28 abr 2014

Frente a las sanciones, Rusia se prepara para abandonar el dólar

Frente a las sanciones, Rusia se prepara para abandonar el dólar
Publicado el 4/28/14 •

El asesor presidencial ruso, Serguei Glaziev, ha propuesto un plan de acción para proteger la economía rusa en respuesta a una posible extensión de las sanciones de EEUU y la UE.

Según el periódico Vedomosti, el plan de Glaziev, tiene dos objetivos: responder rápidamente a las sanciones y minimizar la dependencia de Rusia del mundo exterior. El plan subraya que es necesario reducir la circulación del dólar y el euro en la economía rusa. Estos cambios han de afectar a las transacciones financieras del sector público, de las compañías privadas e incluso de las personas ordinarias.

Según el periódico Vedomosti, el plan prevé retirar todos los activos de los países que aprueben las sanciones y vender los bonos de sus gobiernos. El Banco de Rusia debería reducir sus activos en dólares muy rápidamente.

Glaziev aconseja utilizar las monedas nacionales de Rusia y de los países de la Unión Aduanera -liderada por Rusia- y otras monedas distintas al dólar y el euro. Las cuentas en los bancos comerciales en divisas pertenecientes a países que impongan las sanciones serían congeladas.

Él también señaló que era necesario llevar a cabo un trabajo de explicación a la población.

Por su parte, el ministro de Agricultura ruso, Nikolai Fiodorov, ha rechazado la amenaza de sanciones afirmando que las importaciones de comida de otros países compensarán cualquier corte decidido por la UE.

Él señaló que no esperaba un gran déficit de productos alimenticios en caso de sanciones en este sector y dijo que sería fácil encontrar otros suministradores de alimentos alternativos si los países occidentales decidían un embargo contra Rusia.

“Hemos tenido siempre países alternativos, que podrían rápidamente suministrarnos productos”, dijo Fiodorov al ser preguntado sobre una posible reducción de los suministros por parte de los países de la UE. Él dijo que algunos países estaban diciendo ya que “nos gustaría ser los primeros en suministraros productos como alternativa a Polonia o a cualquier otro país”.

Estos comentarios se producen poco después de que el presidente de EEUU dijera que su país discutiría más sanciones contra Rusia con los líderes de la UE debido a la postura de Moscú sobre Ucrania.

Las declaraciones de Fiodorov se hacen eco de las del primer ministro Dimitri Medvedev, que dijo a principios de semana que Moscú está preparado para proteger su economía y a sus ciudadanos.

AL MANAR

Los oligarcas y el dinero

PAUL KRUGMAN | DESDE NUEVA YORK

Los oligarcas y el dinero
Los econonerds aguardamos ansiosos cada nueva edición del "Panorama económico mundial" del Fondo Monetario Internacional. No importan las proyecciones, lo que esperamos son los capítulos analíticos porque siempre son interesantes y hasta provocadores.

Este último no es la excepción. En particular, el Capítulo 3 -aunque se anuncia como análisis de tendencias en las tasas de interés reales (ajustadas a la inflación)- argumenta, en efecto, sobre un caso absorbente para incrementar los objetivos inflacionarios por arriba de dos por ciento, la norma actual en países avanzados.

Esta conclusión se vincula con otras investigaciones del FMI. El mes pasado, en el blog del Fondo -sí, tiene uno-, se discutieron los problemas creados por la "lowflation" (inflación baja), que son casi tan destructivos como la deflación declarada. En una edición anterior de "Panorama económico mundial" se analiza la experiencia histórica con la deuda elevada y se concluye que les fue mucho mejor a los países dispuestos a permitir que la inflación erosionara su deuda -incluido Estados Unidos- que a los que, como Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, se aferraron a la ortodoxia monetaria y fiscal.

