Que nadie diga que el Mundial es sólo fútbol
Por Marcela Mora y Araujo
2 de diciembre de 2022

Una mujer de hijab blanco llora emocionada en el primer partido de Irán, cuando los jugadores no cantaron el himno.
A pesar de las restricciones que se endurecieron apenas comenzado el Mundial -en relación al alcohol y la exhibición de los colores LGBTIQ+-, la política se mete entre arcos y pelotas. El partido Irán-Estados Unidos con su metanarrativa geopolítica, los pedidos de liberación de Palestina, el ex jugador italiano que cruzó la cancha con una bandera a favor de la paz en Ucrania -aunque el mundo entero sólo vio un arcoiris- y el borramiento de las tribunas en la transmisión China para que nadie vea que se puede vivir sin barbijo y en multitud. Las protestas vuelan tanto como los goles y la ansiedad por seguir disputando la copa.
A pesar de las restricciones que se endurecieron apenas comenzado el Mundial -en relación al alcohol y la exhibición de los colores LGBTIQ+-, la política se mete entre arcos y pelotas. El partido Irán-Estados Unidos con su metanarrativa geopolítica, los pedidos de liberación de Palestina, el ex jugador italiano que cruzó la cancha con una bandera a favor de la paz en Ucrania -aunque el mundo entero sólo vio un arcoiris- y el borramiento de las tribunas en la transmisión China para que nadie vea que se puede vivir sin barbijo y en multitud. Las protestas vuelan tanto como los goles y la ansiedad por seguir disputando la copa.

