29 jun 2014

Nueva era de la yihad internacional

El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) ha anunciado este domingo la "restauración del califato" y ha dado a conocer que de ahora en adelante el grupo se denominará Estado Islámico.


El portavoz del EIIL, Abu Mohamed al-Adnani, declaró este domingo en un discurso el establecimiento de un nuevo Estado islámico en Oriente Medio, con Abu Bakr al-Baghdadi como emir. El califato islámico es el sueño de todos y cada uno de los musulmanes, afirmó el portavoz de EIIL
Asimismo, el grupo ha instado a Al Qaeda y a otras facciones afines que operan en la región a que juren su lealtad de inmediato.  
 
Según el analista político Basem Tajeldine, estos grupos yihadistas, que han venido alentando tanto Arabia Saudita como Catar, pretenden destruir los estado-naciones, acabar con los avances sociales y jurídicos y "volver a la Edad de Piedra". 
 
Quieren regresar "a las raíces originales que se inscribían en sus propósitos políticos y con esto restituir una especie de califato con el emir Abu Bakr al-Baghdadi, que pertenece a la red terrorista de Al Qaeda", afirmó el experto. 
 
A su juicio, el EIIL pretende extenderse con apoyo de las llamadas petromonarquías y de EE.UU. y acabar con la fallida primavera árabe. 

Esta semana el grupo yihadista publicó un mapa en su sitio web que muestra las 'conquistas' que pretende lograr en tan solo cinco años.  
 

El mapa del EIIL muestra una franja de países marcada de color negro que se extiende desde el Atlántico hasta el Pacífico, e incluye todo el norte de África, Nigeria y Camerún, en África occidental, y el Chad, Sudán, Etiopía y Somalia en la costa este del continente. El territorio a conquistar cruza los mares Mediterráneo y Rojo y aglutina todo el mundo árabe. 
 
El EIIL se formó como una rama de Al Qaeda en Irak liderada por Abu Bakr al Baghdadi. Entonces se llamaba Estado Islámico de Irak (EII) y no actuaba directamente en Siria. A mediados de 2011 uno de sus miembros, Abu Mohamad Al-Golani, fundó el Frente al-Nusra, que pasó a ser el principal actor yihadista de la guerra civil en Siria, obteniendo en particular los recursos del EII.  

El violento levantamiento de esta milicia ha sumido a Irak en una nueva situación de guerra que amenaza a toda la región. Se cree que el grupo opera en Irak y Siria, controla 2.000 millones de dólares y se compone de 10.000 combatientes, lo que le permite combatir exitosamente contra el Ejército iraquí y así intentar controlar una región que se extiende desde la ciudad de Alepo en Siria, hasta las ciudades de Faluya, Mosul y Tal Afar en Irak


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/132482-eiil-irak-califato-nombre-estado-islamico

