16 nov 2014

La “elite” uruguaya posee el 14% del ingreso total, más que en Reino Unido, Suiza e Italia

En Uruguay hay una “elite” de personas —un 1% de la población— que se apropia de aproximadamente el 14% del ingreso total. Esa es una cifra alta en la comparación internacional, lo que pone al país en una “posición no muy gratificante”, comentó Gabriel Burdín, uno de los economistas que investigaron sobre el tema, al disertar el lunes 10 en un seminario.

Burdín, junto a Andrea Vigorito y Mauricio da Rosa, forman parte de un equipo del Instituto de Economía de la estatal Facultad de Ciencias Económicas que, en convenio con el Centro de Estudios Fiscales (CEF), viene estudiando a la “clase alta” uruguaya, utilizando para ello microdatos de sueldos, pasividades y rentas de capital que les proporcionó la Dirección General Impositiva. Su trabajo más reciente pone el foco en la movilidad dentro de ese estrato social e incluye una comparación con otros países sobre qué proporción del ingreso total se apropian. En el taller organizado por ese centro de análisis y la oficina en Uruguay de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Burdín comentó un “avance” de los últimos resultados, que incorporan datos hasta 2012.

En anteriores etapas de sus estudios —para el período 2009-2011— ya habían constatado que el 1% de la población se apropia de aproximadamente 14% del ingreso total. Ello siguió siendo así en 2012.

Con la información procesada de 2012 ratificaron que la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística —INE— subestima ese porcentaje del ingreso total que está en manos de la “clase alta” todavía más de lo que habían calculado antes (en siete puntos porcentuales, en lugar de tres).

El 14% del ingreso total que se apropia ese estrato social alto en Uruguay solo es superado por el 20,5% de Colombia, el 19,3% de Estados Unidos y el 16,7% de Sudáfrica, comparó Burdín, citando la base con datos hasta ahora de una treintena de países y a la que se acaban de sumar estadísticas uruguayas, creada recientemente por los economistas Facundo Alvaredo, Tony Atkinson, Thomas Piketty y Emmanuel Saez. Luego vienen Reino Unido (12,9%), Corea del Sur (12,2%), Suiza (10,5%), Irlanda (10,5%) e Italia (9,3%). Dinamarca y Holanda son de los países cuya “clase alta” tiene menor participación en el ingreso total (algo más de 6%).

• Movilidad. El investigador del Iecon aseguró que entre 2009 y 2012 se observó una caída de la desigualdad de ingresos, pero fue “bastante menos pronunciada que lo que muestra la Encuesta” del INE.

Señaló que el estrato alto tiene “tendencia a persistir” en su integración. El 80% de quienes estaban en ese 1% de alto ingreso en un año, vuelven a estarlo al siguiente. Del mismo modo, “entrar al 1% es extremadamente improbable si no se estaba en el” mismo, dijo el economista. Aun así, hay movimientos “al interior de la elite”, más que nada por la evolución de las rentas de capital que perciben sus integrantes.

Según los “avances” de la nueva investigación, hay una “moderada contribución de la movilidad a la reducción de la desigualdad” de ingresos.

Las “tasas de persistencia” son más bajas en otros grupos sociales. Entre los de menores ingresos y los de ingreso medio rondan el 50%, lo que quiere decir que aproximadamente la mitad de aquellos que estaban en esas posiciones siguieron en ellas al año siguiente.

• El IVA, un impuesto “regresivo”

En Uruguay, como en casi toda América Latina, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es de los tributos que más recaudan. Se aplican algunas exenciones, pero “no prima un criterio redistributivo” en ello, afirmó el director de la Asesoría Económica de la Impositiva, Gustavo González, en el evento organizado por el CEF y la Cepal.
En el caso uruguayo, eso se observa también en relación a los servicios de educación y salud, donde el tratamiento del IVA “es regresivo”, señaló.

González aseguró que en la medida que ese tributo y otros de carácter indirecto son los que más recursos aportan a los Estados y “nada indica que eso vaya a cambiar”, se debe pensar en cómo hacer que favorezcan la equidad de ingresos. Mencionó algunas líneas de trabajo recientes del Banco Interamericano de Desarrollo que apuntan a “personalizar el IVA” y se preguntó si experiencias como la devolución del tributo para beneficiarios de la tarjeta Uruguay Social pueden ser un “precedente” en tal dirección.

