24 abr 2015

A un siglo del primer genocidio moderno

 HOY SE CONMEMORA EL CENTENARIO DEL PLAN DE EXTERMINIO EN CONTRA DEL PUEBLO ARMENIO


El creciente número de organizaciones de derechos humanos e intelectuales turcos que critican la política de su país respecto de la cuestión armenia permite proyectar a futuro el inicio de un entendimiento entre ambos pueblos.

Apenas veintidós países reconocen de forma oficial, al día de hoy, el genocidio de la mitad de la población armenia perpetrado por Turquía, entonces el Imperio Otomano, entre 1915 y 1917. Con una serie de actos en todo el mundo, Armenia y su gran diáspora mundial recordarán al millón y medio de muertos durante la campaña de exterminio. El estado turco niega que las muertes hayan sido a causa de un plan sistemático, y dice que tuvieron lugar en el marco de la Primera Guerra Mundial. Nueve de cada diez turcos dicen que no hay razones para disculparse con Armenia. Sin embargo, el creciente número de organizaciones de derechos humanos e intelectuales turcos que critican la política de su país respecto de la cuestión armenia permite proyectar el inicio de un entendimiento entre ambos pueblos.
Argentina es uno de los países que reconocieron oficialmente el genocidio armenio, con la promulgación en 2007 de la ley 26.199, a través de la cual se declara el 24 de abril como Día de la Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos. El reconocimiento llegó tras una fuerte campaña informativa que llevó adelante la diáspora argentina, calculada en alrededor de 100.000 personas, la más importante de todos los países hispanoparlantes.
“Desde hace algún tiempo nos acercamos a dar charlas en los colegios, ya que nos interesa que el esclarecimiento de los hechos llegue a los docentes y a los alumnos”, destacó el presidente del Centro Armenio de la República Argentina, Alberto Djeredjian. “El tema del genocidio ya no se circunscribe a un círculo de personas que están interiorizadas naturalmente, ya sea por su vocación, sensibilidad o pertenencia al grupo. Pero para este centenario, pretendemos que la información llegue más allá de aquellos grupos que están ya tienen bien en claro lo que ocurrió. Y si bien siempre hay mucho más por hacer, creo que con las actividades que llevó a cabo la comunidad, una parte sustancial de nuestro objetivo se concretó”, expresó el presidente.
Los actos de conmemoración de la comunidad armenia comenzaron el pasado martes con un ciclo de actividades que incluyó conciertos, lecturas, muestras fotográficas y proyecciones de películas, mientras que el cierre, previsto para el miércoles que viene, será con un acto central el Luna Park.
El genocidio coincidió con la desintegración del Imperio Otomano. Tras la independencia de Rumania, Serbia y Montenegro, a fin de impedir que los armenios se sumen a la ola separatista, el Imperio Otomano decidió deportar a grandes sectores de dicha población, desde lo que hoy es la República de Armenia, hacia la zona que actualmente ocupa el suroeste de Turquía y partes de siria e Irak. Esa decisión fue el punto de partida a la matanza. El punto de inflexión fue la derrota del Ejército otomano ante Rusia en el Cáucaso en diciembre de 1914. Las autoridades turcas acusaron directamente a los armenios de colaborar con el enemigo, por lo que el 24 de junio de 1915, ordenaron la detención de 235 armenios en Estambul (entonces Constantinopla), cifra que en los siguientes días ascendió a 600. Finalmente, el gobierno otomano determinó la deportación de toda la población armenia. La marcha forzada a través de miles de kilómetros de zonas desérticas provocó la muerte de la mayor parte de los deportados.