Sin embargo, es evidente que el FMI no se siente capaz de decir abiertamente lo que es claro que implican sus análisis. En cambio, el informe recurre a eufemismos que preservan la negación: el análisis se resume en "podría tener implicaciones para el marco apropiado de la política monetaria".

Entonces, ¿qué hace que lo obvio no se pueda decir? En un sentido directo, lo que estamos viendo es el poder de la creencia popular. Sin embargo, ésta no surge de la nada, y cada vez estoy más convencido de que nuestro fracaso para lidiar con el desempleo elevado tiene mucho que ver con los intereses de clase.

Primero, hablemos del argumento para una inflación mayor.

Muchas personas entienden que un nivel de precios en descenso es algo malo; nadie quiere convertirse en Japón, que ha batallado con la deflación desde los años noventa.


Lo que se comprende menos es que no hay una línea roja en el cero: una economía con 0,5 por ciento de inflación va a tener muchos de los mismos problemas que una con el mismo porcentaje de deflación. Por eso es que el FMI advirtió que, debido a la "lowflation", Europa está en riesgo de un estancamiento al estilo japonés, aun cuando la deflación literal no ha sucedido (todavía).

Resulta que la inflación moderada sirve a varios propósitos útiles. Es buena para los deudores y, por tanto, buena para la economía en su conjunto cuando el exceso de deuda es un lastre para el crecimiento y la generación de empleos. Alienta a las personas a gastar en lugar de guardar el dinero, de nuevo, algo bueno en una economía deprimida. Y puede servir como una especie de lubricante económico al facilitar el ajuste de salarios y precios de cara a una demanda cambiante.

Sin embargo, ¿qué tanta inflación es apropiada? La inflación europea está por debajo de uno por ciento lo que es, claramente, demasiado bajo y la estadounidense no es mucho mayor. Sin embargo, ¿sería suficiente retornar a dos por ciento, el objetivo inflacionario oficial tanto en Europa como en Estados Unidos? Casi seguro que no.

Como se ve, expertos monetarios conocen desde hace mucho el caso de la inflación moderada pero, allá en los años noventa, cuando el objetivo del dos por ciento se convertía en ortodoxia política, pensaron que ese porcentaje era suficientemente alto para funcionar. En particular, pensaron que era suficiente para hacer que las trampas de liquidez -los períodos en los que hasta una tasa cero de interés no es lo suficientemente baja para restablecer el empleo pleno- fueran muy raras. Sin embargo, Estados Unidos ahora ha estado en una trampa de liquidez por más de cinco años. Es claro que se equivocaron los expertos.

Más aún, como muestra el informe más reciente del FMI, hay evidencia contundente de que los cambios en la economía mundial incrementan la tendencia de los inversionistas a acumular dinero en lugar de poner a funcionar los fondos, con lo que incrementan el riesgo de caer en las trampas de liquidez, a menos que se aumente la meta inflacionaria. Sin embargo, el informe nunca se atreve a decirlo directamente.

Entonces, ¿por qué no se puede decir lo obvio? Una respuesta es que a la gente seria le gusta demostrar su seriedad llamando a tomar decisiones duras y a hacer sacrificios (que los hagan otra personas, claro). Odian que se les den respuestas que no implican mayor sufrimiento.

Y, detrás de esta actitud, uno sospecha que está el prejuicio de clase. Es frecuente que se haga referencia a lo que Estados Unidos hizo después de la Segunda Guerra Mundial -usar bajas tasas de interés e inflación para erosionar la carga de la deuda- como ejercer una "represión financiera", lo cual suena mal. Sin embargo, ¿quién no preferiría una inflación modesta y un poco de erosión en los activos al desempleo generalizado? Bueno, ya saben quiénes: los del 0,1 por ciento que reciben "solo" cuatro por ciento de los salarios, pero representan más de 20 por ciento de la riqueza total. Una inflación modestamente más alta, por decir, de cuatro por ciento sería buena para la gran mayoría, pero mala para la súper élite. Y, adivinen a quién le toca definir la creencia popular.

