No Por Mucho Madrugar, Se Amanece Más Temprano…” los hechos del pasado reciente me pudren” Gabriel Pereyra, el Observador, edición digital 11 de julio de 2013. El viaje a Madrid, el simulacro de “seguridad” de los años 60 (en la época de los chips electrónicos que permiten seguimientos por pantalla digital), los varios días de vivencia que se condensan en 6 horas de entrevistas, y en la emisión televisiva de la entrevista en un programa especial de más de dos horas y pico de “En la mira” ,el resumen de los mismos en el Suplemento anunciado con bombos y platillos, todo, terminó en un fiasco de proporciones. Como señalamos en una larga serie de artículos, Amodio Pérez no aportó los elementos necesarios para una comprensión cabal de los sucesos que inician -el 14 de abril de 1972- una derrota fulminante del viejo MLN-Tupamaros, que ya está al alcance de la mano el 18 de mayo de 1972 (el día del “hostigamiento” al general comandante del Ejército, Florencio Gravina y que terminó con los cuatro soldados ajusticiados). Es decir un mes después de iniciadas las operaciones bélicas conducidas por el ejército. Una fecha más es necesario que los lectores tengan en la memoria: a partir del 16 de marzo de 1972 la dirección de la organización la integran Candan Grajales, Mauricio Rosencof, EFH y Julio Marenales (1) La mayoría de ellos habían recuperado su libertad en Septiembre de 1971, a través de una operación combinada desde la cárcel y con el apoyo desde el exterior del resto de la organización, más la logística para el traslado de todos ellos luego de evadidos y la movilización desencadenada en la zona del Cerro-Teja a efectos de distraer el aparato represivo y dividirlo. Toda esta fase final tiene –con mucha probabilidad- un antecedente: la caída de toda la dirección en la calle Almería, acontecimiento de agosto de 1970. Esa caída desencadenó una crisis interna de proporciones. Quedaron rotos los vínculos orgánicos entre los núcleos de la capital y los núcleos del interior. Y el asunto se complicó aún más por la caída de una dirección alternativa casi inmediatamente y luego la búsqueda de los acuerdos para componer una nueva dirección que no fueron aceptados y reconocidos por todos los organismos. Lo que en cierta manera salvó la situación fue la combatividad de masas desarrollada en la calle, que permitió el respiro necesario por las diversiones militantes que protagonizaban para la reestructuración y el crecimiento continuado de la organización. La crisis de la caída de Almería repercutió no solamente entre el interior del país y la capital, repercutió también entre los presos del Penal de Punta Carretas y las direcciones que afuera intentaban superar el mal momento. Los éxitos de la represión, el creciente número de dirigentes presos, mostraban carencias, discontinuidades, nuevos estilos de dirección y de accionar que no siempre eran aceptados plenamente por los dirigentes presos. El deseo de obtener la libertad de los que estaban presos, sus discrepancias de forma y de fondo con los que los sustituían, las presiones ejercidas desde afuera por los núcleos que respondían a los antiguos jefes y que se sentían abandonados en todas sus iniciativas ponían en relieve una serie de diferencias que abarcaban desde la línea política, al accionar táctico, el centro geográfico de los esfuerzos (interior o capital) y las mismas alianzas que se realizaban entre grupos de dirigentes enfrentados a otros grupos. La formación de una columna “guacha” en Chile con los presos que logran salir por “la opción” aumentará estos problemas, luego, en el futuro (2) El estado corrompido pero liberal, no lograba deshacerse de las trabas constitucionales y de toda la legalidad liberal vigente. La presidencia de Pacheco había significado un formidable impulso de derechización (largos periodos de gobierno bajo “medidas de Seguridad” que se reiteraban apenas la combatividad social aumentaba), se sumaba a esto un Parlamento cómplice de mayorías de ambos partidos burgueses tradicionales, donde sus núcleos más reaccionarios pujaban firmemente por el abandono de toda la legalidad que al final llevó al golpe de estado. La crisis de la “gobernabilidad” en Uruguay no escapaba a la mirada vigilante de los estados vecinos (Brasil y Argentina) ni los planes del gendarme mayor del continente los EE.UU. de América que cuidaban celosamente su “patio trasero” sacudido por crisis convulsivas y procesos de movilización y cambio que era necesario frenar antes de que llegaran a un grado de desarrollo superior. Todos estos desarrollos simultáneos