10 jun 2015

¿Cuánto se pagará en realidad con la nueva ley de redistribución de la riqueza?







Nadie te quita lo heredado



ECUADOR

Recibir una herencia es como ganarse la lotería: es más cuestión de suerte –por nacer en un hogar rico– que de esfuerzo del heredero. Y si hablamos en términos de meritocracia, tiene sentido que exista un impuesto progresivo a la herencia. Incluso desde el punto de vista del desarrollo económico de las naciones, es un hecho que gran parte de los países hoy desarrollados, ejemplares economías de mercado, tuvieron y tienen aún impuestos a las herencias

Juan Pablo Jaramillo

• JUNIO 8, 2015 •

El tema ha generado mucha atención en Ecuador, pero también desinformación y, sobre todo, mala interpretación económica sobre este impuesto, que inicialmente se anunció con una tasa del 77.50% pero que luego fue moderado al 47,50% para los herederos directos.

El economista francés Thomas Piketty, especializado en desigualdad económica y distribución de la renta, propone impuestos altamente progresivos –incluyendo por supuesto los que gravan las herencias– para salvar al capitalismo de su propia destrucción. Eso lo escribió Piketty en el Quarterly Journal of Economics, la revista científica más reconocida del mundo en economía; es decir, no se trata de cualquier trasnochado comunista.

Es cierto que el deseo humano siempre será ver a los hijos en una buena posición económica. Además, está claro que los padres son una importante fuente de subsidio para sus hijos, pero ese subsidio es bastante desigual, y por lo tanto, la competencia es desigual, lo que genera deficiencia asignativa y disparidad. Y para eso, hasta las economías de mercado necesitan cierta regulación.

Es absurdo creer que el hijo de alguno de los magnates del mundo o incluso de los de Ecuador tiene las mismas oportunidades para competir que el hijo de un individuo de clase media. Por ejemplo, cabe preguntar: ¿Álvaro Noboa será alguna vez pobre? Lo más probable es que no: le bastaría con colocar su herencia en el sector financiero y recibir una renta a perpetuidad para tener la vida solucionada. Eso sí: sin haber creado riqueza adicional para él o la sociedad. Lo anterior sería generar una economía rentista, lo que va totalmente en contra de una sociedad meritocratica, e incluso es contrario a la visión neoclásica de la economía.

Cuando se trata de riquezas forjadas a costa de sacrificio y talento humano, como las de Bill Gates, Steve Jobs, Warren Buffet o Mark Zuckerberg, surge el dilema: ¿son sus hijos los más indicados para continuar con su legado? Suena mejor encontrar mecanismos para que la riqueza que forjaron se emplee de una manera eficiente. Hay un viejo refrán que dice: "abuelo trabajador, hijo rico, nieto pobre", corroborado por la consultora Price Waterhouse Cooper, que realizó un estudio que dice que de cada diez empresas familiares, apenas una llega a la tercera generación. En la actualidad, las empresas familiares han perdido protagonismo porque vivimos en un mundo gobernado por empresas administradas por gobiernos corporativos. Esas son las que logran competitividad internacional.

Un impuesto a las herencias altamente progresivo puede solucionar la disyuntiva entre subsidios familiares dispares y falta de corporativización en las empresas si para pagarlo las familias dueñas de empresas grandes deben emitir acciones a través de la bolsa de valores. Esto, sin anular el derecho al que tienen los herederos de usufructuar de una parte de la riqueza de sus padres. En un impuesto progresivo, los más pobres y la clase media pagan poco o nada, mientras que los ricos pagan mucho, al mismo tiempo que el remanente (la herencia bruta) que queda para los herederos siempre es creciente. Es decir que no se vulnera el derecho a la propiedad privada, pese a que las tasas marginales puedan verse como muy altas.

