10 jun 2015

VIOLENCIA RACIAL EN EE.UU.

Blancos y negros casi nunca nadaron juntos en Estados Unidos

Coincidiendo con el fin de la segregación se disparó la construcción de piscinas privadas

Concentración en Texas contra la brutalidad policial. / TOM FOX (AP)
Un equipo de Youngstown (Ohio) acababa de ganar la liga infantil de béisbol y decidió celebrarlo en la piscina municipal. Eran los años 40. Todos los jugadores eran blancos excepto uno, Al Bright. Todos pudieron bañarse menos él. Las instalaciones públicas estaban segregadas y, solo tras la insistencia de sus compañeros, los socorristas accedieron a que Bright entrara en la piscina bajo la condición de que utilizara una colchoneta. “Ante todo, no toques el agua”, le dijeron, en una anécdota recogida en el libro  ‘Contested Waters’, del historiador Jeff Wiltse. El resto de nadadores, además, tuvo que salir del agua.
Incidentes como éste inspiraron al movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos a incluirlas entre sus lugares de protesta, como boicotearon los autobuses en Alabama o provocaron sentadas en los restaurantes que sólo servían a blancos. En 1964, un grupo de jóvenes negros saltó al agua en la piscina de un hotel en St. Augustine (Florida) para protestar porque se les prohibía la entrada. El dueño del hotel, James Brock, intentó expulsarles arrojando ácido en el agua.
“Las piscinas han sido históricamente espacios controvertidos donde los estadounidenses han expresado sus prejuicios de una manera que no se hace en otros lugares públicos”, explica Wiltse, profesor de la Universidad de Montana y autor del libro sobre la segregación racial en las piscinas estadounidenses.
Este fin de semana, un policía irrumpió en una fiesta vecinal en Dallas (Texas) y apuntó con una pistola a varios adolescentes en bañador. A pesar de la suspensión del agente, el país, inmerso en un intenso debate sobre la desigualdad socioeconómica y racial entre blancos y minorías, revive estos días las tensiones causadas por la época de la segregación racial en las piscinas, que todavía hoy escenifican esa división en algunas regiones del país.
Wiltse explica en una entrevista que las piscinas municipales han servido históricamente como “escenarios” de conflictos sociales al ser uno de los pocos espacios urbanos donde coinciden grupos de población que no tienen por qué interactuar en otros lugares. “Antes a lo mejor se veían al cruzar la calle. [En las piscinas] esperaban en la fila para entrar, casi desnudos, y luego se bañaban en el mismo agua”.
El dueño de un hotel arroja ácido en la piscina para echar a los afroamericanos que protestaban contra la segregación. / CORBIS
El historiador define estos centros de ocio como los catalizadores de las “ansiedades sociales y temores” que sienten las personas en torno a la higiene y las costumbres de los demás. “Son un espacio único, íntimo, donde los bañistas, apenas cubiertos, están expuestos a la mirada de otros y además comparten el mismo agua”, explica. “Es donde los estadounidenses han expresado abiertamente preocupaciones relacionadas con la clase económica y con la raza”.
Los jóvenes que festejaban en Texas alegan que varios vecinos les gritaron que regresaran a la “Sección 8”, un barrio de viviendas públicas para ciudadanos sin recursos, según declaró una de ellas aThe Washington Post. Estaban celebrando en una piscina comunitaria de una urbanización privada, convocados por una de las residentes, en una zona que no cuenta con piscinas municipales. Para Wiltser, el incidente tiene “claras connotaciones raciales” aunque apunta que en el contexto actual esto casi tan importante como las divisiones de clase económica entre una y otra parte de la ciudad. “Parte de los vecinos eran afroamericanos. Eso nunca hubiera sucedido hace apenas 30 años”.
Las piscinas son el espacio "donde los estadounidenses han expresado abiertamente preocupaciones relacionadas con la clase y la raza” 
La transformación de estas instalaciones es un espejo de la que atravesó el país en el siglo XX en materia de integración racial. En los años 20 las piscinas estaban concebidas como baños públicos que compartían todos los miembros de la sociedad. Tres décadas después se habían convertido en zonas de ocio “donde nadaban todos menos los afroamericanos”, explica Wiltse. A pesar de que muchos de ellos ganaron las batallas legales que acabaron con la segregación racial en las piscinas, blancos y negros casi nunca nadaron juntos.
“Cuando los afroamericanos ganaron acceso igualitario a las instalaciones, los blancos ya las habían abandonado por sus piscinas privadas”, asegura el autor en ‘Contested Waters’. Wiltse atribuye al fin de la segregación racial el aumento de la construcción de piscinas privadas a partir de los años 50. Hacia 1970 decenas de millones de americanos blancos “nadaban en sus jardines o en clubes privados mientras que negros y latinos utilizaban las piscinas municipales”. La construcción de tantos espacios privados responde, entre otras razones, "al deseo de excluir a los americanos no blancos”, afirma el historiador.
A partir de los años 50, el número de piscinas privadas -un ejemplo de extremada riqueza hasta entonces- se multiplicó desde 2.500 hasta más de cuatro millones, según The Atlantic. La privatización de estos centros fue una de las respuestas al fin de la segregación. En 1957 una demanda judicial logró que se aceptara la entrada de negros en una piscina de Marshall, Texas. Inmediatamente después la ciudad votó vender todas las instalaciones recreativas a un club privado que sí tenía derecho a declararla como de uso exclusivo para blancos. El Tribunal Supremo prohibió la segregación racial en espacios privados en 1973.