es lo que dan a la época (o el período) sus características únicas e irrepetibles. Por eso mismo son muy difíciles de abarcar para las nuevas generaciones que no estén empapadas con un conocimiento cabal de todos sus principales aspectos. Y es lo que se refleja en la entrevista mostrada en la pantalla de VTV, de Amodio Pérez, realizada en algún barrio de la periferia de Madrid. Solo que Amodio –conocedor a fondo de esos pormenores- elige usar la entrevista para desarrollar sus viejas fobias y concentrarse en presentarse de la mejor manera posible. Esfuerzo en el que fracasa estrepitosamente. Amodio eligió la opción de colaborar y atrapado en la misma fue el Capitán Mandrake, que viajaba de uniforme con los milicos en sus “camellos” y los testimonios de los que fueron capturados durante esos recorridos montevideanos son ciertos. La expresión del libro de Álvaro Alfonso en su libro “Jugando a las escondidas” de que “Te la hago cortita y al pie. Les entregó la cárcel del pueblo y todo el MLN” es una triste realidad. También es totalmente cierto el testimonio del recientemente fallecido Ricardo Perdomo, cuando señaló: “Lo repetiremos para que no haya dudas: no fue solo Amodio el que entregó infraestructura, armas y hombres. (Había quienes) eran llevados por los milicos a las calles para apuntalar compañeros que se resistían y dentro de cuarteles para convencer a los díscolos. Uno de los casos más emblemáticos lo viví personalmente y fue el interrogatorio que me hizo el compañero de dirección (Adolfo) Wassen Alaniz” Son todos estos testimonios los que chocan con la versión oficial de las “historias” mentirosas de EFH, la biografía del Sr. Marenales, y los recientes esfuerzos realizados desde “Brecha” para fortalecerlos con intervenciones como las de Samuel Blixen y otros (entre ellos Clara Aldrighi) la versión oficial de que Amodio no puede ser testigo (3) y es además “el causante” de la derrota del año 72. A esos esfuerzos se suma -y es lamentable- Jorge Zabalza. Un verdadero “frente único” donde se suman la derecha tradicional, con sus órganos mediáticos (radio, diarios y televisión), con el “oficialismo” tupamaro gobernante y los restos (aún dispersos y en putrefacción) de algunos “aparatistas”. Todos ellos hacen causa común, en lo que intentan imponer,“la verdad acordada”, “de ellos”, que está totalmente reñida con la verdad histórica, con los hechos reales. Y en ese intento entran también, son parte de la patraña, la falta de autocrítica de los oficialistas gobernantes (aunque curren en todas las oportunidades públicas con un pasado que no es de ellos sino colectivo), los olvidos con respecto a las “violaciones a los Derechos Humanos”, el perdón “de los viejitos” que son los criminales de uniforme y todos sus aliados retirados y refugiados en los círculos y clubes de la interna militar. Sobre esas derivaciones reflexionan poco, los que forman “cadena” en el “frente común”. Cuando la juez Motta en un reciente programa de televisión señaló que todos ellos (se refería a EFH y a Mujica) no pueden ser testigos creíbles porque padecen “del síndrome de Estocolmo”, aunque causó escándalo, dijo una gran verdad. No es de extrañar entonces, que Gabriel Pereyra, señale repetidamente a lo largo de su artículo que todo esto “lo pudre”. Se siente alienado. Hay una realidad extraña que se le impone y esa realidad se teje con hilos de verdad, de media verdad y de mentiras flagrantes. Todos los actores buscan “su salvación”, disminuir sus responsabilidades y/o culpas. Contemplamos la cobardía humana y la irresponsabilidad en toda su extensión. Miente EFH, miente Marenales, miente Amodio Pérez. Pero entre tantas mentiras interesadas surgen datos, fechas, elementos, que permiten leer entrelíneas y hacer el esfuerzo de reconstruir lo que se quiere negar. Digamos también que ningún hombre político (o con pretensiones de tal) escribe desde que el mundo es mundo sino para justificarse. ¿Qué son las obras de Churchill, sino un gigantesco esfuerzo de justificarse como el imperialista británico de viejo cuño que era? ¿Qué son las obras de ciertos actores uruguayos de aquel periodo –desde Bordaberry a Sanguinetti- sino intentos pueriles de lo mismo? Y sin embargo también son fuente histórica testimonial y no hay historiador que pueda apartarse después de leerlas de la sensación de suciedad, mentiras, medias verdades y justificaciones interesadas que los acompañan. El pasado reciente uruguayo, está envenenado por todas esas mentiras interesadas. Son el reflejo de los intereses en juego. Y esos intereses son de clase, a