Con sorpresa, leyendo la prensa argentina, me enteré que la senadora del Frente Amplio participó en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Margarita Stolbizer.
De más está decir, que Mónica Xavier está en su derecho como ciudadana de apoyar cualquiera de las candidaturas a las próximas elecciones nacionales de Argentina. Pero, la compañera reviste el carácter de presidente del Frente Amplio.
De allí la pregunta: en nombre de quien fue Xavier a apoyar una de las opciones electorales de Argentina.
Stolbizer es una política que personalmente respeto, más allá de discrepancias que pueda tener con su pensamiento o accionar. Será candidata presidencial por el GEN. Pero, su principal aliado es el peculiar dirigente Hermes Binner " socialista".
Veamos quien es.
A pesar de decirse “socialista”, Binner se ha pronunciado a favor de las derechas de varios países. Consultado en distintas circunstancias por diferentes medios, manifestó su predilección por los sectores y partidos más conservadores.
- En Venezuela habría votado por el ultraderechista Henrique Capriles, - En España no votaría por Podemos o IU (lo haría por el PP o el PSOE), - En Grecia tampoco hubiera votado por SYRIZA.
Tales posturas, generaron profundo descontento e indignación de varios dirigentes del Socialismo que preside.
Binner, además, ha sido parte del entramado desestabilizador del gobierno de la presidente Cristina Fernández.
Un ejemplo: afirmar que el fiscal Alberto Nisman fue “asesinado” y que el gobierno del Frente Para la Victoria “está comprometido” en el crimen. Fue más allá. Validó la denuncia de Nisman contra Fernández y el canciller Timerman (descalificada por juristas de todas la orientaciones), pero reconoció no haberla leído!
Por todo esto, inquieta la presencia y respaldo de la presidente del Frente Amplio a esta opción política en Argentina. Más si tomamos en cuenta que el kirchnerismo y todo su aparato, jugaron a favor del triunfo del Frente Amplio ya desde el año 2004.
ANDORRA LA VIEJA (Uypress) - Uno de los paraísos fiscales y aduaneros sufre una grave crisis. No hay cacerolazos ni gritos en la avenida Meritxell, la principal de esta ciudad repleta de negocios de venta de productos libres de impuestos y de bancos, muchos bancos que representan el 21% de la riqueza de este pequeño principado que subsiste desde la Edad Media en la frontera entre España y Francia.
A principios de marzo, un informe de la Unidad Antifraude del Tesoro de Estados Unidos (FinCen) desató un terremoto al acusar al Banco Privada d´ Andorra (BPA) de blanquear dinero criminal de la mafia rusa, la corrupción del chavismo y el cartel de Sinaloa. Se llevó puesto al banco: el gobierno de Andorra, temeroso de una explosión en todo el sistema financiero, intervino el BPA y estableció un corralito a sus clientes por el cual nadie puede sacar más de 2500 euros por semana.
Al mismo tiempo, España bloqueó los fondos del Banco de Madrid, filial de BPA, bajo gravísimos cargos de colaboración con el crimen organizado.
Desde entonces, Andorra vive al filo del precipicio. BPA representa un quinto del sistema bancario local, que gracias a su proverbial discreción gestiona 40.000 millones de euros, 17 veces el producto bruto interno (PBI) del país. En Europa, únicamente Luxemburgo, Liechtenstein y Malta están tan expuestos a su sector financiero.
"Es un peso demasiado grande. De caer, puede hundir a toda la economía", advierte el consultor Esteban Sánchez, de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Los cinco bancos de Andorra significan el 21% de su riqueza. El resto es comercio y turismo en sus centros de esquí de alta montaña (recibe ocho millones de visitantes al año).
El escándalo sorprende a Andorra en plena transición para salir de la lista internacional de paraísos fiscales. Desde 2011 empezó a compartir información fiscal a pedido de la justicia española y firmó un convenio europeo por el cual se compromete a levantar casi del todo su secreto bancario a partir de 2016.
La opacidad de sus entidades financieras y los bajísimos impuestos fueron el motor de la bonanza económica de este microestado no integrado a la Unión Europea (UE) Hoy que tiene solo 69.000 habitantes y apenas 468 kilómetros cuadrados.
Los últimos días de paraíso se asemejan a un infierno. Standard & Poor's acaba de rebajar la solvencia de la deuda andorrana casi al nivel de bono basura ante "el riesgo cada vez mayor" de derrumbe en su sistema financiero por las investigaciones de lavado de dinero.
En la frontera con España, la Guardia Civil española incrementó los controles a las cerca de 8.000 personas que cruzan desde y hacia Andorra cada día. Rastrean bolsos con dinero negro, ahora que el tradicional refugio de las grandes fortunas dejó de ser un lugar seguro.