La disputa por el legado del Mundial

La disputa por el legado del Mundial 

Por Hamilton Octavio de Souza

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Los efectos del campeonato de fútbol independientemente de la polarización retórica, afectan concretamente al pueblo y dejan huellas profundas en los conflictos políticos de los próximos años.
Independientemente del resultado y de la selección que resulte campeona en el Mundial de Fútbol, Brasil vive una intensa disputa en torno al legado del torneo organizado por la FIFA, entidad privada que convenció al gobierno brasileño para que invirtiera la bagatela de 30 mil millones de reales en acciones y obras que resultan cuestionables, como la remoción de comunidades pobres, la ocupación militar de barrios populares, la construcción de aeropuertos y de estadios de fútbol y un fuerte aparato de seguridad destinado a proteger a los segmentos más privilegiados de la sociedad.
El resultado, por parte del gobierno, que asumió un papel preponderante en el megaevento de las grandes corporaciones internacionales, es un montón de cosas positivas, comenzando con los mismos aeropuertos y estadios, a las obras de la llamada movilización urbana [nuevas avenidas, pavimentación de las calles antiguas, corredores viales expresos, vehículos, etc...], los gastos que efectuarán miles de turistas, la divulgación del país en las redes mundiales de comunicación, hasta la acción articulada de las Fuerzas Armadas –entrenadas en Haití- con las policías federales, estatales y municipales.
En defensa del evento, la presidente de la República enfatizó en el hecho de que la FIFA no podrá llevarse en su equipaje las obras de los estadios, aeropuertos y de movilización urbana. Ellas se quedarán en el país para los brasileños. El ministro de la Justicia también se adelantó a considerar que el mayor logro de su área es la integración policial – un aparato sin precedentes montado exclusivamente para asegurar la realización del evento y anular las incomodidades provocadas por las protestas sociales, políticas y populares.
Es evidente que la FIFA y sus patrocinadores no colocaron en el equipaje los problemas del caos social, político y jurídico que causaron al país, como por ejemplo, corromper los poderes de la República para la aprobación de leyes y normas que contrarían al régimen jurídico existente, entre las cuales se encuentra la que permite vender bebidas alcohólicas en los estadios, utilizar el trabajo infantil y de adolescentes durante el evento, crear zonas de seguridad en áreas densamente habitadas e innumerables exenciones fiscales especiales – que crean iniquidades entre los impuestos pagados por las empresas patrocinadoras del evento y lo que debe ser pagado por las demás empresas.
Es claro que las fuerzas en juego en esta situación, especialmente las que apoyan al gobierno federal, quieren sacar el máximo provecho político del fútbol con fines electorales, como ya sucedió en innumerables ocasiones en Brasil y en muchos otros países. Es imposible olvidar el Mundial de 1970, cuando el gobierno Médici explotó la pasión de la “torcida” por la selección para mostrar un país que iba bien, que vivía un milagro económico y para esconder la más feroz dictadura y la más brutal violación de los derechos humanos. En esa época, las izquierdas criticaron a la publicidad oficial como una forma usada para entorpecer y desmovilizar a la oposición al régimen militar.
En ese aspecto, entonces se reveló también la fragilidad intelectual de importantes sectores de la izquierda, en especial de los investigadores universitarios, académicos y periodistas que acompañaron el desenvolvimiento del circo de la FIFA sin posicionarse de forma clara y sin hacer críticas, para mantener el alineamiento automático con un gobierno compuesto por lo más atrasado del país. Al contrario, muchos intelectuales que otrora criticaban el fútbol como el opio del pueblo, ahora lo silencian con cobardía o pasan a justificar la fuerte represión contra los críticos del mega-evento. Nunca antes en este país se reprimió manifestaciones con tamaña violencia y nunca las policías militares gozaron de tanta impunidad.
Las oposiciones neoliberal y de centro-derecha tienen gran interés en desgastar al actual gobierno [una coalición del PT, PMDB, PTB, PP y una decena más de siglas] con vistas a las elecciones generales del 5 de octubre, pero actúan básicamente en el campo institucional, en el Congreso Nacional, en las redes sociales y en los grandes conglomerados mediáticos – que nutren simpatías por las candidaturas lanzadas por el PSDB y por el PSB, en la expectativa de una decisión en la segunda vuelta.
Para esas oposiciones, el mayor legado del Mundial está en la incapacidad gerencial del gobierno federal, en la incompetencia para planificar y ejecutar un proyecto de tamaña grandiosidad dentro de los presupuestos y plazos establecidos. Los neoliberales centran la crítica en los aspectos relativos al desvío de recursos públicos, superfacturación de las obras y en la denuncia de la corrupción – o por lo menos en la sospecha de financiación de las campañas electorales con propinas por parte de las empresas contratistas que hicieron obras y de las empresas que gozaron de exenciones de impuestos u otros beneficios previstos en las leyes especiales para el campeonato de fútbol.
LEGADO SOCIAL
Las oposiciones desde el campo de la izquierda y los movimientos emergentes critican principalmente los daños sociales del Mundial para el país, el resultado de innumerables acciones privadas y públicas que producen efectos contrarios a lo que se esperaba de un proceso democrático y de la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, con respeto a los derechos sociales y a las libertades civiles. Al contrario de un proceso civilizatorio, las consecuencias del Mundial, ya computadas y materializadas, son un gran retroceso político en dirección a la barbarie, a la exclusión, al preconcepto y al desacato a los derechos de los que más necesitan del apoyo del Estado.
Desde los primeros momentos de preparación de las obras para la realización del torneo, en 12 capitales estatales, los primeros afectados fueron las poblaciones de bajos ingresos desarraigadas de sus casas para permitir la construcción de obras como estadios y vías públicas para los accesos. Se calcula que más de 250.000 familias fueron desalojadas a manu militari en todo el país. Ahí hay un problema de difícil reparación, en un país en el cual el déficit de habitación aumenta más rápido que los programas habitacionales. Los movimientos de los sin techo aparecen por todo el país mientras los patrocinadores del Mundial aprovechan la especulación inmobiliaria.
Después se sucedieron las ocupaciones militares y policiales de cerros, favelas y comunidades pobres de Río de Janeiro y de otras ciudades, siempre con el pretexto de combatir el tráfico de drogas, pero con abusos de todo orden y violaciones de derechos constitucionales. Esas ocupaciones, cínicamente denominadas como “pacificadoras”, continúan proyectando un rostro de sangre que coloca a Brasil en el ranking de los países más violentos del mundo. Si la idea era silenciar el descontento de las poblaciones excluidas, el resultado de asesinatos ha sido un grito que repercute por todas partes – en especial en las diversas cortes internacionales de defensa de los derechos humanos.
