17 jun 2015

“Tiré del hilo y vi cosas que no debí ver”

ENTREVISTA A STEPHANIE GIBAUD, UNA EX EMPLEADA ARREPENTIDA DE LA UNION DE BANCOS SUIZOS
La autora de La mujer que sabía verdaderamente demasiado pedirá al Estado argentino que interceda en la ONU y ante el G-20 para que se adopte una legislación internacional específica para proteger a los filtradores de información.
 Por Eduardo Febbro


Página/12 En Francia
Desde París
La agenda argentina y la francesa coinciden en París en torno de ese crimen de la finanza internacional facilitado por los bancos, que es la evasión fiscal, y los multiterritoriales paraísos fiscales. Este jueves 18 el Senado francés organiza un coloquio sobre el tema “¿Una nueva etapa para luchar contra la evasión fiscal y regular la finanza?”. El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, asiste a este coloquio junto a los miembros de la comisión bicameral argentina compuesta por cinco diputados y cinco senadores (Roberto Feletti (FpV porteño), Carlos Heller (Nuevo Encuentro), Luis Cicogna (FpV), Ricardo Buryaile (UCR), Marcelo D’Alessandro (Frente Renovador), Pablo González (FpV), Rodolfo Urtubey (FpV), Graciela de la Rosa (FpV), Mario Cimadevilla (UCR), Roberto Basualdo (peronismo opositor). El titular de la AFIP hará una ponencia en el Senado francés y también se entrevistará con Hervé Falciani, el ex empleado del banco HSBC que reveló el mecanismo con el cual este banco operaba como puente de la evasión fiscal en muchos países del mundo. El encuentro en el Senado francés contará con la presencia de decenas de personalidades y dirigentes políticos y apunta a formular “propuestas precisas, en particular legislativas, tanto al nivel europeo como mundial, para iniciar una nueva etapa y reforzar la movilización política y ciudadana”. Pero antes de este evento la embajadora argentina en Francia, María del Carmen Squeff, organizó para hoy un encuentro en la sede diplomática argentina de la capital francesa con Ricardo Echegaray, los integrantes de la bicameral y Stéphanie Gibaud, una ex empleada de la UBS –Unión de Bancos Suizos– que descubrió y reveló la poderosa maquinaria que la UBS había puesto en marcha para facilitar la evasión fiscal hacia Suiza.
Stéphanie Gibaud es un emblema de lo que le puede ocurrir a alguien que osa dar el paso y denunciar las prácticas ilícitas del sistema bancario en los países occidentales. Gibaud es lo que se conoce en inglés como una whistleblower, es decir, una persona que filtra información comprometida en pos del bien común. Sólo que, como les ha ocurrido a muchos otros filtradores –Edward Snowden, Julian Assange, John Kiriakou o Bradley Manning–, la defensa de ese bien común se torna una condena. Perseguidos por la Justicia y los servicios secretos, acosados por las empresas o instituciones que denuncian, exiliados, sin trabajo, acusados de traidores, incomprendidos por las opiniones públicas, el destino de estos héroes modernos de la verdad es simplemente terrible. El de Stéphanie Gibaud no escapa a esa tragedia. La mujer no trabajaba en la estructura financiera del banco, sino como responsable de lo que en francés se conoce como marketing événementiel, o sea, el montaje de eventos para los clientes del banco. Pero esos eventos tenían un objetivo muy distinto al del enunciado inicial: se trataba de poner en contacto a los acaudalados clientes franceses con los gestores de cuentas de la UBS en Suiza para captar su dinero. En 2008, luego de que estallara en Estados Unidos el escándalo de la evasión fiscal protagonizada por este banco, la dirección de la UBS le exigió a Stéphanie Gibaud que borrara los documentos en su posesión (nombres de los clientes, gestores de cuentas, etc.). Ella se niega, exige una orden escrita. Allí empieza su infierno. No sólo descubrió el carácter ilegal de las actividades del banco sino que, además, va a denunciarlas. En Francia, su intervención conducirá a la imputación de la UBS por blanqueo y fraude. Despedida del trabajo, acosada por la UBS, Stéphanie Gibaud pagó un alto tributo por su gesto. Lleva más de tres años sin encontrar trabajo, ni en el sector público, ni en el privado.
Esta historia a la vez pública e íntima está narrada en el libro que Stéphanie Gibaud escribió en 2014, La femme qui en savait vraiment trop. Les coulises de l’évasion fiscale en Suisse (La mujer que sabía verdaderamente demasiado. Los entretelones de la evasión fiscal en Suiza). Stéphanie Gibaud detallará este miércoles en la embajada argentina de París los dispositivos de esa evasión fiscal que azota a todas las economías del mundo. Pero no es su único combate. Víctima del peso aplastante de los Estados y las instituciones financieras, Stéphanie Gibaud pedirá al Estado argentino que interceda en Naciones Unidas y ante los demás países del G-20 para que se adopte una legislación internacional específica para proteger a los filtradores de información que, en nombre de todos los ciudadanos y de la justicia, revelan las irregularidades y estafas protegidas por intereses colosales.
