Milei le echa la culpa a la oposición, pero el mercado le apunta al Gobierno
El riesgo sos vos
Por David Cufré
08 de mayo de 2026

MILEI (AFP -)
Las inconsistencias del plan económico, la crisis política y el derrumbe en las encuestas ponen al Gobierno contra las cuerdas. En la city no compran el argumento del riesgo kuka y advierten que el programa de Caputo está agotado.
“Si la economía estuviera estabilizada y en crecimiento no se hablaría de riesgo kuka, si no de por cuánto va a reelegir Milei”, analiza un consultor de la city porteña. La idea resume el clima que se vive entre financistas y empresarios, incluso entre quienes apoyan al Gobierno. Los informes de consultoras, bancos y medios internacionales como el Financial Times marcan cada vez con más alarma las inconsistencias del plan económico, la crisis política por los casos de corrupción y el descontento social en aumento.
El Presidente y el ministro Luis Caputo rezongan contra los kukas y los econochantas, pero no logran alinear las expectativas, ni siquiera entre los propios.
El peso de los desafíos que se van acumulando en la mochila del Gobierno lo tiran para abajo. Pierde credibilidad y confianza. Y le cuentan las costillas.
“Si no se logra reactivar el crecimiento económico, el ajuste fiscal en un contexto de estancamiento podría derivar en un círculo vicioso que impacte tanto en lo social, como en la mayor incertidumbre política”, señala, por ejemplo, la Fundación Capital.
Es decir, la motosierra muestra sus límites. En el primer trimestre del año hubo un recorte del gasto público del 5,1 por ciento en comparación con igual período de 2025. Para sostener la meta del superávit haría falta un recorte adicional de medio punto, pero eso hundiría más la actividad y causaría mayor descontento, alertan desde ese centro de estudios Martín Redrado y Carlos Pérez.
Desde la vereda heterodoxa coinciden. “Las metas fiscales están fuertemente tensionadas”, remarca FIDE, que dirige Mercedes Marcó del Pont. “La recaudación acumula ocho meses de caídas interanuales (en promedio, -7,2%), con retrocesos concentrados en los tributos más vinculados al mercado interno y en los derechos de exportación, reducidos nuevamente en diciembre de 2025″, sostiene.
Difícil seguir ajustando, porque, además, lo único que puede mover el amperímetro es una mayor quita de subsidios a los servicios públicos, y eso impactaría en la inflación.
Corrupción
Ante la pregunta sobre cuál es el principal problema del país, los encuestados respondieron mayoritariamente “la corrupción”, con el 38,5 por ciento: el 41,9 por ciento entre los varones y el 34,6 por ciento entre las mujeres. La sucesión de escándalos que involucran al Gobierno —Adorni, Libra, ANDIS, créditos hipotecarios para funcionarios y las tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica, entre otros— hizo que, desde comienzos de este año, la corrupción pasara a encabezar el ranking de las principales preocupaciones de los ciudadanos relevados en el estudio de Alaska-Trespuntozero.
Le siguen en el ranking de los problemas del país la desocupación, con el 18,3 por ciento (15,7 por ciento entre los varones y 21,3 por ciento entre las mujeres), y la pobreza, con el 16,1 por ciento (15,9 y 16,3 por ciento, respectivamente). La inflación quedó relegada al 12,2 por ciento, con igualdad de opiniones entre ambos sexos. Mucho más atrás aparecen educación (6,8 por ciento), inseguridad (6,1 por ciento), vivienda (1 por ciento) y salud (0,3 por ciento).
“Si la economía estuviera estabilizada y en crecimiento no se hablaría de riesgo kuka, si no de por cuánto va a reelegir Milei”, analiza un consultor de la city porteña. La idea resume el clima que se vive entre financistas y empresarios, incluso entre quienes apoyan al Gobierno. Los informes de consultoras, bancos y medios internacionales como el Financial Times marcan cada vez con más alarma las inconsistencias del plan económico, la crisis política por los casos de corrupción y el descontento social en aumento.