Turquía esgrimió la teoría de los “dos demonios” para justificar las matanzas, sostiene uno de los miembros de la Comisión de Conmemoración del Genocidio Armenio local, Jorge Dolmadjian. “Antes era la negación absoluta. Los turcos decían que las muertes simplemente no sucedieron. Hoy plantean que las muertes fueron en el marco de la Gran Guerra, ya que la población armenia se había rebelado y también murieron turcos. Emulan la teoría de los dos demonios que en algún momento se argumentó en nuestro país”, explicó a Página/12.
Dolmadjian aseguró que se el Estado turco apunta a una política de tergiversación y banalización de la historia, que busca a mostrar una imagen más humanizada y comprensiva de los hechos. “Se omite hablar de planificación, de premeditación, de órdenes emanadas de las máximas autoridades del Imperio, de los juicios contra los criminales que fueron anulados. En fin, de las responsabilidades que tuvieron y no se quieren hacer cargo”, dijo.
Según un estudio realizado este año por el Center for Economic and Foreign Policy Studies, un centro de investigación social turco, solamente el 9,1 por ciento de la población turca cree que su gobierno debería disculparse con el armenio y admitir que lo sucedido fue un genocidio. “Habrá que buscar, no obstante y siempre, puentes quizá frágiles todavía de sociedad a sociedad, entre armenios y turcos, para encontrar alguna ventana de oportunidad para que Turquía, como un todo, reconozca el genocidio infligido a más de un millón y medio de armenios,” señaló a este diario Juan Gabriel Tokatlian, especialista en relaciones internacionales de la Universidad Di Tella.
En esta misma línea, Dolmadjian destacó “el crecimiento en Turquía del número de movimientos de derechos humanos y de académicos e intelectuales que discuten el genocidio, aún a costa de correr ciertos riesgos”. El caso más emblemático fue el del periodista turco Hrant Dink, quien en 2005 fue condenado por “insultar la identidad turca” en un artículo sobre la diáspora armenia y un tiempo después asesinado a tiros en la calle por un joven fanático turco. “Consideramos fundamental que la sociedad turca tenga el coraje de revisar la historia oficial e interpele las conductas que tanto el Estado como la sociedad civil han tenido en relación con el genocidio. Confiamos que esa intervención obligará a modificar las políticas de negación y abrirá una etapa de diálogo más profunda que aborde el tema de la reparación”, reflexionó Dolmadjian.
El negacionismo traspasa las fronteras de Turquía, tal como refleja el escaso número de países que reconocen el genocidio armenio. Israel y Estados Unidos, por caso, no lo hacen por razones geopolíticas: Turquía es un miembro clave de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que alberga bases de misiles de largo alcance en ese país, cuyas cabezas nucleares apuntan tanto a Teherán como a Moscú. No obstante, Alemania –que también forma parte de la alianza militar– reconocerá a partir de hoy el término genocidio, tras la aprobación de una declaración parlamentaria.
Informe: Gustavo Gerrtner.