–La mujer que sabía realmente demasiado, el título de su libro deja intuir una historia ominosa. ¿En qué momento usted empezó a saber demasiado?
–A partir del momento en que empecé a hacerme preguntas que sobrepasaban mi oficio. Yo tenía un trabajo de representación, es decir, de imagen. En el banco mi puesto se llamaba “embajador de la marca”. Lo que yo hacía era organizar eventos con las marcas de lujo para nuestros clientes. Para mí, todo lo demás estaba sumergido. Pero cuando me pidieron que destruyera los ficheros y no entendí por qué se me exigía, eso empecé a tirar del hilo. A fuerza de tirar del hilo vi cosas que no debí ver. Los colaboradores del banco me explicaron el peligro penal que corrían si yo revelaba lo que había descubierto. También me contaron las bonificaciones que recibían por cada cliente que atraían a la sucursal suiza del banco. Yo no sabía que todo eso que se hacía era ilegal. De hecho, la UBS Francia no podía proceder así según la ley: los bancos offshore y onshore son oficios diferentes. Pero aquí se los había juntado a los dos, se había puesto el buen grano y el mal grano en la misma canasta.
–Usted descubrió en esa época que existían dos contabilidades.
–Sí, me enteré de la existencia de una contabilidad puramente manual, paralela, escrita a mano, en el seno mismo del banco. Me dije ¡esto no es posible! Los colaboradores, los gestores de las cuentas que ayudaban a los clientes a trasladar su dinero a cuentas offshore, no declaraban esas sumas en la contabilidad legal del banco sino en un carnet escrito a mano. Ese carnet les permitía además establecer la contabilidad de sus bonificaciones. Los gestores de cuentas son como agentes comerciales: tienen objetivos comerciales y deben cumplirlos.
–Al igual que en el caso del HSBC, el sistema de la UBS también giraba en torno de la deslocalización de la información.
–Yo veía las cosas como a través de un prisma. Luego, a través del prisma de los demás pude reconstituir la tela de araña y ver más allá de las paredes. Así comprendí algo tan simple como la deslocalización. Por ejemplo, hoy, en UBS Francia, una parte del servicio de recursos humanos fue deslocalizado, transferido a Polonia; el servicio de marketing fue transferido a la India y el sistema informático fue transferido a Mónaco. Y lo más increíble es que el presidente de la UBS Francia es también el jefe de la UBS de Mónaco. No sé si es realmente legal que una persona sea a la vez responsable offshore y onshore. Sin embargo, se trata de una cuestión fundamental. Todo este sistema de evasión fiscal está pensado al más alto nivel en la casa central de Zurich y aplicado luego en todo el planeta.
–En suma, se puede perfectamente hablar de un montaje especialmente diseñado para organizar la evasión fiscal hacia Suiza.
–Bueno, ahora, desde 2008, las cosas han cambiado. Suiza aparece hoy como un país que ha hecho esfuerzos para mejorar. Desde que estalló el escándalo UBS en los Estados Unidos con todas las medidas y sanciones que se adoptaron, Suiza anticipó lo que iba a ocurrir en Europa, que iba a pesar lo mismo. En resumen, los grandes suministradores de fondos a Suiza, los norteamericanos y los europeos, fueron reemplazados por personas de Rusia, de la India, de Brasil, de la Argentina. Los banqueros se dijeron que esas democracias de los países emergentes no se iban a interesar inmediatamente en el tema de los bancos o las operaciones offshore. Pensaron que iban a poder actuar con total impunidad durante 30 años. Pero todo cambió.
–Pero apareció, entre otros, la Argentina para arruinarles un poco la fiesta. ¿Acaso le asombró que un país de América del Sur se metiera en la arena con tanta fuerza?
–Es en efecto increíble que las buenas noticias vengan de América del Sur. Estamos aquí, en Francia, en el país de los derechos humanos, y se debería proteger a los ciudadanos en vez de proteger informaciones sensibles, secretos, instituciones financieras. Por eso es muy positivo lo que pasa con la Argentina. La Argentina es una democracia que tiene memoria.
–Para usted, en lo personal, esta historia ha sido muy costosa.
–Sí, siete años de lucha es enorme. Alrededor mío la gente tuvo tiempo de casarse, de divorciarse, de tener hijos, de volverse a casar, de encontrar otro trabajo, de tener aumentos de sueldo. Yo hace siete años que lucho con lo mismo. Pero soy muy positiva. Mi problema fue que estaba sola, pero a fuerza de estar sola y hacer ruido me convertí un poco en el catalizador de muchos filtradores de información, de toda esa gente que ve cosas y se dice “yo, por conciencia, no quiero aportar mi caución a esto”.