PAYASOS


BATLLE, LACALLE Y SANGUINETTI PIDEN A OEA QUE OBSERVE A VENEZUELA
Positivos desde lejos

Batlle, Lacalle y Sanguinetti enviaron a la OEA una carta en la que solicitan observación electoral para Venezuela y atención especial a presos políticos. Los ex presidentes piden a Luis Almagro que se interese por el estado en el que Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma son tratados y juzgados.


Los ex presidentes Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle Herrera y Julio María Sanguinetti enviaron una carta al Secretario General de la OEA, Luis Almagro.

En dicha carta, los ex mandatarios solicitan que la OEA funcione como garantía de fidelidad y veracidad en el proceso electoral de Venezuela, que se desarrollará a finales de este año, en una fecha que todavía se desconoce. En este sentido, solicitan el envío de una "Misión de Observación Electoral", para que custodie durante el transcurso de los comicios parlamentarios.

"Los suscritos ex presidentes de la República Oriental del Uruguay, solicitan a Usted que impulse en el seno de la OEA, de acuerdo con el mandato de sus documentos constitutivos y la Carta Democrática, la constitución de una Misión de Observación para las Elecciones Parlamentarias que se deben realizar en los próximos meses en Venezuela", afirma la carta.

Además, solicitaron a Almagro y a la OEA en general que se preste especial atención a la situación de los ciudadanos "detenidos injustamente" en Venezuela. Así, pretenden que se revise el estado en el que Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma son tratados y juzgados, con especial énfasis en sus condiciones de salud, teniendo en cuenta que hace más de dos semanas se encuentran en huelga de hambre.

"Solicitamos asimismo, que en cumplimiento de sus responsabilidades y de acuerdo con el mandato que en la protección de los DDHH debe cumplir la OEA, se interese por la situación de los Sres. Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma quienes se encuentran detenidos por motivos políticos y deben ser parte del proceso electoral de referencia, en pleno uso de sus derechos cívicos", concluye la carta firmada por los tres ex presidentes.



