15 ago 2013

RE-LECTURA:La verdadera víctima del golpe militar en Egipto

La verdadera víctima del golpe militar en Egipto 05.07.2013 BERKELEY (IPS/Emad Mekay) - Después de que la junta militar de Egipto, armada, equipada y financiada por Estados Unidos, llevó a cabo su golpe de Estado contra el primer gobierno libremente elegido en la historia del país, habrá muchas víctimas Pero las principales no serán el derrocado presidente Mohammad Morsi ni los islamistas, que son buenos sobrevivientes por naturaleza. Serán la democracia y la fe popular en ella en todo el mundo. La víctima será la única oportunidad que tuvieron los egipcios de ser parte de este mundo en sus más de 5.000 años de historia En varias rondas de elecciones, los egipcios, jóvenes y viejos, habían mostrado al mundo su deseo de cambio y su esperanza, mientras hacían fila bajo el calor del desierto durante horas para intentar depositar sus votos y tener injerencia, por primera vez, en el futuro de su país
Mientras cubría la Primavera Árabe, vi mujeres jóvenes vestidas a la moda occidental, esperando para votar junto a otras cubiertas de pies a cabeza por el "neqab", prenda tradicional de las musulmanas.
El mensaje era: "Queremos democracia, no el régimen militar que nos controló durante 60 años". La ciudadanía votó una Constitución, un parlamento y un presidente, mientras el mundo observaba con sorpresa y admiración.
Luciendo su pobre vestimenta, el portero de mi edificio hizo fila junto a ricos propietarios del barrio. Un valor universal de igualdad, libertad y esperanza se percibía en el aire.
Morsi fue el presidente que llegó al gobierno con mucho menos que el usual y sospechoso 90 por ciento de los votos que suelen recibir tantos gobernantes árabes.
Pero en la noche del miércoles 3 vi cómo vehículos Humvee suministrados por Estados Unidos eran usados por las "fuerzas especiales" de Egipto mientras disparaban a civiles que protestaban contra el golpe militar en la plaza Nahda, fuera de la Universidad de El Cairo, donde hace unos años el presidente Barack Obama ofreció al mundo musulmán un discurso sobre la paz y el fin del terrorismo.
Los videos muestran a varios heridos, sangre y gente muriendo mientras dicen sus últimas palabras en pro de la libertad. Los militares respaldados por Estados Unidos intentaban dispersar a los partidarios de Morsi antes de lanzar una declaración formal del golpe de Estado.
En otro punto donde se congregaron partidarios de la democracia, Rabaa Al-Adawia, en el distrito cairota de Ciudad Nasr, los militares impusieron un estado de sitio que bloqueó incluso el paso de alimentos u otros suministros, obligando a sus habitantes a salir para obtenerlos, mientras francotiradores montaban guardia desde las azoteas, con la gente en la mira.
Mientras el general del ejército Abdel Fatah Al-Sissi, entrenado por Estados Unidos, prometía transparencia y libertad en su discurso del miércoles 3, en el que declaró el golpe, varios civiles sentados junto a él mostraban su apoyo a un régimen militar.
Pero, a medida que Al-Sissi hablaba, todos los canales de televisión que habían apoyado las elecciones y a Morsi eran clausurados simultáneamente, y varios de sus trabajadores arrestados, humillados y obligados a desfilar entre columnas de opositores alegres y de otros trabajadores de medios privados que apoyaron el golpe.
Las comunicaciones telefónicas se cortaron en el área donde estaban congregados los partidarios de Morsi, señal de qué clase de libertades esperan a Egipto.
Este fue el final trágico de la naciente democracia del país, y un pantallazo del futuro que tiene por delante bajo el mando de unas Fuerzas Armadas respaldadas por Occidente.
Pero, ¿quién quiere un regreso a un régimen militar brutal?
Bueno, mucha gente: civiles que esperan sacar provecho de un mandato militar y que están dispuestos a sacrificar la democracia y a darle un rostro civil al golpe en su propio beneficio.
Obviamente, los militares, que gozan de enormes beneficios financieros y de la libre propiedad de vastas y costosas tierras, de clubes sociales exclusivos y de descuentos en casi cada compra.
Ellos no quieren inspecciones a los sobornos que reciben por las exhorbitantes compras de armamentos. Ellos sacaron a sus partidarios a las calles.