Los sospechosos bonos que emitió Macri

LA JUSTICIA INVESTIGA EMISIONES DE DEUDA REALIZADAS POR EL GOBIERNO PORTEÑO

El juez De Santo busca determinar si hubo administración fraudulenta.

Se estima que la Ciudad perdió 120 millones de pesos.



 Por Werner Pertot

El Poder Judicial dispuso investigar una serie de endeudamientos del gobierno de Mauricio Macri para comprobar si se cometió el presunto delito de administración fraudulenta, en una causa en la que está imputado el procesado jefe de Gobierno. El juez Jorge De Santo ordenó al Cuerpo de Peritos Contadores Oficiales de la Corte Suprema que audite una serie de bonos emitidos por la gestión de Macri para evaluar la posible comisión de ése y otros delitos. La causa se abrió por una denuncia del líder del GEN porteño, Martín Hourest, quien señaló que se perdieron 120 millones de pesos por tomar un bono con una cotización del dólar de seis días antes a su fecha de emisión. “Macri quiere instalar un capitalismo de amigos”, sostuvo Hourest.
El ex legislador presentó una denuncia contra Macri y su ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, en septiembre del año pasado. Los acusa de defraudación por administración fraudulenta, incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. Hourest detalló en su denuncia que la Ciudad emitió un bono el 28 de enero de 2014, pero, en lugar de tomar la cotización de ese día, tomó la del 22 de enero. Este detalle, según señaló Hourest, le costó al erario 120 millones.
Pese a que el bono Serie 6 se emitió el 28 de enero, el gobierno de Macri tomó como valor de referencia la cotización del 22 de enero, que era de 7,14 pesos. Dos días después, devaluación mediante, el cambio pasó a ser de 8 pesos. Si se hubiera tomado ese valor, el gobierno hubiera recibido 1168 millones de pesos en lugar de 1042 millones. En total, 120 millones más. “Por dos días, el Estado porteño dejó de percibir 120 millones de pesos”, remarcó el dirigente del GEN.
En la denuncia, Hourest pidió al juez que investigue por qué se emitieron títulos de deuda llamados “dólar link” por más de 6000 millones de pesos, con la particularidad de que tuvieron tasas mucho más altas que las que se cotizaban en ese momento en el mercado. Hourest incluso las comparó con la de los préstamos de ese entonces del Banco Ciudad. El dirigente del GEN graficó que se trató de un negocio generoso con los acreedores con un dato: esos bonos aumentaron su cotización en la Bolsa a poco de haber sido emitidos y lograron un rendimiento financiero que bordea el 50 por ciento anual para las series 1 y 2 del bono, que vencieron en 2014. Hourest detalló que ese rendimiento supera cualquier cálculo inflacionario. Se trata, en todos los casos, de bonos emitidos en 2012, 2013 y 2014 por el gobierno de Macri.
El juez De Santo hizo lugar a la denuncia e inició la etapa de prueba con una orden al Cuerpo de Peritos Contables de la Corte Suprema. En la resolución judicial –a la que tuvo acceso Página/12–, el juez les ordenó a los peritos que le informen “si las condiciones de emisión de títulos de deuda clase 6 se ajusta a las normas generales que se aplican en la colocación de este tipo de bonos” y pidió que se analice también las emisiones de las series 1 a la 5. “En relación con los bonos en cuestión (‘bonos dólar link’ clase 6) deberá informarse si se hallaba contemplada la posibilidad de prorrogar o suspender la recepción de órdenes de compra, y en ese caso si hubiere sido aconsejable –como lo sostiene el denunciante–, en base a la intervención del Banco Central de la República Argentina en el mercado, modificar la fecha de recepción de órdenes de compras a fin de obtener una mejor rentabilidad o en su defecto si las variables del mercado impiden llegar a predecir la fecha más aconsejable”, preguntó el juez a los peritos contables de la Corte.
“Esto tiene como antecedente la otra denuncia en la que nos presentamos como amicus curiae de ACIJ por la toma de duda de 2009”, recordó el ex legislador (ver recuadro). “Macri tiene hijos y entenados en el sistema financiero. Quiere instalar un capitalismo financiero de amigos, a los que les permitió hacer negocios. Les facilitó ganar 120 millones de pesos”, sostuvo Hourest. “El juez no sólo no desestimó nuestra denuncia sino que les dijo a los peritos que no revisen sólo la serie 6, sino que revisen las series anteriores”, señaló el dirigente del GEN.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-275062-2015-06-17.html