"El dinero viejo, muy usado, huele a las bacterias que se pasan de mano en mano", comenta un oficial de la fuerza de seguridad en el puesto de La Farga de Moles (Cataluña). Lleva de una correa a Toby, un ovejero alemán entrenado para reaccionar a esos olores. Entra y sale de los autos; se trepa a los baúles abiertos. Los billetes de 500 euros suelen ser nuevos. Huelen a tinta y a productos químicos. Es el premio mayor para Toby. La gran mayoría de los que viajan a sacar dinero de Andorra usan esa denominación. Un millón de euros pesa apenas 2,2 kilos y cabe en una mochila pequeña.
Aunque los que cruzan con efectivo están alertados de los operativos, en el último año se triplicó la incautación de dinero. En los bancos les aconsejan a los clientes romper los comprobantes de la operación y no pasarse del límite legal de 10.000 euros por persona. Toca, en todo caso, ir y venir. Desde Barcelona, donde reside el grueso de clientes de la banca andorrana, se tarda dos horas y media en auto.
El trajín de plata solía ser al revés, de España a Andorra. El prestigio de la banca del principado sufrió un primer golpe serio cuando en 2013 estalló el escándalo de la familia de Jordi Pujol, el líder nacionalista que gobernó Cataluña durante 23 años. Uno de sus hijos fue denunciado por la ex novia de trasladar millones de euros a una sucursal de BPA en bolsos llenos de billetes de 500. El estupor se magnificó en julio pasado cuando Pujol padre admitió haber tenido durante 30 años dinero sin declarar en Andorra.
Al cruzar la frontera, lo primero que se distingue desde la ruta encajonada por los Pirineos es el cartel gigantesco escrito en catalán -el idioma oficial- con la publicidad de un banco. Tiene lógica: hay más sucursales por metro cuadrado que en ningún otro Estado del mundo.
Hasta el centro de Andorra la Vieja, la coqueta capital de vestigios medievales, se tarda diez minutos. En la avenida Meritxell, sorprenden sus luces de neón -que de noche la convierten en una Las Vegas en miniatura- y la proliferación de negocios que venden cigarrillos, bebidas alcohólicas, productos electrónicos. Es como un gigantesco free shop de aeropuerto.
La ausencia de impuestos fue durante décadas un rasgo distintivo de Andorra y el imán para que miles de españoles y franceses fijaran aquí su domicilio.
En enero vivió una verdadera revolución social cuando se instauró por primera vez un impuesto a las ganancias (el tipo máximo es 10%). Ahora se paga 4,5% de IVA y el tributo de sociedades trepa a 14,5%.
Las excursiones de compra a Andorra perdieron atractivo en los últimos tiempos, ante la competencia con las ofertas de las grandes empresas de retail en España y en Francia. Sólo resultan convenientes los precios de productos que en la UE se gravan con altísimos impuestos, como los cigarrillos y las bebidas blancas.
La merma del comercio agiganta el impacto de la crisis bancaria. "Está en juego nuestro nombre y tenemos que defenderlo -dice María Cosan, directora del Instituto Nacional Andorrano de Finanzas (INAF)-. Pero somos una plaza financiera de prestigio reconocido y extrema solidez. Vamos a dar una respuesta satisfactoria a esta situación no deseada."
Las imágenes de colas ante las sucursales de BPA para retirar dinero del corralito constituyen un golpe durísimo para la imagen de Andorra. También la ola de rumores sobre un contagio hacia las otras cuatro entidades no intervenidas, que aceleró la fuga de capitales.
La presión del FinCen con sus gravísimas denuncias de complicidad con el crimen organizado incluye un ultimátum inquietante. Dio dos meses para regularizar la operatoria del sistema financiero: si no lo hace, suspenderá la operatoria en los Estados Unidos de todos los bancos del principado.
Los gobernantes andorranos prometieron integrarse en 2016 a un grupo de países que comparten la información de sus clientes, pero sólo si hacen lo mismo Estados con regulación parecida, como Suiza.
La banca helvética -también bajo fuego por las filtraciones sobre sistemáticas operaciones de lavado de dinero- sigue con atención el drama andorrano.
Lo ve como un espejo en escala de lo que podría pasarle a su sistema financiero si realmente decide relajar el secreto bancario en 2018, como prometió el gobierno en diversos foros internacionales.
Por ahora, las reglas de discreción se mantienen. Los movimientos a gran escala en la banca del principado apenas dejan marca.