Nunca antes en este país se ocupó barrios enteros con tropas militares y policiales como sucedió en el complejo de Maré, en Río de Janeiro, con autorización general del Poder Judicial para operaciones de búsqueda y aprensión en 40.000 residencias, sin justificación determinada, una violencia sin precedentes y en flagrante violación de los derechos democráticos y humanos previstos en la Constitución Federal. Esa acción, evidentemente, demuestra que el costo del Mundial incluye la discriminación practicada por el Estado con el apoyo de los sectores más reaccionarios de la sociedad – aquellos que piden siempre más golpes y palos para los más pobres. Como siempre, la derecha y el gobierno, con todo el aparato mediático, tratan de criminalizar a los movimientos sociales y a los que se manifiestan en contra del Mundial.
Todavía necesitan ser computadas entre las consecuencias sociales los incentivos al turismo sexual, la explotación de la prostitución infantil y el aumento de la segregación de los que pueden frecuentar los nuevos estadios de fútbol en el estándar FIFA y los que se quedarán fuera del espectáculo después del Mundial. Todo indica que el mayor legado deportivo y cultural es la expulsión de los pobres y negros de las galerías, en el proceso de selección que se realiza mediante el poder adquisitivo, en busca de un nuevo público de élite – notoriamente blanco – por su estándar de consumo. Para los anunciantes y patrocinadores parece que ya había llegado el momento en que los estadios fueran ocupados por las clases medias, limpias y educadas, sin la amenaza de las “torcidas” integradas por las “clases peligrosas”.
LEGADO ECONÓMICO
Conmemorado por el gobierno como un evento que vino a inyectar una enorme cantidad de dinero a la economía, en especial en las sedes de los juegos, por la presencia de turistas y por el gasto en hoteles, restaurantes y todo tipo de comercio, con ganancias generosas para todos, en verdad la mayor parte del dinero queda en la FIFA y sus asociados, que recogen la caja de los estadios y de los paquetes internacionales [pasajes aéreos, hoteles y traslados]. En la esencia también están las empresas contratistas, que cobran abusivamente por todas las obras [estadios, aeropuertos, vías públicas, etc.], los patrocinadores y, muy probablemente, algunos expertos que descubrieron nichos para obtener algún dinero de la FIFA.
Nunca antes en este país se inauguraron tantas obras inacabadas. En la víspera de la abertura del Mundial por lo menos 50% de las obras previstas no han sido terminadas. El problema de ese asunto no es sólo el costo financiero para que tales obras sean debidamente entregadas. El meollo está en una práctica política que ya debería haber sido superada, pues nos remite a los tiempos de mando absolutista del coronelismo y de las oligarquías. Imaginar que todo eso está siendo comandado por el PT y por el PCdoB, otrora partidos comprometidos con la transformación cultural y política, verdaderamente es un gran retroceso que, una vez más, sólo favorece al conservadurismo y a la derecha, así como a la reiterada farra de las empresas contratistas.
Como legado para el pueblo brasileño va a quedar la cuenta de todo lo que la administración directa gastó en el evento y aquello que fue financiado de forma subsidiada, lo que consiguió exención tributaria y aumentó la evasión de los cofres públicos, sin contar el riesgo de picos de inflación en función de un brutal aumento en los precios de alquileres y de alimentación. Evidentemente, si la inflación diese señales de que vamos a pasar del límite máximo del objetivo del 6,5% en el año, corremos el riesgo de tener que tomar nuevas medidas de austeridad con más apretura salarial y mayor control del crédito. Una cosa es cierta: el trabajador brasileño va a sentir en carne propia el resultado del Mundial durante varios años.
Para citar un ejemplo singular de cómo este torneo va a pesarle al pueblo, basta comparar el costo del estadio del Real Club Deportivo Español, en Barcelona – inaugurado recientemente, por el valor total de 100 millones de euros [aproximadamente 300 millones de reales]. Un estadio moderno, confortable, para 60 mil personas, con sistemas de energía solar y reaprovechamiento de agua de lluvia – con el costo del Itaquerão, un estadio inacabado, que ya costó más de 1.100.000 millones de reales, casi cuatro veces más que el estadio español. Eso significa que la nación corintiana tendrá que saldar la deuda con el estadio en los próximos años no sólo con el alza de los precios de los ingresos, sino también con el endeudamiento del club, con efectos en el propio elenco y desempeño del equipo, por lo menos en los próximos 20 años.
LEGADO POLÍTICO
Sin mayores chances en las elecciones de octubre y con espacios reducidos en el juego institucional, las oposiciones de izquierda apuestan que el mayor legado del Mundial será, en primer lugar, sacarle algunas máscaras más al gobierno Federal, que por un lado ejerce fuerte influencia en las clases trabajadoras y en las camadas de menor renta [debido a programas sociales y alianzas con diferentes sectores políticos], y por otro lado continúa favoreciendo al gran capital, nacional e internacional, con políticas neoliberales, con pago de intereses altos y total libertad de los mercados y del flujo de capitales.
Además de eso, las oposiciones de izquierda y los movimientos populares apuestan también al aumento de las luchas sociales, con un número creciente de movilizaciones, manifestaciones, huelgas y protestas – dadas por las condiciones objetivas de vida precaria de la mayoría de la población, y de la escasez de políticas públicas de salud y saneamiento, educación, habitación, transportes y protección social. El Mundial evidenció la mirada popular sobre la desigualdad, la distancia de las autoridades y amplió el descontento con las condiciones de vida en los grandes centros urbanos. El Mundial, para las oposiciones de izquierda, es la posibilidad de un salto cuantitativo y cualitativo de concientización y organización de las luchas populares, cobrando cada vez más la cuenta a los gobiernos y poderes públicos.
Esa disputa extrapola el discurso y la perspectiva puramente electoral. Independiente de quien gane la elección del 5 de octubre [presidente de la República, gobernadores estatales, senadores, diputados federales y diputados estatales], lo que importa para los sectores más combativos de izquierda [excluyéndo las fuerzas que pasaron a colaborar con el neoliberalismo, con el empresariado y con las oligarquías conservadoras] es mantener y ampliar los caminos alternativos para la construcción de otra sociedad – más democrática, más justa y más igualitaria.
Ese legado no se confunde con la retórica triunfalista y engañosa de la crónica oficial ni con la crítica superficial y oportunista de las oposiciones neoliberales y de derecha. Las verdaderas batallas políticas van mucho más allá del juego electoral.

