7 may 2026

LAS OBSCENAS IMPUNIDADES

URUGUAY
El MRREE abrirá investigación por entrega de una fe de vida a un militar prófugo por delitos de Lesa Hmanidad en el consulado de Miami

MONTEVIDEO (Uypress)- 
07.05.2026



Fotos: Javier Calvelo / adhocFOTOS



El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, ordenó abrir una investigación en torno a la entrega de una fe de vida en el consulado uruguayo en Miami al aviador retirado de la Fuerza Aérea, Roberto Freddy Amorín Maciel, investigado en la causa sobre la desaparición de José Arpino Vega y por torturas en la base aérea de Boiso Lanza. La situación fue denunciada por la organización de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, en el marco de una reunión con el presidente Yamandú Orsi, quien derivó el reclamo al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Según confirmaron fuentes del Ministerio a La Diaria, se investigará el hecho y, eventualmente, podría iniciarse algún proceso disciplinario. A su vez, según supo ese medio, antes de la reunión de Madres y Familiares con Orsi, la Fiscalía solicitó al Juzgado Letrado en lo Penal de 27º turno que oficiará ante la cancillería para ponerla en conocimiento de la situación, así como a la Unidad de Depuración, Priorización y Asignación.

La cónsul de Distrito, Mariana Baubeta Álvarez, certificó el 11 de febrero que Amorín Maciel presentó "documentación probatoria de su existencia" para "acreditar su vida en esta oficina consular para el cobro de su jubilación/pensión ante la Caja Militar", según se señala en la fe de vida. Según la información provista en la página web de la embajada de Uruguay en Estados Unidos, para certificar la existencia sin concurrir a una sede consular se debe remitir un formulario "firmado ante notario público con copia de su documento uruguayo vigente".

Desde 2023 sobre Amorín Maciel pesa una orden de captura nacional e internacional, luego de que no se presentara a la audiencia en la que fueron procesados con prisión otros cinco militares involucrados en la misma causa. 

La Fiscalía Especializada en Delitos de Lesa Humanidad había pedido el procesamiento de Amorín Maciel, junto con otros militares, en mayo de 2019, tras una causa judicial iniciada por una denuncia colectiva de ex presos políticos en 2010.

Ignacio Errandonea, integrante de Madres y Familiares, señaló que, al estar Amorín Maciel requerido por la Interpol, "la orden es que los funcionarios [del consulado] deben llamar inmediatamente a Interpol", pero "eso no se hizo". Sostuvo que se trata de una "falta grave", y agregó: "No sé si no es falta criminal también, si no corresponde que actúe la Justicia".

Según el pedido de procesamiento del fiscal especializado en delitos de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, el aviador retirado "revistió como juez sumariante en distintas ocasiones y fue reconocido por alguna de las víctimas como partícipe en los tormentos", por lo cual "deberá responder por un delito continuado de abuso de autoridad contra los detenidos, en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de privación de libertad". En su testimonio, Miguel Ángel Fernández, que fue detenido en 1974 y trasladado a Boiso Lanza, identificó que quien "dirigía todo el tipo de tortura, interrogaba, era el capitán Amorin, que hacía de juez sumariante".

No es la primera vez que un militar con orden de captura obtiene en un consulado la fe de vida para el cobro de haberes. En 2019, el militar Pedro Mato Narbondo, prófugo de la Justicia uruguaya desde 2013 y también de la italiana por los crímenes del Plan Cóndor, realizó ese trámite en el consulado de Santana do Livramento.

Homenaje a Zelmar Michelini: Recordarlo “es dejar de ser pasivos ante estas injusticias”




A 50 años del asesinato en Buenos Aires de Zelmar Michelini, bajo la consigna "A 50 años de la infamia: Él está en nosotros", se realizó un acto en la Universidad de la República, organizado por el PIT-CNT y la fundación que lleva su nombre. Chu

Según nota la colega Lucía Chu para La Diaria, en pocos días se cumplirán 50 años del secuestro de Zelmar Michelini. Fue el 18 de mayo de 1976 en el hotel Liberty de Buenos Aires. El exsenador frenteamplista fue trasladado posteriormente a un centro clandestino de detención y tortura próximo a Automotores Orletti. Este 20 de mayo, cuando la 31ª Marcha del Silencio desborde la principal avenida de Montevideo, se conmemorará también el aniversario de su nacimiento y de su muerte, ocurrida en esa fecha de 1976. Fue asesinado junto al diputado nacionalista Héctor Gutiérrez Ruiz y al matrimonio de los militantes Rosario Barredo y William Whitelaw; sus cuerpos fueron hallados al día siguiente dentro de un automóvil, en la intersección de las avenidas porteñas Perito Moreno y Dellepiane.