El Presidente y el ministro Luis Caputo rezongan contra los kukas y los econochantas, pero no logran alinear las expectativas, ni siquiera entre los propios.
El peso de los desafíos que se van acumulando en la mochila del Gobierno lo tiran para abajo. Pierde credibilidad y confianza. Y le cuentan las costillas.
“Si no se logra reactivar el crecimiento económico, el ajuste fiscal en un contexto de estancamiento podría derivar en un círculo vicioso que impacte tanto en lo social, como en la mayor incertidumbre política”, señala, por ejemplo, la Fundación Capital.
Es decir, la motosierra muestra sus límites. En el primer trimestre del año hubo un recorte del gasto público del 5,1 por ciento en comparación con igual período de 2025. Para sostener la meta del superávit haría falta un recorte adicional de medio punto, pero eso hundiría más la actividad y causaría mayor descontento, alertan desde ese centro de estudios Martín Redrado y Carlos Pérez.
Desde la vereda heterodoxa coinciden. “Las metas fiscales están fuertemente tensionadas”, remarca FIDE, que dirige Mercedes Marcó del Pont. “La recaudación acumula ocho meses de caídas interanuales (en promedio, -7,2%), con retrocesos concentrados en los tributos más vinculados al mercado interno y en los derechos de exportación, reducidos nuevamente en diciembre de 2025″, sostiene.
Difícil seguir ajustando, porque, además, lo único que puede mover el amperímetro es una mayor quita de subsidios a los servicios públicos, y eso impactaría en la inflación.
Deuda flotante
Un recurso que no pasó desapercibido es la postergación de pagos que hizo Caputo en marzo para que le cerraran las cuentas fiscales. “La deuda exigible de la Administración Central acumulada a marzo ascendió a 4 billones de pesos. Si bien se mantiene por debajo de otros períodos, se incrementó en 2,1 billones en marzo, convirtiéndose en una variable a monitorear en los próximos meses”, indicó la Fundación Capital.
Además, se registraron ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones, vinculados a las represas hidroeléctricas del Comahue, por algo más de 700 millones de dólares.
La capitalización de deuda que implementó el Ministerio de Economía para patear el pago de intereses al vencimiento de los títulos es otra fuente de inestabilidad, porque el superávit financiero que muestra hoy el Gobierno se convierte en déficit al contabilizar esos pagos comprometidos.
Deuda senior
Otro factor que le juega en contra al Gobierno para bajar el riesgo país, que sigue arriba de los 500 puntos básicos, es la acumulación de deudas con el FMI, el Banco Mundial y el BID, porque son acreedores privilegiados.
“El riesgo país no baja lo esperado. Hay varias causas, pero en particular, venimos advirtiendo que seguir agregando deuda con prioridad senior (FMI, BM, BID, CAF) frente a los bonos soberanos, le agrega al país una dificultad estructural”, explica Jorge Carrera, ex vicepresidente del Banco Central.
Los vencimientos de deuda por 33.600 millones de dólares en 2027 no podrán ser afrontados con el superávit comercial y financiero, afirma el especialista. “De ahí la urgencia por volver a los mercados”, recuerda FIDE. “Pero eso se complica, también, por el aumento de la deuda senior, en 25.700 millones de dólares desde noviembre de 2023″, completa.
¿Kuka o peluca?
“No sé si existe algo así como dos riesgos separados. Riesgo kuka por un lado, riesgo Milei por el otro. Riesgo kuka para el gobierno es la vuelta del kirchnerismo o una fracción similar al poder. Pero por qué podría pasar eso. Porque al gobierno de Milei le va mal, porque el programa económico no es exitoso. Por lo tanto, que vuelva el kirchnerismo implica que el programa del actual gobierno no funciona”, razona el analista financiero Christian Buteler.