EEUU, BNP Paribas y la soberanía de Francia

SALIM LAMRANI / Opera Mundi -
 Estados Unidos se apresta a sancionar con una multa récord al banco francés más importante por sus relaciones comerciales con Cuba y otros países bajo embargo. Ello, en flagrante violación con el Derecho Internacional y de la soberanía de Francia.
Tras sancionar al banco Crédit Suisse con una multa récord de 2,6 millones de dólares en mayo de 2014, Estados Unidos prevé sancionar al banco francés BNP Paribas con una multa de 10.000 millones de dólares y una supresión temporal de su licencia bancaria en su territorio. Washington reprocha a la entidad financiera realizar transacciones en dólares – moneda usada en los intercambios internacionales – con países bajo embargo, particularmente Cuba, entre 2002 y 2009.
En efecto, Cuba es víctima de un estado de sitio económico desde hace más de medio siglo, el cual afecta todos los sectores de la sociedad y a las categorías más vulnerables de la población, a saber, los niños, las mujeres y los ancianos. Además de prohibir todo comercio bilateral con escasas excepciones entre la isla del Caribe y Estados Unidos, las sanciones económicas impuestas en 1960 disponen de un carácter extraterritorial y constituyen un obstáculo al desarrollo de las relaciones comerciales y financieras de Cuba con el resto del mundo.
No obstante, según el Derecho Internacional, está terminantemente prohibido aplicar de modo extraterritorial una legislación nacional. La ley francesa no puede aplicarse en Alemania y la ley brasileña no puede aplicarse en Argentina. Ahora bien, la legislación estadounidense sobre las sanciones económicas contra Cuba (y otros países bajo embargo) se aplica en todo el mundo y afecta a BNP Paribas.
Según la legislación francesa y el Derecho Internacional, BNP Paribas no ha cometido ninguna irregularidad. El establecimiento financiero siendo un banco francés, no tiene que someterse de ningún modo a la ley estadounidense, en nombre de un principio fundamental del derecho internacional que es la no extraterritorialidad de las leyes. La legislación estadounidense sólo puede aplicarse en el territorio nacional y no puede cruzar las fronteras. Por otra parte, las transacciones citadas por Washington se realizaron a partir de subsidiarias de la BPN Paribas de Europa y no de Estados Unidos.
Christian Noyer, gobernador del Banco de Francia, fue claro al respecto: “Hemos verificado que todas las transacciones incriminadas estaban conformes a las reglas, leyes, reglamentaciones, a niveles europeo y francés”. No hay “ninguna contravención de esas reglas, ni de las reglas de las Naciones Unidas” por parte de BNP Paribas.[1]
BNP Paribas ya fue obligada a despedir a los responsables implicados en esos intercambios litigiosos para las autoridades estadounidenses y prevé negociar una sanción menos severa usando el proceso del reconocimiento de culpabilidad, aunque no se ha cometido ninguna falta.[2]
En cambio, la posición oficial de Francia es sumamente preocupante. En efecto, en vez de defender los intereses de una gran empresa que no cometió ningún delito según la legislación nacional y el derecho internacional, el gobierno del Presidente François Hollande aceptó el punto de vista estadounidense reconociendo la “infracción cometida” y sólo se contenta con denunciar el “carácter desproporcionado de las sanciones previstas”. En vez de defender la soberanía nacional y condenar la aplicación extraterritorial e ilegal de la ley estadounidense contra los intereses fundamentales de la nación, París se limita a implorar un castigo menos severo. Al plegarse tan dócilmente a las órdenes de Washington, Francia renuncia a su independencia y empaña durablemente su imagen en la escena internacional.[3]


Docteur ès Etudes Ibériques et Latino-américaines de l’Université Paris IV-Sorbonne, Salim Lamrani est Maître de conférences à l’Université de La Réunion, et journaliste, spécialiste des relations entre Cuba et les Etats-Unis.
Son nouvel ouvrage s’intitule Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013 et comporte une préface d’Eduardo Galeano.