Represión a protesta contra proyecto minero deja un muerto y decenas de heridos

La jornada de violencia vivida ayer en el Valle de Tambo terminó de la peor manera: con un muerto. El paro regional convocado por la Federación de Trabajadores en Arequipa  (FDTA) por el rechazo al proyecto Tía María tuvo en Islay su punto más crítico, al producirse un enfrentamiento de casi tres horas entre manifestantes y efectivos de la policía.


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La víctima mortal fue identificada como Victoriano Huayta Mina, agricultor de la zona conocida como El Arenal, Murió en el Hospital Manuel de Torres Muñoz de Mollendo, debido a un shock hipovolémico. Según el parte médico, a un lado de la ingle tenía un corte de 14 cm. de largo, 4 cm. de ancho y 8 cm. de profundidad.
Se registró una veintena de heridos y hubo cinco detenidos
Las manifestaciones comenzaron al mediodía, cuando un nutrido grupo de pobladores partió de Cocachacra rumbo a la zona conocida como El Fiscal. Este tramo de la Panamericana era fundamental para la protesta pues permite la comunicación entre Arequipa, Moquegua y Tacna. Para evitar esta situación se encontraban en la zona más de 300 efectivos policiales.
Precisamente en ese punto se desató el enfrentamiento. Y es que numerosos jóvenes autodenominados “los espartanos”, vestidos con escudos de madera y hondas, comenzaron a lanzar proyectiles contra las fuerzas del orden. En ese momento, intentando evitar que las cosas pasen a mayores, se acercó a la policía una delegación de agricultores para solicitar permiso a fin de seguir adelante con la movilización.
A través de una comunicación telefónica, el jefe policial de la región Arequipa, Enrique Blanco, aceptó que la marcha continuara solo si los voceros de la movilización se hacían responsables de los posibles actos de violencia.
Esto fue rechazado por los manifestantes, quienes intentaron seguir con la protesta, a lo que la policía reaccionó disparando gas lacrimógeno y perdigones.
El enfrentamiento duró alrededor de tres horas.
Caos en la región
Se reportó que cerca de 10 efectivos policiales resultaron  heridos por las piedras que les lanzaban los manifestantes. Asimismo, hubo varios agricultores heridos producto de los perdigones disparados por las fuerzas del orden, entre ellos el agricultor fallecido.
La secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Rocío Silva Santisteban, denunció que varios policías impidieron que Huayta Mina fuera introducido a la ambulancia de la Cruz Roja cuando aún se encontraba con vida.
Debe recordarse que el jefe del Gabinete de Ministros, Pedro Cateriano, en la víspera de esta movilización había solicitado a los efectivos del orden que no se utilizaran armas de fuego para repeler a los manifestantes.
Al término de la movilización, el alcalde distrital de Dean Valdivia, Jaime de la Cruz, culpó a la policía por los actos de violencia ocurridos durante la jornada. Además, hizo un llamado a la gobernadora regional de Arequipa, Yamila Osorio, así como a sus consejeros y los congresistas representantes de la región para que se hagan presentes en el lugar de los hechos y traten de tranquilizar la situación.
Otro que se pronunció, mostrando su preocupación por la situación de los heridos, fue Elard Valencia, alcalde de Cocachacra, quien agregó que la represión policial fue desmedida en la provincia de Islay.
“La muerte se dio en las circunstancias del enfrentamiento. La policía ha disparado y se han encontrado casquillos de bala. Hemos llamado a todas las autoridades pero no nos contestaron el teléfono. Nos sentimos desprotegidos. Las autoridades del Gobierno Central no quieren ser realistas con lo que está pasando acá”, se quejó en horas de la noche el burgomaestre de Cocachacra.
Según pudo informar Elard Valencia, la población de Islay dispone de grabaciones que probarían que los efectivos policiales utilizaron armas de fuego. Sin embargo, sobre el cierre de esta nota, el propio alcalde distrital declaró que todavía no habían entregado las filmaciones a alguna otra autoridad.
Cerca de las 9 de la noche, el nuevo jefe de la Oficina de Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros, David Montoya, afirmó a La República que aún no tenía los datos suficientes respecto a los hechos ocurridos en Islay, donde a esas alturas ya se había confirmado la muerte de un poblador. A esas horas el funcionario se estaba trasladando a la zona de conflicto luego de haber permanecido en la ciudad de Arequipa.
En Arequipa anuncian paro para el 27
En la ciudad de Arequipa la movilización se vivió de otra manera. El paro solidario con el Valle de Tambo en la capital tomó la Plaza de Armas de la capital regional, en donde se realizaron cánticos en rechazo al proyecto Tía María, de Southern Perú. Además, se quemó un muñeco de plástico con el rostro del presidente de la República, Ollanta Humala.
Por otro lado, en la misma ciudad, el secretario general de la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), Gerónimo López, anunció que se convocará a un nuevo paro regional para el próximo lunes 27 de abril. Hizo esta declaración durante un mitin en plena plaza principal arequipeña.
Debe recordarse que precisamente el próximo lunes se presentará ante el Pleno del Congreso el primer ministro, Pedro Cateriano, en busca del voto de investidura.
CLAVES
En solidaridad con el paro regional, en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (Unsa) un grupo de estudiantes intentó tomar las instalaciones de la Facultad de Ciencias Sociales en horas de la mañana.
Asimismo, las clases escolares en la Ciudad Blanca se suspendieron y los maestros del Sutep salieron a las calles a protestar en rechazo al proyecto Tía María.

23 abr 2015

Brasil: Diputados aprueban ley de tercerización laboral

El proyecto fue sancionado con 230 votos a favor y 203 en contra


| Foto: EFE Publicado

23 abril 2015

SESGO NEOLIBERAL

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el miércoles en segunda instancia el proyecto de ley para la tercerización laboral en todas las actividades productivas que desarrolla el país; pese al rechazo mayoritario de la clase trabajadora. El líder de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, impidió la votación de una enmienda planteada por parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT), donde se establecían límites a la tercerización laboral; mientras que dio su visto bueno a otra medida que permite la extensión de este tipo de contrataciones. Dicho proyecto fue sancionado con 230 votos a favor y 203 en contra; su contenido es similar al proyecto presentado por el diputado Arthuir Maia, del partido Solidaridad, que contó con el apoyo de partidos de oposición como Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). 