Las herencias, según explicó el presidente de la república, Rafael Correa, ahora se regirán por medio de un impuesto progresivo que llega a un tope de 47.5% para herederos directos. Pero esto hay que entenderlo bien: porque ha habido mucha desinformación: la tasa marginal (la más alta) del impuesto no es la tasa efectiva, ni siquiera para herencias superiores a 564,600 dólares, el equivalente a 1,600 salarios mínimos, o –para ponerlo en perspectiva– 133 años de trabajo de un obrero dedicados exclusivamente al ahorro.

En la práctica, el impuesto a las herencias es sumamente progresivo, como muestran los dos gráficos a continuación. Es decir, todas las herencias de menos de trescientos mil dólares tendrían una tasa impositiva efectiva menor al 12.1%, que es el valor del IVA, que es el impuesto que más se paga en Ecuador, porque grava el consumo.



En términos relativos a la economía del Ecuador, 300 mil dólares equivale al salario aproximado de un obrero por cerca de 70 años dedicado exclusivamente al ahorro. No es un patrimonio despreciable, y lo que hay que notar es que el remanente o herencia bruta sería del 87.9% o 263,563 dólares. Es decir, quien recibe una herencia de dicha magnitud aún sería muy afortunado. Por otra parte, una herencia de 100 mil dólares pagaría apenas 3,075 dólares, lo que demuestra la alta progresividad del impuesto. En términos prácticos, el heredero aún sería como el ganador de una especie de lotería, lo que mantiene su superioridad de condiciones para competir frente a la mayoría de ecuatorianos. Pero aquella brecha ya sería mucho menor, como señala la diferencia entre la línea azul y la naranja en el siguiente gráfico.



Además de la desinformación que ha corrido sobre el monto de estos impuestos, también se han emitido conceptos cuestionables desde una mirada empírica. Por ejemplo, mencionar que este impuesto disminuye el ahorro. Corea del Sur (con un 30% del PIB) y Japón (con un 28% del PIB) son naciones que históricamente han tenido tasas de ahorro que aparecen entre las más altas del mundo, y el impuesto a la herencia en esos dos países es del 50% y 55%, respectivamente. Eso, antes de aplicar deducciones, que es otra forma de hacerlo progresivo; es decir, que su pago sea similar al comportamiento de las gráficas 1 y 2.

Incluso en Estados Unidos el impuesto marginal a las herencias ha sido históricamente muy alto. En los setentas, era levemente inferior al 80%, y empezó a bajar con fuerza con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia en 1980. Para entonces, EEUU ya era un país desarrollado y tenía más igualdad que hoy; es decir que su tasa actual del 40% no es necesariamente un buen parámetro de comparación.

La siguiente tabla muestra el impuesto a la herencia en una serie de países del primer mundo que en algún momento tuvieron tasas superiores al 60%. Algunas llegan incluso al 90%.



Si los padres tratan de maximizar la herencia neta a sus hijos –y no la herencia bruta–, entonces un impuesto progresivo a las herencias motiva el ahorro, ya que para dejar un mayor remanente tocaría ahorrar más –esforzarse más–, asumiendo, por supuesto, que no existe evasión, que en la práctica es el principal problema de este impuesto. Es decir que el resultado de este impuesto sobre la inversión es ambiguo. Las conclusiones apresuradas están fuera de contexto, sobre todo mientras no haya un estudio riguroso sobre el tema.

Y en el supuesto de que el impuesto a la herencia sí provocara una disminución en el ahorro, este no es el principal motor del crecimiento económico, como detalla el Nobel de Economía de 1987 Robert Solow. En 1956, Solow estableció que el crecimiento depende en cierta medida del ahorro (que es algo finito) pero en mayor medida del capital tecnológico (infinito), un tipo de insumo que corresponde al aumento en stock y calidad de la ciencia y la innovación. Y la educación es un pilar fundamental para el desarrollo del capital tecnológico.