México, un paraíso fiscal para mineras canadienses

LA JORNADA – México se ha convertido en paraíso fiscal para las empresas mineras de Canadá –que dominan la extracción de oro y plata en el país–, porque éstas sólo aportan al fisco el pago de derechos sobre concesiones, como se establece en el artículo 27 de la ley en la materia.
En el primer año de operación esos consorcios pagan 5.70 pesos por el uso de una hectárea; en el tercer y cuarto años de vigencia de la concesión, ocho pesos 52 centavos. El décimo año se aplica la cuota más elevada por usos de hectárea de 124 pesos 74 centavos.
Un análisis de la industria minera, elaborado por la Comisión Nacional para la Atención de los Pueblos Indígenas, de la Secretaría de Gobernación, advierte que los canadienses han encontrado, literalmente, una mina de oro en México, por el exceso de apertura fiscal que tiene como único propósito atraer inversiones a costa del deterioro ambiental y social.
Esta situación la presenta el Frasier Institute, de Canadá, en el estudio Survey of mining companies 2011-2012, en el cual señala que de la década de los 90 del siglo pasado a la fecha se han entregado en concesión 96 millones de hectáreas para la explotación minera, y de ese total 60 por ciento lo ocupan empresas de aquel país.
México se encuentra ubicado en quinto lugar, de un total de 94 países, por su potencial minero. Y la empresa Gold Corp de Vancouver –cuyos objetivos son el descubrimiento y adquisición de yacimientos auríferos que tengan potencial de convertirse en minas de oro de gran tonelaje– pondera las ventajas de instalarse en territorio nacional:
México tiene un riesgo-país bajo y está clasificado como el cuarto en el mundo para inversiones mineras favorables; tiene estabilidad política y financiera, así como sistemas legales y contables estilo norteamericano; tiene baja tasa de impuestos y carece de regalías mineras; permite compañías extranjeras, la propiedad extranjera y la repatriación de capital; tiene fuerte apoyo gubernamental, burocrático, y el sector público para la minería cuenta con una fuerza laboral bien entrenada y experimentada, y se encuentra fácilmente disponible.
Este reconocimiento de ventajas para el desarrollo de la industria minera se manifiesta en las pingües ganancias de las compañías canadienses.
El valor anual pagado por la explotación de los metales representa costos porcentuales insignificativos respecto de las utilidades anuales:
Para la empresa First Majestic Silver Corp, la concesión de 4 mil hectáreas de la mina de plata La Encantada, en Coahuila, con cuatro años de operación a un valor anual de 17.4 pesos, representa un monto anual pagado al erario de 68 mil 160 pesos, lo cual equivale a 0.004 por ciento de sus utilidades brutas, estimadas en mil 464 millones 679 mil pesos.
Con Fortuna Silver Mine Inc., la concesión de 30 mil hectáreas de la mina de oro y plata San José, en Oaxaca, con nueve años de operación a un valor anual de 141 pesos 76 centavos, que representa una contribución al erario de 4 millones 252 mil 800 pesos, sólo representa 0.20 por ciento de sus utilidades brutas, que son equivalentes a 2 mil 124 millones 636 mil pesos.
En el caso de Timmins Gold Corp., la concesión de 70 mil 986 hectáreas de la mina de oro TMM Frac. 1, en Sonora, con un año de operación a un valor anual de 11 pesos 40 centavos, representa un monto para el erario de 809 mil 244 pesos, cantidad equivalente a 0.039 por ciento de sus utilidades brutas, calculadas en 2 mil millones 61 mil pesos.
Para Starcore International Mines Ltd., la concesión de 12 mil 992 hectáreas de la mina de oro y plata San Martín, en Querétaro, con 22 años de operación a un valor anual de 249 pesos 48 centavos, representa un monto anual pagado al erario de 3 millones 241 mil 244 pesos, equivalentes a 0.44 por ciento de sus utilidades brutas, que totalizan 722 millones 982 mil pesos.
En el caso de Aurico Gold Inc., la concesión de 3 mil 665 hectáreas de la mina de oro El Chanate, en Sonora, con seis años de operación a un valor anual de 35.24 pesos, representa un monto anual pagado al erario de 129 mil 154 pesos, que equivale a 0.013 por ciento de sus utilidades brutas, que suman 2 mil 933 millones 388 mil pesos.
Y para Agnico-Eagle Mines Limited, la concesión de 56 mil hectáreas de la mina de oro Pinos Altos, en Chihuahua, con cuatro años de operación a un valor anual de 17 pesos cuatro centavos, representa un monto pagado al erario de 954 mil 240 pesos, lo cual equivale a 0.016 por ciento de sus utilidades brutas, que alcanzan 5 mil 716 millones 177 mil pesos.
http://www.contrainjerencia.com/

Últimos procesados por la Justicia Militar

Últimos procesados por la Justicia Militar

29 de junio de 2014 
POR ROGER RODRIGUEZ
CRÓNICAS DE 30 AÑOS EN PERIODISMO
La tapa del primer ejemplar de La Voz, 21 de junio de 1984.La tapa del primer ejemplar de La Voz, 21 de junio de 1984.
HACE HOY 30 AÑOS LA DICTADURA NOS METÍA PRESOS
Últimos procesados por la Justicia Militar

El 21 de junio de 1984 salía el primer ejemplar de LA VOZ de la Mayoría, la publicación con la que los periodistas que integrábamos el equipo del semanario Convicción, clausurado por la dictadura, volvíamos a los quioscos en aquellos días en que se luchaba por la libertad de expresión frente a la represión, la censura y las clausuras que decretaba una y otra vez una dictadura en retirada.
LA VOZ era un nombre que tenía registrado Alexis Jano Ros, entonces de 24 años (como yo), para hacer una publicación barrial en la zona de Lezica y Colón. Convicción había sido clausurado el 4 de mayo, por publicar la primer entrevista a Wilson Ferreira Aldunate antes de que volviera a Uruguay el 16 de junio y lo metieran preso junto a su hijo Juan Raúl Ferreira.
Durante un mes y medio la barra de Convicción había sobrevivido (era el único sustento de muchas familias) con una olla popular bancada por sindicatos y organizaciones que se sentían reflejadas y apoyaban a aquella publicación que impulsada por el PCU, el PS, la CBI, la UITA y otros, había surgido como una herramienta de organización del flamante Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) y reflejaba el cooperativismo de FUCVAM.
Aquel jueves 21, la tapa de LA VOZ editorializaba: “En momentos inciertos de la vida nacional, con un régimen de fuerza claramente distanciada y hasta opuesto al sentimiento colectivo, en que las libertades quedan sujetas a arbitrarias interpretaciones y el pueblo trabajador se encuentra privado de sus derechos más elementales, nace LA VOZ DE LA MAYORIA como expresión de fe en el destino nacional de libertad y justicia”.
Aquella portada tenía un colgado que contaba “La Interpartidaria analizó actitud ante el diálogo” y el título “Realizarán jornada cívica el próximo 27”.  Se incluía una crónica mía sobre el regreso de Wilson en el Mar del Plata II, un informe de juristas norteamericanos que tildaban a Uruguay de “nación de prisioneros”, un artículo de Hugo Alfaro sobre Quijano, un artículo que denunciaba que a Zelmar y Toba los gatilló un uruguayo y la noticia de que el sindicalista Rosario Pietraroia sería liberado.
De hecho, LA VOZ era uno de los pocos medios que reflejaban la posición de la Intersocial (las organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales), cuando comenzaba a gestarse la negociación que terminaría en el pacto del Club Naval. El paro cívico en el aniversario del golpe de Estado era todo un desafío al régimen que el 1º de mayo había presentado un documento para reanudar las fracasadas negociaciones del Parque Hotel. El Goyo Álvarez estaba cayendo, pero aún sobrevivía...

