22 oct 2014

Sí, votaré al Frente

Por: Miguel Soler Roca
Mate Amargo me invita a explicar mi voto del 26 de octubre próximo. Lo hago con gusto y ánimo constructivo.

Desde la fundación del Frente Amplio (FA) soy votante de esta coalición. Durante largo tiempo, en cada elección tuve que viajar desde Barcelona a Montevideo para poder cumplir no solo con la obligación constitucional de hacerlo sino para sentirme parte activa de un pueblo que aspira a un profundo cambio en muchos aspectos de la vida nacional.
Y aquí arranco con una de las razones de mi voto de ahora. Viven en el extranjero millares de uruguayos como resultado de la diáspora a que obligó la dictadura o de las penurias económicas que durante los años de crisis afectaron a las familias uruguayas. El FA ha hecho propuestas en el Parlamento para habilitar el voto consular de nuestros compatriotas en el extranjero. Sin éxito, pues los demás partidos no aportan los votos necesarios. Saben que la mayoría de quienes viven fuera del país son frentistas. Para que esta inicua situación sea pronto superada, votaré al FA.
 
Ahora, desde 2010, radico en Montevideo. No estoy afiliado a ningún partido político. Me considero un frentista independiente y desde esta posición he colaborado y seguiré haciéndolo con el FA. Sigo con interés la vida política nacional, con estima y respeto por el tremendo esfuerzo que multitud de dirigentes, funcionarios, ciudadanas y ciudadanos vienen realizando por cumplir los compromisos contraídos a favor del cambio que el país requiere. No se dirá que ellos constituyen una generación perdida (como hemos tenido tantas otras en el pasado) sino una generación que goza haciendo avanzar al país y soporta, a veces con sufrimiento, la crítica no siempre justificada, la calumnia, la indiferencia, la leguleyería capciosa, la ingratitud.
 
Nada de esto es nuevo para mí. Con más de noventa años encima, lo he visto repetidas veces en América Latina. Los pueblos, cansados de esperar el fin de la explotación, se levantan sea pacíficamente, sea apelando a la rebeldía violenta, y echan los cimientos de nuevas sociedades, imponiendo modelos portadores de justicia social y, desgraciadamente muchas veces, cayendo pronto de nuevo en la subordinación al poder extranjero o a las oligarquías nacionales, siempre sobrevivientes. Son movimientos históricos pendulares, que solo aportan mayor justicia y bienestar cuando las masas se organizan, se politizan, avanzan lo más posible, con altos niveles de conciencia, responsabilidad y autocrítica. No doy nombres de unos y otros países, todos los tenemos presentes.
 
He aprendido la condición efímera de muchos progresos, el costo que siempre tiene la implantación de la justicia, la imperiosa necesidad de acompañar con acciones la consigna apenas declarativa, cuando no resignada: “la lucha continúa”. 
 
Mi conclusión es que gobernar para todos en la paz y la justicia es siempre difícil y que el FA constituye desde hace cuarenta años la fuerza política que más ha hecho en nuestro país por plasmar en realidades ese objetivo. Tengo muy presente la larga lista de obras, leyes, normativas, cambios en que hemos participado durante estos diez últimos años. Tampoco es corta la relación de dificultades, errores y tropiezos con que nos hemos enfrentado, en parte por la maltrecha herencia que nos dejaron los gobiernos precedentes, en parte por la inexperiencia en el ejercicio del poder, nunca – escribo desde mi propia convicción -  con la dolosa intención de medrar en beneficio personal o en perjuicio de la causa del pueblo. Mi balance general de los dos períodos gubernamentales a cargo del FA es, pues, francamente positivo.
 
Me parece una razón importante y suficiente para poner en la urna mis votos como frentista y, de paso, para negarme categóricamente a respaldar la propuesta de baja de la edad de imputabilidad de los menores. Es necesario que en los años próximos nos apliquemos a profundizar lo realizado y a aventurarnos en lo soñado. El camino para ello es votar al Frente.
 