La Iglesia Copta de Egipto, cada vez más militante, que controla a los cinco millones de cristianos del país y que a su vez poseen importantes intereses económicos, también quiere un regreso al gobierno militar. Y empujó a sus seguidores, en masa, a las calles.
Morsi y los islamistas habían introducido la idea de legislar para imponer controles sobre las finanzas de la Iglesia, medida que se topó con la fuerte oposición del clero cristiano. Al nuevo y controvertido papa copto Teodoro II le resultó muy fácil enviar a cientos de miles de sus feligreses a las calles para pedir el derrocamiento de Morsi y mezclar el reclamo con las quejas sobre la seguridad.
Hay también una conspiración de exmiembros del régimen de Hosni Mubarak (1981-2011) que no tienen estómago para un sistema de frenos y equilibrios. Además, la fuerza policial, que prosperó en base a asesinatos y que disfrutó de los beneficios del régimen, nunca se sintió cómoda con un cambio de régimen y una democracia.
Después de todo, a muchos de sus integrantes les aguardaban juicios por abusos a los derechos humanos.
Todos ellos protestaban contra Morsi, sin paciencia para esperar un cambio democrático.
Ciertamente hay otros pilares del régimen de Mubarak, como el gran imán de la mezquita Al-Azher, jeque Ahmed el-Tayeb, bastión del Islam sunita, cuyo rol fue siempre blanquear los abusos de dictadores como hechos justificables mediante la religión, a través de una serie de controvertidas "fatuas" (edictos religiosos). Él enfrentaba el fantasma de una eventual destitución bajo el gobierno de Morsi.
Otros que querían el regreso del régimen militar bajo una delgada máscara civil son los salafistas, que cuentan con respaldo de Arabia Saudita.
Este grupo religioso profesa la idea de "nunca disputar al gobernante en su gobierno" y se adhiere al lado conservador del Islam, de un modo muy similar al sistema religioso saudita, que da más importancia a la vestimenta que a la forma de gobierno de los musulmanes, y en colisión directa con la ideología de la Hermandad Musulmana, que promueve la participación política.
Todos ellos encontraron su punto de confluencia en un general del ejército ambicioso, pero poco conocido, que puso su mira en el gobierno de Egipto y planificó erradicar la Constitución, la legitimidad y las elecciones según su capricho.
Sin duda, Morsi y los islamistas cometieron muchos errores. El mandatario lo admitió en sus últimos discursos y prometió correcciones en su calidad de presidente democráticamente elegido.
La forma de resolver esos problemas debió haber sido a través de las urnas, y no mediante un golpe que ya es sangriento.  Ahora, la democracia se desangra.
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EEUU: Como se cae a pedazos la mentira del 9/11

EEUU: Como se cae a pedazos la mentira del 9/11 GIULIETTO CHIESA* – Las llamadas telefónicas supuestamente realizadas por los pasajeros desde los aviones secuestrados el 11 de septiembre de 2001 influyeron profundamente en el imaginario colectivo. Pero sirven además de base al relato sobre cómo se desarrollaron los hechos. Sin embargo, 12 años después, los expertos del 9/11 Consensus Panel han demostrado que esas llamados nunca existieron. Conforme a lo prometido, sigo informando a nuestros lectores sobre el desarrollo y avance de los trabajos del 9/11 Consensus Panel, en el que yo mismo figuro como miembro. Aprovecho por demás la ocasión para señalar la incorporación de dos nuevos miembros: Jonathan Cole, ingeniero civil, y Daniel Ganser, historiador, director del SIPER (Swiss Institute for Peace and Energy Research) y también profesor de la universidad de Saint-Gall y en la universidad de Basilea. El Panel se interesó esta vez por el extraordinario y extremadamente singular caso de las llamadas telefónicas realizadas desde 3 de los 4 aviones secuestrados en aquella trágica mañana. El meticuloso análisis de todas esas llamadas telefónicas permitió al Panel identificar no menos de 32 contradicciones, algunas de ellas imposibles de resolver, entre el relato proporcionado por las autoridades (que no han parado de contradecirse) y las pruebas documentales disponibles. Comencemos por recordar que durante 3 años, desde 2001 hasta 2004, las historias sobre las llamadas realizadas desde los aviones a través de teléfonos celulares han predominado en los recuentos publicados por los medios de prensa de Estados Unidos y del mundo entero. Han alimentado miles de artículos, libros y relatos. Esas llamadas son parte integrante de la historia del 11 de