En 1992, Gregory Mankiw, David Romer y David Weil explicaron que el nivel de educación es la principal causa las diferencias entre países en términos de desarrollo relativo. Por eso, en Corea del Sur (ver documento adjunto) –que tiene un impuesto marginal del 50% para las herencias– la educación es más importante que la herencia. O dicho de otra forma, en una cultura donde cada año 640 mil estudiantes compiten por un cupo en 1.200 universidades, la herencia que los padres dejan a sus hijos es la educación.

De hecho, tal vez la regularidad empírica en economía más consistente en el mundo entero es la que se obtiene de la ecuación de Jacob Mincer, que establece que la escolaridad tiene impacto directo en los salarios. Esa ecuación fue replicada por dos funcionarios del Banco Mundial, Claudio Montenegro y Harry Patrinos, que en 2014 concluyeron que por cada año adicional de educación, los ingresos de las personas se incrementan en alrededor de un 10% en todo el mundo. Invertir en educación es la clave para el desarrollo, y mecanismos impositivos como el de las herencias fortalecen esta inversión.

En el caso de Ecuador, los datos indican que el impuesto a la herencia no afecta en lo absoluto a los pobres y/o la clase media. Además, la evidencia empírica no señala que el impuesto perjudique al ahorro o al desarrollo de las naciones, pues una gran cantidad de países exitosos lo tienen o tuvieron a lo largo de su historia. Hay mucha desinformación sobre las tasas efectivas y la progresividad: las críticas vertidas hasta ahora se alejan de la realidad. Hace falta un análisis mucho más profundo en un tema que necesita debatirse con más responsabilidad y siempre con una visión histórica de los hechos.

*Una primera versión de este texto fue publicada en el blog Ecuanómica.

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Texas allana el camino para su separación de EE.UU.

¿Washington permitirá un Kosovo en casa?: 


 8 jun 2015

Liliya Khusainova


La semana pasada Texas anunció el establecimiento de su propia versión de Fort Knox, el repositorio impenetrable para los lingotes de oro, lo que podría ser una señal de la creación de su propia moneda y, finalmente, el avance hacia la separación de EE.UU.

Bajo el proyecto de ley 483, aprobado por unanimidad por el Senado estatal, Glenn Hegar, contralor de Cuentas Públicas de Texas, estaría autorizado a establecer y administrar los primeros lingotes que depositaría el estado en un lugar no determinado todavía. Cabe destacar que ningún otro estado de EE.UU. tiene aún su propio depósito de lingotes.

El senador republicano Lois Kolkhorst indicó que el estado y sus organismos tienen más de 1.000 millones de dólares en oro que ahora se conservan en instalaciones en otros estados.

Un análisis oficial del proyecto de ley explica: "El establecimiento de un almacén de lingotes de Texas permitiría al estado, agencias estatales e individuos almacenar metales preciosos utilizando un depositario seguro con sede en Texas para reducir la dependencia de las instalaciones fuera del estado y aislar sus activos de las fuerzas del mercado inestables".

"Nueva York aborrecerá esto", dijo Kolkhorst. "Para mí, eso y el hecho de que va a ahorrar dinero a Texas lo transforma en una idea de oro".
Estados ya no confían en EE.UU.

No es el primer intento de Texas de mostrar su independencia y distanciarse de EE.UU. Si otros esfuerzos no se transforman en resultados concretos, esto supondrá que el estado devolverá su oro y ya nadie será capaz de determinar su destino. Además, es un paso decisivo de Texas hacia la creación de su propia moneda y su independencia como una república autosuficiente.

Y el estado tiene todos los prerrequisitos para hacerlo una realidad: Texas es un enorme territorio, se puede hasta decir que es un país independiente con su singular cultura y forma de vida. Tiene una visión completamente diferente del mundo y puntos de vista sobre la política de EE.UU. Por ejemplo, está totalmente en desacuerdo con la política del Gobierno federal de Estados Unidos en materia fiscal, debido a una balanza claramente desfavorable.