Bien, no creo que el interés de clase sea todo poderoso. Buenos argumentos y buenas políticas prevalecen, a veces, aun si dañan al 0,1 por ciento pues de otra forma, jamás habríamos conseguido la reforma sanitaria. Sin embargo, sí necesitamos dejar claro lo que está pasando y darnos cuenta de que en política monetaria, como en muchas otras cosas, lo que es bueno para los oligarcas no lo es para Estados Unidos.

GOLPES DE WASHINGTON Y MOSCÚ A ÉLITE POLÍTICA GERMANA DEJARÁN MARCAS

GOLPES DE WASHINGTON Y MOSCÚ A ÉLITE POLÍTICA GERMANA DEJARÁN MARCAS

La intervención rusa en Ucrania sacude las raíces del poder alemán
Alemania necesita un orden mundial en el cual todos los actores clave respeten principios elementales

Si hay dos cualidades apreciadas por los alemanes modernos, seguramente son "ruhe" (paz y silencio) y "ordnung" (orden).

Así que los últimos meses han sido profundamente perturbadores. Primero, Estados Unidos, la misma potencia que ayudó a Alemania a ponerse de pie después de 1945 e infundió democracia en las ruinas del Reich de Hitler, terminó siendo un aliado no del todo transparente. La Dependencia Nacional de Seguridad, pasando sin miramientos por encima de conceptos de privacidad y libertad individual atesorados por los alemanes, había reunido descomunales cantidades de datos electrónicos de ciudadanos comunes e incluso habían espiado a la canciller, Angela Merkel.

Esa impactante noticia -"fisgoneo entre amigos, sencillamente, no funciona", en las palabras de Merkel- sigue preocupando a la élite política e impulsó hace poco al Parlamento alemán a nombrar un comité para que investigue el caso.

Edward J. Snowden, el ex contratista de la NSA ensalzado por muchos por haber expuesto el alcance de operaciones de inteligencia de Estados Unidos, incluso pudiera testificar a través de un video enlace desde su exilio temporal en Moscú.

Pero, incluso al tiempo que repuntó el sentir antiestadounidense, los alemanes enfrentaron un segundo impacto, más profundo: la crisis en torno a Ucrania demostró que Rusia, el gigante al este que los alemanes conocen tan bien de siglos de hacer negocios y librar la guerra, ya no estaba jugando bajo lo que Berlín consideraba las reglas establecidas del siglo XXI.

Al reemplazar la divisa de la diplomacia moderna -cooperación global, recelo hacia el uso de la fuerza, una confianza compartida y creencia en acuerdos- con la expedita y forzosa anexión de Crimea, Rusia amenazó los cimientos mismos del poder moderno de Alemania.


Con lo poderosa que pudiera ser su economía que es la mayor de Europa, Alemania no tiene a diferencia de Estados Unidos, Reino Unido y Francia (o lo que es igual, Rusia), la influencia militar de una potencia convencional.

"Si las cosas llegan a ponerse difíciles", escribió UlrichSpeck en el diario semanal Die Zeit, Reino Unido y Francia "podrían defenderse. No así Alemania".

"Alemania necesita un orden mundial en el cual todos los actores clave respeten principios elementales", agregó. "El ataque en contra de Ucrania es un ataque en contra del mismo orden que sostiene la libertad, seguridad y prosperidad de Alemania".

Speck argumentó en un documento aparte para Carnegie Europa, donde es un académico visitante, que Rusia quiere reemplazar el concepto de estado-nación, habiendo definido claramente fronteras e intereses, con una noción de imperios, la cual "consiste en centros y periferias sin delineaciones tan claras".

En una sesión de preguntas y respuestas, el Presidente Vladimir V. Putin de Rusia parecía confirmar ese pensamiento. Putin, por primera vez, invocó repetidamente a la "Nueva Rusia", término histórico cuyo territorio vagamente definido incluye buena parte del oriente y sur de Ucrania, extendiéndose incluso hasta la vecina Moldavia.