septiembre y nunca han sido verdaderamente cuestionadas. Incluso se hizo una película, sobre el vuelo UA 93, enteramente basada en algunas de esas llamadas telefónicas. Tanto el FBI como el tristemente célebre Informe de la Comisión sobre el 11/9, presentado en 2004, afirman oficialmente que se hicieron llamadas con teléfonos celulares desde 3 de los 4 aviones secuestrados. Dado que la credibilidad del Informe de la Comisión sobre el 11/9 se basa parcialmente en esos relatos, es evidente que si tales llamadas telefónicas dejan de ser creíbles el informe también deja de serlo. Así que el 9/11 Consensus Panel se dio precisamente a la tarea de verificar esa parte de la historia. No alcanzaría el espacio aquí para retomar todos los detalles de las llamadas (Todd Beamer desde el vuelo UA 93; Barbara Olson desde el AA 77; Peter Hanson desde el UA 175; Jeremy Glick y Mark Bingham desde el UA 93; Renee May, aeromoza del vuelo AA 77; Brian Sweeney desde el UA 175; Thomas E. Burnett y sus 4 llamadas desde el vuelo UA 93; Sandra Bradshaw, aeromoza del vuelo UA 93; Elizabeth Wainio y Mario Britton desde el UA 93), un total de 35 llamadas telefónicas. Sólo me detendré aquí en dos protagonistas de esas llamadas telefónicas. Los lectores deseosos verificar las fuentes de nuestras conclusiones pueden hacerlo consultando el sitio web consensus911.org. El primero es Todd Beamer, quien –según la historia contada por los medios de prensa– lanzó la famosa frase «Let’s Roll!», grito de guerra que supuestamente dio inicio a la rebelión de los pasajeros del vuelo UA 93. Según Lisa Jefferson, la operadora telefónica que recibió la llamada, Beamer le pareció asombrosamente sereno, dadas las circunstancias. Tanto que la señora Jefferson declaró al FBI que pensó por un momento que se trataba de una llamada falsa (crank call), sobre todo por el carácter tan «metódico y racional» de su interlocutor en una situación en la que se hallaba «a punto de morir». La llamada duró unos 13 minutos, algo relativamente singular ya que en aquellas condiciones excepcionales y dado el enorme número de llamadas recibidas en las centrales [aquella mañana] las comunicaciones eran a menudo cortadas. Pero lo más extraño –también según el testimonio de Lisa Jefferson al FBI– es que la línea telefónica se mantuvo conectada durante 15 minutos después de haberse estrellado el avión. Hay que agregar que Beamer se mantuvo hablando por teléfono por no menos de 13 minutos con 2 operadoras diferentes y cuando Jefferson le propuso comunicarlo con su mujer –Lisa, embarazada de su tercer hijo que debía nacer en enero– [Beamer] le contestó: «No, no. No quiero preocuparla sin razón.» Y después agregó: «Sólo quiero hablar con alguien para que sepa lo que está pasando aquí», como si no tuviese ningún amigo o pariente con quien hablar. La otra operadora, Phyllis Johnson, no parece haber sido interrogada por el FBI y no existe finalmente ningún elemento que permita comprobar con certeza que la persona que habló con las dos operadoras era realmente Todd Beamer. La llamada no fue grabada, ni por las dos operadoras ni por el AOSC (Airphone Operations Surveillance Center). ¿Qué se puede deducir de todo esto? Las interrogantes son innumerables. Pero agregaré ahora otra más, que me parece más decisiva aún que todas las mencionadas hasta este momento. El 29 de septiembre de 2001, Verizon (el operador telefónico del teléfono celular de Beamer) entregó al FBI la lista detallada de las llamadas, que demuestra que desde ese teléfono se hicieron 18 llamadas después (así mismo, después) del estrellamiento del vuelo UA 93, o sea después de las 10:03 horas de la mañana del 11 de septiembre de 2001. ¿Qué podemos deducir de ello? La hipótesis más plausible es aquel teléfono celular no estaba a bordo del vuelo UA 93 con Todd Beamer… o que el avión que se estrelló en Pennsylvania no era el vuelo UA 93. Ante toda esta serie de preguntas sin respuestas, el FBI no tuvo más remedio que recurrir (basándose ya únicamente en la fe del juramento) a una nueva versión. Lo cual sucedió en 2006, durante el juicio contra Zacarias Mussawi. El FBI dijo entonces que ninguna de las llamadas, con excepción de 2, habían sido realizadas con teléfonos celulares y que las 2 únicas llamadas realizadas con ese tipo de aparatos se habían producido simultáneamente, a las 9 horas 58 minutos, desde el vuelo UA 93, realizadas por 2 miembros de la tripulación, E. Felt y Cee Cee Lyle. Las 2 llamadas fueron [según el FBI] realizadas desde los baños del avión en momentos en que este