11 may 2015

ERAMOS TAN POCOS...

EN CAMPAÑA
Marcelo Tinelli: "Cristina es una muy buena presidenta"
"Cristina es una mujer muy popular que puede ser cuestionada o no, pero evidentemente ha hecho muchas cosas bien", señaló el conductor, que mañana vuelve con Showmatch


 
Tinelli habló de su relación con Cristina y Máximo.

El conductor Marcelo Tinelli , quien mañana vuelve con Showmatch a la pantalla de El Trece, aseguró que " Cristina Kirchner es una muy buena presidenta".

"Cristina es una mujer muy popular que puede ser cuestionada o no, pero evidentemente ha hecho muchas cosas bien, y algunas otras no tan buenas. A mí me gustó mucho más el primer gobierno que el segundo, pero está claro que, no te digo una bonanza económica, pero económicamente no está tan mal el país, en el sentido que con un dólar en la situación que está y la gente mira mucho eso, ve que se le ha plantado. Creo que es una muy buena presidenta. Con la gente tiene un alto grado de aceptación, de hecho le dio más del 40%", aseguró Tinelli en declaraciones al diario Perfil.

"Ella (Cristina)es una dama, más allá de ser la Presidenta. Nació Lorenzo y fue uno de los primeros llamados que tuve, eso lo valoro mucho. Yo tengo una buena relación, más allá de lo que pasó con 'Futbol para todos', que fueron los mensajeros, más que los que decidieron. Entiendo la decisión que tomó y para mí es un tema superado. Cuando dicen, 'pero volviste con el tema Capitanich porque te quedó la sangre en el ojo', a mí no me quedó ninguna sangre en el ojo. No guardo resentimiento con nadie, me olvido de las cosas", señaló Tinelli en la misma entrevista.

El conductor también desmintió su posible candidatura a gobernador bonaerense. "Nunca dije que quería ser gobernador, y si los que dicen que quieren serlo, que van, recorren, trabajan, caminan la Provincia, tienen 8, 7, 6, bueno yo me saqué un 14, sería uno de los mejores alumnos en el colegio. Y lo que sí me dio una alta nivel de popularidad, de imagen positiva", afirmó.

Sobre Máximo, el hijo de la Presidenta, Tinelli dijo: "La vez que lo vi estuvimos muy bien, es muy correcto, yo era una persona que valoraba, respetaba y quería mucho a su padre, se lo dije, más allá de que él lo conocía perfectamente. Néstor fue una persona a la que quise mucho y que nunca especulé con eso. Es más; el día que murió salió de mí ir a abrazar y besar a Cristina. Para mí Néstor fue una persona muy, muy cercana, en todo. Yo lo valoro mucho, lo valoré siempre y cuando vino a Buenos Aires, que me lo presentó el gobernador de Chubut Mario Das Neves, traté de darle una mano en todo lo que pudiera porque me parecía un tipo muy generoso. Y cuando lo hablé con Máximo y se lo dije él lo tenía súper claro, y en el cariño que tenía el papá conmigo también"

http://www.lanacion.com.ar/1791624-marcelo-tinelli-cristina-es-una-muy-buena-presidenta?utm_source=FB&utm_medium=Cali&utm_campaign=1791624

Nisman y la sorpresa de octubre

Los colaboradores más cercanos del fiscal declararon en sede judicial que el plan original de Nisman era hacer coincidir la denuncia contra la Presidenta con las elecciones de octubre, para que el tema del encubrimiento sobrevolara los comicios.