Respecto al proyecto original solo se modificaron algunos detalles sobre el pago a trabajadores tercerizados, pago de impuestos y los aportes al sistema de la seguridad social. Por su partes el presidente de la Central de Trabajadores Brasileña (CTB), Adílson Araújo, señaló que el proyecto estuvo paralizado durante once años y su único objetivo es "sepultar la cartera del trabajo, legitimar el contrato fraudulento, los bajos salarios y las pésimas condiciones laborables". Mientras el proyecto era sometido a votación cientos de trabajadores convocados por la CTB, la Central Única de Trabajadores (CUT); ademñas de movimientos sociales y populares se concentraron en las afueras del Legislativo brasileño para rechazar la medida. Luego de ser aprobado resta que el proyecto de ley sea enviado al Senado, donde el presidente de esta instancia, Renan Calheiros, aseguró que podrían realizarse cambios para proteger los derechos de la clase trabajadora brasileña. 

En contexto: 

Esta iniciativa perteneciente al Partido Humanista de la Solidariad (PHS) autorizaría a las empresas a contratar prestadores de servicios incluso para desarrollar la actividad final que prestan, además de autorizar para actividades no específicas de las empresas contratistas, como limpieza, transporte y seguridad. También impediría a las empresas públicas y a las sociedades de capital mixto contratar a empleados para sus actividades finales a través de empresas tercerizadas.

http://www.telesurtv.net/news/Brasil-Diputados-aprueban-ley-de-tercerizacion-laboral-20150423-0003.html.

El harén y el senador

El senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez, podría terminar su carrera política y acabar en la cárcel, si se comprueba, entre otros cargos, que a solicitud de un amigo, intervino para que se les otorgaran visas a tres bellas damas: una sensual brasileña que posó desnuda en una revista, una aspirante a actriz ucraniana que ansiaba cirugía plástica y una modelo dominicana a quien la embajada estadounidense en Santo Domingo originalmente le había negado el permiso por no poder comprobar ingresos ni oficio.

22 abril 2015 

Así, el influyente legislador de 61 años, uno de los tres senadores latinos, todos de origen cubano, que tiene la Cámara alta, contribuyó, dicen las autoridades, a integrar el harén del oftalmólogo millonario Salomon Melgen, de Florida, a cambio de casi un millón de dólares en regalos, aviones privados, viajes de lujo, rondas de golf y contribuciones a sus campañas políticas. Menéndez, por lo pronto, ya le devolvió 53 mil dólares gastados en vuelos que, admite, no debió haberle aceptado.
Además de corrupción, está acusado de soborno y de usar el poder de su cargo para beneficiar los intereses financieros y personales de su cuate. Cada delito que se le imputa, de comprobarse, trae consigo sentencias de hasta 15 años en prisión. Para comprobarlos, el gobierno debe demostrar que los regalos que Menéndez recibió de Melgen fueron intercambiados con un trato. Por su parte, los dos compadres argumentan que fueron dados por simple amistad. El doctor se ha negado a testificar en su contra y fue ya arrestado, acusado de fraude y soborno. Está libre bajo fianza.
La investigación del gobierno federal contra Menéndez era ampliamente conocida, pero ahora se saben con detalle los cargos en su contra y éstos son mucho más graves de que lo que se creía. Al parecer no solo ayudó a Melgen a cobrar millones, presionando por cambios en el sistema de reembolso del programa médico de asistencia a personas de la tercera edad, conocido como Medicare, sino que intentó usar su influencia para hacerle más fácil concretar un negocio portuario e intervino abierta y directamente para que lograra importar a sus amantes.
Hijo de inmigrantes cubanos, su padre fue carpintero y su madre costurera, la historia de su vida habla de tenacidad, dedicación y empeño. Ha sido alcalde y congresista estatal y en 2006 fue designado senador en substitución de Jon Corzine, que fue electo gobernador. Desde entonces, Menéndez ha sido reelecto en dos ocasiones y en 2013 fue escogido para presidir el importante Comité de Relaciones Exteriores, desde donde se ha opuesto fuertemente a la política de apertura hacia Cuba del presidente Obama.
Menéndez es divorciado, tiene dos hijos adultos y en 2013, durante un baile de Navidad en la Casa Blanca, anunció su compromiso con Alicia Mucci, de 47 años. Se desconoce si los viajes que hizo a expensas de su amigo, incluyendo uno de cuatro días, a París los hizo solo o acompañado. Lo que sí se sabe es que tan sólo en esa ocasión se hospedó en una suite de mil 500 dólares por noche, que a final de cuentas Mergen pagó con el programa de puntos y premios de American Express a solicitud del senador, quien a última hora pareció incómodo con que la cuenta se saldara en efectivo.
La fiscalía sostiene que al menos seis de sus asistentes, pagados por el gobierno y, por ende, con los impuestos del público, hicieron llamadas y enviaron cartas a nombre del senador, solicitando las visas mencionadas para las jóvenes de 20, 22 y 27 años que su amigo Melgen, casado y de 60 años, quería traer. Las tres son ahora residentes legales de los Estados Unidos.
Menéndez, cuya vida política está en peligro y quizá también su libertad, hasta el momento no ha querido dejar su curul, niega los cargos, dice que es inocente y que hay una campaña de desprestigio contra él, el décimo segundo senador acusado de abusar del puesto en la historia de este país. El Ministerio Público, insiste el senador, confunde amistad con corrupción, pero como acertadamente ha dicho Dana Milbank en The Washington Post, el confundido es él, que no entendió que amistad es hermandad y el doctorcito era su patrón.
(Tomado de Crónica, México)