Su recuerdo convocó este miércoles a un homenaje en el Paraninfo de la Universidad de la República (Udelar), bajo la consigna "A 50 años de la infamia, él en nosotros", organizado por el PIT-CNT y la fundación que lleva su nombre. Las oratorias -a cargo del rector de la Udelar, Héctor Cancela; la subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Gabriela Verde; el politólogo Gerardo Caetano; y uno de los hijos de Zelmar, el senador suplente del Frente Amplio (FA) Rafael Michelini- rememoraron las facetas de su vida y reafirmaron la vigencia de su pensamiento. Sentados hacia el centro de una de las primeras filas estaban el presidente de la República, Yamandú Orsi, la vicepresidenta, Carolina Cosse. A sus lados, el prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz; el ministro del Interior, Carlos Negro; la secretaria de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, Alejandra Casablanca; y el presidente del FA, Fernando Pereira.



El primero en hacer uso de la palabra fue el anfitrión, Cancela, quien definió a Zelmar como "un referente ético y político de la democracia uruguaya, ejemplo de coherencia entre la palabra y la acción". Recordar la "figura, el pensamiento y la acción" de Zelmar, afirmó, "nos convoca a todas y todos a ser consecuentes con la construcción de una sociedad más justa e igualitaria". El rector evocó "la valentía" de Zelmar al denunciar en 1974 ante el tribunal internacional Russell II "el arrasamiento de las instituciones, la negación de la ley y los derechos en ella consagrados, la persecución y la muerte desatada, la tortura y el maltrato físico y espiritual de la dictadura".

Recordó el vínculo de Michelini con la Udelar, una casa de estudios que "fue allanada durante el terrorismo de Estado", que veló los restos del mártir estudiantil Líber Arce y los de los detenidos desaparecidos hallados e identificados en democracia. Zelmar ingresó a la Facultad de Derecho de la Udelar en 1948, integró la Federación de Jóvenes Batllistas, fue secretario general del Centro de Estudiantes de Derecho y de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay. En la Facultad de Derecho fue "donde Luis Batlle lo vio por primera vez y dijo, 'bueno, este que habla tiene que venir a la lista 15'", apuntó Caetano.

El politólogo señaló que Zelmar "abrazó el batllismo", "un batllismo que era un compromiso frontal con la justicia social, que era una reivindicación del avanzar, con la condición de que avanzar era el comienzo de algo que persistía; que las reformas se validaban en la idea de profundizar siempre las reformas". El pensamiento de Zelmar y esos batllistas apuntaba a "un país moderno en donde los pobres fueran menos pobres y los ricos menos ricos", y hoy interpela con "una inusitada vigencia", afirmó Caetano.

En 1962 se apartó de la lista 15 "porque creía que aquel bautismo que había abrazado estaba perdiendo fuerza, estaba perdiendo densidad, estaba dejando de ser heredero de aquellas profundas transformaciones lideradas por don Pepe". Y así construyó la lista 99, Movimiento por el Gobierno del Pueblo, que era "reafirmar un camino de transformaciones" y también "ideas en el plano internacional que eran de una vigencia impresionante, muy valientes", señaló Caetano.

"Ustedes se imaginan lo que era en el año 1965, a 50 años del genocidio de Armenia, que la lista 99 liderara en el Parlamento, junto con la comunidad armenia, la reivindicación necesaria del reconocimiento del genocidio armenio. [Uruguay] Era el primer país del mundo en hacerlo. ¿Saben lo que era eso? Era una afirmación de valores extraordinariamente coherente y extraordinariamente rigurosa", rememoró el politólogo.

Caetano sostuvo que Michelini defendía que "la lógica de la transformación de la sociedad tenía que tener una clave internacional". Su comparecencia en el tribunal Russell "no era algo más, era la confirmación de esa idea de que la defensa del interés nacional está indisolublemente asociada con la defensa de las causas internacionales y que no puede haber contradicción entre ambas", valoró. "Él afirmaba una máxima de la política internacional de Uruguay: que la defensa de una visión realista de un pequeño país entre dos gigantes nunca debía estar en contra del principismo de algunas ideas rectoras de la política internacional de un país como Uruguay", apuntó.