HUBO ALLANAMIENTOS EN LA CAUSA POR LAVADO DE DINERO DE LA FAMILIA NISMAN


Las propiedades del fiscal

El juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó procedimientos en una administración de consorcios en la que se manejaban propiedades a nombre de la familia y allegados del fallecido titular de la Unidad Fiscal AMIA.
 Por Raúl Kollmann e Irina Hauser

El juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó ayer el allanamiento de la Administración de Consorcios Raúl Carman, en la calle Cerrito al 1100. El juez, el fiscal Juan Pedro Zoni y el titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica (Procelac), Carlos Gonella, investigan que en esa administración de consorcios se manejaban propiedades a nombre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel (su madre), Sandra Nisman (la hermana del fiscal), el informático Diego Lagomarsino y Claudio Alejandro Picón, un protagonista extraño que dijo que su empresa compraba autos de alta gama –la camioneta Audi que manejaba Nisman– y se la prestaba a algunas personas. La explicación poco creíble llevó a Canicoba Corral a citar a un socio de Picón, Eugenio Ecke, al que se conoce por sus vínculos con empresas de seguridad relacionadas con servicios de Inteligencia de EE.UU.
La investigación de Canicoba Corral tiene un doble sentido. Por un lado, se buscan bienes no declarados que, además, no tienen explicación por la cantidad de dinero que implican. Nisman no tendría forma de justificar semejante fortuna. En este terreno entran los tres lotes en Punta del Este en el emprendimiento Pueblomío, los dos departamentos sobre la calle Dorrego, en Palermo Hollywood, la cuenta en el Merryl Lynch e inversiones –todavía no detalladas– en la Florida, Estados Unidos. Pero a esto se suman las sospechas que tiene el juez de la participación de Nisman y su familia en Monroe Plaza SRL –algo que fue revelado por este diario en exclusiva–, Palermopack SA, Sazón SA, Urbanizadora del Pilar SA.
El segundo aspecto relevante de esta investigación por lavado de dinero está en el aspecto político-internacional, ya que vuelve a mostrar los estrechos vínculos de Nisman y su hombre de apoyo en la SIDE, Jaime Stiuso, con la Inteligencia norteamericana. En el allanamiento se buscaron propiedades o bienes en sociedad de Picón y Nisman. Es que a Canicoba le llamó la atención que el fiscal manejaba una lujosa camioneta Audi que Palermopack, la empresa de Picón, simplemente le prestaba. El juez lo que quiere saber es si existió un vínculo económico entre Nisman y esa especie de colateral de la CIA que integran Picón y Ecke.
Debe recordarse un hecho que se produjo cuando el fiscal presentó la denuncia por encubrimiento contra la Presidenta y el canciller. Nisman sólo entregó un resumen del texto argumentando que era secreto. Les negó la versión total al periodismo, pero también a los propios familiares de las víctimas. En cambio, en su agenda dice claramente que el texto completo, incluyendo los CD de las escuchas, sólo fue entregado a María del Rosario Miró, una argentina que figura como asistente política de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. La agenda dice “llamó Rosario Miró de la Embajada de Estados Unidos solicitando copias. Me dijo Nisman que todavía no se las mandemos. Vino a la tarde a buscar los papeles y los CD. Dice que le agradece muchísimo”. Cuando Laura Ginsberg, de la agrupación de familiares Apemia, pidió lo mismo, Nisman sólo aceptó que se le entregue el resumen que se le dio al periodismo.
Desde el punto de vista de la causa AMIA, Stiuso siempre fue el nexo con la Inteligencia norteamericana. Los dictámenes del fiscal siguieron la línea trazada en Jerusalén y Washington y, como recordó el ex director ejecutivo de la DAIA Jorge Elbaum, Nisman hasta ofreció fondos a esa institución para realizar una campaña contra el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán. Luego se descubrió que el fiscal mantenía estrecha relación con la Fundación de Defensa de la Democracia, ligada a la derecha republicana y sostenida en parte por el fondo buitre MNL.
En la investigación sobre lavado de dinero se busca el costado económico de esta relación, en especial porque no se puede explicar el origen de los fondos y el nivel de vida de Nisman. Picón aparece vinculado económicamente en el fideicomiso en el que Nisman tenía dos departamentos con sus respectivas cocheras y que se está construyendo en la calle Dorrego. También hay conexión económica en la empresa Monroe Plaza y, por supuesto, en la camioneta Audi. Queda por averiguar el origen de los fondos de la cantidad asombrosa de propiedades a nombre de Sara Garfunkel: los tres terrenos en Punta del Este, una propiedad en un country, en Pilar y la cantidad no determinada de dólares que había en la cuenta en Nueva York del Merril Lynch.
Un interrogante que habrá que develar es qué pasó entre Nisman y Stiuso en los últimos días de vida del fiscal. Está acreditado que 24 horas antes de la muerte, Nisman buscaba a Stiuso. Según otro ex espía, Alberto Massino, Nisman trató de contactarlo en forma reiterada, pero Stiuso no le contestó el teléfono. Luego argumentó que lo tenía en vibrador y por eso no escuchó, pero no se entiende por qué no le devolvió el llamado. Nisman dijo que tendría más escuchas, pero el propio Massino lo desmintió: la ex SIDE no tenía más escuchas.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-275108-2015-06-17.html