Una última consideración: mi profesión es el magisterio. Votaré al FA, también, por ser maestro y esto requiere alguna explicación. 
 
El quehacer educativo está asociado, en general, a la idea de cambio. No educamos a nuestra juventud para perpetuar el statuquo, con sus ingredientes de injusticia, dolor, desigualdad, desencanto. Por el contrario, la acción educadora (que hoy resulta en Uruguay obligatoria para todos desde los 4 a los 18 años de edad) ha de proponerse suscitar en los alumnos el deseo de conocer la realidad nacional e internacional, interpretarla y contribuir a transformarla. No educamos para formar una fuerza de trabajo que se incorpore a una sociedad que produce y consume en beneficio ajeno, sino para hacer de cada niño un ciudadano consciente y crítico, un participante lúcido y éticamente bien equipado, que participe en la tarea pendiente de suprimir todos los obstáculos que hoy todavía frenan la felicidad humana. 
 
Es en las Bases Programáticas del FA que encuentro una visión humanista de la educación, la apertura hacia la continuación del grande y constante debate acerca de los cambios que es necesario introducir en la educación, rechazando la mercantilización, la privatización, la estandarización, la subordinación a fines puramente económicos de la labor educativa.
 
Votaré, pues, al Frente Amplio, como maestro, y extiendo una invitación a mis colegas a vivir la elección desde esta perspectiva filosófica, política y educacional y a sumarse a la gran mayoría de los trabajadores de la educación que votaremos al Frente Amplio.
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Movilización global para pedir aparición con vida de estudiantes mexicanos


22.10.2014

MÉXICO (Uypress) — Organizaciones de derechos humanos, sociales y de izquierda se movilizan este miércoles 22 en todo México y a nivel global exigiendo la “presentación con vida” de 43 estudiantes que desaparecieron de manera forzosa hace casi un mes. El gobierno ofrece recompensa monetaria para quien aporte datos y ayude a localizar a los jóvenes.