Al mismo tiempo, horas de diplomacia más convencional en Ginebra produjeron el primer acuerdo entre Rusia y Ucrania desde que manifestantes expulsaron del poder al presidente pro ruso de Ucrania, Viktor F. Yanukovich, en febrero.

El alivio de los alemanes fue audible. Finalmente, dijo Sabine Rau, prominente comentarista en el canal de televisión estatal más visto, Putin estaba actuando de manera racional y estaba preparado para hablar.

El canciller, Frank-Walter Steinmeier, quien ha viajado y hablado incesantemente desde que estalló la crisis de Ucrania, intervino desde unas vacaciones de Pascua en el norte de Italia para advertir que las conversaciones de Ginebra eran tan solo "un primer paso, y ahora deben seguir muchas más".

Sin embargo, destacó, que la diplomacia por fin tenía una oportunidad. Alemania había vuelto a terreno familiar; representada en Ginebra, notablemente, no por su propio diplomático sino por Catherine Ashton, la jefa de política exterior de la Unión Europea de 28 naciones, sociedad ridiculizada cortésmente con frecuencia en Washington, pero santificada en Berlín como el verdadero, aunque engorroso, organismo gobernante de Europa.

Como reconoció Steinmeier, si la violencia en Ucrania no bajaba, la presión sobre Occidente subiría para que impusiera sanciones más duras a Rusia.

Pero tras bambalinas, dicen diplomáticos, prevalece un recelo para actuar, quizá debido a los fuertes vínculos comerciales de Alemania con Rusia, pero también debido a una ambivalencia popular.

Si bien Putin es impopular en Alemania -65 por ciento de los alemanes lo consideran peligroso, en base a una encuesta del Instituto Allensbach-, 68 por ciento ve a Rusia como una potencia mundial, aumento respecto de 38 por ciento cuando Rusia intervino en Georgia en 2008.

Detallados interrogatorios de 1.006 personas encuestadas por teléfono el 31 de marzo y el 1° de abril mostraron que la gente de la ex Alemania Oriental, pero también alemanes jóvenes y educados en el oeste, apoyaba la negociación por encima de las sanciones, y se inclinaban a pensar que Alemania debería mantenerse alejada de la crisis en Ucrania.

Como notó Jan Fleischhauer en una columna para Spiegel Online, los alemanes ven a Putin como pudieran ver a los insolentes rusos paseando por el glamoroso Kurfürstendamm en Berlín. "Nos reímos del culto a la masculinidad y el oropel", escribió, pero en el desprecio también está una admiración a regañadientes de un estilo de vida para el que ya no tenemos la confianza de seguir haciendo alarde".

No obstante, los golpes gemelos de Washington y Moscú a la élite política de Alemania son tangibles, y dejarán una marca.

Norbert Röttgen, el presidente del comité de asuntos del exterior del Parlamento, argumentó en The Financial Times el mes pasado que la única gente que al parecer no se daba cuenta de que Alemania estaba al centro de la crisis de Ucrania eran "los mismos alemanes".

La reacción subsecuente sugirió que la "ruhe" y el "ordnung" quizá estaban arraigados con demasiada firmeza en la cultura política de Alemania. La gente quiere vivir, dijo, en "una gigantesca Suiza".
20 países a los que EE.UU. ataca con sanciones

© RT/Reuters/Wikipedia

En su historia, EE.UU. ha utilizado en varias ocasiones las sanciones contra otros países. A juzgar por la impresionante lista, las autoridades de Washington "están satisfechas con el efecto de tales limitaciones" y planean utilizarlas en el futuro.

Sin embargo, la eficacia de estas sanciones y su necesidad son discutidas constantemente en un debate que hasta la fecha no ha llevado a un consenso, ya que algunos países han manejado exitosamente la situación para eludir las restricciones.