El economista también señala que es errado el argumento de Caputo de que hay una diferencia de 3 puntos -o 300 puntos básicos de riesgo país- entre los bonos que vencen en 2027, dentro del actual mandato, y 2028. “El riesgo país no se mide así, no se puede hacer esa diferencia”, sostiene.
“El mercado lo que necesita es un programa económico que no solo sea redituable desde lo financiero, sino que sea socialmente sostenible, porque cada cuatro años se vota”, indica. “Si el plan es muy exitoso en lo financiero pero la gente la pasa mal, lo va a terminar dando vuelta. Tiene que ser un programa que se sostenga en el tiempo. Por eso es que los mercados terminan pidiendo tasas de retorno tan altas, porque no saben si en cuatro años no se da vuelta todo”, concluye.
Todo a favor
“El Gobierno ganó las elecciones de medio término, tiene el apoyo de Trump, el FMI y el Banco Mundial, el Congreso aprueba las leyes que quería el mercado, como la reforma laboral y la ley de glaciares. Con todo eso, la inversión debería estar volando y la economía debería crecer a todo vapor, pero lo que se instala cada vez más es la creencia de que el modelo está agotado”, apunta Diego Bossio, ex funcionario y actual socio de Equilibra, una de las consultoras líderes en la city.
En su último informe alerta que las reservas netas del Banco Central son negativas en 11.610 millones de dólares, el mismo nivel que dejó Alberto Fernández, según la metodología de cálculo del FMI.
“El evento político más importante del año para el gobierno es la elección de noviembre en Estados Unidos. Si Trump llega a perder claramente, puede causar un impacto en el gobierno de Milei difícil de asimilar”, afirma Bossio. “El mercado entiende que los bonos argentinos se pagan por el apoyo de Estados Unidos, pero si eso se cae puede ser muy difícil”, asiente Buteler.
“Para colmo, el manejo político es muy malo. El Gobierno se mueve con mucha impericia, demuestra que está atado con alambre. El establishment ya le esta haciendo el casting a otros candidatos para reemplazar a Milei”, completa Carrera la descripción del verdadero riesgo, el riesgo Peluca.
Entre el ajuste y los casos de corrupción: la imagen del Gobierno, en caída libre
El 65 por ciento de la población rechaza la gestión libertaria
Los escándalos que envuelven a los funcionarios hizo que la “corrupción” trepara al tope de la preocupación ciudadana, según un relevamiento de Alaska-Trespuntozero.

Un recurso que no pasó desapercibido es la postergación de pagos que hizo Caputo en marzo para que le cerraran las cuentas fiscales. “La deuda exigible de la Administración Central acumulada a marzo ascendió a 4 billones de pesos. Si bien se mantiene por debajo de otros períodos, se incrementó en 2,1 billones en marzo, convirtiéndose en una variable a monitorear en los próximos meses”, indicó la Fundación Capital.
Además, se registraron ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones, vinculados a las represas hidroeléctricas del Comahue, por algo más de 700 millones de dólares.
La capitalización de deuda que implementó el Ministerio de Economía para patear el pago de intereses al vencimiento de los títulos es otra fuente de inestabilidad, porque el superávit financiero que muestra hoy el Gobierno se convierte en déficit al contabilizar esos pagos comprometidos.
Deuda senior
Otro factor que le juega en contra al Gobierno para bajar el riesgo país, que sigue arriba de los 500 puntos básicos, es la acumulación de deudas con el FMI, el Banco Mundial y el BID, porque son acreedores privilegiados.
“El riesgo país no baja lo esperado. Hay varias causas, pero en particular, venimos advirtiendo que seguir agregando deuda con prioridad senior (FMI, BM, BID, CAF) frente a los bonos soberanos, le agrega al país una dificultad estructural”, explica Jorge Carrera, ex vicepresidente del Banco Central.
Los vencimientos de deuda por 33.600 millones de dólares en 2027 no podrán ser afrontados con el superávit comercial y financiero, afirma el especialista. “De ahí la urgencia por volver a los mercados”, recuerda FIDE. “Pero eso se complica, también, por el aumento de la deuda senior, en 25.700 millones de dólares desde noviembre de 2023″, completa.