No hay diferencia entre narco, burguesía y élites


Raúl Zibechi
La Jornada 14/11/14
Propongo que dejemos de hablar de narco (narcotráfico o tráfico de drogas) como si fuera un negocio distinto a otros que realizan las clases dominantes. Atribuir los crímenes a los narcos contribuye a despolitizar el debate y desviar el núcleo central que revelan los terribles hechos: la alianza entre la élite económica y el poder militar-estatal para aplastar las resistencias populares. Lo que llamamos narco es parte de la élite y, como ella, no puede sino tener lazos estrechos con los estados
La historia suele ayudar a echar luz sobre los hechos actuales. La piratería, como práctica de saqueo y bandolerismo en el mar, jugó un papel importante en la transición hegemónica, debilitando a España, potencia colonial decadente, por parte de las potencias emergentes Francia e Inglaterra. La única diferencia entre piratas y corsarios es que éstos recibían patentes de corso, firmadas por monarcas, que legalizaban su actuación delictiva cuando la realizaban contra barcos y poblaciones de naciones enemigas
Las potencias disponían así de armadas adicionales sin los gastos que implicaban y conseguían debilitar a sus enemigos tercerizando la guerra. Además, utilizaban los servicios de los corsarios sin pagar costos políticos, como si los destrozos que causaban fueran desbordes fuera del control de las monarquías, cuando en realidad no tenían la menor autonomía de las élites en el poder. La línea que separa lo legal de lo ilegal es tenue y variable
Encuentro varias razones para dejar de considerar a los narcos como algo diferente de la burguesía y del Estado
La primera, es histórica. Es bien conocido el caso de Lucky Luciano, jefe de la Cosa Nostra preso en Estados Unidos. Cuando las tropas estadunidenses desembarcaron en Sicilia, en 1943, para combatir al régimen de Mussolini, contaron con el apoyo activo de la mafia. El gobierno de Estados Unidos había llegado a un acuerdo con Luciano, por el cual éste movilizó a sus partidarios a favor de los aliados a cambio de su posterior deportación a Italia, donde vivió el resto de su vida organizando sus negocios ilegales
Los mafiosos eran, además, fervientes anticomunistas, por lo que fueron usados en el combate a las fuerzas de izquierda en el mundo y como fuerza de choque contra los sindicatos estadunidenses
En segundo lugar, la superpotencia utilizó el negocio de las drogas en su intervención militar en el sureste de Asia, en particular en la guerra contra Vietnam. Pero también a escala local, en el mismo periodo, para destruir al movimiento revolucionario Panteras Negras. En ambos casos la CIA jugó un papel destacado. Sobre estos dos primeros puntos hay decenas de publicaciones, lo que hace innecesario entrar en detalles.
En tercer lugar, Colombia ha sido el principal banco de pruebas en el uso de las bandas criminales contra las organizaciones revolucionarias y los sectores populares. Un informe de Americas Watch de 1990 establece que el cártel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, atacaba sistemáticamente a líderes sindicales, profesores, periodistas, defensores de los derechos humanos y políticos de izquierda, particularmente de la Unión Patriótica(Americas Watch, La guerra contra las drogas en Colombia, 1990, p. 22)
A renglón seguido destaca que los narcotraficantes se han convertido en grandes terratenientes y, como tal, han comenzado a compartir la política de derecha de los terratenientes tradicionales y a dirigir algunos de los más notorios grupos paramilitares.
Este es el punto clave: la confluencia de intereses entre dos sectores que buscan enriquecerse y mantener cuotas de poder, o adquirir más poder, a costa de los campesinos, los sectores populares y las izquierdas. Todo indica que la experiencia colombiana –en modo particular, la alianza de los narcos y los demás sectores de las clases dominantes– está siendo replicada en otros países como México y Guatemala, y está disponible para aplicarla donde las élites globales lo crean necesario. De más está decir que esto no podía hacerse sin el concurso de la agencia antidrogas estadunidense, así como de sus fuerzas armadas.
En cuarto lugar, hace falta comprender que el negocio de las drogas forma parte de la acumulación por desposesión, tanto en su forma como en su contenido. Funciona como una empresa capitalista, como una actividad económica racional, como concluye el libro Cocaína & Co., de los sociólogos colombianos Ciro Krauthausen y Luis Fernando Sarmiento (Tercer Mundo Ediciones, 1991). Tiene algunas diferencias con los demás negocios capitalistas, sólo por tratarse de una actividad ilegal
La violencia criminal, considerada a veces como demencial, es el argumento que suelen utilizar los medios y las autoridades para enfatizar los aspectos especiales del negocio de las drogas. Es tan falso como lo sería atribuir un carácter criminal al cultivo y comercialización de bananas porque en diciembre de 1928 fueron asesinados mil 800 huelguistas que trabajaban en la United Fruit Company en la Ciénaga de Santa Marta, norte colombiano. Algo similar podría atribuirse al negocio minero o al petrolero, manchados de sangre en todo el mundo
El negocio de las drogas está en sintonía con la financierización de la economía global, con la cual confluye a través de los circuitos bancarios donde se lavan sus activos. Es bueno recordar que durante la crisis de 2008 el dinero del narco mantuvo la fluidez del sistema financiero, sin cuyos aportes hubiera padecido un cuello de botella que habría paralizado buena parte de la banca
Por último, eso que mal llamamosnarco tiene exactamente los mismos intereses que el sector más concentrado de la burguesía, con la que se mimetiza, que consiste en destruir el tejido social, para hacer imposible e inviable la organización popular. Nada peor que seguir a los medios que presentan a los narcos como forajidos irracionales. Tienen una estrategia, de clase, la misma a la que pertenecen