Un plan Marshall para salvar la Tierra

: 22 Apr 2015 
Marta Peirano⎮Ssociólogos⎮abril 2015
Los lobbies neoconservadores aseguran que el cambio climático es un caballo de Troya verde con la barriga llena de doctrina socioeconómica roja y Naomi Klein está de acuerdo con ellos. La autora de ‘No Logo’ (2000) y ‘La doctrina del shock’ (2007) cierra su trilogía contra el capitalismo con un ensayo sobre el cambio climático.
“Todas las negociaciones sobre el clima presentan trilemas, no dilemas -decía hace unas semanas el ministro de Desarrollo Rural de India, Jairam Ramesh, en un evento paralelo al Foro Económico Mundial de Davos-. Tienes que conseguir algo que sea políticamente posible, económicamente deseable y además óptimo para el medio ambiente”. En su último libro, Esto lo cambia todo, Naomi Klein asegura que no se trata de un trilema sino de una contradicción. “Óptimo para el medio ambiente” y “económicamente deseable” son conceptos autoexcluyentes, al menos dentro del modelo capitalista.
“Lo que necesita el clima para evitar el colapso es una contracción en el consumo de recursos, lo que necesita nuestro modelo económico actual es expansión sin trabas -explica Klein en su libro-. Sólo uno de estos modelos se puede cambiar, y no son las leyes de la naturaleza”. Esa contradicción es la culpable de que, después de 20 años de negociaciones y acuerdos para proteger el medio ambiente, las emisiones hayan crecido un 61%, una catástrofe ecológica irreparable y posiblemente irreversible. Es precisamente la inminencia de esa catástrofe lo que convierte la lucha contra el cambio climático “sin duda en el mejor argumento que ha habido nunca para cambiar de modelo”.
“El movimiento contra el cambio climático ofrece una narrativa fuerte en la que aspectos como la lucha por un trabajo digno y la justicia para inmigrantes hasta las reparaciones por perjuicios históricos como la esclavitud y el colonialismo pueden ser parte del gran proyecto de construcción de una nueva economía, no tóxica, a prueba de shocks, antes de que sea demasiado tarde”.
Las soluciones de Klein son vieja escuela: cambio a energías renovables, fomento del transporte público sobre el coche y del tren sobre el avión. Rediseño de las ciudades para la reducción del uso del coche, paquetes de ayuda para los desastres que están por venir. Agroecología. Regulación. Un plan Marshall para salvar la tierra. Pero toda su estrategia está centrada en los movimientos sociales.
¿Fue esto lo que aprendimos después del fiasco de Copenhague?
Copenhague fue un fiasco. No sólo porque no conseguimos sustituir los protocolos de Kioto por otros más duros, incluyendo consecuencias para aquellos gobiernos que no cumplen los objetivos pactados. Los científicos aseguran que el margen acordado de dos grados de temperatura es una cifra demasiado alta. Los delegados africanos se opusieron frontalmente a este acuerdo porque esos dos grados en Europa, en partes de África serían probablemente 3,5, y esto sería devastador. Los niveles del océano subirían, tragándose islas y varios países quedarían sepultados bajo el nivel del mar. Peor aún, el acuerdo ni siquiera es coercitivo.
Pienso que la razón principal del fiasco no fueron sólo los lobbies sino también la actitud. Los países afectados adoptaban una posición suplicante, suplicando a Obama y Merkel que por favor hicieran algo para cambiar la situación. Creo que desde entonces ha habido un cambio sustancial en el movimiento contra el cambio climático. Han entendido que el liderazgo debe crecer desde abajo y presionar a los líderes, no tanto para que firmen acuerdos sino para que incorporen los cambios necesarios a su agenda política.
Allí fue donde se puso la fecha límite de 2017. ¿Es realmente significativa?
2017 es la fecha que estableció la Agencia Internacional de Energía para dar la vuelta al proceso de destrucción del planeta. Después de esa fecha será mucho más difícil permanecer por debajo de los dos grados de temperatura que se acordaron en la cumbre de Copenhague. Lo que la Agencia dice es que seguimos construyendo infraestructuras para el mercado de los combustibles fósiles. Estas infraestructuras están fuertemente subvencionadas con dinero público y están diseñadas para durar otros 50 años, contraviniendo todos los buenos propósitos de estos encuentros.