volaba a 5 000 pies de altitud (unos 1 500 metros), o sea desde una altura relativamente compatible con las posibilidades técnicas de las comunicaciones telefónicas celulares en 2001. Pero hay otro problema. Esas 2 llamadas tampoco pueden haberse realizado con teléfonos celulares. A pesar del profundo examen al que fue sometida la lista de llamadas de los celulares de todos los pasajeros y miembros de la tripulación de ese vuelo, no se encontró el menor indicio de una llamada realizada a la 9 horas y 58 minutos, ni ninguna especificación de la duración de tales llamadas, ni por lo tanto ninguna huella de los números supuestamente llamados. Conclusión: Todas las historias que mencionan llamadas realizadas con teléfonos celulares desde los aviones son falsas. Esas llamadas nunca existieron. Pero veamos las llamadas telefónicas más sensaciones (en el sentido de que causaron sensación en el mundo entero, provocando así gran emoción): las llamadas de Bárbara Olson, célebre presentadora de la CNN, que se hallaba a bordo del vuelo AA 77. Según el testimonio de su marido, Theodore Olson (no olvidemos que este último era entonces secretario de Justicia de Estados Unidos), Bárbara lo llamó 2 veces, casi una hora antes de que el avión se estrellara contra el Pentágono. CNN fue el primer medio en anunciarlo. Ted Olson fue muy claro: su mujer lo había llamado a través de su teléfono celular… Hay que señalar que las llamadas de Bárbara Olson son las únicas que hacen referencia al armamento de los terroristas (cortapapeles) y que las revelaciones de Ted Olson fueron por lo tanto cruciales en la reconstrucción de los hechos. Incluso puede decirse que ese relato constituye uno de los pilares de la versión oficial. El problema es que, posteriormente, Ted Olson cambió de versión varias veces. La versión del FBI señala, sin embargo, que la primera llamada duró «alrededor de un minuto». En el Larry King Show, Olson declara también que la segunda llamada había durado «dos, tres, quizás cuatro minutos». Hay al menos 4 problemas que ponen en duda lo que cuenta Ted Olson. El primero viene del propio FBI, que declaró firmemente en 2004: «Todas las llamadas [realizadas] desde el vuelo AA 77 se hicieron a través del sistema telefónico del avión.» Entonces, ¿mintió Olson? Desgraciadamente, el FBI también mintió. En 2006, un agente de American Airlines declaró (en el juicio contra Mussawi) «que ningún Boeing 757 disponía de teléfonos de asiento, incluso desde mucho antes del 11 de septiembre de 2001. Los pasajeros del vuelo AA 77 utilizaron sus teléfonos celulares.» Otro elemento viene a confirmar esa declaración. Se trata del manual de mantenimiento del Boeing 757, con fecha del 28 de enero de 2001: «El sistema telefónico para pasajeros fue desactivado en aplicación de la directiva Eco FO878.» Otros elementos confirman igualmente que no había en los aviones teléfonos para uso de los pasajeros. Por muy asombroso que pueda parecer, el hecho es que no existe ningún elemento objetivo que permita demostrar la existencia de alguna llamada de Bárbara Olson aquella mañana. No existe del lado del operador telefónico, como tampoco existe del lado del propio Departamento de Justicia (donde se hallaba su marido), ni tampoco en los datos sobre el movimiento del teléfono celular de la periodista. Pero este enredo no para ahí. Un informe del FBI (hecho público durante el juicio contra Mussawi, en 2006) destruye definitivamente la historia de Tel Olson. Según ese informe, hubo una sola llamada (y no 2) proveniente de Bárbara y esa llamada duró… «0 segundos». En otras palabras, no se estableció la comunicación. Así que Bárbara no pudo describir nada. Y todavía no hemos mencionado lo inverosímil de toda la historia, en la que 60 pasajeros, entre los que se hallaba uno llamado Charles Burlingame, levantador de pesas y ex boxeador, son rechazados hacia la cola del avión por dos secuestradores más bien enclenques (al menos según el relato de Ted Olson, quien a su vez decía lo que le había dicho su mujer) mientras que los otros dos secuestradores se mantenían encerrados en la cabina de pilotaje. Conclusión: ¿Mintió Ted Olson? No se puede descartar que le hayan llegado llamadas provenientes de su mujer. Pero lo que consta en las actas judiciales hace pensar que tales llamadas no podían venir del vuelo AA 77. Y, por lo tanto, toda reconstrucción está falseada. Alguien la inventó. Si realmente existieron tales llamadas telefónicas, el hecho es que no fueron realizadas desde los aviones. Y si no se hicieron desde los