Desde el 26 de setiembre nada se sabe de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural "Isidro Burgos" de Ayotzinapa, en el estado mexicano de Guerrero. Policías comunitarios, familiares, amigos y vecinos los buscan, mientras siguen abriendo fosas comunes clandestinas que descubren las huellas que el crimen organizado fue dejando en estos años en que México se ha vuelto un "narcoestado".
La Procuraduría General de la República ofrece desde este lunes 1.5 millones de pesos mexicanos (unos 600.000 dólares) para quien dé información que contribuya a localizar a los 43 jóvenes que desaparecieron en manos de policías municipales durante una movilización en Iguala, el pasado 26 de setiembre.
La dependencia federal publicó un desplegado en los medios de comunicación mexicanos en el que ofrece la mencionada cantidad para la o las personas que otorguen información que lleve a la detención de los responsables.
Hasta el momento, unas 50 personas permanecen detenidas en el marco de la investigación; entre ellos, 36 policías municipales, el resto son del grupo criminal denominado Guerreros Unidos.
Mientras el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) continúa analizando el rastro de ADN en los huesos de 28 cadáveres calcinados que fueron hallados en una fosa común al pie de un cerro de Pueblo Viejo, la Procuraduría se contradice y el padre Solalinde afirma que los 43 estudiantes fueron calcinados al norte de Guerrero.
La PGR había descartado hace 10 días que los restos de esos 28 cuerpos NN fueran al menos 17 de los estudiantes desaparecidos, según habían confesado dos sicarios de Guerreros Unidos. El EAAF enseguida aclaró que no podían hacer esta afirmación porque restaban entre dos y tres semanas para tener resultados más definitivos para determinar la identidad de los restos.
A comienzos de esta semana, la Procuraduría desistió de ser tan taxativa respecto a descartar que no se trate de los cadáveres de los jóvenes; mientras que el padre Alejandro Solalinde -conocido por su ayuda a migrantes en la frontera México-Guatemala-, sostuvo, en base a testigos que le hablaron en confianza, que a los estudiantes los asesinaron, quemándolos vivos.
El sacerdote declaró a la agencia Nóvosti el viernes 17: "Estaban heridos, y así como estaban heridos, los quemaron vivos, les pusieron diésel. Eso se va a saber, dicen que hasta les pusieron madera, algunos de ellos estaban vivos... La primera información directa la tuve el domingo pasado. La segunda la tuve ayer, en la Ciudad de México. Lo primero que supe es que hay testigos, pero tienen miedo de hablar, son testigos de los mismos policías... Siempre hay alguien que tiene conciencia; pero si hablan temen que los vayan a matar. Dicen que a unos jóvenes los quemaron vivos y los mataron", describió.
El fin de semana, Solalinde habló con más medios y reforzó sus declaraciones. Además, sostuvo que "no es simulando, hay que decírselo al gobierno, no es simulando la realidad, tapando el sol con un dedo, manejando políticamente la tragedia como se van a solucionar las cosas".
Este lunes, en entrevista para Noticias MVS, el religioso agregó: "La gente (testigos) tiene miedo, pero aseguran que todos los 43 fueron llevados, algunos heridos, los hicieron caminar hasta un lugar donde sucedió eso... habría varias fosas donde los colocaron... les pusieron diesel y los quemaron".
"La primera información que me dieron fueron que algunos (fueron quemados) en el curso de la semana, ayer mismo (domingo), me dijeron que no eran unos cuantos, fueron todos", indicó.
Este miércoles 22 se espera una nueva gran movilización, ya que en las últimas semanas se ha obtenido la solidaridad de diversos movimientos estudiantiles, campesinos, obreros e intelectuales que denuncian este hecho como parte de la violencia institucional que se vive en México desde hace años.
El lunes, el fundador de la casa de migrantes Hermanos en el Camino afirmó que cuatro testigos acudieron a él y al menos uno fue presencial del supuesto asesinato de los 43 jóvenes de Ayotzinapa.
El sacerdote afirmó que no revelará la identidad de los testigos, ya que sus vidas "corren peligro" y añadió que móvil de la desaparición de los 43 normalistas fue "político" por tener "ideas contrarias al gobierno" y se trata de un "acto de represión".
El padre Solalinde lo dijo afuera de la Procuraduría General de la República, donde acudió a rendir su declaración, pero no fue recibido por el personal.

Conmemoran cuatro años del asesinato del joven militante Mariano Ferreyra

A cuatro años del asesinato de Mariano Ferreyra por parte de una patota de la Unión Ferroviaria (UF), se realizaron ayer distintos actos para recordar al joven militante del Partido Obrero (PO)