Montevideo Portal

“Hay un rebrote neoliberal en la región”

José Félix Rivas, embajador venezolano en el Mercosur


Por Raúl Dellatorre
José Félix Rivas, embajador de Venezuela ante Aladi y el Mercosur, señaló sus discrepancias, aunque sin nombrarlos, con la posición sustentada por Uruguay y Brasil, que intentan apurar la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Unión Europea y el Mercosur en el transcurso de este año, pese a diferencias de enfoque notables entre los miembros del bloque regional. “En vez de salir del atraso arrimándose a los más poderosos, la mejor alternativa sigue siendo apuntar a la integración de América latina”, señaló en una entrevista con Página/12.
En un reciente encuentro en Brasilia –en mayo–, Dilma Rousseff y Tabaré Vázquez coincidieron en la necesidad de acelerar el acuerdo de libre comercio con Europa. “El tiempo es ahora, queremos lograr avanzar en un acuerdo este año”, sostuvo el mandatario uruguayo, mientras que su par brasileña afirmó que el TLC con la Unión Europea es “una prioridad” en la agenda del bloque. Tanto Argentina como Venezuela plantean diferencias. Rivas dejó en claro su impresión sobre el porqué de las discrepancias. “Percibimos un nuevo auge neoliberal; se propone como meta abrirse al mundo flexibilizando el Mercosur, con tratados de libre comercio o acuerdos específicos, con un planteo que incluso ha penetrado a nuestros gobiernos”, indicó. “Pero es una discusión bien interesante”.
Venezuela, el quinto país integrado al Mercosur, señala a través de su representante que “el balance que nos deja el Mercosur neoliberal nos obliga a un replanteo”. Según Rivas –economista, ex director del Banco Central de su país–, “la asimetría entre países quedó como una cuña no resuelta en el Mercosur, pero no son comparables a las que se derivan de un TLC entre países asimétricos, basta ver las consecuencias del Nafta para México”. El embajador de Caracas en el Mercosur sostuvo, en cambio, que el bloque debe asumir la resolución de las asimetrías con herramientas propias. “El FONDO DE INVERSIONES para infraestructura es un buen mecanismo, pero hay que dotarlo de los recursos necesarios para acortar los plazos”, reclamó Rivas.
El replanteo regional que propone Venezuela también alienta las cadenas regionales para lograr una efectiva integración productiva y en lo social, una amplia participación de las organizaciones populares. En este sentido, José Félix Rivas se quejó de que “en un medio de aquí se me atribuyeron pronunciamientos y gestiones ante la Cancillería argentina supuestamente en contra del accionar de un funcionarios del país que habrían perjudicado la participación de organizaciones sociales. Es información falsa y falaz, que sólo parecerían destinadas a dañar nuestros vínculos fraternos”.
El embajador venezolano relacionó ese rebrote neoliberal con “un reacomodamiento de la economía mundial. “Ahora el Norte necesita fuerza de trabajo y materias primas baratas. La crisis mundial le dio la oportunidad para bajar los costos. A América latina le fue muy bien con el boom de las exportaciones a precios elevados, pero ese proceso se está revirtiendo. La energía y los alimentos están en el eje de esa disputa.”
Para Rivas, la salida del neoliberalismo en la región no implicó un cambio de formulación del Mercosur. “Lo que primó, a partir del 2000, fue un espíritu de unidad más que de integración; no llegaron a plantearse nuevos esquemas de producción. Argentina, Venezuela y Brasil hicieron punta en apostar a la integración, y hoy son las economías más atacadas por el retorno de las visiones previas a la derrota del ALCA”, concluyó.

Tabaré: “Al igual que Brasil y Paraguay, estamos listos para firmar el TLC con la UE”

TODOS LOS TLC LE SIRVEN...

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, dijo que Uruguay, Brasil y Paraguay están preparados para firmar un acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea. “Yo diría que estamos preparados para hacerlo ya; algún país que ha planteado tener un tiempo mayor, que lo haga posteriormente”.