Una llamada por teléfono; atención personalizada en salas reservadas en las que no se permite entrar con teléfonos celulares; códigos numéricos en lugar de nombres; computadoras que reconocen la letra del cliente; dinero que entra y sale en fajos lo más compactos posibles o se mueve hacia sucursales en destinos como Panamá, Luxemburgo o islas Caimán.
¿Hasta dónde llegará la transformación? "Llevamos cinco años enderezando las cosas. Se legisló en temas impositivos y negociamos 18 acuerdos de intercambio de información fiscal. España y la OCDE nos quitaron de la lista de paraísos fiscales", señala Pere López, líder del opositor Partido Socialdemócrata.
Pero los cambios son lentos y traumáticos en el principado, todavía regido por una dinámica feudal. Recién con la Constitución de 1993 el país estableció un sistema democrático moderno, con un Parlamento de 28 miembros y un jefe de gobierno elegidos por el sufragio universal.
Las grandes familias tradicionales dominan el poder político y económico, que por momentos se confunden. Un ex premier, Òscar Ribas Reig (centroderecha), es presidente honorario de Andbank. Y otro, el socialista Jaume Bartumeu, ejerce como abogado y vocero de los accionistas principales de BPA.
Esa mezcla de roles no incomoda a los votantes. "Somos pocos y no hay tanto de dónde elegir. Entendemos el papel de cada uno en cada momento", explica el dueño de una cadena de tiendas que pide no difundir su nombre.
Ayuda que la población tenga una renta per cápita de las más elevadas de Europa (34.900 euros) y que la banca se considera un bien sagrado. La afluencia de capitales y el boom de turismo cambiaron por completo al principado en los tempranos años 60, cuando dejó de ser una aldea agrícola que se despoblaba año tras año.
En Andorra la Vieja funcionan más de 1500 comercios y hay más autos registrados que habitantes. Hasta hace pocos meses, las empresas extranjeras que se radicaban aquí para aprovechar la baja fiscalidad tenían que encontrar un socio local, ya que sólo se les permitía tener el 49% del negocio. Eso creó una pujante burguesía de prestanombres.
Comandante israelí impide labor a periodistas/Mel Frykberg (IPS)
IPS
09.04.2015
KAFR QADUM, Cisjordania (IPS/Mel Frykberg) - Para los medios de comunicación es cada vez más peligroso cubrir los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad de Israel y los manifestantes palestinos en Cisjordania. El número de periodistas heridos, en lo que parecen ser ataques deliberados de soldados israelíes, sigue en aumento.
En los últimos 12 meses, la Asociación de la Prensa Extranjera (FPA, en inglés) de Israel emitió numerosos comunicados de protesta contra el manoseo, el acoso y los disparos sufridos por miembros de los medios de comunicación extranjeros y periodistas palestinos.
“La Prensa Extranjera pide a la policía de fronteras israelí (una unidad paramilitar) que cese de inmediato la ola de ataques contra los periodistas”, señalaba uno de los comunicados de la FPA en 2014.
Añadía que en poco más de una semana esta fuerza “llevó a cabo al menos cuatro ataques contra periodistas que trabajan para medios de comunicación internacionales, hiriendo a reporteros y dañando equipos costosos. Parecería que estos ataques no fueron provocados”.
“Un cambio en la política parece ser la razón de la conducta agresiva sin precedentes de las autoridades contra los periodistas que cubren las manifestaciones en Jerusalén”, afirmaba otra declaración de la FPA.
Entre los ataques se incluyen disparos directos de balas metálicas recubiertas de goma contra los y las periodistas.
Granadas de gases lacrimógenos, que según la ley israelí deben dispararse desde una distancia prudencial en un arco ascendente con el fin de no arriesgar la vida, también fueron disparadas directamente contra periodistas a corta distancia, incluso cuando los trabajadores de los medios de comunicación estaban fuera de la línea de fuego.
La tendencia creciente del uso de munición real de parte de las fuerzas israelíes contra los manifestantes palestinos ahora también incluye a los y las periodistas.
Los más afectados por estos ataques serían periodistas y camarógrafos palestinos que trabajan para agencias extranjeras y medios locales, porque la agresión y el abuso de la población palestina, y de los varones en particular, es una parte integral de la ocupación del territorio palestino por parte de Israel.
Un camarógrafo de la televisión palestina recibió un disparo en la pierna hace varios meses con una bala calibre 0,22 pulgadas, disparada desde un rifle Ruger por un francotirador israelí, cuando filmaba un enfrentamiento en la norteña aldea cisjordana de Kafr Qadum.
Periodistas palestinos en la línea de fuego. Crédito: Mel Frykberg / IPS
En una ocasión anterior, cuando el camarógrafo salía de la aldea, soldados israelíes detuvieron su vehículo, lo sacaron a la fuerza y lo agredieron.