Este es un conteo de 20 países contra los que Estados Unidos utiliza una variedad de sanciones.

Yugoslavia

Durante el conflicto en los Balcanes, en 1991 el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una serie de resoluciones que imponían sanciones contra Yugoslavia, las cuales fueron respaldadas por EE.UU.. En primer lugar se bloqueó la compra de armas y se congelaron las cuentas bancarias en el exterior.
EE.UU., por su parte, introdujo en 1998 una serie de sanciones selectivas contra personas, bloqueando todos los permisos, licencias, activos y cuentas de estos ciudadanos en Estados Unidos.
Además, en caso de incumplir dichas sanciones se preveían multas para las empresas de más de 500.000 dólares o el doble de los beneficios recibidos como consecuencia de la infracción, y para las personas, el castigo era de más de 250.000 dólares o el doble de la cantidad de beneficios producto de la infracción.

Bielorrusia

En 2004, EE.UU. aprobó la 'Ley para la Democracia en Bielorrusia' en la que los legisladores exigieron que Bielorrusia les informara sobre su suministro de armas y tecnología. También se ofreció la asignación de fondos para "apoyar los procesos democráticos" en el país.

Con el tiempo las sanciones fueron constantemente reforzadas. En 2011, se amplió el número de funcionarios bielorrusos, en contra de los cuales se estableció el régimen de sanciones financieras y de visa. Entre las personas afectadas se encontraban el presidente Alexánder Lukashenko, sus hijos Víctor y Dmitri, así como periodistas, funcionarios, fiscales y jueces.


Birmania

En 1997 EE.UU. impuso sanciones contra Birmania. En particular, las empresas estadounidenses perdieron el derecho a invertir en este país y a los miembros de la junta militar se les negó la entrada a Estados Unidos.

En 2003 las sanciones se hicieron más estrictas. Se prohibieron todas las importaciones procedentes de Birmania y los activos de ese Gobierno en EE.UU. fueron congelados. Además, los representantes estadounidenses fueron instruidos para votar en contra de los préstamos a ese país asiático ante las instituciones financieras internacionales.


Corea del Norte

Las primeras sanciones económicas contra Corea del Norte por parte de Estados Unidos se introdujeron en 1950, y estuvieron en pie hasta el año 2008. En 1995/96, las sanciones se suavizaron en parte con el suministro de energía y el financiamiento.

En respuesta a la expansión del programa nuclear se han reforzado las sanciones contra el suministro de armas y el lavado de dinero. Con esto se pretendía aumentar la presión sobre las autoridades y obligar a Pyogyang a regresar al proceso de negociación.

Las más recientes restricciones fueron introducidas en 2013, debido a las actividades del banco norcoreano de comercio exterior y de personas allegadas a su operación.


Costa de Marfil

En 2011 EE.UU. impuso sanciones contra el presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, su esposa y sus simpatizantes, luego de que en algunas ciudades del país africano fueran canceladas las elecciones y, como resultado, Gbagbo fue elegido para un segundo mandato.
Como es costumbre, se les prohibió entrar a EE.UU., y sus activos y operaciones fueron congelados.

Cuba

Las primeras sanciones de EE.UU. contra Cuba se introdujeron en 1960 en respuesta a las expropiaciones de propiedades de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla. En febrero de 1962, Estados Unidos recrudeció las medidas y el embargo llegó a ser casi total.

En un principio las sanciones estaban asociadas con la disminución de las importaciones de azúcar de Cuba. EE.UU. dejó de ayudar a todos los países que apoyaban a Cuba. Unos meses más tarde se prohibió el envío de todo tipo de artículos excepto alimentos y medicamentos.

En 1962, Cuba fue expulsada de la Organización de los Estados Americanos y la Marina de EE.UU. estableció una zona de cuarentena alrededor de la isla. Desde 1966, los ciudadanos estadounidenses tenían prohibido visitar Cuba bajo pena de hasta 10 años de cárcel y fuertes multas.