10 de Mayo de 2015

Walter Goobar


El misterio sobre la data de muerte del fiscal Alberto Nisman ha sepultado uno mayor: el de la fecha original para denunciar a la presidenta de la Nación y al canciller por el presunto delito de encubrimiento por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán. Miradas al Sur está en condiciones de revelar con carácter de exclusividad que el plan original del fiscal Nisman era lanzar la denuncia contra la Presidenta y el canciller en el mes de octubre próximo, lo que hubiera significado un escándalo político y mediático de proporciones mucho mayores y con mucho menor margen para ser desmentido, en el contexto de las elecciones generales convocadas para ese mes.
Los colaboradores más cercanos del fiscal Nisman –que participaron en la elaboración de la disparatada denuncia que ya fue desestimada por el juez Daniel Rafecas y por la Sala I de la Cámara Federal–, han declarado ante la fiscal Viviana Fein que el plan original de Nisman era lanzar su denuncia en octubre, lo que hubiese obligado a los argentinos a acudir al cuarto escuro acompañados del fantasma del encubrimiento ya que la Justicia no hubiera podido expedirse antes de los comicios. Ninguno de los declarantes pudo explicar por qué Nisman pretendía hacer coincidir su denuncia con las elecciones, pero el sentido común indica que la decisión está vinculada a sus oscuros nexos con los fondos buitre de Paul Singer. Más aún: “La sorpresa de octubre” fue el nombre de la operación encubierta realizada por los republicanos para conseguir que los iraníes retuvieran a los norteamericanos secuestrados en Teherán, para que James Carter perdiera las elecciones frente a Ronald Reagan.
Más allá del testimonio de sus colaboradores de mayor confianza, el propio Nisman admite en el mensaje de WhatsApp que mandó a sus amigos previo a emprender su aventurada denuncia contra la Presidenta, que ésta estaba pensada para más adelante, pero que debió adelantar la jugada. Allí escribe: “A veces, en la vida los momentos no se eligen. Simplemente las cosas suceden. Y eso es por algo. Esto que voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo que me vengo preparando para esto, pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora… Me juego mucho en esto. Todo, diría. Pero siempre tomé decisiones. Y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé que no va a ser fácil, todo lo contrario…”
La cuenta regresiva para la maniobra de Nisman comenzó el 17 de diciembre pasado, cuando la Presidenta decidió el relevo de Héctor Icazuriaga, Francisco Larcher y Jaime Stiuso de la cúpula de la ex Side, que desde hacía tiempo venía operando como una quinta columna contra el Gobierno. Nisman comprendió entonces que la caída de Jaime Stiuso lo arrastraría a él que se definía como un incondicional del espía. Si quería preservarse en el cargo debía actuar y pronto. La feria judicial le brindó la ventana de oportunidad que necesitaba: por una parte, debía realizar el viaje a Europa para festejar el cumpleaños de 15 de su hija; por la otra, ni el juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, ni la Procuradora, Alejandra Gils Carbó, iban a pedir su apartamiento antes de que concluyese la feria. Pero tampoco podrían hacerlo después de que echara a rodar su denuncia.
Los documentos de WikiLeaks que muestran a Nisman informando por anticipado a la embajada de EE.UU. sobre cada medida que pensaba toma, han hecho suponer a varios investigadores que lo que precipitó la denuncia del fiscal contra la Presidenta fue la necesidad de Israel de torpedear el acuerdo nuclear entre Irán y EE.UU. Sin embargo, no fueron los estrechos vínculos del fiscal con la CIA y el Mossad los que le impidieron a lo largo de una década avanzar en cualquier aspecto de la conexión local: no rastreó la procedencia del explosivo ni los detonadores, no localizó ninguna de las casas operativas utilizadas por las células terroristas, tampoco investigó los viajes de carapintadas argentinos –expertos en explosivos– a Irán, no averiguó nada sobre el derrotero de la camioneta Trafic durante las 48 horas previas al atentado ni quiso indagar por qué hay decenas de testimonios en la causa que afirman que la noche previa al atentado vieron un helicóptero de la Policía Federal sobrevolando la zona con reflectores, presumiblemente buscando la Trafic. Además de limitarse a reclamar burocráticamente, una vez al año, el entrecruzamiento de teléfonos del año previo y posterior al atentado, tampoco se ocupó de rastrear a qué bolsillos argentinos fueron a parar los 90 mil dólares que se retiraron los días previos a la voladura de la AMIA, de una cuenta del jeque Mohsen Rabbani en el Deutsche Bank, que se cerró dos meses después del ataque contra la mutual judía.
Nisman nunca quiso tomar muestras genéticas de los familiares de las víctimas y recién a fines del año pasado se convocó al prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para identificar los restos humanos que no pertenecen a las 85 víctimas conocidas y que durante dos décadas permanecieron guardados en enormes bolsas. Ni a la CIA ni al Mossad le hubiese molestado que Nisman hubiese despejado cualquiera de estas incógnitas. Todo lo contrario: seguramente lo hubiesen premiado. Si no lo hizo es por una sola razón: porque cualquiera de estas investigaciones conduciría necesariamente a revelar la connivencia de la SIDE con los terroristas antes, durante y después del atentado.
A esta altura, es más que evidente que el interés de Nisman no estaba en esclarecer la causa AMIA, sino en utilizar el tema del Memorándum como un ariete político y mediático para perjudicar al Gobierno, autopreservarse y, al mismo tiempo, dinamitar la causa para terminar de sepultar la cadena de encubrimientos.
En un frenético intercambio de mensajes de texto, vía WhatsApp y llamados telefónicos con la diputada macrista Patricia Bullrich, Nisman le advierte que cuando compareciera ante Diputados no tendría otra cosa para decir que lo que ya había dicho en el programa A dos voces de TN: “Tiene que ser reservada porque si no, no puedo hablar, voy a decir lo mismo que en TN y no va a parecer serio”, le escribió el asediado fiscal a la diligente Bullrich.
El venerado Jaime Stiuso, por quien Nisman profesaba una admiración a prueba de balas, le había prometido munición gruesa que dejaría fuera de combate al Gobierno y lo preservaría en su cargo hasta el fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, pero ahora el espía que lo tenía identificado en su teléfono como “Ministro”, no atendía sus desesperados llamados porque –mientras el tema ardía en los portales–, Stiusso había colocado su celular en vibrador. En lugar de una bala de plata o de un miserable As en la manga que hiciera creíble su denuncia, el fiscal sólo tenía a mano una vetusta pistola Bersa, calibre 22.