Otro camarógrafo, este de la agencia Reuters, recibió en una protesta dos disparos en las piernas con una bala de metal recubierta con una capa de goma de 0,5 milímetros. La semana anterior le habían disparado directamente una granada de gas lacrimógeno.
“Estamos muy preocupados por el marcado incremento en el número de periodistas palestinos que son blancos intencionales de las fuerzas de seguridad de Israel”, señalaba un comunicado de Reporteros sin Fronteras en mayo de 2014.
“Reiteramos nuestro llamado a las autoridades israelíes, especialmente a los militares, de respetar la integridad física de los periodistas que cubren las manifestaciones y les recordamos que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó una resolución el 28 de marzo reconociendo la importancia de la cobertura mediática de las protestas y condenando todo ataque o violencia contra los periodistas que las cubren”, añadía la organización internacional.
La situación fue peor durante el conflicto armado de Gaza, en julio y agosto de 2014, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel mataron a 17 periodistas palestinos, incluso cuando no estaban próximos a los combates.
IPS ha sido testigo de numerosos ataques contra periodistas en los últimos años y también fue acosada por soldados israelíes cuando procuraba cubrir los enfrentamientos.
El viernes 3 esta periodista fue retenida durante más de dos horas al sol por soldados israelíes mientras intentaba ingresar a Kafr Qadum, donde se estaban produciendo enfrentamientos de considerable entidad.
En ese lapso tampoco se les permitió el paso a otros trabajadores de los medios de comunicación, ambulancias o manifestantes.
Con una acreditación de prensa otorgada por el gobierno israelí, un documento que se le niega a la mayoría de los periodistas palestinos, IPS tuvo la oportunidad de ponerse en contacto con el portavoz de las FDI que coordinó la entrada de esta corresponsal, pero solo después de permanecer al sol varias horas de pie.
Esta periodista no fue agredida ni se le confiscó equipo alguno, otro privilegio de ser blanca y occidental.
Un camarógrafo palestino recibió un trato muy diferente en marzo cuando un soldado israelí le confiscó la cámara en las afueras del campo de refugiados de Jelazon, cerca de Ramalah.
Cuando intentó recuperar el costoso equipo se le advirtió que retrocediera, y decidió acatar la orden.
Sin embargo, cuando IPS le planteó el problema al oficial al mando, la cámara le fue devuelta a su dueño.
En otra ocasión, esta periodista acompañaba a una ambulancia palestina que intentaba llegar al campamento de Jelazon para ayudar a jóvenes palestinos heridos durante enfrentamientos con las fuerzas israelíes.
Varios jeeps militares bloquearon la carretera que conduce al campamento y se negaron a moverse cuando así lo solicitó el conductor de la ambulancia.
Cuando esta periodista salió a hablar con los soldados, mostrándoles una vez más sus credenciales, uno de los vehículos militares dejó pasar a la ambulancia.
Al parecer, a las fuerzas israelíes todavía les parece importar, hasta cierto punto, la forma en que las muestran los medios occidentales.
Esto se hizo evidente para esta corresponsal de IPS al cubrir enfrentamientos violentos. Una vez que se confirma que es australiana, blanca y mujer, la agresión de los soldados israelíes disminuye, incluso tratando de ponerse de su lado preguntándole si está bien y advirtiéndole que se cuide. Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga
Unos 300 representantes de las culturas originarias acampan desde este 9 de abril en el gimnasio de la vicerrectoría para asuntos estudiantiles de la Universidad de Panamá para participar de la Cumbre de los Pueblos, especialmente del encuentro con el presidente boliviano que finalmente ha tenido lugar este viernes.
Entre los presentes destacaron los integrantes de las comarcas Guna, Emberá wounaan, Nobe bugle, y Bribri, cinco de las 8 que componen la comunidad de aborígenes de Panamá, quienes le pidieron a Evo que llevara hasta el segmento de los jefes de estados y gobierno un documento en el que plasmaron los verdaderos problemas de los pueblos, esos que los presidentes ya no pueden desconocer.
Si queremos hacer algo, lo primero es no perder de vista la unidad de los indígenas, ni los principios heredados de nuestros antepasados, recomendó.
Evo expresó su solidaridad con el pueblo cubano, que ha soportado más de cinco décadas de bloqueos y agresiones, y también con Venezuela: “Ahora que ya no pueden obligarnos con dictaduras ni golpes de estado, ¿qué hacen? Agresiones económicas. Y cuando ya no pueden, tratan de dividirnos. Y cuando eso tampoco funciona intentan dominarnos por decretos como ha intentado hacer Obama con Venezuela”.