EN “CLANDESTINIDAD”
El informe que Eduardo “Picho” Varela había escrito en base al documento de los juristas estadounidenses sobre la situación de los derechos humanos en Uruguay era durísimo. Describían la tortura a los estudiantes detenidos en 1983, la condición carcelaria, las golpizas, la sanción de visitas, la falta de libertad de expresión, las clausuras, la persecución sindical, etc. También condenaba la connivencia con la dictadura de la Embajada en Montevideo de la administración Ronald Reagan.
En la misma página, se publicó otra información (un recuadro a dos columnas) que advertía: “La salud de ambas es delicada” y titulaba “Familiares piden la libertad de Nélida Fontora y Graciela Jorge”. Escribí ese artículo en forma casi automática, basado en un comunicado que me habían hecho llegar integrantes de las organizaciones de presos políticos. Se describía las enfermedades que ambas presas políticas sufrían en Punta de Rieles y se pedía que las liberaran, alentando una amnistía general e irrestricta.
Casi una semana después, el 26 de junio, Alexis Jano quien asumió como Director y Redactor Responsable de la publicación (no podían serlo Enrique Alonso Fernández ni ninguno que hubiera figurado en Convicción) fue citado por el Juez Militar de Instrucción, Capitán de Navío Ricardo Moreno. Alexis entró al juzgado ubicado en 8 de Octubre y Jaime Cibils, pero no salió. Quedó detenido en Jefatura, a la vez que supimos que había un citatorio a mi nombre.
Entonces comenzamos a preocuparnos y, hasta establecer una estrategia de defensa, se decidió que pasara “a la clandestinidad”. Esa noche me cobijé en la casa de una amiga del “Gato” Walter Vázquez. Llamé a Sara y le dije, rezongándola: “Te pido que vayas al fondo y ordenes todo eso que es un quilombo. No puede ser que yo me mate laburando y en casa esté todo desordenado”. Sara entendió. Buena parte de mis iniciales archivos sobre derechos humanos y otras anotaciones fueron trasladados a la casa de un familiar. Otros, ardieron…
Un “camello” de la policía hizo guardia en la puerta, esperándome... Cuando amanecía, los policías timbraron a la casa de mis suegros, donde vivíamos. Sara atendió medio dormida (no le creo en realidad que haya pegado un ojo en toda la noche). “Venimos a buscar a Juan Roger Rodríguez”, le comunicaron. “No está”, respondió. “Tiene que estar porque no lo vimos entrar ni salir en toda la noche”, retrucó el milico. “Y yo que sé dónde puede estar -protestó mi esposa-... debe andar emborrachándose con alguno de sus amigotes, como siempre”. El policía la miró, se sonrojó, le pidió disculpas y se fue...

La información que denunciaba mal trato a presas políticas en Punta de Rieles.La información que denunciaba mal trato a presas políticas en Punta de Rieles.
MALDONADO Y PARAGUAY
A primera hora del 27 de junio, a once años del golpe de Estado, varias personas nos movíamos en los alrededores del Bar Capitol, en 18 de Julio y Vázquez. Apenas abrieron entramos por separado para coincidir en la misma mesa. Alonso Fernández, Ernesto de los Campos, Jorge Lorenzo, Víctor Vaillant, el maestro Sila, Miguel Flores y Sara, que me había traído ropas para cambiarme en lo del Gaucho Moura, que vivía a una cuadra.
“Que se ponga medias gruesas, championes, vaquero, buzo de lana y algo bien abrigado... sin cinturón y sólo con la cédula de identidad”, había pedido mi abogado, Hugo Batalla, quien también había sido abogado del general Líber Seregni. Debo reconocer que no lo sentí como un buen pronóstico, pero obedecí al líder de la Lista 99, a quien por esas horas desproscribirían junto al socialista José Pedro Cardoso y el fidelista Francisco Rodríguez Camuso, quienes junto al democristiano Juan Young, serían los rostros del Frente Amplio
En su auto, Hugo Batalla me llevó a la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), a quien habían encargado mi detención. Hugo me dijo que entrara por la puerta de la calle Paraguay (donde actualmente funciona Interpol), que me identificara, presentara mi documento y que no tuviera miedo, que yo tenía la razón, que no iba a pasar nada y que me iba a ir bien... Le hice caso, aunque por un momento, confieso, dudé en salir de allí lo más rápido posible.
Vestido de championes, vaquero, camiseta gruesa, polera de lana y una campera de gabardina, portando en mi mano la cédula de identidad, me presenté a la ventanilla de quien estaba de guardia y me identifiqué. “Me dijeron que me presentara aquí”, dije con timidez. “Espere”, me dijo en ese tono neutro policial y comenzó a averiguar con un intercomunicador. “Departamento 2...(estática) Se presenta Rodríguez Juan, cedula de identidad 1.651.576. (estática) ¿Allí lo buscan?”... Y, luego de un silencio corto que me pareció largo,... “Negativo”.
Siguió con las otras dependencias y el diálogo se repitió. Nadie parecía buscarme. “No debe ser acá” dijo y me devolvió la cédula. Me disponía a salir, con un gesto de hombros de “yo lo intenté”, cuando sonó un timbrazo en el intercomunicador. “Positivo. Positivo...(estática) Roger Rodríguez... (estática) Departamento 6. (estática) Que lo suban...”. Otro policía que hacía guardia en la puerta me miró con lástima o incredulidad. “Pase por acá”,me dijo. Subimos por una escalera. Llegamos a una pieza donde había una mesita y dos sillas de cármica. Me dijo que me sentar allí y esperara.