La economía de Texas es una de las más grandes y de mayor crecimiento de los Estados Unidos. En Texas se encuentran 50 empresas de la lista Fortune 500 (tercer puesto después de Nueva York y California).

Texas es el mayor exportador de bienes a EE.UU., el volumen de negocios del comercio del estado con otros países supera los 100.000 millones de dólares anuales. Si Texas fuera un país soberano, tendría la 14ª economía más grande del mundo por PIB (por delante de Corea del Sur y los Países Bajos).

Así, muy pronto EE.UU. puede perder no solo a uno de sus estados más ricos, sino sus reservas de oro -un colchón de seguridad- que desaparecen a velocidades récord a la luz de los intentos de numerosos países de repatriar sus lingotes.

A medida que avance este proceso se verá si Washington muestra el mismo entusiasmo que ha manifestado referente a otros procesos secesionistas unilaterales: léase Kosovo (Serbia).

9 jun 2015

Lo que no se ve

Lo que nos diferencia de los individuos realmente ricos no son los caprichos extravagantes sino aquello que no se ve: hay unos 21 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales. Una riqueza que pertenece a una pequeña elite y no forma parte de las mediciones.


Millones de dólares para unos pocos


Es normal enterarse de noticias o chismes sobre personas muy ricas con caprichos extravagantes. Parecería que ya no se conformaran con coleccionar autos de alta gama y mansiones increíbles con entornos paradisíacos, sino que hasta superan las barreras de la imaginación desafiando a la propia naturaleza.
Han creado islas artificiales extrañas –como un archipiélago con forma de planisferio, en Dubai– y construido ecosistemas privados para tener un lugar donde esquiar o surfear en cualquier época del año. Viajan al espacio, compran parcelas en la Luna, y hasta invierten en estudios científicos para crear su propia réplica para el día después de su muerte –como es el caso de Dmitry Itskov, que pretende vivir para siempre a través de una copia robótica de sí mismo.

Estudios de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y diversas evaluaciones privadas reconocen que la desigualdad ha aumentado significativamente en los últimos años, pero se quedan cortos en el cálculo.

En 2006 se computaba que el 1 por ciento más rico del planeta poseía un 39,9 por ciento de la riqueza global, mucho más que lo que le tocaba al 95 por ciento de la población mundial. En 2011 se halló que el 10 por ciento más rico tenía el 84 por ciento de la riqueza mientras que la mitad más pobre sólo un 1 por ciento.

La desigualdad ha resultado ser un tema de estudio permanente. Para la nueva estrella de la economía, el francés Thomas Piketty, en su libro El capital en el siglo XXI, la creciente oposición tarde o temprano será “intolerable”, dice, refiriéndose a las ideas de Karl Marx sobre las diferencias de clase. A partir del análisis histórico que abarca desde comienzos de la revolución industrial en el siglo XVIII hasta nuestros días, Piketty afirma que el crecimiento de la desigualdad es inherente al capitalismo, porque la tasa de retorno o rendimiento del capital es superior a la tasa de crecimiento económico.

Según James S Henry, ex economista jefe de la consultora McKinsey y docente del Centro para la Inversión Internacional Sostenible, de la Universidad de Columbia, los cálculos de los organismos mundiales y privados subestiman la verdadera desigualdad. No se trataría de extravagancias que salen expuestas en las revistas de chismes, que en definitiva son bienes declarados a la Impositiva. Lo que nos diferenciaría es aquello que no se ve: “Hay unos 21 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales. Esta riqueza está en manos de una pequeña elite y no forma parte de las mediciones”, declaró a Bbc Mundo.

Algunos protectores del neoliberalismo aseguran que no existen las “fugas de capitales” ni los “paraísos fiscales”, ya que el dueño del dinero es libre de elegir dónde guardarlo y hay estados que le ofrecen mejores beneficios que otros. Incluso alegan que el término “paraíso fiscal” proviene de una mala traducción del inglés tax haven (guarida fiscal), confundido con tax heaven (paraíso fiscal).