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. Por la mañana, la Legislatura porteña colocó una placa en su memoria durante un acto del que participó su hermano, el legislador Pablo Ferreyra, y por la tarde fue el PO el que realizó actividades culturales para homenajearlo.
El 20 de octubre de 2010, Mariano acompañó a un grupo de tercerizados para reclamar por la incorporación a planta permanente de la ex línea Roca. Fueron emboscados a los tiros por una patota que respondía al entonces secretario general de la UF, José Pedraza. Mariano fue atacado en la esquina de las calles Luján y Perdriel. En esa intersección, ayer la Legislatura de la Ciudad colocó una placa que lo recuerda como “militante del Partido Obrero, asesinado por luchas contra la tercerización y por la dignidad de los trabajadores y las trabajadoras”. Al frente del acto estuvo su hermano. “Este homenaje tiene que aportar a la interpelación de la memoria y al mismo tiempo, debe servir para balancear las deudas pendientes y las conquistas conseguidas en estos años”, expresó el legislador Alternativa Popular.
También destacó como un avance “la justicia rápida y firme” en el juicio oral por el que fueron condenados Pedraza, Juan Carlos Fernández, Cristian Favale y Gabriel Sánchez como responsables por el asesinato de su hermano.
Finalmente, describió a su hermano como “un militante que luchó por los derechos de los trabajadores contra un dispositivo que afecta los derechos laborales, como es la tercerización”, y aseguró que el reconocimiento es “un logro de todas las organizaciones, de la movilización popular y de los familiares”.
En el acto estuvieron presentes los diputados nacionales Andrés Larroque y Leonardo Grosso, Nora Cortiña, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y el periodista Horacio Verbitsky, del CELS, así como varios legisladores porteños.
El Partido Obrero realizó un homenaje en el barrio de Barracas con diversas actividades culturales. El cierre estuvo a cargo de Jorge Altamira, quien señaló que “el asesinato de Mariano Ferreyra fue un crimen político contra la clase obrera”, y cuestionó que a cuatro años del hecho “el kirchnerismo sigue gobernando con la burocracia sindical y sus patotas”.  Por último, Altamira sostuvo que “la tercerización del trabajo se ha intensificado”, y concluyó: “El verdadero homenaje a Mariano Ferreyra es continuar la lucha por los objetivos que él peleó en vida.”
Un poco más temprano, la municipalidad de Avellaneda cambió oficialmente de nombre a la Avenida Coronel Bosch por el de Mariano Ferreyra. Tras la inauguración de un mural, se realizó un festival solidario del que participaron artistas como Palo Pandolfo, Onda Vaga, Acorazado Potemkin, Cuino Scornik y La Joven Guarrior, entre otros.

Argentina: revelan documentos que evidencian los vínculos entre el gobierno español de transición y el dictador Videla

El diario español Público aseguró que “los archivos demuestran que el rey Juan Carlos fue el encargado de facilitar los acuerdos” entre el gobierno de Adolfo Suárez y los dictadores argentinos. Promesas a banqueros, medallas y apoyos mutuos.