¿Kuka o peluca?
“No sé si existe algo así como dos riesgos separados. Riesgo kuka por un lado, riesgo Milei por el otro. Riesgo kuka para el gobierno es la vuelta del kirchnerismo o una fracción similar al poder. Pero por qué podría pasar eso. Porque al gobierno de Milei le va mal, porque el programa económico no es exitoso. Por lo tanto, que vuelva el kirchnerismo implica que el programa del actual gobierno no funciona”, razona el analista financiero Christian Buteler.
El economista también señala que es errado el argumento de Caputo de que hay una diferencia de 3 puntos -o 300 puntos básicos de riesgo país- entre los bonos que vencen en 2027, dentro del actual mandato, y 2028. “El riesgo país no se mide así, no se puede hacer esa diferencia”, sostiene.
“El mercado lo que necesita es un programa económico que no solo sea redituable desde lo financiero, sino que sea socialmente sostenible, porque cada cuatro años se vota”, indica. “Si el plan es muy exitoso en lo financiero pero la gente la pasa mal, lo va a terminar dando vuelta. Tiene que ser un programa que se sostenga en el tiempo. Por eso es que los mercados terminan pidiendo tasas de retorno tan altas, porque no saben si en cuatro años no se da vuelta todo”, concluye.
Todo a favor
“El Gobierno ganó las elecciones de medio término, tiene el apoyo de Trump, el FMI y el Banco Mundial, el Congreso aprueba las leyes que quería el mercado, como la reforma laboral y la ley de glaciares. Con todo eso, la inversión debería estar volando y la economía debería crecer a todo vapor, pero lo que se instala cada vez más es la creencia de que el modelo está agotado”, apunta Diego Bossio, ex funcionario y actual socio de Equilibra, una de las consultoras líderes en la city.
En su último informe alerta que las reservas netas del Banco Central son negativas en 11.610 millones de dólares, el mismo nivel que dejó Alberto Fernández, según la metodología de cálculo del FMI.
“El evento político más importante del año para el gobierno es la elección de noviembre en Estados Unidos. Si Trump llega a perder claramente, puede causar un impacto en el gobierno de Milei difícil de asimilar”, afirma Bossio. “El mercado entiende que los bonos argentinos se pagan por el apoyo de Estados Unidos, pero si eso se cae puede ser muy difícil”, asiente Buteler.
“Para colmo, el manejo político es muy malo. El Gobierno se mueve con mucha impericia, demuestra que está atado con alambre. El establishment ya le esta haciendo el casting a otros candidatos para reemplazar a Milei”, completa Carrera la descripción del verdadero riesgo, el riesgo Peluca.
Entre el ajuste y los casos de corrupción: la imagen del Gobierno, en caída libre
El 65 por ciento de la población rechaza la gestión libertaria
Los escándalos que envuelven a los funcionarios hizo que la “corrupción” trepara al tope de la preocupación ciudadana, según un relevamiento de Alaska-Trespuntozero.

Javier Milei Attends Manuel Adorni's Appearance Before The Argentinian Congress (TOMAS CUESTA/Getty Images via AFP)
La imagen del Gobierno de Javier Milei sigue en caída libre y una nueva encuesta de las consultoras Alaska y Trespuntozero refleja el malestar social con su política económica. Para el 65,3 por ciento de las personas relevadas en el estudio, la evaluación de la administración libertaria es mala o muy mala. En medio de un complejo panorama económico y social, la principal preocupación de los ciudadanos pasó a ser la “corrupción”, tras la serie de escándalos que involucran desde el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hasta el propio Presidente por el megaestafa $LIBRA.