“No cabe duda de que hay grandes sumas ocultas, pero cuando se trata de tanto dinero uno se pregunta qué se está haciendo con todos estos fondos. Los paraísos fiscales serían mucho más ricos de lo que son”, señaló a la Bbc John Whiting, ex director de política impositiva del Chartered Institute of Taxation, del Reino Unido. Según Whiting, no se cuestiona el concepto de “guarida” o “paraíso” fiscal, sino la cantidad de fondos que se encuentran allí y su circulación descontrolada.

El México que se desangra

Uno no tiene que ser  mexicano para que le duela en la médula lo que está sucediendo en el país hermano, al final de cuentas todos somos hijos de una sola entraña, las fronteras nos fueron impuestas. Guardar silencio ante tanta barbarie es encubrir el genocidio que el Estado está perpetrando contra su propio pueblo. El gobierno de Enrique Peña Nieto  es uno de los más nefastos y sangrientos en la historia del país, títere de una oligarquía asesina, impostora y saqueadora. No es novedad que el  Presidente asesino obedece órdenes enviadas desde la Casa Blanca, la desgracia de México es tener tan cerca al culpable de tantos genocidios  y guerras alrededor del mundo, (y en la misma olla nos vamos Guatemala, Salvador y Honduras) Estados Unidos no quita el dedo del renglón, lo quiere todo.

ILKA OLIVA CORADO, Resumen Latinoamericano/ 08 de Junio 2015.– 
mexico_sangre
Quiere las primaveras, los ríos, quiere la entraña  de la tierra, quiere la vid de un país de riquezas culturales e hijos honestos y aguerridos.  Aquel “México lindo y querido” lo están devastando. Con imposición de concejales, diputados, gobernadores y presidentes,  y con el absoluto control de las fuerzas de seguridad tiranizan al pueblo; lo torturan, lo violan, lo asesinan. Lo entierran en fosas clandestinas. Le sacan  los ojos, le silencian la voz, le sacan las entrañas, lo despellejan,  lo desaparecen sin dejar rastro.
Sin embargo éste resiste, contra toda opresión el pueblo resiste, está en pie de lucha, solo hay que ver  las papeletas de votación de las elecciones resientes. El pueblo respira, cansado pero se oxigena, aún no renuncia, y no lo hará porque a  pesar de tanta afrenta aún tiene dignidad. Allá en aquella lejanía los jornaleros de San Quintín, los docentes en Guerrero, los estudiantes de escuelas públicas en todo el país, las madres de los desaparecidos, los familiares de las víctimas de feminicidios, los que chorrean sangre porque un policía granadero lo agredió para obligarlo a guardar silencio. Los presos políticos; Nestora Salgado, José Miguel Mireles y tantos más.
El gobierno que pretende silenciar las voces de periodistas comprometidos con el país, con su responsabilidad de informar al pueblo sin solapar mentiras, son cientos los asesinados. Esos periodistas honestos como Carmen Aristegui, Lydia Cacho, Sanjuana Martínez, esos intelectuales de la talla de Denise Dresser  que están ahí constantes en su denuncia y con  los análisis a profundidad que evidencian  ante la opinión pública lo nefasto del Estado. A periodistas y analistas que no se venden, que no se rinden ante el miedo y ante la imposición los atacan reduciéndoles el espacio de expresión, haciendo campañas negras que los desacrediten,  pero ellos siguen ahí junto al pueblo, hombro a hombro, como todos los medios independientes, sin importar el tamaño de sus plataformas y el número de lectores, todos unidos  hacen patria y resisten las embestidas.
Esa oligarquía que se rebalsa en estiércol se quiere robar la dignidad del pueblo mexicano, quiere convertirle la sangre en chilate, el valor en miedo y la entereza en deslealtad. Quiere marchitar las vaginas tiernas de las niñas  que sueñan, ahogar en llanto a las madres que han parido plusvalía, quiere poner de rodillas a los hombres robustos que aman la tierra y quitar de la memoria el recuerdo de los ancestros honestos. Quiere arrebatarles la belleza de amar. Quiere desaparecer el canto de los niños que hacen de las calles un carnaval de esperanza. Los obliga  al suicido, a emigrar, a renunciar. Los quiere doblegar para que no sientan, para que no  piensen para que no actúen. Los quiere insensibles y adictos al consumismo que el capitalismo propaga.  Para que no defiendan, para que sean difuntos deambulando en la miseria de un país mancillado.
De ahí las juventudes que se rebelan, las abuelas que gritan, los niños que aún cantan y juegan, de ahí la defensa del amor. De ahí los manifestantes, las pintas callejeras, los enfrentamientos con los bloques policiales que ofenden y golpean. De ahí la defensa de la soberanía. De ahí la poesía que recitan las noches cuando la dignidad llora en la oscuridad. De ahí el amparo de los inmortales. El rocío de las madrugadas que huelen a vid. La parra que aunque quemada retoña una y otra vez.
México se desangra a chorros, pero no es la primera vez, no es la primera traición, no es la primera emboscada. México resiste,  como lo  ha hecho hace tantos siglos, simplemente porque es “lindo y querido.”  La Memoria Histórica clama Revolución. Porque México es México, ¡cabrones! Para cuándo preguntan Pancho Villa, Emiliano Zapata y Las Adelitas.