Con el tiempo las sanciones se endurecieron aún más. En 1996 se aprobó una ley en virtud de la cual las sanciones incluían a las empresas extranjeras que tuvieran relaciones comerciales con Cuba. En 2000 se decidió utilizar las cuentas congeladas por 120 millones de dólares para el pago de la "compensación a las víctimas del terrorismo cubano".

El daño económico de todos estos años de bloqueo a Cuba se calcula en unos 100.000 millones de dólares.


República Democrática del Congo

Las sanciones contra la República Democrática del Congo se introdujeron en 2006 y luego se extendieron en varias ocasiones.

La enviada especial de la ONU Margot Wallström dijo en 2010 que las fuerzas del Gobierno de la República Democrática del Congo probablemente eran culpables de violaciones y asesinatos.

Al igual que en otros países, les fue prohibida la entrada a EE.UU., y los activos y operaciones de las personas contra las que se dirigían las sanciones fueron congelados.


Irán

En 1979 EE.UU. congeló los activos iraníes y las reservas de oro en sus bancos en respuesta a la toma de la Embajada estadounidense en Teherán. Además, las empresas extranjeras que violaran las restricciones también fueron sancionadas.

En 1984 se instauró una prohibición a la emisión de créditos por parte de las instituciones financieras internacionales. En 1987 el comercio entre EE.UU. e Irán se canceló completamente.

Sin embargo en 1995 las sanciones fueron suavizadas e Irán empezó a recibir productos estadounidenses a través de terceros países. En 1996 Washington decidió que cualquier país que invirtiera en el sector energético de Irán más de 20 millones de dólares sufriría las sanciones, que incluían la prohibición de la actividad interbancaria, la pérdida de licencias de exportación y la exportación de equipos a los Estados Unidos, entre otras.

En 2012 hubo otra ola de sanciones dirigida contra los bancos iraníes, así como a las empresas y los individuos asociados con la industria nuclear de Irán.

la bandera de Irak 1963-1991

Las sanciones comerciales en contra de Irak fueron impuestas por EE.UU. en 1990 cuando se prohibió la importación de cualquier mercancía, excepto alimentos y medicinas, y la exportación de petróleo y sus derivados.

Además, el Consejo de Seguridad de la ONU prácticamente privó al país del control sobre partes del territorio en el norte y sur del país, donde se crearon zonas de distensión.

Es de destacar que en 2003 Estados Unidos anunció un posible levantamiento unilateral de sanciones para esquivar las sanciones de la ONU. Por su parte, las sanciones de Naciones Unidas no se levantaron hasta 2010.



Líbano

Las sanciones contra el Líbano fueron introducidas en 2012 dirigidas a personas que "socavaban la soberanía del Líbano" o sus procesos e instituciones democráticas.

Al igual que en otros países, fue prohibida la entrada a EE.UU., y los activos y operaciones de los implicados fueron congelados.




Libia

En 2011 EE.UU. impuso sanciones comerciales y financieras contra Libia. Las restricciones afectaron a una serie de bancos y empresas de propiedad estatal que no estaban autorizadas a hacer negocios en territorio estadounidense.

Se impusieron para contrarrestar el régimen de Muammar Gaddafi, pero a petición del nuevo Gobierno fueron retiradas.


Rusia

En marzo de 2014, Estados Unidos anunció la imposición de medidas restrictivas contra las autoridades rusas.
Las sanciones fueron aplicadas a los siguientes oficiales: Vladislav Surkov, Serguéi Glaziev, Leonid Slutski, Andréi Klishas, Valentina Matvienko, Dmitri Rogozin y Elena Mizulina. El nuevo primer ministro de Crimea, Serguéi Axiónov, también fue víctima de las sanciones. A estos funcionarios se les negó la entrada a EE.UU. y sus activos en el extranjero debían ser congelados.