Masacre: Lluvia en Cocula e Iguala pone en duda versión oficial

Durante la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre, Cocula e Iguala registraron una pertinaz lluvia, hecho que pone en duda la versión de Jesús Murillo Karam, titular de la PGR, de que los estudiantes normalistas fueron incinerados en una gran fogata al aire libre.

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PROCESO.COM.MX – MÉXICO, D.F. (apro).

Esta y otras interrogantes surgieron entre la comisión especial de legisladores encargada de investigar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, luego de un encuentro de tres horas que tuvieron con el secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos Zepeda.
Lizbeth Rosas, diputada por el PRD, cuestionó al titular de la Sedena luego de que éste mostrara a los legisladores fotografías de lo ocurrido ese sábado de septiembre; por ello, advirtió, todo apunta a que se realizó “un montaje” de las autoridades.
Momentos posteriores a la agresión contra los normalistas, diversos medios de comunicación, entre ellos Milenio y Cadena 3, entrevistaron en el lugar de los hechos a algunos de los sobrevivientes, y en las imágenes se observa un escenario lluvioso, por lo que sería imposible generar una hoguera de las dimensiones que Murillo Karam describió para apuntalar su versión de que fueron incinerados los cuerpos de “una cuarentena de personas”, alertó la diputada.
Durante el encuentro con legisladores, el secretario de la Defensa señaló que, según los reportes remitidos por el 27 Batallón, los militares hablaron con el secretario de Seguridad Pública de Iguala, y éste les dijo que “era mentira, que no había sucedido nada, que no había habido enfrentamientos y que todo estaba en paz. Incluso que el titular de Seguridad comentó: ‘Yo no sé nada y solamente voy a intervenir cuando así me lo pidan”, narró la diputada del PT, Lilia Aguilar.
Respecto del auxilio negado a los jóvenes, el general Cienfuegos aseguró a los legisladores que los elementos de la Sedena sí dieron el apoyo, e incluso fueron ellos los que llamaron a las ambulancias, pero que ello ocurrió posterior al encuentro con los estudiantes en los hospitales. Los que sí acudieron al cuartel por ayuda fueron los integrantes del equipo de futbol, aclaró.
El titular de la Sedena inició su encuentro con los diputados federales mostrándoles una bitácora de lo sucedido esa noche; puntualizó que en el cuartel, que está a tres kilómetros de Iguala, están asignados 130 elementos, pero que esa noche la mayoría estaba “franco” y, quienes no, habían acudido a atender una volcadura, razón por la que regresaron muy noche a las instalaciones militares. Además, aseguró Cienfuegos, los militares nunca escucharon disparos ni supieron de enfrentamiento alguno.
“Ellos no oyeron detonaciones ni balazos, no se tiene registrado que les pidieran auxilio, como nos había dicho el procurador; el secretario dijo que no tienen registrado en ningún momento que les pidieran auxilio”, relató Ricardo Mejía Berdeja, vicecoordinador del MC.
Además, puso en duda que el 27 Batallón cuente con “inteligencia militar”, como lo sostuvo en todo momento el general Cienfuegos, “pues resulta extraño que con tanta inteligencia que dicen tener no oyeron disparos, no vieron nada extraño, no se percataron de la humareda de una supuesta quemazón de jóvenes, no vieron nada”.
Ricardo Mejía, Lilia Aguilar y Lizbeth Rosas preguntaron al secretario de la Defensa si durante el trayecto de la volcadura a los hospitales escucharon o no disparos, “y nos aseguró que no”.
Además, el general Cienfuegos detalló a los legisladores que el 27 Batallón está compuesto por 564 elementos, de los que cinco son jefes y 43 oficiales, todos ellos distribuidos en 10 municipios, y al menos 130 para Iguala.
“Pero ese día estaban francos la mayoría, y sólo había una fuerza de reacción de 21 elementos que fue la que se constituyó en los hospitales y más tarde se integraron 12 más”, dijo Mejía que informó el general secretario.
También aclaró a los diputados que cuando llegaron al hospital privado “sí les tomaron los nombres” a los estudiantes, pero que en ningún momento los torturaron, agredieron o violentaron sus derechos humanos.
Otra de las revelaciones que hizo el secretario de la Defensa fue que “la PGR no les ha requerido información” sobre qué hicieron, vieron o escucharon los militares durante la noche del 26 y la madrugada y tarde del 27 de septiembre.
Al valorar la reunión con la Sedena, Mejía Berdeja dijo que por los dichos del titular, “el Ejército no tiene elementos de inteligencia, pues no visualizaron, no se percataron, no oyeron e incluso intervinieron tardíamente”.
La diputada Aguilar comentó que también se le inquirió al secretario de la Defensa una probable cercanía de los militares del batallón con el entonces presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca.
“Negó cualquier relación cercana más allá de la oficial, y que lo que se sabía de Abarca Velázquez era lo que vox populi se decía”, resaltó la petista Lilia Aguilar.