Argentina: señal de ajuste

Por Claudio Della Croce

17 junio, 2015   Columnistas de NODAL

elecciones2015





Todavía hay muchos fuegos artificiales en la campaña que intenta ser puramente mediática, donde a ningún candidato se le cae ni se le pega una idea, o prefiere guardársela para no ahuyentar al electorado. Mientras, el llamado establishment, el poder factual, las grandes corporaciones y las trasnacionales, la banca financiera globalizada y los buitres y sus repetidoras de caranchos locales, prepara sus armas.
Nadie puede dejar de reconocer todos los logros que este proyecto político ha alcanzado en términos de igualdad, de reconocimiento de derechos civiles y sociales, de unidad latinoamericana, por ejemplo. Pero el kirchnerismo, en estos 12 años, no le ha propinado una derrota estratégica a los sectores neoliberales, que permita pensar una nueva Argentina bajo un bloque hegemónico nacional y popular.
El establishment sabe que ya no puede contar con tanques y represión para imponer su modelo político, económico y social. Para hacerlo necesitan de las nuevas armas de persuasión –los medios de comunicación comerciales, cartelizados-, pero quien pueda manejar el aparato del Estado, para aplicar los remedios milagrosos que llevan a la muerte segura a la soberanía, la justicia social y la equidad. Y quien puede manejar el Estado es el justicialismo.
Y aparecen dos candidatos, supuestamente enfrentados: Mauricio Macri y Daniel Scioli, ambos expertos en frases vacías y en abstenerse de dar opiniones para no perder la oportunidad de quedar bien acomodados de cara a la próximas situaciones. En 2011 el eje del discurso kirchnerista se encontraba en la idea de la “profundización del proyecto”, pero hoy se plantea “defender lo conseguido”. El único sector que habla de consolidación y profundización del proyecto, de las conquistas sociales de 12 años de gobierno, es el que aglutina el Movimiento Evita
Podemos hablar de un reacomodamiento del partido Justicialista tradicional: el opusdéico Urtubey ganó en Salta, Perotti en Santa Fe, Bermejo en Mendoza. No cabe duda que todos ellos estuvieron coqueteando con el kirchnerismo, pero todos vienen o son la médula del justicialismo, que es el que rodea esencialmente a Scioli.
Tanto los intelectuales kirchneristas (Carta Abierta) como el progresismo dentro del kirchnerismo (lo que quizá podamos llamar la izquierda peronista) fueron muy críticos durante los últimos 12 años no solo a la figura de Scioli sino a su praxis. Es más, llamaban la atención por la similitud de los discursos y de los proyectos inmediatos que tiene con Macri.
Pero hay que tener en cuenta dos niveles: uno lo quieren poner en práctica y el otro, si lo van a poder cumplir. Los sectores progresistas del progresismo no bajaron las banderas, pero se dispone a votar por Scioli. Habrá que ver si la lucha popular les permite hacer el ajuste que planean.
El kirchnerismo cree que la solución es rodear a Scioli con los “leales” –al proyecto, a Cristina, a Máximo-, colocando la mayor cantidad posible de diputados de La Cámpora en las listas… y en Congreso. La idea es que Cristina sea la conducción, con Scioli en el gobierno. Pero si uno lee un poco de histoira reciente sabe que quien llega a la presidencia se olvida y desplaza a sus adversarios (Menem-Cafiero, Kirchner-Duhalde, ¿Scioli-Cristina?)
Poco tiene que ver Scioli con el proyecto nacional del kirchnerismo, aunque jure por él. Sus ideas (o las de sus asesores) están en consonancia con las de Macri: ajuste, fuerte endeudamiento externo para financiar la devaluación, reducción del déficit fiscal, salarios deprimidos, aplicar fuertes aumentos a las tarifas de la energía y el transporte. ¡Pobres los sectores populares con estos programas!