En estos años los indígenas hemos demostrado que somos buenos para gobernar, lo hacemos mejor que los neoliberales, comentó e hizo referencia a las estadísticas de crecimiento económico reportadas recientemente por organismos internacionales que incluyen a Bolivia, y también a Panamá, como naciones con alza en sus PIB.
Con ello saludó el propósito del pueblo noble, el más numeroso de los originarios, de presentar a un joven de su comunidad como futuro candidato a la presidencia de Panamá.
Los pueblos originarios de Panamá representan aproximadamente el 2% de los 4 millones de panameños, y cada vez reclaman con más fuerza su derecho a la tierra y la autonomía de las comarcas.
“Es un honor recibir a Evo, un aborigen que llegó a presidente”, dijo Rumaldo Chaqui, cacique regional del pueblo emberá.
“Los pueblos originarios pidieron este encuentro y Evo Morales también” dijo Damiano Chari, dirigente del Frenadeso, organización que articula a los movimientos sociales y sindicatos panameños con los movimientos sociales del ALBA.
Este recibimiento se organizó también con la colaboración de los estudiantes y autoridades de la Universidad de Panamá, institución que hoy tiene más de 60 mil estudiantes, 7 mil de ellos representantes de las culturas milenarias.
El 7 de octubre la Universidad de Panamá cumplirá 80 años. Es la mayor y más antigua del país y tuvo un papel muy importante en las luchas por la soberanía del istmo, según nos dijo Eldys Barnes, vicerrector para Asuntos Estudiantiles.
En 1963, narró Barnes, los presidentes norteamericano y panameño acordaron que a partir del 1ro de enero de 1964 las banderas de ambos estados deberían izarse juntas, pero luego los gringos se negaron y los estudiantes del Instituto Nacional, escuela secundaria de gran simbolismo para los panameños y que está ubicada en los predios de la Universidad, marcharon hacia la escuela secundaria de Balboa, en el canal, con el propósito de levantar allí el pabellón de Panamá.
Hubo enfrentamientos, los reprimieron y aquella marcha liderada por 6 adolescentes terminó creando un punto de inflexión en la lucha por la soberanía nacional. Los gringos terminaron cobrando la vida de 21 panameños y decenas de heridos y detenidos. Los enfrentamientos se extendieron hasta el 12 de enero en la ciudad capital y también en Colón.
Esta es la tercera visita de Evo Morales a la Universidad de Panamá, donde hace unos años recibió la categoría de Doctor Honoris Causa.
“Mar para Bolivia” y “Esta tierra no se vende” fueron algunas de las consignas coreadas por la multitud que repletó el auditorio. La agrupación panameña de música andina Llama también animó el homenaje, e hicieron sonar los instrumentos propios de esa región: el bombo leguero, la zampoña y el charango.
Al concluir el acto Evo Morales ofreció una conferencia magistral en el Paraninfo de la Universidad de Panamá y a continuación participaría de un partido de fútbol entre un equipo conformado por los pueblos originarios, al que se integraría, y otro de dirigentes y activistas sindicales panameños.
La Cumbre de los Pueblos con Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Cumbre de los Pueblos con Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Cumbre de los Pueblos con Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Cumbre de los Pueblos con Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Cumbre de los Pueblos con Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Cumbre de los Pueblos, que sesiona paralela a la VII Cumbre de las Américas, tiene como sede el Paraninfo de la Universidad de Panamá. Para los cubanos, ese espacio posee un simbolismo histórico. Allí fue planificado un intento de magnicidio contra el Comandante en Jefe Fidel Castro en el año 2000. Granma conversó con un testigo excepcional de aquellos acontecimientos, el diplomático Carlos Rafael Zamora
El Comandante en Jefe denuncia que Rodríguez Mena era, en realidad, el terrorista de origen cubano Luis Faustino Clemente Posada Carriles, quien planeaba asesinarlo durante la Cumbre. Foto: Juvenal Balán
La tarde del viernes 17 de noviembre del año 2000, Franco Rodríguez Mena descansaba en la habitación 310 del hotel Coral Suites, de Ciudad Panamá, y no percibió que agentes de la policía tendían un cerco alrededor del edificio. Horas antes, el Comandante en Jefe Fidel Castro, recién llegado a territorio istmeño, denunciaba ante el mundo que Rodríguez Mena era, en realidad, el terrorista de origen cubano Luis Faustino Clemente Posada Carriles, quien planeaba asesinarlo durante la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
La asistencia de Fidel a la cita presidencial en Panamá era una oportunidad de oro para la mafia de Miami, en especial la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), para intentar una vez más acabar con la vida del líder revolucionario.