http://www.miradasalsur.com.ar/nota/11193/nisman-y-la-sorpresa-de-octubre

La coalición de izquierdas volvió a arrasar en Montevideo y Canelones

PN conquistó 12 intendencias, el FA 6 y el PC 1



Imagen extraída de la web de la Corte Electoral. 

Martín Viggiano @martinviggiano - 11.05.2015

El Partido Nacional (PN) conquistó 12 de las 19 intendencias del país, el Frente Amplio (FA) obtuvo seis y el Partido Colorado (PC) una. Artigas, Cerro Largo, Colonia, Durazno, Tacuarembó, Treinta y Tres, Maldonado, Soriano, Flores, Florida, Lavalleja y San José, son intendencias ganadas por los blancos.

Con poco más del 62% de circuitos escrutados por la Corte Electoral, el FA mantenía las comunas en Canelones y Montevideo; recuperaba las intendencias de Salto y Paysandú y ganaba las de Río Negro y Rocha.

En tanto, el PC quedó con una sola intendencia, la del departamento de Rivera.

Cambian piezas y se mantiene el equilibrio

La elección departamental determinó cambios menores en el mapa electoral, aunque el Frente Amplio ganó en el litoral y los blancos recuperaron Maldonado

La acalambrante estabilidad del sistema político uruguayo tuvo ayer otro capítulo en las elecciones departamentales. Los partidos trocaron el gobierno de forma mínima en los distintos distritos del país. En términos generales, además, los cambios mantuvieron un cierto equilibrio en la distribución de las intendencias, ya que algunas derrotas fueron compensadas con victorias del mismo partido en otros lugares.