pesar que tome la forma personal de memorias o justificaciones de ciertas acciones políticas. Y a todas esas mentiras y medias verdades, a todas esas falsificaciones deben sumarse las de todos los epígonos, los secretarios, escuderos, corre-ve-y-dile, mandaderos, periodistas, intelectuales que se benefician con las prebendas y migajas, los cargos y canonjías que se derraman de la mesa del poder, para el beneficio personal. En tiempos del neo-liberalismo rampante, en tiempos del “hacé la tuya” la verdad histórica está cubierta –en nuestro tiempo- de demasiado velos interesados. No debemos olvidarlo. Pero ese pasado reciente, que lo hicieron hombres y mujeres que murieron y lo padecieron por los valores que les eran caros: la lealtad, la devoción a una causa, el respeto personal a sí mismos, a sus mujeres y a sus hijos, sus convicciones políticas, no fue un esfuerzo vano y no puede ponerse en la misma balanza de ciertos corifeos que escriben para justificarse. El viejo MLN-Tupamaros seguirá siendo en las mentes de los orientales, lo más alto que produjo la izquierda nacional en la crisis estructural de los años 60. Toda esa multitud de hombres y mujeres jóvenes que se lanzaron “a tomar el cielo por asalto”, a cambiar la sociedad toda, a sacrificarse en el intento de que “los más infelices sean los más privilegiados” era lo mejor de nuestro pueblo, porque estaban dispuestos a dar la vida por los ideales en los que creían. Mostraron que el camino de la revolución social, puede encontrarse, inclusive con formas originales, como nunca se habían visto. Rompieron con la generación de sus padres y el “no te metás”, rompieron con la izquierda miope que estaba encerrada en la lucha parlamentaria y las quimeras de transiciones pacíficas que pregonaban algunos de esa misma izquierda. Rompieron con el egoísmo tradicional de las clases dominantes, con el pacifismo que inculcaban desde la escuela, con todos los dioses falsos que levantaba la burguesía dependiente uruguaya. Desafiaron, consientes, más allá de nuestra miserable burguesía, al mismo imperialismo yanqui. Le marcaron que los orientales saben marcar a los torturadores enviados y ajusticiarlos. Sabían y resistieron el dogma de que la democracia política mentirosa que padecíamos no puede combatirse con métodos radicales y enérgicos. Crearon y metieron en la “cárcel del pueblo” a tanto pillo, delincuente prevaricador y despojador y les vieron llenarse los ojos de pánico y el espíritu de zozobra. Pero no supieron imponerse a sus falsos jefes. No supieron sacárselos de arriba. No lograron pegarles el puntapié en el trasero que todos ellos se merecen. Esa es la tarea que queda pendiente y que no realizará nuestra generación. Lo realizaran las nuevas generaciones. Los que hoy mismo salen a la calle para hacer sentir sus protestas, defender la tierra, salvar el agua, impedir los proyectos de la mega-minería y la venta del patrimonio nacional. La están haciendo los jóvenes y futuros educadores cuando enfrentan a este gobierno incapaz y a sus burocracias sindicales vendidas e incompetentes. Y harán y romperán los caminos y vías, reconstruirán todo desde el comienzo, riéndose de los fracasos pasados y sirviéndoles los mismos para tomar nuevos impulsos. Se verá entonces lo que señalaba Zitarrosa: “No hay cosa más sin apuro, que un pueblo haciendo su historia”. Notas (1) Como todo conocedor del calendario sabe, marzo, viene antes que abril (el 14) y antes también que mayo (el 18). De esa manera ciertas “responsabilidades” quedan perfectamente claras, por más que algunos hagan el esfuerzo de sacarse el lazo de la pata. En el caso de EFH, Marenales y Rosencof la cuestión es demasiado clara. Pero hay más: El Sr. Rosencof con la liviandad que lo caracteriza, se permitió glosar la decisión con el comentario “de las posibles consecuencias” (y vaya que las hubieron!!!), después que la reunión había terminado y acotó, citando a Candan Grajales la respuesta de éste: “Se asimila, se asimila”. O sea Rosencof no se animó a plantear firmemente lo que formula veladamente, en forma de aprensiones. Lo mismo, es decir con la misma irresponsabilidad actuaron los Srs. EFH y Marenales. Jugaban a la guerra total, desencadenando el “Plan Hipólito” sin discutir seriamente las consecuencias de sus iniciativas. De esa manera liviana actuaban estos “jefes”, decidiendo sobre vidas y muertes ajenas de sus militantes sin mayores preocupaciones. Más que jefes responsables, eran aventureros, preocupados solamente por sus jerarquías. (2) Al tema de estas diferencias, se refiere extensamente