La tarea estuvo a cargo de Posada, que ya había probado tener la sangre fría para asesinar. La voladura de un avión cubano en 1976 que provocó la muerte de 73 personas y la organización de una serie de atentados con bombas en hoteles de La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado, que costaron la vida del turista italiano Fabio Di Celmo, son solo dos ejemplos de una vida dedicada a causar terror.
El plan magnicida consistía en volar el Paraninfo de la Universidad de Panamá, donde Fidel hablaría ante más de mil espectadores y varios jefes de Estado. Para esa tarea, Posada contaba con una red de colaboradores dentro del país y la asesoría de un selecto equipo de terroristas compuesto por Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro Crispín Remón y Guillermo Novo.
La rápida actuación de las autoridades cubanas evitó que los criminales lograran su cometido. A las cuatro de la tarde, mientras Fidel visitaba la Iglesia de San Pablo Apóstol, donde descansan los restos del general Omar Torrijos, un asistente le alcanzó una pequeña nota: “ Ya cogieron a Posada”.
Dos años antes, cuando estaba a punto de finalizar el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, el diplomático Carlos Zamora Rodríguez asumió el cargo de embajador de Cuba en Panamá. La experiencia acumulada desde entonces —asegura—, “fue esencial para afrontar los acontecimientos de finales del 2000 y la prolongada lucha que sobrevendría después”.
Cuando joven, el sueño de Zamora era acompañar a Ernesto Che Guevara en su lucha revolucionaria internacionalista, pero la vida le tendría deparado otro campo de batalla: el servicio exterior cubano.
Con apenas 14 años, se vinculó a la sección juvenil del Movimiento 26 de Julio para enfrentar la dictadura de Fulgencio Batista. Después del triunfo de los rebeldes, estudió Economía en la Universidad de Oriente.
La primera asignación de Zamora fue como representante de Cuba ante la ONU, desde 1974 hasta 1977. Ha ocupado diversas responsabilidades en el Ministerio de Relaciones Exteriores y fungido como representante en Naciones Unidas y embajador en Ecuador, Panamá y Brasil. En la actualidad trabaja como subdirector general de América Latina y el Caribe.
LA SEDE
Zamora arribó al país centroamericano apenas un año antes de que venciera el plazo estipulado en los acuerdos Torrijos-Carter para la entrega del canal interoceánico a las autoridades nacionales. Ese reclamo histórico del pueblo panameño tardó un siglo en cumplirse.
“El Canal de Panamá era un símbolo de la dominación imperialista sobre América Latina. Muchos historiadores consideran que los norteamericanos promovieron la secesión panameña de Colombia con el objetivo de apoderarse del istmo y construir el paso interoceánico, como efectivamente hicieron después. Incluso, los documentos que sellaron la independencia del país se firmaron en un acorazado estadounidense”, recuerda Zamora.
“Casi cien años después, los Estados Unidos estaban obligados a cumplir su palabra de devolver el Canal, pero no querían abandonar el territorio panameño. Manejaron varias fórmulas para burlar los tratados, mantener su presencia militar y conservar las instalaciones del Comando Sur que consideraban estratégicas para el dominio de la región”.
A comienzo de 1999, el resultado de las elecciones presidenciales complicó aún más el traspaso: “Todo el mundo esperaba que el partido fundado por Torrijos ganara los comicios y recibiera el Canal. Pero no sucedió así. Balladares perdió el plebiscito para modificar la Constitución y permitir la reelección directa que le hubiese abierto la posibilidad de una nueva candidatura.
“La decisión del entonces Presidente creó divisiones al interior del PRD. La corriente arnulfista, liderada por Mireya Moscoso, aprovechó la coyuntura para triunfar en las elecciones.
“Aún así, la posición cubana no varió y se mantuvo del lado del pueblo panameño. Respaldamos el cumplimiento íntegro de los acuerdos y fuimos contrarios a los intentos de escamotear la soberanía de ese país sobre su territorio”.
Poco tiempo después de asumir la presidencia en junio de 1999, Moscoso asistió a la IX Cumbre Iberoamericana en La Habana, donde se respaldó el traspaso del Canal y se conoció que el país centroamericano acogería la siguiente cita, planificada para finales del 2000.
“Terminada la Cumbre en Cuba, quedó el compromiso del líder de la Revolución de asistir a la cita istmeña. Además, nuestro país debía crear las condiciones para traspasar la presidencia del organismo a Panamá.
“A pesar de las diferencias políticas, la relación entre los dos países transcurría en un ambiente cordial. Moscoso, durante su primer año de gobierno, mantuvo las principales áreas de cooperación establecidas con Balladares, como las becas para estudiar Medicina en la Isla”.