Por eso el movimiento contra el cambio climático está tan preocupado por las infraestructuras, como los proyectos para conducir arenas bituminosas desde Alberta. Estos conductos están diseñados para durar varias décadas y, una vez hayan sido construidos, será imposible impedir que fluya por ellos el alquitrán.
Francia es un país fuertemente nuclear, con un montón de compañías de agua privadas y todo esto será presentado como soluciones al cambio climático. Privatización de agua, cultivo de transgénicos. Por eso ya no basta con decir que necesitamos que se haga algoporque hay muchas compañías haciendo algo. Ese algo tiene que ser justo y tiene que ser apropiado.
En el antepenúltimo capítulo de La doctrina del shock hablo precisamente de lo que sucedió después del huracán Katrina, una catástrofe producida por el cambio climático, porque cuando los océanos se calientan el resultado son huracanes más fuertes. Es un caso ejemplar de la doctrina: hoy Nueva Orleans tiene el sistema educativo más privatizado de Estados Unidos, ha cerrado todos los proyectos de viviendas de protección oficial y han tirado casas que no estaban dañadas para poner zonas residenciales de lujo y cadenas hoteleras.
Usted dice que el principal obstáculo contra el movimiento no son los negacionistas del Tea Party ni las fundaciones neoconservadoras creadas y patrocinadas por las grandes empresas petrolíferas, sino “el fetiche del centrismo” que afecta a gran parte de la izquierda: la idea de ser razonable, ser profesional, saber negociar y no perder la calma.
Esta actitud es especialmente predominante en los medios de comunicación, donde tienes a grandes columnistas que se enorgullecen de ser capaces de llegar a un punto medio y encuentran que cualquier reacción extrema es mala. El problema con el cambio climático es que, en los últimos 20 años, nos hemos quedado sin opciones. Nos encaminamos hacia un futuro muy extremo y las únicas medidas que podemos tomar son también extremas. Por eso se nos ocurren planes disparatados de geoingeniería, como lanzar millones de pequeños espejos al espacio para tratar de bloquear el Sol. Nos parece más fácil hacer eso que poner paneles solares en todos los tejados de Norteamérica.
Una de las partes más interesantes del libro es el repaso que hace a esas soluciones científicas y otros mitos de salvación que nos contamos a nosotros mismos como excusa para no hacer nada. Desde el optimista “que nos salven los científicos” al nihilista “ya no hay nada que hacer”, parece guardar un lugar especial en su corazón para el “que nos salven los multimillonarios”. Concretamente, gente como Bill Gates y Richard Branson.
[Nota: La fundación Gates patrocina varios grupos medioambientales, pero al mismo tiempo Bill Gates invierte en BP y ExxonMobil (1.200 millones de dólares en 2013). Richard Branson, dueño de la compañía de aviones Virgin, vio la luz después de una charla con Al Gore y prometió invertir 3.000 millones de dólares en la búsqueda de soluciones energéticas sostenibles para su negocio. También creó un premio de 25 millones de dólares para la tecnología capaz de eliminar de manera segura los 1.000 millones de toneladas de carbono que sus aviones generan cada año y hasta fundó una ONG, Carbon War Room, que busca soluciones al cambio climático. Seis años más tarde, la inversión se ha quedado en un 10% de lo prometido, sin ninguna solución a la vista. Mientras tanto, las emisiones de Virgin han subido un 40%.]
El principio de que aquellos que más contaminan deberían hacerse responsables de buscar maneras de limpiar es una gran idea, pero hacerlo de manera voluntaria, por su buen corazón, es un problema. La deuda verde hay que legislarla, como hicimos en EEUU con la Superfund Act en 1980, el último trozo de legislación verde antes de la era Reagan. Era una tasa que debían pagar las industrias más sucias para limpiar su propio estropicio. Creo que ese debería ser el principio de nuestra transición de los combustibles fósiles. Muy buena idea la del señor Branson pero ahora tenemos que legislarlo, no puede ser voluntario. Y tiene que ser contrastado: no tiene sentido que seamos yo y mi equipo los que vayamos a ver si Richard Branson ha cumplido su promesa. Por la que recibió, por cierto, millones de dólares en publicidad. [Nota: Y no cumplió]