Amodio en su entrevista. Y mucho más detallada es su carta número 4 (también conocida como carta de renuncia, ver la colección de estas cartas publicada por El Observador). Se trata del reconocimiento franco que no existía un mecanismo de sucesión de responsabilidades establecido, mecanismo que garantiza la continuidad de una línea, inclusive la solución de problemas concretos que se plantea entre los grupos de una manera racional. El Plan Tatu, que fue desarrollado en el Penal, en sus líneas generales, era una mera formulación de deseos, que no contemplaba la evaluación y la implantación del plan de una manera gradual, midiendo los fracasos y modificando el plan inicial de acuerdo a esos mismos fracasos. Cuando se aplicó luego de la fuga, con el traslado de militantes fugados (y urbanos) al interior, todas las carencias, faltas de planificación y defectos fundamentales se pusieron en evidencia. Zabalza que fue uno de sus propulsores, jamás menciona un balance que haya hecho de aquel gran desaguisado (y era uno de los jefes del Estado Mayor del Interior) y luego pasó, en sus opúsculos, a desarrollar otras teorías peregrinas de insurrección ciudadana, sin mayores preocupaciones. Son ejemplos bien claros de malas jefaturas, de deseos convertidos en realidad sin mayor evaluación de pros y contras, lo que no debe hacer ningún jefe guerrillero que se respete. Por eso fuimos derrotados y tantos perdieron la vida en el cumplimiento del deber. (3) Toda la prensa que recibió la primicia de las cartas (Brecha, El País, La República, Búsqueda y La Diaria) desde diferentes vertientes que hemos analizado se sumaron a la conjura oficial. La República en el colmo de la estupidez llegó a estampar estos conceptos miserables: “Aunque sea el mismísimo Amodio, ¿Quién puede creerle a un traidor? ¿Tiene derecho a opinar y criticar a los demás alguien que no ha pedido disculpas por haber traicionado? Por todo esto hoy tampoco publicaremos las cartas de Amodio”. Habría que responderles a estos Torquemadas chiquitos y criollos que hasta los criminales nazis tuvieron derecho a decir sus descargos en Núremberg y que esos testimonios son fuente de referencia histórica aún hoy día. Para que se vea que la estupidez humana no tiene límites, particularmente entre el “medio pelo” del prejuicio criollo.
c.e.r.
- postaporteñ@ 991 - 2013-07-12 |
14 jul 2013
TESTIMONIO IV NO POR MUCHO MADRUGAR...
13 jul 2013
TESTIMONIO III EL DIECIOCHAZO. A 40 AÑOS...
EL DIECIOCHAZO
William Puente*
“A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde…”
Era el lunes 9 de julio de 1973 y, desde los micrófonos de la Radio
Sarandí, Ruben Castillo recitaba y volvía a recitar el “Llanto por Ignacio
Sánchez Mejias” de García Lorca.Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde…”
Todos los uruguayos veteranos lo recuerdan, porque si no lo escucharon se lo contaron. Era una convocatoria. Una consigna.
Doce días antes, en la madrugada del 27 de junio, Bordaberry había firmado aquel decreto de disolución de las Cámaras legislativas, iniciando una política funcional a los mandos militares.
Esa misma madrugada, la conducción de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) se reunió clandestinamente en la sede de la Federación de Obreros de la Industria del Vidrio y lanzó la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo para resistir al golpe de Estado.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
En la mañana del 27 de junio de aquel frío invierno, Montevideo quedó en
silencio como si todo se hubiera apagado.a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
El transporte público no circulaba, las calles sólo eran cruzadas por vehículos militares, las fábricas y los talleres ya habían sido ocupados por los obreros del primer turno y también las oficinas públicas.
Se habían paralizado las curtiembres de Nuevo París, los frigoríficos del Cerro, la destilería de ANCAP en La Teja, los hospitales, la cervecería del Reducto, las instalaciones de Paycueros y Paylana en Paysandú, las textiles de Juan Lacaze y de Colonia, las facas en los cañaverales de Bella Unión. La FEUU ocupó las facultades. Los trenes no se movieron.
El paisito entero se detuvo. Las empresas difundieron comunicados por las radios advirtiendo que los trabajadores que se negaran a cumplir tareas serían despedidos sin indemnización
. El ejército desalojó numerosas fábricas, pero los asalariados volvían a ocuparlas, empecinadamente. Las familias respaldaban a los huelguistas desde la calle, llevando alimentos y mensajes o cumpliendo otras tareas.