Movimientos financieros que desestabilizan la economía mundial

Desde la crisis del '30 hasta la actual que se inició en 2008, pasando por otras más pequeñas como la asiática o la del tequila durante los años '90, los mercados financieros propagaron su inestabilidad por el mundo poniendo en evidencia que son un factor de desestabilización de la economía global.


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Agustina Taverna


© infonews

Es por eso que reconocidos economistas como Keynes, Tobin y Minsky, entre otros, se dedicaron a estudiar las crisis financieras realizando considerables aportes.

John Maynard Keynes, en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicado por primera vez en 1936, expuso la idea de una tasa sobre las transacciones, teniendo como objetivo alinear las acciones de los inversores para que no se diera lugar a las actitudes especulativas ya que se disminuiría la condición líquida del mercado y de esta manera darle mayor estabilidad al mismo.

Su preocupación por los peligros del sistema financiero y los riesgos de la movilidad de flujos de capitales se manifestó en la conferencia de Bretton Woods en 1944, evento que tuvo por objetivo garantizar la estabilidad del tipo de cambio.

La caída de Bretton Woods significó la desaparición de buena parte de las restricciones en la cuenta capital y dio origen a la explosión de un mercado financiero mundial que no para de crecer. En aquel momento James Tobin, premio Nobel de Economía en 1981, propuso una comisión sobre los movimientos especulativos de divisas para potenciar la estabilidad. En palabras de Tobin “arrojar algunos granos de arena en los engranajes de las finanzas internacionales”.

Tobin se asumía discípulo de Keynes, dijo entonces que se basó en sus ideas para recomendar una solución a los movimientos masivos de capitales a través de una tasa sobre las conversiones spot de una moneda en otra, proporcional al tamaño de la transacción. Él decía que no veía otro modo de que las transacciones monetarias no se disfracen de comercio.

Hyman Minsky, economista poskeynesiano, enfocó sus investigaciones en la fragilidad financiera intrínseca de la economía y en la comprensión de las crisis financieras de los países. Minsky se basó en el comportamiento de las empresas.

En una etapa de auge, las empresas incrementan la relación entre deuda y capital propio, hecho que genera una tendencia al aumento de la tasa de interés. Sin controles de capitales los inversores prestan atención al momento de decidir la ubicación de sus portafolios según el nivel de las tasas en las principales plazas. Así inician una situación de fragilidad financiera que deriva finalmente en crisis.