aviones, ¿quién las hizo? ¿Y con qué objetivo? Cuando reclamamos que se haga una verdadera investigación, en la que se llame a declarar bajo juramento a todos los protagonistas aún vivos, estamos reclamando algo simplemente lógico y evidente. Pero lo evidente nunca se tiene en cuenta cuando se habla del 11 de septiembre. Así que tendremos que proseguir nuestra propia investigación. *Giulietto Chiesa, periodista, fue corresponsal de El Manifesto y de Avvenimenti, colaboró con múltiples emisoras de radio y televisión en Italia, Suiza, el Reino Unido, Rusia y el Vaticano. Autor de diversos títulos, su trabajo se ha centrado en la disolución de la URSS y en el imperialismo estadounidense. Comprometido en la lucha contra la participación de Italia en la invasión a Irak. En 2004, fue electo miembro del Parlamento Europeo (alianza de demócratas y liberales). Fuente: Megachip (Italia) Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Christophe

14 ago 2013

OPINION: ¿PARA QUÉ SIRVE EL VOTO POPULAR?

¿PARA QUÉ SIRVE EL VOTO POPULAR? Los Políticos Como Empleados Corruptos del Poder Económico Manuel Freytas, (IAR Noticias) 15-Abril-2013 Al amparo de la representatividad institucional que les otorga el "voto popular" el político construye su propio negocio capitalista, haciendo lobby y gerenciando la "cosa pública" para los poderes económicos y financieros que controlan y se reparten áreas de influencia en el Estado Capitalista. ¿Cómo funciona esa estructura políticos-dueños del poder real, que la prensa del sistema oculta? Por encima del poder político, se sitúa una supra-poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un trípode: las grandes cámaras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicación. El político es solo la expresión gerencial de ése poder Las mayorías, alienadas y embrutecidas por el descerebramiento mediático, creen habitualmente que "el poder" son los presidentes y gobiernos de turno. En ésta concepción masificada, alimentada por los propios analistas de la prensa convencional, un "Presidente" es algo así como una entidad supra independiente, que toma decisiones autónomas por encima de la trama estructural del Poder económico y empresarial. En sus análisis (y así como hacen desaparecer la dinámica de la relaciones capitalistas) los comunicadores del sistema presentan un escenario de conflictos cuyo eje, solo pasa por las competencias y "las guerras" entre políticos y partidos Éste enfrentamiento entre políticos con otros políticos por el posicionamiento electoral por un lado, y las peleas del gobierno de turno con la "oposición" por otro, nunca se asocia con el establishment económico (el poder detrás del trono) y marca la dinámica de la "información" que a diario consumen las mayorías Por lo tanto, para el nivel promedio estadístico masivo (incluidos los intelectuales) el poder de decisión es un área de exclusiva competencia de la "clase política" y del gobierno de turno, perpetua lucha por el sillón presidencial y por el resto de los gobiernos provinciales y comunales y sus áreas legislativas. Y aquí se produce la primera distorsión reduccionista: la estructura gerencial (los políticos) es confundida con los patrones (el poder empresarial) que controla el Estado capitalista y todo el sistema económico productivo Lo que la prensa (tanto en los países centrales como dependientes) presenta como guerra de los políticos en el poder, es en realidad una guerra de los grupos económicos por los mercados y por un mayor posicionamiento en las áreas de decisiones del Estado capitalista En éste juego, los políticos son solo intermediarios institucionales de ésta guerra, tomando posiciones según su vinculación dentro de la red empresarial para la cual prestan servicios como "lobbystas" en los niveles gubernamentales, legislativos y judiciales En el Ejecutivo nacional, en los gobiernos provinciales y comunales y en las cámaras del Congreso, los políticos son solo la polea de transmisión (y de ejecución) de los intereses de los grandes grupos económicos, que se reparten el comercio interior, el exterior y toda la estructura económica productiva del país O sea que, la función específica de la "clase política" no es la de detentar el poder de decisión económica (el poder real del estado capitalista) sino la de cumplir funciones gerenciales (cuando están en puestos gubernamentales) o de hacer lobbys (impulsar leyes favorables a sus representados) cuando están en la cámaras legislativas Para que esto se entienda mejor: todo el desarrollo de la carrera de un