Un grupo criminal de derecha de nula relevancia en la Argentina
Por Juan Funes
12 de enero de 2026

Tren de Aragua (GETTY IMAGES)
El Tren de Aragua aparece como la principal organización narco a la que alude Donald Trump para sostener el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. La detención de un ciudadano venezolano en la frontera con Paraguay acusado de ser parte de la organización narco Tren de Aragua abrió una serie de interrogantes. Donald Trump afirma que este grupo criminal es controlado por Nicolás Maduro y busca invadir Estados Unidos.
El Tren de Aragua aparece como la principal organización narco a la que alude Donald Trump para sostener el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. La detención de un ciudadano venezolano en la frontera con Paraguay acusado de ser parte de la organización narco Tren de Aragua abrió una serie de interrogantes. Donald Trump afirma que este grupo criminal es controlado por Nicolás Maduro y busca invadir Estados Unidos.
El gobierno de Javier Milei se plegó rápidamente a esta narrativa: en mayo del año pasado, el Ministerio de Seguridad de la Nación incorporó a la organización en el Registro de Entidades Vinculadas al Terrorismo (RePET) y la ministra de esa cartera, Alejandra Monteoliva, días atrás se jactó de que Argentina “fue de los primeros países en identificar al Cártel de Soles y a Tren de Aragua como organizaciones terroristas”. En conversación con Página/12, especialistas en seguridad y narcotráfico señalaron que, al caerse el argumento del Cártel de Soles para juzgar a Maduro, el Tren de Aragua es presentado como la organización manejada desde Venezuela que amenaza al continente.
“Hay una exageración, como la hubo con el Cártel de Soles, en términos de la idea que tenemos de grupo narco. No concuerdo en que Tren de Aragua sea un objetivo de máxima prioridad para Argentina o una amenaza real y concreta“, dijo a este diario Ariel Larroude, director del Posgrado en Política Criminal y Delitos Complejos de la UBA y ex director de Política Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Larroude advirtió que este grupo criminal opera en el Litoral argentino principalmente para lavado de dinero, que es “un eslabón muy importante”, pero de “nula letalidad“. ”Argentina es distinto a toda la región porque acá las grandes empresas criminales están muy monitoreadas por la policía, y es algo que no pasa con tanta claridad en otros países. Hoy veo a Argentina como un lugar de lavado de activos de narcotráfico a nivel internacional y no como una plaza de radicación de la violencia como pasa en Colombia, México o Perú“, agregó.
Jean-Paul Mertz, especialista en política internacional y seguridad venezolano, advirtió que “la formulación de la acusación contra Maduro en Estados Unidos es insostenible, apoyada en un pretendido Cartel de Soles que al final terminó siendo un término mediático vacío, y el Tren de Aragua es parte del mismo discurso mediático”. "Se busca instalar una situación en la cual se quiere tratar de poner de nuevo en relieve el tema del Tren de Aragua ante la caída de la narrativa respecto al Cartel de Soles“, afirmó Metz, y recordó que esa organización surgió en Venezuela, se enfrentó a los gobiernos de Hugo Chavez y Maduro como brazo de la oposición (incluso armado), y fue erradicada de ese país, aunque sigue activa en Colombia, Perú, Chile y Argentina de manera fragmentada y dispersa.
El Tren de Aragua como nuevo enemigo
La acusación formal de Estados Unidos contra Maduro apunta a que el mandatario venezolano dirigía el grupo narcotraficante denominado Cartel de Soles. Tres días después de su secuestro en Caracas, el Departamento de Justicia estadounidense retiró una de las acusaciones al esgrimir que la mencionada organización no existe. Se derrumbó así uno de los pilares de la narrativa de Trump contra Venezuela. Sin embargo, en tal escenario, otro grupo narco al que aludió el presidente estadounidense durante el año pasado cobra especial relevancia: el Tren de Aragua.