Respaldos y acuerdos comerciales

La última dictadura cívico-militar, el gobierno español de Adolfo Suárez y la monarquía de Juan Carlos I mantuvieron excelentes relaciones durante los años en los que en la Argentina reinó el terrorismo de Estado. Una batería de documentos confidenciales difundidos ayer por la prensa española así lo certifican: los genocidas argentinos lograron entablar con España no sólo “lazos de amistad”, que incluyeron intercambio de medallas, felicitaciones y apoyos en negociaciones internacionales –en trámites crediticios o conflictos territoriales–, sino también cerrar acuerdos comerciales y financieros por cientos de millones de dólares.
La información fue difundida por el periodista Danilo Albín en el periódico español Público. “Los acuerdos comerciales de 1976 son un claro ejemplo de las excelentes relaciones que existían entre ambos países”, analizó en diálogo con Página/12.
Albín aseguró en Público que “los archivos demuestran que el rey Juan Carlos fue el encargado de facilitar los acuerdos entre la España de la transición –Suárez fue el primer presidente tras la larga y sangrienta dictadura de Francisco Franco– y la Argentina de los vuelos de la muerte”. Según el periodista, el monarca se reunió con el embajador de la Primera Junta Militar en Madrid, Leandro Enrique Anaya, el 1º de julio de 1976, a quien le prometió que el ministro de Economía de la dictadura José Alfredo Martínez de Hoz “tendría la mejor acogida y disposición de banqueros, inversores e industriales, para concurrir al encauzamiento y solución de los problemas que pudieran plantearse y/o proponerse” durante su visita a la tierra europea. Cuatro días después, España mostraba la primera carta: retomaba la compra de carne argentina con una partida que a la Argentina le significó 3,8 millones de dólares.
Martínez de Hoz llegó tan sólo unas semanas después: en 48 horas “pudo moverse con total libertad por los despachos más importantes e influyentes del país”, valora Público. Además de ver al rey, Martínez de Hoz prometió a varios banqueros, como el titular del Banco de España, Luis Coronel de Palma, el del otrora Banco Central Alfonso Escámez y su par del Santander, Emilio Botín. A estos últimos les prometió, y cumplió, devolver las sucursales que el ex presidente Héctor Cámpora había expropiado.
El resultado de esos coqueteos quedó plasmado en un documento confidencial firmado por Martínez de Hoz y el ministro de Comercio español José Lladó, designado por Suárez para la negociación, en Buenos Aires, en diciembre de 1976. De acuerdo con ese documento, ambos países acordaron “poner en práctica un programa de cooperación económica y financiera”. Argentina le compraría a España “bienes de equipo, barcos de características especiales, dragas y otros elementos flotantes, así como equipos de carga y descarga para puertos, locomotoras y demás material ferroviario, y otros equipos y plantas industriales” por 290 millones de dólares. ¿Con qué dinero? El Banco Exterior de España estableció “una línea especial de crédito” que permitiría “amparar compras argentinas por un valor máximo de 150 millones de dólares”. El resto del dinero se cubriría con “un crédito en condiciones concesionarias por valor de 50 millones de dólares”. “Parte de este crédito –añade el documento reservado– será utilizado para colaborar en el desarrollo de la industria naval argentina.”
Hay más papeles que certifican que las relaciones comerciales continuaron: de acuerdo con distintos informes elaborados por la Embajada de Argentina en España, el vínculo en 1977 “ha mantenido, en general, una tendencia creciente, que se ha producido por el aumento conjunto de las importaciones y exportaciones españolas a nuestro país”. Sin embargo, la evaluación que esa misma dependencia argentina realizó años más tarde fue bastante menos optimista. “España hizo su negocio sin otorgar ninguna concesión”, sentenció en abril de 1983, plena decadencia del terrorismo de Estado, el consejero comercial de la embajada, Sebastián Iturrioz.
A los abrazos
“Durante los siete años que duró el sangriento régimen cívico-militar argentino, las autoridades de Buenos Aires y Madrid intercambiaron todo tipo de medallas, apoyos y regalos”, apunta Público. La monarquía española “condecoró” a 23 militares argentinos. Antonio Vañek, uno de los genocidas responsables del centro clandestino que funcionó en la ESMA, fue uno de los reconocidos.
Pero no sólo intercambiaron medallas –la Argentina genocida también condecoró a miembros de la dictadura de Franco–, sino también apoyos en organismos internacionales para negociaciones crediticias o territoriales. En junio de 1976, España pidió formalmente por Argentina en el Consejo Internacional de Economías Regionales y en noviembre siguiente fue a la Asamblea General de la ONU con instrucciones de “prestar decidido apoyo a la reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas”.