Caetano llamó a "cumplir" con Zelmar "haciéndolo presente" a través de las "inspiraciones que guiaron su vida hasta el compromiso más fuerte", especialmente "en este momento contemporáneo tan difícil, donde tantas certezas se han disuelto y donde la afirmación de las convicciones está enfrentada con tantos desafíos". "Él no tenía voluntad de mártir, claro que no; amaba la vida, tenía mucho más para dar. Seguramente por eso lo mataron. Pero en esa defensa inclaudicable de sus principios afirmaba la necesidad de ir hasta el final por esas convicciones", sostuvo el politólogo.

"Recordar a Zelmar es dejar de ser pasivos ante estas injusticias"

El presidente de la central sindical subrayó el compromiso de Zelmar "con el pueblo trabajador". "Para Zelmar, no existía en su ethos, en su visión, posibilidad alguna de la idea de libertad al margen de la idea de justicia social", resaltó Abdala. Recordó su trabajo en el Banco Hipotecario y su dirigencia sindical en la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay. "Era simultáneamente obrero, trabajador y estudiante", dijo Abdala, quien destacó su "papel descollante" en la huelga del gremio metalúrgico en 1955 por despidos de la compañía Ferrosmalt, así como en la huelga de los obreros del Frigorífico Nacional, "que lo tuvo a él como un interlocutor privilegiado" desde el Parlamento.

Abdala también cerró su intervención con referencias al presente y afirmó que, en estos momentos "tan dramáticos para el continente", la consigna de "él en nosotros" tiene que ver "con resolver a través de las vías que nuestro pueblo vaya construyendo las necesidades de una sociedad más democrática, más igualitaria, más justa, que despertaría, sin duda -si así fuera posible-, esa sonrisa amplia de Zelmar".

Verde rescató que Zelmar "entendía la política como un hecho profundamente humano" y la educación "como la herramienta que nos permite liberarnos". "Es un faro que nos debe guiar en un momento tan convulsionado de nuestro mundo, de nuestra región, de nuestra querida América Latina y de nuestro país también", afirmó. "No habrá paz si no hay integración del país", citó la subsecretaria a Zelmar. Valoró que "la paz no es solo un hecho de la no violencia, es lo cotidiano también", y la integración "nos interpela en cuanto a la inclusión". "Recordar a Zelmar es dejar de ser pasivos ante estas injusticias y nos convida a luchar, día a día, por una mejor educación, por el acceso para todas y todos a la cultura", señaló.

Michelini: "Hay que dar la orden" a las Fuerzas Armadas, pero "no puede ser vacía"

El cierre estuvo a cargo de Michelini, quien agradeció especialmente la presencia de Orsi; "mi presidente", enfatizó. "El hecho de que Yamandú esté acá no pasa desapercibido ni para los que estamos acá ni para el pueblo uruguayo", destacó.

"Son 50 años. Es increíble cómo el tiempo pasó. Todavía recuerdo cuando yo trabajaba en Conaprole, llego a casa y mi hermana Isabel me dice: 'Raptaron a papá; no aparece más'. Yo quedé frío, en ese momento tenía 17 años", recordó Michelini. Durante su intervención desarrolló tres facetas de su padre: el "Zelmar informado", el "Zelmar en conflicto" y "el Zelmar estratega".

El "informado": el que percibió, un año antes, que Estados Unidos se iba a retirar de Vietnam y de esa derrota empezaría "un mundo mejor", recordó Michelini que le dijo Zelmar en una de sus visitas a Buenos Aires; también el que sabía en qué cuartel tenían los militares a su hija mayor, Elisa, siendo "uno de los principales enemigos de la dictadura". El "Zelmar en conflicto", que se debatió entre "aflojar" o "subir el tono" de sus denuncias cuando su hija era rehén. Y, por último, el "estratega", que entendía que, si se iba al exilio, "se podía perder esa llama que todavía existía" para una salida de la dictadura.

Hacia el final, Michelini se refirió a la búsqueda de los detenidos desaparecidos. "Hay que hacerlo profesionalmente, no hay que ir a lo loco, porque la naturaleza está haciendo lo suyo no solo en el terreno, sino en que se nos muere la gente", dijo. Aseveró que, "en algún momento, hay que dar la orden" a las Fuerzas Armadas para que entreguen información, pero "esa orden no puede ser vacía; no es al boleo".

"La orden tiene que ser conceptual. Y ahí tiene que haber algunos castrenses, porque los archivos no se van a encontrar así nomás", señaló, y agregó que estos castrenses tienen que estar "consustanciados con el tema derechos humanos", pero pensar con "cabeza castrense para encontrar dónde pueden estar los archivos".


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