“¿VINISTE ARMADO VOS?”
Esperé media hora, quizás un poco más. Como periodista de mi tiempo, estaba acostumbrado a los “plantones” en la antesala de cualquier vocero de la dictadura, pero ese día y en ese lugar, el tiempo se hizo eterno. Tenía la paranoica sensación de que alguien me miraba, pero aunque evidentemente era una sala de interrogación, no había espejos traslúcidos como los de las películas, ni cámaras que me filmaran. Traté de mantenerme calmo, quieto y con cara de nada. Casi impertérrito.
Y lo venía logrando, incluso llegué a adormecerme, cuando el que supuse protagonizaba al “malo” entró golpeando la puerta y se paró frente a donde yo estaba sentado. “¡Párese!”,gritó. Lo obedecí con cierta lentitud. “¡¿Viniste armado vos?!”, preguntó imperativamente. Lo miré con sorpresa real. “¡Las manos contra la pared!”, volvió a ordenar. Me paré y me apoyé para el chequeo. Me revisó e intentó una última provocación al palparme. Lo miré con gesto de no jodas. Creo que se sintió ridículo. Me dijo que me volviera a sentar y se fue, quizás frustrado.
No pasó mucho rato y llegó el otro. El “bueno” supuse. Sacó una caja de cigarrillos, tomó uno, lo golpeó un par de veces contra la cajilla, se lo puso en la boca, sacó un Zipo, y mientras aspiraba el humo al prenderlo me dijo “¿Así que vos sos el Roger Rodríguez?”.
Tenía un tono irónico en la voz, que le había salido finita, como si estuviera aguantando el humo de un faso de marihuana. Traté de mantener mi calma, pero no me gustó la forma como recargó el tono en el artículo.
“¿No sabés quién soy?...”, agregó, a la vez que largaba el humo. La frase se le llenó de eses. Hubo un silencio. En realidad no tenía la menor idea de quién estaba adelante mío.“Sin embargo, has escrito sobre mí…”, volvió a intentar. Supongo que en mi rostro se notó que lo identificaba. Estoy seguro que era Jorge “el Charleta” Gundersoff. Lo había mencionado en un par de artículos sobre su traición y la represión al Partido Comunista y en otro que lo vinculaba a la Secta Moon (cuyas inversiones hoy administra).
Creo que le dije algo así como “Y… acá estamos”. No me contestó. Supongo que lo desilusioné al no seguirle la conversación. Evidentemente vio que era más joven y menos inteligente de lo que él imaginaba. Me estudió unos segundos mientras apuraba un par de pitadas, hizo un gesto, entre puchero y desaprobación, y se fue. No pasaron cinco minutos y aparecieron otros dos policías que me pidieron que los acompañara. “¿Me llevan dónde?”, me animé ante los subalternos. “Juzgado Militar”, respondió uno.

“¿PERO QUIÉN ES SU FUENTE?
Una “chanchita” me llevó hasta la sede judicial de 8 de Octubre, pero entramos por un portón de hierro por Jaime Cibils, casi en continuación de Cornelio Cantera. Cuando bajé, pude ver por primera vez a Alexis. Se veía cansado. No nos dejaron hablar, pero en una sonrisa cómplice, ambos nos sentimos acompañados ante un destino incierto. Jano testificó primero. Su abogado era el blanco Héctor Clavijo, el otro abogado de Seregni. Cuando salió, me llamaron a mí…
Había un gran escritorio. Detrás de él, el juez C/N Ricardo Moreno con su uniforme naval. A su lado, un oficial gordito con uniforme azul (parecía un Blandengue) frente a una máquina de escribir. “Por las generales de la Ley…”, me dijo. En mi desconocimiento procesal, estuve a punto de decir algún disparate. Confieso que me sentía desafiante. El juez comenzó por preguntarme si yo había sido el autor del artículo. Lo que admití. Ya habíamos quedado con Alexis que si era por alguna nota reconociera la autoría.
El capitán inquirió sobre quién autorizó la publicación de aquella información. Comencé a explicar lentamente (el oficial gordito que escribía a máquina así lo exigió) cómo es el largo proceso de obtención de una información, su tipeo, composición, corrección, armado en frío y envío a la imprenta. El juez, molesto, insistió desde entonces sobre quien me había dado la información. Y le expliqué las dificultades que un periodista tiene para conseguir fuentes confiables y cómo en una publicación tan humilde, se procesan informaciones de comunicados de prensa o de cartas, como en el caso de la nota…
“Pero ¿quién es su fuente?”, me cortó en tono un poco más alto. Y ahí me di cuenta que no venía por nosotros los periodistas, sino por alguno de los familiares de los presos (así se identificaban las fuentes en la nota), por lo que seguí enredando y enredándome. Me preguntaron también si conocía a gente del grupo de familiares de desaparecidos y le expliqué que solo por el nombre de pila a algunas señoras… Creo que no fui convincente.
Cuando Hugo salió del juzgado militar y subió a su auto, Sara lo esperaba. “¿Cómo les fue?”, preguntó ansiosa. “¿Roger fuma?”, le replicó Hugo.  “Si”, le contestó. “Bueno, anda ahí (el Bar Emporio) y comprarle cigarros”… Batalla no le contó entonces que había podido ver el expediente, ni que la causa se había iniciado con una carta del propio Comandante en Jefe del Ejército, General Hugo Medina, quien había enviado a su subalterno, el juez militar, un recorte de mi artículo tipificándolo como un “ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas en el grado de vilipendio”…