La imagen del Gobierno de Javier Milei sigue en caída libre y una nueva encuesta de las consultoras Alaska y Trespuntozero refleja el malestar social con su política económica. Para el 65,3 por ciento de las personas relevadas en el estudio, la evaluación de la administración libertaria es mala o muy mala. En medio de un complejo panorama económico y social, la principal preocupación de los ciudadanos pasó a ser la “corrupción”, tras la serie de escándalos que involucran desde el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hasta el propio Presidente por el megaestafa $LIBRA.
Cuesta abajo
Para la mayoría de los 1200 encuestados durante el trabajo de campo realizado entre el 17 y el 21 de abril, la gestión mileísta es pésima. Un 53,8 por ciento la calificó como “muy mala” y un 11,5 por ciento como “mala”: entre ambas categorías suman un 65,3 por ciento de desaprobación. En tanto, un 19,9 por ciento la consideró “muy buena” y un 13,1 por ciento “buena”, lo que representa un 33 por ciento de aprobación. Apenas un 1,7 por ciento de los consultados no opinó.
Se trata del nivel más bajo de respaldo al Gobierno ultraderechista en los más de dos años al frente de la Casa Rosada y exhibe una caída pronunciada —según los relevamientos mensuales de las mismas consultoras a lo largo de todo ese período— que comenzó en noviembre de 2025, cuando las opiniones se dividían en partes iguales, y que alcanzó en abril de este año la brecha más amplia entre la desaprobación mayoritaria y el piso más bajo de apoyo.
El relevamiento muestra que el malestar con el Gobierno, medido entre quienes califican su gestión como mala o muy mala, alcanza al 60,3 por ciento de los varones encuestados y trepa al 71 por ciento entre las mujeres. En cambio, el 33 por ciento que la aprueba se compone de un 38,5 por ciento de varones y un 26,8 por ciento de mujeres. La desaprobación también es alta en todo el país: llega al 68 por ciento en el AMBA y al 64 por ciento en el interior.
El rechazo a la administración libertaria es mayoritario en todos los segmentos etarios y educativos. Entre los encuestados de 30 a 49 años, la desaprobación alcanza el 73,2 por ciento y la aprobación apenas llega al 26,1 por ciento. Entre los mayores de 50 años, el rechazo es del 67 por ciento y el apoyo del 32,2 por ciento. En el segmento de 16 a 29 años, el más favorable al Gobierno, la desaprobación alcanza el 48 por ciento y el respaldo el 46,4 por ciento, mientras que un 5,6 por ciento no emitió opinión.
Entre los encuestados con nivel educativo primario, el rechazo a la gestión de Milei trepa al 81 por ciento; entre quienes tienen nivel secundario, al 60,8 por ciento; y entre los universitarios, al 63,4 por ciento. Los niveles de apoyo son del 18,9; 37,1 y 34,7 por ciento, respectivamente.
Para la mayoría de los 1200 encuestados durante el trabajo de campo realizado entre el 17 y el 21 de abril, la gestión mileísta es pésima. Un 53,8 por ciento la calificó como “muy mala” y un 11,5 por ciento como “mala”: entre ambas categorías suman un 65,3 por ciento de desaprobación. En tanto, un 19,9 por ciento la consideró “muy buena” y un 13,1 por ciento “buena”, lo que representa un 33 por ciento de aprobación. Apenas un 1,7 por ciento de los consultados no opinó.
Se trata del nivel más bajo de respaldo al Gobierno ultraderechista en los más de dos años al frente de la Casa Rosada y exhibe una caída pronunciada —según los relevamientos mensuales de las mismas consultoras a lo largo de todo ese período— que comenzó en noviembre de 2025, cuando las opiniones se dividían en partes iguales, y que alcanzó en abril de este año la brecha más amplia entre la desaprobación mayoritaria y el piso más bajo de apoyo.
El relevamiento muestra que el malestar con el Gobierno, medido entre quienes califican su gestión como mala o muy mala, alcanza al 60,3 por ciento de los varones encuestados y trepa al 71 por ciento entre las mujeres. En cambio, el 33 por ciento que la aprueba se compone de un 38,5 por ciento de varones y un 26,8 por ciento de mujeres. La desaprobación también es alta en todo el país: llega al 68 por ciento en el AMBA y al 64 por ciento en el interior.