Según los datos disponibles al cierre de esta edición, hay cinco departamentos que estarían cambiando de mano: Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Madonado. El Partido Nacional recupera el departamento esteño y el que está mas al norte. El FA se queda con el litoral: le quitan Salto a los colorados (anoche festejaba Andrés Lima), y Paysandú (Guillermo Caraballo) y Río Negro (Oscar Terzaghi) a los blancos.

La coalición de izquierdas volvió a arrasar en Montevideo y Canelones, con ventajas que afianzan la hegemonía y hacen pensar que tienen crédito por años. En la capital recuperó al desencantado que hace cinco años votó en blanco.

Conservó al mismo tiempo el gobierno en Rocha pero perdió a manos de los blancos el departamento de Maldonado, el tercer distrito en cantidad de habilitados y uno de los más importantes en cuanto a la generación de divisas, sobre todo las que llegan del turismo.

El Partido Nacional mantuvo sus 12 intendencias con respecto a 2010, ya que sumó dos con las victorias en Maldonado y Artigas. Pero perdió Paysandú y Río Negro, dos sitios donde era gobierno.

Perdió Mujica

En la capital ganaron los socialistas. Martínez tiene un perfil moderado dentro del FA, lo que ofrece una coherencia política entre el gobierno nacional y el departamental.

La coalición se mantiene en Montevideo pero cambia de manos hacia la interna, porque desde 2005 gobiernan dirigentes del mujiquismo: Ricardo Ehrlich (2005-2010) y Ana Olivera (2010-2015).

El resultado de anoche tanto en Montevideo en otros puntos del interior implica, además, una derrota del Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector que fundó y lidera el expresidente José Mujica (2010-2015), que desde su nacimiento en 1989 nunca paró de crecer en cada elección.

Mujica y el MPP se quedaron con Canelones (donde gobernará Yamandú Orsi) y Rocha (Aníbal Pereyra), cuando en la previa aspiraba a ganar en Cerro Largo con su candidato Alfredo Fratti, y retener Artigas con Patricia Ayala. Además, Darío Pérez en Maldonado formaba parte de sus aliados y aspiraba a quedarse con la intendencia, y perdió.

Con su proceder en Montevideo el FA pareció aprender de las lecciones de 2010, cuando más de 10% de sus votantes dejaron en blanco el sobre electoral en clara señal de protesta por la forma de elegir la candidatura única de Ana Olivera en detrimento de la de Daniel Martínez. Esta vez abrió una excepción histórica a sus tradiciones y a lo que marcan sus estatutos, y habilitó la candidaturas múltiples. Dos de los tres postulantes, además, fueron figuras de primera línea de los cuadros de izquierda.

Diálogo y fracaso

La elección en Montevideo mostró más novedades importantes. Estuvieron ausentes el Partido Nacional y Colorado de forma individual, ya que se asociaron en el lema Partido de la Concertación para acumular votos con la intención de sacar de la capital a la coalición de izquierdas.

Edgado Novick, que compitió como candidato independiente en la Concertación, fue una de las grandes sorpresas de la elección. Este empresario que entró para sumar al caudal de blancos y colorados, se terminó quedando con el primer lugar en la interna del lema opositor.

Anoche, al dirigirse a sus seguidores tras conocer los resultados, prometió continuar en carrera rumbo a 2020. En la oposición hay dudas sobre el futuro de este nuevo actor en la política. Algunos colorados especulan que puede adueñarse de ese partido, ya que al analizar los datos de los comicios salta a las claras que los votos de esa colectividad fueron con Novick.

Por otra parte, si bien Jorge Larrañaga y su grupo Alianza Nacional corren riesgo en Paysandú, ganaron con Pablo Caram en Artigas y, aunque Enrique Antía no es del cerno del sector, tuvo un acuerdo con el paraguas genérico que lideró Larrañaga en las elecciones de octubre, Futuro Nacional.