Resulta también llamativo que en la propia Cumbre Iberoamericana se diera un debate sobre el tema del terrorismo. El Salvador, representado entonces por el derechista partido Arena, propuso una iniciativa para condenar al grupo ETA de España, que fue considerada por Cuba como “parcial, selectiva e incompleta”. El Comandante en Jefe defendió incansablemente una declaración contra todas las formas y manifestaciones de terrorismo, incluido el de Estado.
Los sucesos de Panamá, previos incluso a los atentados del 11 de septiembre, demostrarían la razón histórica detrás de la posición cubana.
EL PLAN
Las altas probabilidades de que el líder cubano asistiera a la Cumbre en Panamá, constituía una excelente oportunidad para la contrarrevolución, en abierta crisis desde la muerte de Jorge Mas Canosa, fundador de la FNCA.
La mafia de Miami buscaba un golpe grande para salir de su letargo.
En aquel entonces, “el territorio panameño ofrecía condiciones propicias para el atentado: fronteras vulnerables, muchas deficiencias en sus esquemas de seguridad interna y la penetración de los servicios de inteligencia norteamericanos en áreas estratégicas del país, en especial el sector castrense y las comunicaciones”.
La contrarrevolución no podía desaprovechar la coyuntura e hizo una “selección de selecciones” para llevar a cabo el trabajo: “Posada Carriles y Novo Sampoll nunca habían actuado juntos. Sampoll tenía un historial propio en la ciudad de New Jersey; se vinculó con la DINA durante la dictadura de Pinochet en las décadas de los años 70 y 80 y participó en el asesinato del diplomático chileno Orlando Letelier”.
Posada Carriles, por su parte, radicó varios años en Venezuela hasta que fue apresado por su participación en el atentado al avión de Cubana de Aviación, en 1976; cuando logró escapar de la cárcel se estableció en Ilopango, en El Salvador, y desde allí estructuró un equipo terrorista que se nutrió fundamentalmente de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños.
“Por su parte, Jiménez Escobedo era un miembro importante de la FNCA, en Miami, y Remón alcanzó notoriedad con su participación en el asesinato del funcionario cubano Félix García Rodríguez, y la planificación de otros atentados en Estados Unidos”.
Si bien los cuatro personajes se dedicaban a lo mismo, tenían independencia en su accionar. La mafia logró reunirlos pensando en dar un golpe fuerte en Panamá.
“Los terroristas manejaron más de una variante para lograr su cometido: volar el avión de Fidel en el momento del aterrizaje, hacer un atentado en el trayecto del aeropuerto al hotel donde se hospedaría, o en algún otro de los recorridos que hiciera durante la Cumbre Iberoamericana, y, por último, hacer estallar el Paraninfo de la Universidad… donde se llevaría a cabo un acto de solidaridad con Cuba.
“Durante los meses previos a la Cumbre, varios de esos elementos contrarrevolucionarios visitaron Panamá para estudiar el terreno y organizar el apoyo interno. Está comprobado que, entre agosto y septiembre del 2000, Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo entraron al país con los mismos pasaportes que usaron en noviembre.
“Los terroristas estudiaron las locaciones de la Cumbre, en especial el hotel donde se hospedarían los jefes de Estado. Pero los operativos de seguridad en la zona complicaron la posibilidad de atentar allí contra la vida de Fidel. Las circunstancias fueron cerrando las distintas posibilidades y decidieron centrar sus esfuerzos en el plan de volar el Paraninfo de la Universidad.
“Su entrada al país los días previos a la Cumbre, respondía a ultimar los preparativos del atentado. Una parte ingresó por el aeropuerto internacional y otra por la frontera costarricense y se trasladaron por tierra hasta Ciudad Panamá”.
EL ARRESTO
Si los terroristas consideraron que podían actuar con impunidad en territorio panameño, no tomaron en cuenta a la seguridad cubana que, desde mucho tiempo atrás, los seguía y estaba al tanto de sus planes.
La parte cubana entregó a la panameña un listado de los terroristas, sus alias y los tipos de pasaporte que podían utilizar para entrar al país. Allí aparecían todos los personajes que participaron en la planificación del atentado. Fui testigo de las conversaciones sostenidas con las autoridades de Panamá, en las que expresamos la preocupación de la delegación cubana frente a la presencia de los terroristas y la amenaza que suponían para la seguridad del Comandante en Jefe y la comitiva cubana.
“Estoy convencido de que los servicios de seguridad panameños tuvieron en su poder todos los elementos necesarios para detener a Posada y su grupo”.
“A pesar de la amenaza, Cuba no rehuyó de su responsabilidad. El Comandante afirmó que no iba a ausentarse por el riesgo. Pero ya en Panamá, y como no se había actuado para detener a los terroristas, teníamos el derecho de hacer una denuncia pública y demandar el cumplimiento de la ley.