La impresionante contribución de Cuba en la lucha contra el Ébola

Diario The New York Times, EEUU

cuba ayuda en ebola


Cuba es una isla pobre y relativamente aislada. Queda a más de 7,000 kilómetros de los países africanos donde el ébola se está esparciendo a un ritmo alarmante. Sin embargo, debido a su compromiso de desplazar a cientos de médicos y enfermeros al eje de la pandemia, Cuba podría terminar jugando el papel más destacado entre las naciones que están trabajando para refrenar la propagación del virus.
La enorme contribución de Cuba, sin duda, forma parte de sus esfuerzos por mejorar su estatus en el escenario mundial. Aún así, debe ser aplaudida e imitada.
El pánico que ha generado la epidemia alrededor del mundo no ha producido una respuesta adecuada por parte de las naciones que tienen la capacidad de contribuir. Aunque Estados Unidos y otros países han ofrecido su disposición a contribuir dinero, únicamente Cuba y unas pocas organizaciones no gubernamentales están proporcionando lo que se necesita con mayor urgencia: profesionales médicos dispuestos a atender pacientes.
Los médicos en África occidental necesitan urgentemente apoyo internacional para construir centros de aislamiento y poner en práctica mejores mecanismos para diagnosticar pacientes, antes de que desarrollen síntomas avanzados. Más de 400 profesionales médicos han sido infectados y, aproximadamente, 4,450 pacientes han muerto. Dado que se han diagnosticado unos pocos casos en Estados Unidos y Europa, las autoridades médicas temen que el virus pronto podría volverse una crisis mundial.
Es lamentable que Washington, el principal contribuyente financiero a la lucha contra el ébola, no tenga vínculos diplomáticos con La Habana, dado que Cuba podría terminar desempeñando la labor más vital. En este caso, la enemistad tiene repercusiones de vida o muerte, ya que las dos capitales no tienen mecanismos para coordinar sus esfuerzos a alto nivel.
Para la administración Obama, este dilema tiene que enfatizar la idea de que los frutos de normalizar la relación con Cuba conlleva muchos más beneficios que riesgos.
De los extranjeros que trabajan en África occidental, los médicos cubanos van a estar entre los más expuestos y, es muy posible, que algunos contraigan el virus. La Organización Mundial de la Salud está coordinando la labor de los médicos, pero no está claro cómo manejaría la atención y el traslado de aquellos que llegaran a enfermarse. Para transportar pacientes con ébola se necesitan equipos de expertos y aviones equipados con cabinas de aislamiento. La mayoría de compañías de seguros han dicho que no están dispuestas a trasladar pacientes con ébola.
El Secretario de Estado John F. Kerry elogió el viernes el “coraje de todo profesional médico que está asumiendo este desafío”, e hizo una alusión breve a la contribución de Cuba. El Ejército estadounidense ha desplazado aproximadamente 550 soldados para respaldar a las autoridades médicas en los países afectados. Sería cuestión de sentido común y compasión que el Pentágono les ofreciera asistencia a los cubanos, en caso de que alguno se enfermase. Por ejemplo, debería darles acceso al centro médico que construyó en la capital de Liberia, y ayudar con la evacuación de médicos enfermos. Es indispensable reconocer que la labor de los especialistas cubanos contribuye al esfuerzo mundial.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses, insensiblemente, se han rehusado a indicar si estarían dispuestos a brindar algún tipo de apoyo.
Miembros del sector médico en Cuba son conscientes de los riesgos que toman al asumir misiones peligrosas. Médicos cubanos desempeñaron el rol principal en la lucha contra el cólera en Haití, después del terremoto de 2010. Cuando algunos regresaron enfermos a Cuba, la isla tuvo que combatir el primer brote de la enfermedad en una década. Si el ébola llegara a Cuba, representaría un desafío más serio para la isla y la región, lo que elevaría el riesgo de que se dispare el número de casos en el hemisferio.
Cuba ha enviado médicos y enfermeros a zonas de desastre durante décadas. Luego del huracán Katrina en 2005, el Gobierno en La Habana ofreció enviar a equipos médicos para atender heridos en Nueva Orleans. Líderes estadounidenses rechazaron ese ofrecimiento. Pero se alegraron al oír, en días recientes, que Cuba estuviera movilizando un grupo para misiones en Sierra Leona, Liberia y Guinea.
Con apoyo técnico de la Organización Mundial de la Salud, el gobierno cubano capacitó a 460 médicos y enfermeros en cuanto a las estrictas precauciones que son necesarias para atender a los pacientes que padecen un virus altamente contagioso. El primer grupo, conformado por 165 profesionales, llegó a Sierra Leona en días recientes. José Luis Di Fabio, el representante de la entidad de salud, dijo que el equipo enviado a África incluye médicos que han trabajado anteriormente en la región, lo cual los hace aún más valiosos. “Cuba cuenta con un personal de salud muy competente”, dijo Di Fabio, quien es de origen uruguayo.
Di Fabio dijo que las sanciones que Estados Unidos mantiene sobre la isla han generado dificultades para el sector médico, ya que varios centros carecen de equipos modernos y suministros suficientes.
En una columna publicada este fin de semana en el diario del Gobierno cubano, Granma, Fidel Castro argumenta que Estados Unidos y Cuba deben poner a un lado sus diferencias, así sea temporalmente, para combatir una amenaza global. Tiene toda la razón.