TTP y TISA: Obama pacta con total secretismo acuerdos que cambiarían el mundo

Puede que las iniciales TTP y TISA no le digan nada, pero así es como se denominan dos de los tratados que EE.UU. está actualmente negociando en secreto y cuyas consecuencias podrían afectar a buena parte de la población mundial.
Numerosos activistas no dejan de advertir de las graves consecuencias económicas, políticas y sociales que podría acarrear la aprobación del Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), un acuerdo que EE.UU. está actualmente negociando en secreto con Europa y del cual los principales medios de comunicación apenas se han hecho eco. 

Sin embargo, este pacto, que pretende otorgar más poder a las empresas transnacionales y consolidar una amplia zona comercial que englobaría a 800 millones de consumidores, no es el único que Barack Obama está fraguando a espaldas de la ciudadanía. 

Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TTP) 

Se trata de un acuerdo ignorado por los medios, incluso los de EE.UU., que afectaría a la población de 12 naciones. Es el mayor acuerdo comercial internacional de la historia y se está debatiendo en estos momentos, apunta un artículo publicado en el diario digital 'The Malay Mail'. 

EE.UU., Canadá, Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam forman actualmente parte de las negociaciones, lo que supone un 40% de la economía mundial y una población combinada de 792 millones de personas. Estas cifras podrían aumentar si, tal y como está previsto, la UE, China y la India también se unen. 
 
Es un acuerdo comercial multinacional secreto que genera inquietud porque afectaría a la libertad de expresión de los ciudadanos y al derecho de naciones soberanas a desarrollar políticas y leyes que respondan a sus prioridades nacionales, agrega el sitio web malasio. 

Aunque ha sido descrito como un tratado de libre comercio, no solo abarca temas comerciales. El documento incluye puntos preocupantes sobre la libertad en Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud. 

Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA)

Otro tratado secreto que se trae EE.UU. entre manos es el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), recuerda el blog 'El Robot Pescador'. EE.UU. y la UE son los principales impulsores de este pacto que, según WikiLeaks, afecta a 50 países y un 68,2% del comercio mundial de servicios.  
 
Precisamente esta plataforma reveló hace unos meses parte del borrador del polémico tratado y dio a conocer que el documento pone de relieve las normas que podrían contribuir a la expansión de las multinacionales financieras —con sedes ubicadas, sobre todo, en Nueva York, Londres, París y Frankfurt— a otras naciones mediante la prevención de las barreras regulatorias.  
 