Branson hizo su promesa en la Clinton Global Iniciative y esto es lo que pasa todos los años allí. Es una reunión de ricos donde todos los años llegan críos que prometen salvar al mundo de la malaria, del sida y de otras amenazas con una App. Y nadie se ocupa de mirar qué ha pasado con estos proyectos, y si se ha hecho algo con el dinero invertido. Lo que demuestra el ejemplo de Branson es la falacia de esta “era de la filantropía” que nace del capitalismo y pertenece a él.
Hipocresía o esquizofrenia, no es la única paradoja que se destaca en el libro. Los países más avanzados en materia de energía verde, como Alemania y Finlandia, son los mismos que explotan recursos negros en otros lugares, la nueva ola de colonialismo energético que destruye los últimos pulmones y riñones del planeta, del África al Amazonas pasando por la India. Y el concepto de la deuda verde ha fallado a los países bolivarianos, que han emprendido una política de extracciones. Especialmente el caso de Ecuador que, a pesar de su Plan Nacional para el Buen Vivir, ha empezado a extraer en el Yasuní, el único tramo de la Amazonía ecuatoriana que estaba libre de extracción petrolera. 
Son paisajes muy complejos. En sus primeras elecciones, Rafael Correa tuvo el apoyo del movimiento indígena y su gobierno debía reflejar ese apoyo. Hubo una asamblea constitucional en la que se constituyó ese Plan Nacional del Buen Vivir. No fue Correa sino la asamblea la que escribió esta constitución y, aunque no era perfecta, es al menos más inclusiva que la democracia participativa que hay en la mayor parte de los países.
Casi inmediatamente, el gobierno de Correa entró en conflicto con las partes de esa constitución que estaban en contra de la extracción. Y Correa, que siempre ha sido un progresista tradicional, jugó con la idea de la deuda ecológica, que también vino de las bases y ese modelo de proteger el Parque Nacional de Yasuní.
El grupo medioambiental Acción Ecológica tuvo la idea de hacer que el planeta entero ayudara a Ecuador a mantener el Yasuní libre de extracciones, por ser un patrimonio de la humanidad. Correa recogió el guante y creó una fundación en la que el resto de los países podría contribuir, no con todo el dinero que habrían ganado extrayendo el petróleo sino la mitad. El gobierno ecuatoriano pondría el resto. Fue una propuesta visionaria, pero el resto del planeta no respondió y Correa dijo a la mierda. Y procedió a la extracción.
Brasil, que no tiene un plan del buen vivir, se ha convertido en la superpotencia de Sudamérica gracias a su política de extracción pero también a su industria ganadera, una industria que por cierto contribuye más al cambio climático que todas las demás juntas. Usted argumenta que las soluciones individuales no bastan pero es nuestro gusto cultural por la proteína animal -cuyo consumo hemos cuadruplicado en los últimos 70 años- el que produce más emisiones que los coches, los aviones y las fábricas juntos. ¿Por qué no ocupa más espacio en su libro?
Hay un poco en el libro sobre la agricultura industrial y agroética en mi libro y creo que algunos de los cálculos que se hacen alrededor del comsumo de carne tienen que ver con cómo se produce esa carne. El modelo que seguimos es sin duda un desastre. Pero creo que es una buena crítica del libro, creo que debería haber más en el libro sobre agricultura en general y la producción de carne en particular.
Pero no veo una dicotomía entre enfatizar la acción individual y las agendas políticas que creo que deberíamos conseguir. Porque la ganadería industrial está fuertemente subvencionada por el Estado. Si queremos solucionar eso, la respuesta no es convencer a todo el mundo de que se haga vegetariano sino tratar de eliminar los subsidios a esa industria. Creo que deberíamos cambiar nuestras estructuras alimentarias de la misma manera que vamos a cambiar nuestras estructuras energéticas.