Los economistas ortodoxos que rodean a los principales candidatos saben que el tipo del eventual ajuste dependerá de las condiciones económicas y sobre todo políticas del momento. Por un lado, el clima local es de una primavera económica. Habrá que esperar unos meses para saber si el panorama económico internacional es muy desfavorable para la Argentina o no.
Cualquier ajuste que se programe desde la derecha depende de un pacto social. Algunos asesores de Macri hablan de gabinete de coalición y no porque son dadivosos, sino que saben que no podrán imponer un ajuste y una reducción salarial sin negociar con la burocracia sindical, que sigue en la cima de un movimiento sindical aún combativo, con un pueblo que recuperó su conciencia social (nada se logra sin lucha).
¿Qué puede alentar a un votante? ¿Que este o el otro candidato sepan bailar mejor? Ninguno de los candidatos supervivientes puede catalogarse como expresiones de un proceso de cambio que rompa con el sistema neoliberal impuesto tras el golpe de estado de 1976, incluidos los que asumen la conducción de Cristina. En términos más precisos, todos están a la derecha de la presidenta.
Existe una incapacidad histórica, tradicional, que no es solo argentina: la de formar cuadros políticos, gerenciales, administrativos, capaz de seguir un proyecto. Casi siempre los grandes proyectos nacionales quedan sin continuidad. Y en Argentina, ¿por qué después de varios años de avance de los sectores populares no se ha podido generar un escenario ciertamente más favorable para la disputa político-institucional de cara a las elecciones?
Podemos remontarnos a la dictadura genocida o a la consolidación neoliberal en la reforma constitucional de 1994 y en el sistema legal ((LFE, LES, Código minero, Tratados Bilaterales de Inversión, CIADI, aceptación de semillas transgénicas, por nombrar sólo algunos).
Luego, la ley de reforma política incorporó como novedad la realización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), con la idea de reconstruir la legitimidad de los partidos sostenedores del sistema, ordenadores del sistema político-institucional. Parece difícil, entonces, pesar que en este marco sea posible impulsar un proceso de cambio que derrote al proyecto neoliberal, proceso que es reivindicado por varios grupos dentro del kirchnerismo. ¿Se puede acometer tareas de cambio con el instrumental del status quo, y sin el impulso desde el centro del gobierno?
El PJ es la gran y eficiente maquinaria electoral, donde el debate de proyecto político queda postergada por la dinámica de la discusión y repartija de cargos y puestos.
Hoy, tenemos patria, dice la consigna oficial. Mantenemos nuestros reclamos por las Malvinas, nacionalizamos YPF y Aerolíneas Argentinas, luchamos contra el trabajo esclavo y la discriminación. Hemos ganado en autoestima, dignidad, hasta en orgullo de ser argentinos. Fue una tarea del gobierno, y del pueblo que lo acompañó con sus reivindicaciones históricas y sectoriales, con la lucha, con la alegría de las victorias políticas. ¿Estamos dispuestos a perderlo todo?
Dos frases para el final: Una, ningún proyecto de transformación estructural de una sociedad ha alcanzado duración histórica hegemónica sin imponerle una derrota fundamental al anterior bloque dominante. Dos, habrá que ver si la lucha popular les permitirá hacer el ajuste que planean, volviendo letra muerta los logros en materia de inclusión, de equidad, de derechos civiles y sociales, de unidad latinoamericana.