En marzo de 2025, Trump firmó una proclama en la que aseguraba que era una organización integrada por “miles de miembros, muchos de los cuales se han infiltrado ilegalmente en Estados Unidos y están llevando a cabo una guerra irregular y acciones hostiles contra el país”. También sostuvo que operaba en conjunto con el Cártel de Soles, "la organización narcoterrorista patrocinada por el régimen de Nicolás Maduro con sede en Venezuela, y comete crímenes brutales, incluyendo asesinatos, secuestros, extorsiones y tráfico de personas, drogas y armas“.
En tal proclama se refirió incluso a la participación de esta organización en una “migración ilegal masiva a Estados Unidos para promover sus objetivos de perjudicar a los ciudadanos estadounidenses, socavar la seguridad pública y apoyar el objetivo del régimen de Maduro de desestabilizar las naciones democráticas de América, incluido Estados Unidos”.
Estas afirmaciones fueron desmentidas por las propias agencias de inteligencia de Estados Unidos, las cuales señalaron que "es probable que el régimen de Maduro no tenga una política de cooperación con TDA y no esté dirigiendo el movimiento y las operaciones de TDA en Estados Unidos“, según reveló el New York Times. Pero esto no impidió que Trump continuara aludiendo a este grupo como amenaza a Estados Unidos y hundiendo supuestas lanchas narco de la organización.
Mertz explicó que Tren de Aragua se creó “en base a robar insumos que había adquirido el Estado venezolano para el desarrollo de las vías de comunicación del país”, y tuvo como germen "las huellas del paramilitarismo colombiano en Venezuela“. Estas vías de comunicación, continuó, “comenzaron con la penetración paramilitar desde Colombia, primero hacia la región los Andes, después los llanos venezolanos como Apure, Guárico, hasta llegar a regiones cercanas a Caracas como Aragua o Petare, que es uno de los barrios más grandes de Caracas. Como está al este, no se está tan cerca de la sede del poder y, por tanto, justamente ahí se generaba una situación que permitía el desarrollo de esas bandas criminales“.
El especialista precisó que en la actualidad Tren de Aragua está conformado por “varias bandas, muchas veces no conectadas entre sí, que organizan la salida de muchos venezolanos para controlar territorios en otros países”. A comienzos del siglo XXI, el grupo empezó a ser controlado por Estados Unidos --al igual que otros grupos narcos en distintos países de Latinoamérica--, con el objetivo de "debilitar la capacidad de los estados-nación para controlar sus propios territorios“, a través del “comercio ilegal de armas a organizaciones criminales que controlasen territorios latinoamericanos”.
Con la llegada de Chávez a la presidencia de Venezuela en 2002, Tren de Aragua y otras bandas criminales se transformaron en un herramienta de la oposición venezolana y de gobiernos de derecha en la región. “Estos grupos criminales se ubicaron ideológicamente en la vereda contraria de la revolución bolivariana. Incluso llegaron a hacer, en regiones como Petare, una especie de resistencia armada al gobierno, que tuvo que responder militarmente para retomar el control de su propio territorio", recordó el especialista.
En este contexto, aclaró que “Tren de Aragua dejó de existir en Venezuela porque se dio de baja a sus miembros en operaciones militares muy conocidas, de las cuales se puede hacer un seguimiento en el Estado”. Se trata de un proceso largo y complejo, que Mertz sintetiza de la siguiente manera: "nacieron en un contexto de enfrentamiento con el Estado venezolano y luego huyeron de un Estado venezolano que recuperó su territorio a través de las acciones soberanas de reafirmación de seguridad y defensa contra el control territorial que representaban estas bandas".
Argentina como plan b de Trump
En un escenario inédito y cambiante, Mertz consideró que la acusación contra Maduro en Estados Unidos podría diluirse, en línea con lo ocurrido con la narrativa sobre el Cártel de Sol. El especialista en política internacional cree que si esto ocurriera, Maduro podría ser extraditado y juzgado en Argentina. Esto no parece descabellado si se toma en consideración lo dicho días atrás por la ex ministra de Seguridad y actual senadora, Patricia Bullrich: "nuestra justicia declaró a Maduro como prófugo de crímenes de lesa humanidad“, advirtió, y añadió que “el hecho de que haya habido una situación de Estados Unidos, va a Estados Unidos --se refería a que Maduro es juzgado allí--, pero también lo requieren los juzgados argentinos“.