En tanto, los colorados inician ahora una etapa de evaluación de un ciclo electoral nefasto para sus intereses. Rivera, donde volvió a ganar con luz, es el único lugar donde los colorados son el partido favorito. Al cierre de esta edición peleaban por mantener Salto. A Pedro Bordaberry le quedaba solo esperar si su mano derecha, Germán Coutinho, retenía la intendencia de Salto, el único lugar donde gobierna Vamos Uruguay. Pero anoche Andrés Lima, el candidato del FA, se adjudicó una reñida victoria y desde las 2 de la madrugada había una caravana de festejos en el centro de la ciudad.

Consuelo

Al hablar anoche, Martínez anunció que la próxima semana dialogará a la interna del FA sobre el diseño de su gobierno. Aseguró que luego hablará también con los otros partidos, “con blancos, colorados y los independientes”. “Mañana, a corazón abierto, a construir el mejor Montevideo”, dijo.

“Bienvenidos todos aquellos que quieran colaborar de esta construcción. Por eso mismo por supuesto que la semana que viene nos estaremos reuniendo para empezar a trabajar a nivel de Frente Amplio. Pero también iremos a hablar con las instituciones, con los partidos políticos con los blancos y con los colorados, con el Partido Independiente. Queremos un Montevideo para todos, donde nadie se sienta excluido. Sabiendo que hay una fuerza política que ganó, sabiendo que hay un programa y que queremos profundizar la línea estratégica que ha marcado desde sus orígenes el Frente Amplio. Pero ante todo construyendo nación, construyendo proyecto político, construyendo un mejor Montevideo. Entre todos estén seguros que será posible. ¡Arriba Montevideo y arriba nuestro Frente Amplio!”, aseguró.

A juzgar por los números, el nuevo lema Partido de la Concertación, integrado por blancos, colorados y militantes independientes dentro arco opositor, no logró cumplir su objetivo de sumar para ganarle al Frente Amplio. Separados, en 2010 sumaron 44%, cuando en la elección de anoche –incluso contando al independiente Novick– no alcanzaron esa cifra.

Para los blancos el derrumbe fue peor. Su candidato, Álvaro Garcé, cosechó 11% según la encuesta de boca de urna y proyección de escrutinio de la empresa Cifra. Cinco años atrás los dos candidatos nacionalistas, Ana Lía Piñeyrúa y Javier de Haedo alcanzaron 23% sumados.

A nivel municipal, los uruguayos le volvieron a dar la espalda al tercer nivel de gobierno. Si bien restan por conocerse los datos finos del escrutinio, anoche quedó establecido que por segunda vez una amplísima mayoría desestimó colocar la papeleta municipal, es decir, con la que se eligen alcaldes y concejales.

Para la oposición el único premio consuelo fue la victoria en el municipio CH (Pocitos, Punta Carretas, Buceo, entre otros), que tenía más de 160 mil habitantes y tiene un caudal electoral similar a dos departamentos juntos. Anoche se adjudicaba la victoria en ese municipio el dirigente herrerista Andrés Abt.

Presión entre Interior y Hacienda para postergar denuncia a Martelli

Habría provocado un quiebre en el Servicio de Impuestos Internos (SII)

La investigación por emisión de boletas que involucra al ex recaudador de la primera campaña de Michelle Bachelet sumó un nuevo elemento. Según Ciper Chile, ambos ministerios habrían pedido dilatar la querella -que también sumaba a Jovino Novoa- ante la Fiscalía. Este hecho tendría enfrentados al director Michel Jorrat con el equipo jurídico del servicio.



(Agencia Uno)

Un quiebre al interior del Servicio de Impuestos Internos (SII) habría provocado una supuesta presión desde los ministerios de Hacienda e Interior para dilatar la presentación de una querella contra Giorgio Martelli, operador político y ex recaudador de la primera campaña de Michelle Bachelet, quien es investigado por la Fiscalía por posible emisión de boletas y facturas falsas a SQM.