Cuba’s Impressive Role on Ebola

Cuba is an impoverished island that remains largely cut off from the world and lies about 4,500 miles from the West African nations where Ebola is spreading at an alarming rate. Yet, having pledged to deploy hundreds of medical professionals to the front lines of the pandemic, Cuba stands to play the most robust role among the nations seeking to contain the virus.
Cuba’s contribution is doubtlessly meant at least in part to bolster its beleaguered international standing. Nonetheless, it should be lauded and emulated.
The global panic over Ebola has not brought forth an adequate response from the nations with the most to offer. While the United States and several other wealthy countries have been happy to pledge funds, only Cuba and a few nongovernmental organizations are offering what is most needed: medical professionals in the field.
Doctors in West Africa desperately need support to establish isolation facilities and mechanisms to detect cases early. More than 400 medical personnel have been infected and about 4,500 patients have died. The virus has shown up in the United States and Europe, raising fears that the epidemic could soon become a global menace.
It is a shame that Washington, the chief donor in the fight against Ebola, is diplomatically estranged from Havana, the boldest contributor. In this case the schism has life-or-death consequences, because American and Cuban officials are not equipped to coordinate global efforts at a high level. This should serve as an urgent reminder to the Obama administration that the benefits of moving swiftly to restore diplomatic relations with Cuba far outweigh the drawbacks.
The Cuban health care workers will be among the most exposed foreigners, and some could very well contract the virus. The World Health Organization is directing the team of Cuban doctors, but it remains unclear how it would treat and evacuate Cubans who become sick. Transporting quarantined patients requires sophisticated teams and specially configured aircraft. Most insurance companies that provide medical evacuation services have said they will not be flying Ebola patients.
Secretary of State John Kerry on Friday praised “the courage of any health care worker who is undertaking this challenge,” and made a brief acknowledgment of Cuba’s response. As a matter of good sense and compassion, the American military, which now has about 550 troops in West Africa, should commit to giving any sick Cuban access to the treatment center the Pentagon built in Monrovia and to assisting with evacuation.
The work of these Cuban medics benefits the entire global effort and should be recognized for that. But Obama administration officials have callously declined to say what, if any, support they would give them.
The Cuban health sector is aware of the risks of taking on dangerous missions. Cuban doctors assumed the lead role in treating cholera patients in the aftermath of Haiti’s earthquake in 2010. Some returned home sick, and then the island had its first outbreak of cholera in a century. An outbreak of Ebola on the island could pose a far more dangerous risk and increase the odds of a rapid spread in the Western Hemisphere.
Cuba has a long tradition of dispatching doctors and nurses to disaster areas abroad. In the aftermath of Hurricane Katrina in 2005, the Cuban government created a quick-reaction medical corps and offered to send doctors to New Orleans. The United States, unsurprisingly, didn’t take Havana up on that offer. Yet officials in Washington seemed thrilled to learn in recent weeks that Cuba had activated the medical teams for missions in Sierra Leone, Liberia and Guinea.
With technical support from the World Health Organization, the Cuban government trained 460 doctors and nurses on the stringent precautions that must be taken to treat people with the highly contagious virus. The first group of 165 professionals arrived in Sierra Leone in recent days. José Luis Di Fabio, the World Health Organization’s representative in Havana, said Cuban medics were uniquely suited for the mission because many had already worked in Africa. “Cuba has very competent medical professionals,” said Mr. Di Fabio, who is Uruguayan. Mr. Di Fabio said Cuba’s efforts to aid in health emergencies abroad are stymied by the embargo the United States imposes on the island, which struggles to acquire modern equipment and keep medical shelves adequately stocked.
In a column published over the weekend in Cuba’s state-run newspaper, Granma, Fidel Castro argued that the United States and Cuba must put aside their differences, if only temporarily, to combat a deadly scourge. He’s absolutely right.