Mertz consideró que “el caso de la detención de un supuesto miembro del Tren de Aragua en Argentina, se da en el marco en el cual el gobierno de Argentina solicita a Estados Unidos la extradición del presidente Maduro”. Para el especialista, el caso “está teniendo visos de ser insostenible en Estados Unidos” y con “un Estado argentino sumiso ante las necesidades de sus amos del norte, quieren buscar extraditarlo a Argentina como una salida para tratar de mantener y justificar el secuestro de Maduro. Ese es el trasfondo real de toda la situación”.
“Hay una exageración, como la hubo con el Cártel de Soles, en términos de la idea que tenemos de grupo narco. No concuerdo en que Tren de Aragua sea un objetivo de máxima prioridad para Argentina o una amenaza real y concreta“, dijo a este diario Ariel Larroude, director del Posgrado en Política Criminal y Delitos Complejos de la UBA y ex director de Política Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Larroude advirtió que este grupo criminal opera en el Litoral argentino principalmente para lavado de dinero, que es “un eslabón muy importante”, pero de “nula letalidad“. ”Argentina es distinto a toda la región porque acá las grandes empresas criminales están muy monitoreadas por la policía, y es algo que no pasa con tanta claridad en otros países. Hoy veo a Argentina como un lugar de lavado de activos de narcotráfico a nivel internacional y no como una plaza de radicación de la violencia como pasa en Colombia, México o Perú“, agregó.
Jean-Paul Mertz, especialista en política internacional y seguridad venezolano, advirtió que “la formulación de la acusación contra Maduro en Estados Unidos es insostenible, apoyada en un pretendido Cartel de Soles que al final terminó siendo un término mediático vacío, y el Tren de Aragua es parte del mismo discurso mediático”. "Se busca instalar una situación en la cual se quiere tratar de poner de nuevo en relieve el tema del Tren de Aragua ante la caída de la narrativa respecto al Cartel de Soles“, afirmó Metz, y recordó que esa organización surgió en Venezuela, se enfrentó a los gobiernos de Hugo Chavez y Maduro como brazo de la oposición (incluso armado), y fue erradicada de ese país, aunque sigue activa en Colombia, Perú, Chile y Argentina de manera fragmentada y dispersa.
El Tren de Aragua como nuevo enemigo
La acusación formal de Estados Unidos contra Maduro apunta a que el mandatario venezolano dirigía el grupo narcotraficante denominado Cartel de Soles. Tres días después de su secuestro en Caracas, el Departamento de Justicia estadounidense retiró una de las acusaciones al esgrimir que la mencionada organización no existe. Se derrumbó así uno de los pilares de la narrativa de Trump contra Venezuela. Sin embargo, en tal escenario, otro grupo narco al que aludió el presidente estadounidense durante el año pasado cobra especial relevancia: el Tren de Aragua.
En marzo de 2025, Trump firmó una proclama en la que aseguraba que era una organización integrada por “miles de miembros, muchos de los cuales se han infiltrado ilegalmente en Estados Unidos y están llevando a cabo una guerra irregular y acciones hostiles contra el país”. También sostuvo que operaba en conjunto con el Cártel de Soles, "la organización narcoterrorista patrocinada por el régimen de Nicolás Maduro con sede en Venezuela, y comete crímenes brutales, incluyendo asesinatos, secuestros, extorsiones y tráfico de personas, drogas y armas“.
En tal proclama se refirió incluso a la participación de esta organización en una “migración ilegal masiva a Estados Unidos para promover sus objetivos de perjudicar a los ciudadanos estadounidenses, socavar la seguridad pública y apoyar el objetivo del régimen de Maduro de desestabilizar las naciones democráticas de América, incluido Estados Unidos”.