Carteles y pintadas con la leyenda “abajo la dictadura” aparecieron en las paredes de la ciudad y se leían en las fachadas de las fábricas.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
También todos recordamos que la huelga general duró casi dos semanas.a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Aunque los sindicatos se habían organizado para una eventualidad tan grave, con los días la represión logró apresar a numerosos dirigentes, algunos circuitos clandestinos de comunicación empezaron a quedar interrumpidos y se hizo difícil mantener la información y saber que estaba ocurriendo globalmente.
Algunos gremios tenían aliento como para seguir la pelea por largo tiempo pero a otros se les hacía ya insostenible mantener las ocupaciones.
La conducción de la CNT analizó, debatió y resolvió levantar la huelga y realizar una gigantesca manifestación, una demostración de fuerza en la céntrica Avenida 18 de Julio de Montevideo, desafiando la prohibición de hacer reuniones.
El día elegido para lo que se conocería como El Dieciochazo fue el lunes 9 de julio y la central obrera citó a la protesta “a las cinco de la tarde en punto". La convocatoria se transmitió a través del boca a boca y recorrió en voz baja toda la ciudad.
La consigna era ir al Centro y caminar tranquilamente por las veredas de la avenida y esperar para lanzarse a la calle al instante en que los relojes marcaran las cinco en punto, ni antes ni después.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ruben Castillo era un director de teatro, escritor,
crítico teatral nacido en Rivera, que había logrado popularidad como conductor
en radio y televisión.a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
En 1960 lanzó Discodromo por Radio Sarandí, un programa célebre en el que los oyentes votaban por los temas musicales escribiendo o llamando por teléfono.
Castillo era un tipo pintón, y cuenta Sergio Israel en su libro “Yenia Dumnova: un amor en la guerra fría” que su éxito con las mujeres era tal que un día todas sus pretendientes realizaron una asamblea en el Café Sorocabana, que entonces estaba frente a la Plaza Independencia, para discutir quien de ellas sería su esposa.
En medio de un debate por momentos agitado, todas las asistentes a la reunión acabaron renunciando al galán quien, finalmente, se casó con la actriz Marisa Montana.
A Ruben Castillo se le ocurrió la idea de esquivar la censura y convocar al Dieciochazo aquel lunes 9 recitando el poema de García Lorca. Entre uno y otro tema musical repetía los versos del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías“, llamando a la manifestación desde uno de los programas radiales más escuchado, recordando la consigna secreta, encendiendo corazones.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En aquella tarde de la protesta caminábamos por una acera de la avenida 18
de Julio, atestada de paseantes aparentemente distraídos, junto con el Flaco
Guillermo Chifflet, muchos años después diputado frenteamplista que en 2005
renunció a su banca en la Cámara baja en desacuerdo con la decisión del gobierno
de Tabaré de enviar tropas uruguayas a Haití para reforzar el contingente de la
ONU y liberar así de esa obligación a las fuerzas de Estados Unidos, muy
ocupadas tirando tiros en Afganistán, Irak y Pakistán.a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
“Esta es mi última intervención. Yo no soy partidario de votar en contra de lo que pienso.
Si mi partido me exige disciplina partidaria, entonces renuncio a mi banca; renuncio”, dijo Chifflet en el recinto parlamentario. Se levantó de su asiento y se fue para no volver.
Pero en aquella tarde de 1973 la intención del Flaco era otra, aunque la tarea militante era la de toda su vida. Delante nuestro caminaban dos señoras mayores, ajenas a todo, ignorantes de lo que estaba por ocurrir.
Escuchamos cuando unal e comentaba a su amiga: “¡Cuánta gente que se ha juntado en 18! Se ve que con la tarde linda la gente se vino para el Centro a mirar vidrieras”.
Efectivamente, era una soleada tarde de invierno, pero no era el buen clima lo que había convocado a aquella multitud.
¿Qué habrá sido de las dos viejecitas unos instantes después cuando antes de las cinco en punto, y sin poder ya sofrenar la ansiedad, el gentío se lanzó a la calle gritando “abajo la dictadura”?
En medio de los manifestantes aparecieron los “tiras” infiltrados que sacaron a relucir los garrotes que llevaban ocultos. La milicada de a caballo que esperaba en las calles laterales surgió al galope y a sablazo limpio, mientras los carros hidrantes empapaban a todo el mundo.