Según lo informado por el portal Ciper Chile, el lunes -dos días antes que la Presidenta Bachelet anunciara la renuncia de todos sus ministros- cuatro altos funcionarios de Impuestos Internos detectaron una operación cuyo objetivo final era frenar las investigaciones que se desarrollan en el organismo tributario relacionadas con el financiamiento ilegal de la política.

En esa fecha, según la investigación, se había beneficiado a la sociedad comercial del ex senador Jovino Novoa (UDI), uno de los políticos implicados en la investigación judicial al Grupo Penta, con la condonación del 55% de sus “impuestos comprometidos”, es decir, aquellos que estaban bajo investigación por sospecha de fraude tributario. El director del SII, Michel Jorrat, señaló que no conocía esta operación y que investigará quien la autorizó.

La condonación a Novoa, quien estaba en la lista de querellados para permitir una investigación más profunda de la Fiscalía, también incluía a Giorgio Martelli, vinculado a servicios a la filial SQM Salar.

Una vez definida la formalización de los primeros políticos por el caso Penta, el subdirector jurídico del SII, Cristián Vargas, le pidió al director del servicio, Michel Jorrat, que autorizara la presentación de la ampliación de querella contra Novoa y Martelli antes de las 14:00 del jueves 7, la hora límite para ingresar los escritos al tribunal, y de esa forma no aparecer “empujados” por la Fiscalía.

Pasadas las 13:00 de ese día y al no tener respuesta, Vargas le envío un nuevo mensaje a Jorrat, indicándole que si no recibía instrucción en contrario procedería a presentar la acción judicial. Pese a que Jorrat había anunciado oficialmente que se inhabilitaría de actuar respecto a la empresa de Martelli, pues él mismo emitió boletas para esa sociedad, finalmente el director del SII decidió posponer la ampliación de querella. Jorrat pidió que antes de presentarla se citara a declarar al SII a Giorgio Martelli. En los hechos, eso significaba postergar al menos hasta la próxima semana la decisión de ingresar el escrito al tribunal. El subdirector Vargas no estuvo de acuerdo con esa determinación, pues a su juicio Martelli ya había entregado a Impuestos Internos –a través de sus abogados- la documentación contable necesaria, complementaria con la que antes había presentado SQM Salar, para fundamentar la acción legal. En la institucionalidad del SII la facultad de iniciar acciones legales por ilícitos tributarios la tiene el director de la entidad, quien desde hace años la ha delegado en el subdirector jurídico.

Según Ciper, la actitud del director del SII obedecía a las presiones que recibió desde el Ministerio de Hacienda, del cual depende jerárquicamente. El problema para Jorrat no era la acción contra Novoa, sino la dirigida contra Martelli. El director del SII había recibido instrucciones desde el Ministerio de Hacienda de retrasar la presentación del escrito hasta después del cambio de gabinete, cuando la Presidenta aún no le ponía fecha a la reestructuración de su equipo ministerial. La orden buscaba evitar que se siguiera debilitando la posición del ministro Peñailillo por su vínculo con Martelli.Esto habría provocado el quiebre entre Jorrat y el equipo jurídico del servicio.

Un millón y medio de muertos

SAN SALVADOR (Uypress) El ex guerrillero y actual consultor para la resolución de conflictos internacional, Joaquín Villalobos escribe sobre América Latina, la región más violenta del mundo en una visión bastante catastrófica.