“Que el propio Fidel hiciera la denuncia tuvo un impacto extraordinario en la prensa nacional e internacional, y fue determinante para que se tomaran medidas contra los terroristas. De haber hecho caso omiso al reclamo cubano, Mireya Moscoso hubiese quedado como cómplice del plan de atentado”.
Cerca de las cuatro de la tarde de ese día, agentes de la policía judicial capturaron en el Coral Suite a Posada y Sampoll, quienes compartían la misma habitación. Crespín Remón y Gaspar Jiménez llegaron al lugar en automóvil y se percataron del operativo, pero fueron incapaces de evadir a las autoridades, que los atraparon en las cercanías del hotel.
EL JUICIO
Con los cuatros hombres detenidos, la investigación de las autoridades panameñas corroboró la denuncia cubana y encontró pruebas del atentado que se proponían llevar a cabo, como nueve quilos de C-4 y diagramas sobre el lugar donde pensaban detonar el artefacto.
A pesar de la abundante evidencia, transcurrieron tres años antes de que los terroristas ocuparan el banquillo de los acusados.
“El propio pueblo panameño y sus movimientos populares exigieron que se hiciera justicia. Al Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá asistirían unas dos mil personas y personalidades de todas las fuerzas políticas, de izquierda y derecha. De haber tenido éxito los terroristas, Panamá hubiera sido el 11 de septiembre de América Latina.
“La presión popular obligó a Moscoso a iniciar el proceso judicial, a pesar de que, desde el comienzo, su intención era obtener una salida amigable con EE.UU. y los sectores contrarrevolucionarios de Miami que le permitiera dejar en libertad a los terroristas con el menor costo político posible. Pero fracasaron todas las artimañas políticas para evitar el juicio y no lograron vender a la opinión pública la imagen de Posada y sus colaboradores como un grupo de enfermos e indefensos ancianos”.
A mediados del 2003, se inició el juicio contra los cuatro terroristas: “El gobierno buscó entonces convertir el proceso en una farsa que condenara simbólicamente a los terroristas y, al mismo tiempo, los dejara en libertad. Pero el plan de la Presidenta chocó contra la fiscal del caso, Argentina Barreda, y el juez Enrique Paniza, quienes mantuvieron una actitud digna y no se dejaron corromper.
“Como la Justicia no cedía ante las presiones del Ejecutivo, comenzaron las maniobras de tipo legal: a los terroristas se les imputaban tres cargos que suponían una pena de entre 11 y 15 años de cárcel, cuando la máxima sentencia establecida por las leyes panameñas es de 20 años de prisión y en este caso, afortunadamente, no se llegó a cometer el atentado. Entonces vetaron al juez Paniza, que estaba a favor de aplicar todo el rigor de la ley, y lo sustituyeron por José Ho Justiniani, un hombre de su confianza. Este último unió todos los cargos en uno solo, y redujo la pena a siete años de prisión, y un año extra para Carriles y Gaspar Jiménez por falsificación de documentos”.
EL INDULTO
La mafia anticubana de Miami no quedó conforme con la reducción de las sentencias, y presionó a Moscoso para que cumpliera el compromiso inicial de liberar a Posada y su grupo. Pero la Presidenta se enfrentaba a un grave problema: su mandato estaba cerca de finalizar y los terroristas cumplían condenas de siete y ocho años. Además, tenían pendiente un proceso de apelación ante el Tribunal Supremo que podía aumentar las sentencias.
“El indulto era la última carta de Mireya Moscoso, pero la Constitución panameña no permitía otorgar ese beneficio por delitos comunes y sin una sentencia firme. Ante la encrucijada, la mandataria inventó una supuesta confrontación entre Panamá y Cuba y acusó a la Revolución de amenazar la seguridad de su país. Fue una maniobra pensada y diseñada para crear las condiciones de cara a la opinión pública nacional e internacional y reducir el impacto político de la medida que, evidentemente, se disponía a tomar.
“Como parte de esa estrategia, fui declarado persona non grata y se ordenó mi expulsión de Panamá en 48 horas. Durante la larga batalla para lograr que se hiciera justicia, desde la Cumbre hasta el día del indulto, únicamente cumplimos nuestro deber y nos guiamos por los valores de la Revolución.
“A mi arribo a Cuba, el 26 de agosto del 2004, Mireya Moscoso firmó el indulto y puso en libertad a los cuatro terroristas.
A las 6:30 de la mañana, abordaron un avión pagado por la mafia de Miami y se dirigieron a Honduras. De ahí, Posada Carriles ingresó ilegalmente en los Estados Unidos, donde permanece libre por los grandes compromisos que tiene con la CIA”.