En la Plaza del Entrevero (o quizás frente a la Plaza Cagancha, ahora las imágenes se confunden en nuestro recuerdo), unos milicos del ejército disparaban al aire, sobre las cabezas, con una ametralladora punto 30 montada en un jeep. Los gases lacrimógenos hacían toser y llorar, pero la gente peleaba con rabia.
Un hombre tomó una granada lacrimógena (que ya había explotado y largaba humo) y la devolvió al interior de una “chanchita” (vehículo de la represión policial), provocando el desparramo de la milicada. Varios manifestantes volcaron un carro hidrante a puro brazo.
La lucha se extendió desde la Plaza Independencia hasta la Universidad, y hubo corridas hasta más allá, hasta el Obelisco. Y la represión llegó a las calles laterales, casi hasta la rambla.
Fue el último gran acto heroico de resistencia popular contra la dictadura antes de que cayerauna larga noche sobre el paisito.
Desde entonces, para cumplir los planes de sus mandantes civiles, los milicos cerraron los sindicatos, prohibieron la actividad de los partidos políticos, intervinieron la Universidad estatal, censuraron la prensa, encarcelaron a millares de hombres y mujeres, torturaron, violaron, asesinaron, desaparecieron, robaron con pasión y sin controles, en diez años hicieron crecer la deuda externa de 700 millones a 5.100 millones de dólaresy 300 mil uruguayos se vieron obligados a emigrar.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
En 1985 regresó la democracia, pero enseguida llegó la Ley de Caducidad
que transmutó a los uniformados en ciudadanos intocables.a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
Transcurrieron veinte años de esa democracia para que fueran procesados y encarcelados los primeros criminales. Unos poquitos, tras el triunfo del Frente Amplio.
La antigua sede de la Federación de Obreros del Vidrio, desde donde la CNT lanzó la huelga general, fue declarada Monumento Histórico.
Pero la ley de impunidad siguió vigente. Tuvo que llegar el año 2011 para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenara al Estado uruguayo por el caso Gelman, por desconocer “la obligación de adecuar su derecho interno a la Convención Americana sobre Derechos Humanos".
Al otro año, en cumplimiento de ese fallo Mujica leyó un mensaje en el Palacio Legislativo, admitió la responsabilidad del Estado y dijo que hubo prácticas sistemáticas de terrorismo estatal.
Y el Parlamento sancionó una ley para evitar la prescripción de los delitos de lesa humanidad.
Pero la ley de impunidad siguió vigente.
Y la Suprema Corte de Justicia expulsó del fuero penal a la jueza Mariana Mota, quien tenía a su cargo medio centenar de causas por delitos cometidos por la dictadura, y después la Corte declaró inconstitucional la decisión de los diputados y senadores, de modo que ya no hay crímenes de lesa humanidad en Uruguay sino delitos comunes que ya prescribieron.
Y otra vez en abril último la CIDH recriminó al Estado uruguayo y le recordó que las investigaciones por casos de terrorismo de Estado deben proseguirse por el lapso que sea necesario, sin fechas de prescripción, y que debe emplearse la figura de desaparición forzada.
Uruguay tiene tiempo hasta el próximo sábado 20 de julio para informar del cumplimiento de este nuevo fallo. Otro plazo más… y ya han pasado 40 años.
El querido Hugo Cores mencionó en una charla poco antes de morir en 2006 que muchas familias uruguayas almuerzan sin saber que tienen sentados a la mesa a un héroe
. Se refería a los héroes que participaron de la huelga general de resistencia del ’73 y que suelen comer entre las criaturas de su carne, como el Pedro Rojas del poema de César Vallejo.
Hugo no hablaba de los dirigentes, que cumplieron una tarea imprescindible, ni de los militantes fogueados de entonces, sino de los simples laburantes, de aquellos cuya única militancia consistía en concurrir a las asambleas o en cumplir las resoluciones gremiales.
Consistía en tener dignidad. Los héroes anónimos, los que ocuparon las fábricas en aquel lejano invierno de miedo, los que en muchos casos fueron amenazados y despedidos y quedaron largo tiempo desempleados, los que fueron garroteados en 18 de Julio. Muchos ya murieron.