político (sin excepción a la regla) está marcado por su condición de lobbysta de algún grupo económico. La relación empieza cuando inicia su carrera en el escalón más bajo de la pirámide política, pasando por distintos puestos, desde concejal, diputado, senador, intendente, gobernador hasta Presidente, según la suerte que le toque en el negocio Las empresas y bancos pagan de dos maneras por los "servicios" institucionales de un político: financian sus campañas y lo habilitan con un porcentaje de los contratos que consiguen con el Estado Si llegan a los puestos más altos (presidente, gobernador o intendente) sirven al poder colocando a los operadores de los grupos económicos, como funcionarios o asesores claves en los gabinetes gubernamentales. Esta dinámica es la que permite a los políticos, transformar el gerenciamiento de "cosa pública" en una empresa comercial paralela, realizada con el control del Estado. Esta actividad capitalista privada (ejecutada con el Estado como herramienta) es lo que le permite al político convertirse en un próspero millonario, y manejar cuentas secretas en los paraísos fiscales O sea que, al amparo de la representatividad institucional que le otorga el voto popular, el político construye su propio negocio capitalista, haciendo lobby y gerenciando la "cosa pública" para los pulpos económicos y financieros que controlan y se reparten áreas de influencia en el Estado capitalista Si las mayorías tomaran conciencia de esta macro-estafa con el Estado, dejarían de legitimar a los políticos con su voto en la urna Y eso no sucede por una sencilla razón: los medios de comunicación (guardianes y protectores del sistema) imponen y nivelan la idea de que si la gente no vota, se puede ingresar al caos y al "vacío de poder" Lo que no tiene ningún sustento lógico, dado que el Estado de las Corporaciones Económicas funciona al margen del formalismo de las instituciones, que le otorgan "barniz democrática" al macro-robo capitalista de trabajo social y de recursos naturales, donde el "voto popular" solo cumple el papel de legitimación social de la estafa institucionalizada con las elecciones y la participación masiva. El poder oculto Los que toman las decisiones estratégicas (a través de los políticos) son los factores del poder económico que hacen lobby de presión e influencia sobre el gobierno y los parlamentos. Esta estrategia (de presentar al gerente como si fuera el patrón) está orientada a hacer desaparecer la estructura del poder real, que controla los hilos del Estado por encima de los gobiernos y los sistemas parlamentarios y jurídicos Por encima del poder político, se sitúa un supra-poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un trípode: las grandes cámaras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicación. Las embajadas extranjeras (principalmente la de EEUU y la UE) cumplen función de "lobbystas" de sus bancos y empresas en el país que se encuentren. Las grandes cámaras empresariales, a su vez, nuclean a los grandes bancos y empresas multinacionales, que mantienen la hegemonía y el control de toda la actividad económico-productiva, manejando a su vez el mercado interno y el comercio exterior (las áreas claves de la economía) Los grandes consorcios mediáticos (aparte de integrar el sistema como una corporación más) son ultra-dependientes de los grandes bancos y empresas, que pautan el grueso de su facturación con la publicidad comercial. A su vez, presionan al gobierno nacional y a los departamentales-provinciales para el otorgamiento de la publicidad institucional del Estado, que complementa su facturación y su rentabilidad por ingresos publicitarios Este trípode estratégico constituido por las embajadas (el poder imperial trasnacional), las grandes cámaras empresariales (el poder económico) y los consorcios de la comunicación (El poder mediático) constituye el centro del poder estratégico que controla al Estado capitalista, tanto en los países centrales como en los de la periferia dependiente. Cuando la prensa otorga (a través de la información) el poder de decisión a los políticos y a los gobiernos de turno, lo que hace es dificultar el comprender de como son las cosas, y sacar el poder real de la vista de las mayorías Y hay una explicación de fondo: los políticos no son nada más que un fusible. Además de su función gerencial al servicio de los grandes grupos económicos, están para preservar el anonimato de los centros de decisión que controlan el poder real. enviado por MANUEL CASTELO posta - postaporteñ@ 1008 - 2013-08-11