La fuerza del Lulismo

Brasil 

Por Emir Sader

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Hace más de 10 años una revista opositora exclamaba: “El PT ha muerto ¡Viva el Llulismo!” Quería decir que los escándalos denunciados habrían golpeado de muerte al PT, solo le quedaba el liderazgo de Lula.
Era una afirmación con intenciones despectivas: se agotaba el partido, expresión orgánica de un proyecto histórico, sustituido por un líder carismático, populista, demagógico, que mantenía el apoyo popular en base a un discurso vacío y a promesas incumplidas. Muy pronto todo se desplomaría. Derecha y ultra izquierda se unían en un mismo diagnóstico y deseo de que se realizara.
Desde aquel momento Lula se reeligió en 2006, eligió su sucesora en 2010, Dilma, que a su vez se reeligió en 2014. ¿Basta con la demagogia y el carisma de un hombre para explicar ello? ¿O se basa en que el país más desigual del continente más desigual del mundo, ha vivido extraordinarias trasformaciones sociales en 12 años, aun en medio de la crisis recesiva internacional?
Ni la derecha ni la ultra izquierda han logrado descifrar el enigma Lula, que las ha devorado. Ha triunfado en cuatro elecciones presidenciales, aun teniendo a todos los medios de comunicación en contra. Por ello, aun en la crisis del gobierno de Dilma y del mismo PT, las baterías de la derecha se vuelven sobre Lula, por el miedo de que él vuelva a ser candidato a la presidencia de Brasil en 2018, con el evidente favoritismo para ganar de nuevo.
Pero la ofensiva sobre Lula no se hace en contra de su discurso político, ni en contra de las realizaciones de su gobierno, sino intentando descalificar legalmente la posibilidad de que él sea candidato, por acusaciones de supuestas irregularidades del Instituto Lula, desde donde actúa el ex-presidente. Es como si, seguros de que no lo derrotarían en el campo electoral – han salido a hacer campañas desde ahora y con miras hacia el 2018, por la oposición, los ya derrotados, Geraldo Alckmin, gobernador de São Paulo, y Aecio Neves-, intentan hacerlo en los tribunales.
En el mismo Congreso del PT, recién concluido, estaban dadas las condiciones para que se ahondaran las diferencias entre el partido y el gobierno de Dilma Rousseff, que ha implementado medidas de ajuste fiscal. Pero el paquete de medidas de inversión en la infraestructura de trasporte – puertos, aeropuertos, ferrovías, carreteras -, permitió que Lula hablara de dar la vuelta una página, como un primer momento de ajuste indispensable para la recuperación del crecimiento económico.
Lula se esfuerza no solamente por mantener la cohesión interna del PT, sino también para que Dilma vuelva a centrar su gobierno en una agenda positiva, para que recupere apoyo popular, pero también para que mejoren las relaciones entre el PT y los movimientos sociales, de una parte, y el gobierno de otra. Lula sabe que necesita un gobierno que él pueda reivindicar en su campaña de 2018, aunque sabe que la referencia central no serán los mandatos de Dilma Rousseff, pero sí los suyos, que han sido, hasta aquí, el mejor momento de los gobiernos del PT.
A eso teme la oposición. De una ley que impide la reelección – como si se ya aceptara la victoria de Lula en 2018, tratando apenas de que no pueda obtener, de nuevo, dos mandatos, aun concediendo un mandato más largo, de cinco años. La crisis del PT sobrevive a su Congreso, pero la fuerza de Lula sobrevive a la crisis del PT, a la crisis de la economía brasileña y a la crisis del gobierno Dilma.
– Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (Uerj).