Ellos, que tenían todo para perder, pelearon aquella vez para no perder la libertad, para no tolerar una dictadura que decidiera que hay ciudadanos de clases A, B y C, y para impedir que la infamante diferencia entre punibles e intocables se mantuviera en el tiempo aún hasta después de que nacieran sus nietos, aún hasta después de que esos nietos se hicieran mujeres y hombres, aún hasta después del día de hoy, cuando se recuerda un aniversario de aquel Dieciochazo.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
* El periodista uruguayo William Puente escribió una conmovedora recordación del acto de resistencia en Montevideo, a fines de junio de 1973, contra la naciente dictadura.
Una multitud se congregó en la avenida 18 de Julio, de Montevideo, convocada por un conductor radial que, para eludir la censura, apeló a los versos de Federico García Lorca en "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías".
FUENTE http://www.lapoesiaalcanza.com.ar
12 jul 2013
INTEGRACION REGIONAL
Avanzamos, a pesar de los intentos de colocar palos en la rueda
Artículo publicado por: Carlos Heller
La
afrenta a Evo Morales y a toda América Latina es un tema que no se puede dejar
de tratar, por las importantes implicaciones que tiene. La decisión de negar el
tránsito aéreo al presidente de otro país no es una determinación tomada a la
ligera. Sin embargo, cuatro países europeos decidieron tomar esa medida al
canto, actitud que parece el reflejo hacia una “mano invisible” decidida a
violar incluso las normas básicas del derecho internacional. Semejante
capacidad de respuesta, aplicada a un gobernante”que se parece a su pueblo”
explicita la existencia de un poder que va más allá del Estado Nación.
En una lúcida definición, la Unasur expresó en Cochabamba
que la “inaceptable restricción a la libertad del presidente en materia de derecho
internacional convirtiéndolo en un rehén constituye una violación de derechos
no sólo al pueblo boliviano sino a todos los de Latinoamérica y sienta un
precedente peligroso”.
Lo ocurrido constituye un precedente esencial para evaluar
el Acuerdo de Asociación Birregional Mercosur-Unión Europea, sobre el cual el
bloque del norte viene presionando para lograr una especie de ALCA
transatlántico. Pero también tiene que llevar a revalorizar la importancia de
los acuerdos de integración desarrollados durante estos años en nuestra región:
la Unasur, la CELAC, único organismo americano sin miembros del G7, el Banco
del Sur, o la iniciativa sobre el Gasoducto del Sur sobre la que hay que
avanzar, todos pasos para consolidar estructuras propias de la región, que reduzcan
la relación de dependencia económica y política con los países desarrollados.
También lleva a prestar atención sobre cómo la política
europea y las agencias de calificación, que siguen el mismo discurso
neoliberal, presionan a los países latinoamericanos para que sigan esas
recetas.
Un ejemplo de esta actitud, entre muchísimas otras, es la
“advertencia” de Standard & Poors (S&P), en un contexto de fuerte
protesta social en Brasil, de bajar su nota si el gobierno acepta
aumentar el gasto social para dar respuesta a las demandas populares. El
comunicado es posterior a una reciente decisión de S&P de pasar la
calificación de perspectiva estable a negativa porque “hemos visto señales de
una potencial utilización de la política fiscal en una forma que no es
consistente con la actual calificación”. Esa inconsistencia la justifican en la
mayor intervención del sector público, y en una mayor actividad de crédito por
parte de los bancos públicos. La advertencia formal de S&P toma cariz de
“amenaza” pues Brasil es muy dependiente de los flujos de capitales externos de
corto plazo, que ya están comenzando a huir e intensificarían esa conducta de
darse una baja de la calificación, que dejaría al vecino país fuera de la
categoría de Investment Grade, es decir, elegible para las inversiones
externas.
Nuestro país también sufre el embate de estos centros de
presión; la agencia de noticias de información económica Bloomberg tituló:
“Argentina: cambien sus dólares auténticos por nuestros dólares falsos”. La
agencia comenta que Cristina Fernández está tratando de conseguir una parte de
los dólares en poder de los argentinos que están debajo del colchón o en
cuentas bancarias en el extranjero, pero en ningún momento menciona que gran
parte de esa cuentas en el extranjero están en paraísos fiscales, verdaderas
células cancerígenas para el sistema financiero internacional, que Cristina ha
denunciado en varias oportunidades, y que los líderes de las naciones
centrales, que poseen en sus territorios varios de estos paraísos, no terminan
de decidirse a regular y mucho menos a erradicar.