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Vázquez se refirió en las últimas horas al posible acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea, cuyo relanzamiento es uno de los objetivos del actual gobierno.
“Es conocida la posición de Uruguay sobre concretar un acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea”, remarcó el máximo mandatario.
“Yo diría que estamos preparados para hacerlo ya; algún país que ha planteado tener un tiempo mayor, que lo haga posteriormente”, expresó Vázquez.
Asimismo, planteó que si no es posible que el acuerdo se realice en simultáneo con todos los países miembros del MERCOSUR,  Uruguay  propone la posibilidad de “avanzar de distinta manera, con distintas velocidades y en distintos tiempos”.
Vázquez remarcó que el planteo de Uruguay es claro, y que tal posición concuerda con la de Brasil y Paraguay.
“Si esto puede ser llevado adelante en estas reuniones entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea,  bárbaro, y si no, veremos cómo podemos avanzar en ese tema”, manifestó.

Las polémicas

El pasado 21 de mayo tanto la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, como el presidente de la República, Tabaré Vázquez, coincidieron en que el “objetivo prioritario” es la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos bloques.
En dicha instancia el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, expresó que “Uruguay, Paraguay y Brasil ya están listos para comenzar las negociaciones, aunque con la voluntad de respetar los tiempos de Argentina”.
El jerarca de gobierno dijo que “si Argentina decide no participar de las negociaciones en este momento, el resto del bloque seguirá para adelante”.
Sin embargo, el lunes 1º de junio el embajador en Bélgica y la Unión Europea, Walter Cancela, dijo que la firma de un (TLC) entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE) “será con Argentina o no será”.
Explicó que se firmará con Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina, y remarcó que “no está planteado un posible acuerdo a dos velocidades”.
A raíz de ello, el pasado jueves 4 el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, informó que el gobierno observó a Cancela por expresar una posición diferente a la del Ejecutivo sobre el acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR.

EL SINDICALISMO OPOSITOR CUMPLIO LA MEDIDA DE FUERZA Y EL GOBIERNO CALIFICO AL PARO COMO “ELECTORAL”

ARGENTINA

Un día con piquetes y sin medios de transporte

Moyano aseguró que la huelga tuvo “una adhesión muy importante” porque hay “disconformidad”. Los ministros destacaron que la gente no pudo trabajar por la falta de transporte y señalaron que fue “un paro partidario vinculado con un proceso electoral”.
 Por Julián Bruschtein