Alexis Jano Ros y yo fuimos los últimos procesdos por la Justicia Militar.Alexis Jano Ros y yo fuimos los últimos procesdos por la Justicia Militar.
“NO AFLOJEN MUCHACHOS…”
Aquella tardecita nos llevaron, por separado, a Jefatura. Nos pusieron el cuarto piso, en celdas individuales, con puertas de hierro que tenían una ventanilla que se abría desde el exterior para pasar las bandejas de comida o inspeccionar el interior. Todo estaba pintado de un verde claro, un color molesto. Antes de encerrarnos para pasar la noche, nos dejaron reencontrarnos, en el corredor, donde había un banco de madera. Nos dimos un fuerte abrazo. Alexis me contó su periplo y yo el mío. Nos alentamos. Estábamos seguros de que nada nos iba a pasar…
Esa noche no comimos nada. Vino el cambio de guardia y las órdenes habían cambiado. Alguien había ordenado que nos metieran en las celdas. Se notaba mayor rigor. Nos apagaron las luces. Me recosté en el camastro de hormigón. Había una luz exterior que entraba por una banderola enrejada. Hacía mucho frío. Contra la pared alguien había escrito con la brasa de un cigarrillo “Perdón Elsa”. No sé por qué, pensé que fue un profesor del IAVA al que habían metido preso días antes. Por primera vez tuve miedo.
El cuarto piso de Jefatura es el de “Seguridad”. Allí quedaban los presos sancionados o los que estaban en tránsito. El silencio en aquel piso era aterrador. Solo se escuchaba, ocasionalmente, el movimiento de la guardia. El abrir y cerrar de puertas y rejas de hierro que retumbaban en la oscuridad. Traté de arrollarme y quedé, casi en posición fetal. De espaldas a la fría pared, tenso, esperando que pasara aquella noche. En algún momento pensé que podían abrir esa puerta y sufrir en carne propia lo que muchas veces ya había escuchado de víctimas de la dictadura.
Fue en el siguiente cambio de guardia, ya la madrugada del 29 de junio, que la puerta se abrió. Me sobresaltó el ruido del pasador de hierro y el ruido metálico de la puerta. Me encandiló la luz que prendieron de golpe. Asustado vi a un policía en la puerta. Un hombre veterano, de lentes, quizás inofensivo. Me dijo: “¿Ustedes son los periodistas?”. “Si”, llegué a responder sin pensar en las consecuencias. “No aflojen muchachos… no están solos. Tranquilos”, dijo casi fraternalmente y volvió a cerrar la puerta y dejarnos sin luz.

“PROCESADOS CON PRISION”
A la mañana siguiente, alguien de la guardia nos ofreció un té con limón. Era lo primero que ingeríamos en más de un día. Alexis hacía 48 horas que no comía ni bebía. El alma nos volvió al cuerpo… al menos por un rato. Volvieron a trasladarnos en la chanchita. Otra vez sin poder hablar entre nosotros. Nuevamente al juzgado militar de 8 de Octubre. Esta vez, nos hicieron pasar juntos. Estaban Batalla y Clavijo en la sala. “No nos va a pasar nada…”, le susurré con seguridad a Alexis.
El juez capitán Moreno, fue directo al grano. “¿Quién fue la fuente de información de este artículo”, preguntó a ambos. Alexis dijo que se amparaba en el secreto profesional de protección de las fuentes de información y habló del derecho a informar y estar informado, la libertad de expresión y los derechos humanos. Yo dije lo mismo. El juez nos miró con molestia. “Ah… sí”, dijo y tomo un papel que ya tenía escrito para pasar a leernos una introducción leguleya que no entendí, para terminar con un “procesados con prisión por ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas en el grado de vilipendio”…
Alexis y yo, perplejos, cruzamos una mirada. Irresponsablemente nos sonreímos. Nos dimos cuenta que la habíamos quedado. Íbamos en cana. Nos pasaba lo mismo que una semana antes le había ocurrido a Julián Murguía por escribir en La Democracia una nota titulada “El Pactito Feo”, donde hacía una dura crítica a las negociaciones del Club Naval. Batalla y Clavijo nos dijeron que apelarían y pedirían nuestra inmediata liberación. Cuatro policías nos llevaron en la chanchita a la Cárcel Central en el subsuelo de Jefatura.
Como si viera una película que le ocurría a otro, fui transcurriendo mientras se sucedieron los hechos: trajeron nuestros prontuarios, nos tomaron las huellas digitales, nos fotografiaron, nos tomaron los datos médicos y nos llevaron a “la jaula” del Pabellón Artigas. Del otro lado de la reja, los presos comunes estaban comiendo. Nadie nos miraba. Entre ellos reconocí a Julián que solo hizo un rictus de sonrisa. Tenían prohibido hablarnos. El suboficial Brasil se nos acercó y nos dijo: “¿Los periodistas?...”. “Si”, contestamos. “No, corrigió, desde ahora son presos…” (Continuará)

Roger Rodríguez
(29 de junio de 2014)