Por otra parte, en 2012 Washington aprobó una ley que introducía sanciones contra aquellos que, según las autoridades estadounidenses, eran responsables de la muerte de Serguéi Magnitski.

La lista de las personas que tienen prohibida la entrada a EE.UU. contiene los nombres de varias docenas de funcionarios estatales rusos.



Somalia

Las sanciones de EE.UU. contra Somalia surgieron como consecuencia de las acciones del grupo islámico insurgente Al-Shabab, y se introdujeron en 2010.

Al-Shabab controlaba entonces parte de la capital del país y todo el sur de Somalia. Los funcionarios estadounidenses sospechaban que la agrupación tenía nexos con Al Qaeda.

A los civiles sospechosos de apoyar al grupo militante les fue negada la entrada a Estados Unidos y sus activos fueron congelados.



Sudán

En 2007 EE.UU. introdujo sanciones económicas unilaterales contra Sudán. 30 compañías sudanesas perdieron la posibilidad de mantener relaciones comerciales con EE.UU. y de recibir fondos de los bancos estadounidenses.

Sus activos fueron congelados en el territorio del país norteamericano.



Sudán del Sur

En 2014, con el trasfondo de los enfrentamientos entre el Gobierno de Sudán del Sur y grupos rebeldes, EE.UU. activó sanciones.

Las limitaciones implicaron la congelación y confiscación de activos de personas "involucradas en actividades ilícitas".
Además, se les prohibió a los ciudadanos y empresas de Estados Unidos tener relaciones financieras con estos individuos.



Siria

Las sanciones económicas contra Siria fueron impuestas por EE.UU. en 2004. Las restricciones estaban relacionadas con el hecho de que las autoridades apoyaban, según Washington, a organizaciones terroristas, así como a quienes participaron en la ocupación del Líbano. También se les acusaba de desarrollar armas de destrucción masiva y de ayudar a los rebeldes en Irak.

Las cuentas de varios individuos y compañías en Estados Unidos fueron congeladas, las exportaciones de casi todo tipo de bienes, excepto alimentos, medicinas y algunos repuestos, fueron prohibidas. También se interrumpió el tráfico aéreo.



Ucrania

En marzo de 2014 se impusieron sanciones contra dos funcionarios de Ucrania. Se impusieron restricciones de entrada a EE.UU. y congelación de activos contra el presidente Víktor Yanukóvich y el político Víktor Medvedchuk.

En febrero se implantó la prohibición de visados para cerca de 20 funcionarios de alto nivel del Gobierno de Ucrania y otros ciudadanos.



Yemen

En 2012, durante la guerra civil en Yemen, EE.UU. impuso sanciones contra las personas que pertenecían al régimen gubernamental. Se les negó la entrada a Estados Unidos, y los activos en EE.UU. fueron congelados.




Zimbabue

Las sanciones contra los dirigentes del régimen de Zimbabue se introdujeron en 2002. Como es costumbre, sus activos fueron congelados y se les prohibió viajar a Estados Unidos, aunque Washington no logró el efecto deseado.

Existe la opinión de que las restricciones en contra de funcionarios del partido ZANU-PF afectaron a toda la economía del país. Además, las mismas autoridades de Zimbabue afirman que la crisis económica es producto de las sanciones de la comunidad internacional


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/126432-paises-eeuu-ataca-sanciones

27 abr 2014

Las alianzas más sonadas y turbias entre los bancos y el Gobierno de EE.UU.

Las alianzas más sonadas y turbias entre los bancos y el Gobierno de EE.UU.

© RT/AFP/Reuters

No es ningún secreto que los bancos y el Gobierno de EE.UU. están cooperando en aras de beneficiar a su país. Las más sonoras de estas alianzas clandestinas entre los banqueros y los políticos tuvieron lugar el siglo pasado.