El rechazo a la administración libertaria es mayoritario en todos los segmentos etarios y educativos. Entre los encuestados de 30 a 49 años, la desaprobación alcanza el 73,2 por ciento y la aprobación apenas llega al 26,1 por ciento. Entre los mayores de 50 años, el rechazo es del 67 por ciento y el apoyo del 32,2 por ciento. En el segmento de 16 a 29 años, el más favorable al Gobierno, la desaprobación alcanza el 48 por ciento y el respaldo el 46,4 por ciento, mientras que un 5,6 por ciento no emitió opinión.
Entre los encuestados con nivel educativo primario, el rechazo a la gestión de Milei trepa al 81 por ciento; entre quienes tienen nivel secundario, al 60,8 por ciento; y entre los universitarios, al 63,4 por ciento. Los niveles de apoyo son del 18,9; 37,1 y 34,7 por ciento, respectivamente.
Corrupción
Ante la pregunta sobre cuál es el principal problema del país, los encuestados respondieron mayoritariamente “la corrupción”, con el 38,5 por ciento: el 41,9 por ciento entre los varones y el 34,6 por ciento entre las mujeres. La sucesión de escándalos que involucran al Gobierno —Adorni, Libra, ANDIS, créditos hipotecarios para funcionarios y las tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica, entre otros— hizo que, desde comienzos de este año, la corrupción pasara a encabezar el ranking de las principales preocupaciones de los ciudadanos relevados en el estudio de Alaska-Trespuntozero.
Le siguen en el ranking de los problemas del país la desocupación, con el 18,3 por ciento (15,7 por ciento entre los varones y 21,3 por ciento entre las mujeres), y la pobreza, con el 16,1 por ciento (15,9 y 16,3 por ciento, respectivamente). La inflación quedó relegada al 12,2 por ciento, con igualdad de opiniones entre ambos sexos. Mucho más atrás aparecen educación (6,8 por ciento), inseguridad (6,1 por ciento), vivienda (1 por ciento) y salud (0,3 por ciento).
Economía y salarios
La principal preocupación personal y familiar de los encuestados son los ingresos para afrontar la situación económica, con el 45,5 por ciento.
Más atrás, y en orden decreciente, se ubican la inflación (15,7 por ciento), la pobreza (10,4 por ciento), la inseguridad (7,9 por ciento) y la desocupación (5,5 por ciento).
También se despejan las dudas sobre las responsabilidades de la actual crisis económica. El 63,6 por ciento sostiene que se debe a las políticas implementadas por Milei; un 14,9 por ciento se lo adjudica a la anterior administración de Cristina Kirchner y un 14 por ciento a la de Alberto Fernández.
Los encuestados también expresaron preocupación por el futuro de la economía. El 61 por ciento considera que la situación empeorará; el 17,4 por ciento espera que mejore, y un 19,2 por ciento opina que se mantendrá igual.
https://www.pagina12.com.ar/
La principal preocupación personal y familiar de los encuestados son los ingresos para afrontar la situación económica, con el 45,5 por ciento.
Más atrás, y en orden decreciente, se ubican la inflación (15,7 por ciento), la pobreza (10,4 por ciento), la inseguridad (7,9 por ciento) y la desocupación (5,5 por ciento).
También se despejan las dudas sobre las responsabilidades de la actual crisis económica. El 63,6 por ciento sostiene que se debe a las políticas implementadas por Milei; un 14,9 por ciento se lo adjudica a la anterior administración de Cristina Kirchner y un 14 por ciento a la de Alberto Fernández.
Los encuestados también expresaron preocupación por el futuro de la economía. El 61 por ciento considera que la situación empeorará; el 17,4 por ciento espera que mejore, y un 19,2 por ciento opina que se mantendrá igual.
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