Estas afirmaciones fueron desmentidas por las propias agencias de inteligencia de Estados Unidos, las cuales señalaron que "es probable que el régimen de Maduro no tenga una política de cooperación con TDA y no esté dirigiendo el movimiento y las operaciones de TDA en Estados Unidos“, según reveló el New York Times. Pero esto no impidió que Trump continuara aludiendo a este grupo como amenaza a Estados Unidos y hundiendo supuestas lanchas narco de la organización.
Mertz explicó que Tren de Aragua se creó “en base a robar insumos que había adquirido el Estado venezolano para el desarrollo de las vías de comunicación del país”, y tuvo como germen "las huellas del paramilitarismo colombiano en Venezuela“. Estas vías de comunicación, continuó, “comenzaron con la penetración paramilitar desde Colombia, primero hacia la región los Andes, después los llanos venezolanos como Apure, Guárico, hasta llegar a regiones cercanas a Caracas como Aragua o Petare, que es uno de los barrios más grandes de Caracas. Como está al este, no se está tan cerca de la sede del poder y, por tanto, justamente ahí se generaba una situación que permitía el desarrollo de esas bandas criminales“.
El especialista precisó que en la actualidad Tren de Aragua está conformado por “varias bandas, muchas veces no conectadas entre sí, que organizan la salida de muchos venezolanos para controlar territorios en otros países”. A comienzos del siglo XXI, el grupo empezó a ser controlado por Estados Unidos --al igual que otros grupos narcos en distintos países de Latinoamérica--, con el objetivo de "debilitar la capacidad de los estados-nación para controlar sus propios territorios“, a través del “comercio ilegal de armas a organizaciones criminales que controlasen territorios latinoamericanos”.
Con la llegada de Chávez a la presidencia de Venezuela en 2002, Tren de Aragua y otras bandas criminales se transformaron en un herramienta de la oposición venezolana y de gobiernos de derecha en la región. “Estos grupos criminales se ubicaron ideológicamente en la vereda contraria de la revolución bolivariana. Incluso llegaron a hacer, en regiones como Petare, una especie de resistencia armada al gobierno, que tuvo que responder militarmente para retomar el control de su propio territorio", recordó el especialista.
En este contexto, aclaró que “Tren de Aragua dejó de existir en Venezuela porque se dio de baja a sus miembros en operaciones militares muy conocidas, de las cuales se puede hacer un seguimiento en el Estado”. Se trata de un proceso largo y complejo, que Mertz sintetiza de la siguiente manera: "nacieron en un contexto de enfrentamiento con el Estado venezolano y luego huyeron de un Estado venezolano que recuperó su territorio a través de las acciones soberanas de reafirmación de seguridad y defensa contra el control territorial que representaban estas bandas".
Argentina como plan b de Trump
En un escenario inédito y cambiante, Mertz consideró que la acusación contra Maduro en Estados Unidos podría diluirse, en línea con lo ocurrido con la narrativa sobre el Cártel de Sol. El especialista en política internacional cree que si esto ocurriera, Maduro podría ser extraditado y juzgado en Argentina. Esto no parece descabellado si se toma en consideración lo dicho días atrás por la ex ministra de Seguridad y actual senadora, Patricia Bullrich: "nuestra justicia declaró a Maduro como prófugo de crímenes de lesa humanidad“, advirtió, y añadió que “el hecho de que haya habido una situación de Estados Unidos, va a Estados Unidos --se refería a que Maduro es juzgado allí--, pero también lo requieren los juzgados argentinos“.
Mertz consideró que “el caso de la detención de un supuesto miembro del Tren de Aragua en Argentina, se da en el marco en el cual el gobierno de Argentina solicita a Estados Unidos la extradición del presidente Maduro”. Para el especialista, el caso “está teniendo visos de ser insostenible en Estados Unidos” y con “un Estado argentino sumiso ante las necesidades de sus amos del norte, quieren buscar extraditarlo a Argentina como una salida para tratar de mantener y justificar el secuestro de Maduro. Ese es el trasfondo real de toda la situación”.