"La historia de EE.UU. tiene muchos ejemplos de la estrecha relación entre los principales banqueros y los presidentes. El resultado de tales lazos perennes no es difícil de observar: hay mucho más dinero, con el que se juega, de lo que podría haber, y los bancos están dispuestos a asumir un riesgo mucho mayor porque el Estado los apoya", opina Nomi Prins, exdirectora general de Goldman Sachs y autora del libro 'Todos los banqueros presidenciales: alianzas ocultas que hacen a Estados Unidos más fuerte', citada por el portal de noticias ruso 'Vesti Finance'.

Algunas de esas interesantes alianzas son:

1. La Ley Glass-Steagall


Durante la Gran Depresión —la crisis económica mundial que se prolongó durante la década de los 30— la cúpula de los bancos City Bank y Chase respaldaron la introducción de la Ley Glass-Steagall, que permitía en ese momento difícil trazar la línea de delimitación del sector financiero entre las unidades dedicadas a la banca minorista y comercial. Se trataba de una alianza por la que el poder agradeció a los bancos no solo con un simple "gracias", cuenta Prins.


2. Ley de Fondos de Inversión


En 1956 el presidente Eisenhower firmó una medida que debería enfurecer a los grandes bancos, pues la Ley sobre las compañías tenedoras bancarias prohibió las actividades interestatales de entidades de crédito y limitó su capacidad para compaginar las actividades minoristas y de inversión eludiendo la ley Glass-Steagall. Pero la norma disponía de un vacío legal que permitía a los banqueros aumentar su influencia. Y ya en 1970 los representantes del mundo financiero comenzaron a cabildear la expansión de este vacío legal, que finalmente lograron.

3. Guerra en Wall Street y los petrodólares


En los primeros años del mandato de Richard Nixon se produjo una escalada de tensión en torno a la guerra de Vietnam. Pero al mismo tiempo se estaba llevando una guerra encubierta en Wall Street, donde los grandes banqueros protestaban en contra de la regulaciones en el marco de la ley Glass-Steagall. El presidente del National City Bank, Walter Wriston, se enfrentó al jefe del banco Chase, David Rockefeller, por el derecho a reescribir el sistema de regulación como mejor les conviniera y por la dominación financiera global. Pero en realidad ambos eran miembros de una alianza bancaria secreta, que jugaba en los mercados del tercer mundo absorbiendo los petrodólares de Oriente Medio. Los estadounidenses convertían este dinero con el consentimiento tácito de las autoridades en bonos de alto rendimiento, que luego fueron vendidos a América Latina y otros países, acarreando más daño que beneficio.


4. La bancarrota de la empresa Penn Central


Los juegos de los bancarios llevaron al colapso de una de las mayores empresas ferroviarias de EE.UU., Penn Central, que dejó de existir en 1976. Los financieros fueron los principales culpables, pero el Pentágono anunció la protección financiera de la compañía como una cuestión de Seguridad Nacional. De la misma manera fue salvada la mayor compañía de defensa, Lockheed. Son ejemplos de la salvación de empresas y bancos a costa de los contribuyentes.

5. La abolición del patrón oro


Los bancos optaron por el debilitamiento del dólar y la expansión internacional. La manera más segura de reducir el valor de la moneda de EE.UU. fue la abolición del patrón oro. Se podía acusar de la situación a los especuladores internacionales, mientras que los bancos saldrían de esto bien parados. La estrategia funcionó: el 15 de agosto de 1971 el presidente Nixon culpó a los especuladores de la devaluación del dólar y más tarde, bajo la presión de los banqueros, decidió abolir el patrón oro, deteniendo así el flujo de salida y la depreciación del dólar. Después de la abolición del patrón oro el dinero fue invertido en acciones, lo que permitió a los bancos beneficiarse otra vez.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/124651-alianzas-sonadas-bancos-gobierno-eeuu