El mayor peligro es que el TISA impedirá a los gobiernos imponer normas rigurosas relacionadas con el sector financiero.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/146973-obama-eeuu-tratado-comercio-secreto-ttp-tisa

Los guiones de la Cia

Al conmemorarse 35 años de la crisis de los rehenes en Irán, de 1979, la Cia decidió corregir a través de Twitter algunas “imprecisiones históricas” de “Argo”, el galardonado filme que Ben Affleck dirigió en 2012.

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Argo, de Ben Affleck. 2012.
Al conmemorase 35 años de la crisis de los rehenes en Irán, de 1979, la Cia decidió corregir a través de Twitter algunas “imprecisiones históricas” de Argo, el galardonado filme que Ben Affleck dirigió en 2012. Lo curioso no es tanto el uso de la red social para ratificar la versión oficial de Estados Unidos sobre una grave crisis diplomática, sino que la Cia corrija el guión de una ficción indulgente (aun cuando se haya presentado con pretensiones de documental), cuyo Oscar a mejor película fue entregado en 2013 desde la Casa Blanca por la mismísima Michelle Obama.
Argo narra –elogia– cómo la Cia se las ingenió para rescatar de Irán a seis diplomáticos estadounidenses que permanecían ocultos en Teherán, al hacerlos salir como cineastas de Hollywood. Aunque es evidente que ni el guión de Argo ni los tuits de la Cia son desinteresados, la mayoría de las “correcciones” parecen cosméticas. Cuando la embajada de Estados Unidos en Teherán fue asaltada por los iraníes el 4 de noviembre de 1979, los seis diplomáticos que lograron escapar se refugiaron inmediatamente en la residencia del embajador canadiense. Pero la Cia discrepa y argumenta que estuvieron en varios sitios antes de llegar allí, e incluso uno de ellos “durmió –dice el tuit– en el suelo de la embajada sueca” (o sea, recuerdan, de paso, la discreta ayuda de Suecia). La Cia rebate que los estadounidenses hayan abandonado su refugio fingiendo que iban a rodar en un mercado –como de forma inverosímil lo narra el filme–. También reivindica al presidente Jimmy Carter al asegurar que aprobó la misión antes que el equipo de la Cia volara hacia Teherán (un cabo suelto que no dejaba muy bien parado al demócrata).
Es cierto que la revolución islamista de 1979 devino en una “teocracia populista” que regresó a Irán al siglo II (como ha dicho Eric Hobsbawm), pero ni Argo, cargada de los clichés del canon hollywoodense, ni mucho menos la Cia, ponen en cuestión al imperialismo estadounidense. La ingeniosa agencia de inteligencia que rescata a los seis diplomáticos fue la misma que promovió el golpe de Estado en Irán de 1953 –reconocido en sus propios documentos desclasificados– para revertir la nacionalización del petróleo, y le salvó el pellejo al monarca dictatorial al cual ayudó a eternizar en Irán hasta que la revolución islamista lo destronó. Y aun cuando Argo repasa esta intromisión, todo el relato es un esfuerzo por establecer el predominio occidental y caricaturizar a lo iraní como una zona hostil, plagada de turbas primitivas y peligrosas.
El tuit de la Cia que mejor expresa esa pretensión de superioridad civilizatoria es el que niega que los diplomáticos hayan sido detenidos en el aeropuerto de Teherán. Al contrario, la Cia afirma en Twitter que “se escogió un vuelo temprano por la mañana para asegurarse de que los Guardianes de la Revolución siguieran en la cama”, en una burda forma de recaricaturizarlos como holgazanes. Esta forma de presentar a los iraníes está en línea con la película. No sólo porque en Argo el sujeto de enunciación –el hombre blanco occidental– opera como un ordenador ideológico de la narración, sino porque toda la economía de lenguaje audiovisual del filme insiste en re-presentar a los iraníes como violentos y terroristas.
La Cia concluye en un tuit que “la fuga no pudo ir mejor”, pues no sólo habrían burlado el cerco iraní sino que el agente secreto Tony Méndez (protagonizado en la película por Affleck, a quien felicitan en Twitter) lideró un inusual y heroico rescate. Lo que no dicen es que los iraníes, para humillación de los libretos oficiales, liberaron a los otros 52 rehenes estadounidenses recién cuando finalizó el mandato de Jimmy Carter en 1981, es decir, más de un año después del asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán.
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