CONTRADICCIONES

10.05.2015




Latinoamérica es una zona sin guerras, con grandes progresos democráticos, económicos y sociales y en la que decenas de millones de personas han salido de la pobreza. Es, también, la región más violenta del mundo

En lugares de Asia donde domina el Estado Islámico, la blasfemia, el adulterio, la herejía y el "espionaje" de los "infieles" se pagan con la muerte. En lugares de Latinoamérica dominados por delincuentes, los que no pagan extorsiones, las mujeres que se resisten a ser violadas y aquellos que conversan con policías o rechazan colaborar con los criminales son asesinados. El terrorismo islámico decapita y crucifica en sus territorios, en Latinoamérica los criminales cuelgan, decapitan, queman, descuartizan y juegan fútbol con las cabezas de las víctimas. En ambos casos el terrorismo es el método para tener autoridad. En Asia, África y Europa del Este hay quince guerras por distintos motivos. Latinoamérica es una región sin guerras, con grandes progresos democráticos, económicos y sociales y en la cual decenas de millones de personas han salido de la pobreza. Sin embargo, es la región más violenta del mundo, 300 homicidios por día, 100.000 por año y más de un millón y medio en los últimos 14 años.
Latinoamérica tiene sociedades nuevas gobernadas por instituciones viejas. La globalización, la expansión del comercio de ilícitos, la urbanización, el crecimiento demográfico, las migraciones y la democracia, entre otros factores, transformaron aceleradamente los países sin que las instituciones de seguridad fueran reformadas. Son pocas las excepciones: Chile, Costa Rica y Uruguay por sus antecedentes cívicodemocráticos; Nicaragua por una revolución y Colombia por su largo conflicto. La violencia política precedente a la actual violencia criminal fue parte de la lucha para lograr la neutralidad de unos poderes coercitivos del Estado que defendían solo a las elites. La mayoría de democracias heredó policías y ejércitos de regímenes autoritarios anticomunistas concebidos para controlar a los ciudadanos y no para protegerlos. Con la democracia, el Consenso de Washington promovió la idea de Estado pequeño y barato en países que no habían terminado de formar sus Estados. Una misión de un organismo financiero propuso, incluso, que había que reducir el Estado en Haití. La actual situación de seguridad de Latinoamérica es la crisis de una ciudadanía inhibida por un Estado débil, un Estado ausente o un Estado cooptado por criminales.
En algunos países como Chile, Uruguay o Costa Rica el problema es de seguridad pública, otros como Bolivia o Perú van camino de empeorar y en los casos más graves, como México, Brasil, Guatemala, Honduras, El Salvador, Venezuela, Colombia e incluso Argentina existen territorios urbanos o rurales donde el Estado ha perdido o está perdiendo los monopolios de la fuerza, la tributación y la justicia a manos de criminales. Los vacíos de autoridad que ya existían o que dejó el periodo autoritario fueron ocupados por delincuentes y no han podido ser llenados por la autoridad democrática.
En México y El Salvador, la casi totalidad de los cabecillas están presos y la violencia continúa
En seguridad hay una estrecha relación entre tres factores: Estado, territorio y ciudadanos. La seguridad es el fundamento de la gobernabilidad, el primer derecho de los ciudadanos y la primera responsabilidad del Estado. El poder coercitivo es por lo tanto el principal poder del Estado y los policías son el eslabón más importante en la relación entre gobernantes y gobernados. Estar protegidos en la vida, el patrimonio y los derechos humanos son precondiciones para todo. Si esto no funciona nada funciona. En la actual polarización ideológica continental estas ideas esenciales han hecho crisis frente al pensamiento de las derechas de Estado pequeño y ante la alergia de las izquierdas a la represión. Lo primero ha derivado en mano dura con las manos amputadas y lo segundo en políticas sociales que pretenden prevenir incendios ya desatados.
