Por Atilio A. Boron
07 de septiembre de 2020

El objetivo de las fake news no es informar ni educar a la ciudadanía, sino ejecutar una operación política que la predisponga en contra del gobierno. Imagen: Télam
En los últimos días el sicariato mediático destaca con bombos y platillos que la Argentina ya ocupa el 10 lugar mundial en el número de infectados. Se nota un perverso regocijo al ofrecer esa noticia porque, obvio, debilita al gobierno nacional. Pero hay algo más: una contradicción flagrante –e inmoral por lo irresponsable- pues junto con atemorizar a la población con esa estadística se la invita a que recupere sus libertades y retorne a la normalidad alterada por la “infectadura”.
07 de septiembre de 2020

El objetivo de las fake news no es informar ni educar a la ciudadanía, sino ejecutar una operación política que la predisponga en contra del gobierno. Imagen: Télam
En los últimos días el sicariato mediático destaca con bombos y platillos que la Argentina ya ocupa el 10 lugar mundial en el número de infectados. Se nota un perverso regocijo al ofrecer esa noticia porque, obvio, debilita al gobierno nacional. Pero hay algo más: una contradicción flagrante –e inmoral por lo irresponsable- pues junto con atemorizar a la población con esa estadística se la invita a que recupere sus libertades y retorne a la normalidad alterada por la “infectadura”.