Esta es una más de las acciones que he denominado de
“sabotaje” a la ley de exteriorización de divisas no declaradas, a la que se
suman las palabras del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien señaló
que la Ciudad “estudia” hacer un seguimiento fiscal de los contribuyentes
porteños que se sumen a esa operatoria del gobierno nacional. También consideró
que los Cedin son una “moneda paralela sin sustento”, coincidiendo,
lógicamente, con la opinión de Bloomberg, y sin tener en cuenta que el dólar
que avala cada Cedin estará depositado en el BCRA. Al alcalde los tecnicismos
no le interesan, pero sí es muy seguro en cuanto a sus convicciones: poner la
mayor cantidad de palos en la rueda al gobierno nacional, sea en temas
importantes como el Cedin o en cuestiones accesorias como la ubicación del
monumento a Colón. Los gobernadores de Córdoba y Santa Fe siguen los pasos de
Macri, prometiendo similar control fiscal y cobro de impuestos a quienes exterioricen.
Estas acciones hablan de un exiguo compromiso por las mismas
normas de calidad institucional que le reclaman al gobierno nacional, puesto
que están trabando la aplicación de una ley votada legítimamente en el
Parlamento Nacional. Este desprecio a la calidad institucional es aun más grave
en el caso de los legisladores Ricardo Gil Lavedra (UCR), Alfonso Prat-Gay
(Coalición Cívica) y Federico Pinedo (PRO), entre otros, quienes recordaron el
compromiso de sus fuerzas políticas, explicitado en una declaración conjunta,
de “dejar sin efecto el blanqueo inmediatamente en cuanto obtengan las mayorías
parlamentarias necesarias para ello” (La Prensa 02/07/13). Es una actitud grave
pretender penalizar a quienes exteriorizan, intentando aplicar una futura ley
con carácter retroactivo respecto a una norma votada por un Parlamento que
ellos integran.
Los grandes actores del mercado del trigo han puesto
obstáculos que, mediante conductas oligopólicas, terminaron en un fuerte
aumento del precio de la harina y sus derivados, principalmente los productos
panificados y las pastas, lo que diluye el poder de compra de los sectores de
menores recursos. La oferta de trigo es menor, puesto que en la pasada campaña
se obtuvo una menor producción y están obligados a abastecer al mercado
interno, lo cual reduce los saldos exportables. No obstante, la Federación
Argentina de la Industria Molinera (FAIM) informó que “la molienda destinada al
mercado interno no ha tenido variaciones respecto a igual período del año
anterior con lo cual el consumo interno está abastecido” (Tiempo Argentino
01/07/13), aunque aclararon que se registró una caída del 9% en la molienda
total de las empresas debido a la merma en las exportaciones de harina. Cabe
preguntarse entonces por qué suben los precios internos y si esta acción no
resulta una especulación abusiva hecha sobre seguro con perjuicio de tercero,
conducta definida en el diccionario como agio o agiotaje. Pero detrás de esta
suba de precio está la presión de aquellos que no desean regulaciones de ningún
tipo, y responsabilizan interesadamente a la existencia de cupos para
exportación, cuando la razón de los injustos descuentos practicados a los
productores se encuentra en las maniobras de los sectores molineros
oligopólicos. Hay un volumen de más de 3 millones de toneladas que las
exportadoras compraron y no exportaron, aunque las empresas dicen que sólo
tienen 100 mil toneladas (Página/12, 06.07.13). Ante esta situación, y
enmarcada en la Ley 20.680 de Abastecimiento y Represión del Agio de 1974, el 5
de julio la Secretaría de Comercio Interior emitió la Resolución 67/2013, por
la cual se obliga a quienes tengan en inventario trigo pan o harina para
panificación, “a ejecutar las acciones comerciales tendientes a proveer
adecuadamente al mercado interno”. El efecto fue rápido, “luego de la
aplicación de la ley de abastecimiento, apareció más trigo” y los molinos
compraron más barato (La Nación, 06/07/13).
La resolución 67/2013 es una medida interesante, aunque cada
vez queda más clara la necesidad de avanzar aun más y establecer Juntas de
Granos y precios de referencia para mejorar los ingresos del productor, reducir
las excesivas ganancias de los oligopolios y obtener un menor precio para el
consumidor.
Ante el indudable crecimiento de la economía, la perversa
franqueza del senador Ernesto Sanz al reconocer “a veces pienso que si la
economía mejorara un poco, ¿qué pasaría con las elecciones?”, lleva a muchos a
intentar poner palos en la rueda al proceso económico y a la gobernabilidad,
impulsos que siempre parten de una arraigada ideología conservadora y del deseo
de continuar manteniendo privilegios económicos a costa de las mayorías
populares.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo
7 de julio de 2013.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)