Todo vacío de autoridad en el territorio termina en dominio criminal, paramilitarismo o en linchamientos realizados por los propios habitantes. El cimiento de la seguridad es el control del territorio por parte del Estado y los ciudadanos. Para lograr esto existen cuatro ejes estratégicos que permiten derrotar al crimen. El primero es la reforma de las instituciones de seguridad para que interioricen los derechos humanos como el pilar de la legitimidad del Estado en el ejercicio del monopolio de la fuerza. Los derechos humanos son, por otro lado, esenciales para lograr eficacia en el dominio de inteligencia, mantener la ventaja moral y evitar la reproducción de la violencia. Los abusos de poder cierran los canales de información y colocan a los agentes del Estado al mismo nivel que los delincuentes. Cuando el Estado mata enseña a matar. Policías y militares que parecen delincuentes acaban siendo delincuentes.
El segundo eje es el incremento sustancial del pie de fuerza del poder coercitivo. Un país necesita tantos policías como lo demanden las amenazas que enfrenta y la cultura de legalidad que posean sus habitantes. No es lo mismo Nueva York que San Pedro Sula. No basta entrar a los territorios críticos, capturar delincuentes y retirarse; cuando se llega hay que quedarse. Alta densidad criminal exige alta densidad policial. En México y El Salvador, la casi totalidad de los cabecillas están presos y la violencia continúa. Sin ocupar el territorio de forma permanente no hay seguridad posible. Esto implica fuerzas especializadas para perseguir el delito y fuerzas territoriales para mantener la paz de los ciudadanos. La mejor seguridad es la que evita delitos por la presencia disuasiva de la autoridad y no la que captura delincuentes que ya provocaron víctimas. Este problema no lo resuelven cámaras; la tecnología es solo un auxiliar. Así como los drones no derrotarán al Estado Islámico en Irak, no fueron las cámaras las que pacificaron Monterrey, sino una nueva fuerza policial que ocupó el terreno.
Colombia colocó los derechos humanos en el centro de la doctrina de seguridad
El tercer eje es la participación de los ciudadanos. La policía debe tener una relación estrecha y permanente con estos, ganarse su confianza y ser parte de las comunidades. En Nicaragua hay una movilización permanente de los habitantes de los barrios pobres por razones religiosas, deportivas, de salud, culturales, económicas y de todo tipo, y la policía siempre es parte de estas. A pesar de la pobreza, de un poder judicial tan malo como otros y una fuerza policial pequeña, Nicaragua tiene un control social ciudadano que la mantiene protegida de las pandillas que llegan del norte y de la cocaína que llega del sur. La participación ciudadana multiplica exponencialmente el poder disuasivo frente al delito. Creer que los ricos invertirán en barrios pobres es un sueño, la principal política social y de empleo para prevenir el delito es potenciar la microeconomía local.
El cuarto eje es la presencia integral del Estado en el territorio. Una vez el poder coercitivo ha tomado el terreno, controlado a los delincuentes y restablecido la seguridad, es fundamental que se hagan presentes todas las instituciones del Estado que brindan servicios de salud, justicia, deporte, educación, cultura, agua, transporte y entretenimiento a los ciudadanos. La fuerza puede conquistar terreno, pero solo la presencia integral del Estado y los ciudadanos pueden consolidar el control territorial, establecer una paz permanente y evitar que la violencia se reproduzca de nuevo.
Si se contabilizan los costos que representa el crimen en Latinoamérica, sin duda se está gastando más que lo que se necesitaría para fortalecer las capacidades del Estado para reprimir, disuadir o prevenir socialmente el delito. La seguridad es cara, pero se paga sola. Colombia parecía un Estado fallido, ahora tiene casi 500.000 hombres en su fuerza pública; ha invertido hasta el 6% de su PIB en seguridad; cobró impuestos especiales a los ricos, impulsó campañas cívicas entre los ciudadanos y colocó los derechos humanos y la protección de los colombianos en el centro de la doctrina de seguridad. El resultado es que bajaron dramáticamente todos los delitos, cuadruplicó su PIB, quintuplicó el turismo y recuperó su marca país que era sinónimo de violencia, secuestro y narcotráfico. Sin duda no ha llegado al cielo, pero ya salió del infierno.