“El Gobierno nunca cortó el teléfono y no va a levantarlo porque está levantado desde siempre, esperando que del otro lado contesten”, fue lo primero que dijo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cuando todavía corrían las primeras horas del paro convocado por la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT), la CGT moyanista, la de Luis Barrionuevo y la CTA del estatal Pablo Micheli. Después de los piquetes en los accesos a la ciudad de Buenos Aires, el camionero Hugo Moyano dijo que la medida de fuerza tenía “una adhesión muy importante, lo que demuestra una disconformidad con la política que aplica el Gobierno con los trabajadores”.
“Con 17 mil pesos no alcanza para vivir con dignidad. Vamos a seguir aplicando las medidas que sean necesarias para preservar las reivindicaciones de los trabajadores”, aseguró Moyano en la conferencia de prensa que armó junto a los dirigentes sindicales opositores aliados en la sede de la CGT, en el edificio Azopardo. Había pasado ya más de la mitad de la jornada de la medida y los sindicalistas se mostraban optimistas por los resultados. En contraste, nuevamente los piquetes y bloqueos en los ingresos a la Capital fueron la tónica que marcaron el día y la ausencia de trabajadores en sus puestos de trabajo. Apenas despuntaba la mañana el jefe de Gabinete ya había reiterado que se trataba de un “paro político, con objetivos poco claros para generar confusión en un momento determinado y no aporta absolutamente nada e impide a la mayoría ir a trabajar”.
La idea de una nueva medida de fuerza fue anunciada por la CATT a mediados de mayo, cuando Schmid informó que la organización que presidía había decidido una medida para “la primera semana de junio”. Transformada en el ariete de Moyano para bajar el perfil “personalista” del que acusaban al camionero cuando rompió la CGT, los gremios del transporte llevaron la propuesta al consejo directivo de la CGT Azopardo, que finalmente le puso la fecha. Luego se sumaron la CTA de Micheli, aliada al moyanismo, y los partidos de izquierda que sumaron su fuerza en la calle acompañando la medida con piquetes.
“Este paro demuestra claramente, gracias a su contundencia, que hay disconformidad con las políticas que aplica el gobierno nacional sobre los trabajadores”, sostuvo Moyano en la CGT. Ya habían pasado los cortes que la izquierda y algunas organizaciones sociales habían implementado en distintos lugares. Los ingresos a la ciudad habían sido obturados hasta pasadas las 9.30, cuando los manifestantes se retiraron para confluir en una movilización hacia el Ministerio de Trabajo.
“El paro fue un contundente fracaso. Es un paro descontextualizado, que tiene que ver con un paro partidario vinculado a un proceso electoral”, señaló el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, haciendo foco en los dirigentes que encabezaron la protesta. Moyano y sus aliados se pelearon con el Gobierno en el 2011, después de apoyar ocho años al kirchnerismo. En la conferencia de prensa en la CGT se pudo ver a Luis Barrionuevo, que declaró públicamente que “negociaba con los militares” –generando una polémica incluso dentro de la cúpula cegetista opositora (ver aparte), y a quien Tomada vinculó con Massa–, al titular de la Uatre, Gerónimo Venegas, reciente aliado de Mauricio Macri, y a Micheli, quien anunció su posible candidatura a diputado nacional en la lista de Margarita Stolbizer. “Sólo el veinte por ciento de los trabajadores no concurrió a su lugar de trabajo. Claramente esto no fue un paro general”, agregó el titular de la cartera de Trabajo.
“Todas las revoluciones las hicieron personas que ganaban más, así pasó el Cordobazo”, fue una de las definiciones que soltó Moyano en la conferencia de prensa que dieron los dirigentes aliados en el paro de ayer. Sin dejar de lado la analogía entre la revuelta popular contra una dictadura militar en 1969 y la medida de fuerza que el sindicalismo opositor concretó ayer contra un gobierno democrático, Moyano explicó que “algunos piensan que los dirigentes decidimos por nosotros mismos, pero no es así, los dirigentes interpretamos a los trabajadores”. Luego apuntó que “cuando le pongan un techo a la inflación, los trabajadores le pondremos un techo a las paritarias”.
Durante la jornada, el Gobierno cerró su análisis de la medida en tiempos electorales. El ministro de Economía, Axel Kicillof, también apuntó contra la protesta al sostener que fue “un acto político en pleno proceso electoral. Y no es general, es de transporte”. También se sumó a las críticas el gobernador bonaerense, uno de los precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, al calificar como “un día triste y amargo” por el paro porque “no deben anteponerse cuestiones políticas sobre el interés nacional” y advirtió que “Argentina necesita responsabilidad social”. El ministro de Transporte y también precandidato a la Presidencia por el FpV, Florencio Randazzo, publicó en las redes sociales que “los dirigentes sindicales opositores decretaron la prisión domiciliaria de millones de argentinos. Vengo diciendo que hay dirigentes sindicales que son parte del problema, no de la solución”, todavía con el choque frontal en Temperley de un tren con una locomotora entre ceja y ceja, un día antes de la presentación de las formaciones 0 km de la línea Roca.
Entre las definiciones realizadas por los sindicalistas durante la jornada del paro, Schmid, titular de la CATT y líder del gremio de Dragado y Balizamiento, dejó una advertencia: “El paro se da ahora, pero será una fuerte señal hacia adelante entre quienes tengan que administrar y vean cuál es la capacidad y la posibilidad de acuerdos en la futura gestión”.