antes de caminar esas cinco cuadras. Así que ante la duda, cuando me preguntan, siempre digo “¡Uh! Pero ese lugar queda lejos”.


5. Comencé a ser muy consciente del calzado que uso.

Los uruguayos usan “championes” (calzado deportivo). Puedo referirme al calzado de otro uruguayo como championes, eso está bien, ya me acostumbré. Pero en lo que a mí respecta, nada de eso: yo uso zapatillas, bo.


6. Reemplacé el carbón por la leña.


Del otro lado del río, estamos acostumbrados a que nos den todo medio listo a la hora de hacer un asadito… hasta la leña ya nos la venden hecha carbón. En cambio, en Uruguay se hace el asado con leña. Se juntan incluso ramitas caídas en el patio para prender el fuego. Según dicen ellos, queda distinto, más sabroso y ahumado. La verdad es que no me doy cuenta, pero si les gusta con leña, compro leña para el domingo y listo, supongo que es una forma de separar este ritual, tan parecido entre los rioplatenses.


7. Soy una cholula del Pepe.

Cuando viajo y cuento que soy una argentina que vive en Montevideo, la primera pregunta que recibo es sobre José “el Pepe” Mujica (lo cual es bueno, porque si me preguntaran por Cristina no sabría qué responder). El ex-presidente uruguayo genera mucha curiosidad por las conferencias que dio en la ONU y por su forma austera de vivir. ¿De verdad es pobre? ¿De verdad tiene un perro con tres patas? ¿De verdad trabaja su chacra y anda en tractor? Al parecer, ahora que vivo en Uruguay lo tengo que saber todo de Pepe Mujica, a donde vaya me van a preguntar por él. Hasta debo saber responder a las preguntas “¿Qué piensan los uruguayos? ¿Lo quieren como Presidente de la Nación?”. Como si pudiese meterme en la mente colectiva charrúa y tomar una opinión formada para satisfacer curiosidades ajenas…


8. Ya no puedo enojarme más a la argentina.


Cambié el uso de algunos adjetivos (des)calificativos:tarado por vejiga, grasa por terraja, pesado por ladilla,tonto por abombado, pollerudo por palomo. Así que cuando realmente alguien me saca de las casillas, es porque ese palomo terraja es un vejiga abombado, ¡un ladilla total!


9. Ahora llego 15 minutos tarde y no hay problema.

La impuntualidad es una característica de los uruguayos. Y si digo quince minutos tarde es porque estoy siendo optimista. En general, en las reuniones de amigos, es normal llegar una hora después de la pactada.

Me molesta un poco eso de llegar a un lugar y esperar al menos media hora hasta que alguien más llegue. Me costó mucho aceptar la costumbre. Ahora calculo el tiempo aproximado para no tener que esperar tanto: “Nos vemos a las 12.30” es el equivalente a “Con suerte llego a la una”.


10. Conduzco respetando las señales de PARE.


Lamentablemente los argentinos no respetamos algunas señalizaciones de tránsito como deberíamos. En Uruguay, la señal de PARE es respetada a rajatabla y los conductores frenamos en las esquinas dando prioridad a la calle transversal. Al principio, manejaba con tanto miedo de pasarlas por alto que terminaba toda contracturada.


11. Y también cruzo la calle con tranquilidad.

Para sobrevivir en Argentina es imprescindible cruzar atento hasta en los semáforos que TE DAN el paso. En Uruguay, donde hay cebras peatonales todos los conductores frenan ante la intención de cruzar DEL PEATÓN. Me costó acostumbrarme: al principio bajaba tímida solo un pie a la calle y esperaba que efectivamente frenasen antes de empezar a cruzar. La verdad que todavía les tengo un poco de miedo a los taxistas, que parecen regirse por leyes de tránsito paralelas y manejan jugando carreras.


12. En la panadería compro los bizcochos por kilo.


A las “facturas” (masitas de manteca o grasa) para el mate, ahora las llamo “bizcochos”, y las compro por kilo. Atrás quedaron los días donde iba a la panadería a comprar facturas de dulce de leche o crema pastelera por docena. En Uruguay, como en muchas partes del mundo, no existen las “facturas” como un snack dulce para el te o el mate… lamentablemente, las únicas facturas son las que documentan las compras.


13. Me amoldé a los tiempos y distancias uruguayos.


En Buenos Aires, cada vez que tomaba el transporte público (sobre todo el ómnibus/colectivo), el viaje duraba una hora como mínimo. Lo más probable es que fuera parada todo el trayecto. En esa hora, aprovechaba a leer o dormitar. En cambio, desde que vivo en Montevideo los tiempos son mucho más cortos. Más de una vez me pasó de subirme al ómnibus, sentarme, sacar el libro y ponerme a leer, y al levantar la vista estar en el medio de la nada, fuera de la ciudad.


14. Veo famosos todo el tiempo.


A diferencia de Argentina, donde los famosos locales e internacionales se esconden de sus eufóricos fans, en Uruguay me los encuentro por todos lados, y no necesariamente porque frecuente lugares fancy. Futbolistas, el presidente mismo, vedettes, actores, cantantes… hasta Keanu Reeves paseó tranquilo por la rambla de Pocitos sin mayores inconvenientes. El uruguayo es humilde y respetuoso.